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Salvajes de toda la vida: el fútbol argentino

En su día se dejó pasar por alto, se miró para otro lado y la escalada de violencia fue en aumento. Los salvajes de toda la vida se apoderaron del fútbol argentino. Hay unos cuantos nombres propios entre directivos, técnicos y jugadores además de quienes consintieron y alentaron a las barras bravas (los hooligans de ahí).

En su momento Ajax y Bayern se negaron a enfrentarse a Independiente de Avellaneda en la Intercontinental. No hubo solidaridad y tanto Juventus como Atlético de Madrid fueron los clubes subcampeones europeos que ejercieron de esquiroles. La Juve perdió y el Atleti ganó.

Creo que esos dos títulos de 1973 y 1974 y esa época de los 70 marcaron el punto de no retorno. Unos pocos años antes el Estudiantes de La Plata (donde entre otros carniceros jugaba el nefasto Bilardo) ya había hecho de las suyas: los jugadores llevaban alfileres, cuchillas, clavos y vaya usted a saber qué otros elementos punzantes de pequeño tamaño para pinchar a los rivales. Fue el inicio de la escalada hacia el abismo.

Zubeldía era el entrenador de Estudiantes. Los condujo a tres Libertadores seguidas (68, 69 y 70) y a una Intercontinental (68). En 1968 triunfaron frente al Manchester United de Bobby Charlton, George Best y Denis Law. El partido de vuelta en Old Trafford fue de tal violencia que algunos titulares del día siguiente de la prensa británica los calificaron de Animals! Las dos siguientes Intercontinentales las perdieron frente al Feyenoord y el Milan. La leyenda negra de Estudiantes tuvo un punto álgido acorde a sus méritos. En 1969 se enfrentaron en la final al Milan de Rivera, Balón de Oro de ese año. En la ida ganó el equipo italiano con comodidad (3-0), pero la vuelta, jugada en Buenos Aires, fue una carnicería (1-2). El partido fue televisado y pudo verse en todo el mundo. Tan feroz fue la actuación de los localesque al día siguiente el dictador argentino, el general Juan Carlos Onganía, ordenó la detención y encarcelamiento de tres jugadores, Manera, Poletti y Aguirre Suárez. Fueron enviados a la prisión de Bariloche y hasta allí viajó Bilardo: se instaló en la puerta y se declaró en huelga de hambre en solidaridad con sus compañeros. A Aguirre lo suspendieron de por vida en Argentina (había pateado en el suelo a un jugador milanista). Aguirre acabó en el Granada, donde formó con Pedro Fernández y Montero Castillo padre un trío defensivo de lo más peligroso. A Amancio casi lo retiraron del fútbol en 1974. Al paraguayo Fernández (pivote defensivo) le cayeron 15 partidos de suspensión.

Este mismo Bilardo de Estudiantes, ya como entrenador, fue campeón del mundo con la Argentina de 1986 y subcampeón en 1990 donde drogó a Branco de Brasil en octavos de final. Le pasaron en un momento del partido al brasileño un agua que llevaba un sedante. Años después recaló como técnico en el Sevilla, donde se hizo famoso por regañar a su masajista por atender a un rival. “¡Písalo, písalo!” fue su consigna a voces desde el banquillo.

Óscar Ruggeri jugó sus mejores años en Boca, River y Real Madrid (al equipo banco llegó después de un año en el Logroñes). También jugó en el Calcio de Italia. Ganó Ligas con Boca, River y Madrid además del Clausura con el San Lorenzo de Almagro; una Libertadores y dos Intercontinentales con River y la CONCACAF con el América de México. Con Argentina fueron dos Copas de América y un Mundial. Oyendo sus declaraciones, las del video, uno no deja de sorprenderse. Por lo que cuenta y sobre todo por la poca importancia que da a las barbaridades que está relatando. Son las batallitas del abuelo, entre risas, como quien cuenta alguna que otra gamberrada. Y lo que describe es muy grave: le quemaron la casa, con un familiar dentro, los de Boca cuando fichó por River; los de la plantilla del equipo iban armados; buscaba lesionar al rival. En fin, luego nos extrañamos… y así pasa lo que pasa.

El River-Boca de ayer tampoco se ha jugado hoy. El martes decidirán cuando se disputará la vuelta de la final de la Libertadores.

Insisto en una sanción ejemplar al fútbol argentino: cinco años fuera de las competiciones internacionales. De clubes y selecciones. Y nuestro Ser Superior debería empezar dando ejemplo: el Madrid no debe ir al Mundialito si participan los argentinos. Como hicieron en su día Ajax y Bayern.

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El Real Madrid Campeón del Mundo de Clubs

AFP Javier Soriano

El Real Madrid se impuso por 2-0 al San Lorenzo de Almagro en la final de la Copa Mundial de Clubs de FIFA. No pasará a la historia por la calidad del juego que vimos. Los argentinos viajaron en el tiempo y recordaron los peores momentos del la historia del fútbol argentino, el de la década de los 70. Un planteamiento agresivo. Con los rivales y el árbitro, al que rodearon e intentaron amedrentar demasiadas veces. En lo único que superaron a los blancos fue en las patadas que dieron.

El Madrid quiso dominar y ganar desde el inicio. El San Lorenzo no. Esperaban agazapados, trababan el encuentro, repartían “caricias” a diestro y siniestro. La clave estaba en abrir la lata. Lo consiguió Sergio Ramos en el 37 en un córner. Era su segundo gol del torneo. Era de suponer que el encuentro tomaría otro cariz. Pero no. Los campeones de la Libertadores siguieron igual. Empezaba a dar la impresión que su objetivo era evitar la goleada. Tan solo buscaron la portería de Iker Casillas (en su partido 700 como madridista) tras el 2-0 de Bale en el 52. Su escasa pólvora fue bien neutralizada por Casillas en las pocas ocasiones que crearon.

“Aspero” ha sido el adjetivo más empleado por los cronistas y comentaristas deportivos. Incluso se quedaron cortos a tenor de lo visto en varias fases del encuentro, mas propio de la escuela de Bilardo que ya creíamos enterrada.

Ramos fue elegido Mejor Jugador (Balón de Oro) y se llevó el Toyota. Cristiano Ronaldo fue el Balón de Plata (volvió a ser noticia que no viera puerta). Asimismo nos dieron el Premio Fair Play al juego limpio. La entereza con la que aguantaron las tarascadas y provocaciones de los bonaerenses tiene mucho mérito.

Se cierra 2014 con la vigésimo segunda victoria consecutiva y cuatro títulos: Copa del Rey, Champions, Supercopa europea y Copa Mundial. ¡Qué siga la racha en 2015!

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