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Partidazo: Real Madrid 2 Sevilla 1

Anoche en el Bernabéu asistimos a un partidazo, el Real Madrid 2 Sevilla 1. Un partido grande. Muy bien jugado por ambos. Con fases alternas de dominio de ambos equipos. Donde el talento individual decidió el resultado. Como sucede en las finales. Y esa es exactamente la sensación que tuve presenciando el encuentro. Así se lo expresé a mi hermano y a uno de sus dos hijos: «Es como haber visto una final. Los dos querían ganar». Todos los jugadores se vaciaron sobre el campo. Lo dieron todo.

El Madrid salió a tope. A los 10 minutos nos habían secado. Impusieron su ritmo. Dificultaban nuestro juego. Su centro del campo se imponía al nuestro. Sus dos laterales, magníficos Montiel y Acuña, anularon nuestro juego por las bandas y subían con peligro al ataque. En este sentido la presencia de Marcos Asensio era un lastre para el Madrid. No ayudaba en los repliegues y dejaba vendido a Carvajal. Tanto que Modric tuvo que suplir esa deficiencia. Lo cual restaba potencial a nuestra creación de juego. Porque esos primeros minutos de salida fueron bajo la batuta del croata. En ataque Asensio tuvo un par de buenas aportaciones, mas estorbaba. Se metía en la banda izquierda, obstaculizando a Vinicius, al que desplazaba al centro a la derecha.

El 0-1 fue un fiel reflejo del momento ascendente del Sevilla. Nos encerraron en nuestro campo. En un segundo saque de esquina consecutivo Rafa Mir, desde el punto de penalti, cabeceó bombeando la pelota la fondo de la portería local. Corría el minuto 11. El saque de Acuña fue impecable. Rafa Mir pudo hacer el 0-2. Entre Alaba primero sobre la línea de gol y Courtois después (en la primera de sus dos grandes intervenciones del partido) solventaron una clara oportunidad que fue doble. Añadan un gran remate de Ocampos (excelente partido del argentino) que se estrelló en el larguero. El Madrid estaba grogui. Y aquí se vislumbra la pequeña gran diferencia entre un equipo y el otro: el talento individual que de un plumazo decide. Así llegó el empate blanco. En uno de los escaso ataques tras el 0-1 Militao soltó un trallazo desde bastante lejos. Dobló las manos de Bono y la pelota no entró porque se encontró con el poste. El más listo de la clase, Benzema, gana en velocidad a la defensa y alcanza el rechace para empatar. Minuto 31.

El Sevilla encajó el golpe. Las fuerzas se igualaron. El Sevilla siguió atrapando a Kroos y Modric en sus redes. Y Asensio seguía lastrando. Carvajal no se atrevía a subir. Por el otro costado Mendy parecía Vini.

Con 1-1 se produjo la primera jugada polémica del encuentro: la entrada de Alaba sobre Ocampos. Penalti para muchos. Menos para el árbitro. Para mi Ocampos se tira. El VAR no intervino. De haberse señalado, y de haber marcado el Sevilla, habría sido 1-2. ¿Si el Madrid remontó un 0-1 para ganar por qué no lo mismo para un 1-2? La segunda polémica fue un penalti sobre Vinicius al final del partido. De haberse anotado hubiese supuesto el 3-1, resultado excesivo para el desempeño de ambos equipos. Estoy convencido que no se pitó para compensar la primera jugada. Entre ambas jugadas el Madrid reclamó penalti en otras dos ocasiones. No creo que fuesen ninguna de las dos.

Ancelotti cambió el rumbo del partido con sus dos cambios del 72. Fue un efecto doble, por la entrada de Fede Valverde y Camavinga y por la salida de Marco Asensio. Carvajal vio la luz. Comenzó a subir, contrarrestando la labor de Acuña. Incluso se le vio por el círculo central. La entrada de los dos centrocampistas por Asensio y Modric oxigenó al Madrid. Casemiro adelantó su posición y Kroos retrasó la suya, para buscar a Vinicius o trazar diagonales desde la izquierd. A medida que los blancos cogían aire los sevillistas empezaban a acusar el esfuerzo. Era la fase decisiva del partido.

En el 86 Vinicius controla una diagonal desde la derecha con el pecho. Con ese gesto adelanta el balón y supera al marcador. Desde la izquierda busca el área. Corre en paralelo a la frontal y lanza un derechazo que se cuela como una exhalación por la escuadra contraria. 2-1. ¡Un golazo! De nuevo el talento decidía. Esto es exactamente lo que le faltó al Sevilla: jugadores decisivos.

En el minuto final de los cuatro de prolongación vimos la segunda gran parada de Courtois. Un cabezazo a bocajarro en un saque de esquina. Se llevó la felicitación de sus compañeros. Con la misma intensidad que obtuvo Vini (pero sin la piña que se formó en la celebración del gol). Al acabar el partido algunos de los jugadores blancos dieron una vuelta al campo felicitando al público. Alaba señalaba a Courtois (Vinicius no estaba porque había sido sustituido en el 92 tras una dura entrada).

El Real Madrid se afianza en el liderato (logrado en la jornada anterior).

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El Real Madrid no aprovecha la falta de público en Pamplona

El Osasuna 0-Real Madrid 0 se presentaba como un partido trampa desde el viernes, cuando el Madrid obligado por las condiciones meteorológicas se vio obligado a volar un día antes. Estuvieron tres horas atrapados en el avión, con el aeropuerto cerrado por el temporal, hasta que pudieron despejar. La confirmación de la disputa del encuentro no la tuvimos hasta dos horas antes del inicio del mismo. Aún a expensas de la decisión final del árbitro.

Zidane suplió la baja del sancionado Carvajal con Lucas Vázquez. Y arriba Marcos Asensio y Hazard acompañaron a Benzema. Jugaron más por dentro, de interiores, que por las bandas. Despejaron el camino para Lucas Vázquez y Mendy. Pero el Asensio de la derecha es la mitad del jugador que es cuando arranca desde la izquierda.

Otra trampa en el camino era el estado del campo, que si bien era igual para los dos, lógicamente perjudicaba al equipo más técnico. Tenía la impresión que iba a haber poco fútbol y que el encuentro se podría decidir por un error.

El Osasuna, que a pesar de sus buenas estadísticas defensivas ocupa puestos de descenso, dispuso de la única ocasión de la primera mitad. Courtois salvó un buen cabezazo de Oier a la salida de un córner. Su meta, Herrera, no tuvo ninguna intervención destacada. Estos datos resumen la inoperancia del Madrid en Pamplona durante la primera parte. También me resultó asombrosa la falta de acoplamiento de Hazard al equipo (esta es su segunda temporada). Y para rematar los malos primeros 45 minutos una pregunta: ¿a cuento de qué se dedican los blancos a jugar de tacón? En 40 minutos fueron cuatro los toques. Dos en defensa (Sergio Ramos y Lucas Vázquez), defectuosos ambos, uno en la divisoria de ambos campos (Benzema), que fue bueno, y el cuarto en ataque (Benzema de nuevo), que tampoco salió bien. ¿Estaba el césped para estas filigranas? Esta es una prueba definitiva de no haber sabido leer el encuentro.

El arranque de la segunda mitad pareció otra cosa. En los primeros instantes vimos dos buenas intervenciones de Herrera. La primera, despejando un pase lateral de Lucas Vázquez, y la segunda, salvando un buen disparo de Asensio, en el que fue el primer remate entre los tres palos del Madrid.

Osasuna no se arrugó y Calleri siguió siendo un dolor de muelas para Lucas Vázquez y Varane.

En el 55 Casemiro intentó el primer chut madridista desde fuera del área. Y poco después un servidor hubiese estrangulado a Hazard. En una buena combinación en vez de buscar el remate o a un compañero, la despejó atrás organizando la contra rival. En la tele anunciaron que Fede Valverde empezaba a calentar. Me tranquilicé. Empezó a nevar de nuevo.

Herrera en el 60 le hizo un paradón a Benzema (en fuera de juego). Tras el rechace el balón acabó en la red, pero no subió al marcador. El Madrid había elevado su ritmo de juego y llegaba más en este primer cuarto de hora de la segunda mitad que en toda la primera parte.

Fede Valverde entraba por Asensio en el 65. El balear por la derecha es medio jugador. En mi opinión mejor retirar a Hazard y pasar a Asensio a la izquierda. Me sosegué pensando que Odegaard sería el relevo del belga (que no lo fue).

Entrábamos en los 20 minutos finales con el Osasuna presionando arriba, dificultando la salida de balón, y con el Madrid sin el ritmo de juego del cuarto de hora previo. Y ojo que Roberto Torres pifió una buena ocasión en el 71. Se le fue alta.

Ramos se colocaba de delantero centro, mientras Zidane daba entrada al filo del 75 a Mariano y a ¡Isco! por Hazard y Modric. Lo de Isco es incomprensible!!! El galimatias del mister blanco volvía a hacer acto de presencia. Y Arrasate retiraba a Rubén García y Calleri y entraban Jony y Budimir.

El doble cambio de Zidane no sirvió para nada. Restó. En cambio los de Arrasate afianzaron a Osasuna. Y en 83 un error garrafal de Isco en las inmediaciones de nuestra área casi nos cuesta un gol.

En el 88 volvieron a anularnos un tanto por fuera de juego de Benzema. Kroos se retrasó en el pase al francés.

Los tres minutos de descanso se jugaron prácticamente en nuestra mitad del campo, salvo la última jugada (una internada de Lucas Vázquez cuyo pase se fue fuera; en esta jugada se reclama un penalti a Casemiro que creo que no existe porque la pelota ya estaba fuera del terreno de juego).

Seamos sinceros: así no vamos a ningún lado. No supimos entender el partido ni supimos aprovechar la ausencia de los aficionados rojillos en las gradas. La irregularidad es el gran pecado mortal en Liga, un torneo que es el de la regularidad. Y nosotros parecemos ser campeones de los altibajos.

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Los cambios de Zidane

Los cambios de Zidane responden a dos circunstancias. Las obligadas provocadas por las bajas, sea por lesión (Kroos) o sanción; la política de rotaciones responde a tres aspectos: los tres partidos en una semana, la ausencia de una pretemporada en condiciones y una ya clásica, dar sitio a todos los jugadores y mantenerlos con ritmo de competición. Contra el Valladolid hubo cuatro relevos respecto al partido contra el Betis: los dos laterales –entraron Odriozola y Marcelo por Carvajal y Mendy–, y Modric e Isco formaron parte del once inicial. Por otra parte, el mister volvió a confiar en Jovic en el ataque. Al igual que da la impresión que Fede Valverde se ha asentado en el equipo, sucede lo contrario con Odegaard (sustituido en el descanso en el Benito Villamarín). De titular en los dos primeros partidos ha pasado al banquillo.

La jornada no pudo tener un principio más aciago. Hazard, tras volver a entrar en una convocatoria, volvía a ser baja. Esta vez por una lesión muscular que le tendrá apartado unas cuatro semanas. No quiero que suene ventajista, pero nunca me convenció el fichaje del belga. Siempre me pareció sobrevalorado. Ahora parece gafado, como s le hubiese echado el ojo Pablo Casado (a quien mira o apoya se estrella).

Viendo el calentamiento en el Alfredo di Stéfano me dio la impresión que tanto Marcelo como Isco estaban pasados de peso. Al menos lucian sospechosos bultos en la zona de los michelines. Las carreras de Marcelo con el grupo me alarmaron. Era siempre el último en llegar y aprovechaba para iniciar la vuelta el primero, ahorrando así unos metros en cada dirección.

En una primera parte plana, muy plana, se llegó con 0-0 al descanso. El Valladolid nos dio tres sustitos. Todos por el costado de… Marcelo. Isco, en la izquierda del rombo del centro del campo, tampoco ayudaba en las coberturas defensivas. Por nuestra parte solo tuvimos tres ocasiones. La primera, tras una brillante incursión de Jovic, fue doble. Primero, el remate de Marcelo cuyo rechace llegó a Fede Valverde. Roberto, en la parada de la noche, evitó el tanto e Valverde. Las dos siguientes tuvieron de protagonista a Jovic, quien no atinó con la portería. La primera de las dos fue la más clara: estaba solo frente al meta. Pero su remate en carrera se le fue ligeramente alto, por encima de la escuadra.

El encuentro llamaba a un revulsivo rápido. Vinicius era el nombre que todos los madridistas teníamos en mente. Añado los de  Odegaard o Marcos Asensio por el inoperante Isco. Arrancó bien pero se diluyó a partir del cuarto de hora de juego. Pero no. Salieron los mismos en la segunda mitad. Aunque Vinicius, Marco Asensio y Carvajal empezaron a calentar.

En el 48 Jovic cabeceaba abajo un córner. Roberto se volvía a lucir. Era su segunda gran intervención de la noche. El rechace lo remató Casemiro al larguero. Con triple mala fortuna: primero el palo, luego no botó dentro y finalmente, la pelota no le dio al meta en la espalda para meterse en la portería. Tres minutos después Waldo nos metió un buen susto. Ya había avisado en la primera mitad. Y en 53 Courtois salvaba un gol, tras otra pifia de Marcelo (resbaló) que facilitó la oportunidad de Weismann.

En el 56 salían Odriozola, Isco y Jovic. Entraron los tres que estaban calentando.

El Real Madrid seguía con el mismo defecto: no buscar los disparos desde fuera del área. En una hora de partido no se había intentado ni uno.

En el 64 un doble error de Bruno dio lugar al 1-0. Se equivocó en la salida del balón, no despejó y Valverde se hizo con la pelota. Su combinación con Benzema fue despejada y Bruno acabó pasando a Vinicius. El brasileño, en fuera de juego quedaba habilitado por el pase de Bruno. La controló con la izquierda e hizo el gol con la derecha. Unos minutos después Courtois salvó el empate a uno.

Con el 1-0 el Valladolid adelantó sus lineas. Buscaba el empate por la banda de Marcelo. Vinicius echaba una mano en defensa, algo que Isco no hizo. Courtois y Varane se convertían en los mejores del Madrid. Las manos del portero fueron salvadoras.

La entrada de Marco Asensio le dio más movilidad al equipo en ataque. Presionaba arriba. En una de estas Modric se hizo con la pelota en un mal saque de Roberto. Su remate se estrellón en el palo. Vinicius no pudo recoger el rehace.

A falta de tres minutos Borja Mayoral entró por Benzema.

Se añadieron tres minutos de descuento. En el último minuto a Marcelo aún le dio tiempo para meter la pata y ver la amarilla. La correspondiente falta provocó una contra blanca. Vinicius se plantó en el área pucelana. Según la pisaba intentó una vaselina. Roberto embolsó el balón sin ninguna dificultad. Y en esta jugada murió el partido con el 1-0 en el marcador.

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Cristiano salva los muebles

AS Javier Candul

El gol de tacón de Cristiano Ronaldo, en el 86, salvó los muebles en el Bernabéu. Suponía el empate frente al Athletic de Bilbao, que acabó siendo el resultado final. Pero permitió soñar con la victoria. El Madrid arreció la ofensiva sobre el marco de Kepa. En vano.

Si Cristiano fue el mejor jugador blanco (un gol, un tremendo cabezazo al larguero, dos ocasiones bien desbaratadas por el meta, primero, y un defensa, después), es difícil destacar a alguno de los vascos. Candidatos son el mencionado Kepa (en su haber un paradón a una extraordinaria internada de Marco Asensio: fue la mejor jugada de un buen partido, por parte de ambos), Iñaki Williams (autor del gol), la defensa rojiblanca, sus medios. CR7 fue un peligro constante para los bilbaínos. Más en la primera mitad que en la segunda, mientras que el entramado defensivo de los visitantes fue perfecto. La mayoría de los remates locales eran interceptados, los medios cerraban los huecos y lanzaban al equipo en rápidos contraataques. Con 0-1 tuvieron el segundo gol en una doble ocasión: primero salvó Carvajal con Keylor Navas batido y el remate de Raúl García tras el rechace, a portería vacía, se estrelló en el larguero.

El Athletic encontró petróleo con el 0-1 pero no supo refinarlo ni distribuirlo. Buscaron la banda de Marcelo (un desastre en la segunda parte tanto en defensa como desaparecido en ataque). Un error de Modric (flojo ayer) al dejar a Córdoba avanzar y pasar con toda comodidad a Williams, quien se coló entre los centrales (estaban a otra cosa). No quiero ponerme pesado con el tema de la defensa y la organización defensiva del equipo. No funciona. Y llevo tiempo diciéndolo.

Esta temporada han volado 17 puntos del Bernabéu y el empate de anoche certifica matemáticamente que ya no seremos campeones de Liga.

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