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En Libertad 8 con Víctor Alfaro y Pedro Guerra

Pedro Guerra fue el invitado esta semana de Víctor Alfaro, en su excelente programa de radio Al Caer el Sol, que se graba en la mítica sala Libertad 8. El local donde tantos cantautores comenzaron su andadura por los escenarios madrileños.

Pedro Guerra venía con su nuevo álbum El Mono Espabilado bajo el brazo, y contó que hace un año comenzó a esbozar las canciones que hoy forman parte de este proyecto. El primero que se autoedita. También habló de las colaboraciones de Miguel Poveda y Iván Ferreiro, quienes además le acompañarán en su concierto de presentación el próximo martes 25 en el Arteria Coliseum de Madrid (el 12 de noviembre actuará en el Coliseum de Barcelona). Pero mejor escuchar la entrevista que se emitirá este próximo domingo a las 20:00 en el 99.8 de Madrid. También se podrá oír a través de la Web de la emisora.

Pedro Guerra estuvo rodeado de amigos y compañeros de profesión como los cantautores canarios Diego Ojeda y Néstor Raluy y el gran Luis Ramiro. Los tres cantaron temas de Pedro.

Luis Ramiro con Pedro Guerra y Víctor Alfaro

La Maestra” es el primer sencillo y el video esta realizado a base de dibujos del propio Guerra (“me aficioné a dibujar hace muy poco y fue gracias al iPad” comentó).

Antes del programa aproveché para hablar con Ricardo del Olmo y Víctor.

Parte de esta entrada se publicó en Papolog.

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Los desaparecidos del franquismo: España, pionera de la iniquidad (por Antonio Gómez)

3 de septiembre de 2008

 

Fosa de Piedrafita de Babia (León) • Foto: Eloy Alonso

El juez Garzón ha dictado una providencia en la que se pide a diversos organismos gubernamentales, municipales, religiosos y privados faciliten cuanta información tengan sobre los desaparecidos de la represión franquista. No voy a entrar a explicar el tema, ni a dar cifras, números o argumentos sobre la justeza de la medida. Ni siquiera voy a polemizar con quienes se niegan a devolver sus muertos a los hijos o nietos que hasta ahora no saben en que cuneta cayeron. Sólo apuntar que, contra los que piensan que identificar a esos muertos y devolverlos a los suyos es “abrir viejas heridas”, personalmente considero que se trata de todo lo contrario, de cerrar definitivamente las cicatrices de una guerra cruel y una dictadura criminal que, por desgracia, todavía siguen abiertas en la España actual, como bien demuestra la reacción escandalizada de ciertos políticos y medios a ese simple intento de restablecer la justicia a quienes no tuvieron ocasión de reclamarla en su muerte.

 

La noticia, sin embargo, me ha llevado a un par de reflexiones que quedaría dejar aquí brevemente. Desde 1492 en pocas cosas puede presumir España de haber sido los primeros. Sin embargo, tenemos el triste honor de haber sido pioneros en dos de los más ignominiosos procedimientos criminales del siglo XX y de la  historia en general.

 

Desde hace tiempo los historiadores han coincidido en que los bombardeos de ciudades como Guernica o Málaga durante la Guerra Civil Española fueron el antecedente de los arrasamientos masivos de ciudades desmilitarizadas, en las que únicamente vivían civiles inocentes. Un método que luego sería utilizado por los nazis contra Londres o Coventry, y, curiosamente, por los aliados contra Dresde y otras ciudades alemanas, y que posteriormente se convertiría en moneda corriente en las guerras modernas.

        

Menos comentado –y aquí llega la relación con Garzón y la memoria histórica—es que los españoles tengamos el dudoso mérito de haber inventado también la figura del desaparecido, la más cruel o innoble manera de represión política que puede existir. Ni siquiera los nazis con su operación “Noche y niebla”, que hizo desaparecer a cientos de miles de personas (judíos, sí, fundamentalmente, pero también gitanos, homosexuales, comunistas, deficientes psíquicos y enemigos políticos en general), llegaron a tanto, pues en su minuciosidad germana dejaron exacta relación de sus asesinatos, aún poniendo “neumonía” como causa del fallecimiento de quien había muerto en la cámara de gas.

 

Cuando se difundió el concepto de desaparecido, a raíz de las actividades represivas de las dictaduras chilena, argentina o uruguaya, ya en los años 70, en España hacía casi 40 años que se había utilizado el método. Y a día de hoy, debemos constatar no sin cabreo que no sólo inventamos a los desaparecidos, sino que aún hay quienes se esfuerzan en ignorarlo, pretendiendo que a quienes hicieron desaparecer sigan perdidos por cunetas y montes, alimentando el dolor de sus familias que, con su recuperación, quieren cerrar un capítulo tan dramático de la  historia de España.

Naturalmente, de quienes desaparecieron se conservan testimonios de sus familiares que pueden contar cómo eran o cómo vivieron, pero no cómo murieron. Otros muertos de la represión franquista, que fueron juzgados, aún por aquellos tribunales de principios de la dictadura, condenados y ejecutados, si pudieron dejar testimonio de sus últimos días y de cómo enfrentaron la muerte. Como complemento al tema, traigo aquí dos textos escritos por sendos condenados a muerte dirigidos a sus familias. El primero es la carta a su madre de un condenado que fue fusilado el mismo día en que la escribió. El segundo es un testamento, las cosas que deja un hombre después de una vida de trabajo y lucha por la justicia y cómo pide que se distribuyan entre sus familiares y seres queridos. Creo que no hacen falta comentarios, al menos de momento. En estos textos queda clara la personalidad de sus autores, sus principios, sus sentimientos, sus ideas, similares a las de tantos que todavía permanecen en las cunetas y que no tuvieron el consuelo de dejar a sus familias unas letras con las que pudieran sobrellevar con menos dolor su desaparición.

 

1:

 

Penal de Ocaña, 27 diciembre 1947.

 

Madre Querida: cuando esta carta reciba, su pequeño “Chirri”, como cariñosamente me llamaba, habrá dejando de existir.

        

¡Pobre mía! Yo qué daría mi vida mil veces, esto es lo peor de todo, el dolor que la causo.

        

Toda mi vida está llena de veneración por Vd., muchas veces silenciosa. Los grandes amores no suelen ser muy locuaces. Lejos de Vd., en el frente primero o en la emigración después, ni un momento se alejó de mi pensamiento. Aún recuerdo que en la finca de Santa Clara (Cuba), donde trabajé dos años de campesino, todas las tardes al caer el sol y terminar el trabajo, me gustaba sentarme al pie de un árbol pensando en mi patria y en Vd.

        

Siempre he desea poseer sus admirables cualidades. Antes de cada acción en mi vida, siempre he pensado procurando que fueran todas de tal género que de ninguna hubiera de avergonzarse Vd.

        

Y qué decir de lo que significado para mí, durante la estancia en la cárcel y hasta el último instante de mi vida. Cómo me confortó su valor y entereza. Cuánto la admiro madre querida. Vd sí que es una auténtica heroína anónima y silenciosa, con el heroísmo inigualable de las madres.

        

Que yo sea valiente y permanezca tranquilo y orgulloso de mis actos hasta el último instante de mi vida, ningún mérito tiene. Poseo las bases inconmovibles de mis ideas políticas, férrea e inquebrantable seguridad en su victoria, que me da el orgullo de haberla servido con mi sangre.

Lo admirable es su entereza, apoyada en el amor de madre, en el deseo de ayudarme y hacer menos dura esta hora para mi y ver la valentía con que Vd. Lo soporta.

        

Dura ha de ser su pena. Desgraciadamente, no es Vd. Una excepción, la historia de nuestra Patria está tinta de la sangre de los mejores hijos, asesinados y anegadas por decenas de millares que como Vd. Lloran la muerte de sus hijos.

        

Yo, madre, sírvale de consuelo, muero tranquilo y orgulloso, con la satisfacción de haber cumplido y haber sido hasta el último suspiro digno militante de mi partido y esforzado hijo de mi Patria.

        

Tengo la seguridad de que nuestro sacrificio, como el de cientos de miles que me precedieron, contribuirá a acelerar la llegada de días de prosperidad y felicidad para nuestro Pueblo.

        

Puesto en el trance de elegir en Gobernación la libertad, a cambio de mi traición, o la muerte digna, no vacilé. Prefiero que llore la muerte de un valiente que la vergüenza de tener un hijo despreciado por traidor y por cobarde.

        

No se amilane, le quedan tres buenos  hijos que la ayudarán a soportar esta prueba.  Y no aguante el llanto como suele hacer. Llore, madre querida, con el espíritu de aquella madre del romance popular de nuestra guerra:

 

“Yo no lloro al  hijo muerto

Solo lloro mi destino

Porque para dar al pueblo

Ya no me quedan más hijos…”

 

Adiós, madre querida. Un millón de besos.

 

Agustín Zoroa

Fusilado el 17.12.1947

 

2:

 

Mi testamento:

 

Yo, Luis Campos Osaba, natural de Madrid, de 34 años de edad, casado, hijo de Manuel Campos Monte-negro y María Osaba Estibalez, condenado a la pena capital el día 22-2-1949 por un Consejo de Guerra incoado por actividades políticas contra el régimen franquista, y en régimen de aislamiento en la celda nº 41 de la Prisión Provincial de Sevilla, declaro y es mi última voluntad:

 

Primero.- Que se hagan llegar a su destino las cartas que en mis últimos momentos dirigiré a mis queridos padres, hermanos y sobrinos.

 

Segundo.- Que aunque las leyes hoy vigentes en España no reconozcan la validez de mi casamiento con mi esposa, Carmela Gómez Ruiz, mantengo con todas mis energías que estamos casados conforme a las leyes republicanas y que por tanto nos consideramos como legítimos marido y mujer. Pido le sean entregadas a mi esposa Carmela Gómez Ruiz mi diario de condenado a muerte y la carta que en mis últimos momentos le escribiré

 

Tercero.- Pido que como recuerdo póstumo se haga llegar a manos de mis familiares que nombro los objetos siguientes:

 

A mis queridos padres: mi cartera del Colegio Oficial de Practicantes de Madrid con su contenido íntegro. Mi cuaderno de apuntes de inglés escrito por mi esposa Carmela. Mi cuchara.

 

A mis queridos hermanos Manola, Carmen, Pepe y Alfonso: mi peine, mi cepillo de dientes, mi billetera, mi mechero.

 

A mis sobrinos Conchita, José María y Juan Luis: mi monedero, mis gemelos y mi petaca de cuero.

 

A mi querida esposa: mi reloj, todas las fotografías del álbum, alianza de plata, libros, colchón, manta y almohada, anclita de plata, etc, etc.

 

El resto de los objetos y cosas no enumeradas las lego a mi esposa para que de ellas haga el uso que estime más oportuno.

 

Esta es mi última voluntad que por escrito expreso en la celda nº 41 de la Prisión Provincial de Sevilla a uno de marzo de mil novecientos cuarenta y nueve. Ruego al Sr. Director de la Prisión que de las órdenes oportunas para su cumplimiento.

 

Domicilio de mis padres, hermanos y sobrinos: Calle Fernández de los Ríos nº 68, Madrid.

 

Domicilio de mi esposa: Compas de la Victoria nº 14, Málaga, en la actualidad departamento de mujeres de la Prisión Provincial de Sevilla.

 

P.D. Olvidé mencionar entre mis herederos de re-cuerdos a mis queridos hermanos políticos Manolo y María, Paquita y Ramón, Juanito y Rafita, Victoria y Juan. Al buen entendimiento de mi esposa Carmela Gómez Ruiz dejo este cuidado.

 

Luis Campos Osaba

Fusilado en marzo de 1949 

 

ACTUALIZACIÓN:

 

Otro magnifico artículo de Enrique Meneses en su blog:

 

Caídos por Dios y por España

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Librería Méndez

19 de marzo de 2008

mendez.jpg

El pasado lunes, el excelente Feria de Figurantes de Diego A. Manrique en El País y un encuentro casual con Pedro Guerra en la Librería Méndez, me hicieron reflexionar sobre un aspecto del compromiso profesional de nuestros Artistas, Autores, Interpretes y Músicos.

Diego se iba lejos en sus apreciaciones y focalizaba en el aspecto social y en un ejemplo USA –imagino que para no herir susceptibilidades locales. El Mundano se centra, de momento, en el solar patrio y en el aspecto profesional del asunto. 

Sinceramente recuerdo pocos casos de encuentros con Artistas, Autores, Intérpretes o Músicos en tiendas de discos. Salvando las apariciones puntuales y profesionales (firma de discos, showcases, forums, etc.) Y si rememoro ver a literatos, cineastas, pintores, escultores, ejecutivos y empleados de las industrias del cine y los libros, buscando o escuchando música, en los puntos de venta.

En el mundo que me toca, la música, el lugar de compra/venta siempre había sido un punto de encuentro, de reunión. Discos Algueró, El Rastro o Toni Martin, por citar sólo 3 ejemplos de décadas sucesivas, siempre cumplieron esa función. Que se fue perdiendo poco a poco. Tuvo un renacer con la primera megastore en Londres (Virgin) y la expansión de la desaparecida Tower Records en USA, que aquí adaptó Madrid Rock (el Discoplay de los Sotanos fue un rara avis y crucial para muchos aficionados)

De alguna forma FNAC pretendió seguir manteniendo esta tradición –a través de distintos eventos. Pero no había Artistas, Autores, Intérpretes y Músicos fuera de los actos que organizaban. Mis últimos encontronazos con los creadores del gremio musical fueron en la hoy desaparecida Madrid Rock de Gran Vía. 

Todo lo contrario de lo que pasaba –y pasa- en las librerías (Antonio Machado, Rafael Alberti, Fuentetaja, Méndez, etc.) Donde es frecuente encontrarse a los literatos. Y a otros que no lo son también. ¡He tropezado más veces con creadores musicales en librerías que en tiendas de discos!

Es increíble, como resaltaba Diego en su artículo, que poco se interesan los nuestros -los creadores- por lo nuestro (o sea, lo de sus compañeros de fatigas) Quizás sea un problema de formación. ¿O no? 

Pero pasa lo mismo con los capos (o los ex) de la industria de la música. Miran por encima del hombro y consideran que eso de ir a tiendas es vulgar, del populacho. Así nos va –o mejor dicho, así les va. Aunque la palma se la llevan los corruptos del negocio. Tan sólo un ejemplo de hoy mismo. Me he cruzado con uno de los delincuentes habituales. Ese mismo que según cuenta Alejandro Sanz, le pidió dinero para conseguir su carta de libertad, cuando era Alejandro Magno -un desconocido principiante- y le tuvo retenido sin poder grabar durante más de un año. Ese mismo que según cuentan –y corroboro- se llevaba comisiones ilegales a diestro y siniestro por fichar, contratar, renovar, grabar, etc., etc. El mismo que quiso inventarse un falso caso de acoso –a mi secre- para cargar contra el peor jefe que he tenido… Estaba paseando por mi calle y al cruzarnos le saludé educadamente. Muy digno me devolvió el saludo con desprecio. ¡Pero si el sinvergüenza eres tú! ¿Que dignidad te otorgas? 

No van a las (pocas) tiendas de discos por temor a encontrarse a alguien. Como no las frecuentan, no saben que no se van a cruzar con nadie conocido… ¿O quizás no les dejen entrar? Conozco algún caso.

Librería Méndez es la librería de referencia del barrio. En la calle Mayor nº 18. No confundirla con otras del mismo apellido (la de Cuesta Moyano, o las de las calles Ibiza o Hacienda de Pavones) El negocio de Antonio Méndez (and wife) es diáfano: buen gusto y asesoría de primera 

Hay que plantearse qué buscamos en una tienda. Yo lo tengo clarísimo: selección y buen rollo. Esto último significa atencion, conocimiento y recomendaciones certeras. Que es exactamente lo que hemos perdido los de la música. Pero las librerías, las que se precian, lo mantienen a rajatabla. 

Las maravillas que yo pueda contar de la Doble A de Méndez (Antonio, el dueño, y Alberto) no son relevantes comparadas con el cliente number 1, Javier Marías. Tan sólo un ejemplo de hace unos años. Concretamente de octubre del 2002. Un amplio reportaje de El Periódico de Catalunya sobre Marías, cubría distintas personas de su entorno y aparecía Antonio Méndez como el librero y escribían:   

Las ideas, muy claras  

Hace ya 10 años que Antonio Méndez, de la librería Méndez de la calle Mayor de Madrid, es el librero de cabecera de Javier Marías, más o menos desde que el escritor se trasladó a vivir cerca de su establecimiento. Aunque abierto a sugerencias, “Javier es un cliente que tiene las ideas muy claras y sabe lo que viene a buscar”, explica Méndez, que regenta esta librería centenaria que en sus orígenes fue editorial (Ediciones Verdad) y que ahora lleva su nombre. Rara es la semana en que Marías no pasa uno o dos días por la librería. Entra, echa un vistazo a los escaparates, se entretiene principalmente con los clásicos, y pide. “Le gustan las colecciones clásicas como la de Gredos, los centroeuropeos de finales del XIX y principios del XX, pero también se lleva mucha poesía y mucho ensayo literario, pensamiento y filosófico”. Eso sin olvidar que Marías siempre se ha declarado deudor de Vladimir Nabokov, Arthur Conan Doyle (adora a Sherlock Holmes) y William Faulkner, entre otros, a la vez que admirador de otros menos conocidos como Manuel Chaves Nogales y Cormac McCarthy.  De lo último que ha comprado, recuerda el librero las obras completas de Ramón Gómez de la Serna que edita Galaxia Gutenberg, y casi todo lo que publica la editorial El Acantilado, de la que se declara incondicional.

“Tampoco hay que olvidar que Javier compra muchos libros para regalar. No suele repetir, ya que elige en función del destinatario”, puntualiza Méndez, que entre la obra de su cliente se declara devoto en especial de Todas las almas y Corazón tan blanco 

En la foto les podemos ver a los dos juntos.

 mendez-marias.jpg

Y ya clásico es el memorable Un país demasiado anómalo, en el que JM narra como una amiga se refugia en Méndez, ante el acoso ultra de los de la AVT. Y Librería Méndez es exactamente eso, un refugio. O mas bien un oasis (donde me gusta pontificar sobre fútbol para pasmo de los presentes –que no de Alberto y Antonio, salvo que tengan lío) Pero no solo es Marías. También van Rioyo, Reverte, Rodri, Pedro Guerra, etc.  

El lunes al salir –con la recomendación de conseguir el último de Roth en VO– me di cuenta que no tenía ninguna foto. Así que di media vuelta y volví para tomar algunas. Al llegar a casa y transferirlas al PC me di cuenta que aparecía Pedro Guerra saliendo de la librería (es la foto que encabeza esta entrada)

Desde Golosinas hasta Vidas pasando por el Chikilicuatre y Méndez

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