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El Open Arms y la falsa grandeur de Francia

Open Arms

La crisis humanitaria y politica del Open Arms nos impide ver la falsa grandeur de Francia. Estamos entretenidos en comentar lo malo malísimo que es Salvini, los antiSanchistas, por su parte, dedican su tiempo a culpar al presidente en funciones de todos los males del Mediterráneo (incluso falsean datos como hizo Pablo Casado en la toma de posesión de Isabel Díaz Ayuso: hablaba del efecto llamada cuando estos días se ha conocido que las entradas ilegales habían bajado un 39%; por cierto: ¡qué demonios tiene que ver la inmigración ilegal en nuestras costas con la presidencia de la CAM!). De paso nos hemos convertido en expertos en Derecho Marítimo. Mientras Macron y los suyos pasan de puntillas por el asunto. Procurando hacer el menor ruido posible para pasar inadvertidos.

Mirando el mapa lo primero que llama la atención del barco con bandera española, frente a las costas italianas, es la lejanía de las costas españolas. En las Baleares encontramos los puertos españoles más cercanos. ¡Pero en el mapa vemos que hay un par de puertos relativamente próximos al navío de la ONG! Y ambos están en la isla francesa de Córcega. ¡Caray!

Bonifacio, en la punta sur de la isla, y Puerto Vecchio, un poco más al norte del puerto anterior, son dos puntos de atraque que reúnen condiciones. Hay una distancia (sobre los 1.000 km.) pero es menor que a Mahón o Palma de Mallorca.

Los franceses no han dicho ni pío al respecto. Rien de rien. Están callados. A verlas venir. Y conviene recordar que parte de estos problemas migratorios del África subsahariana son responsabilidad francesa. Es su herencia. Sufrimos las consecuencias del derrumbe de su Imperio colonial (y también del británico; la debacle de la URSS la dejamos para otro día).

Obviando el norte de África (Marruecos, Argelia, Tunez, etc.) la Françafrique la formaban Mauritania, Senegal, Guinea, Malí, Costa de Marfil, Benín, Níger, Chad, República Centroafricana, República del Congo, Somalia Francesa y tras la I Guerra Mundial añadieron las colonias alemanas de Togo y Camerún.

Quizás esa izquierda ociosa, poco práctica y aficionada a los escraches, podría replantear sus objetivos (hasta ahora han sido mujeres, algunas de ellas embarazadas) y centrar sus protestas enfrente de las delegaciones consulares del país vecino. Porque colgar pancartas en ayuntamientos y quejarse en las redes sociales no es eficaz. Y no conduce a nada. Uno también esperaría una respuesta de la UE acorde a las circunstancias. Lavarse las manos no forma parte de la Europa con la que muchos hemos soñado.

P.D.: la guerra del Vietnam tambien tiene su origen vinculado a Francia.

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El pacto Hitler-Stalin: la primera pinza de la historia

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En 15 días se cumplen 80 años del pacto Hitler-Stalin. La primera pinza de la historia. Dicen que los extremos se tocan. En la historia reciente este es un ejemplo clarísimo. Precedente de lo que por aquí denominamos en su día la pinza, referido a lo de Anguita y Aznar. Parecería que los comunistas tienen tendencia a pactar con extremistas de la derecha o directamente con el fascismo (o pasarse a militar en el PP y hay varios ejemplos al respecto tanto desde el PC como del PT). Lo de Pablo Iglesias podría perfectamente entrar en este concepto de “pinza”. El neocomunista Iglesias con las dos investiduras fallidas de Pedro Sánchez, de las que fue directamente responsable, facilitó en la primera el afianzamiento de Rajoy y en esta segunda… de momento seguimos con los presupuestos prorrogados del PP de Rajoy y Montoro. Y ya veremos por dónde sale el sol. De entrada, no tener nuevos presupuestos no parece una medida muy progresista. Aunque a Podemos le haya servido para despedir gente con esa reforma laboral del PP, que afirman detestar. La de los 20 días por año trabajado. Por ahí fuera también tenemos ejemplos recientes como en Francia: Melenchon no apoyando a Macron frente a Le Pen. (En EEUU los simpatizantes de Bernie Sanders le dieron la espalda a Hillary Clinton frente a Donald Trump).

El 23 de agosto de 1939 los ministros de exteriores nazi y soviético, Ribbentrop y Mólotov, firmaron en Moscú el Tratado de No Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Nueve días después comenzaba la II Guerra Mundial. En 1941 los nazis iniciaron la (fracasada) invasión de la URSS.

El Tratado contenía cláusulas de no agresión mutua (que saltaron por los aires dos años después). Pero había algo más: un Protocolo adicional secreto por el que ambos países se repartían Europa del Este. Como primera consecuencia de este pacto oculto el III Reich alemán invadió Polonia y la URSS hizo lo propio con las repúblicas bálticas de Estonia y Letonia (posteriormente también Lituania) y Finlandia, a las que pronto se añadió el Reino de Rumania a la par que los nazis ganaban la batalla de Francia y se lanzaban a por el Reino de Yugoslavia y Grecia.

Este Protocolo secreto marca el primer hito de la propaganda soviética. Lo negaron hasta la saciedad. El objetivo era ocultar que el Protocolo estaba en el origen de la II Guerra Mundial. Hasta que en ¡1989! un historiador de la RDA (la Alemania comunista) no solo reconocía su existencia, es que además justificaba su firma. Hay que decir que los documentos oficiales fueron encontrados por los británicos al finalizar la guerra. La URSS negó la oficialidad de los papeles aduciendo que eran una falsificación. Se cree el ladrón que todos son de su condición. Pero en ese 1989, 50 aniversario del pacto Hitler-Stalin, la URSS tras una investigación, auspiciada por el gobierno de Gorbachov, reconoció finalmente la existencia del acuerdo secreto. La Nochebuena de ese año 1989, el Congreso Soviético condenó la firma del Protocolo adicional secreto del Tratado, así como la de otros documentos secretos firmados entre la URSS y la Alemania nazi.

En esos 50 años transcurridos, entre la firma del Tratado y el reconocimiento del Protocolo, la propaganda comunista fue afinando sus redes hasta alcanzar cotas inimaginables. Al principio los partidos comunistas, bajo la directa influencia de la URRS, justificaron el pacto. Siguieron a rajatabla las órdenes estalinistas de cesar la propaganda contra el fascismo para atacar a las democracias occidentales, enemigas de la Alemania nazi. (Lo de arremeter contra las democracias es una constante comunista; recuerden eso del Régimen del 78 aquí en España). Un ejemplo, los militantes del Partido Comunista Francés rehusaron prestar el servicio militar cuando Francia entró en guerra contra el Reich (septiembre de 1939). Acusaban al gobierno francés de lanzar una “guerra imperialista” (¿les suena, verdad?), saboteando loa esfuerzos bélicos de su país. Hubo conductas parecidas en el partido comunista británico y en los de otros países. Los intelectuales también pusieron mucho de su parte en la desinformación. Y a los que se apartaron del influjo comunista los machacaron, mientras la maquinaria encumbraba a los fieles.

Todo se repite…

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Vox vuelve a arremeter contra Macron

LC

Ya es la segunda vez que Vox arremete contra Macron, el jefe de Estado francés. Sí, el presidente de la República Francesa. A los dirigentes políticos se les debe exigir un respeto hacia los mandatarios y las instituciones de otros países. Y en este caso concreto, hacía nuestro vecino del norte. Esto de Vox me parece tan grave como la ridícula y gratuita ofensa de Zapatero no levantándose ante la bandera de EEUU (algo que le acabó pasando factura y a nuestro país también).

Como les supongo conocedores de ambas meteduras de pata de Abascal y los suyos, paso a centrarme en el tema de Macron. Y las palabras de Leonard Cohen me vienen al pelo. Porque encuentro que coinciden las posiciones tanto de la derecha extrema como las de la izquierda radical. Ambas ofrecen valoraciones negativas sobre quien fuera asesor económico del presidente Hollande (del partido socialista) y luego ministro de Economía en el segundo gobierno del entonces socialista Valls (con Hollande de presidente). A la presidencia de la República llegó liderando su propia formación (En Marche! cuyas iniciales, EM, coinciden con las de su nombre y apellido).

No tengo una opinión formada sobre Macron. Ni puedo opinar sobre su gestión. No sé si es buena, mala o regular. Y eso que conozco el país (he vivido en París y lo visito todos los años al menos una vez). Debo ser un español raro al no tener un criterio sobre algo y reconocer mi desconocimiento sobre algún asunto. Quizás se deba a que no soy periodista ni político. Porque estos saben de todo. Aunque no hayan salido de su terruño. La alegría con la que algunos de ellos afrontan la realidad de países que desconocen, a los que no han ido ni siquiera de turistas (haber vivido en ellos ya sería de nota) es aterradora. La facilidad con la que emiten sentencias y verdades absolutas son más propias de tertulia de bar que de medios o tribunas políticas. En las que debería primar un sentido de la responsabilidad.

Ya antes de ganar Macron las presidenciales de su país (en segunda vuelta frente a Marine Le Pen), otro huido del Partido Socialista francés (esta vez por la izquierda), Mélenchon, pretendió hacerle la pinza con Le Pen. Que los (muchos) partidarios de la derecha extrema francesa la apoyasen tiene su lógica. Pero no la tiene con Mélenchon y su Francia Insumisa.

Mélenchon, exministro del gobierno Jospin (bajo la presidencia de Chirac), fue criticado por su indefinición sobre a quién apoyar en la segunda vuelta. Francia Insumisa organizó una consulta pública de cara al duelo final. “No se trataba de dar una consigna de voto, pero sí reflejar la opinión de los insumisos sobre su opción en la segunda vuelta”, señaló Mélenchon en un comunicado de Francia Insumisa. (En la primera vuelta obtuvieron siete millones de votos, casi el 20 % de los sufragios).

Los participantes se inclinaron en favor del voto blanco o nulo en la segunda vuelta. De los 243.128 votantes el 36,12 % eligieron votar en blanco o el voto nulo, mientras un 34,83 % se mostraron favorables a Macron y el 29,05 % por la abstención. En realidad deberíamos sumar esta última opción a la del voto en blanco o nulo. Esta ambigüedad de Mélenchon respecto a Macron frente a Le Pen guarda paralelismo con lo de Hilary Clinton y Trump. La Clinton será todo la mala que quieran, mucho más mala aún gracias a la propaganda negativa que tuvo desde la maquinaria del Partido Republicano (más la incansable labor de su enemigo Putin), pero era y es mejor que Trump. De quien la prensa afin a Podemos (que obviamente apoyaba a Mélenchon y odiaba a Macron con la misma intensidad que a Hilary Clinton) siempre olvida sus bombardeos, incluyendo el lanzamiento de la mayor bomba no nuclear (sobre Afganistán). Es la misma izquierda endogámica que se atribuye la exclusividad de ser la autentica izquierda (aunque ahora anden enfrentados Iñigo Errejón, el Gallardón de esta izquierda, y los Ceaucescu de Galapagar). Y cuya inquina al PSOE (a quienes ahora mendigan grupo propio en el Senado y ministerios en el gobierno) es comparable a las mencionadas sobre Macron o la Clinton.

Esta misma izquierda neocomunista española es la que continuamente nos lanza nuevas figuras mundiales, en un afán internacionalista sin sentido ni conocimiento, cuya reputación y prestigio duran tres asaltos (Chávez/Maduro, Lula, los Kirchner, Evo Morales, López Obrador, Mélenchon, los griegos, Corbyn, Sanders, los sandinistas, etc.). Y en muchos de sus planteamientos coinciden con las nuevas derechas extremas, los neofascistas o con charlatanes como Steve Bannon (a quien en su ignorancia otorgan una relevancia que no tiene) o los antivacunas, los okupas, etc.

¡Cuánta sabiduría encuentro siempre en las palabras de Leonard Cohen!

 

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¿Qué le pasa a Rivera?

Leo Rodríguez EFE El País

¿Qué le pasa a Albert Rivera? ¿Por qué está tan crispado? ¿A qué vienen tantas mentiras?

No voy a entrar en la intencionada falsedad de confundir ayer a la ilegalizada Batasuna (en 2003) con la coalición EH Bildu (en la que está integrada Sortu, herederos de Batasuna), porque su critica al pacto del PSOE en Navarra se entiende perfectamente. Pero convendría que usase las nomenclaturas correctas. ¿Cómo vas a combatir al “enemigo” si confundes su nombre? Esto mismo le pasa a Pablo Iglesias, otro “equivocado” (ha confundido otros nombres y situaciones).

Lo que ya no es de recibo es volver a autoproclamarse líder de la oposición. Ya lo hizo la noche de las elecciones generales. Ayer lo volvió a repetir. Es mentira. La realidad de los resultados electorales convierten a Pablo Casado en el autentico líder de la oposición (figura sin recorrido legal ni institucional en nuestro país). El PP fue el segundo partido más votado. Por mucho que Rivera repita que es él no va a serlo. Lo único que va a conseguir es hacer el ridículo. ¿A quién pretende engañar el jefe de Ciudadanos? ¿Quiénes son los destinatarios de esta falacia?

Pero con todo, lo más esperpéntico también sucedió ayer. Fue cuando afirmó en Bruselas que Macron le había felicitado por su política de pactos: “Macron apoya nuestros pactos, nos han felicitado tanto [por los acuerdos] en Andalucía como por los pactos que estamos consiguiendo.” Se refería obviamente a lo de Vox, que tantas ampollas está levantando. Rápidamente, desde el Elíseo, sede de la jefatura del estado francés, desmintieron a Rivera (“No confirmamos esta información, que es inexacta”) y le dejaron con las vergüenzas al aire. El equipo de Rivera tuvo que rectificar las declaraciones iniciales al haber quedado en evidencia. Porque el desmentido francés fue doble, no solo desde la institución, también lo hizo un asesor del propio Macron en Bruselas (“El presidente no ha felicitado a Ciudadanos por estas acciones, por sus pactos. Ni de cerca ni de lejos. No sabemos de donde viene esa idea. El presidente no ha pasado ningún mensaje en ese sentido”).

Respecto a esto último reseñar una salida de pata de banco de Abascal. Arremetió contra el jefe de estado de Francia por inmiscuirse en los asuntos de España. Meterse erróneamente con un jefe de estado es exactamente lo mismo que hacen los separatistas en España. ¿No sé ha dado cuenta? Y emplea la misma táctica que ellos, el de las mentiras. Los comentarios negativos fueron de la secretaria de Estado para Asuntos Europeos de Francia y se referían al grupo parlamentario liberal de la UE. Este nuevo grupo en el parlamento europeo está impulsado por Macron. Abascal confunde la velocidad con el tocino. Igual que Rivera.

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