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El Madrid no juega finales, las gana

Matthias Hangst Getty AS

La esperada final de Champions Liverpool-Real Madrid tuvo un arranque accidentado. El partido se retrasó 36 minutos por problemas con el acceso de los hinchas del Liverpool. Añadan que finalizando la primera parte le anularon un gol a Benzema. Fue el primer y único remate del Real Madrid en los primeros 45 minutos. No entiendo las razones por las que el tanto no subió al marcador. No hay fuera de juego de Benzema en el principio de la jugada. Y tras el embrollo entre defensas y portero la pelota le llega de nuevo a Benzema a pase de Fabinho. Gol aunque entre Benzema y la línea de gol solo hubiese un jugador del Liverpool. Al parecer el árbitro y el juez de línea consideraron que el balón de Fabinho es de rebote y por eso no vale. Entre la primera acción de Benzema y la del remate a gol hay una intervención de Fede Valverde, que a la postre es la que origina la acción de Fabinho. Para mi a Valverde le hacen penalti. Algo que ha pasado inadvertido. No pitaron el penalti y nos anularon el gol.

Decía que ese remate de Benzema del 44 fue el primer y único remate del Madrid porque el Liverpool llevó todo el peso del juego. Impusieron su ritmo y su asfixiante presión. El Madrid replegado no conseguía aproximarse a la meta rival. Nos faltaba el juego de Modric y el orden y distribución que impone Casemiro. En los pocos balones que llegaban a Benzema y Vinicius se imponía la defensa red.

El dominio del Liverpool no se traducía en ocasiones ni remates. Hasta el minuto 15 cuando Salah a bocajarro intentó empujar el balón a la red y se encontró con la manopla de Courtois. El primer milagro del belga. A esta acción siguieron dos disparos duros, mas centrados, de Thiago y Salah. Y en el 20 el segundo milagro de Courtois: Mané lanza un trallazo desde la frontal y el meta desvío con la punta de los dedos. El balón acaba estrellándose en el poste. Fueron los minutos más peligrosos del Liverpool (solo cinco min.).

Molly Darlington Rueters El País

En los minutos después del gol anulado vimos a un Liverpool descompuesto e impreciso. Y a un Madrid seguro de sus posibilidades. Al descanso se llegó con 0-0 y el Madrid salió del vestuario con otra cara. Más agresivo y menos replegado. El Liverpool a lo suyo pero más precavido, visto lo visto con el tanto anulado.

El segundo remate del Madrid también fue gol. Y esta vez sí subió al marcador. Corría el minuto 58 cuando Fede Valverde recibió un balón de Casemiro en la banda derecha. Su internada, marca de la casa (velocidad y fuerza) propicia el pase definitivo a Vinicius. El brasileño entraba por la izquierda, ganando en velocidad a su marcador, y aprovechó el centro-chut de El halcón y la maniobra de distracción de Benzema. 0-1.

Felip Singer EFE AS

Volvimos a ver a Courtois en dos acciones. La primera un paradón en el 63 y la segunda, otro milagro, en el 68. Ambos remates fueron de Salah, y en el segundo la pantorrilla de Courtois evitó que la pelota se le colase por su palo.

Luis Díaz fue víctima del sensacional partido de Carvajal. Diogo Jota le sustituyó en el 66. En el 77 Klopp efectuó un doble cambio: entraron Keita y Firmino por Henderson y Thiago. Un minuto antes Casemiro, solo, desperdició una oportunidad clara. No disparó ni controló bien.

En el 78 los reflejos de Courtois resolvieron una situación confusa tras un disparo de Alexander-Arnold. Y en el 83 Salah volvió a encontrarse con Courtois. Su control fue maravilloso como la intervención del portero. Al minuto una contra clara del Madrid fue desaprovechada porque Benzema y VIni no se entendieron. Era un tres contra dos.

Ancelotti en el 85 dio entrada a Camavinga por un castigado Valverde. Y en 89 entró Dani Ceballos por Modric.

En el primer minuto de los cinco de descuento Ceballos debió hacer el 0-2. Otra contra blanca en superioridad, iniciada por un excepcional pase filtrado de Benzema al centrocampista.

Rodrygo sustituyó a Vinicius a tres minutos del final.

En el último segundo, en la última jugada de la final, nos hacen falta y Ceballos le mete un patadón al balón desde el círculo central. Fue gol. Golazo. No subió al marcador. Se había pitado el final.

El Real Madrid no juega finales, las gana. Esta decimocuarta debía ser nuestra y lo fue. Nos la ganamos en las eliminatorias de octavos, cuartos y semifinales. Y por cierto, nos deberían dar un título inglés porque hemos derrotado a sus tres mejores equipos…

P.D.: Courtois fue elegido el mejor jugador de la final.

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La Premier es otra cosa

Premier League

La Premier League es otra cosa. Las semifinales de Champions entre dos equipos ingleses y dos españoles han dejado claro que la intensidad y el ritmo al que juegan los de la Premier es asombroso. No me refiero solo a los dos equipos de semis, Manchester City y Liverpool. A quienes siguen los partidos de la competición inglesa esta entrada les parecerá obvia. Salen a ganar y a por todas. El City, por el sello de Guardiola, es el menos ingles de los ingleses. Como lo fuera en su día el Arsenal de Wenger (nunca ganaron la Champions y perdieron una final ante el Barça).

En estas semifinales nos hemos encontrado a los que con toda certeza son los tres mejores equipos del mundo. A los dos ya mencionados sumo al Real Madrid. Es indudable el mérito del Villarreal de sumarse a esta élite.

Los tres tienen una característica común: su excelente preparación física. City y Madrid desgastan al rival. Por caminos distintos. Los de Guardiola, como todos sus equipos, lo hacen mediante la posesión y la circulación del balón. En este aspecto la inclusión de Thiago (ex del Barça) en el Liverpool es importante. Y su aportación está siendo decisiva. A sus 31 años está viviendo probablemente uno de los mejores momentos de su carrera (ha ganado Ligas y dos Champions con Barça y Bayern). Los de Klopp te asfixian, no te dan respiro. Te persiguen y agobian por todo el campo. Es ahí donde la sapiencia y talento de Thiago sobresale. Es el nexo de unión entre el juego defensivo, de recuperación, y el de ataque. El que lanza a Mané o Salah. El metrónomo del juego de su equipo. Rodri, otro jugador español, es pieza importante del medio campo del City. Esta presencia española en las medias de los dos mejores equipos ingleses es sintomática.

El Madrid está a mitad de camino. Su labor de equipo, a veces puesta en entredicho por decisiones erróneas de Ancelotti, está supeditada a la calidad de sus individualidades. Entre los que destaca Benzema, probablemente el mejor jugador del mundo hoy en día (con permiso de De Bruyne del City). SIn olvidar a Modric, Casemiro o Vinicius. El excelente tono físico de los blancos se nota en sus segundas partes y en la resolución en los tramos finales de los partidos. Y por supuesto en las remontadas, cuando peor pintan las cosas.

Entre los errores de Ancelotti está el empeño de recolocar a Kroos de 5. No lo es ni lo será. El equipo acusa este déficit en el aspecto defensivo. Esto arrastra a otra mala decisión: buscar reemplazo a Kroos. ¿Por qué usar a otros para hacer de Kroos cuando tienes a Kroos? No tiene sentido. El mejor para hacer de Kroos es el propio Kroos. Es de cajón.

De cara a la final de Champions lo lógico sería pensar en una final entre los dos ingleses, como la temporada pasada (el Chelsea le ganó al City). No creo que el Liverpool se venga abajo ante el VIllarreal y dilapide el 2-0 a favor. La vuelta del Madrid ante el City es una incógnita, en la que ellos parten con la ventaja de un gol. Es posible que ellos repitan su excelente partido de la ida, a pesar de los tres goles encajados. Es complicado pensar que el Madrid vuelva a hacerlo mal, a pesar de los tres goles marcados. ¿Y entonces por qué veo favorito al City? Porque son muy peligrosos fuera de casa. Y en el Wanda vimos que también saben cerrar filas y atrincherarse. Además es previsible que recuperen efectivos (en la ida acusaron sus bajas en defensa). No tengo claro que el Madrid recupere bien las nuestras a las que hay que añadir las sufridas en Manchester. Como la de Alaba, cuya reaparición fue precipitada y no salió bien. A favor del Madrid está el aspecto psicológico: el ambiente del Bernabéu en las noches de Champions. ¿Siempre va a salir bien? Alguna vez se romperá el cántaro de tanto ir a la fuente. Como madridista espero que no sea el próximo miércoles. Pero… ya saben, soy un madridista pesimista.

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Zidane, con San Courtois, unos pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes, a semis de Champions

Michale Regan Getty AS

Una vez más, forzado por las circunstancias, Zidane estrenaba defensa. La novedad esta vez era la presencia de Fede Valverde en el lateral derecho. Cuando Miguel Ríos me mandaba la alineación madridista le comentaba que esto de inventar líneas defensivas estaba siendo nuestro sino de esta temporada. En la víspera el mister había despejado las dudas sobre el estado físico del uruguayo, lo que presagiaba su titularidad. Otra cosa era qué posición ocuparía. 

Anteriormente, al mediodía, Paco Martín me transmitía su habitual optimismo que compensaba mi habitual preocupación y un cierto aire pesimista. Pero cuando Humberto Ríos se adelantó en nuestro pequeño ritual supersticioso volví a preocuparme. Ver en Real Madrid TV a Roberto Carlos preocupado, un optimista eterno como Paco, me dio mala espina.

Este Liverpool-Real Madrid, vuelta de cuartos de Champions, enfrentaba a los dos equipos europeos que más bajas han sufrido. El mérito del que pasase a semifinales es enorme. La ventaja blanca de la ida, 3-1, tenía el inconveniente de ese gol en contra encajado en casa. Nos obligaba a marcar sí o sí (para nuestra tranquilidad).

Escuché hace un par de días a Álvaro Benito, el mejor comentarista de fútbol del país, decir que nuestro 4-3-3 era la mejor arma contra el Liverpool. Descartaba por completo una defensa de tres marcadores y dos carrileros. Acertó de pleno. Esta reflexión rondaba mi cabeza desde que la escuché. Porque ni confianza  en la mejor línea media del mundo, Kroos-Casemiro-Modric, es total.

De ellos me preocupaba la vuelta de Firmino (suplente en el Alfredo di Stéfano, donde disputó los minutos finales). Recuperaban así a su delantera titular, con Salah y Mané. A Valverde se le presentaba una papeleta complicada en su estreno como lateral. 

Al minuto Milner fue a por Benzema. Le rompió la bota con su entrada. No vio la roja. Ni la amarilla. Un minuto después Salah encaró a Courtois, quien milagrosamente salvó el gol. El balón que le metió Mané fue magistral. Al minuto Mané, de nuevo, se fue de Valverde y nos montó otro lío. 

No conseguíamos salir de nuestro campo. Nos tenían embotellados. A los siete minutos ya habían botado tres saques de esquina. El par de veces que pasamos de la divisoria perdíamos el balón nada más pasar el círculo central. Hasta el ocho y medio que provocamos nuestro primer córner a favor. Y cuando parecía que nos asentábamos volvió a salvarnos Courtois: sacó un certero disparo lejano de Milner que se colaba por la escuadra. Una carrera de Vinicius al filo del 14 les asustó. Cogimos confianza tras un arranque angustioso de partido.

La confianza se tradujo en un par de posesiones largas y un balón al palo de Benzema, en el 19, seguido de un buen disparo de Vinicius al que Alisson respondió con una palomita. 

Mediada la primera parte perdonaron la amarilla a Fabinho por una falta sobre Casemiro. Case sí la vio en el 24 por una entrada sobre Milner. Sonó a tomarse la justicia por su cuenta. Robertson también vio la tarjeta en esta jugada, pero por protestar. 

El ímpetu red ya se limitaba a buscar el contrataque, aprovechando nuestros malos pases. La presión del inicio había aflojado. En sus posesiones veíamos a Benzema solo en punta y a Vinicius y a Marco Asensio bajando a la media. La movilidad de Mané la controlaban Asensio y Valverde. En la otra banda era Nacho quien cubría a Mendy en la vigilancia de Salah.

En el 40, en otra perdida nuestra, Salah dispuso de una ocasión. Se le fue alta. Un minuto más tarde fue Wijnaldum quien la tuvo.

La mejor noticia para  el Madrid fue llegar al descanso con 0-0 en el marcador. Creo que todos (jugadores, técnicos y aficionados)) éramos conscientes que un gol del Liverpool podría haber sido dramático. Como apuntaba que lo fuese la segunda parte. 

Salieron los mismos onces para la segunda mitad. A Casemiro no se le veía bien en el túnel del vestuario. Saltó al campo renqueante. Su segunda parte desmintió estas sombras. Su aporte, como siempre, fue decisivo. Con balón y sin balón. 

Sacamos de centro, perdimos la posesión a los 20 segundos y al minuto Courtois volvió a lucirse a remate de Firmino. Se empezaba a repetir el guion de la primera mitad. 

Tardamos cuatro minutos en rondar su área. Y acabamos cediendo la pelota a Courtois en esa posesión.

En el 53 una internada de Mendy levantó los ánimos (antes hubo otra de Valverde que corrió toda la banda desde la defensa). 

Seguíamos imprecisos en el control y en el pase. Klopp preparaba un doble cambio. Thiago por Milner y Diogo Jota por Kabak. Con esta última sustitución, un nueve por un central, echaba el resto. Entre tanto Phillips vio una amarilla. 

Vinicius cada vez bajaba más a defensa. Cortó varios balones mas perdía fuelle en ataque. De todas formas es de alabar su esfuerzo defensivo. Esta presencia de Vini coincidió con el cambio de banda de Mané (uno de los robos del brasileño fue a Mané).

Un despeje largo en diagonal de Valverde, en el 65, le llegó a Vinicius. Se plantó frente a Alisson pero no pudo superarlo. El rechace favoreció a Benzema pero el portero con una rapidez inverosímil se le echó encima y salvó a su equipo. Dos minutos después Salah, en una acción similar a la de su gol en la ida, desaprovechó la ocasión más clara del Liverpool.

Diogo Jota se fabricó una oportunidad en el 69.

Militao, mientras tanto, nos daba otra clase de despejar balones.

Zidane, en el 71, retiraba a Kroos y Vinicius por Odriozola y Rodrygo. Como supondrán Valverde cambió su posición. La nota positiva inmediata fue que Asensio comenzó a aparecer en el frente de ataque. Y Rodrygo era más eficaz presionando arriba que Vini.

El reloj corría a favor de nuestros intereses. 

Una mala decisión de Odriozola nos puso en aprietos y los salvó Asensio forzando córner. Nada más sacarlo Klopp preparó un nuevo cambio, al tiempo que la contra del Madrid terminó en saque de esquina a nuestro favor. Al filo del 81 un pase lateral de Militao la cabeceó abajo Benzema. Muy buena ocasión que se fue arriba. Después, Isco entraba por Asensio, Shaqiri por Firmino y Oxlade-Chamberlain por ¡Mané! Cierto que ya andaba desdibujado.

Los cinco minutos finales más lo que se alargase podrían ser de infarto. Un gol de ellos y a la UCI.

Militao seguía siendo un frontón y despejaba todo lo que pillaba. 

Los últimos cinco minutos, antes del descuento, nos volvieron a embotellar. Se añadieron cuatro minutos.

Afortunadamente ellos ya no creaban peligro. Tenían la pelota pero Nacho y Militao eran infranqueables. Salvo por errores puntuales nuestros no había mayores problemas… errores como el de Mendy en el segundo minuto del descuento, que salvó San Courtois ante Salah.

El partido terminó con un córner a favor de ellos. No pasó nada. 0-0 y a semifinales!!!

El único equipo español en cuartos de final de Champions también lo será en semifinales. Pese a quien le pese. Y a pesar de las bajas. En Liverpool jugaron unos  pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes. ¡Gran semana de Zinedine Zidane!

P.D.: Casemiro fue elegido el mejor jugador del partido.

P.D. bis: estas serán las novenas semifinales del Madrid de las ultimas 11 Champions. En total son 30 de 51 entre Copa de Europa y Champions.

 

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El Liverpool gana 0-2 en una final decepcionante

Liverpool

El Liverpool gana la Champions 0-2 al Tottenham en una final decepcionante. La primera jugada del partido fue clave y determinó el desarrollo del encuentro. No habíamos llegado a los 30 segundos de juego cuando se pitó penalti a favor de los Reds. El balón largo le había llegado a Mané por el flanco izquierdo. Buscó el centro y Sissoko imprudentemente hizo frente a la pelota con el brazo extendido. A mi no me pareció penalti. Me dio la sensación que la pelota llegó al brazo rebotada del pecho. Pero evidentemente cortó la trayectoria del esférico. El VAR confirmó la decisión arbitral. No hay más que hablar. Salah transformó la pena máxima y la final comenzaba con un 0-1 que trastocó todos los planes. Los de Pochettino porque comenzaba perdiendo desde el inicio, algo que ninguna entrenador contempla (salvo que tenga que remontar una eliminatoria). El guión de Klopp también fue otro: no vimos a su Liverpool de siempre. Con el marcador a favor tuvimos la versión amarrategui, un equipo correoso, no dejando huecos e intentando aprovechar su velocidad en las contras. El espectáculo se resintió. Lo que a priori iba a ser una bella noche de amor al fútbol se quedó en una eyaculación precoz.

Para que me entiendan mejor: por los campeones los mejores fueron su central holandés Virgil Van Dijk y su portero brasileño Alisson. Este último apenas intervino, pero cuando se requirió su presencia, en los quince minutos finales, cumplió con creces. 

Ambos equipos presentaron a sus delanteros centros recién recuperados de lesiones: Firmino y Kane. El del Liverpool no las olió. Fue sustituido poco antes de cumplirse la hora de juego. Entró Origi, el héroe de Anfield ante el Barça (y nuevo ídolo madridista, el Manolas de esta edición de la Champions). Origi sentenció en el 86. Aprovechó su ocasión y anotó el 0-2. No había intervenido mucho en el juego hasta ese momento. Kane por su parte se las tuvo que ver con el implacable Van Dijk. Cuando entró Llorente en el 81 se encontró más a gusto. A mi juicio Llorente tendría que haber entrado bastante antes. Sobre todo porque a quien sustituyó, Dele Alli, fue un desastre todo el partido. No dio una a derechas. En todas las acciones que intervino perjudicó a su equipo. Sus pases eran pedradas para sus compañeros, no ganó ni un solo uno contra uno, cuando pudo haber buscado el remate al primer toque buscó controlar. El control o era malo o si retenía el balón daba tiempo al defensa para taponar. El Tottenham de tres cuartos de cancha para arriba no ligaba jugadas ni creaba peligro. Alli era un handicap. Son se desesperaba y Van Dijk, bien respaldado por sus dos laterales y el otro central, imponía su ley. La labor de Eriksen para los Spurs no obtenía ningún fruto.

Es la sexta Copa de Europa para el Liverpool y la primera para Klopp (en su tercera final). Van Dijk fue elegido el mejor jugador de la final.

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