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Algunas aclaraciones sobre las discográficas (Efe Eme)

10 de octubre de 2009

mundano-10-10-09

No tenía pensado escribir sobre el tema. Pero algunos conceptos expresados en los comentarios al artículo de la semana pasada, varios emails y llamadas de amigos y conocidos han acabado por convencerme.

Las fuentes y datos son de mi propia experiencia y de un libro de Moses Avalon llamado “Million Dollar Mistakes” (errores ruinosos).

Escribía en ¿A quién le pilló el toro del cambio tecnológico? que, contrariamente a lo que se piensa, son las tiendas las principales responsables del desastre actual. Son ellas las que no han sabido adaptarse a los nuevos tiempos. Los del cambio digital. Y en su caída –y cierre- han arrastrado a los demás. Pero en este mundo de percepciones que vivimos, donde la realidad tantas veces queda camuflada, lo habitual es echar pestes de las compañías discográficas. Y así ha sido al menos desde que a principios de los 70 me asomé al maravilloso mundo de la música. Aunque últimamente el papel de malo de la película ha pasado a manos de SGAE.

Han sido los medios los que han fijado esta errónea impresión (sin quitarle “meritos” a las propias compañías que también han ayudado lo suyo, pero no tanto como apunta la mayoría). Pero nadie, absolutamente nadie, aportó idea alguna. Mucho periodista hablando y escribiendo sobre “nuevos modelos de negocio” sin dar ninguna pista al respecto. Casi todos con vocación de profeta. Hoy en día son sus empresas, especialmente las de prensa, las que están viviendo una situación similar. No pusieron sus barbas a remojar…

¿Qué podían hacer las compañías, especialmente las multinacionales, ante la revolución digital que se avecinaba? ¿Qué no debían hacer? Esto último parece más claro y hay unanimidad al respecto. Es exactamente lo que ha contribuido a la percepción actual y ha cimentado la mala imagen de las discográficas. Me centraré por tanto en la primera pregunta.

La aparición de Internet en la década de los 90 del siglo pasado empezó a poner todo patas arriba. ¿Se durmieron las multis en sus laureles? Puede. Es la idea que han manejado los “enemigos” (aquellos que tienen intereses en las operadoras telefónicas y de acceso a la Red). Lo cierto es que Universal a finales de los 90 ya estaba explorando las posibilidades comerciales y de negocio en Internet. El modelo era el de la explotación cinematográfica (cines, video, pay per view, canales de TV de pago, canales generalistas de TV). BMG compró Napster. Algunas Webs de venta online estaban fomentadas por varias majors. ¿Qué otras alternativas estaban a su disposición? No muchas más. Hace 10 años se introdujo el streaming y no arrancó. Hoy en día ha resucitado y parece una formula de éxito. En mi opinión es un sustituto a las emisoras de radio (cuyo rol en la difusión de músicas y artistas ha sido decisivo).

El fenómeno del P2P tuvo tres actores principales: Napster, Kazaa y LimeWire. A principios de 1999 los Napster entablaron conversaciones con las principales compañías estadounidenses. Partían de la idea que los artistas no cobraban sus royalties y la usaron para presentarse ante la comunidad creativa como “artist friendly”. Pasaban por alto algunos aspectos básicos: los adelantos sobre regalías tienen que recuperarse; las compañías no podían negociar sobre derechos no contemplados en sus contratos con los artistas (y ya había habido problemas con la aparición del CD y los acuerdos firmados antes de 1980) y debían renegociar, con un previsible coste; las estrictas leyes anti trust de EE.UU. imposibilitaban acuerdos globales de la industria; el temor a romper un modelo de negocio basado en la venta de álbumes y no de canciones, lo cual implicaba un salto atrás de al menos 25 años (a grupos y solistas tampoco les favorecía). Estos factores configuraban el escenario hace 10 años.

Otra falsa apreciación que se propagó fue la de que se rellenaban álbumes con basura. Esto no quiere decir que no haya malos discos o malas canciones en bastantes CDs. Pero bajo ningún concepto respondía a un plan preconcebido. Grabar era bastante caro y el deseo de todas las compañías era editar álbumes con 14 éxitos. Algo bastante difícil de conseguir. Y son los autores y los artistas los que responden a esta presión que emana de los departamentos de A&R. Los directores artísticos son conscientes de la utopia y se conforman con al menos 3 o 4 posibles hits (que luego se reducen ante la imposibilidad de que suenen todas las producciones en las emisoras de radio). Si los sellos pagaban adelantos sobre ventas futuras ¿qué interés podrían tener en editar productos fallidos?

En el cambio de siglo algunos mercados sufrían la plaga del Top Manta. En España se tardó años en perseguir esta lacra. En países como México y Brasil es una realidad que domina el mercado. Los intentos de movilizar a los gobiernos no tuvieron el apoyo requerido. O cuando llegó era demasiado tarde. Por aquí nos encontramos con problemas del tercer mundo (piratería) y del primero (descargas).

Cuando la industria pidió ayuda -a las agencias gubernamentales y ministerios del ramo- para regular el mercado de las descargas, la respuesta era invariablemente la misma en todo el mundo: había que ayudar a las telecos a desarrollar su negocio y no se les debía poner trabas. Llegados a este punto sólo puedo comentar el tremendo error de esos mandatarios que ahora se ven forzados a tomar medidas drásticas (abarcan desde la desconexión a Internet hasta la invasión de la privacidad de tus datos)

Y a todo esto dejo para el final un dato de lo más esclarecedor: leía las navidades pasadas en el Wall Street Journal como las discográficas habían perdido la batalla de las relaciones publicas en los medios que crean opinión. Se refería al New York Times, Washington Post, LA Times, etc. Sostenía la tesis que la razón principal era porque las disqueras no contrataban publicidad en esos medios. Y las empresas tecnológicas sí…

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Daños colaterales (en Efe Eme)

14 de junio de 2008

La semana ha venido marcada por la noticia de la demanda presentada contra Pablo Soto Bravo, ante los juzgados de lo Mercantil de Madrid, por Promusicae y las filiales españolas de las cuatro “majors” (o multinacionales si así se prefiere) que son Universal, Sony BMG, Warner y EMI.

 

Pablo Soto es el creador y máximo responsable de las páginas Web Blubster, Piolet y Manolito. Su empresa, MP2P Technologies, ofrece estas aplicaciones gratuitamente, a cambio de publicidad, o en versión premium por 14,95 euros.

 

Promusicae es la entidad que aglutina a las cuatro “multis” más otras compañías discográficas. Dado que impera el voto económico está claro que la voz cantante la llevan las cuatro mencionadas anteriormente. Su propiedad ha ido cambiando de manos con el paso del tiempo y a causa de la crisis del sector. Hoy están en manos de fondos de inversión y/o megacorporaciones cuyas principales actividades tienen relación con los servicios (energía, agua, infraestructuras), medios de comunicación o hardware.

 

Las reacciones en los medios tradicionales y en la “blogocosa” no se hicieron esperar. Y predeciblemente posicionados a favor del Sr. Soto. Al que cariñosamente algunos calificaban como chaval, en un claro intento de manipular nuestros afectos y simpatías. ¡Tiene 28 años! La mayoría de edad en España es desde los 18 (y para algunos delitos y faltas es incluso menor). Y nadie mencionó que reside en uno de los barrios residenciales más caros de Madrid.

 

Poco importaban la nota de prensa de Promusicae donde se informaba de las razones (“la demanda aporta pruebas periciales y notariales para demostrar la veracidad de sus acusaciones”) por las que reclaman ¡13 millones de euros! por daños y perjuicios o las más de 100 paginas que conforman la denuncia o lo más simple, la admisión a trámite por el juzgado. Esto último no quiere decir que Pablo Soto sea culpable. Habrá que esperar a la sentencia (y al previsible recurso que presentará la parte perdedora).

 

Pero no, todos expresaban una opinión sobre algo que desconocemos en gran parte y que no hemos leído. En cambio los que sí saben (o deberían) son los abogados del acusado, los señores De la Cueva y Bravo, que mostraban la prudencia necesaria. Más concretamente David Bravo, en su blog, cuelga la nota de prensa de Promusicae y pide tiempo para leer y analizar los 100 folios de la demanda. Lo lógico. Una lástima que los demás no hayan seguido su ejemplo. ¿O es una campaña de sensibilización de la opinión pública y de los tribunales a favor de Soto?

 

Luego nos extrañamos que quieran regular y controlar los blogs.

 

Dos hechos me sorprendieron de las reacciones de los bloggers: la coincidencia de criterios entre los progresistas y los conservadores. Así un conocido blog “izquierdista” hacía la analogía entre la industria discográfica y la armamentística. El primer error –frecuente en todos los que escriben al respecto- es que ni Promusicae ni las cuatro multinacionales representan a todas las discográficas. Existen organizaciones de ámbito autonómico, está la UFI –que nació precisamente para defender los intereses de las independientes fuera del tutelaje de las “majors”– o los productores y sellos que no están afiliados a ninguna asociación. Es decir, mezclar churras con merinas sólo favorece a las (“odiadas”) grandes compañías. ¿Es esto lo progresista? Y el símil establecido con la industria armamentística es de una mala baba y una ignorancia desaforada. ¿Lo avanzado es pensar que los productos culturales matan como las armas?

 

Pero la palma se la lleva el colaborador del Libertad Digital de Jiménez Losantos y profesor del Instituto de Empresa, Enrique Dans, que lanza el siguiente mensaje:

 

[…] Bájate a una tienda, y compra diez o quince discos. Asegúrate de comprobar la política de devoluciones. Unos días después, devuélvelos sin abrir y con su correspondiente ticket de compra. La logística inversa es la que más dinero cuesta, y hasta trece millones de euros, tienes muchos discos que devolver. No compres discos, ni uno, ni medio, ni los aceptes como regalo. No colabores con semejante panda de parásitos del pasado, no sigas soportando sus insultos ni financiando a sus abogados. […]

 

A lo que le faltaba añadir que es bueno aprovechar que se está celebrando La Semana de La Música (hasta el 22 de junio) y las tiendas “no cobran el IVA” (aplican un 16% de descuento). Pero no lo dice porque no lo sabe. El rey del llamado “método Ana Rosa” se limita a proponer un boicot en la misma línea que su patrón, cuando desde los micrófonos de la COPE llamó a dejar de comprar el ABC y a cancelar las suscripciones.

 

Preguntado al respecto, Antonio Guisasola, Presidente de Promusicae, nos respondía:

 

Estamos acostumbrados a recibir todo tipo de críticas e insultos cada vez que actuamos  para defender nuestros derechos. Es de lamentar que ciudadanos que se erigen como “apóstoles de la cultura libre”  critiquen, desde la ignorancia, a la industria discográfica, y  protesten sistemáticamente y casi de forma visceral cuando tratamos de ponerle límites a parásitos que  pretendiendo apoyar la difusión de la cultura se enriquecen con el fraude masivo a la propiedad intelectual. Tergiversar la realidad está dentro de la libertad de expresión y no es atacable legalmente.”

 

Lo curioso del caso es que tanto Promusicae como las multinacionales mandan a sus ejecutivos a cursar Masters al IE. Y se sabe, como enseñan en la citada escuela de negocios, que la calidad de una cadena, estructura, organización o proceso viene lastrada por su peor elemento. En este caso, Enrique Dans.

 

Por su parte Mark Kitcatt, Presidente de UFI nos comentaba:

 

Son sandeces, a las que poca gente hará caso, aunque supongo que forman parte de una campaña de ataque sobre los derechos de propiedad intelectual y suman, y dentro de esa campaña pueden tener su efecto dañino.”

 

Siendo UFI la asociación de compañías independientes, la mayoría de las cuales son nacionales, le preguntábamos a Mark si ¿puede hacer mucha más mella a las independientes que a las multis?

 

“La campaña en cúmulo tiene un efecto más acentuado sobre artistas y productores que operamos al margen de lo masivo porque tenemos menos recursos y operamos en unos presupuestos muchísimo más justitos, si atacas a una multinacional realmente sólo puedes aspirar a afectar al precio de las acciones de sus accionistas y que despidan a unos cuantos trabajadores. Los sellos pequeños estamos más indefensos.”

 

Para seguir a continuación:

 

“Toda la comunidad independiente se acuerda del caso KAzaa, donde RIAA y las multinacionales negociaron un acuerdo en nombre de la industria que finalmente sólo compensará a las cuatro multis. Esperemos que no se repita la historia, pero se ve venir. Soy más partidario de negociar, como todos los empresarios. El P2P es un gran invento para difundir la cultura, ahora necesitamos que quien se beneficie económicamente de contenidos culturales responda a los artistas y productores que somos quienes generemos esa riqueza.”

 

Llegados a este punto, y antes de finalizar con dos datos macroeconómicos, quisiera recordar que, entre los daños colaterales, España está en una situación única. Afronta los problemas del tercer mundo (el top manta) y los del primero (derivados de las descargas ilegales desde Internet). Asimismo los Estados Unidos nos han puesto en un par de listas negras en materias referidas a la defensa de los copyrights y países de nuestro entorno, como Francia y UK, proponen medidas mas duras contra “los piratas informáticos”.

  

El abogado Javier Cremades, Presidente del II Foro Iberoamericano de la Propiedad Intelectual, celebrado está semana en Madrid, decía el primer día que “hasta 300.000 empleos podrían perderse en España en cuatro años”.

 

En términos de aportación al Producto Nacional Bruto, la industria cultural y de ocio española constituye la sexta más productiva y contribuye al empleo en un 7,8% sobre el conjunto de asalariados.

 

Estos datos deberían llevar a una reflexión más profunda, sobre todo por parte de periodistas y bloggers que se lanzan al charco con demasiada frivolidad. ¿O tienen una agenda oculta vinculada a la empresa más sancionada de la historia económica de España? La misma que además tiene el dudoso honor de haber batido el récord de multa de la UE, anteriormente en posesión de Microsoft. Y que asimismo es una de las mayores anunciantes del país. Y que para mas INRI estos días lanza una compañía discográfica…

 

Publicado en Efe Eme

 

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La segunda carta de John al Defensor del Lector de El País

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La segunda carta de John al Defensor del Lector de El País

5 de marzo de 2008

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Ha llegado el momento de publicar la segunda carta de John, del 15 de febrero, y que al igual que la primera fue enviada por correo electronico. 

Sorprende la carga de trabajo del Sr. Larraya como Defensor del Lector del diario más leído del país. En lo que va de año ¡sólo ha publicado 2 artículos! Y como no ha respondido a ninguna de las 2 cartas de John, asumo que no suele contestar. 

Yo quiero un curro como el suyo o como el de Mariano. Bien pagados, mucho tiempo libre y criticando a los demás (eso ya lo hacemos a diario muchos bloggers) 

Larraya le envidio. Y cuidado, no se vaya a despeinar… 

Sr. D. José Miguel Larraya

Defensor del Lector El País 

Muy Sr. Mío, 

He leído con atención su nota en la sección “Fe de Errores” publicada el pasado 3 de Febrero y estoy sorprendido de que a pesar de que los motivos que me impulsaron a escribirle mi carta adjunta de fecha 24 de enero, son los mismos que expone usted en su nota, ignora usted olímpicamente el contenido de mi escrito. Peor aun, ‘El País’ publica dos noticias falsas y tendenciosas, y a pesar de ser advertido de la falsedad de las mismas, usted decide ignorar esta advertencia y saltarse a la torera la afirmación con la que abre su escrito: “Las normas internas de este periódico exigen que los errores cometidos en sus páginas sean subsanados lo más rápidamente posible y sin tapujos. Y encarga esa tarea de una manera muy especial a los responsables de cada área informativa 

En mi carta adjunta le señalaba dos informaciones publicadas en el periódico, indicando fecha, articulo y periodista, resaltando los errores de ambas y como ambos errores podían haber sido fácilmente subsanados, y le parafraseo, ‘”contrastando todas las informaciones, aun cuando la fuente de su origen sea relevante”. Ni hubo rigor en la información, ni se aplico el Libro de Estilo. Los errores eran inapelables pero ni siquiera se  corrigieron cuando se señalaron. En ambos casos la información venia firmada por David Alandete y el error era fácilmente subsanable mediante una llamada a la Recording Industry Association of America, RIAA, parte implicada en la información que debía de haber sido contrastada según el Libro de Estilo.

Como le indicaba en mi carta, uno de los errores podía haber sido una desafortunada redacción por parte del Sr. Alandete, sin embargo, la segunda noticia, publicada el día en que le escribí la carta adjunta, por el mismo Sr. Alandete, marcaba una tendencia de desprecio por el Derecho de Autor que hacia mas sospechoso lo que podía parecer una infortunada redacción. 

Le refresco el motivo de mi queja. El 12 de Enero “El País” publica la siguiente afirmación: “En los últimos años, las discográficas han presentado hasta 26.000 denuncias pero han obtenido sólo una condena,…” Realidad: desde el año 2003, la RIAA ha iniciado más de 26000 casos judiciales contra violadores de la Propiedad Intelectual de sus afiliados. De todos ellos, solo un caso llego a juicio, porque en el resto de los casos los denunciados pactaron satisfacer indemnizaciones a la RIAA. El hecho de que solo un caso llegara a juicio (Capitol vs. Jaime Thomas) y de que este fuera resuelto abrumadoramente a favor de la RIAA, por un jurado de pares de la denunciada del Estado de Minessota, habla a las claras de la legitimidad de la demanda y la seriedad de los casos incoados por la RIAA, todos ellos iniciados cuando existe clara evidencia de robo de Propiedad Intelectual. Sin embargo, no es esto lo que se deduce de la segunda información del Sr. Alandete. En este caso ya no cabe el beneficio de la duda de una posible mala redacción. En este caso el Sr. Alandete simple y llanamente miente y revela su poca profesionalidad y falta de ética periodística.

Como señalaba en mi carta adjunta, el 24 de Enero El País publica una información titulada “Al banquillo por pasar sus discos al ordenador”. No solo publica una información falsa, si no que miente afirmando que ha tenido acceso a la demanda. Miente, porque o bien no ha tenido acceso a la misma, y efectúa la afirmación para dar veracidad a su mentira, o bien ha tenido acceso, en cuyo caso miente porque la demanda en ningún momento acusa al demandado por copiar sus discos en un ordenador.

La falsa noticia provenía de un bulo de Internet que  fue recogido por el “Washington Post”. El Post tuvo la decencia y profesionalidad de emitir una corrección -que se puede leer en el link del  The Washington Post pero parece que al ‘copión’ le dio vagancia o el desmentido no convenía a su particular campaña en contra de la Propiedad Intelectual. Varios blogs  dedicados a la música y/o a la Propiedad Intelectual resaltaron el error de la noticia, le señalo algunos: 

http://www.news.com/8301-10784_3-9843939-7.html?tag=nefd.top 

http://www.coolfer.com/blog/archives/2008/01/making_sense_of.php

http://williampatry.blogspot.com/2007/12/establishment-press-takes-riaa-on.html

http://www.cio-today.com/news/RIAA-Not-Targeting-CD-Ripping-After-All/story.xhtml?story_id=13300C81I5JE

Ciertamente, desconozco si Alandete obtuvo su información de la Red o del Post, pero en ambos casos ignoró la norma de contrastar la fuente y la recomendación del Libro de Estilo de contrastarla con las partes implicadas. Como señala usted mismo en ‘Fe de Errores’, “Contrastar informaciones parece una tarea fácil y, a veces, lo es. Una simple llamada telefónica permite contrastar datos y poner los hechos en perspectiva…”. En este caso era simplemente una llamada a la RIAA, basada en Washington, como el Sr. Alandete. Pero a pesar de su aserto (le cito de nuevo) “…en el sentido de que los libros de estilo no deben ser mera retórica y que el derecho a la información de los lectores exige a los periodistas contrastar las informaciones y distinguir entre hechos y opiniones”, parece que usted decide ignorar mi llamada de atención sobre la flagrante desinformación que suministra uno de sus periodistas. 

 

El tema no es baladí. España se ha convertido en un país que destaca internacionalmente por la falta de respeto a la Propiedad Intelectual. 150 millones de descargas de películas en un año y la perdida de 20 millones de espectadores hablan por si solos. Millones y millones de descargas de canciones, mientras se ataca ferozmente al canon destinado a compensar esta práctica, describen bien el actual panorama español referente a la Propiedad Intelectual.

Para rematar, la demagogia del Sr. Rajoy, que cambia de chaqueta cuando se da cuenta de la impunidad con la que campan por sus respetos los enemigos de la Propiedad Intelectual, a pesar de que el PP sostuvo el Canon en el debate parlamentario. Los feroces comentarios que se leen en cualquier noticia relacionada con la Propiedad Intelectual o en cualquiera de los foros o blogs al respecto no son más que un reflejo de la desidia con la que la Prensa ha tratado el tema y la falta de información, o simplemente la frivolidad con la que se redactan algunas noticias.

Y el caso del Sr. Alandete es flagrante. Por un lado hace parecer inocua la actividad de la RIAA, por otro deliberadamente desinforma para hacer parecer que el que defiende sus derechos es un vampiro que ataca a una pobre víctima que no hace mas que copiar una canción en su ordenador. Es este tipo de desinformación lo que ha generado el clima de linchamiento que existe en los foros y blogs en España.  

Le resaltaba en mi carta que me constaba  que tanto “El País” como el Grupo PRISA mantienen postulados de respeto por la Propiedad Intelectual, pero parece que usted ha decidido ponerse del lado de la falsedad e ignorar una llamada de atención sobre un flagrante y falso ataque a estos postulados. 

Atentamente,

John XXXX

Miami, Florida.  

USA 

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Carta de John al Defensor del Lector de El País

26 de febrero de 2008

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El pasado 24 de enero John mandó una carta al Defensor del Lector de El País –cuyo texto publicamos a continuación. Antes dos breves apuntes:  

1.     No recibió ninguna respuesta y el 15 de febrero volvió a escribirle –carta que publicaremos la semana que viene.

2.     David Alandete ha estado cubriendo información de las primarias USA. Como todo lo que haya publicado tenga la misma falta de rigor y de conocimiento que la mostrada en su artículo Al banquillo por pasar sus discos al ordenador  estamos apañados…  

Sr. D. José Miguel Larraya

Defensor del Lector El País 

Muy Sr. Mío: 

Estoy sorprendido por haber leído en menos de dos semanas dos informaciones totalmente tendenciosas firmadas por David Alandete que a mi entender no solo son falsas y tendenciosas, si no que, además,  violan el Libro de Estilo de El País. En ambas informaciones introduje un comentario en la pestaña ‘corregir’ de su periódico digital, con la vana esperanza de que fuera un error por parte del Sr. Alandete y que la llamada de atención de la nota introducida en ‘corregir’, le hiciera revisar la información y rectificar. Ambos comentarios han sido ignorados, pero la forma en la que el Sr. Alandete presenta la información en su nota Al banquillo por pasar sus discos al ordenador  fechada en Washington hoy, me hace sospechar que el Sr. Alandete utiliza su periódico para desarrollar una campaña personal, ignorando totalmente los principios de veracidad que debieran de guiar la información periodística. 

El pasado día 12, en un reportaje de Ramón Muñoz titulado Cerco a las descargas en la Red se incluía la siguiente frase: “En los últimos años, las discográficas han presentado hasta 26.000 denuncias pero han obtenido sólo una condena, la de Jammie Thomas, una madre soltera de 30 años que tendrá que pagar 6.600 euros, por cada una de las 24 canciones que se descargó de la Red, informa David Alandete” Tal y como estaba redactada la frase, la introducción de la conjunción ‘pero’ daría a entender que las otras 25.999 denuncias acabaron en desistimientos o absoluciones, cuando la realidad es que si hubo una sola condena es porque solo un denunciado decidió llegar ante los tribunales, mientras que el resto, conscientes (ellos o sus abogados) de que con la legislación americana llevaban las de perder, decidieron pactar con la RIAA y pagar indemnizaciones antes de llegar a los Tribunales. Creo que esta realidad, fácilmente contrastable por el Sr. Alandete si hubiera seguido la elemental norma periodística de contrastar con las fuentes y partes implicadas, es radicalmente distinta a la que da a entender el Sr. Alandete en su comentario. 

Todo esto pudiera no ser más que una desafortunada redacción del Sr. Alandete si no fuera por las falsedades que el Sr. Alandete vierte en la noticia de hoy titulada Al banquillo por pasar sus discos al ordenador. Ya el titulo es totalmente falso, nadie ha sido llevado a ningún banquillo por pasar sus discos al ordenador. Falsedad que repite el Sr. Alandete en el primer párrafo del artículo al afirmar que “la compañía asegura que es delito grabar en el disco duro del ordenador personal la música de un CD comprado de forma legal.” Eso no lo asegura Warner, como podía haber confirmado el Sr. Alandete efectuando una simple llamada telefónica a Warner o la RIAA, que se encuentra en Washington, como él, y que es la mínima precaución que según la ética periodística y el Manual de Estilo debiera de haber tomado este caballero.

El Sr. Alandete lo que hace es copiar, actividad poco ética, un bulo circulado por Internet recientemente y que fue desmentido por la RIAA, podía y debía de haberse tomado la molestia de llamar a la RIAA y confirmar la veracidad del bulo y/o del desmentido, pero parece que para sus intereses es mas cómodo copiar y amplificar el bulo que trabajar como periodista.

El Sr. Alandete afirma que ha tenido acceso a la demanda y simplemente miente, porque o bien no ha tenido acceso a la misma, y efectúa la afirmación para dar veracidad a su mentira, o bien ha tenido acceso, en cuyo caso miente porque la demanda en ningún momento acusa al demandado por copiar sus discos en un ordenador, si no por efectuar un ‘upload’ de miles de canciones en la Red. También pudiera simplemente haber copiado lo que decía el bulo de la Red (básicamente lo mismo que copia y pega el Sr. Alandete) en cuyo caso la falta de profesionalidad y ética profesional es tremenda. 

La poca seriedad de las afirmaciones de este señor queda reflejada en sus propios artículos. Así mientras que hace unos días mencionaba 26000 demandas, en el artículo de hoy se refiere a 22000, una diferencia de un 16%.

Leyendo entre líneas también puede uno darse cuenta de la falta de veracidad de los asertos del Sr. Alandete: “El juez estableció que no es necesario demostrar que alguien se ha descargado las canciones para condenar a quien las ofrece.” Es decir a quien efectúa un ‘upload’, que es contra quien se han dirigido las demandas de la RIAA, no a quien copia las mismas o siquiera a quien las descarga.

Miente al afirmar que la RIAA afirma en su Web que “que el comprador no tiene el “derecho legal” de “transferir una copia al disco duro del ordenador o al reproductor portátil”. La RIAA en su Web afirma textualmente “las compañías de discos jamás han objetado que alguien efectúe una copia de un CD para su uso personal”  (http://riaa.com/faq.php punto 11) y a continuación explica que copiar para regalar y descargar ilegalmente priva a los creadores de esa música de una compensación por su trabajo. Y después pone un enlace a otro site (http://www.musicunited.org/2_thelaw.html ) que explica lo que dice la legislación USA y que dice que ‘”podrías violar la ley” si haces un mp3 y lo pones accesible en la red mediante P2Ps.

En otro apartado (http://riaa.com/physicalpiracy.php?content_selector=piracy_online_the_law ) la RIAA cita la ley Americana (United Sates Code, Titulo 17, secciones 501 y 506) y vuelve a explicar como “podrías violar la ley”. Todo esto es totalmente distinto a la tajante y radicalmente falsa afirmación de este señor. Pero peor aun, mientras que Alandete se preocupa de distorsionar lo que dice la Web de la RIAA no se molesta en llamar, verificar cuantos casos se han interpuesto, cuantos han llegado al tribunal y como son los casos, en cuyo caso le habrían explicado que TODOS los casos han sido contra ‘uploaders’, que todos implicaban miles de canciones y que todos menos dos fueron resueltos mediante pago de indemnización fuera de corte, y los otros dos uno acabo en condena y el otro esta pendiente de vista. Solo hubiera necesitado una llamada telefónica local. 

Obviamente el Sr. Alandete quiere transmitir el mensaje de que no pasa nada por copiar (de 26000 demandas una condena) y que la RIAA es un monstruo que demanda a gente por copiar discos a su ordenador. El Sr. Alandete esta en plena libertad de disentir de los postulados de la RIAA e incluso de la Ley Americana, nadie se lo prohíbe ni se lo impide, pero lo que la ética periodística y el Código de Estilo de El País prohíben es mentir, publicar bulos sin ratificar las fuentes y distorsionar el contenido de una demanda o de una pagina Web.  

Peor aun, me consta que tanto El País como el Grupo PRISA mantienen postulados de respeto por la Propiedad Intelectual que el Sr. Alandete desprecia olímpicamente promoviendo una campaña personal en contra de la misma distorsionando la información y mintiendo pura y llanamente. 

La imagen es de www.elperiodista.cl   

ACTUALIZACIÓN:

 

La segunda carta de John al Defensor del Lector de El País

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