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En desacuerdo con el 11 de France Football

France Football

Premios o alineaciones de los mejores del año o de la década (como es el caso del 11 de France Football) son siempre valoraciones sujetas a controversias. La revista francesa acaba de publicar su equipo de la década (de entrada, cifran erróneamente el año 2000 como el primero del siglo y por tanto el 2010 como el inicio de la segunda década, pero no voy a entrar en esta polémica). En la imagen ven a los jugadores elegidos.

Estoy en desacuerdo con algunos de los elegidos y sobre todo con ausencias clamorosas. Demos por bueno el 1-4-3-3. De entrada: sobra Neymar. ¿Quieren dar relevancia a la liga francesa o al PSG? ¿Por eso olvidan a una gloria nacional como Ribéry? ¿O a Luis Suárez y Lewandowski? Ahí están los historiales de los tres mencionados. Claramente superiores a los de Neymar.

Podría discutir la presencia de Modric, sobre todo porque echo en falta a Busquets y a Casemiro. Tan indiscutibles como el propio croata. Y me he dejado en el teclado a Kanté o a Kroos.

Habrán comprobado que de la portería y la defensa no tengo quejas. Y que lo de Neymar es lo que más me chirría.

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Los jardínes de los banquillos

Andreas Geburt AP (El País)

Las víboras de la prensa deportiva de Madrid siempre han ninguneado los éxitos de Heynckes y Zidane. El comentario habitual para los dos era que tienen una flor en el culo. Pues en el Bayern 1 Real Madrid 2 de anoche ambos plantaron un jardín en sus traseros.

Las flores empezaron a florecer cuando el error de alineación del alemán se subsanó con la lesión de Robben. Salió Thiago en su lugar. Debía haber sido titular desde el principio. Subsanado el error inicial James ocupó su hábitat natural en el campo. (En mi modesta opinión Thiago tendría que haber sido del once en detrimento del colombiano). En el banquillo madridista los brotes también fueron tempranos: un catastrófico Dani Carvajal, parecía empeñado en competir con Marcelo, originaba las mejores ocasiones para los locales desde el primer minuto (despistes defensivos, malos despejes, perdidas de balón). Pero el 0-0 permanecía en el marcador.

El Madrid se sobrepuso a la avalancha bávara originada por Carvajal. Y se fue haciendo con el control del partido. Cuando mejor estaban los de Zizou Marcelo volvió por sus fueros: todos los rivales buscan su banda (recuerden que ayer profetizaba sobre las defensas y las bandas: como era previsible acerté de pleno). Con el lateral brasileño fuera de sitio el excelente lateral derecho Kimmich subió la banda como Pedro por su casa. Nadie cubrió la espalda de Marcelo. Sergio Ramos intentó frenarle en vano. Y Keylor Navas se tragó el remate del alemán: se lanzó al lado contrario de por donde entró la pelota (igual de no haberse movido la habría parado o rechazado). 1-0.

La suerte volvió a cambiar de barrio. Al poco se lesionó Boateng. El Bayern agotaba dos cambios en la primera mitad. Mientras, ellos seguían presionando y metiendo balones al área blanca (ayer de negro, odioso uniforme que dificulta la visión a los telespectadores que enfilamos ya edades avanzadas). La inseguridad de Keylor era evidente. Contagió a sus compañeros que empezaron a despejar balones en el área pequeña, la del portero, para evitar que le llegase la pelota (esta tendencia tuvo continuidad en la segunda mitad). Poco antes de llegar al descanso, cuando más achuchaba el Bayern, llegó el gol de empate. Marcelo remató desde las inmediaciones del área un balón caído del cielo, en una jugada confusa, que se coló por el palo largo. Se repetía lo del primer gol: cuando mejor estaba un equipo encajaba un tanto.

Tras el descanso Zizou introdujo un cambio clave: entró Marco Asensio por Isco. El malagueño no la había tocado en la primera mitad. No ligó juego y no fue el enganche necesario entre los centrocampistas y Cristiano Ronaldo. Tampoco taponó su banda, la izquierda. Con Lucas Vázquez, Marco Asensio y CR7 ya tenía en el campo a mi tridente favorito de este 2018.

Un error de Rafinha en la circulación, en el centro del campo, propició una contra de Lucas y Marco que acabó con un golazo del mallorquín. 1-2.

El Bayern no se dio por vencido. Ribery tuvo una segunda parte espectacular. Solo le faltó el gol o la asistencia. La diosa Fortuna volvía a hacer acto de presencia. Y Keylor también. En la mejor jugada del francés el meta salvó un gol cantado. El resto de sus intervenciones no aportaron seguridad: rechazó mal un par de balones, se le volvió a escapar una en un remate al muñeco (quizás por un bote traicionero, pero que no calculó bien). Ribery acabó rompiendo a Carvajal. Y a Zidane se le iluminaron las  luces nocturnas del jardín: entró Benzema (el WhatsApp echaba humo desde que salió a calentar) por Carvajal y Lucas Vázquez pasó al lateral derecho. Una decisión valiente que arrojó pistas sobre otros atributos del técnico, delante del vergel. ¿Tenía otras opciones? Sí. Más complicadas y propias de esa enfermedad denominada “ataque de entrenador”. Así que optó por el riesgo de lo sencillo, que suele ser casi siempre lo más atrevido. Y de paso igual nos ahorramos tener que fichar a un lateral derecho para la próxima temporada (para la otra banda por favor que venga Marcos Alonso con urgencia). Lucas frenó las acometidas del incombustible Ribery.

A Cristiano le anularon un gol: bien anulado porque se apoyó con el brazo para llevarse el cuero. Protestó, supongo que frustrado porque había sido su único remate en todo el partido y ese 1-3 era goloso muy goloso.

Si cuando ganamos 0-3 en Turín me atreví a cuestionar si habíamos sentenciado la eliminatoria (porque conozco a mis defensas y los artificiales estados de euforia que inexorablemente conducen a ganar los partidos sin bajarse del autobús), imagino que comprenderán que no eche las campanas al vuelo. El 1-2 es muy buen resultado mas el Bayern es mejor que la Juventus. Y este Madrid, el que ganó en Múnich, no crean que me convenció. Veo muchas lagunas. Las que llevo comentando (la defensa) y ahora añado la portería, la baja forma de Casemiro, el estado físico de Modric, la parsimonia de Kroos. Claro, hay aspectos positivos. Y los rivales también fallan y los forzamos a cometer errores. Otra habilidad, más bien una virtud del jardín de Zinedine Zidane.

 

 

 

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Defensa y bandas

BM RM

De cara al partido de ida de semifinales de Champions de mañana, Bayern de Múnich-Real Madrid, quisiera señalar dos aspectos fundamentales: las defensas de ambos equipos y el juego por las bandas. Estas dos facetas van a ser decisivas no solo en Múnich, también en el Bernabéu.

Nuestra defensa y la suya ofrecen lagunas. La baja de Vidal será suplida con toda seguridad por Javi Martínez (con Thiago a su vera). Nosotros necesitamos al mejor Casemiro para contrarrestar el juego ofensivo de los bávaros. Preocupa que en los últimos encuentros, sobre todo en Madrid ante la Juve, el brasileño no haya rendido a su nivel habitual. En cambio, contra el Bayern siempre ha dado la talla.

Las zagas son similares. La presencia de Sergio Ramos nos da una ligera ventaja. Si no es el mejor central del mundo, está entre los tres mejores (a Piqué le coloco en esta lista del Top 3). Sergio también es capaz de liarla y amargarnos la noche…

Los laterales son el nexo de unión con el juego por las bandas. Tanto el Bayern como nosotros, somos especialistas en ensanchar el campo. Contamos con laterales incisivos y decisivos en el juego de ataque. Y buscamos la superioridad numérica por los costados (2 vs. 1). Pero, a Marcelo le han tomado la matricula: todos los equipos buscan ese flanco. Y aquí se desarrollará la batalla de la pizarra de Heynckes y Zidane. Casemiro jugará un rol principal en el tema de las coberturas: debe proteger la espalda del lateral y no descuidar su posición de pivote defensivo. Esa banda izquierda nuestra necesita un apoyo, que bien podría ser Marco Asensio (mientras el cuerpo aguante).

Si Bale estuviese bien, y motivado, sería una pieza fundamental: tanto a la contra como ayudando a cubrir banda, en este caso la de Carvajal. Su posición frenaría en parte las acometidas de ese fenomenal jugador que es Alaba (leo que está con molestias y que Rafinha ocuparía su lugar).

Müller ha recuperado el olfato goleador. Mala noticia para el Madrid. Benzema sigue seco. Tenemos a Cristiano Ronaldo, el mejor jugador del mundo. Ellos a Lewandowski, otro goleador de leyenda. Añadan otros futbolistas de banda como Robben y Ribery, que aunque sean veteranos aún tienen fútbol. Por eso hay que desgastarles (si juegan). Y una vez más el juego por los flancos vuelve a ser fundamental. Ante la previsible ausencia de Bale (y de Benzema) apuesto por Lucas Vázquez y Marco Asensio (más Isco): jóvenes, con garra y velocidad, que pueden crear mucho peligro y ayudar defensivamente a los centrocampistas y laterales.

Será un gran partido, sin duda. Siempre lo han sido.

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Cristiano Ronaldo Balón de Oro FIFA 2013

AFP Fabrice Coffrini

En el Real Madrid han jugado varios Balones de Oro pero solo 2 futbolistas lo han conseguido defendiendo la camiseta blanca: Alfredo Di Stefano (1957, 1959) y Raymond Kopa (1958). Desde hoy Cristiano Ronaldo se suma a esta corta lista. Es su segundo Balón de Oro y el primero desde que fichó por el Madrid.

En mi apreciación con tantos cambios de criterios a la hora de votar, irregularidades en el sistema de votación, usar el año natural en vez de juzgar por temporadas, etc., el gran beneficiado ha sido Messi. De sus cuatro trofeos pongo dos en discusión. El del año que España ganó el Mundial debió ser para Xavi o Iniesta, quienes ganaron lo mismo que el argentino con el Barça y destacaron con su selección (mientras Argentina se despedía en cuartos de final tras la goleada encajada ante Alemania); el otro con el que discrepo es el del año pasado, que bien pudo ser de CR7 o de Drogba (él solo eliminó a los culés en semis de Champions y repitió faena en la final de Munich contra el Bayern). Lo que no pongo en duda, bajo ningún concepto, es la calidad y talento de Leo Messi.

Se da la curiosa circunstancia que 2 de los 3 finalistas de esta edición tuvieron que jugar la repesca de clasificación para el Mundial.

Goles son amores. En 2013 Cristiano Ronaldo consiguió 69 goles. Algo inaudito. Superó sus mejores marcas con club y selección. La suma de los tantos anotados por sus 2 rivales no le alcanzan: 45 de Messi más 23 de Ribèry.

Gracias a los 3 por tanto buen fútbol.

AS EFE

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Braun in letzter minute

El marrón de los último minutos fue una cadena de errores que supuso el 2-1. (Ar)Mario Gómez que llevaba ya un cuarto de hora llegando con peligro aprovechó su nueva ocasión. Y luego vino lo peor: una alevosa entrada de Marcelo (merecedora de tarjeta roja), la correspondiente tángana… El Real Madrid terminó el encuentro con 6 amarillas, que suponen un serio handicap para el partido de vuelta.

Contrariamente a lo que escucho y leo me pareció un partidazo. Cada equipo tuvo sus momentos. El 1-0 al descanso era un castigo demasiado duro para los blancos. El tanto alemán llegó como casi siempre: a balón parado, en un saque de esquina. Me da igual que el leñero Luiz Gustavo estuviese en fuera de juego o no (lo estaba). El caso es que el esférico le llegó a Ribèry, que la enchufó entre una maraña de piernas. Por cierto el francés fue el mejor del partido. Y eso que Arbeloa no desentonó (como nos temíamos muchos). Nuestro problema fueron los segundos 45 minutos. Justo a partir del empate de Özil (en una afortunada jugada después de otro fallo de Cristiano Ronaldo en un mano a mano con el meta, tras un excelente pase en profundidad de Benzema). Algo sucedió a continuación: el Bayern se vino arriba y nosotros reculamos. Y los bávaros ganaron la batalla del medio campo. La entrada de Müller agravó la situación. Los cambios de Mourinho – entraron Granero y Marcelo- no surtieron el efecto deseado. Y los de Heynckes cargaron aun más el juego por las bandas. El desorden táctico del brasileño tampoco nos benefició.

Xabi Alonso no tuvo su día. Como dicen los norteamericanos eligió un mal momento para dejar de fumar. Cuando estuvo -en varias fases de la primera parte- su presencia se notó. A Di María le sucedió lo mismo que al tolosarra. De hecho solo estuvo incisivo -aunque chupón en exceso- cuando Alonso estuvo bien.

Coentrao está siendo la diana de todas las críticas (yo tampoco entiendo el prescindir constantemente de Marcelo en los partidos clave, aunque ayer si compartí la decisión). Y solo cometió un fallo, decisivo eso sí. Fue en la jugada del 2-1. Lahm le rompió en la banda y metió el pase del gol de Gómez. Pero cumplió a la perfección su misión fundamental, secar a Robben. La presencia de Marcelo no le benefició, porque el brasileño se fue a la banda derecha. La aparición de Müller, y el cambio de posiciones de Ribéry y Robben, volcaron el juego por su lado. Ese cuarto de hora final es el que permanece en nuestras retinas, y provoca el aluvión de pegas a la labor del portugués.

El gol marcado en Munich puede ser vital de cara a la resolución de esta semifinal. Quedan 90 minutos en el Bernabéu. Pero debemos jugar más rápido. Y estar físicamente más entonados. Nuestro próximo reto es el sábado en el Camp Nou. Y atención porque el Barça es mejor que el Bayern.

Ayer al mediodía comiendo con un colega (antimadridista más que culé) hice un vaticinio: ganamos en Alemania y Barcelona, y empatamos en el Bernabéu. De entrada hemos perdido. Espero que el pronóstico del empate no se cumpla, porque entonces no estaríamos en la final de la Champions.

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