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Elecciones Catalanas 2010

16 de noviembre de 2010 

Empiezan a aparecer sondeos sobre las Elecciones Catalanas 2010. Y me voy a centrar en tres: la de El Periódico cuyos resultados encabezan esta entrada), RAC1 y El Pulsómetro de la SER.

En El Periódico concluyen que ganará CiU por el desplome de ERC. Esta última formación sufre el desgaste de los 7 años del tripartito y la aparición de dos formaciones que compiten en su mismo espacio: Reagrupament y el partido de Laporta.

Puigcercós está de los nervios. Es la única forma de poder entender la barrabasada de sus recientes declaraciones: afirma que Catalunya sufre “expolio fiscal y alguien lo tenía que decir”. Y de paso ofende a madrileños y andaluces. Como decía Iñaki Gabilondo que defienda sus ideas y planteamientos ¡sin faltar a nadie! Pero lo peor es lo que subyace en sus declaraciones: el enorme fraude fiscal que se da en su Comunidad Autónoma. Y muchos recordamos los recientes casos de corrupción, la denuncia de las comisiones que hizo Maragall en su día, Javier de la Rosa y su padre, el encarcelado juez Luis Pascual Estevill, la trama de la agencia tributaria que salpicó indirectamente a Borrell, etc. Puigcercós reafirma su invectiva a Andalucía exhibiendo las cifras del “agravio” fiscal. Los datos son espeluznantes: así, en 2008, la Agencia Tributaria recaudó por la vía ejecutiva en Cataluña 331,2 millones de euros; 155,4 millones en Madrid y en Andalucía 54,7 millones de euros.). En otras palabras: el fraude fiscal en Cataluña es mayor que la suma de Madrid y Andalucía. El problema de este político es que “se cree el ladrón que todos son de su condición” cuando denunciaba que Catalunya es la comunidad en la que la Agencia Tributaria realiza más inspecciones fiscales y recauda más dinero, en contraste con Madrid “que es una fiesta fiscal” y una “Andalucía en la que no paga ni Dios“.

Celtibético nos trae una cita de su blog Sota la crosta: Ahir a la Seu d’Urgell vaig explicar que hi ha molts emprenedors catalans que estan molt cansats de les inspeccions fiscals, de la pressió que l’agència tributària estatal posa sobre les nostres empreses. No ens ha d’estranyar, a Catalunya es fan més inspeccions i alçaments d’aquestes que enlloc. Així, l’any 2008, l’Agencia Tributària va recaptar per la via executiva a Catalunya 331,2 milions d’euros; 155,4 milions a Madrid i a Andalusia 54,7 milions d’euros. (Ayer por la Seu d’Urgell expliqué que hay muchos emprendedores catalanes que están muy cansados de las inspecciones fiscales, de la presión que la agencia tributaria estatal pone sobre nuestras empresas. No es de extrañar, en Cataluña se hacen más inspecciones y levantamientos de estas que en ninguna parte. Así, en 2008, la Agencia Tributaria recaudó por la vía ejecutiva en Cataluña 331,2 millones de euros; 155,4 millones en Madrid y en Andalucía 54,7 millones de euros.).

Reproduzco parte de un párrafo del amigo Schevi (publicado ayer en su blog Celtibético) que suscribo plenamente:

Esto lo usa como si supusiera un mayor aporte fiscal a las arcas del estado por parte de los catalanes… la recaudación por vía ejecutiva. ¿Qué es esto? Es la vía que tiene la administración para cobrar lo que le debe el ciudadano, cuando no ha satisfecho sus obligaciones fiscales de forma voluntaria y en el momento debido. Es decir, que, según las estadísticas oficiales, en Cataluña se pagan los impuestos debidos con menos diligencia, responsabilidad y sentido de la solidaridad que en otros territorios (podríamos entender).  Vamos, que quienes no pagan son precisamente los que se quejan. Esto es lo que significan los datos aportados, tanto por el Ministerio de Hacienda, como por el mismo candidato de ERC. Dicho de otra manera, por vía ejecutiva (es decir, por haber evadido el pago en el plazo debido) se cobra más en Cataluña, porque los demás SÍ cumplimos con nuestras obligaciones fiscales, y no son necesarios tantas inspecciones y recargos fiscales. 

Lo que sí ha conseguido es que CiU, PP y PSOE se pongan de acuerdo en lamentar tan desafortunadas declaraciones.

En el Pulsómetro de la SER (la primera cadena de radio del país cuyos principales programas diurnos son conducidos por comunicadores catalanes: Francino, Nierga y Barceló) aprendemos que “El 42% de los catalanes quiere que Cataluña sea independiente“. Hace 7 años este porcentaje era del 30%. Esta subida de 12 puntos representa un 38%. El dato es muy revelador porque incluso un 35% de votantes del PSC dice que quiere la independencia de Cataluña. Eso sí, todos los expertos dicen que una cosa es decirlo en una encuesta y otra votarlo en un hipotético referéndum.

En este periodo de tiempo -siete años- ha gobernado el tripartito (Maragall y Montilla) y José Luis Rodríguez Zapatero (6 años). Imagino que a partir de ahora no volveremos a escuchar que Aznar y el PP impulsaban el independentismo. Según estos datos parece que son otros los responsables… Y por otro lado me viene a la cabeza unas palabras de Joan Herrera en el programa de Gabilondo: acusaba a Zapatero de ser “una maquina de desanimo del electorado de izquierdas“.

Del Racómetre de RAC1 me quedo con “El 72% de los catalanes apoya que haya limitación de mandatos“. En este aspecto soy catalán a tope y me parece que ellos, una vez más, están a la vanguardia del pensamiento político nacional. Igual en el resto de España se piensa lo mismo, pero nadie parece preguntarlo en las encuestas.

Consulta la encuesta íntegra del Pulsómetro (15-11-2010)

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La incómoda talla 38

5 de agosto de 2010

Visto donde Schevi

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Un siglo de canciones 38: “Smoke On The Water” (por Francisco Javier Domínguez “Schevi”)

5 de octubre de 2009

deep_purple_-_made_in_japan-front

Smoke On The Water” fue publicado por Deep Purple originalmente en el álbum “MachineHead”, en 1972, pero es en “Made In Japan”, donde conocí este tema, en la versión en directo, la más popular.

Made In Japan”, era el disco preferido del primo de un amigo de Huelva, Juan Antonio, compañero de estudios de bachillerato, hijo de un director de banco, que prefería sin embargo la música disco, especialmente los Bee Gees, de moda por la banda sonora de la película “Fiebre Del Sábado Noche”. Era el momento del despertar a la música y a los cacharros modernos. Él sí pudo comprarse un equipo compacto de reproducción, compuesto de plato gira-discos, cassette, y radio. Nuestra economía no nos permitía adquirirlos, por lo que estábamos siempre en su casa, escuchando música. Era el curso 1976-1977, era de cambios tanto generales, como personales, sumido en plena adolescencia, fase rebelde, en el bachillerato que te abría los ojos a nuevos conocimientos y  experiencias. Donde muchas veces la música que te venía “de nuevo” era a través de amigos, ya que la televisión (la única televisión de la época) tenía que divulgar todos los estilos y predominaba, dentro de la música joven, el “disco”, como también en la radio comercial. Entre tanto “acoso discotequero” este pariente del amiguete me abrió los ojos (o los oídos, más bien) a este tipo de rock duro, a este grupo británico, que no en balde se les consideran unos de los creadores del Heavy Metal.

We all came out to Montreux
on the
Lake Geneva shoreline
to make records with a mobile.
We didn’t have much time.
Frank Zappa and The Mothers
were at the best place around,
but some stupid with a flare gun
burned the place to the ground.

Smoke on the water, the fire in the sky.

They burned down the gambling house.
It died with an awful sound.
Funky Claude was running in and out
pulling kids out the ground.
When it all was over
we had to find another place,
but swiss time was running out.
It seemed that we would lose the race.

Smoke on the water, the fire in the sky.

We ended up in the Grand Hotel.
It was empty, cool and bare,
but with the Rolling truck Stones thing just outside.
Making our music there.
With a few red lights and a few old beds,
we made a place to sweat.
No matter what we got out of this,
I know, I know we’ll never forget.

Smoke on the water, the fire in the sky.

El tema contaba la historia de una grabación en un concierto que tuvo que trasladar su escenario por un incendio provocado por la estupidez de un seguidor que encendió una bengala. Incidentes ha habido muchas veces en conciertos, algunos se convirtieron en desgracias, al causar algo más que retrasos, como no pasó sin embargo en el que cuenta la banda. Estamos en verano y los incendios son, desgraciadamente, noticia por su frecuencia. Incendios forestales y también domésticos, por el abandono temporal de las viviendas, en las vacaciones y las fiestas. Hace poco una casa ardió completamente en mi ciudad y, poco antes, la instalación eléctrica del bloque de al lado de mi piso se quemó completa, ensuciando nuestros inmuebles con el humo. Algo que me recordó a otro incendio en un piso del mismo bloque, hace un año y medio. Estos incidentes no siempre se saldan tan bien como cuenta la canción. Y con el resultado musical que obtuvo.

La canción se hizo famosa por el riff interpretado por la Fender Stratocaster de Ritchie Blackmore, que ha servido de inspiración a muchos músicos de rock. Además, la grabación en directo en Japón no solo popularizó el tema, sino que se convirtió en la versión más apreciada, mucho más que la del disco original. Este era el primer disco en directo de la banda y todos los amantes del rock duro lo consideramos su mejor “en vivo”.

Una anécdota para finalizar: en mi primer viaje a Italia, estando en Roma, decidimos ir a la playa, a la “playa de los romanos”, a Ostia (la actual Ostia Lido, barrio romano próximo a las ruinas del antiguo puerto de la capital del imperio). Un amigo se guardó un paquete de tabaco y un encendedor en una bolsa de plástico y la puso en su cabeza, sujeta por una gorra. Nadamos varios compis hacia el interior del mar, y cuando llegamos a una zona donde nos cubría el agua, se sacó el tabaco, que estaba perfectamente seco y nos fumamos un cigarrillo (entonces todavía le daba al vicio). Yo pensé, o tal vez dije, “smoking in the water” (fumando en el agua). “Smoke On The Water”, humo sobre las aguas del mar Tirreno. Menudo homenaje a esta canción.

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Un siglo de canciones 25: “Paseando Por La Mezquita” (Francisco Javier Domínguez “Schevi”)

6 de julio de 2009

medina azahara - paseando por la mezquita (front)

Pensaba una noche a solas
Si yo llegaría al cielo
paseaba por la mezquita
estuve un tiempo en silencio

Y mi cuerpo destrozado
lleno de ira y desprecio
por tantas humillaciones
que hacen pasar por el tiempo

Nos unimos en silencio
con una esperanza nueva
de resurgir en el cielo
unida nuestra bandera

Y mi cuerpo destrozado
lleno de ira y desprecio
por tantas humillaciones
que hacen pasar por el tiempo

En 1980, cuando nace el grupo de rock cordobés Medina Azahara, estudiaba yo COU, en el instituto de mi ciudad. Había escogido, entre las asignaturas optativas, Historia del Arte. El arte siempre me había gustado y pensé que podía ser una buena opción. Sin embargo quien impartía la materia era un verdadero hueso, antiguo director y personaje de reconocido autoritarismo e ideología conservadora. Mal asunto en tiempos de plena Transición, en los que el instituto se había caracterizado por acoger a activistas de partidos de izquierda tanto entre el profesorado como en el alumnado, como era mi caso. Así que, junto a otros dos amigos, decidimos prepararnos la asignatura en común, para aunar esfuerzos  y garantizarnos el aprobado, sobre todo porque uno de ellos, hoy decano de la Facultad de Ciencias del Trabajo de la Universidad de Córdoba, era sobrino de un historiador amigo de dicho profesor. Nos preparábamos alternativamente los comentarios sobre obras de arte que había que presentar en cada clase, con lo que garantizábamos que se nos notara, demostrando dedicación e interés por la asignatura. Y en el trabajo de fin de curso escogimos las dos “manifestaciones artísticas de carácter arquitectónico” (así empezaba cada comentario de obra de arte que hacíamos, aunque cada vez tenía un carácter ya fuese pictórico, escultórico o arquitectónico) más representativas de la Córdoba Califal, la Mezquita y Medina Azahara. Como el nombre del grupo y parte del título de la canción que comento hoy. Eran tiempos de euforia autonomista (en 1980 se celebró el referéndum sobre la autonomía, el 23 de febrero, que pasaría a ser luego fiesta de la comunidad), y nos implicábamos en actividades políticas y culturales que ensalzaban el pasado de nuestra tierra, con lo que la época del califato de Córdoba se convirtió en un referente (casi mítico) del autonomismo andaluz. No era de extrañar que eligiésemos con entusiasmo semejantes monumentos de la capital de nuestra provincia. Pudimos contar con abundante bibliografía, sobre todo de la mezquita, proporcionada por el tío de mi amigo. No en balde era y es canónigo archivero de la Catedral de Córdoba, y tenía estudios y publicaciones sobre el tema. Para mayor ayuda nos acompañó (junto a nuestro profesor) a una visita guiada en dicho recinto, donde pudimos ser testigos directos de los hallazgos más recientes del momento y que recogimos, como primicia, en nuestro trabajo: la retirada de las techumbres abovedadas de yeso que cubrían los artesonados y vigas originales de la mezquita. Con este trabajo aprendimos muchas cosas de este monumento, así como pudimos dejar atrás algunos tópicos erróneos que circulan aún sobre su originalidad.

CordobaMezquita01

La estructura de la mezquita consta de tres partes: el patio de las abluciones (ahora llamado de los naranjos, aunque originalmente no eran estos árboles los que lo adornaban), el alminar (torre del muecín) y el oratorio, formado por 19 naves delimitadas por arcos de medio punto (copiados de los romanos) sobre pilares sostenidos por otros de herradura de origen visigodo, sobre columnas romanas y visigodas, creando un bosque de columnas que forman espacios a modo de basílica romana (pero al mismo nivel) seguramente copiados de la iglesia goda de San Vicente, sobre la que se construyó, al destruirla los invasores musulmanes. Esta técnica inspirada en la basílica, y sucesora de la empleada en la de San Vicente, permite sostener la techumbre a gran altura, con elementos ligeros, haciendo visible el espacio, por donde circula la luz, y permitiendo que se puedan cubrir grandes espacios (la de Córdoba era la segunda mezquita en superficie tras la de La Meca), sin recurrir a las tirantas que vemos sujetar los muros entre los arcos que se usaron en otros ejemplos que buscaban la grandeza. Aquí reside la originalidad del monumento, en copiar técnicas que los arquitectos árabes no usaron antes. Los materiales, en principio fueron extraídos de edificios anteriores no musulmanes. E incluso el mihrab de la ampliación de Alhakem II (la última hacia el sur, a lo largo, pues la última reforma es hacia el este, ensanchando su superficie porque el Guadalquivir impedía su crecimiento a lo largo) tampoco es obra de alarifes musulmanes exclusivamente, ya que emplean para su decoración mosaicos bizantinos colocados por artesanos del reducto oriental del imperio romano. Por ello la mezquita es un híbrido arquitectónico ya en época islámica, híbrido que seguiría siendo tras la Reconquista al respetarse su estructura y elementos principales, siendo reformada significativamente en su interior al incluirse una edificación de gótico tardío con elementos renacentistas, al no permitirse su destrucción, como la iglesia había querido, para edificar su catedral. Esto, en los años ochenta, lo veíamos como una agresión al monumento. Hoy comprendemos que una intervención así fue la que permitió conservar casi en su integridad el edificio, ya que si algunos se hubiesen salido con la suya, el ánimo de revancha por la destrucción de la iglesia de San Vicente, habría conseguido arrasar el templo musulmán, no dejando piedra sobre piedra. Esta conversión forzada era como un símbolo de esas “humillaciones que hacen pasar por el tiempo”, como dice la canción del grupo, que lleva el nombre del otro símbolo arquitectónico cordobés, la villa cortesana de Medina Azahara, destruida paradójicamente por los mismos musulmanes, en rencillas internas. Humillaciones que se han venido repitiendo periódicamente en Andalucía (aunque con periodos de esplendor, como el que hubo tras la conquista de América) y que han forjado el carácter andaluz, que además del tópico festivo, estaba determinado por el silencio, la ira y el desprecio, impuestos por la sumisión, de los que habla la letra del tema. Sentimientos reflejados y característicos, junto a la queja, el quejío, del cante flamenco, que seguramente nació en estas tierras, como respuesta a esa postración. Esto sirvió para motivación del autonomismo, convirtiendo el pasado supuestamente independiente del periodo islámico, en ideal (mítico y místico) político, como dije antes: “una esperanza nueva, de resurgir en el cielo, unida nuestra bandera”.

Este deje flamenco es una de las notas vocales del modo de cantar de Manuel Martínez, el líder de Medina Azahara, lo que, unido a sones aflamencados en la música o adornos arábigos, hizo que a este grupo se le clasificara al nacer dentro del estilo de rock andaluz, que capitaneaban grupos como Triana, Imán Califato independiente, Cai, o Alameda. Sin embargo Medina Azahara siempre ha sido una banda de heavy metal, como lo demuestra sus estética desde el principio, y lo sigue siendo afortunadamente, pues ello le libró de desaparecer cuando a las discográficas les dejó de interesar este estilo, para dejar paso a los grupos “ochenteros” de la “movida”. Ellos se salvaron y hoy día siguen en la brecha, con una amplia producción. El tema “Paseando Por La Mezquita”, una balada rock, se convirtió en un himno para-político y también en bandera del grupo, canción emblemática siempre repetida en sus conciertos. Hoy día sigue siendo así. Tiene un inicio vibrante, solo musical, que exalta el ánimo y te mete de lleno en sus directos (lo he comprobado varia veces), donde los teclados y la guitarra eléctrica lideran la explosión de ritmo, aunando lo que suena a moruno y lo heavy. Y pasa a las notas dulces y líricas que acompañan a la letra, escueta pero muy sugerente, de la canción. Aquí la guitarra deja a las claras la naturaleza de rock duro del grupo, repito, a pesar de su fugaz encuadramiento en aquel movimiento andaluz. Una obra maestra del género metal hispánico.

El grupo ha pasado por varias épocas, dando lo mejor de sí en una amplia discografía, en la que han participado muchos de los componentes que se han incorporado a la banda, siendo Martínez el único nexo de unión entre ellos y actual superviviente desde los inicios. Su último trabajo, “Origen y Leyenda”, fue presentado hace pocos días en Córdoba, ante unas 50.000 personas, durante la Noche Blanca del Flamenco, interpretando también otros de sus temas ya clásicos. Algunos se preguntaron qué hacía el grupo en un festival callejero de flamenco, pero lo mismo se interrogó con Rosario Flores, la otra participante del escenario que los cobijó en una noche calurosa de junio cordobés. Da igual, sus fans, que no son pocos, disfrutaron una vez más con este grupo casi legendario y también, como no, del legendario tema, “Paseando Por La Mezquita”, como ese himno que nunca debe faltar en sus trepidantes conciertos. Y que sea por muchos años…

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Un siglo de canciones 22: “Días De Escuela” (por Francisco Javier Domínguez “Schevi”)

15 de junio de 2009

portadaasfalto

Bien abrigado llegaba al colegio,
1960 hace poco tiempo.
Formados frente a una cruz
y a ciertos retratos
ente bostezo y bostezo,
gloriosos himnos pesados.
Despertamos en pupitres de dos en dos,
aún recuerdo el estrecho bigote de Don Ramón,
y la estufa de carbón frente al profesor,
la dichosa estufa que no calienta ni a Dios.

Suena el timbre, ¡Al fin!
bocadillo, recreo, ¡Qué pasión!
Una tortura más, antes del juego,
la leche en polvo y el queso americano.

Sales tú y el gordo después,
te cambio los cromos, te juego al tacón.
Sabes tú, la ligo yo,
apuremos el tiempo que ya nos meten dentro.

Yeahh…

Dos horas de catecismo y en Mayo la comunión.
La letra con sangre entra, otro capón,
tarea para mañana y puesto el abrigo,
otra copla a los del cuadro y hasta mañana Don Ramón.
Y ahora tú, qué pensarás,
si cuando más me oprimían, más amé la libertad
y es a ti a quién canto hoy,
enseña a tu hijo, oooohhhhh enseña a tu hijo
a amar, la libertad.

El grupo Asfalto nace a principios de los 70, bajo otra denominación, Tickets, cambiando en 1972 al nombre conocido. Es a finales de esta década cuando se consolidan, sacando en 1978 su primer LP, “Asfalto”, donde se recogen temas emblemáticos como “Capitán Trueno”, “Ser Urbano”, o el que comentamos hoy, “Días De Escuela”. Ya están bajo el paraguas de Zafiro, con el sello Chapa Discos de Vicente “Mariscal” Romero.

Tras este disco se produce la separación del grupo y José Luis Jiménez y Lele Laína lo abandonan para crear Topo. Quedan Julio Castejón (el líder de la formación hasta la actualidad) y Enrique Cajide, a los que se unirán Jorge García Banegas y José Ramón “Guny” Pérez.

Su discografía es amplia: “Asfalto” (1978), “Al Otro Lado” (1978), “Ahora” (1979), “Lo Mejor” (recopilatorio de 1980), “Déjalo Así” (1981), “Más Que Una Intención” (1983), “Cronophobia” (1984), “Corredor De Fondo” (1986), “15 Años De Música” (nuevas grabaciones de éxitos de 1987), “Los Singles” (recopilatorio, 1988), “Sólo Por Dinero” (1990), “El Planeta De Los Locos” (1994),  “El Paraíso Urbano” (recopilatorio de 2001), y por último, “Utopía” (2008). 

Días de escuela” responde fielmente al estilo que define a la banda: ni es rock duro en sentido clásico  (menos aún heavy metal), ni tampoco el pop que se hace en esos tiempos, es rock urbano, con letras que se reconocen como la expresión de lo cotidiano, de vivencias de seres normales, sencillos, con sentimientos, anhelos, ingenuidad a veces (como también en el tema “Capitán Trueno”: Si el Capitán Trueno pudiera venir/ nuestras cadenas saltarían en mil/ de él aprendimos que el bueno es el mejor/ aunque al pasar el tiempo/ comprendemos que no).

La canción repasa los recuerdos de la estancia en el colegio, aquel colegio de los años 60, en pleno franquismo, con sus cristos, retratos de Franco y José Antonio Primo de Rivera, con su disciplina militar, sus malas condiciones de conservación y mobiliario, por la pobreza de la que se empezaba a salir posteriormente, gracias a los planes de desarrollo que impulsaron los ministros del Opus Dei que reclutó el dictador. Este tipo de escuela que viví yo en mis primeros años de estudio, primero de párvulo en el Colegio de la Inmaculada (“las monjas”), y luego, haciendo de primero a cuarto de primaria y EGB, entre 1968 y 1971, en la Escuela Unitaria del Patronato del Frente de Juventudes, de Palma del Río, escuela “para-pública” (era de pago) que se ubicaba en las dependencias que después fueron Club Juvenil y Casa de Juventud, tras las negociaciones de las que doy cuenta en el post 14 de abril de mi blog. Esta escuela compartía dependencias con el citado Frente de Juventudes, delegación local de juventudes del Movimiento Nacional, en cuya sede se encontraba la OJE (Organización Juvenil Española, heredera de las falanges juveniles, que posteriormente se independizó en 1977, constituyéndose en asociación privada). El maestro de esta escuela, Don Antonio, era el delegado de juventudes, y jefe local de la OJE, por lo que existía una íntima relación entre estas instituciones, y permanentemente intentaba reclutar miembros para su organización, seduciendo a sus alumnos con las excursiones, campamentos, actividades de ocio y tiempo libre, los deportes, la biblioteca (donde estaban todas las colecciones de Tintín y Asterix, entre otras), la banda de cornetas y tambores o la discoteca que funcionaba los fines de semana en sus salones. Yo intenté entrar, pero mi padre estaba ya lo suficientemente desvinculado con el régimen como para permitirlo: “en casa no se hace política”. Vana pretensión la suya, pues la escuela funcionaba con esos ritos y disciplina militar fascista de los que habla la canción, amén del adoctrinamiento político-religioso al que nos acostumbraba el régimen nacional-católico.

Sufríamos la dureza de los castigos y las formas antiguas de pedagogía (“la letra con sangre entra”) y la casi explotación a la que nos sometía Don Antonio (limpieza de pupitres, vigilancia de los castigados fuera del horario escolar, que llamaban “de orden”). Uno de los episodios que nunca olvidaré fue cuando me sacó a la pizarra a resolver una cuenta de dividir por tres cifras. Me equivoqué y me puse nervioso. Me castigó con azotes. Mientras, a los de mi curso les puso deberes: otras cuentas. Tras el castigo me echó a mi pupitre, y, justo al sentarme, cortó el tiempo para resolver los deberes. Me llamó de nuevo a la pizarra para resolver las cuentas. Como no las había hecho, al estar antes allí, no pude resolver el problema y así se lo dije a Don Antonio. “¿Qué no has hecho los deberes?”. Me volvió a golpear con su palmeta. Yo no entendía nada y pensé “qué injusticia”. Desde entonces sentí resentimiento por esa contradicción hacia todo lo que aquello representaba, los castigos físicos, la vigilancia entre nosotros mismos, la sospecha entre compañeros, la competencia sin piedad, el terror, el régimen incluido. Tal vez, aquello despertó en mí la rebeldía contra las injusticias, que me llevaría más tarde a la política.

Como injusto, miserable y absurdo era aquel estado de cosas que recordé al oír la canción de Asfalto. “Días De Escuela”, días de infancia, días de injusticia, que me hicieron amar….la libertad.

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Un siglo de canciones 17: “Este Madrid” (por Francisco Javier Domínguez “Schevi”)

11 de mayo de 2009

Leño Este Madrid

Este es uno de los primeros temas de Leño, uno de los grupos más señeros del rock urbano español. Surge en 1977, cuando Rosendo Mercado se separa de la banda Ñu. Sacan este single en 1978 y posteriormente en 1979 su primer álbum. Siguieron tres más “Más Madera”, “Leño en directo” y “Corre, corre”. En octubre de 1983 se separaron. Rosendo ha continuado una carrera memorable, coherente, honrada y fiel a su origen y trayectoria rockera.

Este Madrid” fue compuesto por Rosendo Mercado, Chiqui Mariscal y Ramiro Penas (la banda original). Editado por el sello Chapa Discos, de Vicente (Mariscal) Romero. Y recogido posteriormente en el álbum “Leño” (1979), donde Chiqui abandonaría la banda, siendo sustituido por el antiguo componente de Coz, Tony Urbano.

Cuando lo compré en 1978, hace 31 años, estábamos en plena Transición política, viviendo una dura crisis económica. La música era una “alternativa” generacional a la pobreza, simbolizada por la vida de barrio, la supervivencia en la jungla urbana. Yo tenía 17 años, me iniciaba en la cerveza, vivía plenamente la adolescencia y salía a la calle con los amigos del instituto. Estaba implicado en actividades culturales, como compromiso político y social. Habían pasado ya las primeras elecciones democráticas, algo frustrantes porque no eran legales todos los partidos políticos, incluidas las juventudes de izquierda, donde yo militaba (las juventudes comunistas). La Constitución que se estaba redactando no satisfacía a los grupos más radicales, y el “consenso” se nos antojaba una especie de “pasteleo” que daba al traste con las ansias de libertad y democracia real que nos había impulsado a propugnar la “Ruptura Democrática”, derrotada por la “Reforma Política” de Suárez, que había ganado el referéndum y la partida, en definitiva, para adaptar el régimen a los nuevos tiempos. Los jóvenes sentíamos rabia contra el mundo, que te intentaba domesticar. Fruto de un idealismo revolucionario que se asimilaba a la rebeldía rockera, callejera, post-punk. Leño encajaba perfectamente con este sentimiento. La letra del tema expresa esa ansia de libertad y el contexto encorsetado ofrecido por la urbe; con ironía, con mal leche, apuntando a cierto pasotismo, que se estaba poniendo de moda, como el llamado “desencanto”. El rock nos dejaba “respirar”:

Tú aquí y yo aquí

seguimos unidos

vivimos todo por igual.

Bebemos, fumamos y nos colocamos.

Tenemos plena libertad.

 

En Atocha encontrarás

aire limpio sin igual.

 

Es una mierda este Madrid,

que ni las ratas pueden vivir.

 

Queremos una central

que nos suministre

energía para destruir

la mucha vegetación

que ya nos estorba

y no,  no podemos construir.

 

Tenemos que eliminar

a los antinuclear.

 

Es una mierda este Madrid,

que ni las ratas pueden vivir.

 

No hagas caso a esta canción

pues todo es mentira.

Lo que falta es un buen bidón

de aire puro y natural

y de cerveza,

de tocino y de salchichón.

Leña seca y carbón,

una menda y un colchón. 

 

Es una mierda este Madrid,

que ni las ratas pueden vivir.

Fueron un grupo especial para el directo. Sus conciertos se hicieron famosos. Yo les vi en Sevilla en un espectáculo memorable, en la gira de Miguel RíosEl rock de una noche de verano” en 1983, junto a Luz Casal, de teloneros de nuestro “rey del rock” hispano. Me fascinaron como eran capaces de llenar el escenario solo tres personas, una plataforma que ocupaba junto a dos pantallas gigantes, un fondo completo del estadio del Sevilla CF. Todos vibramos como si hubiese veinte o veinticinco músicos cantando, haciendo sonar sus instrumentos y saltando como posesos por lo que estaban interpretando. Fue su baile y su canto del cisne, ya que al acabar la gira desaparecieron. Posteriormente se han sacado recopilatorios, pero este single será para mi otra de las joyas de mi colección de discos de vinilo, los orígenes de mi pasión por el duro rock and roll.

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