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Pablo Alborán en América (y Europa)

PA Prometo LAM tour

Pablo Alborán está completando una nueva gira americana con el álbum «Prometo» (y siempre con músicos en directo). En ésta de 2019 ha actuado en un festival en Córdoba (Argentina), en Miami, ofreció seis actuaciones en México –dos de  ellas en la capital–, dos en Santiago de Chile, hoy en Montevideo y concluye pasado mañana en el Hipódromo de Palermo en Buenos Aires. Volverá a España para retomar la gira de aquí y ya en junio actuará en París, Lisboa (donde ya fue n.º 1 con anterioridad) y Roma. En el Royal Albert Hall de Londres actuó este pasado marzo (como pueden apreciar en la imagen).

En la turné de 2018 se vendieron más de 200.000 entradas (con todas las localidades agotadas en los cuatro conciertos en Chile). El comienzo de este Tour Prometo en Latinoamérica fue a principios del mes de marzo del año pasado en México y desde entonces recorrió Guatemala, Panamá, Costa Rica, Colombia, Perú, Ecuador, Argentina, Uruguay y Chile. 23 shows en los que se agotaron las entradas en la mayoría de ellos y que han facilitado que este año repita.

La América de habla hispana ha sido una extension natural en la carrera de los artistas españoles. Al igual que España lo ha sido para los hispanoamericanos. Creadores como Serrat o Sabina son considerados como propios en Argentina. Ismael Serrano lleva ese mismo camino. Otros muchos han triunfado con una canción o un par de ellas. Solistas de los llamados melódicos como Camilo Sesto o Raphael han arrasado. Fenómenos globales como Julio Iglesias o Paco de Lucía han roto barreras y récords. Cito tan solo unos ejemplos del pasado (sin mencionar grupos, como Pop TopsMecano o Héroes del Silencio, o solistas, como el propio BunburyPeret, Miguel Bosé o Luz Casal, que también vendieron en Europa) porque hoy en día parece que nada de esto ocurrió. Y algunos nos venden como logros históricos sucesos que no lo son y que ni siquiera han sucedido de momento. Solo he citado algunos ejemplos relevantes desde los 60 (dejando a bastantes en el teclado). Creo que a titulo informativo sirven de muestrario.

Esta extension natural de nuestros artistas de música popular es muy saludable. Pero siempre destaco a quienes se abrieron paso en los mercados anglosajones, germánicos, italianos, francófonos, escandinavos, japoneses, etc. De ahí mi insistencia con la edad de oro del pop español (1966-1976).

Volviendo al asunto que nos ocupa: Alborán lleva girando América (incluyendo Canadá) desde 2012. Su primer álbum se editó en 2011. Sus cuatro discos de estudio y los dos directos («En acústico» y «Tour Terral, tres noches en Las Ventas«) han sido todos multiplatino en España (y varios de ellos son platino en distintos mercados exteriores). Por cierto, con el primero ya reventó el hoy llamado WiZink Center en Madrid (creo recordar que entonces era Barclays), y con el tercero, «Terral«, llenó la plaza de toros de Las Ventas ¡tres días!

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Los años de oro del pop español: 1966-1976

Hits MPE copia

Defino el periodo 1966-1976 como los 10 años de oro del pop español. Me baso en los éxitos internacionales de las producciones españolas. Las que triunfaron más allá de los mercados hispano parlantes. Me refiero a países como EEUU, Francia, Alemania, Holanda, UK, Italia, etc.

En las dos imágenes que ilustran esta entrada están la relación de los hits y de los creativos responsables (artistas, autores y productores). Ambas forman parte de una de las clases que imparto en el Máster de Industria Musical y Estudios Sonoros de la universidad Carlos III.

Creativos MPE copia

A estos artistas, autores y canciones hay que añadir nombres indispensables como Canarios, Brincos, Salvajes, Lone Star, Sirex, Serrat, Modulos, Karina, Juan y Junior, Marisol, Bruno Lomas, etc. Todos ellos configuran un panorama excepcional. Único e irrepetible.

En la relación de éxitos es fácil comprobar lo que afirmaba en el post Juan y Junior: cuando el indie español partía la pana: ocho de los 11 pertenecían a compañías independientes españolas.

 

 

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A mal tiempo mejor cara (Efe Eme)

6 de marzo de 2010

Peret y Luis Mendo (VP de AIE)

Tuve la oportunidad de asistir en directo a la gala de entrega de los Premios de la Música (emitida anoche por la 2). Y me alegró profundamente por el buen ambiente que se palpaba entre los asistentes. A pesar de los malos momentos que vive gran parte del sector dedicado a la música nacional. El ambiente de camaradería y buen humor era notable. Con su punto de competividad, como no podía ser menos. Pero en definitiva muy buen rollo. Algo que desde luego tenemos que agradecer a la Academia de las Ciencias de la Música, organizadora de la ceremonia.

Hubo algunas ausencias notables entre ejecutivos, artistas y autores. Destacaría la de algún Presidente de multinacional – ¿porqué ninguna de sus grabaciones fue premiada?- o la del habitual ausente Joaquín Sabina –es la tercera vez- quien además tuvo el feo detalle de hacerlo el día que todos teníamos presente a Tato Luzardo.

Luzardo, quien fue batería de los Canarios, era el gerente de la Academia y estaba pasando los momentos más difíciles de su vida. Confiaba en que pudiera ganar esta batalla aunque las noticias al respecto eran tan pesimistas que, horas después, al redactar estas líneas, llegaba la noticia de su fallecimiento. Tuve la oportunidad de conocerle en 1977: era Director Internacional de Ariola. Y yo acababa de empezar a trabajar como Jefe de Producto del sello A&M Records en CBS (en la recién estrenada división de Epic). Hasta ese momento eran los de Ariola quienes distribuían a A&M en España. Fui a Barcelona para entrevistarme con él: debía pasarme los trastos (masters, negativos, fotos, clips, bios, etc.) y -si tenía a bien hacerlo- ponerme al día. ¡Y vaya si lo hizo! Me dio varios consejos y recomendaciones. Acertó en casi todo. Pero el más importante, el decisivo, fue que no perdiese mucho el tiempo, a pesar de las presiones que iba a tener, con el nuevo de Peter Frampton (“I’m In You”) y me volcase en Supertramp. Compartió conmigo cifras y detalles. Tanto del anterior “Frampton Comes Alive” como el del piano. Sabiendo que perdían la licencia se habían apresurado a editar “Even In The Quietest Moments”. Sólo les daba tiempo a hacer una primera tirada. Cargaron la mano y ¡se les había agotado! Lo que podían ser malas noticias, para mi compañía, a mi me sonó a música celestial. Teníamos un éxito entre las manos, ya testado, y con una demanda que ya solamente podíamos satisfacer nosotros.

Años después cuando me incorporé a las divisiones de RCA y Zafiro, dentro de BMGBertelsmann, la B de BMG, compró Ariola-, Tato llevaba internacional de España y América Latina, desde las oficinas centrales de Madrid. Y ahí nos conocimos y tratamos más profundamente. Y supe de su rol decisivo y personal en la entrada de Sabina en Argentina (y también en México).

El pasado jueves en la entrega de los Premios de la Música su nombre estaba en mente de todos y en boca de algunos de los presentadores y premiados. ¡Animo, mucho animo para los suyos!

Siguiendo con los nombres propios quisiera destacar la excelente labor de Alaska como presentadora del acto. Parecía como si lo hubiese llevado haciendo toda su vida. Fue una MC perfecta.

De los artistas e invitados que ayudaron en el reparto de galardones hubo una inmensa sorpresa para mí: Diana Navarro. Conocía su obra como profesional, excelente cantante, pero su registro y veta humorística fue toda una revelación. Bien acompañada por Manuel Illán tuve la oportunidad de felicitarla y expresarle mi mas rendida admiración.

En cuanto a aspectos digamos más “técnicos” hay dos personas que quiero mencionar. Son Los Nachos: Nacho Mastretta y Nacho Sáenz de Tejada. El primero, Mastretta, amenizó con su clarinete los distintos intervalos. Sus interludios musicales fueron de nivel, subrayando las locuciones y el anuncio de los premiados. El segundo, Sáenz de Tejada, productor de la velada, consiguió con talento e imaginación que algo que suele ser largo y tedioso fuese ameno y entretenido. Con unas actuaciones en directo que demuestran que el panorama artístico alberga muchas esperanzas respecto a nuevos talentos.

E. Bautista y J.C. Calderón

Bebo Valdés, Juan Carlos Calderón y Peret fueron los ilustres veteranos que recibieron el reconocimiento de la Academia, por sus dilatadas e impresionantes carreras.

Los grandes triunfadores de la noche fueron Fito y los Fitipaldis y Miguel Poveda. Algo ya sabido, porque la lista de ganadores era pública desde hacía semanas. Cosa que no acabo de entender bien porque quita intriga y suspense a la tarde/noche.

Si empezaba esta nota con toque personal (Tato Luzardo) quiero acabarla de igual manera. Y en este caso me refiero a Juanjo Castillo y a Juan de Pablos. Juanjo nos proporcionó a José Luis Lozano y a mí las mejores localidades. Y el maestro De Pablos me dio el respingo de la noche al mencionarme, cuando recogió su merecido trofeo por su enorme labor de 40 años difundiendo la mejor música desde sus programas de radio en 99.5, Onda 2, Radio El País y Radio 3.

Como el titulo del ultimo y premiado álbum de Mastretta ¡Qué Vivan Los Músicos!

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Hasta aquí hemos llegado (Efe Eme)

22 de noviembre de 2008

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Hasta aquí hemos llegado” es “ni más ni menos” que el merecido homenaje que varias generaciones de artistas le rinden a Los Chichos. No “son ilusiones” que su repertorio haya traspasado las barreras del tiempo. “Sea como sea” ellos no han elegido “otro camino” más que el de unas canciones sencillas y directas, crónicas de una realidad a veces sangrante. Porque Los Chichos, con mas de veinte millones de discos vendidos, son el autentico grupo fronterizo, antes incluso de que se acuñase esta etiqueta.

 

Su temática se sitúa en la frontera que hay entre el extrarradio y la marginalidad; en la divisoria que separa la delincuencia común (robos) del más allá (asesinatos); en la línea real que separa a los colegas de los chivatos. Cuyas delaciones señalan otro término: la vida en libertad o entre rejas. Y son esos barrotes los que marcan nuevos territorios como el de las infidelidades, la preocupación por la supervivencia de la familia o el amor materno. Todos estos asuntos forman parte del paisaje de Los Chichos. Es decir, ideal para ser aceptados por la crítica. Pero no fue así, no lo supimos ver entonces –mea culpa por la parte que me tocó- y tuvo que pasar bastante tiempo para que finalmente fuesen aceptados.

 

Canciones como “Historia de Juan Castillo”, “Quiero ser libre”, “El Vaquilla”, “Campo de la bota”, “Mujer cruel” o “Yo quiero a Mai” –así como las mencionadas en el primer párrafo- les convirtieron en los kings of the road de la rumba. Una “rumba-rock” trepidante, digna de ser escuchada a todo volumen en los casettes de los 1430 o los R-12 de la época. Todas las gasolineras de España tenían varias de sus referencias en los expositores. Incluyendo las recopilaciones hechas ex profeso para ese mercado. Y además posibilitaron la aparición de otros fenómenos paralelos y posteriores (el sonido Caño Roto o “gipsy rock”, Los Chunguitos, Camela, etc.).

 

No había feria, mercadillo, coches de choque o verbena donde Los Chichos no atronasen. Lo mismo se puede decir de salas de fiesta y discotecas –en los momentos rumba- donde la producción y los espectaculares arreglos del maestro Torregrosa cobraban nueva dimensión.

 

Su ascensión se inició en 1973 con su primera grabación: “Ni más ni menos”, su primer pelotazo. Y la primera mitad de la década de los ochenta es suya. “Yo, El Vaquilla”, la banda sonora de la película del mismo titulo (1985), fue su ultimo gran álbum de éxito masivo. Problemas con las drogas y rencillas entre los hermanos Julio y Emilio González Gabarre con Jero –“El del medio de Los Chichos”- se saldan con la marcha de éste último. El trío perdía a su fuerza creativa más importante. Ni los hermanos –que incorporaron al hijo de Emilio como sustituto- ni Jero –que se suicidó en 1995- volverían por sus fueros.

 

Los Estopa han tenido mucho que ver en mantener vivo el recuerdo, acercando a las nuevas generaciones a la música de Los Chichos. Y como no podía ser menos, no han fallado a la cita de este tributo “Hasta aquí hemos llegado”.

 

La idea original era que los artistas invitados sustituyesen las partes vocales de Jero, en estas nuevas grabaciones que revisitan sus hits. Escuchando esta magnifica producción –me apuesto unos cubatas a que es el disco de las Navidades- es fácil comprobar la profundidad de las composiciones originales. Desde Manolo García hasta Estopa que se funden y se adaptan perfectamente a la “chicho music” hasta Ismael Serrano, Bebe o Pitingo que se apropian de los temas, llevándolos a su terreno y haciéndolos suyos. Es sencillamente sorprendente. Mención especial merece Peret, el James Brown de la rumba, que se luce en “No juegues con mi amor”.

 

Los Chichos nunca se fueron. Han pasado malos momentos. Pero se han reinventado. Bienvenidos sean y ¡gracias por la música y los buenos ratos!

 

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