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Miguel Ríos reedita «Un largo tiempo» con seis temas adicionales

MR bonus

Miguel Ríos reedita su excepcional «Un largo tiempo» con seis temas adicionales. El CD se pone a la venta hoy. Se mantiene la portada original, creada por Borja Buenafuente, y se añade el texto «Edición EXTRA 6 bonus tracks» para diferenciarlo del original (actualmente agotado).

Los seis temas son dos nuevas grabaciones y cuatro registradas en directo durante la actual gira de Miguel Ríos con The Black Betty Trio.

Las dos nuevas, aparecieron como singles, son «Hola Ríos, Hello«, escrita por Miguel junto a Luis Prado (teclista de la banda) y es una actualización del «Bye Bye Ríos» que sirvió de despedida en su día. Hoy, puesta al día, es la idónea para marcar su vuelta al mundo de la música. La otra nueva es «Moriré antes que las flores» con letra de Eva Losada Casanova (también es el título de su último libro) y música de José Nortes.

Los cuatro directos son la versión del «Maruzzella» de Renato Carosone, «No estás sola«, «La luna de Alabama» y «Rocanrol bumerang«.

Los seguidores de Miguel Ríos estamos de enhorabuena, sobre todo los que hemos podido asistir a alguna de las actuaciones de esta gira que le ha devuelto a los escenarios. Y quienes aún no se habían decidido a hacerse con el magnífico «Un largo tiempo» ¡ya no tienen excusas!

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Noche enorme de Miguel Ríos en Madrid

MT y TBBT

Anoche estuvimos gozando de la enorme actuación de Miguel Ríos y The Black Betty Trio en el Botánico de Madrid. Casi dos horas y cuarto de concierto que nos dejaron boquiabiertos y entusiasmados. Un recital de «rock acústico en español», como bien definió el maestro desde el escenario. Y en el que presentó las canciones de su excelente nuevo álbum «Un largo tiempo» («El blues de la tercera edad«, «La estirpe de Caín» y «Memphis-Granada» crecen con cada escucha) y repasó las más conocidas de su extenso repertorio de éxitos. El buen rollo fue la nota predominante de la noche. Como bien se aprecia en la foto de La Mundana.

Buen rollo tanto en el escenario como en el público que llenó el recinto (con las limitaciones de aforo por la pandemia). Al igual que en el showcase de la Galileo me impresionaron los arreglos en temas marchosos, sobre todo en el «Bienvenidos«, donde el violín de Manu Clavijo mantenía la tensión rockera. En aquella ocasión del 7 de junio, onomástica de Don Miguel, quizás el empeño resultase más fácil al tratarse de un evento en petit comité. Lo del Botánico era otra cosa y temía que la ausencia de batería se notase. Estaba equivocado. No solo no se notó es que ni siquiera se echó en falta. Ni en el citado «Bienvenidos» ni en «Los viejos rockeros nunca mueren» y tampoco en «Rocanrol bumerang«. Todo un mérito de los arreglos, que suplieron a la perfección la ausencia redimensionando las canciones. En este aspecto un arreglo jazzero a uno de los temas fue sencillamente magistral. Y además sirvió para que todos los músicos se luciesen con sus respectivos solos.

Finalizado el concierto pude conocer a Jose Nortes y felicitarle por su labor. Como también hice con mi admirado Luis Prado (se volvió a salir con un tema propio, «Estoy gordo«, que sirvió de interludio) y me presenté a Gaby Pérez, imprescindible en su labor de multiinstrumentista, y a Manu Clavijo (con quien tenía pendiente concertar una cita para un libro que está escribiendo).

Al maestro Ríos cuando le comenté que le encontré en un estado espléndido de forma, cantando como nunca -con fuerza, garra y sentimiento- me dijo que «Me estoy cuidando como nunca lo he hecho. Solo vivo para esta gira». Y se percibe, porque está hecho un chaval, derrochando entusiasmo, con la madurez y experiencia que dan sus años de carrera y carretera. 

La apoteosis final llegó con dos hits clásicos, «Santa Lucía» y el «Himno a la alegría«, con todo el público cantando ambas canciones. Nuevamente, vuelvo al tema de los arreglos. Hay que tener bemoles para hacer el «Himno a la alegría» en formato acústico reducido y salir airoso. Los tuvieron y salieron a hombros del recinto. La sonrisa y las caritas de felicidad de todos los asistentes al abandonar el Botánico eran la mejor prueba.

P.D.: me van a tener que disculpar la mala calidad de mis dos fotos.

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