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Mal día en Can Barça

AS

Fue un mal día en Can Barça. Empezaron perdiendo la Liga ACB frente al Baskonia y luego empataron en el Camp Nou ante el Atlético de Madrid.

En un buen partido, jugado a un ritmo alto teniendo en cuenta el calor reinante, tuvo varios protagonistas: Diego Costa, Carrasco, el árbitro y el VAR.

Se adelantó el Barça con un incomprensible gol en propia puerta de Costa. Apenas llevábamos 10 minutos de encuentro. Minutos después una arrancada de Carrasco desde su campo, superando a Piqué en carrera (había subido a rematar un saque de esquina y ya le pesan los años así como el calor y su corpulencia). A Carrasco le sale Arturo Vidal, que había hecho muy bien la cobertura a Piqué. Carrasco, ya en el área, sorprende con un recorte y Vidal le derriba. Penalti. Lo lanza Diego Costa y Ter Stegen lo para. El árbitro, con la ayuda del VAR, mandó repetir el lanzamiento, porque el meta culé se había adelantado y no había mantenido ni un pie sobre la línea de gol. El Barça protestó. Esta vez lanzó Saúl y empató en el 18.

Llegados a este punto hagamos un breve repaso de protestas azulgranas. Su entonces técnico Pep Guardiola, cuando no había VAR, se quejó de un árbitro porque había acertado. Sí, han leído bien. Su razonamiento era que por unos pocos centímetros había acertado y que igual se podría haber equivocado, que era lo que servía a sus intereses. En la reanudación de esta Liga 2019/20, tras el forzado parón por la pandemia, el Barça ha inaugurado otra modalidad de protesta, basada en aquella de Guardiola: quejarse de los aciertos, esta vez del VAR. Lo hemos visto en las últimas jornadas y especialmente tras el Real Sociedad-Real Madrid. Ahí quedan las palabras insinuantes, desde Piqué hasta las de Quique Setién. Es decir, desde un crack hasta un mediocre. Ayer volvieron las protestas porque, tanto el árbitro como el VAR, acertaron en repetir el lanzamiento de la pena máxima. Otras cosa es que sea un hecho poco frecuente o que los niños mimados del Barça no estén acostumbrados a que les lleven la contraria.

En la segunda mitad hubo dos penaltis más. El 2-1 marcado por Messi a lo Panenka y Saúl empató a dos, tras otra carrera vertiginosa de Carrasco. A mi no me parecieron penalti ninguno de los dos. Con los colegas que comprobé, los que me contestaron (Carlos Rioyo, Paco Martín, Miguel Ríos, Nacho Gallego y Humberto Ríos) coincidían conmigo. Eramos madridistas y rojiblancos. De los culés no me respondió ninguno. Dicho lo cual, entiendo que tanto el árbitro, que estaba ahí, y el VAR, disponen de más medios y recursos que nosotros, meros televidentes y a expensas de las repeticiones que tengan a bien ponernos.

Diego Costa remató su aciaga noche con una amarilla, en una entrada grosera a Riqui Puig (¡qué buena pinta tiene este chaval!). Fue la última intervención de Costa ya que el cambio estaba previsto.

Tiene su mérito ver cuatro goles, aunque tres sean de penalti, con dos porterazos en el campo como Oblak y Ter Stegen. También vimos al mejor Barça desde que volvió la Liga. Y a un Atleti en su línea ascendente, muy fuerte fisicamente.

El Barça recorta un punto al Real Madrid. No, no estoy de broma. Es que no me fio para nada del Getafe. Un rival duro, correoso y que nos crea problemas. Un empate ante los azulones dejaría las cosas como estaban antes de esta jornada. Si ganamos nos  vamos a cuatro puntos de ventaja más el del goal average. Y a esperar al fin de semana: visitamos Bilbao (sin su jugador n.º 12) y ellos van a Villareal… Podría ser una jornada casi definitiva.

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En una gran segunda parte el Madrid recuperó el liderato

GONZALO ARROYO MORENO GETTY IMAGES AS

En una gran segunda parte el Real Madrid recuperaba el liderato. Varias razones contribuyeron a ello. La principal fue un cambio posicional de Zidane, modificando la posición de Carvajal. Pero vayamos por partes.

Los madridistas llegábamos al estadio con la cabeza baja. Y sorprendidos negativamente al comprobar que Marcelo era de la partida. Y en mi caso temblando por la presencia de Carvajal y Marcelo en el once. Afortunadamente no se cumplieron estos augurios, se puso freno al aciago febrero y se rompieron las tendencias.

La primera mitad fue del Barça. Impusieron su ritmo. Basta con decir que nuestro mejor jugador fue Courtois. Salvó un par de jugadas de gol, entre ellas un mano a mano con Arthur. Esta acción vino precedida de una contra originada por ¡Benzema! En vez de cabecear a puerta ¡despejó! y propició el contraataque azulgrana. Luego Griezmann falló un remate, libre de marca, desde las inmediaciones del punto de penalti.

El Barça se sacudía con facilidad la presión blanca. El ritmo lo marcaban los culés. Y el Madrid parecía conformarse con frenar a Messi. Solo la chispa y la velocidad de Vinicius servían para apaciguar el dominio del Barça.

En la segunda mitad Zidane aprovechó el error de Setién: la alineación de Jordi Alba. Salía de una lesión y a medida que pasaban los minutos desapareció en ataque. Además el árbitro le perdonó la segunda amarilla. Ahí estuvo la genialidad de Zizou: quitó a Carvajal del lateral y puso a Fede Valverde arriba por la banda derecha para encarar a Alba. Carvajal pasó a flotar como una especie de volante defensivo por delante de los centrales. Presionó a De Jong, lo cual impedía la circulación de balón azulgrana. Y eso facilitaba la labor de Casemiro de vigilante de Messi. El astro argentino se echaba para atras, cada vez más alejado del área, el hábitat donde es letal. Sus escasas apariciones en estos segundos 45 minutos sembraron el pánico. Pero las ocasiones claras fueron blancas. En un saque de esquina en corto Isco metió una rosca espléndida al palo largo. Ter Stegen respondió con un paradón. Su vuelo fue espectacular. Un cabezazo abajo de Isco lo salvó el meta in extremis y cuando la pelota parecía que iba a entrar Piqué la sacó sobre la raya. Benzema falló un gol cantado. (Sigue con su sequía particular). Todo esto sucedía entre el 55 y el 65. El Madrid estaba desatado.

El cambio de posición de Carvajal y de Valverde también supuso que la linea defensiva se adelantó. La presión individual sobre la salida de balón del Barça era eficaz. Estaban cortocircuitados. Parecía que a los culés les pesaban las ideas y las piernas. La condición física de algunos de ellos despierta sospechas.

El gol no podía demorarse más. Como así fue. En el 70 Kroos le metía un balón a Vinicius sobre el vértice del área. La velocidad del brasileño hizo el resto. Y encaró a Ter Stegen. Su remate “a la brasileña” al palo corto acabó en la red (dicen que rebotó en Piqué). El estadio se vino abajo. Uno de los niños mimados del público anotaba ¡por fin! Ni más ni menos que contra el Barça. ¡El 1-0! Hacía tiempo que no celebraba tanto un gol. Ni pegaba un salto tan grande. Con el 2-0 de Mariano, por la otra banda y ya en el descuento, batí mi marca personal del gol anterior.

Ahora volvemos a liderar la Liga 2019/20 con un punto de ventaja sobre el Barça más el goal average.

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El Madrid a romper la tendencia

ÓSCAR J. BARROSO AFP El País

El Real Madrid sale obligado en el Clásico. Obligado a romper la tendencia negativa tanto de los últimos partidos de un febrero aciago como de los últimos enfrentamientos ante el Barça en el Bernabéu. Nuestro estadio está siendo muy propicio para los azulgranas. Si hay un jugador que protagoniza este dominio, y no es Messi, este es Ter Stegen. Con él en la portería nos han ganado 2-3, 0-3 y 0-1. Es decir, en los dos últimos ni siquiera marcamos y el alemán mantuvo su meta imbatida.

El Madrid también está obligado a romper otra tendencia: no ganamos en Liga al Barça en casa desde la 2014/15. Concretamente desde el 25 de octubre de 2014 cuando vencimos 3-1, con Ancelotti en el banquillo. Lo cual nos lleva a otra tendencia negativa a romper, en este caso de nuestro entrenador: Zidane nunca ha ganado al Barça en el Bernabéu en partido de Liga.

Un triunfo blanco pondría fin a la mala racha del equipo. Y supondría un importante rearme anímico. Una derrota sería el desplome, definitivo de cara a la Liga 2019/20 y complicaría aún más la vuelta contra el Manchester City. Un empate sería un mal menor, un quiero y no puedo.

Ahora bien, también les digo que con Carvajal en el once titular poco tenemos que hacer. Sin un relevo claro en la plantilla y con Nacho descalificado tras la prueba contra la Real Sociedad en Copa, solo veo dos posibilidades: Militao o Lucas Vázquez.

Confiemos en que Zidane toque las teclas adecuadas y no desafine como ha hecho ultimamente.

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Crisis en el Barça

El texto de la imagen de cabecera es parte del post “Dilemas“, publicado el pasado viernes. No pude estar más acertado: ayer el Barça destituyó a Valverde, creando una crisis en medio de la temporada. ¿Por qué le renovaron finalizada la pasada? Tras la debacle en Liverpool y perder la final de Copa ante el Valencia. El hundimiento de la Champions oscureció el título liguero. Pero decidieron seguir con el entrenador, a pesar de las reticencias de parte de la afición.

Visto desde fuera, y sin maldad, me pareció una buena decisión. No soy de los que quitan méritos a las Ligas logradas. Sí tenía claro que el equipo necesitaba reforzarse con un delantero, dos medios y otros tantos defensas. Llegaron Griezmann, De Jong y Junior. Este último ni siquiera es titular. Salieron varios de los fichajes frustrados (Malcolm, Coutinho, André Gomes, Douglas, Boateng, etc.). Dembélé no ha acabado de romper y la plantilla se ha visto reducida a tan solo cinco centrocampistas (o seis si contamos a Sergi Roberto, que esta siendo utilizado más como lateral). El cese de Valverde se produce con el equipo colíder en Liga y clasificado para octavos de Champions como primero de su grupo. También es cierto que llevan perdidos demasiados partidos esta temporada. Tres en Liga, los mismos que en toda la Liga pasada. Y el equipo se cae ante rivales de entidad (aunque empaten, como frente al Real Madrid en el Camp Nou) o en los instantes finales (ante el Espanyol).

Es cierto que Ernesto Valverde no ha sabido montar un esquema defensivo solvente. Y eso que le acusan de conservador y “amarrategui”. Su mejor baza ha sido Ter Stegen. A Piqué le pesan los años y sus otras ocupaciones. Su compañero no acaba de dar la talla. A Jordi Alba le ha perjudicado su lesión. El lateral derecho no tiene un jugador fijo. Y estos problemas defensivos no los va resolver el sustituto de Valverde: Quique Setién.

Setién se ha distinguido por un juego alegre y vistoso. Dependiendo de la plantilla le ha ido mejor o peor. Pero nunca se ha caracterizado por su solidez defensiva. Y este es el principal problema que tiene el Barça ahora mismo, sin Ter Stegen. Por otra parte el salto del Betis (de donde fue despedido) al Barça parece muy grande. Es más que probable que tenga la suficiente personalidad para afrontar este reto. Otra cosa será si se hace con el vestuario. No es lo mismo lidiar con plantillas como las del Racing, U.D. Las Palmas o Betis que con cracks mundiales como los azulgranas. Recuperar a Busquets deberá ser su máxima prioridad. Por ahí empezará la reconstrucción del sistema defensivo. Y podrán llegar los éxitos que no le deseo.

Detrás de este relevo en el banquillo azulgrana hay un trasfondo electoral. Y toto parecería indicar que Bartomeu piensa presentarse a la reelección. Valverde no parece un buen reclamo electoral. Su presumible rival, Font, cuenta con Xavi y Puyol. Dos pesos pesados de la historia del mejor Barça. Para el actual presidente culé fichar a Xavi era una doble jugada: satisfacía los deseos de Messi y asestaba un golpe mortal a su rival, descabezando su cartel electoral.

Habemus crisis, frotemos las manos para que les dure…

 

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Al Madrid le falta pegada y le falla el VAR

JOSE JORDAN AFP AS

A la vista de las alineaciones nos hacíamos una buena idea de lo que podría depararnos el Clásico. Por parte de los locales Valverde daba entrada a Rakitic, injustamente relegado durante los primeros meses de esta temporada. Su vuelta al equipo ha coincidido con la mejoría del juego culé. El sacrificado fue Busquets. Algo que no debería sorprender porque hace tiempo que dejó de ser el jugadorazo que fue. La linea medía del Barça la completaban De Jong y Sergi Roberto (siempre juega bien contra el Real Madrid). Zidane por su parte con la entrada de Isco y Bale en el once buscaba un doble objetivo: aprovechar la movilidad y libertad de movimientos de Isco, Bale y Benzema; y disputarle la pelota a los azulgranas. La hipotética linea de cuatro centrocampistas (Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco) otorgaría superioridad numérica. Y claro, el Madrid de Zidane no tiene el mismo dibujo en ataque que en defensa. Arbeloa, a la vista del equipo titular blanco, señalaba en la previa de Real Madrid TV el peligro de los laterales azulgranas. Coincidí con él, pero el estado de forma de Jordi Alba tras su lesión era una incógnita. Y nos quedaba por averiguar cómo afectaría a los jugadores todo lo sucedido alrededor del partido.

El Madrid sacó de centro y dejó claras sus intenciones: en el primer minuto Bale encaró dos veces a Alba. A continuación siguió una larguísima posesión del Barça (incluyendo una cesión a Ter Stegen para reiniciar la jugada). Fueron tres minutos que concluyeron con un balón cruzado de Messi, desde su campo, a Alba. El lateral sorprendió a Bale y a Carvajal. Mas su pase no llegó a Luis Suárez. Hubo dos internadas más de Alba. Recordaba las palabras de Arbeloa y de paso comprobábamos que Alba estaba pletórico. Al menos hasta ese momento. Mientras, Messi se incrustaba entre sus centrocampistas para nivelar la desventaja de efectivos.

El primer remate a puerta fue del Madrid: Benzema a los 10 minutos. A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco. Infructuoso de cara a portería. Pero mantenía al Barça en su campo. Y en el 16, a la salida del primer córner, Piqué saca la pelota debajo de los palos. Benzema y Casemiro habían cabeceado al alimón.

Varane reclamaría que Lenglet le había hecho penalti (y debió ser roja). El VAR de vacaciones… por partida doble, porque hubo dos faltas a Varane en el área local (la de Lenglet en el 17 y la otra en el 19, un agarrón claro de Rakitic). Posteriormente Ter Stegen desactivaba un remate de Casemiro y luego Piqué volvió a salvar al Barça. El partido empezaba a tener el tufo del de Valencia.

La presión alta forzaba al Barça a apoyarse en Ter Stegen y a buscar balones largos. Piqué era el mejor de los suyos. Con eso creo que queda todo dicho. Pero como en Valencia el tiempo corría y el Madrid no movía el marcador.

En el 25 Ter Stegen salvó dos ocasiones consecutivas: desviando un pase lateral y despejando un remate. El metrónomo de Kroos seguía imponiendo su ritmo. Dos minutos después los locales se acercaron al área blanca por primera vez en mucho tiempo. Y a la media hora otra incursión de Alba lograba la primera ocasión del Barça: el remate de Messi lo salvaba Sergio Ramos. Fede Valverde respondió inmediatamente con una gran volea (se fue fuera por poco y me dio la impresión que fue desviada por alguien, pero no se señaló saque de esquina).

No sé como interpretar ver a Messi sacando de banda en ataque. Lo hizo dos veces en el tramo final de la primera mitad.

A cinco minutos del descanso otro balón de Messi a Alba creó una ocasión para los locales. El argentino tomaba el relevo de Piqué como el mejor de su equipo. Porque además el Madrid ya no exigía a la defensa azulgrana. Tan solo otro remate de Valverde, bien atajado por el meta local. Y al igual que en Valencia se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador. El Barça salía vivo de los primeros 45 minutos. Quedaba demostrado, de nuevo, que la posesión sin pegada no sirve para ganar.

El Madrid arrancó la segunda parte manteniendo la presión alta. Solo que Messi había adelantado su posición y Arturo Vidal empezaba a calentar en la banda. Y Mendy, muy bien en defensa, seguía sin poner un pase bien en ataque. Vidal entraba en el 55 por Semedo (Sergi Roberto bajaba al lateral derecho).

A la hora de partido solo había un equipo en el campo, el Real Madrid. Pero el 0-0 seguía en el marcador. Y con Messi enfrente nunca puedes estar tranquilo (aunque remate al aire desaprovechando una buena oportunidad). El Barça parecía desbordado. Y de repente el encuentro enloqueció, a base de jugadas individuales. El Madrid recuperó el control y el Barça volvió a intentar las contras. Messi ya no bajaba a ayudar a sus medios, era Griezmann. Una falta de Casemiro a Suárez propiciaba un lanzamiento para Messi. Minuto 66. El balón se estrelló contra la barrera. Un minuto después entre Valverde y Benzema propiciaron un remate de Bale, por la izquierda, que se fue fuera a pesar de estar bien situado y prácticamente desmarcado. De nuevo: falta de pegada. La frustración de Bale acabó traduciéndose en amarilla por una entrada por detrás a Griezmann, en las inmediaciones del área culé.

El peligro del Barça venía por la presencia de Messi en ataque.

En el 70 ¡milagro! Un pase bueno de Mendy y gol de Bale. 0-1. El VAR revisó. Se anuló por fuera de juego de Mendy (en la imagen del VAR no se ve donde está el balón…). ¡No podía ser! Pero fue. A nuestro favor no intervino. En contra nuestra sí.

En el 79 Zidane efectuó un doble cambio: entraron Modric y Rodrygo por Isco y Valverde. En mi opinión habría quitado a Isco y dejado a Valverde. Tres minutos después Ansu Fati sustituía a Griezmann. Dos chavales, uno por equipo, podían decantar el Clásico.

A cinco minutos del final un balón largo a Bale de Modric, marca de la casa con el exterior, puso todos los corazones en vilo. El galés no llegó tras prolongar de cabeza el pase y Ter Stegen se hizo con la pelota.

Marcaron cinco minutos de descuento. Y el partido murió con el 0-0 inicial.

El Real Madrid pudo ganar. Jugó muy bien. Pero desaprovechó la primera mitad. No hubo pegada, acierto de cara al gol. El VAR no ayudó. Fue justo en el gol anulado (aceptamos pulpo como animal de compañía porque no se ve el inicio de la jugada) e injusto en los dos penaltis no revisados. También pudimos perder, por Messi. En este aspecto Ramos, Varane y Casemiro fueron bastiones defensivos. Como Piqué para el Barça en el aluvión blanco de la primera parte. Reparto de puntos y todo sigue igual en lo alto de la clasificación de la Liga 2019/20.

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El Liverpool, de nuevo sin Coutinho, vuelve a la final de Champions

El Barça fichó a Coutinho en el mercado de invierno de la temporada pasada. El brasileño abandonó el Liverpool (había jugado con ellos la fase de grupos de la Champions). A fecha de hoy es el fichaje más caro en la historia del Barça. Los azulgranas cayeron ante la Roma, tras ganar 4-1 en el Camp Nou. El Liverpool, sin Coutinho, llegó a la final que perdió 3-1 ante el Real Madrid.

Lo que nadie podia pensar ha vuelto a suceder y se ha repetido la historia: el Liverpool, sin Coutinho, vuelve a la final de Champions. Se impusieron 4-0 remontando, en un partido para su historia, el 3-0 adverso de la ida en el Camp Nou. En el Barça Coutinho fue titular. Mal negocio el del Barça con Coutinho…

Los dos primeros goles se produjeron de forma semejante: dos errores de Jordi Alba. ¡Mira que es difícil ver equivocarse a Alba! Y además dos veces. En los primeros diez minutos de cada mitad. El 4-0 ya fue de traca. De patio de colegio. Un error defensivo impropio de un equipo profesional (a la salida de un saque de esquina con la defensa a verlas venir y la picardía del lanzador al ver el desbarajuste). Y justo después de encajar el 3-0 que igualaba la eliminatoria.

Un Liverpool mermado se ha impuesto al Barça de Messi. El ex mejor jugador del mundo estuvo missing. Igual que en Roma. Dos suplentes del Liverpool marcaron los cuatro goles: Origi (el 1-0 y el 4-0) es el cuarto delantero de la plantilla y Wijnaldum (suyos son el 2-0 y el 3-0) salió en el descanso sustituyendo al lesionado Robertson.

Meterle cuatro goles a Ter Stegen no es moco de pavo.

No soy del club de fans de Klopp pero desde ya me rindo totalmente y me pongo a sus pies. El Liverpool ha jugado muy bien los dos partidos. En el primero les faltó el gol y encajaron tres. Hoy se han sobrado de cara a la portería rival y sin dos de sus delanteros titulares. Uno de ellos, Salah, la figura del equipo.

Como apuntaba en el primer párrafo el efecto Coutinho también ha tenido algo que ver: su fichaje por el Barça ha llevado al Liverpool a dos finales consecutivas de Champions. Tienen más ritmo y presionan mejor sin él.  Mientras, el Barça con el brasileño juega en 10… El portero del Liverpool, Alisson, era el de la Roma de la temporada pasada… Estuvo mal en Barcelona la temporada pasada y esta. Se resarció con dos muy buenas actuaciones en ambos partidos de vuelta (sin encajar ningún gol).

El Liverpool, sin Karius ni Coutinho, espera rival para la final.

 

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Barça 3 Liverpool 0

ERIC ALONSO:MB MEDIA GETTY IMAGES El País

En un partidazo el Barça le ganó 3-0 al Liverpool y prácticamente deja sentenciada la semifinal de Champions.

Se habla de la suerte del campeón. Se podría aplicar a este encuentro porque los únicos remates a puerta de los culés fueron gol. Porque el Liverpool dominó pero no supo marcar. Creo que sería mas justo hablar de la suerte de contar con Messi. Y con Ter Stegen. El portero alemán salvó tres claras ocasiones y cuando fue superado dos veces, en la misma jugada, primero fue Rakitic quien evitó el tanto en la línea de gol y el rechace lo recogió Salah y la mandó al poste a puerta vacía. Messi marcó el 2-0 recogiendo un rechace del larguero a tiro de Suárez (quien hizo el 1-0). ¡Gran diferencia entre Salah y Messi! La misma que entre Ter Stegen y el Karius de este año… el fichaje más caro de un portero (60 millones pagó el Liverpool a la Roma por Alisson).

El egipcio aparentemente arrancó muy fuerte el encuentro. Pero fallaba siempre en el último toque. Sus pases iban al contrario o sus intentos de rematar se encontraban obstaculizados por los defensas. Empezó a dar la impresión que era un defensa más.

El primer cuarto de hora fue frenético. Se jugaba a un ritmo muy alto. El Liverpool presionaba muy arriba. Tenía al Barça aparentemente contra las cuerdas. Digo aparentemente porque, aunque los defensas y los centrocampistas sufrían, Ter Stegen apenas intervino. Sus paradas decisivas llegaron en la segunda mitad.

El punto de inflexión llegó en el 23: Henderson sustituyó a Keita, quien se rompió (probablemente por el esfuerzo). La entrada supuso que Klopp cambiase de banda a Milner (se fue donde Keita y Henderson se pasó a la banda de Milner). Estos ajustes desajustaron al Liverpool y provocaron la aparición de Jordi Alba en dos jugadas. En una de ellas, a los dos minutos del cambio, la subida del lateral y su pase a Suárez fue el 1-0. Salah no persiguió a su lateral (Alba) en ninguna de las dos jugadas.

El Salah de los segundos 45 minutos fue otro. Se preocupó de Alba y estuvo más afinado en ataque. Ligó jugadas con sus compañeros, creó peligro y un remate suyo supuso la mejor parada de Ter Stegen.

Daba la impresión que el Liverpool se iba a cenar al Barça. Que Klopp se había impuesto a Valverde. Pues no, ahí estaban Messi y Ter Stegen. Sus aciertos decidieron la ida de esta semifinal. Sobre todo el impresionante tercer gol de Messi. ¡Menuda falta! La distancia desde la que lanzó, la potencia del golpeo, la colocación (por la escuadra). Todo. Una obra de arte.

El cambio de Valverde a la hora de juego dando entrada a Semedo por Coutinho fue importante. Equilibró el centro del campo con cuatro centrocampistas: Sergi Roberto dejó el puesto de lateral a Semedo y se incorporó a la linea de medios. Sergi Roberto ayudaba a capear el temporal del Liverpool y en las contras se incorporaba (como en el 2-0 que inició) y recuperaba bien su posición. Jugar con Coutinho era como jugar con uno menos.

Y Dembélé aún pudo hacer el 4-0 tras el fallo de Salah que hubiese sido el 3-1. El Barça malogró otra oportunidad para el 4-0 en un contragolpe (eran tres contra uno que luego fueron dos).

La vuelta el próximo martes.

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Messi paseó por su jardín y el Barça volvió a ganar

Juan Carlos Hidalgo EFE:El País

Messi se dio un paseo por su jardín y el Barça volvió a ganar. Por segunda vez esta semana. En esta ocasión en partido de Liga y por 0-1. Si el 0-3 del miércoles en Copa fue quizás excesivo el de ayer, probablemente, se quedó corto. El partido lo dominó el Barça, salvo algunas fases puntuales (como los primeros minutos del encuentro o los arreones finales, fruto de los cambios visitantes). ¿Qué cambió de un partido a otro?

De entrada, el estado de animo (un factor importante en este juego). Los culés se sentian superiores. En los tres enfrentamientos de esta temporada habían ganado dos por goleada y empatado el otro.

Otro cambio importante fue el de Valverde dando entrada a Arthur, desplazando a Sergi Roberto al lateral derecho (Semedo se quedó en el banquillo). El centrocampista brasileño fue decisivo en el dominio del medio campo y el canterano fue uno de los hombres del partido.

El peso del centro del campo culé inclinó el juego y las oportunidades a favor de los visitantes. Hubo momentos en la segunda mitad que nos bailaron. Eran rondos en los que los jugadores blancos perseguían el balón sin opción alguna de alcanzarlo. Los centrocampistas azulgranas cortocircuitaron a Modric (el único que dio la talla), provocaron errores constantes en la entrega de balón de Casemiro y Kroos nos ofreció su peor versión.

Sobre el alemán tenia mis dudas: en el partido de Copa no le pasó un balón a Vinicius. Al menos viendo el partido por la tele me dio esa impresión. En la primera mitad de ayer lo comprobé in situ. En la segunda mitad le dio los dos primeros pases al brasileño. Fue al inicio de esta segunda parte, justo antes de que fuese sustituido en el 54.

Que Solari, para dar relevo a Kroos, prefiera a Fede Valverde sobre Isco o Ceballos dice muy poco en favor del mister. ¿De verdad piensa Solari que Valverde es el jugador indicado para remontar el 0-1? Seis minutos después Marco Asensio entró por un Bale nulo (ayer titular). Tanto los dos que salieron del campo como Asensio dieron la impresión de ser exfutbolistas. Y ese es un problema grave a estas alturas de la temporada.

En el 70 Valverde, el técnico culé, equilibró las cosas: entró Arturo Vidal por Arthur. El Madrid intentó aprovechar la situación y a los cinco minutos Isco saltó al césped (por Casemiro). Un inoperante Coutinho sustituyó en el 77 a Dembélé, tan activo como en Copa pero no tan decisivo. Como el miércoles pasado Messi, cada vez que jugaba la pelota, le buscaba.

Benzema lejos del área ayudaba a sus centrocampistas, desbordados, pero no aportaba nada en ataque. ¿Para qué bombeaba el Madrid balones al área si no había nadie para rematarlos? Y si por alguna casualidad andaba por ahí Benzema, el 9, o no llegaba o se enredaba con el control.

Si Messi en la primera mitad se plantó delante de Courtois, quien achicó la portería con su salida forzando el remate del argentino (se fue fuera), en la siguiente jugada fue Rakitic quien encaró al meta belga. Superó a Sergio Ramos (nefasto ayer) y batió con una picadita a Courtois (0-1, min. 25).

El primer remate peligroso del Madrid fue de Reguilón en el 31. ¡Un lateral izquierdo! Su disparo, desde fuera del área, se fue fuera por poco. Vinicius remató fuera, ¡fuera de banda! Otros disparos merengues eran rechazados por los defensas o por Ter Stegen, sin mucho esfuerzo porque iban dirigidos hacia donde se encontraba. El Barça llevaba más peligro. Y su defensa se impuso, mientras la nuestra hacia aguas (por Ramos principalmente).

Los datos de los cuatro partidos contra el Barça son el espejo de nuestra realidad: 10 goles en contra y solo dos a favor. Ningún gol a favor en los dos encuentros del Bernabéu. Tres derrotas y un empate. Esto es el Florentinato en su versión 2018/19!!!

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Florentino va a dejar niquelado el jardín mientras el equipo se ahoga en su piscina

Vinicius MarcaFlorentino Pérez va a dejar niquelado el jardín mientras el equipo se ahoga en su piscina. Es el precio a pagar por no fichar goleadores. Más aún cuando le has enseñado la puerta al máximo anotador de la historia del club. Y de paso nos sube descaradamente los abonos para la reforma del jardín y sus instalaciones, pero no para invertir en cracks.

Las especulaciones sobre la presencia de Bale en el once titular fueron eso: especulaciones. Sin ninguna fundamento ni base. Globos mediáticos para atraer clics, vender prensa e incrementar audiencias. Nada nuevo bajo el sol. Lanzamos el bulo y el público igual pica. Solari presentó el equipo que debía, sin Marcelo ni Bale. Parece que aprende de los errores (me refiero concretamente al último día del Girona).

Valverde por su parte reforzó la banda por donde opera Vinicius con Sergi Roberto (en el medio campo) y Semedo (en el lateral). Habíamos leído en la prensa barcelonesa sobre esto y se confirmó (al contrario que las adivinaciones madrileñas). Y revelan la importancia del extremo brasileño en este Real Madrid (de hecho fue el mejor en la ida) y pone de relieve, más aún, el garrafal error de dejarle en el banquillo frente al Girona. Por otra parte la presencia de Sergi Roberto también reforzaba la linea centrocampista culé y asumo que buscaba aprovechar la aparente debilidad defensiva de Vinicius y atacar en superioridad numérica por el flanco de Reguilón.

Con 0-0 el Madrid estaba clasificado. Así que era el Barcelona quien debía exponer. Precisaban anotar un gol.

Los blancos salieron como en la ida en el Camp Nou: presionando arriba, provocando el robo del balón. Una arrancada de Messi en el minuto siete, con pase en profundidad a Dembélé acabó en córner. A partir de ahí hubo unos minutos en los que el Barça se sacudió la presión blanca. Coincidió con los minutos en los que Modric se oscureció. Cuando el croata volvió a brillar el Madrid retomó el mando del encuentro.

Casemiro cortaba los avances blaugranas, donde tan solo las intermitentes apariciones de Messi aportaban sentido al juego culé. Siempre buscaba a Dembélé. Fue lo mejor del argentino: vio claro que el encuentro estaba a la medida de Dembélé (o de Vinicius). Por tanto leyó el partido a la perfección (aunque no brillase en su juego).

El primer disparo de ambos equipos fue en el minuto 18, de Vinicius (se fue alta).

Dos cortes de Casemiro, seguidos de dos pases en profundidad, generaron las dos ocasiones más claras: en ambas el protagonista fue Vinicius. En la primera Ter Stegen rechaza su remate; el rebote le llega a Lucas Vázquez quien con su pierna mala, la zurda, no puede ajustar el disparo. Y en la segunda, el brasileño se escora hacia la izquierda, pierde posición de remate y le pasa a Benzema, solo, quien controla regular porque el chut le queda para la pierna izquierda y le sale flojo, sin dificultades para el portero.

El 0-0 al descanso me dejó la impresión, al igual que en la ida, que le habíamos perdonado la vida al rival. No habíamos visto al mejor Barça en Barcelona ni en la primera mitad. Seguían vivos (a pesar del 0-0 que en principio les eliminaba). Y luego está la jugada polémica del penalti de Semedo sobre Vinicius. Tan discutible pitarlo como no hacerlo.

El Barça no remató en toda la primera parte. El primero fue un cabezazo de Piqué en el 4 de la segunda parte. Un minuto después llegaba el 0-1. Obra de Luis Suárez tras un jugadón de Dembélé, superando a Carvajal. El uruguayo se adelantó a un blando Sergio Ramos y anotó. El 0-2 también nació de las piernas de Dembélé, pero por la otra banda. Keylor Navas falló lamentablemente: se quedó a media salida, la pelota atravesó el área chica y entre Suárez y Varane la empujaron. En las repeticiones vimos que era autogol. El 0-3 fue de penalti: marcó Suárez a quien Casemiro había pisado y frenado al verse superado.

Este 0-3 es la confirmación de la debacle del Florentinato. La pita del sabado, otra vez contra el Barça, debería ser monumental.

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Empate a uno en el Camp Nou (ida)

ViniciusLa alineación de Solari en el Camp Nou presentó dos novedades (o sorpresas, si así lo prefieren): Marcelo y Marcos Llorente (en lugar de Casemiro). La primera resultó ser un error en la primera parte –y nos costó el gol del empate en la segunda mitad. Los azulgranas atacaron por su banda (como hacen todos los equipos). El lateral o no estaba en su posición, con lo que implica de desbarajuste para sus compañeros de la defensa y el medio campo, o Malcolm y Semedo le superaban con pasmosa facilidad. Cuando no era uno era el otro. Vinicius bajaba, de vez en cuando, a echar una ayuda. Pero no es lo suyo. Como tampoco lo es marcar gol. Con 0-1 dispuso de dos ocasiones, la primera muy clara. De haber acertado alguna o no haber pecado de egoísmo en otras dos nos habríamos puesto 0-2…

El primer gol llegó a los cinco minutos. Benzema lanzó a Vinicius por la banda izquierda, este se internó y lanzó un pase al lado contrario del área donde ¡Benzema! recogió la pelota mientras se zafaba de su marcador y como si fuese un extremo puso la pelota en el área chica. Ahí Lucas Vázquez, como un 9 puro, se adelantó al central y marcó.

El Real Madrid había salido muy centrado. Presionando arriba. Pero el Barça no se achicó con el gol. Se recompuso y tuvo una fase de diez minutos de dominio hasta la contra que desperdició Vinicius ante Ter Stegen (fue su primera ocasión). A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco, con un Modric tan omnipotente como omnipresente. Con y sin balón. Cuando el croata bajó el nivel el Barça impuso su ritmo. A partir de un cabezazo de Rakitic al larguero el peligro vino de las botas culés. Keylor Navas estuvo soberbio.

Al descanso se llegó con 0-1.

El Barça volvió a salir sin Messi. Si en la primera parte fueron los del Madrid quienes empezaron dominando en esta segunda mitad fue al revés. La presión alta desapareció, igual que Benzema. De los tres de arriba solo Lucas Vázquez se aplicaba. Y en el 56 Malcolm, libre de marca en la banda izquierda merengue, empató. Una jugada por el otro lado la salvó Navas con su salida, el rechace lo pilló Suárez y su remate fue al poste. Y el balón le llegó a Malcolm, incluso le dio tiempo a pararla. Marcelo estaba de espectador, trotando desde el círculo central.

Cinco minutos después del tanto del empate ambos equipos hicieron un doble cambio. Por los locales entraron Messi y Arturo Vidal por Coutinho y Rakitic. Por el Madrid entraron Casemiro (Marcos Llorente se retiró lesionado) y Bale por Vinicius. En el 83 entró Marco Asensio por un Lucas Vázquez exhausto.

Desde el descanso hasta el 75 el partido lo dominaron los azulgranas. El último cuarto de hora fue madridista. Porque volvió la presión alta. En el 80 Bale, solo sin portero, tuvo el 1-2, en la ocasión más clara que tuvimos en los segundos 45 minutos. Se entretuvo para rematar con el pie ¡derecho! Y Semedo taponó el disparo. Jordi Alba hizo lo propio con un remate de Kroos. Y Piqué fue un frontón.

Mi impresión fue que vimos muy buen partido. De los dos. Las únicas notas negativas del encuentro fueron los excesos interpretativos de los jugadores azulgranas y sus protestas corales. Del VAR ya ni me molesto (vean la imagen, es en el 50 con 0-1).

El empate deja las espadas en alto. La vuelta en el Bernabéu promete ser apasionante. Puede suceder cualquier cosa. Confío en mi Madrid, es otro equipo. ¡Qué lejos queda el desastre del 6 de enero ante la Real Sociedad en casa!

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