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Marcelo y el arbitraje nos condenan (Real Madrid 2 Sevilla 2)

Pierre Philippe Marcou AFP

Me entraron todos los males cuando supe de la presencia de Marcelo como titular. Eso significaba nuevamente un esfuerzo extra en defensa para Vinicius, quien volvía a su posición habitual de extremo por la izquierda. A los dos minutos hizo su primera escapada. En el 11 desde el círculo central Vini le pasó un balón a Odriozola. El pase del lateral lo cabeceó Benzema a la red. El gol fue anulado por fuera de juego de Odriozola (un pie). Hay mucho que debatir sobre quién y cómo se trazan las líneas del vídeo arbitraje. Si parte de mis males se evaporaron a raíz del gol, volvieron con la anulación. A los 14 otra internada de Odriozola provoca un error de Koundé (el tercero en lo que llevábamos de encuentro). Benzema se hizo con la pelota en el área pero no pudo culminar marcando.

Lopetegui presentó un once sin delantero centro. Sancionado, le imagino preocupado en la grada viendo al Sevilla dominar sin crear peligro. Todo lo contrario que el Real Madrid. Ambos equipos salieron presionando por todo el campo. A medida que avanzaban los minutos el Sevilla miraba hacia la banda de Marcelo. En una cobertura de Casemiro, en el 20, vimos la primera amarilla del partido (para Case). Nuestro jugador ni toca al sevillista (no es falta ni amarilla). Sacaron la falta en lateral para Jesús Navas. Aun estamos buscando a Marcelo en esta acción. El pase de Navas desde la banda lo cabeceaba Rakitic para Fernando, quien después de controlar regateaba a Casemiro y marcaba el 0-1. A medida que desaparecía la preocupación de Lopetegui a mi me llevaban todos los demonios.

Una internada de Vinicius terminó con un buen disparo de Casemiro en el 25. Atajó bien abajo Bounou.

En el 28 Vini lo hace bien todo, menos el remate. Se la va alta, cuando se había buscado una buena posición para el disparo.

Benzema en el 31 se giró y puso en dificultades al meta sevillista. Despejó a córner como pudo. En el 33 y el 34 dos malos pases de Benzema imposibilitaron aprovechar dos jugadas que pintaban bien. Y el francés entró en una fase melancólica, sin aportar nada. Dos minutos después Vinicius robaba un balón en la frontal de nuestra área. Salió disparado. Combinó con Benzema en el círculo central. El balón le llegó a Kroos, quien lanzó la pelota para que Vinicius corriese. Llegando al área rival el portero se adelantó al delantero y atrapó el esférico sobre la misma línea. El brasileño se había corrido el campo de área a área.

Al filo del 40 vimos a Marcelo cojear. Excusa perfecta para cambiarle en el descanso.

El 0-1 al intermedio hay que agradecérselo a Marcelo, más que al arbitraje. Tendría guasa que se nos escapase el liderato por una mala decisión en la alineación. En la previa escribí: «Si su reemplazo hoy va a ser Marcelo podemos despedirnos ya de esta Liga. Y más contra el Sevilla de Lopetegui, conocedor de los puntos flacos del brasileño».

El primer susto al iniciarse la segunda mitad fue volver a ver a Marcelo en el campo. Y el segundo fue al minuto de juego: una ruleta de Acuña, en la frontal, la culminó con un remate que nos puso el corazón en un puño.

El Madrid salió más agresivo, adelantando las líneas. Pero seguiamos jugando estáticos. La velocidad solo la ponía Vinicius. Y algún balón largo de Kroos. Poca cosa si aspiras a lograr el liderato.

En el 51 reclamamos dobles manos en el área del Sevilla, sobre todo una de Jordán. El VAR echó por tierra nuestras reclamaciones.

Suso vio la amarilla en el 55 por pisar a Vinicius. Se aprovechó el momento para el primer cambio sevillista: se retiraba Papu Gómez y entraba En Nesyri, el máximo goleador de su equipo.

El primer cuarto de hora de esta segunda mitad se jugó prácticamente en campo del Sevilla. Pero este dominio aparente no se traducía en el marcador. Tan solo se creaba algo de peligro con disparos desde fuera del área.

Benzema seguía melancólico. No encontraba sitio. Tampoco le encontraban los compañeros.

Suso le hizo un roto a Marcelo en el 63 sobre la línea de fondo. Courtois estuvo atento para atajar el llamado pase de la muerte.

En el 64 Modric de cuchara se la pone a Kroos, en el callejón del 10. El alemán se la regala a Vinicius, quien falla la mejor ocasión del partido, solo en el área pequeña. Se hace un lío: el balón le da en el muslo derecho, tropieza en su pierna izquierda y acaba en el palo.

Marco Asensio y Miguel Gutiérrez entran en el 66 por Modric y Marcelo.

En la primera jugada de ataque en la que interviene Asensio empató. Cedió atrás a Case quien vio a Kroos reclamando la pelota en la frontal de la media luna. Se la puso al primer toque. Y el alemán puso su segundo balón de gol. Esta vez sí lo fue porque Marco Asensio acertó con un remate espléndido, de volea con el interior. 1-1 en el 67.

La salida de Modric más la entrada de Asensio supuso la reubicación de Fede Valverde. Abandonó el ostracismo en la banda derecha y adquirió más protagonismo en el juego.

En el 74 una vertiginosa contra del Madrid, iniciada con un pase largo de Vinicius, acaba en penalti sobre Benzema, después de encarar y regatear a Bounou. Me subí por las paredes cuando fueron al VAR. ¡Revisaban un posible penalti en nuestra área! El rebobinado resultó en penalti en contra del Madrid!!! Por mano de Militao. ¿Y la falta que le hacen a Militao en el salto? ¿No es juego peligroso esa pierna tan alta del jugador sevillista? Rakitic transformó el 1-2. El reloj marcaba el minuto 77.

Zidane retiraba a Vinicius y metía a Hazard.

Con Fernando tumbado en el césped, retorcido de dolor, Lopetegui efectuaba un doble cambio. Lo de Fernando sonaba a cuento. Siguió en el campo. En el 87 otro doble cambio del Sevilla. Fernando siguió en el campo.

En el 90 Hazard no supo parar un balón. Anteriormente se la pasó al contrario.

Los seis minutos de descuento eran un hilo de esperanza. Pero con pases atrás era imposible.

En el 91 y medio arrollaron a Casemiro en el área. No pitaron penalti y tampoco hubo revisión del VAR.

Al filo del 94 un remate de Kroos desde la frontal de la media luna acabó en la red. Tras tropezar en un defensa. ¿O en Hazard? El caso es que era el empate a dos. Al minuto Casemiro, también desde fuera del área, disparó muy bien. Se le fue fuera por poco.

Es la primera vez que veo a Zidane acercarse al árbitro al finalizar el partido, visiblemente molesto pero con educación. De mis males y mi irritación no hace falta ni que les comente.

El 2-2 deja todo como estaba, pero con una jornada menos. No supimos aprovechar el regalo del 1-1 del Barça-Atlético de Madrid. Un matiz: nosotros al empatar hemos perdido la ventaja de depender de nosotros mismos.

Los cuatro primeros hemos empatado. Quedan tres jornadas, nueve puntos, El Atleti sigue líder con dos puntos de ventaja. Estamos de nuevo a expensas de los rojiblancos. Y el jueves a Granada y el fin de semana que viene a Bilbao. ¡Está crudo!

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Zidane salva su primer match-ball

Zidane ha salvado su primer match-ball.  Recordaba el AS esta mañana que la temporada pasada Zidane también afrontó el partido del Sánchez Pizjuán con la soga al cuello. Igual que entonces veníamos de otra derrota en Champions (caímos con estrépito en París ante el PSG). El Real Madrid salió vencedor del envite, con gol de Benzema a pase de Carvajal. Ahora este partido es tan solo uno de los tres cadalsos que afronta el mister blanco. Queda jugarse la clasificación de Champions en casa frente al Borussia y el derbi ante el Atleti del próximo fin de semana.

Zidane volvió a recurrir a Lucas Vázquez como lateral derecho y con Nacho sustituyendo a Sergio Ramos. Dispuso de Kroos, Casemiro y Modric, sus centrocampistas de referencia, los de las tres Champions y dos Ligas. Y delante, acompañando a Benzema, puso a Rodrygo y Vinicius por las bandas.

Sacó el Sevilla de centro y a los 36 segundos ya les habíamos robado la pelota. Le llegó a Rodrygo en la banda derecha. Le puso un baló de oro a Vinicius, quien había abandonado su banda y se encontraba en la derecha dentro del área chica. Fue la primera gran oportunidad. Su disparó, al palo largo, salió fuera por poco. También pudo buscar el pase a Benzema. Unos minutos después Vinicius creó otra situación de peligro: su presión interceptaba un despeje comprometido del meta local. El balón salió despedido para arriba. Un defensa impidió que Benzema cabecease a gol y finalmente Bounou se hizo con la pelota. En el min. 9 en una contra madridista Benzema falla en el pase decisivo a Rodrygo. Se quedó corto y Diego Carlos desbarataba la ocasión.

Roberto Carlos en la previa de Real Madrid TV comentaba que la solución a todos nuestros males estaba en marcar pronto, en los primeros 10 minutos. Desde luego contra el Shakhtar irse 0-0 al descanso, tras haber dominado, fue un pecado mortal. Y nos costó el partido. Algo parecido nos pasó en Valencia y acabamos goleados.

En el 15 tras una falta lateral botada por Kroos falló Bounou por alto. El balón acabo en las pierna de Casemiro. No buscó el remate y sí el pase. El problema es que debió confundirse con el blanco de las camisetas sevillistas, porque se la dio a ellos.

A medida que iba corriendo el reloj las oportunidades del Madrid decrecían (tan solo un buen remate de rosca desde fuera del área de Kroos en el 21), mientras el Sevilla se asentaba y a base de balones largos nos buscaba la espalda. Sin efectividad. Porque su primer remate no sucedió hasta el 38. Hasta entonces solo se habían acercado tres veces a las inmediaciones de Courtois (en una perdieron la pelota, en otra cayeron en fuera de juego y en la tercera cometieron falta sobre un defensor madridista).

Modric seguía imponiendo su cátedra. Enfrente, a su compatriota Rakitic le costaba horrores imponer su juego. Y apenas lo conseguía. Siempre tenía a Modric encima.

En el 37 el portero local se reivindicó. Lucas Vázquez desde la derecha buscó a sus delanteros. Vinicius la dejó pasar y Benzema, quien llegaba lanzado, empalmó un chut bajo al palo. Bounou se lució tirándose abajo y desviándola a córner.

Los locales en el 41 lograban su primer saque de esquina. Y en el minuto de descuento Munir se rompía persiguiendo a Rodrygo, quien le había robado el balón.

Una vez más un buen Real Madrid llegaba con 0-0 al descanso. Tan solo dos peros: el obvio, por no haber marcado y el otro por el pobre desempeño de Casemiro. Se notaba su periodo de inactividad.

La falta de punteria es muy preocupante. Y desde la marcha de Cristiano Ronaldo se ha convertido en un mal endemico. Es el modelo Florentino, los cimientos del Florentinato: construir un equipo de fútbol sin goleadores. Es como lo de los aeropuertos sin aviones, las autopistas de peaje sin vehículos, los hospitales sin quirófanos o un estadio de fútbol sin público. Tampoco parecen ser de su agrado los líderes con voz y voto. Es decir líderes dentro y fuera del campo. Entre otros lo vimos con Hierro, Raúl, CR7 y me temo que también lo veremos con Sergio Ramos.

Tras el descanso solo un cambio: el obligado de Munir, sustituido por Óliver Torres. En principio esto reforzaba el medio campo local.

Al igual que sucedió en otros partidos el rival mostró otra cara saliendo del vestuario. Lo mismo puede decirse del Madrid. Ellos salieron dominando y nosotros dormidos. No pasábamos del círculo central (la primera vez fue en el 53).

Una chilena de De Jong en el 51 fue el primer remate local entre los tres palos.

Hasta que en el 55 en un robo Mendy combina con Benzema quien se la devuelve. Mendy pasa al área donde aparece Vinicius. La da mal, fatal más bien. Y Bounou se la traga y ayuda a que entre. 0-1. Indudablemente de no haber estado Vini por ahí no hubiese sido gol.

Lopetegui reaccionaba con tres cambios de golpe (min. 63). Zidane iba a dar entrada a Marco Asensio poco después. En el 65 sustituía a Rodrygo.

Los cuatro cambios del Sevilla (el forzado por lesión más el triple cambio) reforzaban su dominio del centro del campo. El Madrid ya no presionaba como en la primera mitad y por tanto tampoco robaba balones. La ausencia de Casemiro era preocupante. No llegaba al corte con fluidez ni frescura. Como muestra una falta en el 74 en las inmediaciones del área. Gudelj (uno de los tres que entraron) la lanzó muy bien, mas se le fue fuera (por poco).

Era desesperante ver al Madrid contemporizando, moviendo despacio el balón para terminar perdiéndola. Mientras Lopetegui se disponía a efectuar su quinto y último cambio, Zidane no mandaba calentar a nadie. Un jugador tipo Odegaard, por Benzema o Vinicius, podría refrescar nuestro juego y reforzar nuestra línea de centrocampistas. Por lo menos no recurrió a Isco.

En el 79 Suso (otro del triple cambio) pudo haber empatado en un buen remate desde el vértice del área grande. Cuatro minutos después Vinicius se cruza el campo, de área a área. La acaba perdiendo al final de su infructuosa carrera.

El campo seguía volcado del lado local. Y Courtois salvaba el empate en 85 tras otra chilena, esta vez de Ocampos.

El encuentro se alargaba tres minutos. Lo de Zidane no efectuando cambios era raro, raro, raro. Aunque solo fuese para perder tiempo.

En el 91 desaprovechamos una buena contra de Vinicius y Benzema por la izquierda. Asensio entraba solo por la derecha. No sabemos lo que intentó el francés. ¿Disparo o pase? El caso es que se fue fuera de banda, por el costado derecho. Ahí prácticamente murió el partido.

Este 0-1 es un alivio. Para el técnico y los jugadores. Y un impulso moral de cara a la siguiente final, contra el Borussia. Aparte de la importancia de los tres puntos.

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Al Madrid le falta pegada y le falla el VAR

JOSE JORDAN AFP AS

A la vista de las alineaciones nos hacíamos una buena idea de lo que podría depararnos el Clásico. Por parte de los locales Valverde daba entrada a Rakitic, injustamente relegado durante los primeros meses de esta temporada. Su vuelta al equipo ha coincidido con la mejoría del juego culé. El sacrificado fue Busquets. Algo que no debería sorprender porque hace tiempo que dejó de ser el jugadorazo que fue. La linea medía del Barça la completaban De Jong y Sergi Roberto (siempre juega bien contra el Real Madrid). Zidane por su parte con la entrada de Isco y Bale en el once buscaba un doble objetivo: aprovechar la movilidad y libertad de movimientos de Isco, Bale y Benzema; y disputarle la pelota a los azulgranas. La hipotética linea de cuatro centrocampistas (Fede Valverde, Casemiro, Kroos, Isco) otorgaría superioridad numérica. Y claro, el Madrid de Zidane no tiene el mismo dibujo en ataque que en defensa. Arbeloa, a la vista del equipo titular blanco, señalaba en la previa de Real Madrid TV el peligro de los laterales azulgranas. Coincidí con él, pero el estado de forma de Jordi Alba tras su lesión era una incógnita. Y nos quedaba por averiguar cómo afectaría a los jugadores todo lo sucedido alrededor del partido.

El Madrid sacó de centro y dejó claras sus intenciones: en el primer minuto Bale encaró dos veces a Alba. A continuación siguió una larguísima posesión del Barça (incluyendo una cesión a Ter Stegen para reiniciar la jugada). Fueron tres minutos que concluyeron con un balón cruzado de Messi, desde su campo, a Alba. El lateral sorprendió a Bale y a Carvajal. Mas su pase no llegó a Luis Suárez. Hubo dos internadas más de Alba. Recordaba las palabras de Arbeloa y de paso comprobábamos que Alba estaba pletórico. Al menos hasta ese momento. Mientras, Messi se incrustaba entre sus centrocampistas para nivelar la desventaja de efectivos.

El primer remate a puerta fue del Madrid: Benzema a los 10 minutos. A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco. Infructuoso de cara a portería. Pero mantenía al Barça en su campo. Y en el 16, a la salida del primer córner, Piqué saca la pelota debajo de los palos. Benzema y Casemiro habían cabeceado al alimón.

Varane reclamaría que Lenglet le había hecho penalti (y debió ser roja). El VAR de vacaciones… por partida doble, porque hubo dos faltas a Varane en el área local (la de Lenglet en el 17 y la otra en el 19, un agarrón claro de Rakitic). Posteriormente Ter Stegen desactivaba un remate de Casemiro y luego Piqué volvió a salvar al Barça. El partido empezaba a tener el tufo del de Valencia.

La presión alta forzaba al Barça a apoyarse en Ter Stegen y a buscar balones largos. Piqué era el mejor de los suyos. Con eso creo que queda todo dicho. Pero como en Valencia el tiempo corría y el Madrid no movía el marcador.

En el 25 Ter Stegen salvó dos ocasiones consecutivas: desviando un pase lateral y despejando un remate. El metrónomo de Kroos seguía imponiendo su ritmo. Dos minutos después los locales se acercaron al área blanca por primera vez en mucho tiempo. Y a la media hora otra incursión de Alba lograba la primera ocasión del Barça: el remate de Messi lo salvaba Sergio Ramos. Fede Valverde respondió inmediatamente con una gran volea (se fue fuera por poco y me dio la impresión que fue desviada por alguien, pero no se señaló saque de esquina).

No sé como interpretar ver a Messi sacando de banda en ataque. Lo hizo dos veces en el tramo final de la primera mitad.

A cinco minutos del descanso otro balón de Messi a Alba creó una ocasión para los locales. El argentino tomaba el relevo de Piqué como el mejor de su equipo. Porque además el Madrid ya no exigía a la defensa azulgrana. Tan solo otro remate de Valverde, bien atajado por el meta local. Y al igual que en Valencia se llegaba al descanso con 0-0 en el marcador. El Barça salía vivo de los primeros 45 minutos. Quedaba demostrado, de nuevo, que la posesión sin pegada no sirve para ganar.

El Madrid arrancó la segunda parte manteniendo la presión alta. Solo que Messi había adelantado su posición y Arturo Vidal empezaba a calentar en la banda. Y Mendy, muy bien en defensa, seguía sin poner un pase bien en ataque. Vidal entraba en el 55 por Semedo (Sergi Roberto bajaba al lateral derecho).

A la hora de partido solo había un equipo en el campo, el Real Madrid. Pero el 0-0 seguía en el marcador. Y con Messi enfrente nunca puedes estar tranquilo (aunque remate al aire desaprovechando una buena oportunidad). El Barça parecía desbordado. Y de repente el encuentro enloqueció, a base de jugadas individuales. El Madrid recuperó el control y el Barça volvió a intentar las contras. Messi ya no bajaba a ayudar a sus medios, era Griezmann. Una falta de Casemiro a Suárez propiciaba un lanzamiento para Messi. Minuto 66. El balón se estrelló contra la barrera. Un minuto después entre Valverde y Benzema propiciaron un remate de Bale, por la izquierda, que se fue fuera a pesar de estar bien situado y prácticamente desmarcado. De nuevo: falta de pegada. La frustración de Bale acabó traduciéndose en amarilla por una entrada por detrás a Griezmann, en las inmediaciones del área culé.

El peligro del Barça venía por la presencia de Messi en ataque.

En el 70 ¡milagro! Un pase bueno de Mendy y gol de Bale. 0-1. El VAR revisó. Se anuló por fuera de juego de Mendy (en la imagen del VAR no se ve donde está el balón…). ¡No podía ser! Pero fue. A nuestro favor no intervino. En contra nuestra sí.

En el 79 Zidane efectuó un doble cambio: entraron Modric y Rodrygo por Isco y Valverde. En mi opinión habría quitado a Isco y dejado a Valverde. Tres minutos después Ansu Fati sustituía a Griezmann. Dos chavales, uno por equipo, podían decantar el Clásico.

A cinco minutos del final un balón largo a Bale de Modric, marca de la casa con el exterior, puso todos los corazones en vilo. El galés no llegó tras prolongar de cabeza el pase y Ter Stegen se hizo con la pelota.

Marcaron cinco minutos de descuento. Y el partido murió con el 0-0 inicial.

El Real Madrid pudo ganar. Jugó muy bien. Pero desaprovechó la primera mitad. No hubo pegada, acierto de cara al gol. El VAR no ayudó. Fue justo en el gol anulado (aceptamos pulpo como animal de compañía porque no se ve el inicio de la jugada) e injusto en los dos penaltis no revisados. También pudimos perder, por Messi. En este aspecto Ramos, Varane y Casemiro fueron bastiones defensivos. Como Piqué para el Barça en el aluvión blanco de la primera parte. Reparto de puntos y todo sigue igual en lo alto de la clasificación de la Liga 2019/20.

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Sobre Rakitic y Vinicius

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Unos breves comentarios sobre Rakitic y Vinicius, en referencia al estatus de ambos en sus respectivos clubes.

El azulgrana no parece estar entrando en las planes iniciales de Valverde. Y este verano su nombre ha aparecido como moneda de cambio en varios (presuntos) fichajes, incluido el de Neymar. Al Real Madrid nos vendría de perlas este croata nacido en Suiza hace 31 años. Es un excelente centrocampista y tiene llegada. Remata bien y podría aportar media docena de goles. Su compenetración con Modric la conocemos de la selección de Croacia. Su edad puede ser un factor negativo. Pero no vendría a ser titular. Más bien un complemento: sería nuestro cuarto centrocampista (o quinto si llega Pogba u otro). Una gran alternativa para una linea de tres o si jugamos con cuatro. Le veo aportando bastante más que Isco. Y trabaja más que James. Aunque dudo que el Barça le deje marchar rumbo al Bernabéu. ¿Podría hacerse una operación Isco/Rakitic?

Leo en el AS que Pedrerol ha anunciado en Jugones de La Sexta que el PSG está muy interesado en Vinicius. ¡Gran noticia! Y espero que se confirme. El brasileño necesita minutos. En el PSG los puede tener. Está por ver si le quitaría el puesto a Di María (o a Neymar si finalmente se queda). Tener un entrenador alemán también le vendría muy bien. A ver si afina la puntería y los pases… Eso sí, habría que establecer unas condiciones:

  • Cesión, nunca traspaso. Y cláusula del miedo, que solo afectaría en Champions.
  • Sería muy bueno para irse compenetrando con Mbappé (sueño con verle en el Madrid). En el acuerdo habría que incluir una opción preferencial por el delantero francés.
  • Un año en una Liga como la francesa más el mal clima de París son dos aspectos muy favorables para su adaptación profesional y vital. Es decir, la cesión debería ser solo por un año.

Veremos en que queda todo esto. Supongo que en nada…

 

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Aduriz fulmina al Barça

EFE Marca

Aduriz, en el primer balón que tocó, fulminó al Barça. Acababa de saltar al campo, en el 87, sustituyendo a Iñaki Williams. Se produjo un saque de banda a favor del Athletic. Capa, gran partido el suyo, centró al área desde su costado. Y Aduriz, en el 88, de una chilena prodigiosa, a unos 12 metros de la línea de gol, la clavó en la portería de Ter Stegen. ¡Un golazo! 1-0 y tres puntos. Pensaba que a sus 38 años (cumple 39 en febrero) ya se había retirado. Afortunadamente (menos para los culés) no lo ha hecho.

La primera mitad fue local. Pero el Barça estrelló dos balones en los palos. El primero, con Luis Suárez renqueante, fue consecuencia de un mal pase atrás que le llegó al uruguayo. Su remate fue al poste. Inmediatamente después fue sustituido por Rafinha, el mejor jugador azulgrana del partido. Precisamente fue Rafinha quien se topó después con el palo tras desviar Simón, en una gran intervención, su excelente disparo. Rafinha buscó el gol,  se ofreció, dio consistencia a su equipo (plano y mediocre en la primera parte).

La entrada de Rafinha a la media hora de la primera mitad y la de Rakitic, al inicio de la segunda mitad, cambió el transcurrir del partido. Si el Athletic dominó el centro del campo, presionando arriba y ahogando la salida de De Jong, estos dos cambios de Valverde equilibraron la situación. Y De Jong encontró un gran aliado en Rakitic. El holandés se hizo con el control (ya no sacaban el balón los centrales como en los primeros 45 minutos).

Si antes destacaba a Rafinha, Aduriz y Capa (anuló a Dembélé y creó peligro en sus subidas por banda; al extremo le reprochan no haber seguido a Capa en la jugada del gol), Griezmann es la nota negativa. Sus primeros remates, dos, llegaron a partir del minuto 80. Poco bagaje.

A priori, cuando repasas el calendario, Bilbao es una plaza en la que puedes dejarte puntos. Y más desde que está Garitano de entrenador (está imbatido en casa). A pesar de esto, empezar la Liga 2019/20 perdiendo es muy mala noticia para el vigente campeón. Y muy buena para el Atleti y el Madrid. Y lo será más si saben solventar sus compromisos frente a Getafe y Celta.

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Barça 3 Liverpool 0

ERIC ALONSO:MB MEDIA GETTY IMAGES El País

En un partidazo el Barça le ganó 3-0 al Liverpool y prácticamente deja sentenciada la semifinal de Champions.

Se habla de la suerte del campeón. Se podría aplicar a este encuentro porque los únicos remates a puerta de los culés fueron gol. Porque el Liverpool dominó pero no supo marcar. Creo que sería mas justo hablar de la suerte de contar con Messi. Y con Ter Stegen. El portero alemán salvó tres claras ocasiones y cuando fue superado dos veces, en la misma jugada, primero fue Rakitic quien evitó el tanto en la línea de gol y el rechace lo recogió Salah y la mandó al poste a puerta vacía. Messi marcó el 2-0 recogiendo un rechace del larguero a tiro de Suárez (quien hizo el 1-0). ¡Gran diferencia entre Salah y Messi! La misma que entre Ter Stegen y el Karius de este año… el fichaje más caro de un portero (60 millones pagó el Liverpool a la Roma por Alisson).

El egipcio aparentemente arrancó muy fuerte el encuentro. Pero fallaba siempre en el último toque. Sus pases iban al contrario o sus intentos de rematar se encontraban obstaculizados por los defensas. Empezó a dar la impresión que era un defensa más.

El primer cuarto de hora fue frenético. Se jugaba a un ritmo muy alto. El Liverpool presionaba muy arriba. Tenía al Barça aparentemente contra las cuerdas. Digo aparentemente porque, aunque los defensas y los centrocampistas sufrían, Ter Stegen apenas intervino. Sus paradas decisivas llegaron en la segunda mitad.

El punto de inflexión llegó en el 23: Henderson sustituyó a Keita, quien se rompió (probablemente por el esfuerzo). La entrada supuso que Klopp cambiase de banda a Milner (se fue donde Keita y Henderson se pasó a la banda de Milner). Estos ajustes desajustaron al Liverpool y provocaron la aparición de Jordi Alba en dos jugadas. En una de ellas, a los dos minutos del cambio, la subida del lateral y su pase a Suárez fue el 1-0. Salah no persiguió a su lateral (Alba) en ninguna de las dos jugadas.

El Salah de los segundos 45 minutos fue otro. Se preocupó de Alba y estuvo más afinado en ataque. Ligó jugadas con sus compañeros, creó peligro y un remate suyo supuso la mejor parada de Ter Stegen.

Daba la impresión que el Liverpool se iba a cenar al Barça. Que Klopp se había impuesto a Valverde. Pues no, ahí estaban Messi y Ter Stegen. Sus aciertos decidieron la ida de esta semifinal. Sobre todo el impresionante tercer gol de Messi. ¡Menuda falta! La distancia desde la que lanzó, la potencia del golpeo, la colocación (por la escuadra). Todo. Una obra de arte.

El cambio de Valverde a la hora de juego dando entrada a Semedo por Coutinho fue importante. Equilibró el centro del campo con cuatro centrocampistas: Sergi Roberto dejó el puesto de lateral a Semedo y se incorporó a la linea de medios. Sergi Roberto ayudaba a capear el temporal del Liverpool y en las contras se incorporaba (como en el 2-0 que inició) y recuperaba bien su posición. Jugar con Coutinho era como jugar con uno menos.

Y Dembélé aún pudo hacer el 4-0 tras el fallo de Salah que hubiese sido el 3-1. El Barça malogró otra oportunidad para el 4-0 en un contragolpe (eran tres contra uno que luego fueron dos).

La vuelta el próximo martes.

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Messi paseó por su jardín y el Barça volvió a ganar

Juan Carlos Hidalgo EFE:El País

Messi se dio un paseo por su jardín y el Barça volvió a ganar. Por segunda vez esta semana. En esta ocasión en partido de Liga y por 0-1. Si el 0-3 del miércoles en Copa fue quizás excesivo el de ayer, probablemente, se quedó corto. El partido lo dominó el Barça, salvo algunas fases puntuales (como los primeros minutos del encuentro o los arreones finales, fruto de los cambios visitantes). ¿Qué cambió de un partido a otro?

De entrada, el estado de animo (un factor importante en este juego). Los culés se sentian superiores. En los tres enfrentamientos de esta temporada habían ganado dos por goleada y empatado el otro.

Otro cambio importante fue el de Valverde dando entrada a Arthur, desplazando a Sergi Roberto al lateral derecho (Semedo se quedó en el banquillo). El centrocampista brasileño fue decisivo en el dominio del medio campo y el canterano fue uno de los hombres del partido.

El peso del centro del campo culé inclinó el juego y las oportunidades a favor de los visitantes. Hubo momentos en la segunda mitad que nos bailaron. Eran rondos en los que los jugadores blancos perseguían el balón sin opción alguna de alcanzarlo. Los centrocampistas azulgranas cortocircuitaron a Modric (el único que dio la talla), provocaron errores constantes en la entrega de balón de Casemiro y Kroos nos ofreció su peor versión.

Sobre el alemán tenia mis dudas: en el partido de Copa no le pasó un balón a Vinicius. Al menos viendo el partido por la tele me dio esa impresión. En la primera mitad de ayer lo comprobé in situ. En la segunda mitad le dio los dos primeros pases al brasileño. Fue al inicio de esta segunda parte, justo antes de que fuese sustituido en el 54.

Que Solari, para dar relevo a Kroos, prefiera a Fede Valverde sobre Isco o Ceballos dice muy poco en favor del mister. ¿De verdad piensa Solari que Valverde es el jugador indicado para remontar el 0-1? Seis minutos después Marco Asensio entró por un Bale nulo (ayer titular). Tanto los dos que salieron del campo como Asensio dieron la impresión de ser exfutbolistas. Y ese es un problema grave a estas alturas de la temporada.

En el 70 Valverde, el técnico culé, equilibró las cosas: entró Arturo Vidal por Arthur. El Madrid intentó aprovechar la situación y a los cinco minutos Isco saltó al césped (por Casemiro). Un inoperante Coutinho sustituyó en el 77 a Dembélé, tan activo como en Copa pero no tan decisivo. Como el miércoles pasado Messi, cada vez que jugaba la pelota, le buscaba.

Benzema lejos del área ayudaba a sus centrocampistas, desbordados, pero no aportaba nada en ataque. ¿Para qué bombeaba el Madrid balones al área si no había nadie para rematarlos? Y si por alguna casualidad andaba por ahí Benzema, el 9, o no llegaba o se enredaba con el control.

Si Messi en la primera mitad se plantó delante de Courtois, quien achicó la portería con su salida forzando el remate del argentino (se fue fuera), en la siguiente jugada fue Rakitic quien encaró al meta belga. Superó a Sergio Ramos (nefasto ayer) y batió con una picadita a Courtois (0-1, min. 25).

El primer remate peligroso del Madrid fue de Reguilón en el 31. ¡Un lateral izquierdo! Su disparo, desde fuera del área, se fue fuera por poco. Vinicius remató fuera, ¡fuera de banda! Otros disparos merengues eran rechazados por los defensas o por Ter Stegen, sin mucho esfuerzo porque iban dirigidos hacia donde se encontraba. El Barça llevaba más peligro. Y su defensa se impuso, mientras la nuestra hacia aguas (por Ramos principalmente).

Los datos de los cuatro partidos contra el Barça son el espejo de nuestra realidad: 10 goles en contra y solo dos a favor. Ningún gol a favor en los dos encuentros del Bernabéu. Tres derrotas y un empate. Esto es el Florentinato en su versión 2018/19!!!

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Empate a uno en el Camp Nou (ida)

ViniciusLa alineación de Solari en el Camp Nou presentó dos novedades (o sorpresas, si así lo prefieren): Marcelo y Marcos Llorente (en lugar de Casemiro). La primera resultó ser un error en la primera parte –y nos costó el gol del empate en la segunda mitad. Los azulgranas atacaron por su banda (como hacen todos los equipos). El lateral o no estaba en su posición, con lo que implica de desbarajuste para sus compañeros de la defensa y el medio campo, o Malcolm y Semedo le superaban con pasmosa facilidad. Cuando no era uno era el otro. Vinicius bajaba, de vez en cuando, a echar una ayuda. Pero no es lo suyo. Como tampoco lo es marcar gol. Con 0-1 dispuso de dos ocasiones, la primera muy clara. De haber acertado alguna o no haber pecado de egoísmo en otras dos nos habríamos puesto 0-2…

El primer gol llegó a los cinco minutos. Benzema lanzó a Vinicius por la banda izquierda, este se internó y lanzó un pase al lado contrario del área donde ¡Benzema! recogió la pelota mientras se zafaba de su marcador y como si fuese un extremo puso la pelota en el área chica. Ahí Lucas Vázquez, como un 9 puro, se adelantó al central y marcó.

El Real Madrid había salido muy centrado. Presionando arriba. Pero el Barça no se achicó con el gol. Se recompuso y tuvo una fase de diez minutos de dominio hasta la contra que desperdició Vinicius ante Ter Stegen (fue su primera ocasión). A partir de ahí entramos en una fase de dominio blanco, con un Modric tan omnipotente como omnipresente. Con y sin balón. Cuando el croata bajó el nivel el Barça impuso su ritmo. A partir de un cabezazo de Rakitic al larguero el peligro vino de las botas culés. Keylor Navas estuvo soberbio.

Al descanso se llegó con 0-1.

El Barça volvió a salir sin Messi. Si en la primera parte fueron los del Madrid quienes empezaron dominando en esta segunda mitad fue al revés. La presión alta desapareció, igual que Benzema. De los tres de arriba solo Lucas Vázquez se aplicaba. Y en el 56 Malcolm, libre de marca en la banda izquierda merengue, empató. Una jugada por el otro lado la salvó Navas con su salida, el rechace lo pilló Suárez y su remate fue al poste. Y el balón le llegó a Malcolm, incluso le dio tiempo a pararla. Marcelo estaba de espectador, trotando desde el círculo central.

Cinco minutos después del tanto del empate ambos equipos hicieron un doble cambio. Por los locales entraron Messi y Arturo Vidal por Coutinho y Rakitic. Por el Madrid entraron Casemiro (Marcos Llorente se retiró lesionado) y Bale por Vinicius. En el 83 entró Marco Asensio por un Lucas Vázquez exhausto.

Desde el descanso hasta el 75 el partido lo dominaron los azulgranas. El último cuarto de hora fue madridista. Porque volvió la presión alta. En el 80 Bale, solo sin portero, tuvo el 1-2, en la ocasión más clara que tuvimos en los segundos 45 minutos. Se entretuvo para rematar con el pie ¡derecho! Y Semedo taponó el disparo. Jordi Alba hizo lo propio con un remate de Kroos. Y Piqué fue un frontón.

Mi impresión fue que vimos muy buen partido. De los dos. Las únicas notas negativas del encuentro fueron los excesos interpretativos de los jugadores azulgranas y sus protestas corales. Del VAR ya ni me molesto (vean la imagen, es en el 50 con 0-1).

El empate deja las espadas en alto. La vuelta en el Bernabéu promete ser apasionante. Puede suceder cualquier cosa. Confío en mi Madrid, es otro equipo. ¡Qué lejos queda el desastre del 6 de enero ante la Real Sociedad en casa!

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¿Griezmann Balón de Oro?

Benzema vs Griezmann¿Será Griezmann el Balón de Oro? ¿Lo merece?

Esta semana se han conocido los 30 nominados y han arrancado las votaciones. Recordemos que el premio lo entrega la revista francesa France Football, Francia ha sido Campeona del Mundo, Griezmann es portada del semanario francés con el titular «El Balón de Oro debe serlo un francés», votan más de 100 periodistas y se computa el año natural (no la temporada como en The Best de la FIFA). Este último factor es muy importante porque borra el estrepitoso fracaso del Atlético de Madrid en la Champions (eliminados en la fase de grupos).

El mensaje que lanza France Football desde la portada la misma semana que comienza la votación es claro. Pero… ¿Fue Griezmann el mejor jugador de su selección? ¿Su contribución al título fue tan decisiva? ¿Y en el resto de competiciones? Veamos:

  • No solo no fue el mejor de su selección es que ni siquiera fue el mejor delantero francés. Tal honor corresponde a Mbappé, quien se consagró en Rusia 2018. Tampoco fue el máximo goleador del Mundial. Fue el inglés Kane.
  • ¿Quienes pueden competir con él de su selección? Además del mencionado Mbappé hubo otros jugadores mas relevantes que Griezmann. Dos centrocampistas como el todo terreno Kanté y Pogba. Les perjudica las no demasiado brillantes campañas de sus clubes, Chelsea y Manchester United. El rojiblanco Lucas Hernández presenta idéntico palmarés que Griezmann: Campeón del Mundo, de la UEFA, de la Supercopa de Europa y subcampeón de Liga. Además fue el mejor jugador del Mundial en su puesto (algo que ya hemos visto que no fue monsieur Antoine). Hay otros defensas que acumulan mejores y más importantes curriculums: los centrales Umtiti y Varane. El azulgrana es campeón de Liga y de la Supercopa de España; el madridista es campeón de Europa. Que me perdonen los del Atleti pero tanto la Liga española como la Champions tienen más peso que la UEFA.
  • Modric y Rakitic, especialmente el madridista, fueron claves en la selección de Croacia. La gran revelación del Mundial. A la que llegaron tras tres extenuantes prórrogas. Es decir, un partido más (90 minutos). El madridista además de la Champions fue elegido el mejor jugador del Mundial (fue quien más MVP acumuló). y gano el The Best. El culé, al igual que Umtiti, gano Liga y Supercopa de España.
  • El flojo Mundial de Cristiano Ronaldo y Messi los descarta como opción al Balón de Oro.  A pesar de los logros individuales como goleadores en Champions y Bota de Oro respectivamente. Y por supuesto los títulos logrados con Real Madrid y Barça. No es descartable una sorpresa: siempre hay una posibilidad, por mínima que sea, porque en los factores que deben juzgar los votantes está el de la trayectoria (y aquí ambos ganan de calle), aparte de las actuaciones individuales y con sus equipos (les lastra el Mundial en este caso).
  • ¿El inicio de temporada de Griezmann será tenido en cuenta o se pasará por alto? Los datos de la imagen respecto a los goles marcados en Liga dan que pensar.

No me atrevo a predecir. Todo parece indicar que los organizadores se inclinan por Griezmann. Mi opinión se decanta por Modric.

 

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Croacia a la final del Rusia 2018

Los dos goleadores.jpgCroacia, en su tercera prórroga consecutiva, se impuso 2-1 a Inglaterra y disputará la final de este Rusia 2018 a Francia. Los croatas buscan su primer título mundial y los franceses el segundo.

Los 90 minutos tuvieron dos desarrollos bien distintos. Nada más empezar el partido, a los cuatro minutos, una falta tonta e innecesaria de Modric sirvió para que Trippier convirtiese el lanzamiento. 0-1. Si hubiese sido De Gea estaríamos echando pestes sobre el portero (que si mira la pelota, que si tenia demasiados jugadores en la barrera, que si esto, lo otro y lo de más allá). En este Mundial Subasic, un especialista en los penaltis, se ha tragado tres goles. Y a pesar de eso su selección es finalista. Entre otras cosas por sus aciertos deteniendo penas máximas, por la confianza en sus defensas (los centrales croatas están rayando a gran altura) y por la falta de criticas mordaces y satíricas de su afición y de la prensa deportiva croata. El caso es que los ingleses se adelantaban en el marcador desde el comienzo. Y se crecieron mientras Croacia se desdibujaba. Modric y Rakitic no rendían a su altura, a la que nos tienen acostumbrados. Inglaterra tuvo un par de ocasiones en las botas de Kane, una fue al palo. Pero el delantero parece haber perdido su olfato (lleva seis goles, tres de ellos de penalti, aunque hace ya un par de encuentros que no anota). Sterling y Lingard también dispusieron de oportunidades para ampliar la ventaja en el marcador.

La segunda parte fue bien distinta. Croacia reapareció, como hizo en cuartos ante Rusia. Y un jugador destacó por encima de todos: Perisic. Hasta ahora le habíamos visto destellos en todos los encuentros. Le faltaba regularidad y constancia. Su segundo tiempo y la prórroga le han consagrado. Fue elegido el jugador del partido. Suyas fueron todas las ocasiones de peligro croatas. Marcó el gol del empate en el 68 en un gran centro de Vrsaljko, anticipándose a Walker. ¿Juego peligroso? Levantó la pierna, no demasiado, pero le salvó que el defensa agachó la cabeza. La pesadilla que suponía Perisic (después estrellaría un remate en el palo) para los ingleses contagió a Modric y Rakitic, que empezaron a parecerse a si mismos. El medio campo croata se imponía claramente. En esas estábamos cuando llegó la prórroga.

Inglaterra no parecía superar el mazazo del gol del empate. Pero en el 98 Vrsaljko saca un balón que se colaba, superado Subasic. Los croatas empiezan a dar muestras de cansancio. El primer cambio fue por lesión (en el 94). La precariedad física, tras dos prórrogas, empieza a hacer mella. Mas los ingleses tampoco están muy allá y Perisic sigue haciendo de las suyas. En el descuento de la primera parte de la prórroga Pickford salva un gol cantado a remate a bocajarro de Mandzukic, quien resulta tocado tras el choque con el portero. En la reanudación el renqueante Mandzukic consigue el 2-1 en el 108. Un remate ajustado desde la frontal del área pequeña, colándose entre los defensores y a pase de cabeza de Perisic. Seis minutos después el autor del gol del triunfo se retira cojeando (ya había sido atendido anteriormente y se percibía que no podría continuar). Inglaterra intentaba achuchar para empatar en los pocos minutos que quedaban (más los cuatro de prolongación). Les quedaban pocas fuerzas. Y acabaron perdiendo a Trippier lesionado. El artífice del gol ingles se retiraba y dejaba a su selección en 10 porque ya habían agotado los cambios.

Un partido épico, de gran desgaste físico, de incierto resultado, de grandes jugadas aisladas que quizás no tuvieron demasiada continuidad dado los nervios. Se jugaban el pase a la final con las fuerzas justas y eso a veces no nos deja ver el mejor fútbol.

¿Cómo llegará Croacia a la final? El domingo lo sabremos.

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