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Zidane salva su primer match-ball

Zidane ha salvado su primer match-ball.  Recordaba el AS esta mañana que la temporada pasada Zidane también afrontó el partido del Sánchez Pizjuán con la soga al cuello. Igual que entonces veníamos de otra derrota en Champions (caímos con estrépito en París ante el PSG). El Real Madrid salió vencedor del envite, con gol de Benzema a pase de Carvajal. Ahora este partido es tan solo uno de los tres cadalsos que afronta el mister blanco. Queda jugarse la clasificación de Champions en casa frente al Borussia y el derbi ante el Atleti del próximo fin de semana.

Zidane volvió a recurrir a Lucas Vázquez como lateral derecho y con Nacho sustituyendo a Sergio Ramos. Dispuso de Kroos, Casemiro y Modric, sus centrocampistas de referencia, los de las tres Champions y dos Ligas. Y delante, acompañando a Benzema, puso a Rodrygo y Vinicius por las bandas.

Sacó el Sevilla de centro y a los 36 segundos ya les habíamos robado la pelota. Le llegó a Rodrygo en la banda derecha. Le puso un baló de oro a Vinicius, quien había abandonado su banda y se encontraba en la derecha dentro del área chica. Fue la primera gran oportunidad. Su disparó, al palo largo, salió fuera por poco. También pudo buscar el pase a Benzema. Unos minutos después Vinicius creó otra situación de peligro: su presión interceptaba un despeje comprometido del meta local. El balón salió despedido para arriba. Un defensa impidió que Benzema cabecease a gol y finalmente Bounou se hizo con la pelota. En el min. 9 en una contra madridista Benzema falla en el pase decisivo a Rodrygo. Se quedó corto y Diego Carlos desbarataba la ocasión.

Roberto Carlos en la previa de Real Madrid TV comentaba que la solución a todos nuestros males estaba en marcar pronto, en los primeros 10 minutos. Desde luego contra el Shakhtar irse 0-0 al descanso, tras haber dominado, fue un pecado mortal. Y nos costó el partido. Algo parecido nos pasó en Valencia y acabamos goleados.

En el 15 tras una falta lateral botada por Kroos falló Bounou por alto. El balón acabo en las pierna de Casemiro. No buscó el remate y sí el pase. El problema es que debió confundirse con el blanco de las camisetas sevillistas, porque se la dio a ellos.

A medida que iba corriendo el reloj las oportunidades del Madrid decrecían (tan solo un buen remate de rosca desde fuera del área de Kroos en el 21), mientras el Sevilla se asentaba y a base de balones largos nos buscaba la espalda. Sin efectividad. Porque su primer remate no sucedió hasta el 38. Hasta entonces solo se habían acercado tres veces a las inmediaciones de Courtois (en una perdieron la pelota, en otra cayeron en fuera de juego y en la tercera cometieron falta sobre un defensor madridista).

Modric seguía imponiendo su cátedra. Enfrente, a su compatriota Rakitic le costaba horrores imponer su juego. Y apenas lo conseguía. Siempre tenía a Modric encima.

En el 37 el portero local se reivindicó. Lucas Vázquez desde la derecha buscó a sus delanteros. Vinicius la dejó pasar y Benzema, quien llegaba lanzado, empalmó un chut bajo al palo. Bounou se lució tirándose abajo y desviándola a córner.

Los locales en el 41 lograban su primer saque de esquina. Y en el minuto de descuento Munir se rompía persiguiendo a Rodrygo, quien le había robado el balón.

Una vez más un buen Real Madrid llegaba con 0-0 al descanso. Tan solo dos peros: el obvio, por no haber marcado y el otro por el pobre desempeño de Casemiro. Se notaba su periodo de inactividad.

La falta de punteria es muy preocupante. Y desde la marcha de Cristiano Ronaldo se ha convertido en un mal endemico. Es el modelo Florentino, los cimientos del Florentinato: construir un equipo de fútbol sin goleadores. Es como lo de los aeropuertos sin aviones, las autopistas de peaje sin vehículos, los hospitales sin quirófanos o un estadio de fútbol sin público. Tampoco parecen ser de su agrado los líderes con voz y voto. Es decir líderes dentro y fuera del campo. Entre otros lo vimos con Hierro, Raúl, CR7 y me temo que también lo veremos con Sergio Ramos.

Tras el descanso solo un cambio: el obligado de Munir, sustituido por Óliver Torres. En principio esto reforzaba el medio campo local.

Al igual que sucedió en otros partidos el rival mostró otra cara saliendo del vestuario. Lo mismo puede decirse del Madrid. Ellos salieron dominando y nosotros dormidos. No pasábamos del círculo central (la primera vez fue en el 53).

Una chilena de De Jong en el 51 fue el primer remate local entre los tres palos.

Hasta que en el 55 en un robo Mendy combina con Benzema quien se la devuelve. Mendy pasa al área donde aparece Vinicius. La da mal, fatal más bien. Y Bounou se la traga y ayuda a que entre. 0-1. Indudablemente de no haber estado Vini por ahí no hubiese sido gol.

Lopetegui reaccionaba con tres cambios de golpe (min. 63). Zidane iba a dar entrada a Marco Asensio poco después. En el 65 sustituía a Rodrygo.

Los cuatro cambios del Sevilla (el forzado por lesión más el triple cambio) reforzaban su dominio del centro del campo. El Madrid ya no presionaba como en la primera mitad y por tanto tampoco robaba balones. La ausencia de Casemiro era preocupante. No llegaba al corte con fluidez ni frescura. Como muestra una falta en el 74 en las inmediaciones del área. Gudelj (uno de los tres que entraron) la lanzó muy bien, mas se le fue fuera (por poco).

Era desesperante ver al Madrid contemporizando, moviendo despacio el balón para terminar perdiéndola. Mientras Lopetegui se disponía a efectuar su quinto y último cambio, Zidane no mandaba calentar a nadie. Un jugador tipo Odegaard, por Benzema o Vinicius, podría refrescar nuestro juego y reforzar nuestra línea de centrocampistas. Por lo menos no recurrió a Isco.

En el 79 Suso (otro del triple cambio) pudo haber empatado en un buen remate desde el vértice del área grande. Cuatro minutos después Vinicius se cruza el campo, de área a área. La acaba perdiendo al final de su infructuosa carrera.

El campo seguía volcado del lado local. Y Courtois salvaba el empate en 85 tras otra chilena, esta vez de Ocampos.

El encuentro se alargaba tres minutos. Lo de Zidane no efectuando cambios era raro, raro, raro. Aunque solo fuese para perder tiempo.

En el 91 desaprovechamos una buena contra de Vinicius y Benzema por la izquierda. Asensio entraba solo por la derecha. No sabemos lo que intentó el francés. ¿Disparo o pase? El caso es que se fue fuera de banda, por el costado derecho. Ahí prácticamente murió el partido.

Este 0-1 es un alivio. Para el técnico y los jugadores. Y un impulso moral de cara a la siguiente final, contra el Borussia. Aparte de la importancia de los tres puntos.

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Las excentricidades de Luis Enrique (con el distanciamiento social de fondo)

Distancia social

España empató en el último minuto ante Alemania a pesar de las excentricidades de Luis Enrique, que bien pudieron costarnos los tres puntos de este primer encuentro de la nueva Liga de Naciones. ¿Y cuáles fueron esas extravagancias del seleccionador? Las detallo a continuación:

  • En la alineación inicial figuraban tres jugadores del Valencia. Tres de 10 jugadores de campo. ¿Por qué? ¿Qué méritos ha hecho el Valencia en la 2019/20? ¿Tan sobresaliente ha sido su temporada? Los tres futbolistas eran Gayá, Rodrigo y Ferran Torres. Solo estaba justificada la presencia de este último. Rodrigo solo ha marcado cuatro goles en la pasada Liga. Mientras, Gerard Moreno del Villareal con 18 ha sido el máximo goleador nacional. Gayá fue un coladero. En el banquillo se quedó Reguillón, que ha hecho un temporadón (y ha ganado la UEFA con el Sevilla). Gayá salvó los muebles con el gol del empate y se me podrá achacar que empatamos gracias a él. Solo puedo decir que estaba fuera de su posición, ocupando la del presunto delantero centro (Rodrigo).
  • Hablando de coladeros Busquets es un gruyere. No está para ser titular en el Barça ni en la selección. Fue sustituido tras el golazo de Werner (1-0 en el 50). Dos fallos garrafales suyos en la primera mitad fueron resueltos por De Gea, quien mantuvo la portería a cero. Gran partido del portero.
  • Es inexplicable poner a Jesús Navas de extremo, la posición en la que se dio a conocer, cuando está triunfando como lateral derecho en el Sevilla. Es desde la defensa cuando sorprende y despliega su arsenal de buen fútbol. Luis Enrique tuvo que cambiarlo al descanso dado su pobre desempeño en la primera mitad. En la que además tapaba las subidas de Carvajal (solo subió en la segunda parte). Un error táctico de principiante.
  • El debut de Ansu Fati, suplente del Barça, es una frivolidad. Comparable a la de Del Bosque cuando estrenó a Munir con la selección. Usar partidos oficiales para solventar tramites burocráticos no me parece serio. A Munir, que no ha vuelto a jugar con España, le cerramos la posibilidad de jugar con Marruecos. Munir no tenía tan buena pinta como Ansu Fati. Pero a este le faltan aún muchos cocidos por comerse.

Quizás Luis Enrique se permitió estas alegrías porque Löw presentó un equipo sin las fieras del Bayern.

El segundo partido de España será ante Ucrania este próximo domingo, en Valdebebas. Solo se clasifican los primeros de grupo (el nuestro lo completa Suiza). 

P.D.: en la foto, de Marca, podemos ver como los alemanes mantienen la distancia cuando suenan lo himnos y nosotros no. Estas actitudes dicen mucho respecto a nuestros usos y costumbres ante el coronavirus.

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Casemiro 2 Sevilla 1

JESUS ALVAREZ ORIHUELA AS

¿Vimos ayer el mejor partido de Casemiro con el Real Madrid? No creo, a pesar de que estuvo inmenso. Y decisivo en un partido que podría haber sido decisivo en las aspiraciones blancas, en esta Liga 2019/20, en caso de no haber ganado. Recordemos que en el Bernabéu veníamos de empatar frente al Athletic (luego ganamos en Getafe).

Casemiro fue decisivo en sus aspectos ya conocidos: defendiendo, al corte, presionando y forzando el error del rival. Y decidió el encuentro frente al Sevilla con sus dos goles. El del 1-0, en el 56, fue un golazo: taconazo de Jovic al callejón del 8 y Casemiro con un toque sutil, suave como una caricia de amor, superaba la salida de Vaclik. Siete minutos después empataba De Jong tras un fallo defensivo de Marcelo y otro del árbitro y del VAR que no aplicaron el nuevo reglamento (cualquier mano de un jugador en ataque que acaba en gol debe ser anulado, independientemente de su voluntariedad; en este caso fue Munir quien amortiguó el esférico para el golpeo del delantero centro sevillista). Cinco minutos después Case cabeceaba el 2-1 tras un excelente pase de Lucas Vázquez, en el único buen balón que metió en el área. Inmediatamente Zidane retiraba a Marcelo –entró Mendy– para evitar otra Marcelada

Hasta este momento la estadística rematadora de Casemiro era impecable: tres remates y todos a porteria. El primero, a las manos del meta y que fue el único del Madrid entre los tres palos de la primera mitad; los dos siguientes fueron gol. Al rato del 2-1 estuvo a punto de marcar su tercer gol de la tarde, pero su cuarto remate del encuentro se le fue fuera por poco.

Los primeros 45 minutos fueron del Sevilla, salvo los primeros cinco minutos y los cinco finales. Bien conducidos por Banega, Gudelj y Fernando los visitantes impusieron su control. Sin pólvora. Daba la impresión que los madridistas confiaban excesivamente en las capacidades defensivas de Casemiro y se relajaron en exceso. Modric no apareció hasta la segunda mitad y Kroos nunca pudo con Fernando.

El arranque blanco fue un espejismo: una buena internada de Rodrygo que cedió a Jovic quien disparó contra un defensa. Hasta el primer remate de Casemiro el Madrid no volvió a rondar el área del Sevilla. Lucas Vázquez y Rodrygo parecían más preocupados en proteger a Carvajal y Marcelo que en subir por los costados y buscar a Jovic, el delantero centro. Rodrygo se perdió en las tareas defensivas. Lucas Vázquez está más acostumbrado (aunque falto de ritmo por su lesión). Ambos laterales, Carvajal y Marcelo, estuvieron en su linea, la habitual de los últimos tiempos: desacertados.

En el descanso un amigo, Humberto, comentaba que le desesperaba ver a  Jovic trotar y no correr, pelear: «Es como Bale, pero sin golf ni velocidad». Otro, César, tiraba la toalla y firmaba el empate a cero, temiéndose lo peor. Me quedaba media bolsa de pipas, de las de 2€ y no me resignaba a que me amargasen lo que me quedaba. De pipas y de partido.

Si en la primera mitad el Sevilla le escondió la pelota al Madrid, que no supo jugar sin balón, en esta segunda el cambio fue drástico: los blancos presionaron más, liderados por Casemiro ahora bien secundado por Modric, quien fue a más según transcurrían los minutos. Los de Lopetegui dejaron de dominar el ritmo del partido.

En el 61 Zidane hizo un doble cambio: Benzema y Vinicius por Jovic y Rodrygo.

Vinicius hizo las delicias del respetable con sus internadas y regates. Por velocidad superaba a su marcador. Y adelantaba las lineas propias. El problema es su falta de tino en el pase. Solo estuvo bien en su primera intervención, pero su remate, intencionado, se fue fuera. En su última carrera se pudo haber logrado el 3-1, es decir sentenciar el partido. Tenía dos compañeros desmarcados. La pifió. La cara de Benzema fue todo un poema. Se dio la vuelta para que no le viese Vinicius, pero le vimos todos los de la grada de la Castellana.

Hubo un par de situaciones más para lograr el 3-1. No pudo ser y el Sevilla apretaba buscando el empate. Su ocasión más clara fue un desastroso pase atrás de Lucas Vázquez que el nuevo fichaje sevillista En-Nesyri no supo aprovechar.

En una tarde pasada por agua fue una victoria trabada, ante un rival que puso las dificultades esperadas. Tres puntos importantes para iniciar la segunda vuelta.

P.D.: en la primera mitad al Sevilla le anularon un gol de De Jong, por una falta previa. El VAR dictó sentencia interviniendo. Algo que no sucedió en el gol del Sevilla que sí subió al marcador.

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El derby de hoy II: el Barça empató en casa

MarcaDe cara al derby el Barça empató a uno con el Athletic de Bilbao en el Camp Nou. Se adelantó De Marcos, en otro fenomenal partido como ante el Real Madrid en San Mamés y empató Munir (había entrado por Dembélé).

Valverde se sobró: prescindió de Messi y de Busquets en el once inicial. Un percance de Sergi Roberto adelantó la incorporación de Busquets en la segunda mitada. Luego se produjo la de Messi (por un inoperante Arturo Vidal), aún con 0-1 en el marcador.

El portero bilbaíno que se lució ante el Madrid no la olió. No hizo ninguna parada. Le superaron cinco veces: dos fueron al palo, De Marcos sacó de cabeza una falta botada por Messi y las otras dos acabaron en la red (la segunda se anuló por fuera de juego).

Este resultado, el tercer pinchazo consecutivo de los culés (dos puntos sobre nueve), beneficia tanto a Madrid como Atleti. Una victoria blanca sería un puñetazo sobre la mesa: el Barça quedaría a tres puntos y los rojiblancos a cinco. Mientras, un triunfo rojiblanco los pondría líderes un punto por encima nuestro y de los azulgranas. El empate sería un mal menor para ambos (aunque el Madrid sería líder).

La venganza de la que hablaba en el primer post de hoy ahora en vez de doble podría ser triple, por la carambola del punto perdido por el Barça.

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