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Billy Joel con John Fogerty

En los recitales de Billy Joel en el Madison Square Garden de Nueva York suelen aparecer invitados muy especiales. Hace unos días fue John Fogerty de la Creedence Clearwater Revival. Interpretaron dos clásicos de la banda: “Up Around The Bend” y “Fortunate Son“, el alegato anti pijo de la CCR.

Fogerty se une así a una larga lista que va desde Paul Simon hasta Brian Johnson de AC/DC pasando por Paul McCartney, Steve Miller, Tony Bennett o Miley Cyrus.

El próximo 9 de mayo Billy Joel cumplirá 70 años. Y ahí sigue, al pie del cañón. Estos conciertos del MSG forman parte de las celebraciones de sus siete décadas de vida.

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Primeros espadas del Pop y el Rock de 70 o más años

PS

El pasado domingo el gran Paul Simon cumplió 72 años. Lo cual me llevó a un rápido repaso de los primeros espadas del Pop y el Rock que tienen o han superado los 70 y siguen en activo (en mayor o menor medida). Paul McCartney, Bob Dylan, Mick Jagger, Carole King, Leon Russell, Roger Waters, Eric Burdon o Keith Richards (los cumple este próximo diciembre) fueron los primeros nombres que me vinieron a la cabeza. Un caso aparte y singular es el de Leonard Cohen quien está a 1 año de cumplir los 80. Y luego tenemos a los que les faltan uno o dos años para alcanzar los 70 (Elton John, Eric Clapton, Joe Cocker, Ray Davies, Randy Newman, Jeff Beck, Van Morrison, John Fogerty, Stephen Stills, etc.). No quisiera ampliar la lista de ilustres veteranos con los fallecidos… porque esta es una breve reflexión sobre los supervivientes.

Viene todo esto a cuento porque no recuerdo ninguna época en la historia cultural del planeta que se haya producido un fenómeno así. La longevidad de los creadores del siglo XX es aplicable a otros géneros musicales no solo al Pop/Rock (ocupó la segunda mitad del siglo) y por supuesto también a otras expresiones artísticas (en las que también abundan los excesos como en la música y que influyen en acortar el ciclo vital). Si bien es cierto que las expectativas de vida de nuestra especie ha aumentado no deja de ser menos cierto que la vida artística lleva sus riesgos (viajes, horarios descontrolados, drogas, los medios, etc.) que desgastan y en algunos casos han desembocado en tragedia.

Mención aparte merece el enorme talento que estos dinosaurios han mostrado a lo largo de sus dilatadas carreras. La fertilidad ha sido una constante, sea en forma de grabaciones, giras, eventos. Mentes inquietas que nos han proporcionado tantos buenos momentos. Para quienes hemos pasado la frontera de los 50 ellos han marcado nuestras vidas. Y su influencia aun se percibe (el éxito del Sgt. Peppers del domingo en los kioscos es otra prueba de la vigencia de esta generación de setentañeros).

Como he empezado con Paul Simon cierro con su música. Por partida doble. Primero “The Boxer” de su etapa con Art Garfunkel (he elegido un clip con la letra de la canción para que quienes sepan inglés puedan admirar el dominio del idioma que posee Simon) y finalmente una de su monumental álbum Graceland.

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Un siglo de canciones 109: “The Sounds Of Silence” (por Elena Gabriel)

Es, según la revista Rolling Stone, la canción 156 en la lista de las más grandes. Yo le daría un puesto mucho más alto: es un icono de la segunda mitad del siglo XX. Y ellos son uno de los dúos más grandes de la historia musical.

Una canción acústica…

La soledad, la incomprensión, la falta de contacto humano en la sociedad modernizada de los años 60 en adelante fue un tema objeto de mucha inspiración. Tema recurrente para el arte, el humor, la vida en general… Mientras más nos acercamos tecnológicamente más nos alejamos humanamente. Este es el eje sobre el cual gira una de las canciones más bonitas y populares de la última mitad del siglo pasado.

Poco tiempo después del asesinato de John F. Kennedy, Paul Simon compuso una melodía. Pasaron los meses y decidió ponerle una letra. Fue en su cuarto de baño donde cuajó la canción: era un buen sitio para la acústica debido a los azulejos, que facilitan el eco… y el agua corriendo de los grifos tenía un efecto relajante.

A mediados de febrero, la canción estaba ya acabada.

No fue fácil. Su canción estrella necesitó mucha elaboración: “Tardé seis meses en escribirla. Iba a frase diaria”, declaró Paul Simon.

The Sound Of Silence era una pieza perfecta, acústica. “Acaba de terminar mis estudios y trabajaba para una editorial musical, iba por las compañías discográficas vendiendo canciones de otros compositores. Para otros artistas, claro…” No consiguió vender ninguna y se sentía culpable por cobrar un sueldo sin dar nada a cambio. Pensó en regalar “The Sound Of Silence” a la editora… pero tras una disputa, Paul Simon se quedó sin empleo y conservó su canción.

Una suerte…

La clave de The Sound of Silence

…según Simon, estriba en la sencillez de su letra y melodía. “Es una letra para jóvenes de 20 años, habla de soledad, incomunicación… era una rabia post-adolescente, nadie habla, nadie escucha a nadie… pero conectaba con la gente. Porque era una melodía sencilla y fácil de cantar… no es sofisticada, es un sentimiento que tenía en aquel entonces. Debo haber cogido ideas de cosas que leí en libros, o de la Universidad… “

De hecho, se ha comparado la letra con frases de El Lobo Estepario de Hermann Hesse.

Harry Haller, el protagonista, también camina solo de noche bajo la lluvia y habla de adoquines, lluvia, calles estrechas, farolas que relucen y se reflejan en el suelo. También levanta el cuello de su abrigo para protegerse del frío. Y también descubre una luz de neón en la noche en forma de anuncio luminoso. Una imagen romántica de la soledad.

Wednesday Morning 3 A.M

En cualquier caso, Simon quería grabar. Ofreció el tema a Tom Wilson, productor en CBS. Aunque en un principio Wilson quiso el tema para The Pilgrims, un grupo de su sello, tras escuchar cómo la cantaban Simon y Garfunkel, decidió firmar con ellos y grabarla.

Entraron en el estudio en marzo de 1964 y grabaron varias canciones para su primer LP, Wednesday Morning 3 A.M. Un disco lleno de canciones folk, acústicas y muy dulces. Muchos temas tradicionales, otros firmados por otros artistas y sólo cuatro temas propios. Entre ellos, “The Sound Of Silence”. Roy Halee era el técnico de sonido. El álbum salió a la venta en octubre del mismo año pero pasó inadvertido. Apenas se vendieron un par de miles de copias.

Era 1964, el año de la Beatlemania y la segunda British Invasion desembarcaba en Estados Unidos. El show de de Sullivan hizo poco caso del dúo neoyorquino: la sombra de los Beatles era poderosa.

Fue el primer final de S&G: este fracaso hizo que el dúo se separará, Paul Simon decidió marcharse a Inglaterra mientras que Art Garfunkel siguió en la Universidad.

En mayo de 1965, Simon graba, en Londres, su primer LP en solitario, The Paul Simon Songbook, incluyendo una vez más su “The Sound of Silence”.

Esta vez la canción sonó en las radios. No fue un éxito pero llegó a los oídos de Tom Wilson.

La conexión Dylan

Tom Wilson era un productor de jazz que había pasado a trabajar con Bob Dylan entre 1963 y 1965. Fue el artífice de su paso del folk al sonido eléctrico, productor de Dylan hasta Highway 61 Revisited. Con la ayuda de Bob Johnston, quien dio el toque final al tema estrella, “Like A Rolling Stone”. Y curiosamente, también coprodujo el tema que nos ocupa.

El 15 de junio de 1965 fue un día histórico para el rock. Ese día Bob Dylan grababa justamente “Like A  Rolling Stone” en los estudios de CBS, con algunos músicos de lujo: Michael Bloomfield a la guitarra, Bobby Gregg a la batería y Al Kooper, que se uniría al día siguiente para tocar un órgano Hammond.

Al terminar la sesión y marcharse los músicos, Wilson simplemente cogió el máster original de “The Sound Of Silence” y la “electrificó”: grabó, sobre el original, otro acompañamiento a base de guitarra y bajo eléctricos (Al Gorgoni y Bob Bushnell) y se quedó con el mismo batería de Dylan (Bobby Gregg). Simplemente lo sobreimprimió, overdubbed. Roy Halee (Laura Nyro, Byrds, Journey) uno de los mejores ingenieros de sonido, estaba a cargo de la mesa de mezclas.

Era una jugada de la CBS que se aprovechaba del éxito creciente del folk-rock. Por supuesto, sin el consentimiento, ni siquiera conocimiento de Paul Simon, quien seguía en Londres. Eso sí, bajo contrato aún con CBS como S&G.

El éxito

En septiembre de 1965 CBS lanzaba el single “The Sounds of Silence” y “We’ve Got A Groovey Thing Goin’” como cara B. No tardó nada en llegar a las listas de éxitos del Pop y la prensa se hacía eco de su ascenso.

Paul Simon se encontraba en Dinamarca cuando supo que su canción era un hit; tuvo que regresar y reformar el grupo con Art Garfunkel. Había que aprovechar el éxito y su segundo LP, ya eléctrico, llevaba el título genérico de Sounds of Silence. Se grabó a toda prisa para coincidir con el hit, que para el día de Año Nuevo de 1966 ya era en el número 1 en las listas de Estados Unidos.

Esta vez como “The Sounds of Silence”, en plural.

De ese LP salieron otros éxitos como “Homeward Bound” o “I Am a Rock”. Posteriormente, Mike Nichols incluiría “The Sounds of Silence” en la banda sonora de película El Graduado, encargando al dúo “Mrs Robinson” como tema central.

También suena la canción en la película Bobby, homenaje a Robert F. Kennedy.

Desde ahí todo fue un constante progreso. Conocemos la historia: Bridge Over Troubled Water, su último LP como dúo, lanzado en 1970, fue uno de los discos más vendidos dela historia.

¿Consagrados gracias a un productor con iniciativa? Probablemente. No se sabe qué habría pasado si, tras grabar “Like A Rolling Stone”, Tom Wilson se hubiera marchado a su casa o a donde fuera. O si no le hubieran dado importancia a aquel single acústico…

Tom Wilson acabó trabajando como un alto ejecutivo discográfico, no sin antes producir a Velvet Underground. Bob Johnston fue el productor de Dylan hasta 1970.

El resto es historia.

Hello darkness, my old friend
I’ve come to talk with you again
Because a vision softly creeping
Left its seeds while I was sleeping
And the vision that was planted in my brain
Still remains
Within the sound of silence
In restless dreams I walked alone
Narrow streets of cobblestone
‘Neath the halo of a street lamp
I turned my collar to the cold and damp
When my eyes were stabbed by the flash of a neon light
That split the night
And touched the sound of silence
And in the naked light I saw
Ten thousand people, maybe more
People talking without speaking
People hearing without listening
People writing songs that voices never share
And no one dared
Disturb the sound of silence
“Fools”, said I, “You do not know
Silence like a cancer grows
Hear my words that I might teach you
Take my arms that I might reach you”
But my words, like silent raindrops fell
And echoed
In the wells of silence
And the people bowed and prayed
To the neon god they made
And the sign flashed out its warning
In the words that it was forming
And the sign said, “The words of the prophets are written on the subway
walls
And tenement halls”
And whispered in the sounds of silence

Hola oscuridad, mi vieja amiga,
vengo a hablar contigo otra vez.

Porque una visión deslizándose
lentamente dejó su semilla mientras yo dormía

Y la visión plantada en mi cerebro
aún permanece dentro de los sonidos del silencio.

Caminé solo en sueños sin descanso
por  calles estrechas de adoquines, bajo
el halo de una farola.

Alcé el cuello de mi abrigo
protegiéndome del frío y la humedad cuando mis ojos fueron apuñalados

por el flash de la luz de neón que
quiebra la noche y toca los sonidos del silencio.

Y en la luz desnuda vi diez mil
personas, quizás más…. gente
conversando sin hablar,  gente
oyendo sin escuchar, gente escribiendo canciones que las voces nunca comparten.

Y nadie se atrevió a interrumpir los
sonidos del silencio.

“¡Tontos!,” dije, “no sabéis que el
silencio crece como un cáncer, escuchad mis palabras para que os enseñe, coged
mis brazos para que os toque.”

Pero mis palabras cayeron como gotas
de lluvia silenciosas y se oyó el eco en el pozo del silencio.

Y la gente se inclinó y rezó al dios
de neón que crearon.

Y la señal luminosa advirtió, con
las palabras que se iluminaban, diciendo: “Las palabras de los profetas están
escritas en los muros de los túneles de metro
y en las corralas. Y murmuradas en los sonidos del silencio.”

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Un siglo de canciones (todos los posts)

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Alice Cooper sostiene

26 de mayo de 2010

Alice Cooper sostiene lo siguiente:

Si fuera a apoyar a un grupo joven, les haría escuchar a cuatro personas: Burt Bacharach, Paul McCartney, Brian Wilson y Paul Simon, o quizás Laura Nyro. Fijarse en la construcción de esas canciones. Quiero decir, los Beatles, tan sencillos, pero me llega todo lo que me quieren decir. Cuando escucho a todas estas nuevas bandas, no lo pillo. Y es porque no saben contar una historia dentro de los confines musicales. La frontera musical de los tres minutos.”

(If I were to take a young band, I would have them listen to four people: Burt Bacharach, Paul McCartney, Brian Wilson and Paul Simon, or maybe Laura Nyro. Listen to the construction of those songs. I mean, the Beatles – so simple, but I get everything they’re saying to me. When I hear these new bands, I don’t get it. And it’s because they don’t know how to tell a story within those musical boundaries. That three-minute musical boundary.)

 La entrevista completa pinchando aquí

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