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El Liverpool, de nuevo sin Coutinho, vuelve a la final de Champions

El Barça fichó a Coutinho en el mercado de invierno de la temporada pasada. El brasileño abandonó el Liverpool (había jugado con ellos la fase de grupos de la Champions). A fecha de hoy es el fichaje más caro en la historia del Barça. Los azulgranas cayeron ante la Roma, tras ganar 4-1 en el Camp Nou. El Liverpool, sin Coutinho, llegó a la final que perdió 3-1 ante el Real Madrid.

Lo que nadie podia pensar ha vuelto a suceder y se ha repetido la historia: el Liverpool, sin Coutinho, vuelve a la final de Champions. Se impusieron 4-0 remontando, en un partido para su historia, el 3-0 adverso de la ida en el Camp Nou. En el Barça Coutinho fue titular. Mal negocio el del Barça con Coutinho…

Los dos primeros goles se produjeron de forma semejante: dos errores de Jordi Alba. ¡Mira que es difícil ver equivocarse a Alba! Y además dos veces. En los primeros diez minutos de cada mitad. El 4-0 ya fue de traca. De patio de colegio. Un error defensivo impropio de un equipo profesional (a la salida de un saque de esquina con la defensa a verlas venir y la picardía del lanzador al ver el desbarajuste). Y justo después de encajar el 3-0 que igualaba la eliminatoria.

Un Liverpool mermado se ha impuesto al Barça de Messi. El ex mejor jugador del mundo estuvo missing. Igual que en Roma. Dos suplentes del Liverpool marcaron los cuatro goles: Origi (el 1-0 y el 4-0) es el cuarto delantero de la plantilla y Wijnaldum (suyos son el 2-0 y el 3-0) salió en el descanso sustituyendo al lesionado Robertson.

Meterle cuatro goles a Ter Stegen no es moco de pavo.

No soy del club de fans de Klopp pero desde ya me rindo totalmente y me pongo a sus pies. El Liverpool ha jugado muy bien los dos partidos. En el primero les faltó el gol y encajaron tres. Hoy se han sobrado de cara a la portería rival y sin dos de sus delanteros titulares. Uno de ellos, Salah, la figura del equipo.

Como apuntaba en el primer párrafo el efecto Coutinho también ha tenido algo que ver: su fichaje por el Barça ha llevado al Liverpool a dos finales consecutivas de Champions. Tienen más ritmo y presionan mejor sin él.  Mientras, el Barça con el brasileño juega en 10… El portero del Liverpool, Alisson, era el de la Roma de la temporada pasada… Estuvo mal en Barcelona la temporada pasada y esta. Se resarció con dos muy buenas actuaciones en ambos partidos de vuelta (sin encajar ningún gol).

El Liverpool, sin Karius ni Coutinho, espera rival para la final.

 

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Barça 3 Liverpool 0

ERIC ALONSO:MB MEDIA GETTY IMAGES El País

En un partidazo el Barça le ganó 3-0 al Liverpool y prácticamente deja sentenciada la semifinal de Champions.

Se habla de la suerte del campeón. Se podría aplicar a este encuentro porque los únicos remates a puerta de los culés fueron gol. Porque el Liverpool dominó pero no supo marcar. Creo que sería mas justo hablar de la suerte de contar con Messi. Y con Ter Stegen. El portero alemán salvó tres claras ocasiones y cuando fue superado dos veces, en la misma jugada, primero fue Rakitic quien evitó el tanto en la línea de gol y el rechace lo recogió Salah y la mandó al poste a puerta vacía. Messi marcó el 2-0 recogiendo un rechace del larguero a tiro de Suárez (quien hizo el 1-0). ¡Gran diferencia entre Salah y Messi! La misma que entre Ter Stegen y el Karius de este año… el fichaje más caro de un portero (60 millones pagó el Liverpool a la Roma por Alisson).

El egipcio aparentemente arrancó muy fuerte el encuentro. Pero fallaba siempre en el último toque. Sus pases iban al contrario o sus intentos de rematar se encontraban obstaculizados por los defensas. Empezó a dar la impresión que era un defensa más.

El primer cuarto de hora fue frenético. Se jugaba a un ritmo muy alto. El Liverpool presionaba muy arriba. Tenía al Barça aparentemente contra las cuerdas. Digo aparentemente porque, aunque los defensas y los centrocampistas sufrían, Ter Stegen apenas intervino. Sus paradas decisivas llegaron en la segunda mitad.

El punto de inflexión llegó en el 23: Henderson sustituyó a Keita, quien se rompió (probablemente por el esfuerzo). La entrada supuso que Klopp cambiase de banda a Milner (se fue donde Keita y Henderson se pasó a la banda de Milner). Estos ajustes desajustaron al Liverpool y provocaron la aparición de Jordi Alba en dos jugadas. En una de ellas, a los dos minutos del cambio, la subida del lateral y su pase a Suárez fue el 1-0. Salah no persiguió a su lateral (Alba) en ninguna de las dos jugadas.

El Salah de los segundos 45 minutos fue otro. Se preocupó de Alba y estuvo más afinado en ataque. Ligó jugadas con sus compañeros, creó peligro y un remate suyo supuso la mejor parada de Ter Stegen.

Daba la impresión que el Liverpool se iba a cenar al Barça. Que Klopp se había impuesto a Valverde. Pues no, ahí estaban Messi y Ter Stegen. Sus aciertos decidieron la ida de esta semifinal. Sobre todo el impresionante tercer gol de Messi. ¡Menuda falta! La distancia desde la que lanzó, la potencia del golpeo, la colocación (por la escuadra). Todo. Una obra de arte.

El cambio de Valverde a la hora de juego dando entrada a Semedo por Coutinho fue importante. Equilibró el centro del campo con cuatro centrocampistas: Sergi Roberto dejó el puesto de lateral a Semedo y se incorporó a la linea de medios. Sergi Roberto ayudaba a capear el temporal del Liverpool y en las contras se incorporaba (como en el 2-0 que inició) y recuperaba bien su posición. Jugar con Coutinho era como jugar con uno menos.

Y Dembélé aún pudo hacer el 4-0 tras el fallo de Salah que hubiese sido el 3-1. El Barça malogró otra oportunidad para el 4-0 en un contragolpe (eran tres contra uno que luego fueron dos).

La vuelta el próximo martes.

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Messi paseó por su jardín y el Barça volvió a ganar

Juan Carlos Hidalgo EFE:El País

Messi se dio un paseo por su jardín y el Barça volvió a ganar. Por segunda vez esta semana. En esta ocasión en partido de Liga y por 0-1. Si el 0-3 del miércoles en Copa fue quizás excesivo el de ayer, probablemente, se quedó corto. El partido lo dominó el Barça, salvo algunas fases puntuales (como los primeros minutos del encuentro o los arreones finales, fruto de los cambios visitantes). ¿Qué cambió de un partido a otro?

De entrada, el estado de animo (un factor importante en este juego). Los culés se sentian superiores. En los tres enfrentamientos de esta temporada habían ganado dos por goleada y empatado el otro.

Otro cambio importante fue el de Valverde dando entrada a Arthur, desplazando a Sergi Roberto al lateral derecho (Semedo se quedó en el banquillo). El centrocampista brasileño fue decisivo en el dominio del medio campo y el canterano fue uno de los hombres del partido.

El peso del centro del campo culé inclinó el juego y las oportunidades a favor de los visitantes. Hubo momentos en la segunda mitad que nos bailaron. Eran rondos en los que los jugadores blancos perseguían el balón sin opción alguna de alcanzarlo. Los centrocampistas azulgranas cortocircuitaron a Modric (el único que dio la talla), provocaron errores constantes en la entrega de balón de Casemiro y Kroos nos ofreció su peor versión.

Sobre el alemán tenia mis dudas: en el partido de Copa no le pasó un balón a Vinicius. Al menos viendo el partido por la tele me dio esa impresión. En la primera mitad de ayer lo comprobé in situ. En la segunda mitad le dio los dos primeros pases al brasileño. Fue al inicio de esta segunda parte, justo antes de que fuese sustituido en el 54.

Que Solari, para dar relevo a Kroos, prefiera a Fede Valverde sobre Isco o Ceballos dice muy poco en favor del mister. ¿De verdad piensa Solari que Valverde es el jugador indicado para remontar el 0-1? Seis minutos después Marco Asensio entró por un Bale nulo (ayer titular). Tanto los dos que salieron del campo como Asensio dieron la impresión de ser exfutbolistas. Y ese es un problema grave a estas alturas de la temporada.

En el 70 Valverde, el técnico culé, equilibró las cosas: entró Arturo Vidal por Arthur. El Madrid intentó aprovechar la situación y a los cinco minutos Isco saltó al césped (por Casemiro). Un inoperante Coutinho sustituyó en el 77 a Dembélé, tan activo como en Copa pero no tan decisivo. Como el miércoles pasado Messi, cada vez que jugaba la pelota, le buscaba.

Benzema lejos del área ayudaba a sus centrocampistas, desbordados, pero no aportaba nada en ataque. ¿Para qué bombeaba el Madrid balones al área si no había nadie para rematarlos? Y si por alguna casualidad andaba por ahí Benzema, el 9, o no llegaba o se enredaba con el control.

Si Messi en la primera mitad se plantó delante de Courtois, quien achicó la portería con su salida forzando el remate del argentino (se fue fuera), en la siguiente jugada fue Rakitic quien encaró al meta belga. Superó a Sergio Ramos (nefasto ayer) y batió con una picadita a Courtois (0-1, min. 25).

El primer remate peligroso del Madrid fue de Reguilón en el 31. ¡Un lateral izquierdo! Su disparo, desde fuera del área, se fue fuera por poco. Vinicius remató fuera, ¡fuera de banda! Otros disparos merengues eran rechazados por los defensas o por Ter Stegen, sin mucho esfuerzo porque iban dirigidos hacia donde se encontraba. El Barça llevaba más peligro. Y su defensa se impuso, mientras la nuestra hacia aguas (por Ramos principalmente).

Los datos de los cuatro partidos contra el Barça son el espejo de nuestra realidad: 10 goles en contra y solo dos a favor. Ningún gol a favor en los dos encuentros del Bernabéu. Tres derrotas y un empate. Esto es el Florentinato en su versión 2018/19!!!

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Florentino va a dejar niquelado el jardín mientras el equipo se ahoga en su piscina

Vinicius MarcaFlorentino Pérez va a dejar niquelado el jardín mientras el equipo se ahoga en su piscina. Es el precio a pagar por no fichar goleadores. Más aún cuando le has enseñado la puerta al máximo anotador de la historia del club. Y de paso nos sube descaradamente los abonos para la reforma del jardín y sus instalaciones, pero no para invertir en cracks.

Las especulaciones sobre la presencia de Bale en el once titular fueron eso: especulaciones. Sin ninguna fundamento ni base. Globos mediáticos para atraer clics, vender prensa e incrementar audiencias. Nada nuevo bajo el sol. Lanzamos el bulo y el público igual pica. Solari presentó el equipo que debía, sin Marcelo ni Bale. Parece que aprende de los errores (me refiero concretamente al último día del Girona).

Valverde por su parte reforzó la banda por donde opera Vinicius con Sergi Roberto (en el medio campo) y Semedo (en el lateral). Habíamos leído en la prensa barcelonesa sobre esto y se confirmó (al contrario que las adivinaciones madrileñas). Y revelan la importancia del extremo brasileño en este Real Madrid (de hecho fue el mejor en la ida) y pone de relieve, más aún, el garrafal error de dejarle en el banquillo frente al Girona. Por otra parte la presencia de Sergi Roberto también reforzaba la linea centrocampista culé y asumo que buscaba aprovechar la aparente debilidad defensiva de Vinicius y atacar en superioridad numérica por el flanco de Reguilón.

Con 0-0 el Madrid estaba clasificado. Así que era el Barcelona quien debía exponer. Precisaban anotar un gol.

Los blancos salieron como en la ida en el Camp Nou: presionando arriba, provocando el robo del balón. Una arrancada de Messi en el minuto siete, con pase en profundidad a Dembélé acabó en córner. A partir de ahí hubo unos minutos en los que el Barça se sacudió la presión blanca. Coincidió con los minutos en los que Modric se oscureció. Cuando el croata volvió a brillar el Madrid retomó el mando del encuentro.

Casemiro cortaba los avances blaugranas, donde tan solo las intermitentes apariciones de Messi aportaban sentido al juego culé. Siempre buscaba a Dembélé. Fue lo mejor del argentino: vio claro que el encuentro estaba a la medida de Dembélé (o de Vinicius). Por tanto leyó el partido a la perfección (aunque no brillase en su juego).

El primer disparo de ambos equipos fue en el minuto 18, de Vinicius (se fue alta).

Dos cortes de Casemiro, seguidos de dos pases en profundidad, generaron las dos ocasiones más claras: en ambas el protagonista fue Vinicius. En la primera Ter Stegen rechaza su remate; el rebote le llega a Lucas Vázquez quien con su pierna mala, la zurda, no puede ajustar el disparo. Y en la segunda, el brasileño se escora hacia la izquierda, pierde posición de remate y le pasa a Benzema, solo, quien controla regular porque el chut le queda para la pierna izquierda y le sale flojo, sin dificultades para el portero.

El 0-0 al descanso me dejó la impresión, al igual que en la ida, que le habíamos perdonado la vida al rival. No habíamos visto al mejor Barça en Barcelona ni en la primera mitad. Seguían vivos (a pesar del 0-0 que en principio les eliminaba). Y luego está la jugada polémica del penalti de Semedo sobre Vinicius. Tan discutible pitarlo como no hacerlo.

El Barça no remató en toda la primera parte. El primero fue un cabezazo de Piqué en el 4 de la segunda parte. Un minuto después llegaba el 0-1. Obra de Luis Suárez tras un jugadón de Dembélé, superando a Carvajal. El uruguayo se adelantó a un blando Sergio Ramos y anotó. El 0-2 también nació de las piernas de Dembélé, pero por la otra banda. Keylor Navas falló lamentablemente: se quedó a media salida, la pelota atravesó el área chica y entre Suárez y Varane la empujaron. En las repeticiones vimos que era autogol. El 0-3 fue de penalti: marcó Suárez a quien Casemiro había pisado y frenado al verse superado.

Este 0-3 es la confirmación de la debacle del Florentinato. La pita del sabado, otra vez contra el Barça, debería ser monumental.

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Empate a uno en el Camp Nou (ida)

ViniciusLa alineación de Solari en el Camp Nou presentó dos novedades (o sorpresas, si así lo prefieren): Marcelo y Marcos Llorente (en lugar de Casemiro). La primera resultó ser un error en la primera parte –y nos costó el gol del empate en la segunda mitad. Los azulgranas atacaron por su banda (como hacen todos los equipos). El lateral o no estaba en su posición, con lo que implica de desbarajuste para sus compañeros de la defensa y el medio campo, o Malcolm y Semedo le superaban con pasmosa facilidad. Cuando no era uno era el otro. Vinicius bajaba, de vez en cuando, a echar una ayuda. Pero no es lo suyo. Como tampoco lo es marcar gol. Con 0-1 dispuso de dos ocasiones, la primera muy clara. De haber acertado alguna o no haber pecado de egoísmo en otras dos nos habríamos puesto 0-2…

El primer gol llegó a los cinco minutos. Benzema lanzó a Vinicius por la banda izquierda, este se internó y lanzó un pase al lado contrario del área donde ¡Benzema! recogió la pelota mientras se zafaba de su marcador y como si fuese un extremo puso la pelota en el área chica. Ahí Lucas Vázquez, como un 9 puro, se adelantó al central y marcó.

El Real Madrid había salido muy centrado. Presionando arriba. Pero el Barça no se achicó con el gol. Se recompuso y tuvo una fase de diez minutos de dominio hasta la contra que desperdició Vinicius ante Ter Stegen (fue su primera ocasión). A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco, con un Modric tan omnipotente como omnipresente. Con y sin balón. Cuando el croata bajó el nivel el Barça impuso su ritmo. A partir de un cabezazo de Rakitic al larguero el peligro vino de las botas culés. Keylor Navas estuvo soberbio.

Al descanso se llegó con 0-1.

El Barça volvió a salir sin Messi. Si en la primera parte fueron los del Madrid quienes empezaron dominando en esta segunda mitad fue al revés. La presión alta desapareció, igual que Benzema. De los tres de arriba solo Lucas Vázquez se aplicaba. Y en el 56 Malcolm, libre de marca en la banda izquierda merengue, empató. Una jugada por el otro lado la salvó Navas con su salida, el rechace lo pilló Suárez y su remate fue al poste. Y el balón le llegó a Malcolm, incluso le dio tiempo a pararla. Marcelo estaba de espectador, trotando desde el círculo central.

Cinco minutos después del tanto del empate ambos equipos hicieron un doble cambio. Por los locales entraron Messi y Arturo Vidal por Coutinho y Rakitic. Por el Madrid entraron Casemiro (Marcos Llorente se retiró lesionado) y Bale por Vinicius. En el 83 entró Marco Asensio por un Lucas Vázquez exhausto.

Desde el descanso hasta el 75 el partido lo dominaron los azulgranas. El último cuarto de hora fue madridista. Porque volvió la presión alta. En el 80 Bale, solo sin portero, tuvo el 1-2, en la ocasión más clara que tuvimos en los segundos 45 minutos. Se entretuvo para rematar con el pie ¡derecho! Y Semedo taponó el disparo. Jordi Alba hizo lo propio con un remate de Kroos. Y Piqué fue un frontón.

Mi impresión fue que vimos muy buen partido. De los dos. Las únicas notas negativas del encuentro fueron los excesos interpretativos de los jugadores azulgranas y sus protestas corales. Del VAR ya ni me molesto (vean la imagen, es en el 50 con 0-1).

El empate deja las espadas en alto. La vuelta en el Bernabéu promete ser apasionante. Puede suceder cualquier cosa. Confío en mi Madrid, es otro equipo. ¡Qué lejos queda el desastre del 6 de enero ante la Real Sociedad en casa!

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Pintxazo del Madrid en Bilbao

ATHLETIC 18/19 REAL MADRID 18/19

El 1-1 del Real Madrid frente al Athletic de Bilbao es un pintxazo en toda regla. Se pierden dos puntos en una Liga donde hay que ganar o ganar cada partido. En tan solo cuatro jornadas (12 puntos) el Barça ya nos saca dos.

Como ya venía avisando, de euforias exageradas y sin fundamento, hemos vuelto a fallar cuando nos hemos enfrentado a un rival de entidad. Perdimos la Supercopa de Europa contra el Atlético de Madrid y no hemos sabido ganar en Bilbao. El Athletic siempre es un equipo que lo da todo en su casa y más si enfrente hay un grande. Me fastidia enormemente llevar razón.

Antes del partido comentaba con Pedro Arjona que nos gustaba la alineación de Lopetegui. Courtois en la portería. La defensa clásica. Un medio campo con Kroos, Modric y Ceballos. Se quedaban fuera Isco y Casemiro mientras Modric volvía a la titularidad. Arriba Bale, Benzema y Marco Asensio. Los primeros 20/25 minutos los dominó el Madrid a pesar de jugar con ocho y medio. Bale no existía. Marcelo no aportaba. Modric, a pesar de las dos oportunidades que tuvo (sobre todo la primera que fue muy clara), no carburaba y Benzema empezaba a parecerse peligrosamente al de la Liga de la temporada pasada. Acabó con solo dos remates. Uno se fue fuera (en la segunda mitad) y cuando al final pudo poner el 1-2 optó por pasar (aparte de no dejar que el pase de Asensio, tras un carrerón en el 89, llegase a su destino). Claro síntoma del amaneramiento del equipo y de la falta de confianza en si mismo.

En cuanto Ceballos empezó a perder protagonismo y empuje el Madrid fue dejando la iniciativa a los bilbaínos. Kroos retrasó su posición. En el 31 llegó el gol. Adivinen. Sí, por la banda de Marcelo. Le volvieron a pillar la espalda. Williams y Muniain llegaron en tromba a rematar el centro desde la banda. El delantero centro la tocó, en su camino hacía la red el balón salió trompicado y Muniain aseguró el tanto. Estos dos jugadores más Susaeta se habían adueñado del partido. Y la grada empujaba lo suyo como si fuesen muchos Raúl Garcia. Los blancos hacíamos agua y el segundo tanto local parecía avecinarse. De hecho llegó, pero fue bien anulado por fuera de juego.

En la segunda mitad salió Casemiro de inicio por Ceballos. Posteriormente, en el 53, Muniain se rompió. Siete minutos después Isco sustituía a Modric. El croata no está, a pesar de sus dos ocasiones. Isco marcó de cabeza a los tres minutos de salir. Un excelente pase de Bale, con la diestra desde la banda derecha, fue cabeceado por el malagueño como si lo hubiese hecho toda la vida. Fue la única acción meritoria del galés. Mientras que el tercer componente de la delantera, Asensio, se vació, Jugó sin balón (algo que echamos en falta al resto de nuestros jugadores) y con balón. Buscó el gol. Pero, al igual que los pocos de sus compañeros que intentaron rematar, se encontró con el portero Unai Simón. Si en San Sebastian Ter Stegen había salvado al Barça (lograron los tres puntos), en San Mamés Unai Simón salvó a los suyos, quienes pudieron perder, a pesar del excesivo sobo de pelota de los blancos y de la falta de velocidad y profundidad merengue.

Los locales le pusieron agallas, anticipación y toda la motivación del mundo. Nosotros, con tanto toque, no vamos a ningún lado sin coraje. No podemos dejarnos el cuchillo en el vestuario, hay que llevarlo en la boca apretando los dientes.

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Muy buen Clásico y mal árbitro (2-2)

El País Josep Lago AFP

Si Hernández Hernández es el mejor árbitro de la Liga apañados vamos (así fue considerado la temporada pasada). Ayer se le escapó el partido de las manos en los cinco minutos finales de la primera parte: los jugadores le complicaron el partido con entradas y acciones que no vinieron a cuento. Como es de suponer Luis Suárez fue protagonista de varios fregados. En uno de ellos vio la amarilla junto a Sergio Ramos. Messi se tomó la justicia por su manoen la siguiente jugada y le hizo una entrada alevosa a Ramos (¿solidaridad con su amigo uruguayo?). Solo vio la amarilla. Acto seguido hubo una jugada decisiva, al filo del descanso: Hernández Hernández le enseñó la roja a Sergi Roberto por un manotazo a la cara de Marcelo. Esta decisión marcó su arbitraje durante la segunda mitad (lo dejo para más adelante).

Un enorme despiste defensivo (otro) de Marcelo dejó una autopista sin peaje por su banda (no bajó ni se apresuró a hacerlo). Todos los equipos buscan su costado para sus contraataques. Y Messi marcó el primero de sus dos goles, en una veloz y eficaz contra conducida por Sergi Roberto, quien lanzó un excelente pase al argentino. Creo que inmediatamente todos los madridistas pensamos en Salah y la final del día 26 contra el Liverpool. El Real Madrid se repuso y se hizo con el partido. Y al poco Cristiano Ronaldo empató. Y salió lesionado del lance con Piqué. El portugués metió la pierna, encontró el balón y anotó. El defensa no llegó a la pelota y sí a la pierna del delantero blanco. Parece que sufre un leve esguince en el tobillo. No salió en la segunda mitad. Asensio ocupó su lugar (todo pases hacia atrás salvo el que le dio a Bale en su tanto). Aún así, mermado, CR7 tuvo dos ocasiones claras, bien desbaratadas por Ter Stegen. Keylor Navas hizo lo propio con Messi en un par de oportunidades, una en cada mitad..

El Madrid sin Cristiano es como si jugase en 10. Lo cual igualaba las fuerzas, porque los que realmente estaban en 10 eran los culés por la expulsión de Sergi Roberto. Y eso, como escribía al principio, condicionó al árbitro. El 2-1 viene precedido de una falta de Suárez sobre Varane. Se llevó el balón por la banda izquierda y asistió a Messi. Como sería que el uruguayo, finalizado el encuentro, reconoció la falta. Empató Bale, en otro golazo (tipo Messi). Pero sigamos con el árbitro: en el 75 hay un claro penalti de Jordi Alba sobre Marcelo. Hasta los culés de la tele vieron clarísima la pena máxima (está claro en la foto). Estas dos jugadas, el gol del 2-1 y el penalti no señalado, pueden ser consecuencia de la expulsión de Sergi Roberto y un gol anulado a Suárez (creo que mal anulado por fuera de juego de Rakitic). El trencilla entró en la absurda regla no escrita de las compensaciones. Claro síntoma de un mal árbitro. Los jueces de línea tampoco le ayudaron: se equivocaron en un fuera de juego mal señalado a CR7 cuando enfilaba en solitario hacia la meta rival y en el gol anulado al Barça.

En resumidas cuentas, la primera mitad (11 contra 11) fue del Madrid y la segunda, con el Barça en 10, y sin Cristiano, dominaron los azulgranas. Con este 2-2 siguen invictos en la Liga que ya ganaron matemáticamente.

Pienso que este último Clásico ha sido muy buen partido. El cuarto de la temporada. El Real Madrid ganó los dos primeros, que nos valieron la Súpercopa; el Barça se impuso en Liga en el Bernabéu y anoche empatamos.

 

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