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Libertades y libertades

Libertades

Las leyes de la imagen (y otras más) fueron expuestos en este blog en la entrada No todos los políticos son iguales. La novedad que nos aporta Spanish Revolution es el reflejo de las votaciones parlamentarias. Quienes se opusieron, votando en contra (se llamasen Alianza Popular o Partido Popular), son los que ahora invocan un peculiar concepto de libertad. Porque hay Libertades y libertades. Sí, con ele mayúscula o minúscula. Por mucho que nos intenten confundir IDA y MAR, su jefe de gabinete, Libertad es otra cosa. No es tomarse una caña, un vino o una copa en una terraza. Un problema que no ha existido en Madrid desde la desescalada. Han creado un clima de opinión artificial, en lo que son maestros (las cosas como son). Otra cosa fue el confinamiento. Que nos afectó a todos, a todos los niveles.

Para las terrazas se dictaron normas y reglamentaciones para regular su funcionamiento. En algunos casos se siguieron los requerimientos y en otros se saltaron a la torera. El problema siempre estuvo en los interiores. Y ya conocíamos la diferencia para los contagios entre exteriores e interiores. Respecto a estos últimos también se supo que unos locales eran distintos a otros, dependiendo de sus recursos de ventilación. Claramente los peores sitios eran que tenían forma de tubo, sin ventanas.

Parece que este concepto artificial de libertad ha cuajado entre el personal. Puede producir hilaridad que una exfalangista como Ayuso nos hable de libertad, que en su caso es con ele minúscula. A mi me preocupa y mucho. Sobre todo cuando parece que tanta gente se lo ha comprado. Defensores de Libertad, con ele mayúscula, son personas como Martin Luther King, Nelson Mandela o quienes se opusieron a la dictadura franquista. IDA no se encuentra entre este grupo. Ni de lejos.

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46664, los Springboks, y el Tri Nations (por Óscar L. Bergaz)

17 de septiembre de 2009

tri_nations

Así a simple vista el número 46664 quizá no puede decir nada, pero si digo que era el número que el señor Nelson Rolihlahla Mandela llevó en  la cárcel de Robben Island durante los casi 27 años que duró su cautiverio la cosa quizá cambie. No cabe duda de que Mandela es uno de los personajes más importantes que ha dado nuestra sociedad mundial. Su trabajo para la abolición del apartheid en su país, Sudáfrica, fue decisivo. Sin él todo lo que ocurrió se me antoja más que complicado; no digo que no hubiera ocurrido, posiblemente si, pero no de esa forma tan “Gandhiana” e inteligente.

Ahora viene la segunda parte, la conexión de Mandela con el mundo del rugby, aunque quizá para descubrir esa conexión lo mejor sea que os leáis el libro “El Factor Humano” (titulado “Playing the Enemy” en el idioma de Shakespeare) de John Carlin, y saldréis de dudas. Lo recomiendo sinceramente, me parece un gran libro y además habla sobre rugby, que más se puede pedir. Carlin nos cuenta como Mandela siendo el líder del Congreso Nacional Africano “utilizó”, entre otros factores, el Mundial de Rugby de 1995 -organizado por su país- cómo instrumento de conciliación entre dos mundos que hasta ese momento vivían separados por un abismo de diferencias irreconciliables, el del hombre blanco y el del hombre negro. Y no le  salió nada mal la táctica (esa del “conoce a tu enemigo.., y aprende su deporte favorito”), tanto que al final ambas comunidades se hermanaron. Fue la tarde del 24 de junio de 1995 en el estadio Ellis Park de Johannesburgo, bajo una sola voz y un solo himno, el Nkosi Sikeleli(cantado en Xhosa, Zulú, Sesotho, Afrikáans e Inglés), con un único objetivo: derrotar a los imbatibles neocelandeses comandados por el gigante Jonah Lomu, en aquella final inolvidable. El milagro se consumó, los Springboks ganaron a los All Blacks, y la imagen en la que Nelson Mandela entrega a Francois Peinar (capitán del equipo) la copa Webb Ellis forma ya parte de la historia del rugby.

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El otro milagro, el sueño de Mandela de unificar su país, también se terminó consumando. Actualmente la sociedad sudafricana tiene otros problemas distintos a los de aquellos años del deplorable apartheid, y el rugby se ha globalizado en ese país, aunque para ser fieles a la realidad sigue siendo el deporte de los blancos mientras que el fútbol (los Bafana Bafana es su selección nacional) es el de los negros. Pero la gruesa línea que los separaba se ha ido haciendo cada vez mas delgada hasta hacerse prácticamente inexistente, y hoy en día es normal ver jugadores de color en la selección, es más, el seleccionador nacional, Peter de Villiers, es negro.

Pasaron los años y llegó el Mundial del 2007, en Francia. Recuerdo que durante una reunión de trabajo mi amigo Burruchaga, argentino él, me preguntó, “oye, vos que sabes algo de rugby, ¿quien crees que va a ganar este mundial?”, mi respuesta fue rápida y contundente, “Sudáfrica”. Si, acerté. Y es que sólo había que echar un vistazo a los chicos con el número 46664 en la manga derecha de su camiseta para darse cuenta de que estábamos ante un equipo que iba a hacer historia. La mejor defensa que había visto en muchos años, prácticamente inexpugnable, los equipos contrarios se estrellaban contra ella hasta la desesperación. Además tenían un juego a la mano rápido y contundente.

Y en ello siguen, el pasado día 12 Sudáfrica alzó la Copa Tres Naciones 2009, una jornada antes de la finalización del campeonato, al ganar a Nueva Zelanda en campo neocelandés por 29 a 32. Los John Smit, Bakkies Botha, Schalk Burger, Bryan Habana, Victor Matfield, Morné Steyn, Fourie du Preez, Juan Smith, Jean de Villiers, Mtawarira , du Plessis, etc, han pasado por encima de Australia y Nueva Zelanda. Con un juego basado en su gran defensa, una línea de delantera intratable, un “chut” a palos demoledor por parte de Morné Steyn ayudado en las largas distancias por François Steyn, unos extremos rapidísimos con el estilete Habana como punta de lanza, y un despliegue en su línea de tres cuartos que pocos equipos del actual panorama internacional pueden igualar. Así que me temo que esto no va a terminar aquí. Que tiemblen los míticos All Blacks, organizadores del próximo Mundial de Rugby en el 2011, los antílopes siguen siendo, a mi modo de ver, el mejor equipo del mundo, aunque también es cierto que hay margen para la mejora, sobre todo para “los hombres de negro”, que en tan solo dos años, en su casa, se juegan algo más que el honor.

Salud a tod@s, y recordad, “El ataque gana partidos, la defensa campeonatos”.

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