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Cathy Smith: de Gordon Lightfoot a John Belushi

La canadiense Cathy Smith no es un nombre reconocible. Pero si damos pistas, de Gordon Lightfoot a John Belushi pasando por Levon Helm (The Band), tendremos más claro quien era. Hablo en pasado porque ha fallecido hace un mes. Tenía 73 años.

Catherine Evelyn Smith (1947-2020) nació en Burlington (en el extremo oeste del lago Ontario). A los 16 años dejó los estudios y se fue a vivir a la cercana Toronto. Rápidamente se integró en la emergente escena bohemia de la ciudad. A los 17 tuvo un hijo al que dio en adopción. Siempre sostuvo que Levon Helm era el padre, pero él nunca aceptó serlo.

A mediados de los 70 mantuvo, durante cuatro años, una relación volátil con Gordon Lightfoot. “Sundown“, el único n.º 1 de Lightfoot, está dedicado a ella. Lightfoot llevaba un año divorciado, mas la canción no refleja esa situación. El tema está inspirado por su relación con Cathy Smith. La letra refleja un oscuro sentimiento de posesión. En un documental sobre el cantautor canadiense él mismo confesaba los celos que le atormentaban. Sobre “Sundownescribió Julio Ruiz una de las primeras entradas de la serie Un siglo de canciones.

Tras romper definitivamente con Lightfoot se mudó a Los Ángeles en 1978. Se enroló como corista en la banda de Hoyt Axton. Y se amigó con Keith Richards y otros Rolling Stones. Se aficionó a las drogas duras. Para costearse el consumo comenzó a traficar. Se la empezó a conocer como Cathy Silverbag, por su bolso metálico lleno de drogas.

National Enquirer

El titular “Yo maté a John Belushi” en la portada del sensacionalista The National Enquirer la hizo saltar a la palestra en Estados Unidos y Canadá.

Esta portada y el artículo correspondiente la llevaron a juicio. Lo que en principio se había certificado, tres meses antes, como una sobredosis adquiría otra dimensión tras esta revelación.

El Blues Brother Belushi estaba en la cima de su fama, tanto en el cine como en la TV (Saturday Night Live). Esa aciaga noche del 5 de marzo de 1982 todo se fue al traste. El speedball, la explosiva mezcla de cocaina y heroína, que le suministro e inyectó Cathy Smith acabó con su vida.

El Enquirer la pagó 15.000$ por la exclusiva. En 1983 se abrió la vía judicial. Fue condenada en 1986 a tres años de cárcel por homicidio involuntario y diversas faltas relacionadas con la posesión de narcóticos. A los 15 meses la dejaron en libertad condicional y fue deportada a Canadá.

En 1984, cuando aún no había sido sentenciada, publicó sus memorias “Chasing the Dragon” en las que intentaba huir del titular periodístico. “Yo no maté a John Belushi” escribió. Y confesaba sus sentimientos de culpa sobre lo acontecido. Ni el libro tuvo repercusión ni ella logró su objetivo.

Cathy Smith: musa, groupie y camello.

En la foto la vemos, de blanco, con su abogado en 1986, el día que se conoció la sentencia.

NYT Lennox McLendon:Associated Press

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De aquellos polvos

8 de octubre de 2008

De aquellos polvos, estos lodos: la portada del último número del The National Enquirer, donde identifican al que fue amante de Sarah Palin y además socio de su marido. Lanzaron la noticia hace un mes, les amenazaron con ser demandados y ahora vuelven a la carga.

 

El National Enquirer es el tabloide nº 1 de Estados Unidos. Lo encuentras, aparte de en los puntos de venta habituales de prensa, en todos los aeropuertos, terminales de autobús, supermercados y centros comerciales. Se dedican a destapar los trapos sucios de lo que ellos llaman “celebrities” (Monica Lewinsky o el caso O.J. Simpson son algunos de los scoops que más relevancia les ha dado). ¡Un asco de prensa! En mi opinión. Minoritaria por lo que se ve, dado el éxito en ventas que obtienen.

 

Actualmente son propiedad de AMI, cuyos principales ejecutivos provienen del gigante Hachette Filipacchi Magazines. En la Wiki podemos leer:

 

Fundado en 1926 como The New York Enquirer, fue comprado en 1952 por Generoso Pope Jr., según se dice con fondos provistos por Frank Costello. Es también sabido que Costello proveyó los dineros a cambio de la promesa del Enquirer de abstenerse de mencionar las actividades de la Mafia.”

 

Sus incursiones en política hacen temblar los cimientos, como han experimentado desde Presidentes, Bill Clinton, a candidatos, John Edwards. Quien precisamente fue al último político al que destaparon (antes de Palin). Para los poco avezados, Edwards compitió con Hillary Clinton y Barack Obama en las últimas primarias del Partido Demócrata. Era el más progresista de los candidatos y su plan sanitario se asemejaba bastante a los de la Europa del “estado del bienestar”. Obtuvo el apoyo, entre otros, de Bill Maher. Y tanto Obama como la Clinton incorporaron a su programa varios de sus puntos.

 

Lo peor para Sarah Palin no es el que ahora se remueva una vieja historia. Lo malo es haberlo negado. Por lo que conozco de sus puritanos electores, el engaño y la mentira son algo que les cuesta trabajo aceptar. Si has pecado, lo reconoces y te arrepientes, y entonces te perdonan. Pero –suponiendo que lo del Enquirer sea verdad- a ver como sale de esta. Teniendo en cuenta que los hechos fueron negados hace un mes y de las amenazas de demanda nunca más se supo. Estaremos atentos a todas las pantallas.

 

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