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Coca, medios, tiendas de discos y Wall Street: razones del colapso de las discográficas

 

Jot Down El País

Hoy se ha publicado mi nuevo artículo en Jot DownCoca, medios, tiendas de discos y Wall Street: razones del colapso de las discográficas“. Es el cuarto que escribo y el primero que aparece en la portada de El País (en su edición digital). Lo pueden leer entero a través del enlace (o en elpais.com). Recomiendo su lectura (y no solo porque sea un escrito mío). Les dejo con el principio (el primer párrafo y las primeras líneas del segundo):

Durante demasiado tiempo se ha repetido el mantra de «las compañías discográficas no supieron adaptarse a los nuevos tiempos» como razón principal de su colapso y de paso servía de justificación del latrocinio digital (extensible al top manta, brillante definición acuñada por Miguel Ríos en su día). Ya se sabe que una mentira repetida muchas veces acaba convirtiéndose en dogma de fe. Es indudable que algo hicimos mal (me permitirán que use la primera persona del plural al haber sido parte del sector musical: primero desde los medios de comunicación y, desde 1977, en varias discográficas en Madrid, Nueva York y París). Pero el derrumbe no se produce por lo que se nos achaca y sí por lo que resumo en los cuatro aspectos del título del artículo: la cocaína, los medios de comunicación, las tiendas de discos y Wall Street.

Una de las cosas que sí hicimos mal fue no imponer nuestro relato. Sucedió porque no lo teníamos articulado. Tan sencillo como eso. No es de extrañar, conociendo a algunos de los personajes que dirigían el negocio con el […]

 

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¿Pactaron las 4 grandes discográficas el precio de la descarga digital?

13 de enero de 2011

La agencia Reuters ha distribuido una noticia muy interesante que reabre un caso del 2008. La traducción al español de la nota original es bastante mala, pero la reproduzco tal cual se ha publicado en algunos medios:

Sony, Vivendi, Warner Music y EMI, entre otras compañías, serán juzgadas por prácticas monopolísticas en Internet

Las principales discográficas de EEUU han perdido una apelación ante el Tribunal Supremo contra una demanda por prácticas monopolistas. En ella, se acusa a los grandes sellos de conspiración para fijar los precios de la música que se vende en Internet. El caso se remonta varios años atrás, cuando varias personas que descargaban música en Internet demandaron a las grandes discográficas estadounidenses, que controlan más del 80% de las ventas de música digital en el país.

En aquella demanda, se acusaba a las compañías de acordar un precio mínimo mayorista de unos 70 céntimos por canción cuando los rivales comenzaron a ofrecer música en Internet a un precio mucho más bajo. La querella en cuestión fue rechazada por un juez federal en 2008 y se recurrió al tribunal de apelaciones. Dicho tribunal determinó que el magistrado erró en su veredicto y puso en marcha de nuevo la demanda.

Según el tribunal de apelaciones, los demandantes habían aportado suficientes hechos que sugerían que hubo una conspiración entre las grandes discográficas para fijar los precios de la venta de música en Internet y remitió el caso al juez para que continuara adelante con él. Los abogados de una serie de compañías -entre ellas Sony, una unidad de Vivendi, Warner Music y EMI- apelaron la sentencia, alegando que el caso planteaba asuntos importantes y recurrentes que requerían de una resolución del Tribunal Supremo, que finalmente ha rechazado la apelación de las discográficas.

El caso antimonopolio continúa adelante.

Unas aclaraciones:

  • los 70 céntimos equivalen más o menos a medio euro.
  • la única estadounidense es Warner (en manos de un fondo de inversión de capital riesgo), mientras las otras tres son francesa (Universal), japonesa (Sony) y británica (EMI, también controlada por un fondo).
  • la “unidad de Vivendi” es Universal (la antigua Polygram más MCA).

Decía que me parecía un  caso muy interesante porque llevo años opinando que es imposible que las discográficas aplicasen según qué soluciones en el mercado USA, por sus leyes antimonopolio. El precio y la negociación colectiva eran algunas de ellas. Las tiendas online eran otra. Los partidarios de la “barra libre”, interesados en otros asuntos, no tomaron nota nunca. Y periodistas como Berlín, Escolar, Varela, etc. siguieron a lo suyo. En vez de informarse antes de opinar. Este asunto de ahora -ya veremos su desarrollo- es otro argumento más que me da la razón. De hecho en octubre del 2009 escribía para Efe Eme un artículo al respecto, del que ahora extraigo varios párrafos:

[…] La aparición de Internet en la década de los 90 del siglo pasado empezó a poner todo patas arriba. ¿Se durmieron las multis en sus laureles? Puede. Es la idea que han manejado los “enemigos” (aquellos que tienen intereses en las operadoras telefónicas y de acceso a la Red). Lo cierto es que Universal a finales de los 90 ya estaba explorando las posibilidades comerciales y de negocio en Internet. El modelo era el de la explotación cinematográfica (cines, video, pay per view, canales de TV de pago, canales generalistas de TV). BMG compró Napster. Algunas Webs de venta online estaban fomentadas por varias majors. ¿Qué otras alternativas estaban a su disposición? No muchas más. Hace 10 años se introdujo el streaming y no arrancó. Hoy en día ha resucitado y parece una formula de éxito. En mi opinión es un sustituto a las emisoras de radio (cuyo rol en la difusión de músicas y artistas ha sido decisivo).

El fenómeno del P2P tuvo tres actores principales: Napster, Kazaa y LimeWire. A principios de 1999 los Napster entablaron conversaciones con las principales compañías estadounidenses. Partían de la idea que los artistas no cobraban sus royalties y la usaron para presentarse ante la comunidad creativa como “artist friendly”. Pasaban por alto algunos aspectos básicos: los adelantos sobre regalías tienen que recuperarse; las compañías no podían negociar sobre derechos no contemplados en sus contratos con los artistas (y ya había habido problemas con la aparición del CD y los acuerdos firmados antes de 1980) y debían renegociar, con un previsible coste; las estrictas leyes anti trust de EE.UU. imposibilitaban acuerdos globales de la industria; el temor a romper un modelo de negocio basado en la venta de álbumes y no de canciones, lo cual implicaba un salto atrás de al menos 25 años (a grupos y solistas tampoco les favorecía). Estos factores configuraban el escenario hace 10 años.

En el cambio de siglo algunos mercados sufrían la plaga del Top Manta. En España se tardó años en perseguir esta lacra. En países como México y Brasil es una realidad que domina el mercado. Los intentos de movilizar a los gobiernos no tuvieron el apoyo requerido. O cuando llegó era demasiado tarde. Por aquí nos encontramos con problemas del tercer mundo (piratería) y del primero (descargas).

Cuando la industria pidió ayuda -a las agencias gubernamentales y ministerios del ramo- para regular el mercado de las descargas, la respuesta era invariablemente la misma en todo el mundo: había que ayudar a las telecos a desarrollar su negocio y no se les debía poner trabas. Llegados a este punto sólo puedo comentar el tremendo error de esos mandatarios que ahora se ven forzados a tomar medidas drásticas (abarcan desde la desconexión a Internet hasta la invasión de la privacidad de tus datos)

Y a todo esto dejo para el final un dato de lo más esclarecedor: leía las navidades pasadas en el Wall Street Journal como las discográficas habían perdido la batalla de las relaciones publicas en los medios que crean opinión. Se refería al New York Times, Washington Post, LA Times, etc. Sostenía la tesis que la razón principal era porque las disqueras no contrataban publicidad en esos medios. Y las empresas tecnológicas sí… […]

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Siguen cayendo las ventas de música grabada

21 de julio de 2010

Leo en el boletín online de la ACAM un resumen del último reporte de Promusicae referido al primer semestre de 2010: las ventas de música grabada en el mundo físico siguen cayendo de forma imparable; la venta digital de música alcanza un 25,8% del empobrecido mercado español. El problema es que en términos monetarios el descenso galopante no se compensa con la aparición y aumento de las ventas digitales.

Los miembros de Promusicae representan el 93% de las ventas “físicas” y el 94% de las digitales.

El total de las ventas de música grabada cayó un 12,3% en el primer semestre de este año respecto al mismo periodo de 2009, sumando 76,97 millones de euros.

El mercado digital representa un 25,8% del total, lo cual supone un crecimiento del 29,46% respecto al año anterior.

Según un informe de Productores de Música de España, Promusicae, un total de 57,12 millones de euros corresponden al mercado físico y 19,85 millones a las ventas digitales.

En el mismo periodo del año pasado las ventas llegaron a los 87,7 millones de euros y en 2008 a los 126,5 millones.

Los datos correspondientes al primer semestre del 2010 representan mínimos históricos. No se acaba de tocar fondo. Y ya van nueve años consecutivos de números rojos.

A los interesados, si quieren abundar en más detalles y en la comparativa respecto al mismo periodo del 2009, les recomiendo este enlace.

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Valor y Precio de la Música (en Efe Eme)

17 de mayo de 2008

Ya es sábado, así que tenemos una nueva entrega de La Música de El Mundano en Efe Eme. He elegido un tema que puede resultar polémico (así lo espero). La introducción de Juan Puchades al articulo vuelve a ser de lo más acertada. Escribe:

 

Adrian Vogel opina –y razona sus argumentos- que los discos no son caros, que lo verdaderamente caro son ¡los conciertos! Un asunto que puede resultar polémico, como siempre que se habla de dinero y música.”

 

Lo podéis leer aquí a continuación o pinchando en Efe Eme. La única diferencia son los links (en el blog)

 

Valor y Precio de la Música

 

Valor y Precio son dos términos distintos, pero relacionados. Para definir “valor” nos puede servir cualquiera de las tres primeras acepciones del DRAE:

 

1. m. Grado de utilidad o aptitud de las cosas, para satisfacer las necesidades o proporcionar bienestar o deleite.

2. m. Cualidad de las cosas, en virtud de la cual se da por poseerlas cierta suma de dinero o equivalente.

3. m. Alcance de la significación o importancia de una cosa, acción, palabra o frase.

 

Este concepto, valor, aplicado a la música grabada, está por los suelos. Y no es un chiste fácil (por lo del Top Manta). Ahora cuentan más otros aspectos, como los miles de canciones que podemos almacenar en un  mp3 (más de las que podríamos escuchar durante el resto de nuestras vidas). A lo que deberíamos añadir una asombrosa falta de crítica y preocupación por la calidad de reproducción.

 

El “precio” es el valor económico asignado a un bien o servicio. Lo que pagamos. Nos viene marcado. En cambio el “valor” que percibes o le das a algo, es subjetivo. Y puede no ser compartido por otras personas.

 

Soy de los que piensa que “el público siempre lleva razón”. Aunque no sea así. Es una perdida de tiempo y energía empeñarse en demostrar lo contrario. Lo cual no implica renunciar a una labor pedagógica (algo a lo que sí han renunciado muchas cabezas pensantes del sector o simplemente se han equivocado de librillo).

 

¿Cómo se entiende sino la percepción de que los CDs son caros? Y además desde hace años. Probablemente los mismos que llevan sin subir de precio. Hay que recordar las inflaciones anuales, que oscilan entre el tres y el cuatro por ciento, y entonces resulta que en realidad el precio de los CDs ¡ha bajado! Ya sé que se pueden argumentar muchas razones: entre ellas que el precio de partida era alto o que el fondo de catálogo no puede valer lo mismo que las novedades (¿por qué tiene que valer menos el primer disco de Veneno que el último de Bisbal, si el de Veneno es claramente mejor?). El caso es que estas argumentaciones, desde hace más de dos décadas, han calado y permanecido. Pero ya no son válidas desde principios de este siglo. Y en ningún caso, se mencionan dos aspectos que inciden claramente sobre el precio final: el tipo máximo del IVA y el “mark up” de tiendas y grandes superficies.

 

¿La música grabada no es un producto cultural? ¿Y Pronto y Expansión sí? A tenor de su IVA reducido lo son. Y la música grabada no.

 

Los márgenes de los puntos de venta son enormes. Sin llegar a los niveles de perfumería, moda, joyería o marroquinería (donde se pueden alcanzar hasta un 300% de subida sobre el precio de compra al proveedor). Tiendas como El Corte Inglés llegaban a incrementar un 100%. Para entendernos: si como discográfica les vendía el CD a 7 euros + IVA, éste aparecía en el punto de venta entre los 15 y 17 euros (sin mencionar los descuentos y promociones aplicables sobre los 7 euros del ejemplo).

 

Me ciño a la música grabada y en directo. Que son las dos expresiones más fieles de la creación artística y del negocio que se mueve alrededor de la música. Lo demás (camisetas y otras parafernalias) es lo que en el marketing tradicional se conoce como “extensión de marca” y depende de la actividad principal.

 

¡El precio de las entradas es caro! ¿Corren ríos de tinta al respecto? La respuesta es clara: NO.

 

Todavía recuerdo el concierto de Metallica en Zaragoza (junio 2004). En el festival, que se montó en el estadio de La Romareda, también actuaron Slipknot y Lost Prophets. La entrada costaba ¡40 euros! Más de seis mil pesetas por estar incómodo y probablemente lejos del escenario. Y si no eras de Zaragoza había que añadir los gastos de desplazamiento y estancia.

 

Hoy en día, cuatro años después –y omitiendo los astronómicos precios de los Stones– las entradas a festivales oscilan entre los 60 y los 80 euros. Es decir, subidas entre el 50% y el 100%. Muy por encima de la inflación. Si bien es cierto, que Rock in Río tiene algunos días entradas a 49 euros. Y unos pases VIP a 275 euros por día. Que si compras dos ¡te regalan el aparcamiento! El cual cobran ¡a 18 euros diarios! ¿Qué políticos –y qué municipio– han autorizado semejante barbarie? Y nadie se ha levantado en armas y presentado las correspondientes denuncias. En su descargo sólo puedo decir que facilitan transporte gratuito en autobús desde Madrid (¿estaba planificado de antes o ha sido la reacción ante la escasa venta de entradas anticipadas?).

 

Pero con todo, lo más escandaloso es la comisión del 6%, sobre el precio de la entrada, que cobran los puntos de venta autorizados ligados a bancos, cajas o simplemente empresas especializadas (en venta de entradas a espectáculos). ¿Por qué cargan este servicio, que sólo les beneficia a ellos? De entrada, es un claro negocio financiero: recaudando y haciendo caja meses antes del evento. Aparte de poder tener y mover el dinero, permite autofinanciar los gastos de producción y promoción. Y encima te cargan un porcentaje… ¿Se ha escrito y opinado más sobre este tema o sobre el dichoso canon? Creo que conocéis la respuesta.

 

En resumidas cuentas, el valor de la música grabada es pequeño (prácticamente nulo) y la percepción que hay sobre su precio es la de producto caro. En cambio, el valor de la música en directo es alto y no hay ninguna campaña en contra de sus abusivos precios. Ni tanto ni tan calvo…

 

Anteriores entregas de La Música de El Mundano en Efe Eme:

 

Neil Young y las Nuevas Tecnologías (La Música de El Mundano en Efe Eme)

 

Hanna o ¿Dónde está la Crítica? (en EFE EME)

 

Jeff “Skunk” Baxter (en Efe Eme)

 

¿Las listas del negocio o el negocio de las listas? (en efe eme)

 

Las Nueve Vidas de Steve Winwood (La Música de El Mundano en EFE EME)

 

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