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Carlos Berlanga (1959-2002)

Firma CB

Muchos de mis contactos de Facebook recuerdan que tal día como hoy de 2002 fallecía Carlos Berlanga. Tuve el honor de conocerle y de trabajar con él.

Las primeras noticias suyas que tuve fueron cuando formaba parte de Kaka de Luxe, grupo semillero de lo que luego se conocería como La Movida. Me llevó Vicente Mariskal Romero a verlos. Fui con Julio Palacios y el director de Epic, mi jefe (y su señora). No tocaban nada y Carlos estaba escondido detrás de un bafle, lo más atrás posible. No cuajó y El Zurdo tampoco estuvo muy fino desde el escenario. Vicente les grabaría unas maquetas para Chapa y años después se editaron.

Luego vinieron Pegamoides y DInarama y éxitos masivos como “Bailando“. Tras la mala acogida que tuvo su primer LP en solitario “El ángel exterminador” despareció de la escena musical. Sus problemas personales tampoco ayudaron.

Años después Pablo Sycet, diseñador/poeta/pintor, me habló que Carlos tenía nuevas canciones. Para mi el proverbial buen gusto de Pablo era y es santo. Su palabra también. El logo de Compadres (mi sello discográfico) era suyo y también nos hacía la cartelería y los anuncios de prensa. De hecho, era el diseñador freelance de la compañía. Y nos puso en contacto. Carlos y yo congeniamos enseguida. Además, el repertorio era excelente. Enseguida tuve claro que ese disco, “Indicios“, podría significar el salto que anhelaba dar con Compadres. Como así fue. Para más detalles sobre ese álbum, que ha pasado a la historia del pop español, recomiendo la muy documentada entrada de Wikipedia. Destacar la labor de Juan Manuel Sueiro en la producción y programación, la de Paloma Olivé en las letras, las colaboraciones de Vainica Doble y Ana Belén, el mastering de Ian Cooper en los estudios Metropolis (Londres) con Paco Trinidad, y por supuesto la portada de Pablo Sycet, homenaje al “Wave” de Antonio Carlos Jobim.

Las fotos de Domingo J. Casas que ilustran esta entrada corresponden al día de la firma con Compadres. Nos acompaña Mamen Turmo, la comadre en jefe, sin la cual Compadres y luego los comienzos de Edel (tras la compra de Compadres) no hubiesen sido los mismos.

CB

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Un siglo de canciones 66: 5 canciones

27 de abril de 2010

Rafa Martínez del blog El auricular digital me pidió colaborar en su serie “5 canciones en la vida de…”. Ayer lo subió y lo traigo hoy a “Un siglo de canciones”, rompiendo un poco la línea habitual de esta sección. Se puede leer ahí o aquí a continuación:

Mis 5 canciones (por Adrian Vogel)

Normalmente el componente emocional es básico a la hora de seleccionar canciones. Solemos recurrir a esos temas que forman parte de la banda sonora de nuestra vida. Llevo más de un año comprobándolo en mi blog con la serie “Un siglo de canciones”, un espacio abierto –como este- a la colaboración espontánea. Y aprovecho a animaros y solicitar vuestras aportaciones.

Espero que el criterio seguido sea de vuestro agrado. Porque lo habitual es refrescar nuestra memoria musical con hechos y eventos de la infancia o adolescencia e incluso de nuestra madurez; un amor o la ruptura que tanto nos marcó; un logro o una decepción; etc. No lo toméis como un afán por ser original pero he pensado que -dado mi perfil- lo más conveniente sería darle un toque “profesional”. Esas canciones que de alguna manera dejaron huella o marcaron mi trayectoria en el mundo de la música.

Like A Shot

La primera vez que entré profesionalmente en un estudio de grabación fue con Burning, en 1975 con su segundo single. Contenía dos canciones originales de la banda: “Like A Shot” en la Cara A y “Rock and Roll” en la B. Es también una de las pocas veces que mi nombre aparece en los créditos de producción (como coproductor junto a Gonzalo García Pelayo, fundador del sello Gong). Algunos de los temas de estos primeros sencillos fueron incluidos en el ya mítico primer “Viva el Rollo”. Un proyecto impulsado por Mariskal Romero, en el que también colaboré en la producción. El álbum recogía el espíritu de una época y también de una ciudad. Y que a mediados de los 70 marcaba los años que empezamos a vivir peligrosamente. Burning fueron la banda sonora de esos tiempos.

Hace uno años el sello Munster reedito estos primeros 45s en un pack doble y me pidieron escribir los textos. Lo podéis leer pinchando aquí.

He encontrado en youtube una versión que grabaron en directo de “Like A Shot” para Radio Nacional (emisora donde algunos de nosotros colaborábamos):

 

Sr. Troncoso

Jesús de la Rosa tenía suficientes canciones para comenzar a grabar un nuevo LP de Triana. Movieplay –propietaria del sello Gong- no estaba muy por la labor. Pero nosotros –el sello y la banda- estábamos convencidos. El primer disco se estaba empezando a mover finalmente: lento pero seguro. Y el calendario de actuaciones se iba apretando poco a poco. Se trataba de aprovechar los huecos y meterse en el estudio. Triana estaban empeñados en autoproducirse, lo cual no encajaba demasiado bien en los planes de Gonzalo García Pelayo. De alguna forma serví de formula de compromiso. El grupo eran amigos y yo sería el enlace con la compañía.

Hijos Del Agobio” era un álbum más denso y complicado que el anterior. “Sr. Troncoso” debía servir de oxigeno. Pero los arreglos y la superposición de pistas grabadas (¡qué obsesión tienen los artistas con grabar todas las pistas!) no cumplían con el propósito. La canción estaba cargada del ambiente y la atmosfera de los demás temas. Sugerí eliminar todo, manteniendo sólo las guitarras acústicas y las percusiones. Aquello cogió otro color. Y ya puestos y viendo a Antonio García de Diego en la sesión comenté “por qué no aprovechamos a este excelente guitarrista y le pedimos un solo a lo “Stairway To Heaven” de los Zeppelin”. A los tres Triana se les iluminó la cara y Antonio se lució a la eléctrica.

 

La Saeta

A principios de 1981 Raimundo Fagner irrumpió en mi vida. Y en 1998 se convirtió en padrino de mi único hijo. A principios de los 80 trabajaba en CBS España y Fagner era artista de CBS Brasil, dirigida por Tomás Muñoz (había sido el fundador de la compañía en España y llevaba instalado unos meses en Río de Janeiro).

Raimundo llegaba con la idea de grabar un álbum europeo (en París y Lisboa). Le llevamos a un festival flamenco en Alcalá de Henares (cartel de primera con Camarón, Lole y Manuel, Manzanita, etc.). Se volvió loco. Cambio sus planes: ¡quería grabar un álbum español! Y nos pusimos manos a la obra. “Traduzir-se” fue el resultado final. El disco incluía varias colaboraciones: “Verde” con Manzanita; grabamos “La Leyenda Del Tiempo” con Camarón (la primera vez que el de la isla cantaba con alguien); había un guiño a la América de habla hispana (una canción de Pablo Milanés fue la elegida para el dúo con Mercedes Sosa); y por supuesto “La Saeta” con  Joan Manuel Serrat, el primer dueto que Serrat grababa en castellano. En su Web se puede leer que esta versión es la mejor: “Probablemente la mejor versión grabada hasta hoy del mítico tema de Antonio Machado musicado por Joan Manuel Serrat. Un extraordinario experimento que nos ha quedado como palpable demostración del talento de los dos intérpretes.

Take This Waltz

Después de pasar cinco años en la central de CBS en Nueva York volví a Madrid, en 1986. Dirigía la cia. Manolo Díaz, uno de los primeros cantautores que hubo (en los 60), compositor de éxito (suyas son muchas canciones de Los Bravos), productor y ejecutivo discográfico de relieve y además pionero de los cultivos tropicales en España (Motril).

Conocedor de mi afinidad con Leonard Cohen me pidió una gestión: estaba preparando un proyecto sobre el Poeta en Nueva York de Federico García Lorca y quería contar con Cohen. El álbum congregaba a lo más florido de la canción de autor de Europa. El bueno de Leonard sería la guinda y elevaría la dimensión del disco. El canadiense aceptó encantado –su hija se llama Lorca– y eligió el poema “Pequeño vals vienes”. “Take This Waltz” fue su adaptación del texto del poeta granadino.

Meses más tarde vino a Madrid para la presentación del álbum y viajamos a Granada, para visitar la casa-museo de Lorca y rodar un documental al respecto (se convirtió en el videoclip que podréis ver más abajo).

Para los curiosos os aconsejo leer Las Diosas de Cohen y Waits (Efe Eme)

Indicios De Arrepentimiento

Tras mi salida de CBS monté Compadres. De todos los líos en los que me metí quisiera destacar la vuelta de Carlos Berlanga al mundo de la música. Gracias a Pablo Sycet contacté con él y nos pusimos de acuerdo rápidamente. Las maquetas de las canciones nuevas eran muy buenas.

Indicios” fue el titulo del álbum. Y a fecha de hoy está considerado por la crítica como uno de los mejores discos de la historia del pop español (entre los 10 mejores de los 90). Editado cuatro años después de su primer disco en solitario –que no tuvo ninguna repercusión- se quedó a las puertas del disco de oro (entonces eran 50.000 unidades; con los parámetros de hoy lo hubiese conseguido).

 Y aquí si que me ha sido difícil elegir un tema. Tengo tantas favoritas. Casi todas. Al final me he decidido por la que fue el primer single “Indicios De Arrepentimiento”.

 

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

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Comisario Pablo Sycet

10 de marzo de 2010

El pasado domingo se clausuró la exposición dedicada a Carlos Berlanga, en la antigua fabrica de cervezas El Águila de Madrid. Pablo Sycet, Comisario de la misma, nos convocó para una última visita. Y nos pormenizó los detalles y dificultades para ponerla en marcha (como acondicionar las salas –despachos de oficina- para poder colgar las obras). Algunas de estas vicisitudes se pueden apreciar en la siguiente entrevista:

 

Entradas relacionadas:

Viaje alrededor de Carlos Berlanga (Efe Eme)

Compadres (1992-1995)

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Viaje alrededor de Carlos Berlanga (Efe Eme)

12 de diciembre de 2009

Una llamada de Diego A. Manrique me alerta de la exposición sobre la obra de Carlos Berlanga, quien este pasado mes de agosto hubiese cumplido 50 años. Estará en la Sala de Exposiciones El Águila de Madrid desde ayer hasta el 7 de marzo. Y viene de Valencia.

Viaje alrededor de Carlos Berlanga” nos muestra una faceta supuestamente menos conocida: el pintor, el dibujante, el diseñador, sus cómics. Y digo supuestamente porque es responsable de portadas de discos de éxito, del cartel -junto a Juan Gatti– de “Matador” (la película de Pedro Almodóvar), premio Ícaro de Artes Plásticas. Escribe Pablo Sycet, comisario de la muestra (¿por qué en el mundo del Arte y las galerías a los organizadores les llamarán comisarios?):

Antes de tomar tierra, con la mirada húmeda por la emoción de pisar Río por vez primera después de haberla soñado durante tantos años en la distancia, me prometí recuperar el proyecto de exposición sobre la personalidad y el talento de Carlos que acordé poner en marcha junto a Blanca Sánchez Berciano en 2002, la primera vez que nos vimos después de que Carlos pasara a vivir en otra dimensión -esa en la que persevera para siempre quien vive a través del recuerdo y de la magia de su obra en la memoria colectiva de sus contemporáneos- y que no pudimos ver realizado por la también prematura desaparición de Blanca en el verano de 2007. Y ahora, justo cuando él hubiera cumplido su primer medio siglo de vida, toma cuerpo este “viaje alrededor de Carlos Berlanga” para recrear y ensalzar la producción multidisciplinar del que, para mí, es sin duda el artista más completo y brillante de su generación.”

Pablo continua diciendo “quizás para vencer su timidez casi enfermiza,  o tal vez para dinamitar relajadamente su fama de vago y dandy diletante, Carlos sólo necesitaba un punto de apoyo, papel y lápiz para dibujar con una facilidad pasmosa todo un universo paralelo al que habitaba, mientras contaba algo divertido o te escuchaba, como si su mano tuviera autonomía y no necesitara ni siquiera de su atención para plasmar sus chicas en mil posturas y actitudes, sus metafísicos paisajes sembrados de guiños a Dalí o De Chirico, o esos cómics  protagonizados por la starlette más malvada, Gladis Turbo, y por Olga Zana –su personaje favorito y alter ego de verbo surreal– que ideaba y plasmaba a una velocidad de vértigo, como si esa fuera su natural misión en este mundo.

Mi primer contacto con el Carlos Berlanga musical fue cuando empezaba con Kaka de Luxe. Vicente “Mariskal” Romero estaba empeñado en que los viese. Trabajaba de A&R para Epic y fuimos varios a verles. Conocía a Alaska de coincidir en el ascensor con ella. Nuestra oficina estaba en el mismo edificio que la delegación diplomática de México. Donde acudía acompañada de su madre. Me llamaba la atención su juventud y sus pintas punkis.

La actuación fue bastante floja. No tocaban demasiado, tampoco sonaban bien, pero tenían su punto (de hecho fueron el grupo cantera de la Movida que vino después). Vicente les había aleccionado pero El Zurdo se tiró toda la tarde de espaldas al público y sólo se volvía para decir aquello de “pero que público tan tonto tengo” mirándonos a nosotros. A mi jefe y su esposa no les hizo demasiada gracia. Cuando se levantaron para irse, en medio del recital, se desplomaron sus butacas, arrastrando a varias de las de al lado. La timidez de Carlos, escondido detrás de los bafles y el telón, me pasó inadvertida. Pero alguien me comentó “ese de ahí detrás es el hijo de Berlanga”. Acabaron firmando con Chapa, el sello que formó Mariskal.

Su facilidad para componer, solo o en compañía de su inseparable Nacho Canut, lanzaron a Alaska y los Pegamoides, primero, y a Alaska y Dinarama, posteriormente. Tengo entendido que su aversión a los escenarios y a cantar en público fue una fuente inagotable de problemas. Pero no un freno para su creatividad. “Me gusta mucho dibujar y pintar. Todas las tragedias que me pasan las sublimo creando.”

Varios millones de discos después, en 1990, inicia su carrera en solitario. “El Ángel Exterminador” fue su debut. Y no funcionó. Un batacazo que debió ser un golpe moral. Cuatro años más tarde en plena ebullición de mi compañía, Compadres, Pablo Sycet me habla de las nuevas canciones de Carlos. Pablo fue el diseñador de nuestro logo, muchas de las portadas de los discos que editábamos eran suyas, toda la cartelería estaba diseñada por él. Me interesó y mucho su propuesta. Con las lógicas prevenciones, debidas a Radio Macuto. Pero era consciente que suponía un salto cualitativo para Compadres.

Las maquetas que escuché eran sensacionales. Todo hits. Nuestras reuniones tanto en el estudio de Sycet como en nuestra oficina fueron esplendidas. Conectamos rápidamente. Nuestra compartida pasión por la música brasileña y Antonio Carlos Jobim fue el pegamento. Me presentó a un jovencísimo Juan Manuel Sueiro, responsable de las programaciones, quien además coprodujo “Indicios” junto a CB. Esto era una apuesta arriesgada, dada la reputación de uno y la inexperiencia del otro. Pero funcionó, vaya si lo hizo.

En nuestras conversaciones de pre producción el tema de las versiones y las colaboraciones se zanjaron rápido. Estaba claro lo de Vainica Doble y el “Aguas de Março” de Jobim. Me pidió contar con Ana Belén para hacer un dueto del clásico brasileño. Llamé a Ana, quien aceptó encantada. Curiosamente este tema fue el que más guerra nos dio. Su estructura rítmica es complicada. Nos ayudo mi compadre Raimundo Fagner. “Hermano no podías haber elegido otro tema” me dijo en portuñol cuando le comenté sobre el dúo. Raimundo y yo nos tiramos dos noches buscando percusionistas por los garitos de jazz de Madrid, porque Rubén Dantas estaba de gira con Paco de Lucía.

Terminada la grabación y consciente de la joya que tenia entre las manos tiramos la casa por la ventana. Y masterizamos en Londres con el crack del momento, Ian Cooper (en los estudios Metropolis). Se desplazó Paco Trinidad, quien acababa de terminar la grabación de Mission Hispana. Así que matamos dos pájaros de un tiro y el acabado de ambos álbumes fue impecable.

Indicios” fue un éxito de público y critica. Se quedó a las puertas del Disco de Oro y en las reseñas que hace la crítica sobre los mejores discos de los 90 siempre aparece entre los 10 primeros. Los de AustroHúngaro hicieron una esplendida reedición hace unos años.

Su aversión a los escenarios seguía presente. Acordamos hacer algunas presentaciones puntuales. Necesitábamos esa presencia para dar a conocer su música. Sólo hicimos una. En Bilbao. Sufrió. Me di cuenta que no merecía la pena. Era una tortura para él. Y se notaba, con lo cual tampoco cumplíamos el objetivo.

Nuestros caminos se separaron con mi marcha a Polydor. Me llamó años después cuando preparaba “Vía satélite…alrededor de Carlos Berlanga” para Edel, la compañía que me había comprado Compadres. Quedamos y me hizo escuchar las nuevas canciones. Comentamos varias cosas al respecto. Y no volvimos a coincidir. Hasta ayer, gracias a la muestra que ha preparado Pablo Sycet de toda su polifacética obra.

Publicado en Efe Eme

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Compadres (1992-1995)

14 de julio de 2008

He estado dudando si llamar a este post “Compadres (1992-1995)” o “Porque le di plantón a Naomi Campbell”. Si tenéis paciencia y seguís leyendo lo entenderéis mejor.

 

Compadres fue fundada por Julio Palacios y por quien esto escribe en marzo de 1992. Estoy usando la fecha “oficial” porque las inquietudes, esbozos de proyectos, contactos, etc., provienen de meses anteriores.

 

La idea original era ser una Editorial para descubrir y producir autores y artistas nuevos.

 

Funcionábamos también como productores y managers. Era lo que conocemos desde hace un par de años como contratos 360º. Y aunque parezca –leyendo esta entrada- que éramos pioneros, quisiera aclarar que esta formula ya se practicaba con anterioridad. La aplicaban muchos empresarios independientes, para minimizar perdidas o maximizar ganancias. Nosotros usábamos la denominación “contrato integral”. Lo que pasa, como con casi todo, es que hasta que las “multis” no empezaron a ponerlo en práctica, no se ha dado a conocer.

 

Iniciamos nuestra actividad con Antonio Carbonell, La Barbería del Sur y Gerardo Núñez.

 

Con Antonio Carbonell desarrollamos sus dos facetas, la de autor y la de artista. Como autor su “No Me Pidas Que Te Olvide” fue grabada originalmente para el segundo album de La Barbería del Sur y posteriormente versioneada por la superestrella mexicana Emmanuel. Y como artista le conseguimos un contrato discográfico con Fonogram (perteneciente entonces al grupo Polygram, propiedad de Philips, y hoy conocidos como Universal, propiedad de una empresa de infraestructuras, medios y servicios, la francesa Vivendi). Su primer disco tuvo éxito gracias al hit “Hacer El Amor”. Asimismo Antonio fue el primero en grabar a Khaled, en homenaje a los héroes del Raî argelino que empezaban a ser acosados y asesinados por los fundamentalistas. Elegimos su “Didi”. La adaptación de la letra al español era de José Luis Abel (ex Alphaville).

 

La relación con La Barbería del Sur no duró tanto como hubiésemos deseado. Problemas internos del grupo, que generaban mucha inestabilidad, más los compromisos profesionales de los distintos miembros con otros artistas –que era lo que les daba de comer- hacían difícil la supervivencia del grupo. A lo que se añadió un cambio de discográfica (con el que no estábamos de acuerdo) que acabó por deteriorar nuestra relación profesional. El cambio de Nuevos Medios a Sony resultó (desafortunadamente) ser tan negativo como predecíamos. Posteriormente, tras una efímera vuelta a Nuevos Medios, Negri y Paquete tomaron las riendas y encontraron cobijo en Warner, alcanzando el merecido éxito que les correspondía por su talento.

 

A Gerardo Núñez le conseguimos la producción -para Nuevos Medios- de El Indio Gitano, con el que trabajaban habitualmente tanto él como su mujer, la gran bailaora Carmen Cortés. “Nací Gitano Por La Gracia De Dios” fue un album de flamenco puro que reunía la magia de la guitarra de Gerardo con la poderosa voz del hoy desaparecido cantaor (también conocido como El Moro).

 

De esta primera época de Compadres recuerdo especialmente la noche flamenca del New Music Seminar (Nueva York, junio 1992). Una “joint adventure” con Nuevos Medios y un cartel con Jorge Pardo & Carles Benavent (más El Potito), Gerardo Núñez y La Barbería del Sur. Fue en el Town Hall (donde vi la última actuación de Dexter Gordon antes de fallecer: se desplomó en el escenario y lo ingresaron). Lleno hasta los topes. 2.500 personas, con ilustres espectadores como Laurie Anderson, David Byrne o Phill Collins. Gerardo puso el teatro patas arriba y lo más importante fue que abrió el Telediario de TVE1 (aunque la crónica de El País no reflejase fielmente lo sucedido y Nacho se centrase en otras actuaciones).

 

La recesión de 1993, y la antepenúltima crisis discográfica, provoca la búsqueda de nuevos horizontes. Julio Palacios, afamado profesional tanto con Gonzalo García Pelayo como por su cuenta, abandona y prefiere centrarse en su profesión de productor (aunque el término exacto debería ser el de director de grabación, porque el productor es quien paga).

 

Por mi parte, me replanteo la estrategia empresarial de Compadres. Y tras una negociación, para sellar la ruptura, donde el único dilema era el destino del sofá de la oficina, emprendemos rumbos distintos. John, el mismo que escribe habitualmente en El Mundano, aclaró la situación como mediador y el sofá fue para Julio (y Maria).

 

Ante la falta de riesgo e inversión de las grandes compañías, la creación de un sello discográfico se hacía indispensable. Así como la búsqueda de nuevos artistas y autores fuera de Madrid (ampliar el círculo que se dice).

 

La incorporación de Manolo y Mamen como socios (un 33% entre ambos, a partes iguales) es también un factor decisivo en esta nueva época (1994). Así como el apoyo financiero de la editorial que dirigía Juan Márquez (EMI/Ego). Juan fue el líder y cantante de Coz, a quienes había fichado para Epic, donde editaron sus canciones más conocidas: “Las chicas son guerreras” y “Más sexy”.

 

Manolo es Manolo Sánchez, uno de los grandes managers del país (Limac). Y Mamen es Mamen Turmo. A la que conocí gracias a MónicaChochless– que la incorporó como secretaria del departamento de A&R que yo dirigía en Epic. Para unirse a Compadres, modesta empresa independiente nacional, tuvo que abandonar una multi como Polygram. Ambos habíamos abandonado Sony (ya no era CBS) con pocos meses de diferencia. Ella a Poly y yo a Compadres. Estaba claro que me interesaba una maquina como ella –la mejor en cuanto a calidad y cantidad de curro- pero no podía pagarla. Le ofrecí un sueldo digno y una participación en la sociedad. Esta formula de contratación se puso de moda años después: salario + acciones. Mamen nunca se creyó lo de ser socia. Pero la atraía el proyecto y se incorporó.

 

Se que nunca confió en el asunto por dos aspectos. El primero, porque me lo dijo. Y el segundo, y más importante, por como reaccionó cuando vendí a Edel. La venta le sentó fatal y se sintió traicionada (se veía venir lo que ocurriría después y que fue la comidilla del sector, aunque los tiros de los rumores estaban desviados). Al explicarla, un domingo al mediodía comiendo en el (desaparecido) Iñaki Ongay, que la operación le dejaba un dinero por su participación y que no debía sentirse defraudada, se incomodó y mucho. Su respuesta no la supe hasta días después. No fue otra que gastarse la pasta en un viaje a Nueva York, llevándose invitada a la peña que trabajaba en Compadres (salvo a mi).

 

Llegados a este punto he de decir que los empleados fijos de Compadres eran todo mujeres. La ya mencionada Mamen (que ademas era socia), Araceli y Clara. En los últimos meses Luis Garza, veterano del sector, nos ayudó con la promoción como freelance.

 

Araceli llevaba la promo en Barcelona y venía de la Virgin que dirigía otra ex compañera, Lydia. A la que había ayudado a pasar de secre del Dpto. Internacional de CBS a jefe de producto (y que probablemente en Intl. tuvo a alguno de los mejores y peores jefes del negocio como Aurelio González, José Luis Gil, Ele Juárez, Jesús Pérez, Manolo Díaz, Paco Pastor, Peter Bagney, Christophe Magny, yo mismo, etc.).

 

Clara trabajaba en una de las barras del Revolver y ocasionalmente de cajera en Día. Era rockera. Entonces salía con Rat, uno de los dos guitarristas de Tribu-X. Nos conocimos en la plaza de toros de Las Ventas (en uno de los dos conciertos donde había colocado a Tribu X junto a Rosendo y unos primerizos M-Clan o en el de los Red Hot Chili Peppers).

 

Así que en vez de Compadres deberíamos habernos llamado Comadres. Pero Aido, la miembra del gobierno, todavía no había aparecido. Ni falta que nos hacía (a las pruebas me remito).

 

Pero volvamos a lo de salir a buscar talento fuera de Madrid, ombligo de muchos negocios. Barcelona, Valencia y Zaragoza serian las ciudades claves de esta nueva andadura de 1994.

 

En Valencia, gracias a Maxi Piñeros, se contacta con José Luis Macias. Y firmamos editorialmente su catalogo de composiciones. Maxi, por su trabajo con Los Inhumanos, conoce la plaza. Y llegamos hasta Pere Andrés que, tras separarse de Jah Macetas, había formado Ras La Tribu con Pantxo Barrera. Tenían una súper canción “Dime” que desgraciadamente permanece en el cementerio de “las que pudieron ser”. Conseguimos que Paco Martín, entonces en RCA, fichase a Ras La Tribu, aunque el álbum no se publicó.

 

Aunque la primera referencia que editó Compadres como discográfica fue de un grupo madrileño, Corazones Negros. “Caliente”, era su segundo, y nuestro primer disco no sólo en España sino también en el extranjero. Salió en Alemania de la mano ¡de un sello de nuevas músicas! La buena gente de Blue Flame, a los que posteriormente empezamos a distribuir en España, se interesó por ellos.

 

Los ya mencionados Tribu-X, ganadores de 2 de los 3 concursos que se celebraban anualmente en Madrid para nuevos valores, debutaron discográficamente con un mini álbum “Arriésgate”, grabado totalmente en directo en la sala El Sol. Sin retoques. ¿Y por qué? Los había visto anteriormente en Siroco y me impresionó su directo. Especialmente su kilométrico cantante (y letrista) Joseba Elola (hoy le confunden por la calle con Pau Gasol). Así que meses después cuando contactamos (creo recordar que fue Eugenio Muñoz, de los estudios Box, quien me los recomendó) ya conocía sus posibilidades. Posteriormente, en septiembre del 94, editamos su primer disco de estudio “Pirueta Radical”. Se definían como funky-caña. Y como genuinos representantes de las nuevas generaciones del rock patrio fueron incluidos en Historias del Kronen, la película de Montxo Armendáriz.

 

Quisiera hacer un alto para referirme a dos personas que fueron básicas en esta etapa de Compadres: Paco Trinidad y sobre todo Pablo Sycet.

 

Pablo era, y es, uno de los mejores diseñadores gráficos de España. El logo de Compadres fue obra suya (así como la imagen que encabeza este post) y también de muchas de las portadas y materiales promocionales (octavillas, carteles y posters, folletos, etc.). Y quizás lo más decisivo: fue quien me puso en contacto con Carlos Berlanga.

 

El Trini, productor estrella, me echaba más de un cable en temas de A&R (singles, edits, mezclas, sonorizaciones en directo, etc.), aparte de haberme traído primero a Mission Hispana y a Los Marañones después. Lo cual enlaza con buscar aires nuevos de fuera de Madrid.

 

Los Marañones, de Murcia, editaron su disco con Compadres ya vendida a Edel y conmigo en la Dirección General de Polydor.

 

Mission Hispana era una formación dividida entre Zaragoza y Barcelona. Sus miembros mantenían esa difícil unión gracias a nuestros esfuerzos y los de Paco Trinidad. Su música era la fusión de varios estilos. El mestizaje llevado a las últimas consecuencias. “El Son Del Americano” fue un pelotazo en la radio y el propulsor de que el álbum “Le Monde” se convirtiese en el primer disco de hip hop nacional en vender. Se quedó a las puertas del disco de oro, que por aquel entonces eran 50.000 unidades. Hoy son cuarenta mil. Como dato anecdótico comentar que “Le Monde” se editó en CD y casete (formato que ya sólo se utilizaba si se preveían buenas ventas).

 

Impagable la aportación del Trini en dos actuaciones decisivas de Mission Hispana: la presentación en Madrid, que sirvió de ensayo general para su actuación en el MIDEM de 1995. Y sobre todo –como me recordaba John la otra noche- cuando hubo un grave problema informático/tecnológico, fue él quien lo resolvió.

 

Y precisamente en ese MIDEM se fraguó el traspaso de la banda a EMI.

 

La aparición de un cuñado o primo, como manager, fue la clásica historia de la pareja, camello o familiar del artista que acaba destrozando una bonita historia. Y en este caso, para complicarlo más aun, el sujeto en cuestión vivía en otra ciudad, Valencia. Se entrometió en algo que contractualmente estaba previsto (Compadres fue la primera cia. en establecer cláusulas de rescisión, como en los contratos de los futbolistas) y que habían iniciado Paco Trinidad y el director artístico de la EMI. En el MIDEM, el contacto entre el Presidente de la multi, Mr. Edel y un servidor estableció unas bases de acuerdo. Pero este individuo malmetió todo lo que pudo y se creyó el bulo de que me los quería llevar a Polygram (nada mas alejado de la realidad) sin conocer los pasos ya dados con la EMI. A lo que hay que añadir que un ejecutivo del dpto artístico de la citada major quiso apuntarse la medalla. Lo que me hizo mucha gracia porque –sin saberlo- respondía a mis intereses. Que no eran otros que traspasarlos a la competencia antes de irme a dirigir Polydor. La cantidad era importante (y representaba una ocasión única para meterle un bocado al presupuesto de A&R de un rival). Al final todo se convirtió en un mal rollo, EMI pagó la cláusula de rescisión pero se quedaron sin el álbum “Le Monde” –que también querían comprar- y luego no supieron que hacer con el grupo. Que estaba entregado al personaje que se había convertido en su gurú. Consecuencias: sin Compadres, sin Trinidad, el CD que sacaron con EMI pasó sin pena ni gloria y se separaron. De manual.

 

Como se ha venido apuntando desarrollábamos una actividad internacional. Tanto de aquí para el exterior como de afuera para adentro. Gracias a Christophe (ex compañero de Epic y músico de Gwendal, Imanol, etc.), al que los más fieles del blog conoceréis de sus crónicas del 6 Naciones de rugby, contactamos con un importante editor francés, que dominaba la escena hip hop en el país vecino (MC Solaar, Soon E MC). Y la venta a Edel marcó una nueva dimensión. Bajo el patronazgo de Michael Haentjes (Mr. Edel) nos juntamos algunas de “las fuerzas vivas” más importantes del planeta. Desde USA llegaban los sellos de Prince (NPG) y de Mike Curb (Curb Records). Es decir, la América blanca y la negra. De Holanda, la gente de Roadrunner. De los países escandinavos la peña que estaba a punto de romper la pana… Edel supuso un salto adelante en la dimensión de la modesta Compadres. Aportó músculo financiero y sobre todo ¡catalogo! Algo imprescindible para alcanzar peso especifico en un mercado cada vez mas disperso.

 

Indudablemente Misión Hispana y Carlos Berlanga se beneficiaron de esta asociación. Eran los dos que más vendieron (antes y después de Edel).

 

Carlos Berlanga fue sin dudas el autor de más éxito de la movida madrileña. Para la historia han quedado sus canciones –e himnos- con Kaka de Luxe, Pegamoides y Dinarama. Tras 4 años de silencio discográfico (y un fracaso con su debut en solitario “El Ángel Exterminador”) tuvimos la enorme fortuna de orquestar su regreso. Gracias a Pablo Sycet, como ya he mencionado anteriormente, ¿y a Nacho Canut, fan de mis programas de radio? Lo de Canut no lo se a ciencia cierta, pero los tres (Pablo, Carlos y Nacho) eran muy amigos. Y más de una vez me he encontrado a NC en el estudio de Sycet.

 

Indicios” fue el album que marcó su vuelta. La portada era un homenaje al Antonio Carlos Jobim de “Wave” del sello A&M (su época estadounidense) e incluía una versión de su “Aguas De Marzo” a dúo con Ana Belén. Carlos quería grabarla con ella y cuando se lo propuse aceptó encantada. Recuerdo que había unos pequeños problemas musicales por resolver y aproveché que Raimundo Fagner andaba por Madrid para localizar músicos, bajo su supervisión, para la sesión. “Meu irmao voçe nao podía haber procurado una mais fácil” fue el comentario del que cuatro años después seria el padrino de mi hijo (pido disculpas por los errores gramaticales de mi portuñol). Porque realmente la canción se las traía.

 

Berlanga adoraba a Jobim. Su fallecimiento, al poco de editarse el CD fue una pésima noticia para Carlos. Garza lo aprovechó en las ondas medias y dieron la noticia usando nuestra versión.

 

Vainica Doble también colaboraron (otro reencuentro).

 

Pasado el tiempo hay dos aspectos de los que me siento particularmente orgulloso: la magnifica y cuidada re edición que hicieron hace unos años los de Austrohúngaro (y que amablemente me envió Genís de Astrud) y que durante bastantes años “Indicios” fue considerado por los lectores y críticos del Tentaciones/EP3 de El País como uno de los 10 mejores discos nacionales. Estoy convencido que Carlos también estaría orgulloso…

 

El Sueño eran una joven banda de Mahadahonda. Pop fresco, simple y directo. Maxi Piñeros era su manager y decía que eran “un fenómeno sociológico”. Le pedí que por favor no lo repitiese más, que sonaba a cachondeo. Maxi los dio a conocer a través del Zona de Concierto de 1994. Sufrieron la mini crisis provocada por mi marcha y su album de debut se perdió. Lastima, y me siento culpable, porque las canciones eran buenas, pero no se dieron a conocer. Contaron con la producción de Nacho Bejar (colaborador habitual de Antonio Vega) que también tocó en el disco al igual que su compañero de Sonora, Basilio Martí, así como Andrés Calamaro y Ariel Rot (grabamos su “Nadie Sale Vivo De Aquí”). Eran 11 temas, nueve propios. La otra versión era el “Ana” de Los Elegantes.

 

Fueron los tiempos en los que el termino “fusión” dio paso al de “mestizaje”. Y Compadres no sólo tuvo mucho que ver sino que la variedad del repertorio y géneros eran la mejor prueba. La entrada de Edel en noviembre de 1994 no supuso ningún cambio y mi sustituto, Nicola, a mediados de 1995 siguió la línea inicialmente marcada (de hecho su mayor acierto, en mi opinión, fue fichar a Amparanoia y a Macaco).

 

Para terminar no puedo olvidar las innumerables noches sin dormir, agobiado por los problemas económicos –parece que inherentes a cualquier sello independiente- y lo bien que dormí a partir de el dia que se empezó a perfilar el acuerdo con Edel (Popkomm 1994). Fue un dia largo, largo. Que empezó con un plantón que le di a Naomi Campbell. Chochless me había arreglado una cita con ella (a la hora del desayuno). Las fotos con la Diosa y el vacile con lo de Comadres me parecían un puntazo. Pero Haentjes también me había citado para desayunar…y ya no nos despegamos. A la noche nada más volver a la habitación del hotel hice tres llamadas. A Chochless para disculparme. No estaba y dejé mensaje. A La Mundana, para contarle lo que podría traernos el futuro. Se alivió tanto o más que yo. También llamé a John, experto financiero, para consultar distintos aspectos de la negociación…

 

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