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Zidane, con San Courtois, unos pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes, a semis de Champions

Michale Regan Getty AS

Una vez más, forzado por las circunstancias, Zidane estrenaba defensa. La novedad esta vez era la presencia de Fede Valverde en el lateral derecho. Cuando Miguel Ríos me mandaba la alineación madridista le comentaba que esto de inventar líneas defensivas estaba siendo nuestro sino de esta temporada. En la víspera el mister había despejado las dudas sobre el estado físico del uruguayo, lo que presagiaba su titularidad. Otra cosa era qué posición ocuparía. 

Anteriormente, al mediodía, Paco Martín me transmitía su habitual optimismo que compensaba mi habitual preocupación y un cierto aire pesimista. Pero cuando Humberto Ríos se adelantó en nuestro pequeño ritual supersticioso volví a preocuparme. Ver en Real Madrid TV a Roberto Carlos preocupado, un optimista eterno como Paco, me dio mala espina.

Este Liverpool-Real Madrid, vuelta de cuartos de Champions, enfrentaba a los dos equipos europeos que más bajas han sufrido. El mérito del que pasase a semifinales es enorme. La ventaja blanca de la ida, 3-1, tenía el inconveniente de ese gol en contra encajado en casa. Nos obligaba a marcar sí o sí (para nuestra tranquilidad).

Escuché hace un par de días a Álvaro Benito, el mejor comentarista de fútbol del país, decir que nuestro 4-3-3 era la mejor arma contra el Liverpool. Descartaba por completo una defensa de tres marcadores y dos carrileros. Acertó de pleno. Esta reflexión rondaba mi cabeza desde que la escuché. Porque ni confianza  en la mejor línea media del mundo, Kroos-Casemiro-Modric, es total.

De ellos me preocupaba la vuelta de Firmino (suplente en el Alfredo di Stéfano, donde disputó los minutos finales). Recuperaban así a su delantera titular, con Salah y Mané. A Valverde se le presentaba una papeleta complicada en su estreno como lateral. 

Al minuto Milner fue a por Benzema. Le rompió la bota con su entrada. No vio la roja. Ni la amarilla. Un minuto después Salah encaró a Courtois, quien milagrosamente salvó el gol. El balón que le metió Mané fue magistral. Al minuto Mané, de nuevo, se fue de Valverde y nos montó otro lío. 

No conseguíamos salir de nuestro campo. Nos tenían embotellados. A los siete minutos ya habían botado tres saques de esquina. El par de veces que pasamos de la divisoria perdíamos el balón nada más pasar el círculo central. Hasta el ocho y medio que provocamos nuestro primer córner a favor. Y cuando parecía que nos asentábamos volvió a salvarnos Courtois: sacó un certero disparo lejano de Milner que se colaba por la escuadra. Una carrera de Vinicius al filo del 14 les asustó. Cogimos confianza tras un arranque angustioso de partido.

La confianza se tradujo en un par de posesiones largas y un balón al palo de Benzema, en el 19, seguido de un buen disparo de Vinicius al que Alisson respondió con una palomita. 

Mediada la primera parte perdonaron la amarilla a Fabinho por una falta sobre Casemiro. Case sí la vio en el 24 por una entrada sobre Milner. Sonó a tomarse la justicia por su cuenta. Robertson también vio la tarjeta en esta jugada, pero por protestar. 

El ímpetu red ya se limitaba a buscar el contrataque, aprovechando nuestros malos pases. La presión del inicio había aflojado. En sus posesiones veíamos a Benzema solo en punta y a Vinicius y a Marco Asensio bajando a la media. La movilidad de Mané la controlaban Asensio y Valverde. En la otra banda era Nacho quien cubría a Mendy en la vigilancia de Salah.

En el 40, en otra perdida nuestra, Salah dispuso de una ocasión. Se le fue alta. Un minuto más tarde fue Wijnaldum quien la tuvo.

La mejor noticia para  el Madrid fue llegar al descanso con 0-0 en el marcador. Creo que todos (jugadores, técnicos y aficionados)) éramos conscientes que un gol del Liverpool podría haber sido dramático. Como apuntaba que lo fuese la segunda parte. 

Salieron los mismos onces para la segunda mitad. A Casemiro no se le veía bien en el túnel del vestuario. Saltó al campo renqueante. Su segunda parte desmintió estas sombras. Su aporte, como siempre, fue decisivo. Con balón y sin balón. 

Sacamos de centro, perdimos la posesión a los 20 segundos y al minuto Courtois volvió a lucirse a remate de Firmino. Se empezaba a repetir el guion de la primera mitad. 

Tardamos cuatro minutos en rondar su área. Y acabamos cediendo la pelota a Courtois en esa posesión.

En el 53 una internada de Mendy levantó los ánimos (antes hubo otra de Valverde que corrió toda la banda desde la defensa). 

Seguíamos imprecisos en el control y en el pase. Klopp preparaba un doble cambio. Thiago por Milner y Diogo Jota por Kabak. Con esta última sustitución, un nueve por un central, echaba el resto. Entre tanto Phillips vio una amarilla. 

Vinicius cada vez bajaba más a defensa. Cortó varios balones mas perdía fuelle en ataque. De todas formas es de alabar su esfuerzo defensivo. Esta presencia de Vini coincidió con el cambio de banda de Mané (uno de los robos del brasileño fue a Mané).

Un despeje largo en diagonal de Valverde, en el 65, le llegó a Vinicius. Se plantó frente a Alisson pero no pudo superarlo. El rechace favoreció a Benzema pero el portero con una rapidez inverosímil se le echó encima y salvó a su equipo. Dos minutos después Salah, en una acción similar a la de su gol en la ida, desaprovechó la ocasión más clara del Liverpool.

Diogo Jota se fabricó una oportunidad en el 69.

Militao, mientras tanto, nos daba otra clase de despejar balones.

Zidane, en el 71, retiraba a Kroos y Vinicius por Odriozola y Rodrygo. Como supondrán Valverde cambió su posición. La nota positiva inmediata fue que Asensio comenzó a aparecer en el frente de ataque. Y Rodrygo era más eficaz presionando arriba que Vini.

El reloj corría a favor de nuestros intereses. 

Una mala decisión de Odriozola nos puso en aprietos y los salvó Asensio forzando córner. Nada más sacarlo Klopp preparó un nuevo cambio, al tiempo que la contra del Madrid terminó en saque de esquina a nuestro favor. Al filo del 81 un pase lateral de Militao la cabeceó abajo Benzema. Muy buena ocasión que se fue arriba. Después, Isco entraba por Asensio, Shaqiri por Firmino y Oxlade-Chamberlain por ¡Mané! Cierto que ya andaba desdibujado.

Los cinco minutos finales más lo que se alargase podrían ser de infarto. Un gol de ellos y a la UCI.

Militao seguía siendo un frontón y despejaba todo lo que pillaba. 

Los últimos cinco minutos, antes del descuento, nos volvieron a embotellar. Se añadieron cuatro minutos.

Afortunadamente ellos ya no creaban peligro. Tenían la pelota pero Nacho y Militao eran infranqueables. Salvo por errores puntuales nuestros no había mayores problemas… errores como el de Mendy en el segundo minuto del descuento, que salvó San Courtois ante Salah.

El partido terminó con un córner a favor de ellos. No pasó nada. 0-0 y a semifinales!!!

El único equipo español en cuartos de final de Champions también lo será en semifinales. Pese a quien le pese. Y a pesar de las bajas. En Liverpool jugaron unos  pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes. ¡Gran semana de Zinedine Zidane!

P.D.: Casemiro fue elegido el mejor jugador del partido.

P.D. bis: estas serán las novenas semifinales del Madrid de las ultimas 11 Champions. En total son 30 de 51 entre Copa de Europa y Champions.

 

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El doblete de Benzema mantiene vivo al Real Madrid

AS

Asumo que Zidane , a la hora de configurar el once titular, tuvo en cuenta el partido de Champions frente al Atalanta. Forzó la alineación de Sergio Ramos frente al Elche. Provocando una reacción en cadena en la defensa: Nacho pasó al teórico lateral derecho y Lucas Vázquez subió arriba. En la previa el gran Ricardo Gallego, en Real Madrid TV, apostaba por una línea de tres centrales con Lucas Vázquez y Mendy de carrileros (ninguno de los dos hicieron el mejor encuentro de su vida). El resto del equipo planteaba otras especulaciones respecto al dibujo táctico. Zizou dio descanso a Kroos y Modric (de nuevo con el horizonte en el Atalanta). Entraron Isco y Fede Valverde (apunta a titular el martes por el sancionado Casemiro). Arriba se caía Marco Asensio. ¿Por su baja forma o por el partido de vuelta de Champions? Vinicius volvía a ser titular. Benzema también. Hazard aguardaba turno en el banquillo.

A la vista de los jugadores elegidos, además de la opción apuntada por Gallego, podíamos especular con un 4-2-3-1. O un 4-1-4-1 (la apuesta de Roberto Carlos). O con varias combinaciones, dependiendo de si teníamos tener la pelota o no. 

El Real Madrid se enfrentaba a Edgar Badía, el portero que más para de la Liga. Y también al mismo árbitro de la primera vuelta. Que nos perjudicó.

El Madrid sacó de centro para arrancar el partido. Balón atrás, para no perder la (mala) costumbre. Al menos no llegó a Courtois. Al minuto y medio una buena internada por la banda derecha de Fede Valverde no encontró rematador (Isco no llegó).

Los de Fran Escribá jugaban con un claro 4-4-2. El Madrid en defensa sumaba a Vázquez y Mendy a los tres centrales. Con el balón los dos subían. Benzema caía, como es habitual, a las dos bandas. E Isco flotaba entre líneas, a veces estorbando al francés. Hubo un par de jugadas en los primeros 10 minutos que llegamos a incorporar siete jugadores en línea de ataque. De los tres centrales Nacho era el más suelto subiendo (en el 12 le anularon un gol de un disparo desde la frontal). 

En el primer cuarto de hora solo Vinicius y Valverde parecieron entender el partido en ataque. Ambos buscaron profundidad por las bandas y jugaban al hueco, no al pie.

El veterano lateral derecho Barragán tuvo problemas musculares sobre el 18.  Clara muestra de la tarde que le estaba dando Vinicius.  Se mantuvo en el campo. Y el Madrid no supo aprovechar esta circunstancia. Volcamos el juego por la banda contraria. Sin ningún resultado. El meta visitante seguía inédito.

Isco no aportaba nada. Era una rémora. Aunque suyo fue el primer disparo blanco entre los tres palos (min. 26). No cuento el del gol anulado a Nacho (porque la jugada estaba invalidada). Un minuto después volvió Vinicius. Encaró a Barragán y se fue, pero estuvieron atentos en las coberturas y frenaron al extremo. A la media hora fue Nacho quien subió por esa banda. El lateral ilicitano parecía recuperado: en el 32 se atrevió a subir su banda. Un minuto después Benzema la tuvo (se fue fuera). Esta contra blanca culminó con un pase de Vinicius al nueve blanco, desde la banda contraria. Barragán pagó el esfuerzo de perseguir al brasileño y se rompió. Fue sustituido por Cifuentes

A Courtois le vimos en acción en el 38: palmeó un pase envenenado de cabeza desde el lateral del área chica. 

Al filo del 45 fallo clamoroso de Isco: solo en el área chica remata al aire. ¡No le da a la pelota! Añadan que del par de faltas que botó todas fueron para ellos. No llegaron a los nuestros ni a portería.

Al descanso un preocupante 0-0. La única nota positiva era que en el banquillo ahora sí teníamos recursos: un par de titulares, dos incógnitas (Asensio y Rodrygo) y una esperanza (Hazard). Lo que no teníamos (ni tenemos) es gol. Mucha posesión (59%) pero fatal en remates. Solo uno a puerta de seis intentos. 

No hubo cambios en el descanso. Que Isco siguiese en el campo me asombraba. Antiguamente hubiésemos dicho que jugaba de medio de estorbo

Un remate forzado de Benzema a la media vuelta, en el 48, fue el primero de esta segunda mitad. 

Poco antes del 50 comenzaron a calentar Kroos, Modric y Rodrygo. 

A Ramos le hacen penalti en el 53 y le pitan ¡falta al capitán merengue! Ya tenemos polémica servida. 

El triple cambio seguía sin producirse. Y en el 57 Courtois salvaba el 0-1. En el 59 el Elche volvió a tenerla, en otro mal despeje blanco. Hasta que marcaron en el 60 en un saque de esquina. Dani Calvo de un cabezazo impecable, superando en el salto a Varane, anotaba el 0-1. 

Tras el gol se fueron Sergio Ramos, Isco y Fede Valverde (volvíamos a defensa de cuatro). Cinco minutos después saltaba a calentar Hazard. 

El Madrid estaba a punto de decirle adiós a la Liga. No parecía que los jugadores tuvieran esa sensación, esa urgencia. Era como si en vez de sangre tuviesen horchata. Y seguíamos sin rematar a puerta. 

A falta de 20 minutos Casemiro de cabeza y Vinicius no llegaban a un pase curvado de Rodrygo. 

Benzema empataba en el 72. Cabeceaba un pase de Modric en un saque de esquina en corto de Kroos. 

El Elche efectuaba un doble cambio en el 74 y el Madrid metía a Hazard por Vinicius. El belga tenía poco más de un cuarto de hora para justificarse. 

Casemiro pudo hacer el 2-1 en el 77, en una buena combinación blanca. Se le fue fuera su disparo desde la media luna del área.

Kroos y Modric imponían el juego al primer toque. Ganábamos en velocidad. Rodrygo en ataque aportaba inteligencia y rapidez. Mas el reloj corría en nuestra contra. 

Casemiro volvió a rondar el gol. En el 82 cabeceó alto un muy buen pase de Nacho. Como ya he dicho anteriormente, es muy mala señal que nuestro pivote defensivo sea quien más peligro lleve a la meta contraria. Dice mucho a favor de Case, pero muy poco del potencial ofensivo del equipo. De hecho, Casemiro se colocó de delantero centro para estos minutos finales.

Hazard fue, una vez más, una figura decorativa. Hasta el 87 en el que en una conducción se le fue la pelota fuera de banda.

Nacho lo intentó desde la frontal en el 88. Al meta ilicitano le costó atenazar el balón. 

Dieron cuatro minutos de descuento. Y en el primer minuto Benzema marcaba un golazo. El 2-1. Un buen tuya-mía con Rodrygo, su último pase fue un do de pecho, la remata con la izquierda según entraba en el área . A la base del palo contrario. Desde su reaparición, ante el Atleti, Benzema ha marcado los tres goles blancos en los dos últimos partidos. 

El doblete de Benzema salva tres puntos y las (lejanas) aspiraciones del Madrid en esta Liga. 

 

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La batuta de Modric

La batuta de un inmenso Modric lideró al Real Madrid en un partido de Champions que era una final. Nos jugábamos el futuro a una sola carta, la de la victoria. Todo lo demás era pura especulación. Y ya teníamos bastante con las invenciones periodísticas del biscotto. El 2-0 sobre el Borussia se antoja corto. Aunque suficiente para ser primeros del grupo. Dato importante de cara el sorteo de octavos del próximo lunes. Otro dato es que de los cuatro equipos españoles solo pasa el Madrid como primero de grupo. Los periodistas antimadridistas deberían esconderse (o ser despedidos). ¡Hay que ver lo que hemos escuchado y leído! ¡La campaña que han montado en contra a Zidane ha sido excesiva!

Zidane repitió el once de Sevilla. La banda derecha era un cañón con Lucas Vázquez, de lateral, y Rodrygo, de extremo. Tanto es así que los dos goles llegaron por ahí y nacieron de sus botas. En el 1-0 a una internada de Lucas Vázquez le siguió un gran pase a Benzema. El galo cabeceó de manual. El giro de cuello fue como mandan los canones. Lo mejor: apenas llevábamos nueve minutos de juego. En el 2-0 (min. 31) una banana exquisita de Rodrygo la volvía a cabecear Benzema. Añadan a esto que los mejores momentos de Modric fueron por la derecha. Como sería la cosa que el mister alemán en el descanso dejó a su lateral derecho, Wendt, en la caseta.

¿De qué jugaba Modric? De todo!!! En todas partes. Solo le faltó el gol en esta mitad. Estuvo cerca: primero con un remate, tras una bella jugada entre Rodrygo y Lucas Vázquez, que Sommer, con la punta de los dedos, desvió al poste; luego, poco después, a dos minutos del final, le anularon el gol por fuera de juego (de Varane). El partidazo hasta ese momento de Modric se resume en una sola frase: fue el mejor del campo a pesar de los dos goles de Benzema.

El Madrid jugaba rápido, al primer toque o al segundo. Buscaban el desmarque, triangulaban y combinaban muy bien. Y presionaban la salida de balón del Borussia.

Al descanso la duda era que Madrid seriamos en la reanudación. Una internada de Lucas Vázquez en el arranque de la segunda mitad despejó las dudas. Pero tras una pifia de Sergio Ramos, en un despeje, el equipo se replegó. Modric se tomaba un respiro y lo acusábamos. Reapareció a la hora de juego. Coincidió con una presión suya que terminó con un excelente disparo de Kroos, con una no menos excelente respuesta de Sommer.

En el 72 Benzema estrellaba un remate al larguero tras un paradón de Sommer a cabezazo de Sergio Ramos. Acto seguido entraban Marco Asensio y Arribas (del Castilla) por Rodrygo y Vinicius.

Lucas Vázquez estrelló otro balón al poste en el 78. El gallego está empeñado en dificultarle el regreso a Carvajal. Otro partidazo el suyo desde el lateral derecho. Seguro que Luis Enrique estará tomando buena nota de su estado de forma.

Para los 10 minutos finales el Madrid bajó el ritmo. Ralentizó el juego. Los alemanes perseguían sombras y nosotros tocábamos y tocábamos. En el 87 otro remate de cabeza de Benzema pudo ser el tercero. Sommer estuvo ágil. La agonía alemana se prolongó con los dos minutos de añadido.

Escuché a Zidane, en una entrevista al acabar el encuentro, calificar el partido como espectacular (en la rueda de prensa matizó que espectacular fue la primera parte). Si lo pensamos friamente y atendemos a los datos (nuestra portería a cero, resultado corto a pesar del tanto anulado y los tres palos, las actuaciones estelares de varios jugadores. sobre todo Modric, que el mejor de ellos fue su portero y la brillantez de nuestro juego), es más que probable que el técnico lleve razón. Lo que no admite dudas es que el Real Madrid cuajó un partido muy completo, donde un 3-0 o 4-0 hubiese sido más acorde a lo que vimos en el Alfredo di Stéfano de Valdebebas.

De momento se han superado con nota las dos primeras pruebas de fuego. Ahora queda un tercer match-ball: este próximo sábado frente al Atlético de Madrid, el mejor equipo de la Liga hasta el momento.

P.D.: Benzema igualaba ayer a Roberto Carlos como el futbolista no nacido en España con más partidos jugados del Real Madrid (527).

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Zidane salva su primer match-ball

Zidane ha salvado su primer match-ball.  Recordaba el AS esta mañana que la temporada pasada Zidane también afrontó el partido del Sánchez Pizjuán con la soga al cuello. Igual que entonces veníamos de otra derrota en Champions (caímos con estrépito en París ante el PSG). El Real Madrid salió vencedor del envite, con gol de Benzema a pase de Carvajal. Ahora este partido es tan solo uno de los tres cadalsos que afronta el mister blanco. Queda jugarse la clasificación de Champions en casa frente al Borussia y el derbi ante el Atleti del próximo fin de semana.

Zidane volvió a recurrir a Lucas Vázquez como lateral derecho y con Nacho sustituyendo a Sergio Ramos. Dispuso de Kroos, Casemiro y Modric, sus centrocampistas de referencia, los de las tres Champions y dos Ligas. Y delante, acompañando a Benzema, puso a Rodrygo y Vinicius por las bandas.

Sacó el Sevilla de centro y a los 36 segundos ya les habíamos robado la pelota. Le llegó a Rodrygo en la banda derecha. Le puso un baló de oro a Vinicius, quien había abandonado su banda y se encontraba en la derecha dentro del área chica. Fue la primera gran oportunidad. Su disparó, al palo largo, salió fuera por poco. También pudo buscar el pase a Benzema. Unos minutos después Vinicius creó otra situación de peligro: su presión interceptaba un despeje comprometido del meta local. El balón salió despedido para arriba. Un defensa impidió que Benzema cabecease a gol y finalmente Bounou se hizo con la pelota. En el min. 9 en una contra madridista Benzema falla en el pase decisivo a Rodrygo. Se quedó corto y Diego Carlos desbarataba la ocasión.

Roberto Carlos en la previa de Real Madrid TV comentaba que la solución a todos nuestros males estaba en marcar pronto, en los primeros 10 minutos. Desde luego contra el Shakhtar irse 0-0 al descanso, tras haber dominado, fue un pecado mortal. Y nos costó el partido. Algo parecido nos pasó en Valencia y acabamos goleados.

En el 15 tras una falta lateral botada por Kroos falló Bounou por alto. El balón acabo en las pierna de Casemiro. No buscó el remate y sí el pase. El problema es que debió confundirse con el blanco de las camisetas sevillistas, porque se la dio a ellos.

A medida que iba corriendo el reloj las oportunidades del Madrid decrecían (tan solo un buen remate de rosca desde fuera del área de Kroos en el 21), mientras el Sevilla se asentaba y a base de balones largos nos buscaba la espalda. Sin efectividad. Porque su primer remate no sucedió hasta el 38. Hasta entonces solo se habían acercado tres veces a las inmediaciones de Courtois (en una perdieron la pelota, en otra cayeron en fuera de juego y en la tercera cometieron falta sobre un defensor madridista).

Modric seguía imponiendo su cátedra. Enfrente, a su compatriota Rakitic le costaba horrores imponer su juego. Y apenas lo conseguía. Siempre tenía a Modric encima.

En el 37 el portero local se reivindicó. Lucas Vázquez desde la derecha buscó a sus delanteros. Vinicius la dejó pasar y Benzema, quien llegaba lanzado, empalmó un chut bajo al palo. Bounou se lució tirándose abajo y desviándola a córner.

Los locales en el 41 lograban su primer saque de esquina. Y en el minuto de descuento Munir se rompía persiguiendo a Rodrygo, quien le había robado el balón.

Una vez más un buen Real Madrid llegaba con 0-0 al descanso. Tan solo dos peros: el obvio, por no haber marcado y el otro por el pobre desempeño de Casemiro. Se notaba su periodo de inactividad.

La falta de punteria es muy preocupante. Y desde la marcha de Cristiano Ronaldo se ha convertido en un mal endemico. Es el modelo Florentino, los cimientos del Florentinato: construir un equipo de fútbol sin goleadores. Es como lo de los aeropuertos sin aviones, las autopistas de peaje sin vehículos, los hospitales sin quirófanos o un estadio de fútbol sin público. Tampoco parecen ser de su agrado los líderes con voz y voto. Es decir líderes dentro y fuera del campo. Entre otros lo vimos con Hierro, Raúl, CR7 y me temo que también lo veremos con Sergio Ramos.

Tras el descanso solo un cambio: el obligado de Munir, sustituido por Óliver Torres. En principio esto reforzaba el medio campo local.

Al igual que sucedió en otros partidos el rival mostró otra cara saliendo del vestuario. Lo mismo puede decirse del Madrid. Ellos salieron dominando y nosotros dormidos. No pasábamos del círculo central (la primera vez fue en el 53).

Una chilena de De Jong en el 51 fue el primer remate local entre los tres palos.

Hasta que en el 55 en un robo Mendy combina con Benzema quien se la devuelve. Mendy pasa al área donde aparece Vinicius. La da mal, fatal más bien. Y Bounou se la traga y ayuda a que entre. 0-1. Indudablemente de no haber estado Vini por ahí no hubiese sido gol.

Lopetegui reaccionaba con tres cambios de golpe (min. 63). Zidane iba a dar entrada a Marco Asensio poco después. En el 65 sustituía a Rodrygo.

Los cuatro cambios del Sevilla (el forzado por lesión más el triple cambio) reforzaban su dominio del centro del campo. El Madrid ya no presionaba como en la primera mitad y por tanto tampoco robaba balones. La ausencia de Casemiro era preocupante. No llegaba al corte con fluidez ni frescura. Como muestra una falta en el 74 en las inmediaciones del área. Gudelj (uno de los tres que entraron) la lanzó muy bien, mas se le fue fuera (por poco).

Era desesperante ver al Madrid contemporizando, moviendo despacio el balón para terminar perdiéndola. Mientras Lopetegui se disponía a efectuar su quinto y último cambio, Zidane no mandaba calentar a nadie. Un jugador tipo Odegaard, por Benzema o Vinicius, podría refrescar nuestro juego y reforzar nuestra línea de centrocampistas. Por lo menos no recurrió a Isco.

En el 79 Suso (otro del triple cambio) pudo haber empatado en un buen remate desde el vértice del área grande. Cuatro minutos después Vinicius se cruza el campo, de área a área. La acaba perdiendo al final de su infructuosa carrera.

El campo seguía volcado del lado local. Y Courtois salvaba el empate en 85 tras otra chilena, esta vez de Ocampos.

El encuentro se alargaba tres minutos. Lo de Zidane no efectuando cambios era raro, raro, raro. Aunque solo fuese para perder tiempo.

En el 91 desaprovechamos una buena contra de Vinicius y Benzema por la izquierda. Asensio entraba solo por la derecha. No sabemos lo que intentó el francés. ¿Disparo o pase? El caso es que se fue fuera de banda, por el costado derecho. Ahí prácticamente murió el partido.

Este 0-1 es un alivio. Para el técnico y los jugadores. Y un impulso moral de cara a la siguiente final, contra el Borussia. Aparte de la importancia de los tres puntos.

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Un derbi aburrido

Sergio Pérez Reuters El País

El 0-0 es fiel reflejo de un derbi aburrido. Aunque un encuentro que acabe empatado a cero puede resultar divertido y emocionante. Por juego, ocasiones, polémicas arbitrales, etc. Pero no fue el caso del Atlético de Madrid 0 Real Madrid 0 de anoche.

Decía Roberto Carlos en la previa de Real Madrid TV que el Atleti te deja la pelota y espera a que te equivoques. O busca tu error. No fue así de inicio, porque salieron a ganar. No duró mucho. Unos ocho minutos. Justo lo que tardaron en crear la primera ocasión, de Joao Félix. A partir de ahí pasamos al guión previsto por Roberto Carlos.

Simeone apostó por Vitolo. Le salió rana y lo cambió al descanso. Zidane, como aventuraba en el post de ayer, contó con Fede Valverde (dejando a James en el banquillo). Porque oxigena a Casemiro y da libertad a Kroos. El alemán es otro, se le ve contento, se acerca a las inmediaciones del área rival, intenta rematar (y no de forma ocasional). En la primera mitad de ayer fue el jugador blanco que más kilometros recorrió. Mientras el rojiblanco Thomas fue el mejor, en esa primera parte y en la segunda.

El Madrid volvió a dejar la portería a cero, en un partido de pocas ocasiones. Tan solo  recuerdo cinco. La mencionada de Joao Félix y un cabezazo forzado, en buena posición, de Correa al inicio de la segunda parte. Ambas se fueron fuera. El Madrid tuvo tres: un cabezazo espléndido de Benzema con una magistral mano de Oblak que salvó un gol cantado; y dos que se fueron fuera: Bale a los 54, solo, que fue la más clara del derbi y otra de Modric, en su primera intervención tras sustituir a Valverde.

Hubo dos cambios que pudieron decidir el encuentro. Zidane erró quitando a Valverde. El cambio era Hazard. Otro día en el que no tuvo su día. En entrevista post partido Zizou dijo que quitó a Valverde por unas molestias. Decir eso y no decir nada es lo mismo. No le creo. Su afirmación es porque sabe que se equivocó. Simeone reaccionó rápidamente y quitó a Joao Félix y metió a Marcos Llorente. Una decisión incomprensible para muchos, empezando por los aficionados colchoneros. Pero certera, porque buscaba dominar lo que quedaba con ese doble pivote (Thomas y Llorente). Como así sucedió. El Atleti se hizo con el control y dominó como no había hecho desde el inicio (esos primeros minutos que mencioné anteriormente). El problema es que no tenían profundidad (a pesar de algunas apariciones de Saúl, reconvertido a lateral) ni pólvora. Diego Costa estaba fundido. La reacción merengue no se hizo esperar: retiraron a Hazard y entró James (no aportó demasiado).

El empate no creo que deje satisfechos a ninguna de las dos aficiones. Y el Barça sin Messi recorta dos puntos…

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Roberto Carlos, el mejor 3 de la historia, habla con Marcelo, su heredero

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