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Artículo para El Contragolpe (resumen del Brasil 2014)

El contragolpeHe tenido el honor y tremendo placer de publicar un resumen del Mundial para la excelente revista digital El Contragolpe. Lo pueden leer ahí o a continuación:

¿Ha sido la Copa del Mundo de Brasil el mejor Mundial de todos? Pertenezco al grupo de quienes piensan que sí. Desde el principio del campeonato tuve este palpito. No recordaba una fase de grupos con tantos buenos partidos. El Inglaterra 1 -Italia 2 de la primera jornada del grupo de la muerte, partidazo, es el mejor ejemplo.

Quizás habría que matizar que el formato de la competición ha ido variando para evitar una primera fase con “marías” -alguna se cuela, pero cada vez menos- y, por supuesto, porque cada vez hay más países. Otro detalle es que llevo siguiendo los Mundiales desde 1966 (Inglaterra).

¿En qué me baso para afirmar que Brasil 2014 ha sido el mejor de todos? Al menos desde 1966. La respuesta es sencilla porque goles son amores. Se ha igualado el récord goleador de Francia 1998. No se ha superado por la pésima semifinal entre Holanda y Argentina. Acabó a cero y los argentinos pasaron a la final de penaltis. Un solo gol hubiese servido para superar la marca del 98. Este aciago partido tiene un componente añadido: el mal sabor de boca que dejó siendo el antepenúltimo que se disputó. De haberse producido antes, mejor, mucho antes, ni nos acordaríamos. Y tampoco extrañaría tanto que hubiese gente que opinase que ha sido una excelente competición.

Hay una circunstancia que no hay que pasar por alto. Se ha denominado al torneo como El Mundial de los porteros. Cierto. Hemos visto grandes arqueros y paradas excepcionales. Varios se han lucido en las tandas de penaltis. ¿Y es el más goleador? ¿Cómo se entiende esta aparente contradicción? La lectura que deberíamos hacer es que ha mejorado el nivel de todos los jugadores, sobre todo los guardametas. ¿Cuántos goles más se habrían anotado de no ser por Howard, Neuer, Keylor Navas, Courtois, etc.? No se recuerda un Mundial con una cosecha de porteros tan generosa. Antes era cuestión de dos, tres como mucho. Es por esto que el valor de los 171 tantos es mayor. Podríamos establecer un paralelismo con el valor doble de los tantos conseguidos fuera de casa. Lo comento por el empate con Francia 1998.

La Alemania campeona del mundo ha sido la más goleadora (18) seguida de Holanda (15). Estas dos selecciones junto a Argentina han sido las que menos goles han encajado (4). Son las tres que ocuparon el podio. Para la historia queda el 1-7 que los campeones infligieron a los anfitriones, en la semifinal. La peor derrota en la trayectoria de Brasil y además en casa. Lo vimos y disfrutamos en este Mundial. Como el mejor gol, el de James, quien además fue el “pichichi”.

Löw consiguió el ansiado titulo. El primero que logra un equipo europeo en América. Supo rectificar errores, propios y ajenos. Entre estos últimos se cuenta el de Lahm, el mejor lateral derecho del mundo jugando de medio centro. Idea que importó de Guardiola. En cuanto le puso en su sitio Alemania voló y el capitán mejoró sus prestaciones individuales.

Ha sido el torneo donde por fin FIFA ha introducido mejoras tecnológicas. El ojo de halcón, que no ha hecho falta usarlo. No ha habido lugar. Tranquiliza saber que está por si surge la duda. Otra novedad ha sido el spray, ¡Acierto total! Quiero verlo ya en Liga y Champions. Los franceses han anunciado que lo van a implementar esta próxima temporada. He leído que aquí lo están estudiando o lo van a estudiar. Supongo que algunos estarán ganado tiempo para monopolizar las licencias, homologaciones y fabricación del producto. El llamado cooling break también ha sido bienvenido. Supongo que será algo circunstancial, aplicable solamente en condiciones extremas.

Siempre he defendido la defensa de cinco. Parecía en desuso. En Brasil 2014, para mi sorpresa, volvió con fuerza. Holanda que no lo empleó en la fase de clasificación jugó todo el torneo así. Argentina empezó usándolo en el primer encuentro. Sabella lo modificó en el descanso y lo archivó en la papelera. Menciono a estas dos selecciones porque me parece que han tenido a los dos mejores técnicos del campeonato. Van Gaal gana partidos desde el banquillo. La jugada del cambio de portero para la tanda de penaltis, contra Costa Rica, queda para los anales. Algo para contar a hijos y nietos. Y lo hemos visto en esta Copa, no en otras. Sabella por su parte no ha parado de modificar. Sobre la marcha, en el transcurso del juego. Ha afrontado y superado adversidades, en forma de lesiones. Primero Agüero y sobre todo Di María. No me gusta el estilo de la Albiceleste ni voy a entrar en ausencias clamorosas (Willy Caballero, Tévez). Solo opino sobre lo que hemos visto desde el partido inaugural hasta la final del 13 de julio.

No quiero empañar mi discurso optimista con los aspectos negativos. Que los ha habido. Por la parte que nos toca el fracaso de España ha sido devastador. Es posible que este sea otro factor de peso entre quienes critican el Mundial. El Balón de Oro a Messi tampoco figura entre los nominados al acierto del año. Y es un hecho relevante cuando se otorga un galardón a un futbolista que no aparece en el Top 10 de los mejores jugadores, ni en el once titular. Como es sabido estas estadísticas las elabora la propia FIFA, la misma que concede el Balón de Oro.

He dejado aparte la pésima imagen que ha dejado todo lo que rodea a Brasil (las infraestructuras, las manifestaciones y revueltas sociales, los arbitrajes, la corrupción, la seleçao, la torcida, Scolari, etc.). Con su pan se lo coman.

Tengo que añadir un componente emocional muy importante en mi vida, que también influye en mi apreciación. He publicado mi primer eBook, MI MUNDIAL BRASIL 2014, donde cuento todo esto y más (recomiendo la master class de Puskás sobre los remates). Ha sido el primer libro publicado sobre Brasil 2014. Todo un récord. Punto de Vista Editores lo puso a la venta en menos de 48 horas después de mi última entrega (el 14 de julio, al día siguiente de la final). En Amazon (llegó al #1 a los cuatro días) ponen el 15 de julio como fecha de edición. Rápido y al primer toque.

De despedida, mi once del Mundial (no está en el libro, quizás en una próxima edición, en papel): Neuer, Lahm, Garay, Thiago Silva, Ricardo Rodríguez, Kroos, Mascherano, Di María, James, Messi y Robben. Y desde luego con Van Gaal en el banquillo. A pesar de no jugar con tres centrales. Si el técnico holandés se pone terco –que se pondrá- y hay que dar entrada a un defensa, para jugar con cinco, metería a De Vrij. Y tendría que sacar a uno de una terna formada por James, Messi y Di María (por su lesión, si no ni hablar). Pero esto ya es parte de otro escrito.

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El jogo penoso: Brasil 1 Alemania 7

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Detalle lamentable en el inicio de la primera semifinal: no se guardó un minuto de silencio por la muerte de Don Alfredo Di Stéfano. Antes del encuentro la excusa de FIFA fue que no se haría porque nadie lo había solicitado. ¿No se le ocurrió a ningún estamento? Mal por la federación internacional y el comité organizador? De la falta de respeto brasileña ya no me extraño. Pero Blatter y los suyos… Las selecciones tampoco llevaron luto.

Scolari cubría las sensibles bajas de Neymar y Thiago Silva con Bernard y Dante. Maicon se mantenía en el once en detrimento de Dani AlvesDante no me inspira confianza desde la semifinal de Champions y la goleada del Real Madrid al Bayern en la que fue protagonista negativo. Su dupla con David Luiz ha sido un desastre. Su actuación descosió a toda la defensa.

Löw confirmaba a Lahm en su posición: lateral derecho. Su alineación como medio centro ha pasado a mejor vida. Insistía con Klose en la punta del ataque. Si anotaba superaría a Ronaldo como máximo goleador de los Mundiales. Igual los tiros iban por ahí: una dosis extra de motivación para el veterano delantero. Khedira y Schweinsteiger forman el doble pivote. Götze y Metersacker volvían a quedarse fuera del equipo titular.

Se esperaba una salida en tromba de los locales apoyados por la torcida. A los tres minutos Marcelo hacía el primer remate. Salió fuera pero llevaba peligro. Hubo unos movimientos en el saque de puerta que marcaron el histórico momento que estábamos a punto de vivir: Müller se fue a la banda del lateral madridista a recibir. Tenía el apoyo por detrás de Lahm. Khedira, Kroos y Schweinsteiger dieron un paso adelante. Para ayudar en las acciones ofensivas, presionar arriba, estar atentos a segundas jugadas y recuperar el balón lo antes posible. A medida que avanzaban los segundos Brasil estaba cada vez mas incómoda. Recurría a los balones largos para sacudirse a los alemanes de encima. No tocaban (en su línea habitual de esta Copa). Alemania era dueña de la pelota por méritos propios y deméritos ajenos. La movían rápido y con criterio. Nada de pases horizontales en su propio campo ni pases traseros a Neuer. El camino era llegar lo antes posible a la portería contraria.

Sobre el minuto 10 Marcelo se despista y pierde la posesión. El contraataque provoca la primera gran ocasión visitante. La desbarata quien la pifió despejando a córner. Kroos saca preciso a la posición de Müller libre de marca: 0-1. Era el comienzo de la sinfonía de la Mannschaft.

La labor de la psicóloga quedaba hecha trizas en tan solo once minutos.

La Canarinha tenía que remontar. No les quedaba otra. Pero estaban atenazados, les pesaban las piernas a pesar del escaso tiempo jugado. Solo Marcelo intentaba tirar adelante. Sus aportaciones eran un boomerang de doble efecto.

  • El primero: Müller y Lahm le buscaban la espalda y se la encontraban. Creaban superioridad numérica porque Hulk estaba muy descolgado de la defensa, no bajaba. Los medios no se enteraban por donde circulaba el juego.
  • Y el segundo: la hiperactividad del lateral le descentró, perdió el sitio y se sumó a la descoordinación general de su selección.

Khedira se salía. El campo era suyo. Él, Kroos y Schweinsteiger cenaron brasileños. Özil estaba desaparecido. Daba igual.

Alemania siguió a lo suyo aprovechando el desconcierto brasileño. Todavía quedaba lo mejor por llegar. O lo peor dependiendo de los colores. Del 23 al 29 cayeron cuatro goles. Y atención del 23 al 26 Alemania logró tres tantos.

El 0-2 (min. 23) fue un fallo terrible de Marcelo. Klose recogió el rechace de Julio Cesar a su propio disparo para marcar. Una vez más el delantero andaba demasiado suelto en el área. El estado de shock de la grada y el equipo era total. El aluvión de goles fue imparable: dos de Kroos y uno de Khedira (¡enorme su primera parte!) completaron el 0-5 con el que se llegó al descanso. El 0-4  se produjo al robar el esférico del saque de centro.

Durante el intermedio el móvil echaba humo con bromas y satisfacción sobre lo acontecido (0-5). Nelson Santamaría, hijo del bravo defensa central, aportaba una solución: anular el partido. Era imposible que el arbitraje pudiese arreglar el desaguisado.

Fernandinho y Hulk fueron sustituidos por dos medio centros, Paulinho y Ramires. ¿Scolari no quería recibir más goles? Löw ya pensaba en la final y dejó al griposo Hummels en el vestuario y entró Metersacker, quien regresaba al equipo tras haber perdido la titularidad. Los siguientes cambios fueron para dar minutos a jugadores (Draxler y Schürrle) y reservar a otros (Khedira y Klose, consagrado ya como el máximo anotador de los Mundiales).

La segunda mitad fue una faena de aliño para los vencedores. Aun tuvieron tiempo de ampliar. El del Chelsea metió dos y puso el marcador en un escandaloso 0-7. Aquí tenemos un ejemplo que explica parte de lo sucedido: Schürrle con el 9 en su camiseta lleva tres goles saliendo del banquillo; el número 9 de Brasil, Fred, solo ha visto puerta en una ocasión, siendo titular.

Óscar en el 90 firmó el llamado gol de la honra. ¿Honra? ¿Qué honra?

Confieso mi enorme alegría ante este resultado histórico. La mayor afrenta sufrida por Brasil. La mayor goleada en este torneo, el encuentro en el que mas goles se han logrado (8). El Mineiraizo de Belo Horizonte deja en mantillas el Maracanazo de 1950. La mezquindad de Scolari a lo largo del campeonato merecía este castigo. Que será mayor al tener que afrontar una cruel final de consolación.

P.D.: extractos del capitulo de Mi Mundial: Brasil 2014 dedicado a la semi de anoche.

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Sobre Van Gaal

VG

Así empiezo en el libro Mi Mundial:Brasil 2014 mi visión del Holanda-Costa Rica. Forma parte del capitulo octavo.

8.4: Holanda 0-Costa Rica 0 (la libreta de Van Gaal decide a los penaltis)

Holanda se impuso a los penaltis tras un partido y una prórroga que terminaron a cero. Una jugada maestra de Louis Van Gaal señaló el camino del pase a las semifinales. En la lotería de los penaltis tenía el decimo premiado: Krul, el portero suplente. Estaba a punto de terminar la prórroga y le quedaba un cambio. Me extrañaba que no hubiese agotado los tres durante los 120 minutos de partido. Más incomprensible era ver al portero suplente calentando desde el 117. El titular, Cillessen, no parecía estar tocado. De pronto, a medio minuto del final, se entendió todo: sustituyó a su meta para afrontar los lanzamientos que decidirían la suerte de la clasificación. La maniobra le salió redonda: el increíble Krul atajó dos de los cinco tiros (adivinó la dirección de los tres que no detuvo). Una medida novedosa (no recuerdo haber visto nunca algo semejante y menos en un Mundial) que tuvo el deseado impacto psicológico en las filas costarricenses. Para incidir en este aspecto mental Krul tras pasearse delante de los lanzadores Ticos se acercaba a ellos y les hablaba. Vaya usted a saber en qué idioma. Una mirada del árbitro le frenó la charla en los dos últimos pero no el paseíllo. Huntelaar, había entrado en el 105, se quedó sin lanzar el quinto de la Oranje. No hizo falta (habían anotado sus cuatro anteriores). Escrito está en este libro que Van Gaal, viejo zorro de los banquillos, es un técnico que decide los partidos desde el banquillo. El cambio en la portería fue una jugada maestra y le salió bien, rematadamente bien. No tenía nada que perder y mucho que ganar. Holanda nunca había superado una prórroga: cayeron en cuatro ocasiones, la última en la final de Sudáfrica 2010 frente a España. Las estadísticas están para romperlas y arriesgó.

Con la alegría en el cuerpo los protagonistas explicaban la maniobra. El entrenador confió en la mayor envergadura de Krul. Tenía más alcance en las estiradas. “Le dijimos a Tim que nos iría mejor con él de portero porque es más alto” detallaba Van Gaal. El héroe de la noche contó lo que les dijo a los ticos antes de cada lanzamiento: “Les había visto contra Grecia y les tenía estudiados. Para ponerles nerviosos les dije que sabía por donde iban a tirar. A lo mejor funcionó.”

Para terminar un extracto del noveno capitulo, Los Semifinalistas, que estoy escribiendo:

Van Gaal, el seleccionador holandés, es el mejor técnico hasta ahora. Propone cosas. Sobre una base irrenunciable (de momento): tres centrales. Lo del cambio de portero en cuartos fue magistral. Holanda ha intentado jugar bien según el modelo que marcaba su seleccionador. ¿Con qué nos sorprenderá ante Messi y cia.?

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Fragmentos del libro “Mi Mundial: Brasil 2014”

Brasil 2014

Hoy traigo un par de fragmentos de mi libro de próxima aparición “Mi Mundial: Brasil 2014“. Empiezo con uno sobre el Francia 0 Alemania 1 :

[…] Desde pequeño he escuchado a mi padre decir que “sin centro del campo no se gana, es ahí donde se cocinan las victorias.” Entre sus contertulios y amigos estaba lo más granado del fútbol en España: Santiago Bernabéu, Antonio Calderón (gerente del Real Madrid), Víctor Martínez (secretario técnico del Atlético de Madrid), Luís, Puskas, Di Stefano, Osterreicher (trajo a Puskas al Madrid y le tuvo a sus ordenes en el Honved), Rial, Santamaría, etc. Todos asentían.

Es obvio que Deschamps no era parte de esas tertulias (en mi casa, en restaurantes o en la desparecida cafetería madrileña Dólar en la confluencia de las calles Alcalá y Gran Vía, llamada José Antonio en esa época). Si sus medios no funcionaban él fue el encargado de gripar el motor de su sala de maquinas. Sus cambios eran un canto al arrebato irracional más que medidas para encarrilar la contienda. En el 73 se dio el primer tiro en el pie: retiró a un medio, Cabaye, para dar entrada a un delantero, Remy. Lo justificó así en la rueda de prensa: “Íbamos por detrás en el marcador y necesitábamos un delantero más. He optado por Remy para que nos diera profundidad. Puse a Valbuena por detrás de Benzema”. Estimado Didier, no por poner mas atacantes vas a crear más ocasiones porque no tienes centrocampistas que les hagan llegar la pelota. El segundo tiro fue más de lo mismo: en el 85 sustituyó a Valbuena por Giroud. En clara contradicción con lo que afirmó al acabar la contienda (respecto a poner a “Valbuena por detrás de Benzema.”). […]

Y termino con extractos del Brasil 2 Colombia 1:

[…] Las únicas buenas noticias para el fútbol español en este Mundial vienen del mundo del arbitraje. ¡Toma ya! El Brasil-Colombia era el tercer partido del Mundial para el colegiado madrileño Velasco Carballo. Con España fuera de competición sí lo hacía bien podría aspirar a mayores. ¿Qué es hacerlo bien? No puedo evitar pensar en España 1982.

El 14 de junio de 1982 Brasil debutaba en Sevilla frente a la URSS. Arbitraba Lamo Castillo. Al descanso los soviéticos ganaban 0-1. Perdieron 2-1 gracias al arbitraje de cámara del español (el presidente de la FIFA, Havelange, era brasileño). Por supuesto que los goles de Sócrates y Eder en el cuarto de hora final también tuvieron algo que ver. El segundo (Eder) fue sobre la campana. Antes con el marcador a favor unas claras manos de Luizinho no fueron señaladas como penalti. Pudo haber significado el 0-2. Los de la CCCP (que eran las siglas en V.O.) reclamaron otro penalti de Luizinho sobre su falso 9, Shengella. Al mismo jugador le anularon un gol por un inexistente fuera de juego. Aquel Brasil que nos maravilló y enamoró, lo formaban cracks como los mencionados goleadores más Zico, Falcao, Toninho Cerezo, Junior, etc. Tele Santana era el seleccionador. Pero necesitaron que Lamo Castillo “lo hiciera bien” (como el japonés del Brasil-Croacia que inauguró Brasil 2014). Fueron la última generación del jogo bonito. La llama se apagó en el siguiente Mundial, México 86. Desde entonces hasta ahora han ganado dos mundiales más reforzando su esquema defensivo a base de medio centros de corte. Se podría decir que europeizaron su juego buscando mayor eficacia. Delanteros como Bebeto, Rivaldo, Romario, Ronaldo o Ronaldinho maquillaban la realidad.

La Copa del Mundo de 1982 no solo tuvo este escándalo de Sevilla. Asistimos al pasteleo de Alemania y Austria (empate pactado) que dejó fuera a Argelia y cómo olvidar al hermano del jeque de Kuwait. Invadió el campo para hablar con el árbitro y exigirle que anulase un gol. Ante la pasividad de la Guardia Civil que le permitió el acceso. FIFA sancionó de por vida al árbitro. Nuestra selección, éramos los anfitriones, recibió ayudas arbitrales para asegurar su pase a la siguiente ronda. El hedor de entonces es similar al de ahora. Las corruptelas de entonces tienen un paralelismo con las de ahora. Solo hay una diferencia: a los donativos que habitualmente recibe Brasil hay que añadir los propios de la selección local.[…]

 

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El prólogo de José Luis Ibáñez Salas para mi primer libro “Mi Mundial: Brasil 2014”

Fútbol

Dibujo de Pedro Arjona

Me gusta el fútbol

Sí, me gusta el fútbol. Recuerdo que la mayoría de las horas de mi infancia las disfrutaba pateando balones y corriendo rodeado de niños dichosos de fútbol, de ese fútbol que uno relaciona sólo y exclusivamente con la alegría del juego y el aprecio por el esfuerzo y la competición. Desde que tengo uso de razón, el fútbol es parte de mi vida, y no olvido que como ya dijo alguien (¿Valdano, Sacchi?) el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes. Con diferencia.

El primer Mundial del que tengo memoria es el de 1974, disputado en Alemania, en la Occidental, el que ganó Alemania, la Occidental, tras perder sólo un partido… contra Alemania, la otra, la Oriental. Y luego ya sí seguí todos los demás mundiales, el argentino, el español, el segundo mexicano… Y este que es el objeto del libro de Adrian, el segundo Mundial (Copa del Mundo de Fútbol, en puridad) celebrado en el país que hasta hace poco retenía para sí buena parte de la gloria de la palabra fútbol, Brasil.

Me gusta el fútbol… y me gusta leer a Adrian Vogel. Me gusta leerle en su blog El Mundano, tan transitado, como me gusta charlar con él sobre fútbol o sobre algo de lo que si cabe sabe aún más, de música, de la música que unida al fútbol ha estado siempre también conmigo y de la que ahora no viene al caso hablar aunque sí mencionar… si se habla sobre Vogel. Me gusta leer a Adrian, digo, porque nos habla a todos con el lenguaje del deporte del balón y la hierba y los borceguíes y las porterías y las gradas bulliciosas y el del olor a victoria y a derrota. Con el lenguaje del forofo auténtico, nos habla Adrian, ese que se gasta el que sabe lo que se trae entre manos, el que sabe que se puede renunciar a muchas cosas menos a los equipos que uno decide que sean sus pequeños dioses, mucho antes de decidir qué quiere ser él mismo. Equipos y alineaciones, en definitiva, jugadores e incluso entrenadores a los que el autor de esta pequeña pero intensa obra conoce muy bien, en algunos casos admira pero siempre acaba respetando como los actores del mejor espectáculo posible.

Es una lástima para quienes seguimos a la Selección española desde que somos críos, a La Roja, esa Roja reciente, que ese equipo celestial que nos llevó hasta donde no hubiéramos soñado jamás no haya estado no ya a la altura de este Mundial 2014 que nos narra Adrian sino ni tan siquiera cerca de su propio pasado de quiero y no puedo, de yonomandéamisnavesalucharcontraloselementos. No obstante, un Mundial es un Mundial y este brasileño ha sido un magnífico campeonato del que si queremos guardar memoria seguro que contar con esta obra tan fresca que prologo será de gran utilidad. Yo he disfrutado mucho de esta Copa del Mundo Brasil 2014 y de todo lo que Adrian Vogel ha escrito sobre ella. Sí, me gusta el fútbol.

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El fútbol le debe un Mundial a Holanda

Van Gaal

El fútbol le debe un Mundial a Holanda. Han disputado tres finales (Alemania 1974, Argentina 1978 y Sudáfrica 2010). Perdieron todas, la última contra nosotros. Representan una forma de entender y jugar que me gusta. Del fútbol total que mamé de pequeño (Kovacs, mi padrino, como entrenador del Ajax de Cruyff levantó dos Copas de Europa), su evolución, Gullit (el del PSV y el Milán), etc. Les toca.

Si en el caso del Ajax podemos hablar del “Ajax de Cruyff” con la selección de los 70 no debemos. Un error común es asociarle con el par de finales perdidas contra las selecciones anfitrionas. Johan Cruyff no jugó el Mundial de Argentina. Se negó. Se ha llegado a comentar que fue por repudio a la dictadura militar. Falso también. La verdadera causa fueron las primas: quería cobrar más que sus compañeros.

Me gustaría que el campeón de Brasil 2014 fuese alguien que nunca lo haya ganado. Pienso en cuatro selecciones: Bélgica, Colombia, Costa Rica y Holanda. Por historia son los holandeses quien más se lo merecen (se enfrentan a los Ticos en cuartos).

Siempre me gustó Van Gaal. Nunca entendí la tirria que le cogieron en Barcelona. Le deben mucho, ahí esta su herencia. Por ejemplo: Puyol y Xavi debutaron en el Barça con él. Al frente de la Oranje no pudo empezar mejor el campeonato. Cambió el sistema, jugó con una defensa de 5 y le endosaron un 1-5 a España. Cuentan sus partidos (4) por victorias. Como Argentina, Bélgica y Colombia. Pero… su portero no me da garantías. De todas formas repito: les toca ganar.

 

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Löw rectifica y Alemania se impone a Argelia

Garrido Reuters copia

Löw rectifica y Alemania se impone a Argelia:

  1. En el descanso sentó a Götze y salió Schürrle en su lugar. El del Chelsea revolucionó el juego alemán. Le dotó de profundidad y verticalidad. Arrancando desde la banda conectó con Müller, no muy activo en la primera parte. Marcó el 1-0 en la prórroga.
  2. En cuanto colocó a Lahm de lateral en el minuto 69, la posición en la que se consagró fuese por la derecha o la izquierda, la Mannschaft empezó a carburar en el medio campo. Este pequeño cambio produjo dos buenas noticias para los alemanes: Lahm abandonaba el puesto de medio centro, una frivolidad propia del fútbol de autor. No es lo suyo a pesar de sus excelencias defensivas: parte de su catalogo son los errores en la entrega y salida del balón, falta de automatismo en sus movimientos y recorrido en esta posición desconocida para él (esto se cura a base de minutos) que ralentiza el juego. Su hueco lo ocupó Khedira quien sustituía a Mustafi, lateral que sufrió más de la cuenta ante los ataques argelinos. Los norteafricanos olieron sangre y se volcaron por su costado. El sufrimiento y castigo que sufrió el alemán le impidió subir con frecuencia. Y cuando lo hizo no afinó los pases.

Argelia jugó como nunca ante Alemania y perdió como siempre. Ofrecieron un partido bello, brillante desde el punto de vista táctico. Pudieron ganar, empataron en los 90 min. de juego reglamentario (0-0) y solo cayeron en la prórroga (2-1).

En cuartos espera un apasionante FranciaAlemania.

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