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Miguel Ríos canta a Stephen Sondheim

Miguel Ríos nos presenta la tercera canción adelanto de lo que será su nuevo álbum “Un largo tiempo“. En esta ocasión es una composición del gran Stephen Sondheim, “Que salgan los clowns“. Sondheim compuso “Send In The Clowns” en 1973 para un musical de Broadway, basado en una película de Bergman, “Sonrisas de una noche de verano” (1955), su única comedia y la primera de sus cintas premiada en el Festival de Cannes.

Send In The Clowns” alcanzó relevancia cuando la grabó Frank Sinatra para su álbum “Ol’ Blue Eyes Is Back” (1973) y Judy Collins la llevó a las listas de éxitos en 1975 y 1977. En 1985 la grabó Barbra Streisand para su estupendo álbum dedicado a Broadway (tuve la fortuna de trabajar en su lanzamiento internacional). Ahora nos llega la estupenda versión de nuestro Miguel Ríos. Un tema que le va como anillo al dedo. Con una melodía perfecta para que las grandes voces puedan lucirse. Y Miguel borda su interpretación.

El video es otra maravilla. Juan Echanove es el clown.

Los tres adelantos que hemos podido escuchar del nuevo álbum de Miguel Ríos, con The Black Betty Trio, prometen un álbum espectacular. ¿Estamos ante uno de las mejores grabaciones de su dilatada carrera? Tiene toda la pinta. A partir del 7 de mayo, fecha de la edición de “Un largo tiempo“, podremos comprobarlo.

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De Niro mejoró “New York, New York”

Hace unas semanas leí un artículo del New York Times en el que contaban como Robert de Niro mejoró el tema “New York, New York“, para la película de Martin Scorsese del mismo título.

De Niro y Liza Minnelli protagonizaron el film en 1977. El NYT contaba la historia de la canción que en esta pandemia se había convertido en el “Resistiré” de la ciudad de Nueva York. En la versión de Frank Sinatra. Se repetía así el fenomeno acontecido tras el atentado a las Torres Gemelas.

El músico John Kander y el letrista Fred Ebb, responsables de “Cabaret” entre otros clásicos, presentaron a Scorsese, Minnelli y De Niro las canciones que habían compuesto para la película. El director y la actriz quedaron encantados. Pero De Niro hizo un aparte con Scorsese. Tras una conversación “a la italiana”, con mucho movimiento de brazos, el cineasta se acercó a la pareja de autores. Claramente apurado les dijo que a De Niro el tema principal le parecía liviano. Sin profundidad. Deseaba que le diesen otra vuelta al asunto.

El comentario no les sentó bien. No aceptaban que un actor les dijese lo que era una buena canción. Pero reunidos en casa de Ebb acabaron rematando “New York, New York” en 45 minutos. Y pasado el tiempo reconocieron que De Niro llevaba razón.

Sinatra fue quien más se benefició de esta composición. En su regreso al planeta musical era un extraterrestre frente a los Led Zeppelin, Pink Floyd, etc. Su esposa le insistió en grabar “New York, New York“. Pero Ol’ blue eyes se negaba porque era la canción de Liza. Finalmente accedió a cantarla en directo. La primera vez fue en el Radio City Music Hall de NY y el publico enloqueció. A su esposa se unieron otras voces para que la registrase. Cedió tras pedirle permiso a la Minnelli. Hizo unas modificaciones en la letra (entre ellas añadió lo del “number one“) y el resto es historia. Su versión arrasó y es la que todo el mundo recuerda.

Cuando conocí a Liza Minnelli a principios de noviembre de 1989 hablamos de esto. Vino a Madrid para promocionar el álbum “Results“, producido por los Pet Shop Boys, y el primer sencillo “Losing My Mind” (compuesta por Stephen Sondheim y parte de su musical “Follies“). Me cautivó. No solo a mi, también a todas las personas con las que tuvo trato.

Estaba como una niña con zapatos nuevos. Todo le resultaba fascinante, novedoso. Estaba en una nube, viviendo una segunda juventud. Adoraba lo que los Pet Shops Boys habían logrado. El álbum fue disco de oro en Inglaterra y España.

Estaba limpia de todas sus adicciones. No tuvo problemas en referirse a ellas, ni en vernos tomar vino en una inolvidable cena en La Dorada, presidida por Manolo Díaz. Transpiraba bondad, como demuestra este episodio del “New York, New York“: “No podía negarle que la grabase. La canción no era mía. Mi negativa perjudicaría a los autores. Y el detalle que tuvo en llamarme, sin necesidad de hacerlo, me pareció impecable. Siempre fue un caballero. Y un amigo”.

Un año y un mes después de este encuentro madrileño, ambos la cantarían en NY en el concierto por el 75 cumpleaños de Sinatra.

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