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En la playa

El verano pasado, tras el confinamiento, viajamos a nuestra playa favorita de Cantabria. Este año repetimos. Y nos acompaña un tiempo espléndido. Solo enturbiado por la lectura del artículo de opinión de Juan Luis Cebrián en El País de hoy.

Quien fuera receptor de los favores del felipismo, sobre los que cimentó el imperio mediático de los Polanco, para posteriormente hundirlo por su mala gestión unido al declive de Felipe González. Que este señor ahora critique el afán de poder de los demás es sencillamente ridículo.

El artículo no hay por donde cogerlo. Dice una cosa y la contraria. Critica pero no aporta soluciones ni ofrece alternativas. Parece el pataleo de un niño caprichoso al que le han quitado el juguete. Dada la avanzada edad del autor apuesto por la senilidad. Los extremos se tocan.

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Las prioridades del BOB

Tailandia El País copiaLas prioridades del BOB (Boletín Oficial de Botín) –El País– me dejan perplejo. Y son reflejo de algo más profundo, que afecta a todo el sector. La deriva de los medios ha pasado de ser preocupante a muy grave.

Los primeros atisbos del declive periodístico surgieron cuando la noticia dejo de ser la información y pasó a ser el periodista. Es entonces, cuando el periodista es la noticia, que el edificio mediático comenzó a resquebrajarse. Incidiendo en el problema anterior, la cosa se agravó cuando la información pasó a ser la opinión del periodista. Y se incrementó cuando en asuntos que uno conoce (en mi caso tampoco son tantos) comenzabas a darte cuenta de la manipulación y la desinformación. La interesada campaña contra los derechos de autor, el canon digital, SGAE, etc. supuso un punto de no retorno. Se conjugaron los intereses de los medios que debían dinero a SGAE, los de los que querían rebajar la factura, los poderosos grupos de telefonía, acceso a Internet y los fabricantes de aparatos electrónicos, una familia de periodistas con inversiones en compañías tecnológicas, presuntas asociaciones de internautas financiadas por… He recordado aquellos días comparando con lo de la pandemia de nuestros días. Cientos de opiniones de peña que no tenía ni la más remota idea de propiedad intelectual, al igual que ahora han surgido expertos de epidemiología de debajo de las piedras.

El llamado clickbait (titulares llamativos en la prensa digital para provocar pinchar en el enlace y generar visitas, que luego redundarán en ingresos publicitarios) ha terminado por desvirtuar el nivel informativo. Unido a las reducciones de plantilla, donde los correctores fueron de los primeros en salir. La precariedad laboral, y el exceso de licenciados en periodismo, ha resultado en un descenso en las retribuciones de los colaboradores. La calidad del producto final ha descendido.

Los veteranos de este blog conocen de sobra mis cuitas al respecto de los medios. Expresada a lo largo de los años e incluyendo el escabroso aspecto de la propiedad de los medios.

La deriva del que fue medio de referencia, El País hoy BOB, se inicia con el fallecimiento de Polanco. Continua con el irrefrenable ascenso de Cebrián y culmina con los distintos intentos de salvación económica, que acaban dejando la empresa prácticamente en manos de otra familia cántabra. Mientras, la transformación digital de la empresa ha caído en las garras del clickbait y del amarillismo.

No pretendo decir que el BOB  deba ser un diario serio, aburrido o seguir los pasos del inútil de Gabilondo que ayer, a las 16:00 en la Asamblea de Madrid, inició su discurso con una cita en latín de Kant. Pero las alarmas saltan cuando la frivolidad o los temas de la prensa amarilla son cada vez más frecuentes. ¿Cómo se puede explicar que a los lectores del diario les interese lo del rey de Tailandia y su harén? ¿Es un mensaje subliminal para blanquear al emérito? ¿Tienen un corresponsal en Pekín para esto? Les recuerdo que es el mismo que le cambió el sexo a la principal científica china. Se supera a si mismo cada vez que me asomo a una noticia suya…

Ayer, con la que está cayendo en Madrid (capital y Comunidad), en la sección local destacaban lo del disfrazado de Batman. Cuando tu destacado coincide con el de OK diario tienes un problema…

Batman

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¿Se disculpará PRISA?

¿Se disculpará PRISA? Tienen motivos de sobra para hacerlo. Se podría citar la lamentable selección de algunos de sus tertulianos, hoy ministros en el gobierno de Rajoy: el denostado Wert y el titular de Interior, quien lleva camino de convertirnos en un estado policial. Y la palma desde luego se la llevan con Mercedes de la Merced, habitual que era del programa La ventana de Gemma Nierga. Consejera de Caja Madrid, vocal de BFA (la matriz de Bankia), recibía unos emolumentos anuales de la entidad quebrada por un importe de 376.000 euros (así luce de contenta en el montaje de Bankia). Para no ser economista y sí de Letras (es licenciada en Filosofía) no está nada mal. Pero nunca hubo interrogantes sobre la marcha de la entidad en el programa de radio. Si acaso noticias positivas tipo la creación del grupo, la salida a Bolsa,… Es decir algunos de los factores que han conducido al batacazo más importante de la historia financiera de España.

Alberto Ruiz-Gallardón y Rodrigo Rato han sido los políticos del PP más protegidos por Cebrián y el difunto Polanco. Pocas críticas se han podido escuchar, leer o ver en sus medios.

La amistad entre el actual ministro de Justicia y el fundador del grupo es conocida en los cenáculos madrileños. Los jueves por la noche compartían mesa y mantel en Casa Lucio (les acompañaba el armador Fernandez Tapias, Fefé). En un país anglosajón o del norte europeo su vida personal hubiese acabado con su carrera política (lo mismo puede aplicarse a Divar). Su relación con la cúpula del poderoso grupo mediático le sirvió para tapar su calamitosa gestión económica: tras arruinar a la Comunidad de Madrid hizo lo propio con la capital del Reino.

De todas formas el campeón en estos asuntos de protección periodística es Rato. Su espantada del FMI fue un hecho difícil de ocultar, prácticamente imposible. Pero no se hizo sangre del asunto. Como debiera haber sido el caso. El grupo, con Juan Luis Cebrián al frente, fue exquisito en su tratamiento de la noticia. Y rápidamente pasó al baúl de los recuerdos. ¿Tuvo algo que ver la novia de Don Rodrigo?

Alicia González conoció a su actual pareja cuando trabajaba en su gabinete de prensa en el ministerio de Economía. Si les confirmo que González es periodista económica de PRISA igual van cerrando el círculo. Colaboradora de El País, Cuatro, CNN +, y Cinco Días no se la conocen opiniones sobre el affaire Bankia. En cambio en Onda Cero, cadena de la competencia, sí habló del asunto (de pasada y defendiendo). Poseedora de información de primera mano no la ha usado. En un claro caso de conflicto de intereses su vida privada se impuso a la profesional. Y sus compañeros tampoco entraron al trapo. ¿Corporativismo o compañerismo mal entendido? La mayor debacle de nuestra historia económica sucedió bajo sus narices y no fue detectada en la redacción.

Desde Mercedes de la Merced hasta Alicia González, pasando por sus superiores inmediatos, los gestores y directivos del grupo, etc., la noticia les pasó por delante. Y no se enteraron. ¿O no quisieron?

Quizás la explicación esté en la inmensa deuda que PRISA tiene con Bankia, desde los tiempos de Caja Madrid. Llegó a ser de 5.000 millones, la cuarta parte de lo que ahora se necesita para reflotar el desastre de Blesa y Rato (distintas fuentes rebajan actualmente la cifra a 3.500 millones, en un préstamo sindicado).

Es obvio que PRISA no responde a su público sino a otros aspectos, dejando la objetividad y la ética dentro de la caja fuerte de su Consejero Delegado. Insisto: deben disculparse. Y seguro que no lo hacen.

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El deZgobierno en el mercado televisivo o mi prueba del 9

20 de diciembre de 2009

Esta imagen de Jorge Javier Vázquez (Tele 5) recogiendo el Ondas, premio otorgado por la SER (PRISA), resultó ser profética. Porque tanto los negocios como la política congregan a extraños compañeros de cama. Y en este caso se entremezclan: malas políticas que inciden en las cuentas de resultados.  Sólo espero que las fotos de Berlusconi publicadas en El País (PRISA), el verano pasado, no fuesen un elemento de coacción para la negociación entre los representantes de la familia Polanco y los de Don Silvio. Práctica por otra parte habitual en otros sectores mediáticos: demostración de fuerza como aviso de lo que se puede avecinar.

A estas alturas casi todo el mundo reconoce la mala gestión de los gobiernos de Z en esta segunda legislatura. Esta semana hemos tenido una prueba más, ahora en el mercado televisivo: las fusiones de las dos nuevas cadenas, graciosamente concedidas en su día por Z. Mi particular prueba del 9 es la siguiente:

Tele 5 (5) + Cuatro (4) = 9

Antena 3 (3) + La Sexta (6) = 9

Recordemos que las primeras privadas que aparecieron en España fueron Antena 3, Tele 5 y Canal +. El Plus aportaba la novedad de ser de pago, algo que nadie se atrevió a llevar a cabo. Años después esos mismos que no quisieron entrar en el juego lo calificaron de monopolio, para justificar su falta de visión.

Los acontecimientos empresariales, de la semana, significan que el eje de nuestro panorama televisivo se desplazará hacia Italia: los compradores son Mediaset –Tele 5- y De Agostini –Antena 3-. El viaje lo inició Pedro J. (todos los caminos conducen a Roma: también lo tomó este gobierno en el sector eléctrico, con Endesa).

El editorial de ayer de El País Nuevo paisaje televisivo terminaba con el siguiente párrafo:

Los hechos han demostrado que no había mercado suficiente para una nueva cadena (La Sexta) y que el Gobierno actuó irreflexivamente al no calcular los límites, en su interés por facilitar una licencia a un grupo de comunicación afín. También ha quedado claro que no había un plan organizado para ordenar el mercado televisivo. Las fusiones vienen a salvar ese lastre.”

Correcto, solamente hay que añadir una pequeña matización: intencionadamente olvidan mencionar a Cuatro, su cadena de TV. Porque como demuestran los hechos tampoco había mercado suficiente para una nueva cadena y el Gobierno actuó irreflexivamente al no calcular los límites. Y más teniendo en cuenta el apagón analógico, a la vuelta de la esquina.

Finalizo como comenzaba, con una imagen de J.J. Vázquez, esta vez rodeado de su equipo de intelectuales. Desafortunado signo de los tiempos que corren en nuestras teles. Y lo que nos rondará…

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