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Scorsese y Coppola rescataron “Soy Cuba”, una joya técnica del cine

Acabo de descubrir esta maravilla en el muro de Lluis de la Encina (Ignacio Fontes). Se trata de un plano secuencia impresionante. En el video del encabezado está a partir del minuto 1.17, tras la toma aérea del funeral desde el campanario y arranca con un plano medio de una mujer. Esta joya pertenece a la película “Soy Cuba” (1964). Una coproducción cubano-sovietica dirigida por Mijaíl Kalatózov y que en su momento no triunfó ni en Cuba ni en la URSS. Martin Scorsese y Francis Ford Coppola la rescataron del olvido a mediados de los 90.

En el guión de “Soy Cuba” colaboraron el cubano Enrique Pineda Barnet (ganador de un Goya en 1990) y el poeta ruso Yevgueni Yevtushenko. La música corrió a cargo de un clásico de Cuba, Carlos Fariñas.

Soy Cuba“, de poco más de dos horas y cuarto de duración, se rodó durante casi dos años. En plena crisis de los misiles unos mil soldados se desplazaron desde la URSS para participar en el rodaje. La película está dividida en cuatro episodios que reflejan la vida precastrista. Es decir, las maldades del régimen de Batista (otro izquierdista convertido en dictador). El componente ideológico y panfletario de la cinta no resta méritos a sus prodigios técnicos. Como la escena del funeral o el uso por primera vez de cámaras submarinas (esa escena de la piscina fue replicada décadas después en el “Boogie Nights” de Paul Thomas Anderson).

Sobre el prodigioso plano secuencia deja el siguiente el comentario en su muro:

Del muro de Manuel Huete:
“He leído que en Soy Cuba utilizaron una grúa ascendente hasta llegar al último piso del edificio, cámara en mano a través de la fábrica de Habanos y tirolina descendente a lo largo de toda la calle. Pero sigo sin entender como desmontan, sin ninguna vibración, la cámara de la grúa y después de llevarla en mano la montan en una tirolina, con la complejidad de tornillos que lleva eso. Además, todo está a foco, hoy en día el foco se controla electrónicamente, pero ¿cómo controla el enfoque el cameraman en la tirolina? Es un plano secuencia perfecto, prodigioso”.

En infobae destacan que “la clave, seguramente, está en el director de fotografía habitual de Kalatazov. Se trataba de Sergey Urusevskiy, quien había aprendido a usar en el ejército cámaras en mano más livianas, lo cual le permitía filmar con planos largos y mucha movilidad”.

Otro aspecto que llama poderosamente la atención en la factura de “Soy Cuba” es el parecido con el estilo del mejor Orson Wells. Para más información al respecto les recomiendo el siguiente documental brasileño del 2010. Los idiomas empleados son español, inglés, portugués y ruso. Subtítulos disponibles en inglés. ¡Disfruten!

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¿Rosalía entierra su último álbum?

¿Rosalía entierra su último álbum? La primera vez que me hice esta pregunta fue cuando actuó en la gala de los Goya. Cantó una versión de un clásico de Los Chunguitos. No incluida en su última grabación. Desperdiciaba una ventana de exposición. Era una bala malgastada, sin nada que monetizar. Y lo de estar construyendo una imagen, una carrera, no sirve como excusa. Llevan al menos dos años haciendo eso mismo. Era y es lo suficientemente conocida. Hasta se han hecho bromas sobre su abrumadora presencia en los medios.

Rosalía presentó ayer su nuevo video: “Con altura“. Colabora con J Balvin (es la segunda vez que lo hace) y este tema tampoco está en el álbum “El mal querer“. Vuelve a surgir la pregunta del enunciado. No se puede entender de otra forma. ¿No era tan bueno, lleno de temazos?  El álbum apenas se editó hace cinco meses y se han sacado tres sencillos (y cinco videos). ¿Entonces por qué interrumpir la secuencia y lanzar algo sin ninguna relación con “El mal querer“? ¿Se han cansado del álbum? En España sí ha funcionado (n.º 1, disco de platino, 20 semanas en lista). Quizás el problema es que no ha sucedido lo mismo en los mercados anglosajones, francófonos, germánicos, escandinavos, ni en Italia, Japón, etc. Si es así, entonces es comprensible salir con producto nuevo, fresco. Y si el nuevo tema representa un cambio de dirección musical tiene mucho más sentido.

En “Con altura” Rosalía abraza el reguetón de la mano de J Balvin. Se aleja del flamenco de sus origenes. Tan solo mantiene una referencia: es en la letra (canta que lleva a Camarón en la guantera).

El reguetón es el género latino de mayor repercusión internacional. Por tanto tiene toda la lógica del mundo que para abrir fronteras se recurra a él. Ahora hay que comprobar la aceptación de “Con altura“. Me parece un buen tema, pero no mejor que “Malamente“. Y este no tuvo ningún recorrido en los mercados relevantes fuera de España. ¿Por la producción? Probablemente (como descubrí cuando la escuché en la radio). El productor de “Con altura” es el mismo. Veremos que sucede…

 

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El falso éxito internacional de Rosalía

AV LVdG Rosalia titular artEl domingo pasado La Voz de Galicia, a insistencia de Javier Becerra, me publicó un texto “El falso éxito internacional de Rosalía” (afortunado título a sugerencia del propio JB). Era un anexo a su artículo principal, “¿Lo de Rosalía es para tanto?“. A lo largo del día ambas piezas aparecieron en el diario hermano de La Voz de Asturias. Por el interés despertado paso a reproducir integra mi nota (que también pueden ver, así como el artículo de Javier Becerra, en los enlaces correspondientes). Tan solo he añadido un par de frases referidas a Jorge Drexler:

«Desde hace tiempo se conoce que la sobreexposición es perjudicial para el objetivo fijado y resulta contraproducente. Porque puede causar el efecto contrario al perseguido. Concretado al marketing musical esto se traduce en lo siguiente:

  • Antiguamente las radio formulas machacaban las canciones de éxito. Esto se podía traducir en ventas de sencillos. El mercado discográfico estaba dividido en sencillos y álbumes. Prevalecían criterios como el poder adquisitivo directamente relacionado con la edad del comprador, el tipo de música, la credibilidad del artista, etc. Se daba el caso que excelentes artistas de rock eran considerados horteras porque sus discos sonaban en Los 40 Principales y copaban las listas de éxitos. La Creedence Clearwater Revival es un claro ejemplo. Por el contrario, Led Zeppelin se negaban a editar singles para evitar esta situación. Y eso que los tenían estupendos.
  • Los álbumes eran para artistas de largo recorrido, para un publico más adulto, con criterio formado y de mayor poder adquisitivo. Para artistas con credibilidad. Nótese que uso poder adquisitivo y credibilidad por segunda vez. Son dos conceptos claves.
  • En la era digital quienes dictaminan, lo que es de buen gusto o hortera, se han multiplicado. Las/os fans de antaño son las/os influencers de hoy en día. Solo que las/os haters en nuestros días tienen más peso y repercusión que antes. Las redes sociales proporcionan unos cauces de los que carecían. En cambio, sean fans o influencers mantienen proporcionalmente el mismo peso especifico.
  • Antiguamente la fama (por ejemplo, ser portada del ¡Hola!) no vendía discos, pero proporcionaba galas. La fama digital ni vende discos ni hace que actúes todos los fines de semana del año. Como los tiempos han cambiado y hay nuevos negocios, hoy puedes facturar en conceptos como patrocinios, merchandising o festivales. Las preguntas son ¿cuánto durarán estos nuevos ingresos y que tiene que ver la música con ellos?
  • La sobreexposición siempre provocó que el producto en cuestión resultase estomagante. Esto en nuestros días se multiplica por los haters en las redes sociales. Quienes además influyen en la propagación del mensaje sin quererlo.

El caso de Rosalía corresponde claramente a estos parámetros. Y lleva ya un par de años de recorrido. No funcionó con su primer disco (vendió poco). Pero el interés se tradujo en un buen número de actuaciones. Su segundo álbum ha vendido más, objeto de una campaña masiva de marketing, pero bastante menos de lo esperado. Y no parece haberse traducido de momento en contrataciones (su gala más importante fue un playback gratuito en la Plaza de Colón en Madrid).

¿Qué ha logrado el marketing masivo –técnica tan antigua como negativa porque actúa como un bumerán­­– en el caso de Rosalía? Engañar a público y medios generalistas. Nos han vendido que es un fenómeno internacional. No lo es. Pero la gente y muchos periodistas y becarios mediáticos se lo han tragado. Fuera de España no ha aparecido en ninguna lista de éxitos. Ni en las de los más vendidos, ni en las de streaming, ni en las de las canciones más radiadas. También nos han engañado con los premios Grammy. Ha logrado dos Grammy latinos, no los de verdad. Los latinos tienen su aquel a la hora de concederlos (hay mucha “política”, por decir algo diplomático). Pero se habla de estos galardones obviando lo de “latino”. ¿Engaño o clasismo? Para completar la manipulación mediática hay que recordar que Jorge Drexler ganó ¡tres! Pero aquí resaltaron los dos de Rosalía.  Nos han vendido lo del anuncio en los luminosos de Times Square (de NY). Pero no nos han contado que son propiedad de Sony (la empresa matriz de su discográfica) y que el álbum no estaba disponible. Craso error (anunciar un producto que no está a la venta). Nos han relatado que a Kim Kardashian le gusta el disco. ¿Y? ¿Quién es? ¿Cuántos discos le gustan al día? ¿A la gente que nos gusta la música de verdad nos importa su opinión? Probablemente lo que piense nos va a alejar de Rosalía. La opinión de una hortera siempre será una horterada. ¿Los referentes mediáticos que han empleado para vendernos el producto Rosalía son relevantes? No. Son todos del siglo pasado. Nos intentan pasar por moderno algo usando clichés desfasados. Como Jools Holland o el sexagenario crítico del New York Times. ¿Ha funcionado Rosalía en Inglaterra o EEUU? No. Esa es la respuesta y la falta de influencia de estos no influencers.

La última ha sido la actuación en los devaluados premios Goya. Haciendo una pretenciosa versión de un clásico de Los Chunguitos. Con un coro catalán, del templo de la burguesía de esos lares (y de su corrupción). Por si teníamos dudas de a quien no representaba Rosalía, el otro día nos lo dejó claro. Tomó una canción callejera, de arrabal, y pretendió elevarla al gusto de las mentes bien pensantes de toda la vida. ¡Un mojón! Pero, eso sí, una vez más consiguieron engañar a los ignorantes. Esos mismos que en sus notas de prensa escribieron que “recibió el aplauso incluso de sus autores originales”.  Dos autores que están muertos. Ambos. ¿Confunden autores con artistas? Si es así, no hay mejor prueba de la ignorancia de quienes escriben alabando a Rosalía.

Mal marketing. Porque el marketing se marca unos objetivos. Si el objetivo era crear un falso clima de éxito lo han logrado. Pero el buen marketing busca la rentabilidad. Y el humo es deficitario. A corto y largo plazo. El tiempo dictaminará sentencia. Mientras tanto recordemos los avisos para nuestra salud de los paquetes de cigarrillos, esos productos que también producen humo…»

 

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