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Flashmob en Madrid contra la contaminación

13 de febrero de 2011

Ayer se convocó un flashmob en el centro de Madrid contra la contaminación. Un “flashmob” (El País lo traduce como “una multitud instantánea”) es un grupo más o menos numeroso de gente -cuantos más mejor- que aparece en un sitio público en un momento determinado previamente. Las nuevas tecnologías y las redes sociales facilitan la convocatoria.

La cita fue ayer sábado a las 18:30 en la madrileña Puerta del Sol y había que acudir con una máscara puesta (antigás, sanitaria o incluso una de elaboración casera). No hubo más de 200 personas. Me recordó a las manifestaciones convocadas contra la Ley Sinde (mucho revuelo en la Red y poca calle: en Santiago de Compostela, por ejemplo, solo hubo un manifestante). De hecho tuvieron más éxito los ataques ciberterroristas de DDOS contra partidos, Congreso y sociedades de gestión de derechos.

200 personas me parece una preocupante muestra de falta de interés (ya sé: cada uno se preocupa de lo que quiere), sobre todo porque los datos parecían indicar otra cosa (como con lo de la ley Sinde): se había invitado a casi 20.000 personas y 1.084 habían confirmado su asistencia (se puede dar no confirmar y acudir, como fue mi caso).

Tras la experiencia sabatina me quedan claras dos cosas:

  • Somos revolucionarios de salón
  • Los asuntos de medio ambiente y sus efectos sobre la salud pública nos la traen al pairo (a lo de ayer podemos añadir las antipatías suscitadas por la ley antitabaco y el gran número de fumadores, quienes además se indignan porque no nos dejamos imponer sus malos humos).

El problema de la contaminación no solo afecta a la ciudad de Madrid. También a Coslada, Getafe, Leganés… y lo más sorprendente: Barcelona.

Les dejo con una imagen de la responsable política del mal ambiente de la capital, cuyas declaraciones son inaceptables desde cualquier punto de vista: Doña Ana Botella, quien para más inri es además seguidora de los Legionarios de Cristo. La foto es de El Periódico y fue tomada en un local público durante un acto de su partido.

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Sebastián abandona Greenpeace (cuestión de talante)

17 de noviembre de 2009

Ayer saltó a la prensa que el ministro Miguel Sebastián se daba de baja como socio de Greenpeace. Después de 18 años (algunas informaciones mencionaban 25 años).

Las razones esgrimidas por el Sr. Sebastián, quien llamó al centro de atención telefónica al socio para darse de baja, fueron “por discrepancias con las críticas” de Greenpeace con el Ministerio de Industria, Turismo y Comercio. El director de la organización en España, Juan López de Uralde, señaló que “Lo que nos preocupa, más que el hecho de que se dé de baja o no, es la política energética que desarrolla“. Asimismo en la nota de La Vanguardia criticó que Greenpeace se ha reunido “con todos los ministros de Industria anteriores a Sebastián“, mientras que el actual titular de esta cartera “nunca” les ha recibido. “Eso da una idea de su nivel de compromiso“, apostilló. “Nos hubiera interesado reunirnos con él para explicarle aspectos de política energética y nuestros planteamientos, pero no ha sido, precisamente, sensible, ni siquiera a escucharnos“.

En el blog de Greenpeacese puede leer una entrada del Sr. López de Uralde al respecto.

Miguel Sebastián se ha caracterizado por defender una política energética contradictoria con su militancia en Greenpeace. “Sólo hay que echar un vistazo a otras políticas del Ministerio como las subvenciones a la quema del carbón“, que son “algo así como premiar al que contamina”, ha criticado López de Uralde, quien subraya que “Greenpeace es, desde su fundación en 1971, una organización antinuclear y una organización coherente con sus planteamientos y posiciones. Así que, tal vez es el ministro el que ha cambiado sus planteamientos“. De hecho, frente al actual modelo de producción ilimitada y siempre creciente de energía procedente de fuentes contaminantes, peligrosas y no renovables como la nuclear o los combustibles fósiles (como el carbón), Greenpeace defiende un modelo energético basado en el consumo eficiente de energía, el desarrollo de las renovables y el respeto al medio ambiente.

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Se crea la asociación de vecinos de Cué

23 de septiembre de 2009

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No me he olvidado de mis amigos de Cué (Llanes). Las obras comenzaron y los vecinos se movilizaron. Dos asuntos destacan. El primero es que la Fiscalía se ha hecho cargo del asunto y el segundo es la nota que recibí ayer, en referencia a la creación de la asociación de vecinos. Que nace en un ambiente caciquil propio de otras épocas, como podréis leer a continuación:

“El día 21 de septiembre de 2009 se convocó una reunión para crear una asociación de vecinos en Cué.

Se solicitaron con una semana de antelación las llaves de la Casa Conceju de Cué, para reunirse ahí. El alcalde de Barrio de Cué, D. José Ortega, accedió verbalmente sin ningún problema. Pero cual es nuestra sorpresa cuando el día 21 se niega a entregarlas alegando que es para reunirse gente que además de no ser de Cué, están causando grave malestar en el pueblo.

Las intenciones del ayuntamiento al dificultar esta reunión vienen dadas por la firme oposición de un número considerable de vecinos en contra de las obras del parque playa, que han iniciado en el entorno de la playa de Antilles.

La reunión se celebró en la calle, ante las puertas que nos negaron abrir.

Se ha constituido una Asociación de Vecinos y Amigos de Cué. Nombre: Asociación Trulles de Vecinos y Amigos de Cué (Trulles es un paraje del pueblo, cercano a la playa de Antilles).

Se acordó una cuota anual de 20€

En el acta figuran presidenta, vicepresidente, secretaria, tesorero y vocales, un total de 7 personas en la junta directiva y el apoyo de una treintena de personas como testigos, que aportan su nombre y DNI.

En los próximos días se reunirán de nuevo con la documentación totalmente finalizada para formalizar el alta de la asociación.

La asociación nace con la intención de representar a vecinos y amigos de Cué, ya que nos sentimos totalmente desamparados en las instituciones municipales, ante temas muy preocupantes para una mayoría muy considerable que no comulga con callar y acatar todo porque sí.

A partir de este momento estaremos en la lista negra de un ayuntamiento que o estás con él, o estás contra él. Como nos han venido demostrando en los último años, donde se ha hecho oídos sordos a las súplicas de unos vecinos, que con firmas y DNI, de al menos 150 personas, en un pueblo de apenas 250 habitantes contando niños. Tenemos copias de todas y cada una de los apoyos recibidos. Nos han ocultado información sobre el proyecto, no han hecho ningún concejo público informando del tema y mucho menos han valorado nuestra opinión ni nuestras peticiones. Al tiempo el alcalde de barrio de Cué se niega a facilitar las cosas, nunca se ha interesado por conocer la situación de este colectivo que a partir de hoy tendrá una voz, aunque no nos quieran escuchar.”

En estas ultimas semanas hemos asistido a un rosario de declaraciones esperpénticas a cargo del Delegado del Gobierno y la alcaldesa de Llanes (Cué pertenece al Concejo Municipal de Llanes). Serán los nervios. Y eso es buena señal.

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POLA en Antilles 2 (el Plan E en Cué)

POLA en Antilles 1 (Cué)  

El chiringuito de Antilles (Cué)  

Playa de Antilles (Cué, Asturias)

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Apocalypsis Now? (5ª y última parte par Christophe Magny)

12 de septiembre de 2009

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Ivan Illich

5 – Los visionarios

Dos hombres se destacan entre los que tuvieron un discurso distinto y a veces profético sobre el cambio climático o más generalmente los males de nuestro modo de vida. El primero es Ivan Illich (1926-2002). No sé si subsiste algo de sus teorías sobre la educación, pero sus ideas sobre ecología son más vigentes que nunca. Illich definió el concepto de contra-productividad. Según él, cuanto más crecen las grandes instituciones de nuestras sociedades industriales, más se convierten en un obstáculo a las realizaciones que supuestamente tendrían que servir: la medicina corrompe la salud, la escuela produce ignorantes, los medios de transporte inmovilizan, las comunicaciones producen sordo-mudos, los flujos informativos destruyen el sentido, el uso de energías fósiles, devolviéndole su dinamismo a la vida pasada, amenaza con destruir el futuro, la alimentación industrial envenena a los consumidores, etc.

Brillantísimo, sobre todo teniendo en cuenta que dijo todo eso en los años 70. Según Illich, hay dos modos de producción: autónomo y heterónomo. Se puede aprender observando el mundo y la vida en una familia abierta, o se puede recibir educación de un profesor pagado para eso. Se puede mantener una buena salud viviendo una vida sana, o recibir los tratamientos de un terapeuta profesional. Se puede tener una filosofía del desplazamiento fundada en velocidades bajas, andando o en bicicleta. O se puede tener una relación instrumental con el espacio, para anularlo tan rápido como sea posible, utilizando vehículos motorizados. Se puede ayudar a alguien que pide ayuda, o se le puede decir que hay servicios para eso.

Al contrario del modo heterónomo de producción, lo que produce el modo autónomo no puede ser medido, evaluado, comparado con otros valores. Illich no dice, ni mucho menos, que el modo heterónomo sea malo, sino que el problema es el de la articulación entre ambos modos. Sostiene que sólo puede haber una sinergía positiva entre ambos modos en condiciones muy precisas. Pasado un punto crítico, la producción heterónoma crea una reorganización tal del medio físico, institucional y simbólico, que las capacidades autónomas se ven paralizadas. Es cuando empieza el círculo vicioso de la contra-productividad.

El empobrecimiento de lo que une al ser humano a si mismo, a los demás y al mundo, desencadena una demanda tremenda de substitutos heterónomos que permiten sobrevivir en un mundo cada vez más alienante. Por eso estamos tan atados a eso mismo que nos esta destruyendo. (este análisis de las ideas de Illich es inspirado de un artículo del filósofo Pierre Dupuy, publicado en Le Monde, 27-12-2002.)

Illich da así la respuesta a una pregunta crucial: ¿por qué no hacemos nada? Ya he comentado la impotencia crónica de los políticos delante de los poderes económicos. Illich da otro motivo. Hay otro todavía, como me lo comentaba  hace poco un amigo sicólogo de alto nivel: Homo Sapiens Sapiens ha desarrollado, estos 200.000 últimos años, una tremenda habilidad para responder a amenazas inmediatas. Sin embargo, sigue igual de impotente cuando se trata de amenazas lejanas, como si no pudiera imaginar las consecuencias de cosas que no sean visibles. Y si las puede imaginar, si todos los científicos del mundo están gritando “La cosa esta muy mal”, es incapaz de reaccionar. Me parece una teoría muy válida, explicando razonablemente nuestra inacción. El problema es que cuando la amenaza esté frente a nosotros, será demasiado tarde.

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Otro visionario, James Lovelock, que inventó en 1969 la hipótesis de Gaia (aquí una explicación sencilla en castellano). En pocas palabras, la Tierra es una entidad viva, que se autorregula para seguir viviendo. Después de haber sido descartada, resulta que cuanto más se aprende sobre nuestro planeta, más se descubre que todo coincide con la hipótesis de Lovelock. Lo dice The Guardian en esta entrevista con Lovelock: “La hipótesis de Gaia, después de haber sido ridiculizada, es ahora aceptada por la mayoría de los científicos, ya que muchas de sus predicciones se han producido.”

Entre otras cosas, Lovelock dice en esta entrevista que el cambio es mucho más rápido que lo que él esperaba, y que es muy probable que vayamos hacía una época de gran calor en la que pocos sobrevivirán. Y añade: “No podemos cortar la luz de repente, (…) sino Londres sería como Darfur en dos semanas. Nuestro deseo de seguir viviendo como si nada nos impedirá probablemente salvarnos.

Les dejo con estas palabras, el enlace a todos los artículos de George Monbiot y con este video de un iceberg cayéndose, para que este post no sea sólo aburrido.

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Apocalypse Now? (4ª parte par Christophe Magny)

Apocalypse Now? (3ª parte par Christophe Magny)

Apocalypse Now? (2ª parte par Christophe Magny)

Apocalypse Now? (el cambio climático par Christophe Magny)

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Apocalypse Now? (4ª parte par Christophe Magny)

11 de septiembre de 2009

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4 – Los círculos viciosos

Hace tiempo que se conocen los fenómenos de retroacción positiva (positive feedback). Así los define un estudio del Centro de Cambios Climáticos de California (en castellano)

La sensibilidad climática depende de la respuesta de la Tierra a ciertos procesos físicos, incluyendo ciertas ‘retroacciones’, que podrían amplificar o atenuar el calentamiento. Por ejemplo, ya que las emisiones de gases de efecto de invernadero hacen que las temperaturas suban, la atmósfera puede retener más vapor de agua, que a su vez retiene calor y eleva aún más las temperaturas—una retroacción positiva.”

Son muchos los ejemplos de retroacción positiva. Calentándose los océanos, disminuye la cantidad de fitoplancton, el fitoplancton absorbe pues cada vez menos CO2, calentándose más los océanos. Los polos se derriten, en vez de presentar una superficie blanca reflejando los rayos del sol, los absorben más, incrementando las temperaturas, y acelerando el deshielo. En caso de sequía, los árboles producen menos hojas, absorbiendo menos CO2. Son unos ejemplos entre muchos. Pero el peor asunto es el del metano, un gas cuyo efecto de invernadero es 25 veces más potente que el CO2. Lo producen en gran cantidad los pedos y flatulencias de las vacas – en serio-. Pero existe sobre todo en cantidades astronómicas, almacenado en el permafrost de Siberia y Canadá, esas zonas heladas desde hace miles de años.

Ahora, como consecuencia del calentamiento, se van deshelando, liberando el metano que contienen. Cuanto más se libera, más crecen las concentraciones de gases nefastos, más sube la temperatura, y más se deshiela el permafrost. Típica retroacción positiva. Y resulta ahora que los océanos también empiezan a soltar cantidades ingentes de metano (y en castellano).

Comenta este último artículo: “Nuestro estudio fue diseñado para determinar cuánto metano podría liberarse en el futuro como consecuencia del calentamiento del océano; no esperábamos descubrir pruebas tan evidentes de que este proceso ya ha comenzado”.

Todo esto puede tener un resultado tan claro como apocalíptico: una reacción en cadena brutal provocada por todos estos factores acumulados, desatando un rapidísimo cambio de las condiciones de vida en el planeta. Ya ha ocurrido en el pasado,  como lo demuestra este estudio, que empieza así: “En la historia de la Tierra, periodos de clima relativamente estable se han visto a menudo interrumpidas por transiciones brutales hacia otro estado muy distinto”.

Otra razón que hace muy posible un cambio brutal: los dos elementos del ecosistema que absorben mas CO2, los bosques y los océanos, ven cada vez más reducida su capacidad de absorción, por los motivos explicados aquí. Si emitimos cada vez más gases, si la Tierra libera gases almacenados desde (cientos de) miles de años y si los mitigadores naturales no funcionan, os dejo sacar conclusiones, sobre todo teniendo en cuenta que según algunas teorías, pasado un punto crítico, es muy posible que los océanos empiecen también a liberar CO2 por un tubo.

Por supuesto, se estarán buscando soluciones, dirá el lector, si es que alguien me ha seguido hasta aquí. Fijaros en la próxima reunión de Copenhague, en diciembre de este año, que debe definir nuevas normas de mitigación, ya que el Protocolo de Kyoto (que ya era insuficiente) está a punto de caducar. Os puedo asegurar con antelación que no se tomará la centésima parte de las medidas necesarias para luchar contra un problema tan crucial. El “Emission Trade Scheme”, que dará a países poco contaminadores la posibilidad de vender derechos de contaminar a los más sucios, es una estafa práctica e intelectual: es pretender luchar contra la crisis climática usando los principios de la economía de mercado salvaje, que tanto ha contribuido a meternos en este lío. Pura estafa. Lo que haría falta, y no sé sabe si sería suficiente, sería dividir a corto plazo por dos nuestras emisiones de CO2. Eso supone un cambio radical de modo de vida que muy pocos somos capaces de imaginar, y menos aun de aceptar.

“Solución” peor todavía, la tentación del aprendiz de brujo: intentar lanzarnos en operaciones de geo-ingeniería, con métodos de ciencia-ficción. Por ejemplo, como dice este artículo: “lanzar partículas de aerosoles en la estratósfera para reproducir el efecto cooling de las erupciones volcánicas”. O echar montones de hierro en los océanos para que vuelva el fitoplancton. Nadie tiene idea de las consecuencias de tales experimentos, ni siquiera a corto plazo. Si se llevan a cabo, querrá decir que la situación es realmente desesperada, y que ya no tenemos nada que perder.

¿Qué va a pasar pues? Nadie lo sabe, pero no se puede descartar la posibilidad que evocaba antes, de un cambio brutal provocado por una reacción en cadena de retroacciones positivas. El escenario de la película “The Day After Tomorrow” de Roland Emmerich puede ocurrir mañana. La única cosa poco creíble de este film son las filas ordenadas de refugiados esperando en México, después de la catástrofe, a que la FEMA les dé de comer. La realidad se parecerá más a New Orleans después del Katrina.

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Hay una cosa segura: los que más sufrirán serán como siempre los países pobres, en primer lugar en África. Cuanto más precaria la subsistencia cotidiana, más vulnerable la gente. Cualquier cambio puede acabar con estos equilibrios tan inestables. Este reciente reporte habla de 1.600 millones de personas en dificultades en Asia, si siguen las tendencias, en cuanto a alimentación y agua. Se habla de 2050, pero nadie sabe cuando va a suceder, igual que nadie sabe exactamente lo que va a pasar.

Para concluir esta optimista serie, hablaremos en el último post de los visionarios, a los que no hemos sabido escuchar.

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Apocalypse Now? (3ª parte par Christophe Magny)

Apocalypse Now? (2ª parte par Christophe Magny)

Apocalypse Now? (el cambio climático par Christophe Magny)

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Apocalypse Now? (3ª parte par Christophe Magny)

10 de septiembre de 2009

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3 – El cambio climático es indudable.

Ayer hablábamos de los negacionistas del cambio climático, y hay que ser negado para no ver la verdad: las concentraciones de CO2 en la atmosfera empezaron a crecer en 1910, cuando la revolución industrial se generalizó y desarrolló en los países occidentales, y desde entonces, no han parado de crecer. Este video ilustra la subida relacionada de las temperaturas.

Lo dice bien claro este señor: incluso teniendo en cuenta los factores naturales (erupciones volcánicas, ciclos de mayor o menor actividad del sol, El Niño, etc.) hay una tendencia clarísima de calentamiento. Y es consecuencia de las actividades humanas. En eso están de acuerdo el 99% de los científicos, muchos de ellos parte del IPCC, que reúne a miles de especialistas de alto nivel de todas las disciplinas. El IPCC obtuvo, junto con Al Gore , el Premio Nobel de la Paz en 2007.

Además, incluso en la vida cotidiana, ya se notan los primeros efectos del cambio climático: huracanes más numerosos y potentes, sequías, inundaciones, incendios, subida del nivel del mar – hay islas del Pacífico (Kiribati, Tuvalu, Vanuatu entre otras) que ya están preparando la evacuación de sus habitantes. Son, junto con los Inuit de Nunavut (norte del Canadá), las primeras victimas humanas visibles del cambio, y no son los que más contaminan, ni mucho menos.

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He aquí un mapa de “extremos significativos” en 2008, del muy oficial Centro de Datos Climáticos americano, que publica también cantidad de cifras, mapas, curvas, etc., muy interesantes. Pinchando en la imagen se agranda.  

El IPCC también publica informes, y son cada vez más alarmantes, a pesar de ir presentados con toda la cautela de un texto negociado entre miles de científicos. En 2007, publicó su cuarto reporte, aquí se puede descargar un PDF en castellano, las conclusiones, a partir de la página  72, son muy asequibles e interesantes.

Por un lado, los del IPCC examinan la situación en un momento dado, y luego hacen proyecciones hacia el futuro. Dichas proyecciones son sumamente difíciles de hacer, ya que el clima es un asunto que involucra un montón de factores y de variables, muchos de los cuales son poco conocidos o comprendidos. La interacción entre océanos y atmósfera (intercambios de agua y calor) es por ejemplo muy compleja, y los modelos informáticos tremendamente complicados y hasta la fecha, insuficientes. Por eso, el IPCC adopta varias hipótesis, según que los humanos vayamos siguiendo al mismo paso o disminuyendo nuestras emisiones de CO2 y demás gases de efecto de invernadero.

El reporte de 2007 demuestra que las proyecciones más pesimistas de los informes anteriores se quedaron cortas. A principio de los años 90, el escenario más pesimista era que China e India se desarrollaban, se industrializaban, y emitían más gases. El nivel de vida de las poblaciones iba subiendo, y compraban decenas o cientos de millones de coches, con las consecuencias previsibles. Es exactamente lo que está pasando.

Los argumentos de los países consiguiendo tal desarrollo (China, India, Brasil, etc.) son legítimos: ustedes nos han vendido su modo de vida como el no va más durante décadas. Ahora que podemos llegar a ello, nos dicen que tenemos que parar, que es muy malo. Pero el planeta está en este estado por su culpa, no la nuestra. ¡Nosotros también queremos consumir! Así, lejos de reducirse, nuestras emisiones globales de gases no paran de crecer.

Tal como mencionaba antes, el incremento de temperatura de la atmósfera y de los océanos es superior a las previsiones más pesimistas del IPCC. Y el deshielo. Y la subida del nivel de los océanos. Y la desaparición de especies animales y vegetales cada vez más numerosas. Los optimistas dicen que ya se adaptará el planeta: ha aguantado muchas crisis, puede aguantar esta. No tienen en cuenta el hecho que los cambios actuales están teniendo lugar en un tiempo increíblemente corto a escala de la Tierra. Las modificaciones que hemos impuesto al ecosistema en cien años solían tardar miles, o cientos de miles de años, así la Tierra se podía adaptar. Y, quizás sea la peor noticia, es más y más claro que el ecosistema es cada vez menos capaz de absorber los gases, de restablecer equilibrios, y de aguantar lo que le imponemos. Eso, entre otras cosas, veremos mañana.

Aquí un ejemplo entre tantos de la crisis climática: el Polo Norte se derrite.

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Apocalypse Now? (el cambio climático par Christophe Magny)

Apocalypse Now? (2ª parte par Christophe Magny)

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Apocalypse Now? (2ª parte par Christophe Magny)

9 de septiembre de 2009

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George Monbiot

2 – Los negacionistas.

En el post de ayer escribía que el excelente señor Monbiot comentaba que los negacionistas habían contribuido a hacerle perder al mundo un tiempo precioso en la lucha contra el cambio climático. Se encuentran mayormente en EE.UU. Sus ideólogos son algunos “científicos” pagados por los lobbies del petróleo y del carbón. Tienen relevos mediáticos, sobre todo en Fox News, la máquina de lavar cerebros de Rupert Murdoch. ¿Qué dicen? Que toda esta historia del cambio climático es un invento, diseñado no se sabe bien por quien para fastidiar la economía americana ni se sabe bien como. En este artículo están resumidos y desmentidos sus “argumentos”, muy básicos: empiezan diciendo que no existe tal calentamiento; sí acaso admiten su existencia, dicen que forma parte de un ciclo natural; y de todas formas, concluyen, no podemos hacer nada, si no arruinaremos la economía – ya sabemos que la economía es el valor supremo, y el crecimiento económico y las ventas de coches las medidas de nuestro bienestar-.

Monbiot es también un especialista de la lucha contra esa gentuza. He aquí su TOP 10 de los negacionistas. La más conocida es Sarah Palin, inverosímil reciente candidata a la vicepresidencia de EE.UU. con John McCain. No se pierde ni una. Si el artículo de Monbiot hubiese sido escrito hace un año, el Número Uno sería George W. Bush, el sueño hecho realidad de los petroleros. Venía de la industria petrolera, igual que su papá, igual que su vicepresidente, el diabólico Dick Cheney, igual que su Secretaria de Estado, Condoleezza Rice, y un larguísimo etc. George W. Bush fue el jefe de filas de los negacionistas, rechazando cualquier medida limitando emisiones de CO2 ya que el cambio climático no existe.

¿Por qué insisto tanto con EE.UU.? Porque son EL superpoder, marcando pautas para el mundo entero. También son el súpercontaminador, emitiendo el 35% del CO2 del mundo, con apenas un 5% de la población. La mala voluntad de Bush ha sido la excusa de muchos países: si los EE.UU. no hacen nada, ¿para qué nos vamos a molestar? Conviene saber que si el mundo entero viviera como los Americanos, harían falta las riquezas naturales de 7 u 8 planetas. Como un Europeo: 3 planetas. Como un habitante de Mali: 1/10 de planeta.

También es en EE.UU. donde más florece el negacionismo, y ya conocemos la potencia de este país a la hora de difundir e imponer “ideas”. El negacionismo tiene muchos aficionados allí. Más o menos un 30% de la población, los mismos que rechazan a Darwin y la teoría de la evolución, diciendo que la Tierra fue creada por Dios hace 6.000 años; los mismos que creen que Barack Obama nació en Kenya, por tanto no es ciudadano americano, y quiere destruir América. Los mismos 30% que creen que George W. Bush fue uno de los mejores presidentes de la historia, y que Sarah Palin lo sería también. Los mismos que describía John en su último post, y creen que el proyecto de Obama de reforma de la Sanidad prevé “paneles de la muerte” que decidirán si se desenchufa a la abuelita.  Se les puede enseñar una biblioteca entera demostrando la realidad del darwinismo, el certificado de nacimiento de Obama en Hawai, o veinte reportes del IPCC demostrando la realidad del cambio climático, no les importa. Si lo ha dicho Glenn Beck, o Sean Hannity, o Bill O’Reilly o Rush Limbaugh, los portavoces mediáticos de la ignorancia y la desinformación, es cierto.

Me temo que se pueda atribuir esa actitud a una visión fundamentalista de la religión: esta gente está acostumbrado a creer cosas sin pruebas de ningún tipo. La fe basta. Esto prepara el terreno para aceptar cualquier burrada. Su último argumento, por cierto, es que ya que Dios ha creado la Tierra (y todo lo demás), ¿como va a dejar al hombre destruir su creación? Como decía el estupendo Bill Maher, “estos últimos años, los Demócratas se han movido hacia la derecha, y los Republicanos hacia el psiquiátrico”.

Además, el mismísimo American Way of Life implica consumir, contaminar, emitir gases de efecto de invernadero en cantidad. Básicamente hacer lo que a uno le da la gana. Y para esa gente, quien pone en cuestión el santísimo AWL se expone a que se le pegue un tiro, o dos. Tienen pues esos 30% de imbéciles una responsabilidad tremenda: contaminan más que nadie, han sido la base de Bush, los que han contribuido a elegirle – junto con la Supreme Court en 2000, y unos cuantos chanchullos en Ohio en 2004. Son la excusa de la inacción de EE.UU. durante los dos mandatos de Bush, ocho años vitales desperdiciados en la lucha contra el cambio climático.

El pionero de todo eso fue otro ídolo de los sin cerebro: Ronald Reagan. Después de la primera crisis del petróleo, en 1973, Jimmy Carter tomó medidas para ahorrar: consumo reducido de los coches, aislamiento de las casas y edificios públicos (América entera vive con el aire acondicionado a tope en verano y la calefacción al máximo en invierno). Cancelar todas las medidas de Carter fue una de las primeras decisiones que tomó Reagan al llegar al poder en 1980. Tarde o temprano, se medirá la calidad de los políticos según su actitud ante la crisis climática. Carter, hoy muy despreciado, será entonces un héroe, Reagan una marioneta de los lobbies del petróleo, y George W. Bush el peor criminal del siglo XXI, pero eso ya lo sabemos.

George-Bush

Mañana empezaremos de verdad con el cambio climático. Almas sensibles, cuidado: el asunto es feo.

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