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La diputada pistolera por Colorado

Lauren Boebert es la diputada pistolera por Colorado. También es la propietaria del restaurante Shooters Grill donde, como les comenté hace 10 días, las camareras y el personal van armados. No se pierdan el video, en el que ella se luce en el manejo de su pistola.

Lauren y su marido regentan este restaurante temático en su localidad de residencia: Rifle (Colorado). El nombre del pueblo, de poco más de nueve mil habitantes, no puede ser más apropiado.

Boebert, que estrenaba escaño en la Cámara Baja (House of Representatives) del Congreso de EEUU, ya ha protagonizado dos numeritos. El primero al negarse a pasar por el detector de metales instalado en el Congreso, tras los incidentes del 6 de enero. Y el segundo a raíz de unas denuncias de políticos del Partido Demócrata sobre varios tours del Congreso a cargo de unos pocos Republicanos. Los Demócratas reconocieron, viendo las imágenes de la toma del Congreso, a varios asaltantes entre los integrantes de esas visitas guiadas. Y sospechan que fuesen patrullas de reconocimiento. Cabe destacar que de cara a la sesión del día 6, la de la confirmación de los votos de los colegios electorales, se suspendieron todas las visitas. Boebert es una de las Republicanas que se saltaron la norma. Y la única de la que se conoce la identidad. Las otras dos o tres personas permanecen en el anonimato. 

Lauren Boebert se sintió aludida por las insinuaciones de sus rivales políticos. Y aclaró que dio una vuelta a su familia (marido, hijos, padres, etc.). Sus familiares estaban en Washington para acompañarla en la toma de posesión de su escaño. La creo, pero también podría ser que se le hubiese infiltrado algún “colega”, dadas sus aficiones… 

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Trump camino del segundo impeachment

Trump va camino de su segundo impeachment. Sería la primera vez en la historia de Estados Unidos que un presidente es sometido a dos procesos de destitución. ¡Todo un hito! Que además automáticamente le convierte en el peor presidente de la historia de EEUU. Diga lo que diga el lumbreras de Espinosa de los Monteros.

La tarde/noche de ayer (ahí y aquí) y la madrugada española fue una sucesión vertiginosa de noticias. Desde el vuelo de Trump a El Álamo, con declaraciones antes de tomar el avión en su línea de desafío a la realidad y las bravuconadas habituales, hasta el comunicado de la Junta de Jefes Militares a todo el ejercito, condenando el asalto el Capitolio y mostrando su lealtad a quien será su nuevo jefe, el presidente electo Joe Biden. En medio, una demoledora rueda de prensa de los responsables en Washington D.C. del FBI y del departamento de Justicia, en el que anunciaron la investigación hasta el momento de 170 personas –advirtiendo que el número aumentaría–, alertaron de futuras revelaciones que pondrían los pelos de punta y ofrecieron una recompensa de 50.000 dólares a quien ofreciese información sobre las bombas caseras que encontraron. Afortunadamente no explotaron y el responsable del FBI no supo explicar las causas (“pudo ser por un montaje defectuoso, falló el temporizador, no sé, lo estamos analizando”). ¿Entre las causas que nos iban a dejar “shocked” estaban las implicaciones directas de diputados y senadores en el asalto? Sabemos que la diputada republicana por Colorado, afin a QAnon y que presume de ir armada (es dueña de un restaurante donde su personal lleva la pistola en la cintura), estuvo informando a los líderes del asalto de todos los movimientos de Nancy Pelosi y a donde la conducían para ponerla a salvo. Uno de estos líderes, el único no blanco de los asaltantes, estuvo en contacto directo con tres diputados, entre ellos uno de Arizona (señalado con nombre y apellidos en su declaración). A todo esto, una comisión de la Cámara baja del Congreso estaba reunida para debatir, y eventualmente votar, una resolución para que el vicepresidente Mike Pence pusiese en marcha la vigésimoquinta enmienda de la Constitución para incapacitar a Trump. Y numerosas empresas anunciaban en cascada la retirada de fondos para las campañas de los diputados y senadores que votaron en contra de la confirmación de Biden el 6 de enero (el día del asalto). Se unían así a la Asociación de Fabricantes que habían retirado su apoyo a Trump estos pasados días. El hasta ahora presidente perdía así un apoyo muy importante de un sector industrial que le ha sido muy favorable. También conocíamos los anuncios de diputados y senadores Republicanos favorables al impeachment. Sorprendió saber que Mitch McConnell, el líder de la mayoría en el Senado que dejará de serlo en breve tras perder los dos puestos del Senado por Georgia, mostraba en privado, para que se filtrase, su alegría ante el impeachment. Porque serviría para eliminar a Trump y el trumpismo del Partido Republicano. Añadan que Trump ha sido silenciado en las redes sociales, detalle menor pero importante, dado el elevado número de seguidores con los que cuenta.

¿Como funciona el impeachment? Es un mecanismo de dos vías. La primera es la presentación y votación en la Cámara baja, el House of Representatives. Esto va a suceder hoy (Pelosi ya presentó la documentación este pasado lunes). El impeachment se aprueba por mayoría simple. El Partido Demócrata la tiene. Así que cuentan con el triunfo en su mano. De ahí mi titular de “Trump camino del segundo impeachment“. Además, dadas las declaraciones de varios diputados Republicanos obtendrán una mayoría más que holgada. Una vez superado este proceso se pone en marcha la segunda vía: el juicio en el Senado. Para declarar culpable al presidente se necesitan dos tercios de la Cámara alta. Dada la actual composición del Senado, con mayoría Republicana, es difícil que salga culpable. Con la nueva, 50 escaños para cada partido con el voto decisivo de la vicepresidenta Kamala Harris, quien además será presidenta del Senado, los Demócratas necesitarán 17 votos Republicanos, aparte de los 51 suyos, para declarar culpable a Trump. E inhabilitarle para ejercer cargos públicos (entre ellos presentarse a senador o a las presidenciales de 2024). Esto abre las aspiraciones de varios políticos del Partido Republicano de cara a las primarias. Factor muy a tener en cuenta en toda esta historia. En la que el sucesor de Trump, sería su hija Ivanka (como ya apunté hace un año) o uno de sus dos hijos. Bien dentro de las filas Republicanas o en un partido de nueva creación (una escisión tipo la de Vox del PP).

La pregunta clave, asumiendo el impeachment de hoy de la Cámara baja: ¿Cuándo se celebrará el juicio en el Senado? ¿Antes de la toma de posesión de Biden el 20 de enero o después? Hay un margen de 100 días. Existen diversas teorías al respecto. Supongo que dependerá de los objetivos: condena, destitución e inhabilitación o condena e inhabilitación o solo inhabilitación.

Existe otra posibilidad: que Trump dimita para que asuma la presidencia Pence y le indulte. Como hizo Ford con Nixon. Aunque esto de Trump dimitiendo como que va a ser difícil… pero nunca se sabe. Su calendario judicial, sin inmunidad presidencial, es muy complicado. La zanahoria del perdón podría servir.

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La República Bananera de Estados Unidos es el gran triunfo de Putin

La República Bananera de Estados Unidos es el gran triunfo de Putin. Dicen que la venganza es un plato que se sirve frío. El rotulo de tele Putin, “Entre la violencia y la confusión”, define perfectamente la situación del día del asalto al Capitolio. Y ese era exactamente el objetivo buscado por el líder ruso desde el principio de su presidencia. De ahí su apuesta por la candidatura de Trump de cara a las elecciones de 2016 y 2020.

Me sorprende que pasados los días nadie haya comentado sobre la injerencia rusa. O la presencia de agentes rusos infiltrados entre la masa que irrumpió en el edificio del Congreso. Los rusos tenían ante si una oportunidad de oro para pillar, copiar y clonar documentos, tarjetas de identificación, pases, ordenadores, códigos, etc. ¿De verdad hay alguien que cree que esto no sucedió? Entiendo el silencio de la administración de EEUU. Duplicaría la sensación de rídículo que ya han hecho. Como si no tuvieran ya bastante con el estrepitoso fracaso de sus servicios de inteligencia y seguridad.

Se sabe que varios de los asaltantes se llevaron objetos de las dos Cámaras del Congreso y de las oficinas de diputados y senadores. El de la foto portaba orgulloso el atril de Nancy Pelosi. No sé si será cierto o es un bulo fabricado, pero he visto que posteriormente apareció en eBay. El concepto funciona mejor como broma.

Un artículo de Politico señalaba que se está contabilizando lo “perdido”. Citan portátiles, documentos y material de oficina. Ruben Gallego, diputado Demócrata por Arizona, señala que habrá barridos para verificar y garantizar la seguridad de las comunicaciones y alerta de la posibilidad que rivales extranjeros pudieron haberse infiltrado con facilidad entre la muchedumbre (“…possibility that foreign adversaries could have easily infiltrated the crowd that encircled the Capitol“).

Insisto: ¿de verdad hay alguien que crea que el hábil Putin no aprovechó la ocasión para colarse en las entrañas del parlamento estadounidense?

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Un Giuliani desteñido incorpora a Venezuela al fraude electoral

Rudy Giuliani sigue haciendo méritos para incorporarse al equipo de Saturday Night Live. En su delirante y eterna rueda de prensa de ayer echó el resto. Esputó teorías conspirativas, acompañado de dos fieles de su equipo legal. Sudó mucho y como apreciamos en la foto se le corrió el tinte del pelo.

A un lado del estrado de los oradores un mapa mostraba los “múltiples caminos hacia la victoria”, donde destacaban en rojo los seis estados en los que guerrean. Muchas de esas batallas legales ya las han perdido. Pero siguen dando la matraca, erre que erre. Y siguen sin presentar pruebas que corroboren lo que afirman.

Si la intervención de Giuliani fue delirante la de Sidney Powell fue estratosférica (en la foto es la mayor de las dos). De su boca salieron perlas como que el fraude se ha financiado con “dinero comunista“. Recogía la teoría conspirativa de Giuliani sobre las maquinas electorales de la empresa Dominion Voting Systems (la expuso en Fox News el paso fin de semana e involucró a Indra). La conspiranoia se basa en que el software de Dominion se ha financiado con dinero de ¡Venezuela! Una operación que inició Chávez y continuó Maduro. Este procedimiento se probó con éxito en Argentina. Y estas maquinas se han usado en las ciudades Demócratas de EEUU donde ha ganado Biden. Giuliani añadió a la presunta red fraudulenta de alcaldes a la policía y a los jueces que le han tumbado las demandas. Todo esto sigue sin explicar como en las maquinas se ha manipulado el voto de las presidenciales y no el de los demás asuntos (elecciones de gobernadores, senadores, diputados y votaciones de legislaciones locales). Porque todo va incluido en la misma papeleta y el Partido Republicano salió bien parado de la noche electoral. Y para que no falte nada en la ensalada conspirativa Powell metió a Soros por medio.

Lo de Venezuela no es nuevo. El 2 de abril ya lo comentábamos aquí. Durante la campaña las referencias a Venezuela y a Cuba han sido una constante, sobre todo en Florida.

A Chris Krebs, responsable de la ciberseguridad de las pasadas elecciones, lo acaba de despedir Trump por declarar que estas habían sido las elecciones más seguras y fiables de la historia del país. Contradecir al jefe le ha costado el puesto. Su tuit al respecto de la rueda de prensa de hoy es de lo más elocuente. Especialmente la última frase: “Tenéis suerte si no sabéis a lo que me refiero”.

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Trump: el “loser y sucker” real

Traducción:

Donald Trump es el autentico “perdedor y tonto” de las elecciones de EEUU.

1.- Un triple perdedor: perdió su trabajo (le votaron fuera los votos electorales y los populares); fue el garbanzo negro en una buena noche de los Republicanos en los que ganaron actas de diputados, no pincharon en el Senado como se esperaba y añadieron un gobernador; y es tan solo el cuarto presidente que pierde ejerciendo el poder.

2.- Un tonto al cuadrado: ha perdido usando sus propias palabras con “Sleepy Joe” y una panda de Demócratas, “no tan inteligentes como yo”; asegura que esta panda de incompetentes son los que le han robado las elecciones jajaja.

¡Un patético “perdedor y tonto”!

 
 
 

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Sleepy Joe Biden camino de dormir en la Casa Blanca

Sleepy Joe Biden va camino de dormir en la Casa Blanca a partir de enero. En una noche vertiginosa dos estados están a punto de protagonizar flips descomunales para Biden. Se trata de Georgia y Pensilvania. Este último era la gran baza de Biden. Sus 20 votos electorales aseguran matematicamente la presidencia (Biden cuenta con 253 votos y se precisan 270 para ser presidente).

La remontada en Pensilvania ha sido espectacular. Ha superado un deficit de más de 600.000 votos. La escalada arrancó en cuanto empezó el computo de los votos por correo y el de los votos presenciales adelantados. La ira del perdedor Trump también aumentó. El problema no radica en sus acusaciones, carentes de fundamento (como veremos luego en un ejemplo). La realidad es que el responsable de sus problemas ha sido él mismo, como bien señalaba The Washington Post:

[…] The reasons so many Biden-friendly mail ballots were counted so late in states like Michigan, Pennsylvania and Wisconsin are actually rather simple. One reason is that populous urban areas (which lean strongly blue) have more votes, which means it takes longer to count them. Another is that Trump spent months raising concerns about mail-in balloting, leading to an extraordinary partisan imbalance in which voters embraced them.

But the biggest reason for the lag is that Republicans allowed it to happen. Despite the urging of state election officials, the GOP-controlled legislatures in those three key states all declined to let mail ballots to be counted earlier — unlike the vast majority of states — despite knowing the number of mail ballots would dwarf any previous election. […]

Es decir, el Partido Republicano controla los Congresos de los tres estados, Michigan, Pensilvania y Wisconsin, que Trump ha perdido ahora y que en 2016 le llevaron a la presidencia. Lo que entonces fueron sus flips ahora son sus flops

Hay factores a considerar en la polarización provocada por Trump. La primera es que ha llevado a una participación electoral masiva. La segunda es que a grosso modo hay dos aspectos que materializan la previsible derrota de Trump, el autentico loser & sucker de estas elecciones. Se trata de la pandemia (ya apuntada en este blog ¡a principios de marzo!) y el racismo. Los analistas deberían fijarse en las grandes ciudades que han protagonizado los flips y flops: Milwaukee en Wisconsin, Detroit en Michigan, Atlanta en Georgia y Philadelphia en Pensilvania. En estas urbes el voto afroamericano ha sido decisivo. Un voto que apoyó a Obama, le dio más o menos la espalda a Hillary Clinton y que se ha levantado en masa para aupar a Biden. Desde las primarias del Partido Demócrata (en una campaña que Biden calcó a la de Obama).

Las mujeres afroamericanas han votado ampliamente a Biden. No tanto los hombres, porque Trump ha recibido un apoyo sobre el 12%. Aquí pueden entrar en juego asuntos como el de los millonarios raperos que públicamente expresaron su votos por Trump (50 Cent, por ejemplo, dijo que no quería convertirse en 20 Cent). Y luego está el tema del macho alfa, con el que tantos afroamericanos se identifican con el actual presidente. Para espanto de las mujeres y familias que lo sufren. Otro aspecto destacado del racismo latente en Estados Unidos son las instrucciones que las madres afroamericanas dan a sus hijos. Sobre como tienen que comportarse en una sociedad blanca y con esa policía que les acosa y culpabiliza por el color de su piel. Aquí no hay barreras sociales. Incluso diría que los pijos lo llevan peor, al carecer del street smart de los de extracción social más baja. Es una cuestión de racismo. Las oleadas de brutalidad policial de los últimos años y las movilizaciones del Black Lives Matters, así como las simpatías no disimuladas de Trump por los supremacistas blancos, han tenido un peso enorme. Tanto para Trump como para Biden. Porque no olvidemos el enorme apoyo del presidente saliente (cerca de 70 millones de votos) y que Biden es el candidato más votado de la historia de EEUU (sobre los 74 millones). 

Las falsas promesas (incumplidas todas) de crear puestos de trabajo y traer inversiones a los estados industriales también han tenido su peso. No olvido esto, porque fueron estas las razones que cambiaron el voto a Clinton por el de Trump. No se fiaron de ella y depositaron su confianza en un timador… Lo que entonces fueron flips para Trump ahora son flops. Salvo en Ohio e Indiana, feudos republicanos.

Georgia es el ejemplo más claro de las falacias de Trump. El estado tiene un gobernador republicano. Las dos cámaras de su Congreso están controladas por el Partido Republicano. ¿Y Trump nos cuenta que ha habido fraude electoral? ¿De verdad? El flip de Biden y el flop de Trump en Georgia ha sido historico: es la primera vez, en casi 30 años, que un candidato Demócrata gana en Georgia, el estado del melocotón. ¿En serio ha habido fraude electoral? ¿En un estado republicano? ¿Tan torpes son? No es creíble. Como recordaba hoy Javier Zurro está táctica nos retrotrae a la obra maestra de Orson Wells, “Ciudadano Kane“, y esa portada del Fraud At Polls para justificar el fracaso electoral de Kane, el dueño del periodico.

¿Y del fraude postal Trump no tiene nada que decir? Han sido continuas las zancadillas perpetradas contra el voto por correo. Con un responsable claro: el ejecutivo que él eligió para presidir el servicio de correos y que, casualidad, es uno de sus mayores donantes. Esto del voto por correo, me recuerda a unas elecciones del Real Madrid: acusaron al vencedor, Ramón Calderón, de haber falsificado los votos por correo. El asunto acabó en los tribunales y se descubrió que ¡los acusadores eran los que habían intentado amañar el voto por correo! 

En estas presidenciales se votaban otras cosas: las dos cámaras del Congreso de EEUU (Senado y Casa de los Representantes), legislaciones locales (como la legalización del uso recreativo de la marihuana en Nueva Jersey, el salario mínimo en Florida, etc.). ¿El fraude de las papeletas solo ha afectado a Trump y no a lo demás que iba incluido en las mismas? El Partido Republicano tuvo una buena noche electoral en el Congreso. Aumentaron su numero de diputados en la Casa (con los Demócratas perdiendo cinco actas) y no sufrieron la debacle anunciada en el Senado. Las encuestas daban mayoría a los Demócratas. No ha sido así. aunque aún se desconoce el resultado final y en Georgia habrá que volver a votar los dos puestos de senadores el próximo enero. 

Ya avisé sobre las encuestas, a nivel presidencial: no hagan caso a las nacionales, porque no reflejan la realidad del voto electoral que es estatal. Solo son fiables las encuestas estatales. Y estas no se han equivocado. Ambas predecían la victoria de Biden, pero las locales han estado más cerca de las diferencias. En cualquier caso, de momento y adjudicando a Biden los cuatro de los cinco estados que faltan por completar, supera ampliamente los 270 votos electorales necesarios. Con estos cálculos lograría 306 (Trump en 2016 también ganó con 306).

Ya lo decían los Allman Brothers Band: “Eat A Peach“. Trump cómete un melocotón…

 

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Los flips y flops que llevarán a Biden a la Casa Blanca

Unas breves líneas sobre los flips y flops que pueden llevar a Joe Biden a la Casa Blanca. Por flips y flops se entienden todos aquellos estados que han cambiado su voto de las presidenciales de 2016 a las de 2020. Los que ganas son un flip y los que pierdes un flop.

La estrategia obvia es evitar flops y acumular flips. Para la campaña de Biden igualar los resultados de Hillary Clinton no era suficiente, necesitaba flips. A estas horas parece haberlo conseguido. Biden está a 17 votos electorales de ser el nuevo presidente de Estados Unidos. Los 6 de Nevada y los 11 de Arizona son claves. Provisionalmente lidera en ambos estados.

De los estados todavía sin adjudicar triunfador solo Nevada podría ser un flop para Biden. Son seis votos electorales los que están en disputa. Biden tiene una ventaja de seis décimas. Clinton ganó con más holgura. Nevada se lo está tomando con mucha calma a la hora de contar. Primero, interrumpieron el conteo la noche electoral. Se fueron a dormir (en Arizona hicieron lo mismo). Ayer lunes también dieron por finalizada su labor a primera hora de la tarde. Han contabilizado el 86% de los votos emitidos.

Antes de seguir adelante dos consideraciones. La primera: es infumable que la primera potencia occidental tarde tanto con el computo de votos. Pongamos por ejemplo Las Vegas (Nevada), perteneciente al Condado de Clark. La ciudad son 644 mil habitantes y el condado, el más poblado de Nevada, suma casi dos millones. Hasta mañana no conoceremos sus datos completos (tanto los del estado como los del condado y la ciudad). No han sido capaces de hacerlo. Las Vegas y su condado son un enclave afín al Partido Demócrata. Algo parecido sucedió en Michigan, con Detroit y su condado. Ahí al menos supimos anoche el resultado: ganó Biden. Un flop para Trump y un flip para Biden. Michigan fue uno de los estados que le costaron la presidencia a Clinton. Wisconsin fue otro, que ayer también fue un flip para Biden (y un flop para Trump).

La segunda consideración tiene que ver con las particularidades de la votación. Estas presidenciales han sido las de más participación en la historia de EEUU (desde 1900). Votaron más de 160 millones  (un 66,9% del electorado). De los cuales 102 lo hicieron por correo o votaron presencialmente por adelantado. Esto podría justificar cierto retraso a la hora de conocer los resultados. Pero todo lo que supere las 24 horas es sencillamente una chapuza. Demuestra ineficacia. Por mucho que los estados afectados por la demora lo sean por imposición legal. Impuesta por Trump: logró que el voto por correo se contabilizase al final. En algunos estados, porque en otros no pudo (rechazado por los tribunales federales). Para a continuación intentar limitar el periodo de aceptación del voto por correo y acortar los periodos de conteo. Los tribunales impidieron a Trump esto último. El presidente tenía claro que el voto por correo le sería desfavorable (como se está demostrando). De ahí sus estratagemas legales para eliminar votos (lo del servicio postal es para echarle de comer aparte).

Como ya se ha comentado con los 17 votos electorales de Arizona (11) y Nevada (6) Biden sería el nuevo presidente, logrando los 270 necesarios. Sleepy Joe, como le llama despectivamente Trump, dormiría en la Casa Blanca a partir de enero del 2021.

Respecto a Arizona comentar que muchos medios se lo han adjudicado a Biden. Por eso en algunos sitios verán que Biden cuenta con 264 votos. Aquí, como CNN, uso la cifra de 253. Porque con 515 mil papeletas aún por contar en Arizona y con una ventaja de Biden de unos 79 mil votos me parece prematuro asignar el estado. Aunque, como en el caso de Las Vegas o Detroit, falte Phoenix, la zona más poblada y proclive a los Demócratas. Y también está el factor McCain: el héroe del estado insultado gravemente por Trump. Su viuda se ha pronunciado a favor de Biden.

Los otros estados que faltan son Carolina del Norte, Georgia y Pensilvania. En los tres va por delante Trump y ya los ganó en 2016. Pero las distancias en Georgia y Pensilvania se han ido acortando dramáticamente (en el estado sureño ahora les separan apenas ocho décimas). Respecto a Pensilvania Biden se mostró optimista al respecto en su primera aparición de la noche electoral (nuestra madrugada). Y cantó lo de Wisconsin y Michigan (acertó). Ayer, tras confirmarse los triunfos de Michigan y Wisconsin, volvió a insistir en lo de Pensilvania.

Nuevamente, el voto por correo y la demora en los resultados de las grandes urbes marca los cambios en los resultados. Aunque si Biden gana Arizona y Nevada lo que pase en estos tres estados dará igual. Si además Biden gana uno o dos de ellos ya ni les cuento. Añadiría uno o dos flips más a su marcador.

Otro dato, espectacular en este caso: sea o no sea el nuevo presidente, Joe Biden será el candidato más votado de la historia de su país. De momento le han votado 71.366.828 de sus compatriotas. En 2016 Hillary Clinton ganó el voto popular mas perdió el que cuenta, el de los colegios electorales. Ahora Biden repite con el voto popular, mientras lidera con 253 votos electorales por los 214 de Trump.

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Borat 2

Estos días se ha estrenado Borat 2, que en realidad se llama “Borat Subsequent Moviefilm“. Asumo que conocen la primera película, o al menos han oído hablar de ella. Y que estarán familiarizados con el creador del personaje, Sacha Baron Cohen.

La primera de Borat sorprendió por su enfoque, fresco y desvergonzado. Era un satira descarnada de lo que conocemos como la América profunda. Esta segunda incide en los planteamientos. Solo que ahora esta América profunda y conspiranoica está al mando del país y ha votado a Trump como presidente. En este sentido Borat 2 es la mejor arma propagandista para el Partido Demócrata y la candidatura de Joe Biden.

En la tierra de lo políticamente correcto Trump fue una disrupción. Las dos Borat también lo son. Es el tipo de oposición que Biden nunca hará y que tampoco está bien visto entre los dirigentes del Partido Demócrata. En cambio, es el ataque más brutal y despiadado que ha sufrido Trump, sus votantes y sus colaboradores. Como el abogado personal del presidente, Rudy Giuliani, quien queda retratado como lo que es, un baboso. O el vicepresidente Mike Pence a quien definen como un sabueso sexual de tal magnitud que le prohiben estar con mujeres en la misma habitación (parodian una norma religiosa del credo de Pence referida a compartir comidas con otras mujeres si no es en presencia de su esposa o estar a solas con mujeres en un recinto bajo techo).

Tom Hanks, afin al partido de Biden, entendió perfectamente las intenciones de Sacha Baron Cohen y aparece en un cameo. Es significativo que esta actitud tan punky de Borat llegue desde una producción cinematográfica independiente y no desde el planeta musical. Lejos quedan los tiempos de la contracultura y los primeros grandes festivales de rock, las marchas por los derechos civiles o contra la guerra del Vietnam, la rebeldía del primer rock ‘n’ roll que tuvo continuidad hasta llegar al punk, cuyo relevo fue tomado por el rap de los guetos urbanos. Revistas como Rolling Stone o shows de TV como Saturday Night Live, iconos de tiempos pasados fuertemente vinculados a la música, hoy en día han perdido radicalidad. Su compromiso se mueve en zonas de confort perfectamente asimilables. No les resto méritos, pero ya son otra cosa. Han perdido capacidad de riesgo. Este Borat 2 (y la primera así como las otras obras de SBC) reúne todas estas características perdidas. Adaptadas a la realidad actual. De una forma cruda y soez. Me atrevería a decir que de una forma Trumpiana, por raro que suene.

Sacha Baron Cohen ha vuelto a mostrar el espejo donde se refleja lo peor de EEUU. Solo que, en esta segunda parte, la imagen que vemos es la de la parte del país que ha aupado a un farsante autoritario a la presidencia. 

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Del “Liberad Michigan” al intento de secuestro de la gobernadora

Las irresponsables consignas de Trump son un aliento para la violencia de los descerebrados: del “Liberad Michigan” presidencial hemos pasado al anuncio del FBI de la detención de seis miembros de una milicia. La intención de los paramilitares era secuestrar a la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer del Partido Demócrata, para luego atacar las dependencias gubernamentales, tumbar al gobierno electo del estado y extender la revuelta. En su particular defensa de la Constitución de EEUU, pretendían juzgarla y condenarla por haber limitado los derechos individuales durante el confinamiento. Y, por supuesto, el uso obligatorio de mascarillas también era una limitación a los derechos fundamentales.

Los seis detenidos habían entrenado para el despliegue táctico, el uso de armas y explosivos. El FBI anuncia que la investigación sigue su curso. ¿Habrá más implicados? ¿Estos conspiradores tendrán tentáculos y apoyos en otros Estados?

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Harris vs. Pence: el debate de los aspirantes

Muchos comentaristas estadounidenses aseguraban que el debate entre Kamala Harris y Mike Pence era el de los futuros aspirantes a la presidencia. Ya sea en las elecciones del 2024 o de forma más inmediata, dada las edades de Joe Biden y Donald Trump. La vicepresidencia del país cobra por tanto un rol aún más importante (recordemos que el cargo conlleva la presidencia del Senado). 

El debate venía precedido por la polémica de los paneles de plexiglás. Pence se negó a ellos. Daban mala imagen. Como responsable del grupo de trabajo contra el covid-19 estos separadores implicaban el fracaso de su gestión. El foco de contagio generado en la Casa Blanca desbarató la argumentación de Pence. El brote ha sido un baño de realidad para la administración Trump. Y causa de desconfianza en el campo del Partido Demócrata. La candidatura Biden/Harris está en alerta ante las mentiras y dudas sembradas por Trump y su equipo, además de las irregularidades al saltarse los protocolos sanitarios en los debates. Se sospecha que Trump estaba contagiado en su debate (incluso se comenta que es el paciente cero de la Casa Blanca), y llegó tarde para evitar el test, mientras Pence debería estar en cuarentena.  

A diferencia del debate Trump/Biden de la semana pasada ambos equipos y sus familiares llevaban mascarillas (los Trump no). Aunque al final la señora Pence subió a saludar sin la mascarilla.

En esta ocasión el debate fue moderado por Susan Page (USA Today). La primera pregunta fue para la senadora Harris, sobre las medidas de su candidatura contra el coronavirus. A Pence le preguntaron en su condición de responsable del task force. Ella lo tenía fácil y se le escapó la oportunidad para tumbar a su oponente. Y en un tema tan delicado sobraban las risas de Harris ante algunos comentarios de Pence.

A medida que avanzaban los asuntos Harris anunció que anularían la rebaja fiscal a los ricos de Trump, las universidades públicas serán gratuitas para las familias con menos recursos, y acometerían las obras públicas en infraestructuras (carreteras y puentes) que Trump prometió y no cumplió. También recordó que Trump tiene la anulación del Obamacare en los tribunales. Pence contraatacó con la amenaza de subida de impuestos por parte de Biden/Harris, su plan de sanidad –que llevan cuatro años anunciando y sigue sin conocerse–, y la defensa del fracking

En el asunto de la guerra comercial con China la senadora y aspirante a la vicepresidencia ganó puntos. Recordó que la administración Trump ha perdido esa guerra de cara al trabajador americano. Citó el número de puestos de trabajos perdidos a causa del conflicto. Harris también mencionó como Biden salvó a la industria automovilística con unas medidas que Pence votó en contra. 

Mike Pence mantuvo el tono a lo largo del debate. Fue regular. Consistente. Soltó los mantras de su jefe de filas y del Partido Republicano. Parecia un disquero responsable de promoción. De los buenos. Kamala Harris fue de menos a más. Se hizo con el debate a partir de la mitad. Ahora queda por saber el efecto que todo esto tendrá en los votantes. Porque a mi me resulta muy difícil de creer que haya indecisos en estas elecciones.   

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