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Modric eclipsa a todos

Modric

El tuttocampista Modric es deslumbrante y eclipsa a todos. Por ejemplo, a la Real Sociedad anoche y en la foto a todos los que aparecemos en ella. Le vemos saludando a Mari Luz, la viuda de Gento. Butragueño y un servidor salimos a medias, tapados por la cabeza del croata. Joe Llorente y Nacho no pierden detalle. Florentino Pérez parece atento a algo detrás de Llorente (probablemente a la entrevista de Miguel Ríos para Real Madrid TV). Esta foto, publicada en la revista del club para sus socios, alegró mi tarde de ayer. Y parecía un buen presagio de cara al partido frente a la Real.

Antes del partido hubo un homenaje al pueblo de Ucrania, con Lunin de protagonista. Nuestro segundo portero está pasando por momentos difíciles, con la mayor parte de su familia viviendo en su país natal.

Ancelotti ante la ausencia del contagiado Fede Valverde (recambio de Kroos) recurrió a Camavinga. Y arriba dio descanso a Marco Asensio. Jugó Rodrygo. En el estadio todos éramos conscientes de la trascendencia del partido tras el empate del Sevilla en Vitoria. Nos podiamos a ir a ocho puntos de ventaja (son tres partidos a falta de 11 jornadas).

Imanol salió con tres centrales. Y una clara vocación de atrincherarse. Con el marcador a favor (0-1) llegamos a ver 10 realistas defendiendo en su área. El Real Madrid, con un Camavinga muy activo, buscó jugar por las bandas para abrir huecos. En los primeros minutos el protagonista fue Rodrygo. A Vinicius no le llegaban balones. El problema del Madrid era que el dominio era infructuoso, sin remates. Como en la mejor jugada de Rodrygo, a los cinco minutos, en la que no encontró rematador. De hecho el primer disparo entre los tres palos fue el penalti que transformó Oyarzabal (0-1 en el min. 9). Silva le tendió la trampa a Carvajal y el lateral picó como un pardillo. La Real no volvió a chutar entre los tres palos en el resto del partido.

El Madrid siguió dominando, sin fruto. Tan solo dos disparos lejanos de Casemiro, que se fueron fuera. Todo cambió cuando Modric se echó el equipo a sus espaldas. Sucedió mediada la primera parte y al poco presenciamos los mejores momentos blancos de todo el encuentro. El omnipresente Modric adelantó su posición para iniciar la presión alta junto a Benzema, con las espaldas bien cubiertas por Case y Camavinga. Modric alternaba ambas bandas y en la izquierda activó a Vinicius.

Los minutos finales fueron trepidantes: dos goles y uno anulado. En el 40 Camavinga empató con un trallazo a media altura que entró rozando el poste. Su remate desde fuera del área abrió el camino de la victoria y sorprendió a propios y extraños. Al minuto, un robo de balón tras el saque de centro, le llegá a Benzema. Avanza, encará a Remiro y le bate. El linier y el VAR dictaminan que era fuera de juego. En el 43 un zurdazo de Modric entra como un exhalación por la escuadra. Es un remate cruzado, después de un saque de esquina en corto desde la derecha del ataque blanco. El balón le llega a Benzema en el vértice del área y se la pasa atrás a Modric. El astro finta, para deshacerse de un rival, y desde la frontal, antes de llegar al balcón del área, empalma anotando el 2-1. Resultado con el que se alcanzó el descanso.

Imanol modificó su planteamiento inicial y efectuó un doble cambio: entraron Rafinha y Djouahra  por Silva y Pacheco.

Se preveía para los segundo 45 minutos un Madrid de nadar y guardar la ropa. Se siguió dominando y robando el balón, lo que imposibilitaba los ataques rivales. El meta Remiro insistía en sacar largo buscando a Isak. Pero al igual que en la primera parte sus saques iban para los nuestros. SI en ciertas fases se le vio nervioso en el primer cuarto de hora de la segunda mitad intervino con acierto en tres ocasiones, despejando remates que iban a gol. Sobre todo en una falta lanzada por Casemiro, un disparo mordido de Benzema y otro a media vuelta del francés.

En el 66 otro doble cambio realista, en un vano intento de cambiar la marcha del partido. Y tres minutos después el golazo de Benzema es anulado por fuera de juego, al parecer de Rodrygo en el pase previo. Al rato, en el 73, una falta sobre Vinicius es señalada como penalti por el VAR. En principio se señaló fuera del área mas la revisión fijó la infracción sobre la raya. Penalti por tanto. Transformó Benzema, su tercer gol y el único que subió al marcador. 3-1. El partido estaba sentenciado y los tres puntos asegurados.

Ancelotti decidió darle minutos a Asensio y retiró a Rodrygo. Dos minutos después, en el 79, Asensio anotaba el 4-1. La jugada fue para enmarcar: un pase largo cruzado de Casemiro, desde la izquierda de nuestro propio campo, buscando la incursión de Carvajal. El lateral controla antes de entrar en el área, se interna y da el pase de la muerte. Asensio con el interior de su pie izquierdo la enchufa.

Ancelotti quiso dar descanso a Modric y VInicius. El croata volvió a salir ovacionado del campo, con el público de pie coreando su nombre. El brasileño también se llevó su dosis de reconocimiento en forma de aplausos. Pero lo de Modric fue emocionante… Entraron Ceballos y Marcelo (en pleno proceso de reconciliación con la afición). Hubo dos cambios más: Mariano y Lucas Vázquez por Benzema y Carvajal.

A falta de 11 jornadas esta Liga no se le puede escapar al Real Madrid. La ventaja es buena. Aunque quedan partidos complicados (Atlético de Madrid, Barça o Sevilla). La celebración finalizado el partido fue simbólica, por la relevancia del partido ganado y de cara a la vuelta contra el PSG.

Me atrevo a decir que si no la ganamos es por deméritos propios. Está a nuestro alcance y no debemos desaprovechar la ocasión.

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El efecto Xavi: el Barça pierde en casa y el Real Madrid gana en Donosti

Javier Gandul AS

El efecto Xavi está siendo devastador para el Barça: hoy han perdido en casa y el Real Madrid ha ganado 0-2 en Donosti. Ya son 16 puntos de ventaja sobre los culés tras 15 jornadas (están fuera de los puestos que dan derecho a jugar competiciones europeas y más cerca del descenso que del líder).

La tarde se puso blanca con las derrotas en casa de Barça y Atlético de Madrid. De nuestros perseguidores tan solo el Sevilla cumplió ganando como local. Esto le quitaba presión al Madrid. Y me preocupaba que también implicase falta de tensión, que es la consecuencia negativa de la falta de presión. La Real Sociedad, por su parte, tenía la oportunidad de recuperar el terreno perdido. Y que les llevó a ceder la cabeza de la Liga 2021/22 al club blanco.

Ancelotti volvió a contar con Carvajal en el lateral derecho y con Rodrygo en la punta derecha. Me sorprendió que arriesgase con Casemiro, a una tarjeta de la suspensión y con el Atleti como próximo rival liguero. Imanol Alguacil contaba con Oyarzabal, cuya ausencia acusó el equipo, y sufría las bajas del indispensable Mikel Merino y de un clásico del fútbol español, David Silva

A los tres minutos Remiro estuvo a punto de liarla. El meta local quiso lucirse ante Benzema y Vinicius. Se le escapó el balón y metió a la Real en un buen aprieto. Acto seguido fue la defensa merengue la que se lió en la salida de balón desde su propia área. La presión alta de ambas formaciones quedaba patente.

La Real imponía su condición de local. El Madrid recurría a la velocidad en las bandas de Mendy, Rodrygo y Vinicius. Carvajal reservó sus subidas para la segunda parte.

El primer susto nos lo llevamos con Mendy, Pero el de verdad fue cuando Benzema se retiró a punto de cumplirse el minuto 17. Entró Jovic. ¿Cuánto tiempo de baja para nuestro máximo goleador? Nos informaron en la tele que era un problema en el isquio de su pierna izquierda.

Hasta el minuto 20 nuestros únicos remates fueron los de Vini (3). En el 22 fue Rodrygo quien lo intentó. Remiro rechazó a córner. Y siguieron unos minutos de acoso madridista. Con Vini de protagonista. En el 26 Zubeldia le paró en falta (vio la primera amarilla del partido). 

A la media hora una rosca del lateral Rico, desde la izquierda, pilló desprevenido a Isak. A esta acción siguió una fase de dominio alterno, con los dos buscando la portería rival. 

Militao en el 39 volvió a sacarle un balón a Isak en el área. En esta ocasión taponó su disparo y en la anterior despejó de cuchara su remate de cabeza. Este despeje, estirando la pierna a media altura, fue el inicio de su espectacular noche. 

Unas dudas en los despejes por alto forzaron un manotazo de Courtois y la pelota le llegó a Oyarzabal. Su remate forzado fue al lateral de la red (min. 43). 

Un pisotón sobre Vinicius en el 45, en el que a Gorosabel le perdonaron la tarjeta, fue mal sacada por Kroos y originó una muy peligroso contra realista con la que murió la primera mitad.

Estos 45 primeros minutos fueron muy buenos. Ambos equipos derrocharon generosidad, esfuerzo y buen juego. A lo largo y ancho de todo el campo. 

Nada más arrancar la segunda parte un error local provoca que la pelota le llegase a Jovic. Avanza y se la pasa a Rodrygo. El brasileño no puede aprovechar la gran ocasión. Al minuto un pase largo de Kroos a Vinicius. Vini combina con Jovic, que está dentro del área. El delantero se revuelve y se la devuelve a Vinicius, quien entraba como una exhalación siguiendo la jugada. Su remate con la derecha era imparable. 0-1. Es el décimo gol del brasileño en Liga.

Jovic a pase de Vini pudo hacer el 0-2 al filo del 52. Le taponaron tres rivales y optó por devolver el balón a Vinicius, quien bien posicionado apunta a la escuadra mas remató alto.

El show de Vinicius se extendía a labores defensivas. Bajaba, robaba. Es impresionante lo de este jugador de 21 años. ¡Cómo ha mejorado! 

Kroos botaba un saque de esquina en el 56 y Jovic cabeceaba en plancha el 0-2. Buscó el balón que había dado de cabeza Casemiro, imponiéndose a la defensa con su salto. Eran los mejores minutos de Jovic desde que fichó por el Real Madrid. Una asistencia, un gol y una ocasión clara para Rodrygo.

A la hora de juego Januzaj se tira enfrente de Case. Amarilla. ¿Qué interés tenía el belga en perjudicar a Casemiro? A continuación Imanol realizó un doble cambio.

Con el marcador a favor el Madrid volaba. La Real acusó el golpe de los goles. Poco a poco se fue reponiendo. Y Ancelotti decidió dar entrada a Camavinga. Entró en el 64 por Casemiro.

Jovic de pivote, jugando de espaldas, era el apoyo que necesitaban nuestros extremos. 

Imanol siguió haciendo cambios, dos en el 68. Januzaj confirmó que es un impresentable: se retiró dando una patada a su banquillo.

Estábamos en una fase de aparente dominio realista. El peligro local apenas existía. Solo a balón parado. Aunque no conseguían rematar. A punto de cumplirse el 77 Isak cazaba un balón a media altura en la frontal. Pisaba el área y cuando iba a chutar Camavinga le arrebata la pelota mandándola a córner. 

En el 80 entraron Fede Valverde y Marco Asensio por Kroos y Rodrygo. Me sorprendió ver tantos minutos a Modric en el campo. También el buen tono físico -y de juego- demostrado hasta ese momento.

Los minutos finales fueron lo peor de un partido brillante, con los blancos, ayer de azul, contemporizando y los realistas buscando sin ton ni son un gol que les metiese de nuevo en el partido. 

Vinicius tuvo el 0-3 en el 86. Militao se hizo con un balón en su defensa. Entre malabarismos y a trompicones salió hacía nuestra línea media. Y filtró un pase largo a Vini, quien desde el círculo central corrió hasta encarar a Remiro. El meta desvió su remate con la pierna. Es increíble que a esas alturas del partido Vini tuviese esa fuerza y velocidad. Aún tuvo otra dos internada. La primera dos minutos después, cortada en falta no señalada, y otra en el 92 porque el partido se alargó tres minutos. 

Este 0-2 representa la primera derrota en casa de la Real, que solo había encajado un tanto. Seguimos rompiendo rachas de los rivales… Es nuestra octava victoria consecutiva. Nos esperan en el Bernabéu Inter y Atleti.

 

 

 

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Dos zarpazos de Benzema y Mbappé derrotan a España

AFP AS

En la final de la Liga de Naciones, España 1 Francia 2, se impusieron las individualidades: dos zarpazos de Benzema y Mbappé le bastaron a los franceses para darle la vuelta al marcador e imponerse.

Luis Enrique introdujo dos variantes respecto a la semifinal: Eric García por Pau Torres y Rodri por Koke. Mi opinión sobre el central del Barça es suficientemente conocida como para insistir en ella. La salida de Pau seguro que se debe a su error en el gol italiano de la semifinal. La presencia de Rodri era algo que pedía desde hace tiempo. ¿A costa de Koke? ¿Tenía problemas físicos el rojiblanco que desconocemos? Su partido ante Italia fue muy completo. Gavi volvió a ser de la partida, premio a su buen partido de debut. Pero esto era una final y me da la impresión que era demasiada presión para el chaval. Se notó en varias acciones; un par de pérdidas y una entrada a destiempo (en la que le perdonaron la amarilla). En cambio tuvo los arrestos de oxigenar el juego, en la segunda mitad, cruzando el balón de banda a banda.

La salida de Francia fue arrolladora. Aprovecharon los desajustes de nuestros centrales. Benzema pudo abrir el marcador a los cinco minutos. Superó a Unai Simón en su salida pero se escoró demasiado a la derecha y no pudo encontrar puerta. Tras los primeros 10 minutos España empezó a tomar el control del partido. A medida que el reloj corría el partido se espesaba. Y perdía brillo.

Quedaba claro que el juego de conjunto era el de La Roja, mas las individualidades francesas podían decidir la final. Como así sucedió.

Con 0´0 se llegó al descanso.

La segunda mitad tomó los mismos derroteros que la primera. Seguía sin entender la presencia de Sarabia en el once. Por otra parte Oyarzabal y Ferran Torres no eran los mismos de la semifinal. El vasco le ponía ganas y Ferran no lograba finalizar las jugadas.

Todo cambió a partir del gol de Oyarzabal en el 63. ¡Se lo merecía! El realista ganó en carrera a Upamecano, entró en el área chica por el vértice izquierdo y se la cruzó a Lloris. El partido se abrió a partir de ese momento. Francia apretó el acelerador. Y dos minutos después Benzema empataba. Se coló por el vértice izquierdo de nuestro área. Y cuando menos te lo esperabas soltó un pedazo de remate a la escuadra derecha. Unai Simón tocó la pelota y no fue suficiente. Un minuto después, en el 64 Theo Hernández estrellaba un balón en el palo.

Estábamos ante otro partido. Mucho más vistoso. Los dos goles, la salsa del fútbol, obligaba a ambas selecciones. El ida y vuelta fue constante. Fue lo mejor de la final. Desde nuestro gol hasta el pitido final (con seis minutos de prolongación).

La inexperiencia de Eric García nos jugó una mala pasada. Intentó cortar el balón, lo tocó e invalidó la posición de fuera de juego de Mbappé. De haberse quedado quieto se hubiese pitado el offside. El juez de línea tampoco estuvo fino al no levantar la bandera en el momento del pase a Mbappé. El delantero se plantó ante nuestro portero, le amagó con una bicicleta y marcó el 1-2 cruzando la pelota al palo contrario. Minuto 79.

El minuto 88 pudo ser decisivo. Una carrera prodigiosa de Pogba no la supieron aprovechar sus delanteros para sentenciar (1-3). La contra española no se hizo esperar y Oyarzabal tuvo el empate. Su disparo no le salió como esperaba, aunque Lloris tuvo dificultades para despejarlo. Es de esas ocasiones que recordará durante mucho tiempo. ¡Una pena! España merecía el empate y jugarse el título en la prórroga. No pudo ser.

Fuimos semifinalistas en la Eurocopa y finalistas en la Liga de Naciones. Ahora nos toca remar para enderezar el grupo de clasificación para el Mundial. Ese Mundial de Catar que deberíamos boicotear.

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Italia 1 España 2 (semis de Liga de Naciones)

Getty AS

España en una excelente primera parte certificó su pase a la final de la Liga de Naciones. La semifinal se decidió por los dos goles de Ferran Torres (min. 16 y 46), ambos a pases de Oyarzabal (que estuvo inmenso),  y por la expulsión de Bonucci (vio la segunda amarilla en el 41). Podríamos decir que los últimos cinco minutos de la primera mitad fueron los decisivos, por conseguir la superioridad numérica y el segundo tanto.

Las Luisenricadas del día fueron la inclusión de Gavi en el once titular y la insistencia con Busquets, quien no atraviesa desde hace tiempo su mejor momento (y su equipo tampoco). Rodri, titular del Manchester City, vio el partido desde el banquillo. Lo de Gavi suena a lo sucedido con Eric García en la pasada Eurocopa (ganada por Italia). Pero ojo que la proyección del centrocampista tiene mejor pinta que la del central.

Italia en 10 y con dos goles en contra lo tenía muy complicado. Prácticamente imposible. La España de la segunda mitad contemporizó. Entendió a lo que se debía jugar. Parecíamos italianos, por decirlo de alguna manera.

El resultado pudo ser más amplio. Marcos Alonso, en su regreso a la selección, tuvo dos ocasiones, una en cada parte. En la primera remató y se le escapó el balón a Donnarumma y cuando se colaba se encontró con el palo y el posterior despeje de Bonucci. En la segunda, no pudo resolver el mano a mano con el portero local.

El problema para La Roja fueron los últimos 12 minutos (incluidos los cinco adicionales). Un error de Pau Torres en el círculo central lo aprovechó Chiesa y se lanzó hacia la portería española. Cuando parecía que iba a consumar la jugada rematando a gol se la cedió a Pellegrini, quien le acompañaba por la derecha. 1-2.

Curiosamente despertamos de nuestro letargo con el gol italiano y volvimos a ser los de la primera mitad. Y además con uno más. Aunque acabamos pidiendo la hora. El inefable Luis Enrique había debilitado el equipo con sus cambios…

Mañana conoceremos a nuestro rival en la final. La otra semifinal la juegan Francia y Bélgica.

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España a la final de fútbol

Kim Hong Reuters AS

El seleccionador Luis de la Fuente confirmó la titularidad de Rafa Mir, era un clamor popular, tras sus tres goles en cuartos de final. Las otras dos variantes también fueron las lógicas: Óscar Gil volvía a la titularidad en el lateral derecho superado su partido de sanción y Cucurella por la izquierda.

A los cinco minutos una internada de Cucurella propició la primera oportunidad. Su pase lo cabeceó forzado Mikel Merino en el otro palo. Se fue alta.

Hasta el minuto 7 Japón no pasó de la divisoria del campo. Nuestros dos medios centros, Merino y Zubimendi, dominaban el encuentro. El 4-2-3-1 era nuestra disposición sin pelota. En ataque podía convertirse en 4-3-3 e incluso en 4-2-4. En algún momento vimos un 2-3-3-2 con los laterales adelantados y los medio centros en columna.

Merino volvió a hacer daño en el 9, más su tiro, desde las inmediaciones del punto de penalti, fue bloqueado por un defensa.

Óscar Gil en el 12 vio la amarilla. Robó bien un balón en la divisoria de ambos campos, se lo pasó rápido a Oyarzabal. Lo perdió en un regate fallido y el lateral se vio forzado a hacer falta para evitar la contra. Un par de minutos después un balón largo de Eric García, desde nuestra adelantada línea defensiva, a Rafa Mir pudo tener recompensa en el marcador. El meta local, atento, se adelantó y desbarató la acción. Esta variante era muy acertada, dando otro aire a nuestro habitual, y a veces cansino, juego de pases.

Mediada la primera parte España levantó el pie del acelerador y Japón respiró. Este aire que cogieron los nipones les sirvió para afianzarse defensivamente. Nos atascábamos a escasos metros de la frontal de su área y fallábamos en el pase a las bandas.

A la media hora volvimos a las buenas costumbres: Cucurella cambió la orientación del juego, de banda a banda. Gil combinó con Pedri y Oyarzabal remató alto. Hacía 10 minutos largos que no creábamos peligro ni buscábamos portería.

Rafa Mir la tuvo en el 38. El portero Kosei Tani, de nuevo, se adelantó y achicó la meta. Mir no le pudo superar en el mano a mano y su remate se estrelló en el muslo del portero, que atrapó su propio rechace. Era la ocasión más clara del partido hasta ese momento.

Se alcanzó el intermedio con el 0-0 inicial. En la semifinal anterior tampoco hubo goles (se impuso Brasil a México en los penaltis). Nos quedaban 45 minutos para romper esta mala racha de goles en estas semifinales de Tokio 2020. O la prórroga.

En el descanso Vallejo sustituyó a Óscar Gil (asumo que por la tarjeta). ¿Pasaría la B a jugar con tres centrale? Pronto vimos que no.

Comentaba el gran Chapi Ferrer (oro en Barcelona 92), en La 1, que deberíamos colgar balones al área, que para eso teníamos a Rafa Mir de delantero centro. ¡Exacto! Me alegra mucho que un baluarte del Barça también vea esto. Y no se enrede con lo de la posesión.

Merino vio tarjeta en el 49.

Un par de ocasiones aisladas de Japón nos puso el corazón en la boca. Fueron producto de balones en profundidad y acciones individuales.

En el 55 penalti a favor de España. Cucurella mete un balón al área. Merino no llega de cabeza. Pero se hace con el rechace del defensa. Maya le derriba. Y ve la amarilla. Tras la revisión del VAR se anulan la pena máxima y la tarjeta. Fue nuestro jugador quien golpeó la pierna del rival. Acto seguido doble cambio en España: salen Dani Olmo y Mikel Merino para que entren Carlos Soler y Javi Puado. Lo de Merino supongo que también sería por la amarilla.

Avanzaban los minutos y el tedio se apoderaba de mi. No pasaba nada. No teníamos profundidad ni chispa. Quizás era el momento de Marco Asensio como revulsivo. Según pensaba esto lo dijo Ferrer.

Un pase fallido de Pedri, en el 75, rebota en un defensa y le llega a Rafa Mir. El portero una vez más con su salida evita el gol.

Japón no se cortaba, como en la primera parte. En pocos toques se plantaba arriba. Físicamente parecían más enteros que los nuestros. Al menos corrían más.

Marco Asensio entró al filo del 83 por Pedri (no tuvo su día, aunque su presencia siempre preocupa al rival). Asensio llevaba casi tres minutos en la banda esperando para salir.

Un córner en el 86 dio lugar a un par de oportunidades, aprovechando rechaces y rebotes. A continuación otra ocasión de Rafa Mir en un error defensivo. Desde el lateral del área chica disparó al palo corto. Nuevamente el portero japonés achicó bien y la mandó a saque de esquina. Anteriormente un disparo en una posición similar de Kubo fue despejado por Unai Simón. El de Rafa Mir fue raso y el de Kubo iba a la escuadra.

En el 89 otra ocasión. Un balón largo a Asensio, controla y pasa a la banda izquierda. donde Puado cabeceaba para Oyarzabal, quien remata centrado. Una bonita jugada y otra ocasión desperdiciada.

A los dos minutos de los cuatro de añadido Asensio disparó alto desde fuera del área. Cumplido el descuento Zubimendi se ve forzado a agarrar a un rival para evitar la contra. La amarilla cerró el partido. Nos íbamos a la prórroga. Como en la anterior semifinal. Sería nuestra segunda prórroga consecutiva.

El seleccionador japonés efectuó un doble cambio para afrontar la media hora extra. Sorprendentemente retiró a Kubo, el mejor de los suyos junto al guardameta.

Ferrer volvía a recordar la existencia de Rafa Mir en la punta de ataque, ignorado por sus compañeros que no le abastecían de balones.

Moncayola entraba por Zubimendi poco antes de cumplirse el 97.

Asensio muy activo desde su entrada suplía el bajón de Oyarzabal.

En el 100 Rafa Mir se fabricó una ocasión. Quizás debió pasar a Puado. Mas un nueve siempre tiene el gol entre ceja y ceja. Su remate se fue fuera. Al minuto nos dieron otro susto: un delantero se coló entre nuestros centrales y la cabeceó. Se fue arriba. Afortunadamente.

En el minuto añadido por fin le pusieron un balón a Rafa Mir. Fue Cucurella. El delantero cabeceó centrado, imponiéndose en el salto a su marcador.

El marcador tampoco se movió en estos primeros 15 minutos de la prórroga. Brasil seguía esperando conocer quien sería su rival en la final.

Miranda sustituyó a Cucurella para los segundos 15 minutos. Nuestro último cambio.

Vallejo vio tarjeta en el 109. Se le había escapado el extremo de su banda.

A 10 minutos del final olía a penaltis, como en la otra semifinal. Marco Asensio demostró no estar de acuerdo con mi olfato. Porque a cinco minutos del final se fabricó el gol de la victoria desde la derecha rodeado de tres defensores. Su zurdazo, a media distancia entre los dos vértices de las áreas, se coló por el palo largo. ¡Un golazo!

En los último cinco minutos tiramos de oficio y de técnica. El cuerpeo de Rafa Mir también contribuyó a jugar con el reloj. Pudimos ampliar el marcador en una contra (tres nuestros contra uno suyo), con su portero en nuestra área donde había subido para intentar rematar un saque de esquina. El pase desde la banda a uno de nuestros dos jugadores, que entraban por el centro, fue tan malo que le llegó al único defensor.

Brasil defenderá su oro de Rio 2016 contra España el sábado a partir de las 13:00. Nosotros ya tenemos garantizada una medalla, que no obtenemos en fútbol desde que perdimos la final de Sydney 2000 frente a Camerún (a los penaltis). Veremos como recuperamos…

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Fútbol a semis: España 5 Costa de Marfil 2

El España 5 Costa de Marfil 2 fue el epílogo del mejor día de España en Tokio 2020, hasta el momento. La jornada del sábado arrancó con nuestra primera medalla de oro. La de Alberto Fernández y Fátima Gálvez en trap mixto, modalidad que se estrenaba en estos JJOO. Sin ser especialista en tiro, se podría decir, por entendernos, que es un tiro al plato moderno. El éxito continuó con el bronce de Pablo Carreño, derrotando a Djokovic. Gran debut olímpico del tenista asturiano. El cuadro parecía enfocado a una final Djokovic-Medvedev, los numero 1 y 2 del ranking. Carreño los derrotó a ambos. Al ruso en cuartos y al serbio hoy, en tres sets. Ganó el primero (4-6), perdió el segundo en el tie-break y ganó el tercero 3-6 con su sexta bola de partido. Carreño, el superviviente de la Armada española, ha sido nuestro único tenista que ha dado la cara (la desgracia de Paula Badosa entra en el departamento de los infortunios y no en el del rendimiento). Contábamos al menos dos medallas. Este bronce sabe a gloria, sobre todo teniendo en cuenta al rival al que se ha derrotado para conseguir la presea.

AS

De la Fuente introdujo dos cambios, en la defensa. Uno, forzado por las tarjetas de Óscar Gil y el otro, sentando a Cucurella. Dio entrada a Miranda y forzó la reaparición de Mingueza. Craso error y más teniendo en cuenta el tremendo calor y el poderío físico del rival. Tanto es así que invocó a la mala suerte: a las ocho minutos Mingueza cayó lesionado y tuvo que ser sustituido. Salió Vallejo cuando los marfileños se disponían a botar un córner. Otro grave desacierto. Es de primero de entrenador no realizar cambios antes de un saque de esquina en contra, por los desajustes defensivos que puede provocar la sustitución (te esperas, aunque estes en 10). Como así fue: un despiste de los centrales, Pau Torres y Eric García, a lo que hay que añadir la pasividad de Unai Simón, supuso el 0-1. Puedo decir y digo que esto fue un autogol de De la Fuente.

El gol rival nos dejó grogui. Poco a poco fuimos recuperando y volvimos a tomar la iniciativa. Aunque no metíamos el pie, rehuíamos el choque. Era como si fuésemos niños jugando contra hombres.

La confirmación de la mejoría llegó, al filo de la media hora de juego, con el tanto del empate. Dani Olmo entró veloz por la izquierda del área chica y remató con destreza, usando sutilmente la puntera, sorprendiendo al portero. Era su primer gol del torneo (ha necesitado cuatro partidos de titular) y aprovechó con talento y maestría el excelente pase cruzado de Mikel Merino, desde el pico derecho del área grande. ¡Merino está siendo un baluarte, uno de los mejores de la selección!

Poco antes del descanso se anuló un gol a Oyarzabal. Una pena, porque la jugada había sido preciosa: un pase largo de Pau Torres a Miranda, quien corre la banda y se la pone a Oyarzabal en las inmediaciones del punto de penalti. Mas el punta vasco estaba en fuera de juego.

Al poco de arrancar la segunda mitad Merino estrelló un disparo en la madera. Una mala salida de balón de la defensa rival y nuestra presión alta provocó su perdida a pocos metros de la frontal del área. Era la mejor demostración que España mostraba otra cara. Volvíamos a nuestra mejor versión: presionando, no rehuyendo el choque (ahora eran ellos quienes se quejaban de nuestras entradas), corriendo y buscando profundidad en las jugadas. Faltaba, como no, el gol. Tan solo desentonaba Marco Asensio, sin garra ni chispa. No está siendo su torneo. Fue sustituido en el 67 por Bryan Gil.

Pasaban los minutos y seguía sin llegar el 2-1. España cayó en el manierismo del pase corto, abusando de intentar entrar por el centro. Nuestro pecado mortal. Incomprensible, teniendo a Bryan Gil en una de las bandas, desaprovechando la calidad de Oyarzabal y el regate de Olmo (amarilla en el 69).

En el 78 el central Bailly, autor del gol de Costa de Marfil, evitaba la ocasión más clara de esta segunda mitad. Su pie evitó que el balón llegase a Pedri y Oyarzabal, desmarcados en el área pequeña. Un minuto antes Eric García había cortado con falta una contra muy peligrosa, Vio la amarilla.

En el 89 la tuvo Oyarzabal. Y un minuto después nos la clavaron. A Vallejo se le va Gradel y Unai Simón se traga su disparo desde el vértice izquierdo del área pequeña. 1-2. Estábamos eliminados.

Se añaden cinco minutos y De la Fuente retira a Merino para dar entrada a Rafa Mir. Cambio milagroso, porque en su primer balón empataba. Aprovechó el fallo en el despeje de los dos centrales y remató a bocajarro el balón al que no llegó de cabeza. No estaba en fuera de juego porque la pelota le llegó rechazada del central que falló despejando. El desacierto inicial del seleccionador quedaba compensado con este golpe final. El 2-2 en el segundo minuto del descuento prácticamente aseguraba la prórroga.

Miguel Morenatti AS

Los 30 minutos adicionales eran una importante carga física para ambos equipos. 

Si en los 15 minutos finales De la Fuente se desgañitaba, desde la banda, pidiendo que jugasen con Bryan Gil, en el arranque de la prórroga los suyos seguían ignorando al extremo. 

Costa de Marfil estuvo más incisiva hasta que a los cinco minutos botamos un saque de esquina y reclamamos penalti por mano de Bailly. El VAR revisó la jugada y el árbitro acudió al monitor. La cara del defensa marfileño era un poema, anticipo de la pena máxima que estaba a punto de señalarse. Oyarzabal impecablemente ponía el 3-2 en el marcador, transformando el penalti. Minuto 8 de la prórroga.

Ahora sí era momento de abusar de los pases cortos, para asegurar la posesión y dejar que el reloj corriera. Tener la pelota es la mejor defensa. 

En el 102 un Pedri exhausto dejaba su sitio a Carlos Soler. Y al poco otro error de Unai Simón, en este caso en la salida de balón, casi nos cuesta un gol. Menos mal que el delantero estaba en fuera de juego (y su remate se fue fuera al lateral de la red).

Con Merino y Pedri fuera Zubimendi y Oyarzabal sujetaban el fuerte. Soler aportaba la frescura de sus piernas, mientras seguíamos ignorando a Bryan Gil.

El primer cuarto de hora de la prórroga terminaba con el 3-2 en el marcador. España efectuó un doble cambio en el intervalo: Cucurella y Moncayola por Miranda y Zubimendi. Buen partido de ambos, que se retiraron agotados. Lo habían dado todo.

Costa de Marfil apretaba buscando su tercer tanto. Nuestra banda izquierda, con Cucurella y Bryan GIl, comenzó a carburar en las contras. Rafa Mir seguía siendo un dolor de muelas para su defensa. Caía por ambas bandas y le mandaban balones largos.

En el 114 Bryan Gil intentó un control-pase a Rafa Mir, mas no le  salió. De haberlo logrado podría haber sentenciado el encuentro. Tn solo tuvimos que esperar tres minutos: Rafa Mir, en una posición parecida a la del segundo gol rival, anotaba desde la derecha el 4-2, tras una buena combinación entre Olmo y Oyarzabal, quien arrancó la jugada sobre la cal de la banda y la divisoria de ambos campos. Superó a un oponente y se fue para arriba. En el 120 Rafa Mir lograba el 5-2, de nuevo después de una jugada de Oyarzabal. Era su tercer gol del partido. El suplente Rafa Mir, héroe de estos cuartos, sumaba más goles que Olmo y Asensio juntos. 

El 5-2 definitivo nos clasificaba a semifinales. Como dicen en los medios, una doble bala para lograr una medalla. Si ganamos, la plata está asegurada. Si perdemos, nos quedaría el partido por la de bronce. A la hora de escribir estas líneas no conocemos quién será nuestro rival. ¿Japón o Nueva Zelanda?

¡Estar en semifinales es un éxito! Y sobre todo por como se ha dado este partido de cuartos. Con las desgracias iniciales de la lesión y el gol en contra y su tanto en el 90 que a priori nos eliminaba. 

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España 1 Argentina 1: a cuartos como primeros de grupo y ellos eliminados

AS

Una pena que el decisivo Argentina-España de fútbol coincidiese con el penúltimo partido del grupo de las guerreras del agua (España perdió por un gol ante Paíse Bajos, que complica el cruce de cuartos de final). En el once de De la Fuente dos novedades: entraban Mikel Merino y Marco Asensio.

Temía la dureza argentina. Uno de sus centrales, Neuhén Pérez, se descaró muy pronto. Le perdonaron la amarilla al poco de iniciarse el encuentro. A los nueve minutos vio la tarjeta. Oyarzabal, nuestro delantero más incisivo, sufrió varias tarascadas del otro central, Facundo Medina

Cucurella, en sociedad con Pedri, subía bien la banda izquierda. Pero una vez más careciamos de pegada. Oyarzabal era el único que buscaba el disparo de puerta. Sin fortuna. Es como si esta crónica fuese una copia de las dos anteriores: mucha posesión (72% en la primera mitad) y poca chicha. Finalizado el partido el porcentaje bajó al 66%.

En el 26 dos jugadas polémicas en la misma acción: un brazo en el área argentina y el rechace llega a Oyarzabal que es trabado cuando se disponía a rematar. No se pitó nada y se botó el saque de esquina. 

Al descanso se llegó con el 0-0. A los tres minutos de la reanudación Dani Olmo falló la ocasión más clara del partido hasta ese momento. Estaba solo. Oyarzabal le había dado el llamado pase de la muerte. Al poco el propio Oyarzabal la tuvo, en una jugada que se fabricó el mismo. Su remate desde el vértice del área se le fue alto.

En el 52 el medio Fausto Vera vio la amarilla. 

Las ganas y el ritmo que imprimían algunos de nuestros jugadores, en el arranque de esta segunda mitad, contrastaba con la apatía de Asensio.

El empate aseguraba el primer puesto a España (enfrentándose a Costa de Marfil) y momentáneamente el segundo a Argentina (con Brasil como rival del cruce de cuartos). 

En el 57 otra amarilla para el combinado argentino (Colombatto, apenas llevaba dos minutos en el campo). Dos minutos después una nueva tarjeta (Payero quien había ingresado junto a Colombatto).

España empezó a contemporizar y Argentina empezó a dominar. Quizás no estaban conformes con tener a Brasil como los próximos rivales. 

El 4-3-2-1 argentino en defensa restaba eficacia a los nuestros. Cucurella y Oyarzabal acusaban el calor y el paso de los minutos. Aunque la presencia del vasco seguí siendo el referente de nuestro ataque.

Y de repente en el 65 un zarpazo de Merino inauguraba el marcador. Oyarzabal, por el centro, avanza y abre a la derecha para Óscar Gil. El lateral derecho cruza a la otra banda, donde Dani Olmo, en el lateral del área chica, controla cediendo a Merino. Un precioso gol, bien elaborado y mejor rematado.

Olmo buscó el gol olímpico desde el córner en el 69.

En el 73 entraban Rafa Mir por Oyarzabal y Carlos Soler por Pedri.

La mejor noticia de cara al cuarto de hora final era que Unai Simón permanecía inédito. Algo sorprendente porque la derrota eliminaba a Argentina del torneo (dos derrotas en el grupo).

El primer remate de Asensio vino en el 76. Pudo ser el 2-0. Ledesma despejó a saque de esquina el buena disparo desde la frontal.

Argentina reclamó un penalti en el 79 por mano de Merino. No se tuvo en cuenta. 

El lateral Claudio Bravo vio la quinta amarilla de su selección en el 80.

Una tarjeta a Óscar Gil (min. 81) le dejaba fuera del partido de cuartos.

El seleccionador de la albiceleste retiraba a Bravo y pasaba a defender con tres centrales. De la Fuente reaccionaba retirando a Olmo y dando entrada a Bryan GIl. Buscaba rapidez y chispa en las contras ante el adelantamiento de líneas del rival. 

Gaich tuvo el empate desde las inmediaciones del punto de penalti. Afortunadamente no pegó a la pelota. Inmediatamente después Unai Simón despejaba a córner un remate que se colaba. Fue de nuestro Zubimendi. Se botó el saque de esquina y Tomás Belmonte se adelantó a nuestros centrales y empató. La pelota le dio en la pierna a Unai Simón antes de entrar. Era el primer remate entre los tres palos de Argentina (descontando el de Zubimendi). Corría el minuto 87. 

Vallejo y Moncayola habían entrado por Merino y Óscar Gil justo después del 1-1.

El encuentro se alargó cuatro minutos. Creamos dos ocasiones, pero no se alteró el marcador.

En esos momentos el empate a puntos entre Argentina y Egipto favorecía a los norteafricanos. 

En el tiempo de descuento nueva amarilla para los argentinos. 

El encuentro terminó 1-1 y España era primera de grupo. Eso sí, con solo un triunfo y dos empates. No es para tirar cohetes, pero…

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España gana a Australia por los pelos

Kim Hong Reuters AS

España se impuso 0-1 a Australia por los pelos y a última hora. A 10 minutos del final.

Los cambios propuestos por el seleccionador De la Fuente no dieron resultado. Los cinco jugadores de campo introducidos, respecto a los que empataron a cero frente a Egipto, tampoco pudieron batir la portería australiana en la primera mitad. Australia, sorprendente vencedora de Argentina (1-0), es un equipo rocoso que se cierra bien y sale rápido a la contra.

De los cinco cambios dos eran obligados por lesión, provocadas por la dureza egipcia.

En los primeros 45 minutos se volvieron a apreciar los mismo males, que son ya endémicos: falta de pegada. Hasta el minuto 18 no llegó el primer disparo entre los tres palos. Un remate de Pedri desde la frontal, fuerte pero centrado que fue embolsado por el meta. Dos minutos después la mejor ocasión: un remate al larguero de Oyarzabal. Y poco más, tan solo una buena internada de Carlos Soler cuyo remate fue al lateral de la red. No llegabamos ni sacando de falta.

El 0-0 al descanso no auguraba nada bueno. Y sorprendió ver que no hubo cambios para la segunda mitad. En cuyos primeros cinco minutos ellos nos llegaron dos veces, una de ellas por un incomprensible error de Eric García. Nosotros ni nos asomamos al balcón del área aussie. Hasta el 52, sin mayor trascendencia. Un minuto después Oyarzabal tuvo una buena ocasión, pero se le fue alta.

Pedri era el jugador más activo de España. Me da la sensación que estamos abusando físicamente del canario. Con un problema añadido, de elección de pases: cuando los filtraba siempre eran para el compañero en fuera de juego, justo al que hay que evitar. Encomiable su espíritu de sacrificio y entrega. En los últimos minutos del encuentro le vimos luchando como un defensa más y sacando un balón peligroso de nuestra área.

Bryan Gil, incomprensible suplente, entró en el 57 por Puado (desaparecido todo el tiempo que estuvo en el campo). Sus dos primeras intervenciones dieron profundidad y aportó chispa al ataque de nuestra selección. Combinó bien con Cucurella (lateral izquierdo hoy) y con Pedri.

La suplencia (justificada) de Marco Asensio era muy mala noticia para el jugador. Y para el Real Madrid. ¿Un suplente de la olímpica puede ser titular del Madrid? Asensio entró en el 68 por Soler. Disponía de suficientes minutos para reivindicarse y mandarnos callar. Al poco Dani Olmo la da rematadamente mal, en buena posición tras un gran pase de Oyarzabal. Por mucho que se empeñen De la Fuente y Luis Enrique Olmo no tiene gol. Precisamos de un rematador. Aunque falle. Porque alguna acertara y también existen los rechaces y rebotes. Teníamos a Rafa Mir en el banquillo.

La indolencia de Asensio y su falta de sangre empezaba a ser insultante.

En el 76 por fin entró Mir por el lateral derecho Óscar GIl. Se noto su presencia desde que salió con dos buenas intervenciones consecutivas.

Miguel Morenatti AS

En el 80 Asensio me mandó callar: un excelente pase desde las inmediaciones del vértice derecho del área lo cabeceó Oyarzabal a la red. 0-1. El vasco recogía el fruto de haber sido nuestro mejor delantero. El que más peligro creó. Este tanto según leo en Marca rompía nuestra sequía en los JJOO desde la final de Sydney 2000 (donde perdimos a los penaltis frente a Camerún).

A Australia no le quedó más remedio que abrirse. Aquí su fútbol tosco perdía enteros al tener que atacar sin el recurso del contraataque. Su mayor peligro llegó en los balones aéreos que llegaban desde los saques de banda. Buscaban el choque. Unai Simón fue el principal perjudicado de esta estrategia. Aparte de los golpes se llevó una amarilla por una protesta exagerada.

Este triunfo nos otorga el primer puesto. Un empate ante Argentina (derrotó a Egipto) nos garantizará el primer puesto del grupo.

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España empata en su debut en Tokio 2020

Kim Hong Reuters AS

España no pasó del empate a cero en su debut en Tokio 2020. Los torneos de fútbol masculino y femenino se han adelantado a la ceremonia inaugural de mañana. Ayer las chicas de Suecia golearon (3-0) a las campeonas del mundo, Estados Unidos.

La selección olímpica española se enfrentaba a la dura selección de Egipto. Y ojo que en este grupo también se encuentra Argentina, aparte de Australia (la cenicienta del grupo que decidirá el futuro de las otras tres, porque es mejor de lo que se piensa). El Egipto-Argentina promete ser una batalla campal.

La dureza egipcia la percibimos a lo largo de todo el partido. En la primera mitad se cargaron a Ceballos y también se retiró lesionado Mingueza, como consecuencia de una dura entrada en una jugada previa. Pinta mal para ambos.

De la Fuente alineó a varios jugadores de la semifinalista de la pasada Eurocopa. Desde el portero, Unai Simón, a Dani Olmo y Oyarzabal en la delantera, pasando por los centrales y Pedri. Lo cual agrava el pobre resultado obtenido.

Esta España tiene el mismo problema que la de Luis Enrique: falta pegada arriba. La mejor ocasión fue un remate al palo de Ceballos en la primera mitad, antes de ser lesionado. La segunda no llegó hasta el minuto 87 en un flojo remate de cabeza de Rafa Mir (salió en la segunda mitad). Saltó con poderío pero cabeceó a las manos del guardameta. Estaba solo. Poco después el empeño de Vallejo por llegar a un balón creó un uy. Era muy difícil que anotase, tan escorado en el vértice del área chica. Hay delanteros que lo logran, pero Vallejo es defensa central.

Como madridista me preocupa mucho el mal partido de Marco Asensio, titular con el número siete. No acaba de romper.

Quizás con el paso del tiempo, y los otros resultados que se den en el grupo, este empate podría ser positivo.

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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de «Hay que venir al sur» (adaptación del original italiano «Tanti auguri» que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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