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60 años de “What’d I Say” de Ray Charles

Se cumplen 60 años de la edición del “What’d I Say” de Ray Charles, el tema que cambió la música popular de su época y creó un nuevo genero, el soul. Algo que ya había vislumbrado años antes con obras como “I Got A Woman” y “Mess Around“. Básicamente mezclaba, o más bien incorporaba, elementos de los espirituales al rhtym & blues. Juntaba lo sacro con lo profano en la misma canción. De los spirituals cogía el dialogo de preguntas y respuestas del reverendo con los feligreses. Y siendo el maestro de ceremonias sobre el escenario él lo mantenía con sus coristas. Las percusiones a base de palmas también estaban sacadas de las ceremonias religiosas. En “What’d I Say” los gemidos de Ray Charles y las chicas del coro eran claramente sexuales, así como la frase “Baby, shake that thing!“. Mucho amor terrenal y poco amor divino.

What’d I Say” se editó el 8 de junio de 1959. La composición había surgido de una improvisación en una actuación en diciembre de 1958. Había que rellenar minutos y cumplir con la exigencia del horario contratado. La gente enloqueció. La tocaron y perfeccionaron en los siguientes recitales. La reacción siempre era de lo más entusiasta. Se apresuraron a grabarla. Y fue el primer éxito pop en la carrera de Ray Charles (n.º 6) y por supuesto n.º 1 en la lista de rhythm & blues. Logró su primer Disco de Oro. Está considerada como la canción que definió lo que sería el soul. Aunque James Brown y Solomon Burke también tengan algo que decir al respecto.

En Un siglo de canciones hay una entrada sobre “What’d I Say“. Y en mi libro “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo” se habla mucho de Ray Charles. Como no podía ser de otra forma.

El video elegido corresponde a una actuación en Sao Paulo de 1963. Ese año estuvo también tocando en Madrid, en el Florida Park. Y ahí me llevaron mis padres (tenia 7 años). Puedo decir y digo que esa noche Ray Charles cambió mi vida.

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El muelle de la bahía: la biblia soul de Luis Lapuente

Luis Lapuente, Doctor Soul, acaba de publicar El muelle de la bahía, una historia del Soul. El prólogo es de Santiago Segurola.

Hace unos días estuve con Luis Lapuente para que nos hablase del libro.

Hojeando las 336 paginas y 500 imágenes descubro una joya en la “Treinta y cinco exquisiteces para iniciados”  incluida al final del volumen: el Rock’n’Roll Gumbo de Professor Longhair de 1974. Producido por Phillipe Raoult para Barclay. Los franceses metieron en el estudio al maestro de Nuevo Orleans después de diez años sin grabar. Este LP lo editamos en España casi simultáneamente en Gong (Movieplay) y escribí el texto de contraportada. Formaba parte de una estupenda colección de Blues que sacamos. Creo recordar que se llamaba The House of Blues. La descubrimos en el despacho de Carlos Guitart, director artístico de Movieplay que había licenciado de Barclay una docena de títulos.

Me gusta mucho este párrafo:

[…] Fue el bluesman Big Bill Broonzy quien, sin saberlo, estaba anunciando la buena nueva del soul al referirse con desdén a Ray Charles: «Está mezclando los espirituales con el blues: debería irse a cantar a una iglesia». Corrían los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial y se avecinaba una revolución en las entrañas de la música popular negra, que culminaría en la más excitante explosión de talentos de la historia del pop. […]

A Luis se le disfruta los fines de semana en el Sonideros de Radio 3.

El muelle de la bahía, editado por Efe Eme, se puede adquirir aquí.

El muelle de la bahia

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El exuberante James Brown

JB

Va de Soul: del incomparable Otis Redding pasamos al exuberante James Brown (1933-2006). Conocido como The Godfather of Soul es considerado el creador del Funky. Precisamente estos 2 estilos -Soul y Funky- marcan las grandes cimas de su carrera en las décadas de los 60 y los 70. Corresponden a dos formaciones distintas: The Famous Flames y The J.B.’s. Su inmensa influencia en la música se puede resumir en 3 nombres propios: Miles Davis, Michael Jackson y el Rap (de hecho sus grabaciones son las más sampleadas en el planeta Hip Hop).

The T.A.M.I. Show fue un programa de TV de música en directo presentado por Jan & Dean con la supervisión musical de Jack Nitzsche (la banda que formó contaba entre otros con Leon Russell de pianista). Agrupaba a las estrellas del momento en un amplio abanico de géneros (Chuck Berry, Gerry & The Pacemakers, The Beach Boys, The Supremes, Marvin Gaye, Smokey Robinson & The Miracles, Billy J. Kramer & The Dakotas, etc.). The Rolling Stones cerraban el cartel. Keith Richards en una entrevista, años después, recordaba que haber aceptado actuar detrás de James Brown era una de las peores decisiones que habían tomado en su carrera. Porque James Brown y sus Famous Flames incendiaron el escenario. Dejaron el listón muy alto (literalmente se comieron a los Stones). La coreografía, los bailes, la intensidad de la actuación de Brown enloquecieron al público asistente al show. La descarga de energía se transmitió por las pantallas capturando a los telespectadores. Nadie permaneció indiferente. Hacia el final podemos observar como algunos músicos de la house band aplauden espontáneamente. No se lo pierdan. Son 4 temas: “Out Of Sight”, “Prisoner Of Love”, “Please, Please, Please” y “Night Train”.

Su descubrimiento de los ritmos africanos y su influencia en el Caribe más el conocimiento de la música autóctona de Nueva Orleans le llevó al Funky. Toda una revolución que llegó a influir a Miles Davis, como ya se ha comentado. Su nueva formación fueron los J.B.’s. Varios de sus miembros (Fred Wesley, Maceo Parker, Bootsy Collins y su hermano) se integraron posteriormente en los Parliament-Funkadelic de George Clinton.

Recuerdo leer una anécdota de Jai Johanny “Jaimoe” Johanson, uno de los 2 bateristas -el afroamericano- de Allman Brothers Band: le preguntó a Duane Allman por qué había dos tocando la batería. Duane se limitó a contestar que era porque James Brown también llevaba 2. Jaimoe añadía que no le volvió a preguntar al respecto (él venía de tocar con Otis Redding en 1966 y sobre todo con Sam & Dave; había coincidido con Allman en los estudios FAME de Muscle Shoals, en Alabama, donde el guitarrista trabajaba como músico de sesión).

En estas actuaciones en Soul Train podemos escuchar -y ver- algunos de sus éxitos de esa era (más un par de la primera época). Evidentemente el gran James Brown está constreñido por el espacio pero su sentido del espectáculo se impone. Las canciones son: “Hot Pants, “Get Up (I Feel Like A) Sex Machine, “Get On The Good Foot, SPlease, Please, Please“, “HellThe Payback y para terminar “Damn Right, I Am Somebody” (Fred Wesley & the J.B.’s).

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El incomparable Otis Redding

Otis Redding

El incomparable Otis Redding (1941-1967) marcó una época a pesar de su breve pero intensa carrera. Natural de un pueblo de Georgia a los 15 años tuvo que dejar los estudios para ayudar económicamente en casa. Se unió a la banda de Little Richard. ¡Mejor escuela no pudo encontrar! En 1962 editó su primer single y dos años después su primer LP.

Si Ray Charles sentó las bases de un nuevo genero, el Soul, y a James Brown se le conocía como The Godfather of Soul, al gran Otis se le consideraba The King of Soul. Además su estilo fue la semilla que germinó el sonido de Stax (junto a su banda Booker T. & The M.G.’s y la sección de metal, los Mar-Keys). Autor de variosos de sus éxitos nunca le hizo ascos a las grandes canciones de otros compositores. Por ejemplo nadie ha cantado mejor el “Satisfaction” de los Rolling Stones (en mi opinión supera a la original). Elena Gabriel nos recordaba en Un siglo de canciones que “To Love Somebody” fue una composición de Barry Gibb para Redding. Fue Robert Stigwood, manager de los Bee Gees, quien hizo el encargo pero su prematura muerte (diciembre 1967) le impidió grabarla. The Bee Gees se quedaron el tema y posteriormente Eric Burdon, discípulo aventajado de OR, la grabaría en un claro tributo al desaparecido maestro.

Ready, Steady, Go era un programa de la BBC que se diferenciaba del Top of the Pops, dedicado tan solo a los hits del momento. Se emitía los viernes por la noche (1963-1966). En su primera temporada la norma era usar playbacks; luego pasaron a la voz en directo sobre música grabada (en 1964 algunos artistas ya actuaban en directo). Para 1965 todas las actuaciones eran en riguroso directo. En 1966 le dedicaron el espacio a Otis Redding. Eric Burdon y Chris Farlowe fueron los invitados. Eran los únicos cantantes británicos que podían estar a la altura de las circunstancias. Los 3 se marcan al final del show una magnifica versión del “Shake” de Sam Cooke, otro grande muerto antes de tiempo. Un lujazo de programa que pueden ver a continuación:

Un años después, en junio de 1967, Otis Redding se presentó en el Festival de Monterey. Fue la cabeza de cartel del segundo día, la noche del sábado. Le acompañaban Booker T. & The M-G.’s y los Mar-Keys. Era su primera aparición ante un público eminentemente blanco y rockero. Fue su consagración. El problema es que 6 meses después moría en un accidente de avión. Tenía tan solo 26 años.

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Un poquito de Funky con Sly & The Family Stone

Un poquito de Funky con Sly & The Family Stone, la banda de San Francisco que revolucionó el Soul desde 1967 hasta principios de los 70. Un grupo con una prodigiosa sección rítmica: a la batería Greg Ericco (el primer miembro original que se marchó… giró con Weather Report y David Bowie entre otros), y al bajo el gran Larry Graham (se le reconoce como el inventor del slapping).

Atención a como sonaban, las pintas que llevaban, la integración racial y a la formación. Disfruten.

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Amy Winehouse no resucitó el Soul

Así es: Amy Winehouse no resucitó el Soul: estaba vivo. Muy vivo. Por más que se empeñen los tontos habituales de los medios. Precisamente los mismos que han ignorado el género toda su vida, y ahora solo lo reconocen como parte de un fenómeno retro o nostálgico. Y no les saquen de los cuatro lugares comunes (uno de ellos es la Motown, que tampoco se llamaba así en su momento).

La música de AW era un compendio de varios legados: desde los grupos de chicas de finales de los 50/principios de los 60 (como bien señalaba Diego A. Manrique, a quien en la edición digital le han puesto unos titulares que no ha escrito) hasta el Jazz -especialmente sus vocalistas, quienes serían sus influencias más obvias-, pasando por el Soul y su predecesor, el Rythm&Blues, así como algo de Reggae. Un buen y eficiente coctel, para una voz original y unas acertadas composiciones (al final encontrarán una de mis favoritas, y también de George Michael y Prince). Una formula -de éxito- muy propia del Pop de toda la vida: mezclar estilos y sonidos, buscando el gancho comercial. Y no es fácil lograrlo. Lo digo para evitar malas interpretaciones. Y ella lo consiguió en sus dos únicos discos (el último es de hace casi 5 años).

El más habitual de los tontos escribe un par de artículos en El País. En uno de ellos afirma categóricamente que “Antes de la aparición de ‘Back to black’, el ‘soul’ llevaba 30 años convertido en un género menor” para añadir a continuación: “con ocasionales repuntes de fama por la inclusión de clásicos del género en bandas sonoras, que hacía que de repente proliferasen las recopilaciones baratas. Pero ningún nuevo compositor con una nueva canción había logrado revitalizarlo.” De siempre se ha dicho que la ignorancia es atrevida. En este caso la expresión se queda corta. Veamos:

  • Hace 30 años, en la década de los 80, asistimos a varios hechos decisivos en la historia de la música negra: la aparición y consolidación del Rap: no solo renueva el Soul también lo hace con el Rock y el Heavy Metal; la otra renovación del Soul a cargo de Prince, Michael Jackson, Jimmy Jam y Terry Lewis, Bobby Brown (y su New Jack Swing, la mezcla de Soul y Rap), Rick James, MC Hammer, Whitney Houston o Babyface.
  • A la lista anterior, en los 90 podemos añadir a Usher y a Toni Braxton, por ejemplo. Además de dos de los mejores grupos de chicas de la historia: TLC y Destiny’s Child. TLC, tras su exitoso álbum de debut, lanzaron “CrazySexyCool“, del que vendieron 22 millones de copias (esto también parece ignorarlo el tonto de turno). Billboard las nombró como el séptimo artista más importante de los 90. Y no olvidemos al grupo donde se iniciaron Kelly Rowland y Beyoncé: Destiny’s Child. Han vendido 60 millones de copias de sus cinco álbumes. Los tres últimos son de la primera década de este siglo (el noveno artista más importante del siglo XXI, según Billboard). Además de haber lanzado a dos solistas impresionantes (especialmente Beyoncé Knowles).
  • La aparición de Jay-Z y Kanye West no puede pasar desapercibida. Han renovado el Rap y el Soul. En todas sus vertientes: como artistas, autores y productores. Y West además está reinventando el Pop.

En su otro artículo el tonto de guardia escribe que la Winehouse “renovaba el Soul de la Motown“. Bueno, no voy a entrar en detalles técnicos sobre la autentica denominación del sello en su época dorada. Pero el caso es que la desaparecida artista británica mezclaba Soul, Jazz y Rythm&Blues (pre Soul). Las pinceladas jazzeras de su primer disco -“Frank“, por Sinatra– desaparecen prácticamente en el segundo. Pero no todo el Soul era de Tamla (hoy es Motown). Había Stax y sobre todo Atlantic, entre otros sellos. Y a ella la veo más deudora del sonido Atlantic que de cualquier otro. De hecho en “Rehab” menciona a Ray Charles y a Donnie Hathaway, ambos artistas del sello neoyorkino. Y con notorios problemas de salud.

Hathaway, conocido por sus colaboraciones con Roberta Flack, también murió en extrañas circunstancias. Oficialmente se dictaminó que fue un suicidio: se tiró desde la habitación de su hotel, en la planta 15 del lujoso Essex House de NY, Padecía de esquizofrenia paranoide y no siempre seguía la medicación.

El genio -Ray Charles- compuso la primera canción que se considera como iniciadora del Soul: “What I’d Say“. Era un nuevo estilo que iba más allá del R&B. En cambio él sí supo combatir sus demonios, y superó sus adicciones.

Que un periodista -o debería decir periodisto- opine que Amy Winehouse es “la cantante que resucitó el Soul” es ignorancia en estado puro. Porque “el muerto” estaba bien vivo. Ahí están los datos que les he aportado. Mi impresión, además de lo expuesto: las traducciones las carga el diablo y si se desconoce el tema y la consulta se hace en la Wiki, se llega a escribir barbaridades. Como ha sido el caso que nos ocupa. Algo inaceptable para un diario como El País (evidentemente ya no es lo que era). De los demás medios, mejor pasar (muchos reproducen, y alteran para disimular, lo que leen en el periódico de PRISA).

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Un siglo de canciones 52: “What’d I Say”

11 de enero de 2010

Con el post de hoy se cumple un año desde que comenzamos la serie de “Un siglo de canciones”, a sugerencia de Antonio Gómez (¡gran idea la suya!). Y quiero celebrarlo con uno de los más grandes: Ray Charles. El genio.

Si la semana pasada reparábamos un olvido, Chuck Berry, hoy también lo hacemos. Con otra pieza inmortal “What’d I Say”, el primer tema de Soul de la historia. Y el primer éxito Pop de su creador.

Cuentan que la canción surgió como una improvisación en un directo (diciembre de 1958). Algo inusual en la carrera de Ray Charles, quien no gustaba de probar temas nuevos antes de tenerlos terminados. La inmediata reacción del público le apresuró a acabar la composición y concertó la sesión de grabación con su productor, Jerry Wexler.

Firmado a Atlantic Records, el sello acababa de comprar un ocho pistas para su estudio. Tom Dowd, el ingeniero de sonido, todavía estaba familiarizándose con la nueva mesa de grabación. Y tanto él como Wexler como los Ertegun (los dueños de la compañía) tuvieron que enfrentarse a un problema adicional: la duración del tema. Sobrepasaba ampliamente los seis minutos, cuando lo habitual era que un single no pasase de los tres. Las radios no tocaban discos por encima de ese tiempo. A lo que había que añadir el contenido abiertamente sexual de la letra.

El problema inicial se resolvió editando la canción en dos partes: “What’d I Say Part 1” y “What’d I Say Part 2” Me atrevería a decir que fue el primer sencillo de estas características. Y en lo referido a la letra el propio éxito se sobrepuso a la estricta moralidad de la época.

Editado en el verano del 59 se encaramó al nº 1 de las listas de R&B y dio el salto a las de Pop. Era la primera vez que Ray Charles entraba en el Top 10 Pop (llegó al 6). Había conseguido con este tema lo que llevaba rondando desde hacía unos discos (sobre todo con su “I Got A Woman”). También fue su primer Disco de Oro.

La mezcla de Rhythm & Blues con melodías y armonías vocales propias del Gospel creó el Soul. Y desde entonces el Genio siempre terminaba sus recitales con nuestra canción de hoy.

Las primera actuaciones que vi en mi niñez fueron alguna matinal del Price –donde hoy está el Ministerio de Cultura- y el Florida Park de Madrid. Luis Aguilé y Palito Ortega fueron mis inicios (ambos eran amigos de los futbolistas sudamericanos del Real Madrid). A mediados de los 60 mis padres me llevaron a ver a Ray Charles. Palabras mayores. Debía tener unos 11 o 12 años. Aun recuerdo como sonaba su orquesta, las coristas y ese vaivén de la cabeza de un lado para otro mientras tocaba el piano y cantaba. De adelante a atrás, acercándose o alejándose del micro. Las piernas que nunca paraban quietas, llevando el compás. Y esa voz. Envolvente. Dominante. Poderosa en los temas rítmicos. Suave en las baladas y los blues.

Reconocí en la barra del Florida Park a Micky (el de los Tonys), a Teddy Bautista (cuyos Canarios despegaban) y a Miguel Ríos. Quien se acercó a nuestra mesa, a saludar a mis padres. Se conocían por los Santamaría, Di Stefano, Rial, Isidro (padre de Quique Sánchez Flores y casado con Carmen Flores, la hermana de Lola). Con algunos de ellos montó una fábrica de pan de molde.

Al igual que a Keith Richards fue “Johnny B. Goode” la obra que le decidió a hacerse guitarrista, a Paul McCartney le sucedió lo mismo con “What’d I Say”. Además los Beatles en Hamburgo la tocaban en todas sus actuaciones. Por su parte John Lennon comentó que la introducción de piano eléctrico -de Ray Charles- que él tocaba a la guitarra, fue la base de muchas canciones posteriores, cuyas estructuras estaban dominadas por riffs de guitarra.

Les dejo con esta actuación de 1963 en Sao Paulo. La formación es prácticamente la misma a la que vi en Madrid (me faltan un guitarrista y un organista, quien de vez en cuando echaba una mano al gran e inolvidable Ray Charles).

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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