Archivo de la etiqueta: Louis Armstrong

El País acierta con el precio de “Lucha de gigantes”

Lucha de gigantesEsta vez sí: El País acierta con el precio del CD “Lucha de gigantes“. 9,95€ por un álbum de grabaciones nuevas es un buen precio. Competitivo. Lo cual viene a darme la razón cuando manifestaba mi rechazo a este mismo precio pero para grabaciones antiguas de Bob Dylan y de Ella Fitzgerald & Louis Armstrong (y toda la colección Verve), cuando además se podían encontrar más baratas en los comercios habituales tipo FNAC o Amazon. El libreto no es aceptable como excusa. Bromeaba al respecto con Fernando Navarro en Facebook diciéndole que él cobraba más que Dylan.

Lucha de gigantes” es el tercer homenaje que se realiza a Antonio Vega. Y además va asociado a una buena causa: la lucha contra el hambre. Producido por Carlos Narea el disco contiene 13 grabaciones de canciones de Antonio Vega interpretadas por Rozalén, Ara Malikian, Coque Malla, Alba Molina, Juanes, Lamari & Emilio Aragón, Antonio Zambujo, Alejandro Sanz, Amaral, Ivan Ferreiro, Clara Montes, Arcángel y Lamari & Antonio Vega.

Si desde las paginas de este mismo periódico (y de otros medios) se bramaba contra la industria discográfica por los precios de grabaciones amortizadas (el precio lo fijan las tiendas), no es de recibo que ahora vayan y hagan lo mismo que criticaban. Me refiero a los mencionados casos de Dylan y la colección del sello Verve. Por eso valoro y aplaudo este precio para “Lucha de gigantes“, porque son nuevos registros sonoros (con el coste que suponen).

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música, Medios

Wanda Jackson en “Rock ‘n’ Roll”

Wanda Jackson 1Wanda Jackson 2Wanda Jackson cumplió ayer 81 años. Y los dos pantallazos que encabezan esta entrada están extraídos de mi libro “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo“. Mi buen amigo Luis Javier Martínez (excompañero en Epic y que posteriormente triunfó a lo grande al frente de Disney en España) recordaba la onomástica en su Facebook y la ilustraba con una actuación de Wanda Jackson, de finales de noviembre de 1958, interpretando “Hard Headed Woman” (Cabezota).

Hay varios aspectos que quisiera destacar de esta filmación (los 18 minutos completos los pueden ver aquí y son de lo más recomendable):

  • El doble mástil del guitarrista principal. Décadas después Jimmy Page de Led Zeppelin popularizaría este tipo de guitarra.
  • Estos programas de TV Town Hall Party se rodaban en el edificio del ayuntamiento de Compton (Condado de Los Ángeles) para ser programados por distintos canales locales y posteriormente ser emitidos por los medios del ejercito de EEUU estacionados fuera del país (American Armed Forces Televisión Service).
  • El tema seleccionado para cerrar este post, “Hard Headed Woman“, que Wanda Jackson grabó tres años después para su LP “There’s A Party Goin’ On” (1961), es una composición de Claude Demetrius. Como autor Demetrius ha trabajado con tres de los más grandes: Louis Armstrong, Louis Jordan y Elvis Presley. Afroamericano del estado de Maine a los 20 años ya estaba en Nueva York. Empezó a componer para o junto a Armstrong. De ahí pasó a Jordan (componía junto a su esposa, Fleeecie Moore). Su carrera dio un vuelco cuando la editorial Gladys Music le fichó. La editorial, formada por los Aberbach, controlaba el repertorio que grababa Elvis para RCA. Suya fue la cara B del “Heartbreak Hotel“, el primer sencillo de Presley para RCA. Compuso también temas que formaron parte de sus películas. La más importante, sin dudas, es “Hard Headed Woman” de 1958 para la banda sonora de King Creole (El barrio contra mi) y que fue single: n.º 1 pop en EEUU y el primer rock ‘n’ roll que logró el disco de oro (esta certificación de disco de oro surgió precisamente en el 58). En las listas de country y de rhythm & blues llegó al 2 (como en Inglaterra).
  • La presencia femenina en la banda de Wanda Jackson: además de la Jackson encontramos a Rose Lee Maphis, guitarra rítmica, y a Margie Fiddlin Kate Warren, violinista. Y esto me lleva a otro punto que señalo en “Rock ‘n’ Roll“, que rompía una tradición de la música popular estadounidense con amplia presencia femenina en blues, gospel, country, rhythm & blues, etc., pero no tanto en el rock ‘n’ roll.Chicas 1 copiaChicas 2Chicas 3 copia
  • Si en “Rock ‘n’  Roll“, como habrán podido leer en el extracto del encabezamiento, destacaba la aportación estética de Jackson, en la filmación que pueden ver completa (enlace más arriba) o en el clip en el que interpreta “Hard Headed Woman“, por favor observen la ropa que lleva: es un vestido de flecos, formado por una falda larga y un top (como si fuese de un bikini, un dos piezas o un sujetador). Y recuerden que es de 1958.

 

 

 

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Los precios de los CD de El País siguen desorbitados

Verve El Pais

El País anuncia una nueva colección de música, dedicada al jazz de Verve. Los CD se venderán al desorbitado precio de 9,95€. Y se repite la historia del recopilatorio de Bob Dylan.

Veamos: el primero de la colección es una magnifica grabación de dos gigantes: Ella Fitzgerald y Louis Armstrong. Se trata del primer disco que grabaron juntos.

  • Este mismo CD en Amazon vale 7,99€.
  • En FNAC encontramos un triple CD, con todo lo que grabaron, a 6,99€. En Amazon está al mismo precio. Este triple es el que tengo yo. ¡Tres euros menos que el de El País y además es triple!

Una vergüenza total lo de este medio de comunicación con respecto al precio de los CD!!!

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Música, Medios

Louis Armstrong y Billie Holiday

Son fragmentos de la película New Orleans (1947) dirigida por Arthur Lubin. Atención a como Louis Armstrong, nacido en Nueva Orleans, rapea -con rima– la introducción de los músicos en el primer video. Entre ellos el gran Kid Ory.

Lubin, quien descubrió a Clint Eastwood, recogió el proyecto iniciado por Orson Wells, gran aficionado al jazz de Nueva Orleans. De hecho la banda se formó por un encargo suyo para su programa de radio en CBS. Lubin retomó y completó el film.

Wells le encargó a Marili Morden copropietaria de Jazz Man Records, la tienda y sello discográfico de Los Ángeles y que sería la primera esposa de Nesuhi Ertegun, que montase un supergrupo de jazz de Nueva Orleans. La banda se llamaba KId Ory’s Creole Band.

Para lo de la guitarra española del grupo de jazz habrá que esperar a mi libro “Bikinis, Fútbol, Rock & Roll (y otras películas)“.

De Billie Holiday, descubierta y patrocinada por John Hammond, solo decir: escuchen, vean, disfruten.

2 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música

The Birth Of The Blues

Acabo de ver un capitulo de “House of Cards” donde se interpreta este clásico (en un fin de fiesta de una cena de gala en la Casa Blanca en honor del principal mandatorio ruso, inspirado en Putin, y con las Pussy Riot de invitadas). Confieso que no reconocí el tema así que San Google respondió a mis plegarias.

The Birth Of Blues” es de los locos años 20 del siglo pasado. El periodo más fértil de la música popular hasta el bienio formado por las décadas de los 50 y los 60. Justo la parte que tengo que escribir para “Bikinis, Fútbol, Rock & Roll y otras películas” y que pensaba sería la que menos trabajo me costaría por mi experiencia y vivencias. Craso error, pero eso es otra película.

La música es de Ray Henderson, quien reinó en Broadway (era de la factoría de compositores agrupados bajo la denominación de origen Tin Pan Alley) y dejó varios clásicos como “I´m Sitting On Top Of The World“. Su periodo más fértil fue desde 1925 hasta 1930 en los que trabajó con los letristas Lew Brown y Buddy De Sylva. “The Birth Of The Blues” pertenece a esta época.

Mi sorpresa es mayúscula cuando el santo de las búsquedas me ofrece una versión impagable: Louis Armstrong y Frank Sinatra. Un negro y un blanco. Perdón, en beneficio de lo políticamente correcto, habría que decir un afroamericano y un italoamericano. Para que luego digan que la música popular no rompe barreras…

3 comentarios

Archivado bajo CDI, Cultura, Música, Medios

El Jazz y la Mafia

23 de marzo de 2011

 

El pasado lunes Diego A. Manrique publicaba en su columna de El País un artículo titulado “Al Capone amaba el jazz“. Tan tramposo titular era inmediatamente matizado desde el inicio del primer párrafo: “Convendría puntualizar este titular. Alphonse Capone, como descendiente de napolitanos, amaba el bel canto y veneraba a Enrico Caruso. Pero Capone era hijo de su tiempo y también apreciaba el jazz. De hecho, el desarrollo del jazz hubiera sido más lento de no haber contado con el patrocinio de Capone y otros gánsteres.

El resto de la nota es superficial, planea sin aterrizar sobre un asunto muy interesante y se limita a contar algunas anécdotas. Una lástima porque el tema se las trae. Y desde luego se apreciaría más profundidad y rigor. Y por supuesto pedagogía. Menos mal que nos quedan los listillos. Como el aquí presente, su humilde servidor.

De entrada Manrique olvida dos aspectos fundamentales. Una ciudad, Nueva Orleans, y uno de los músicos más grandes de la historia, Louis Armstrong.

He ilustrado este post con la portada de dos libros muy relevantes respecto a esta y otras historias. Y no me duelen prendas en reconocer y airear mis fuentes.

Thaddeus Russell en su A Renegade History of the United States sostiene una tesis basada en una pregunta muy provocativa: ¿Convirtió la Mafia a los Estados Unidos en un país mejor? Especializado en la historia del crimen organizado el autor aporta 7 puntos que sostienen su estudio. Desde el cine hasta la música pasando por los derechos gays (el primer local de “ambiente” fue abierto por unos mafiosos en Manhattan) o la integración racial.

DAM se limita a la era de la Ley Seca. Pero antes hubo una Nueva Orleans, cuna del Jazz y de Louis Armstrong. Russell nos recuerda que a principios del siglo XX cientos de mafiosos sicilianos controlaban los burdeles y salones de la localidad del estado de Luisiana. Y después durante la Prohibición regentaron los speakeasies. Henry Matranga, capo de la familia Matranga, edificó en el distrito de Storyville, cercano al renombrado French Quarter. Fue en Storyville donde en 1917 un adolescente Armstrong se ganó sus primeras pagas, tocando la trompeta en los populares prostíbulos de los Matranga.

Satchmo llegó rio arriba a Chicago. Se integró en la banda de King Oliver y dio el salto formando Louis Armstrong and his Stompers (con el pianista Earl Hines como director musical). Joe Glaser, asociado a Al Capone, les contrató para actuar en el Sunset Café. Y se convirtió en su manager.

El Sunset Café era un club de Jazz. Estuvo activo durante las decadas de los años 20 y 30. Coincidiendo con el esplendor musical de la ciudad de Chicago, que le disputaba la capitalidad del Jazz a Nueva Orleans. El local presentaba una particularidad para la época: el público no estaba segregado. Blancos, negros y otras etnias convivían y disfrutaban de los más grandes del momento. Cuando Capone se hizo con el 25% del negocio cambió su nombre a The Grand Terrace Café. Y su política no varió. Hines recuerda: “Al apareció una noche y nos llamó a todos los de la banda. Y nos dijo que quería aclarar su posición. Esta era la de los 3 monos: no oyes nada, no ves nada y no cuentas nada. Y así hicimos.”

Cuando el gran Louis marchó a Nueva York su amigo Earl Hines se quedó en Chicago. Armstrong estaba contratado por el Connie’s Inn de Harlem (competencia directa del Cotton Club). Fundado en 1923 por Connie Immerman, un contrabandista blanco, servía de tapadera para Dutch Schultz, el gánster judío rival de Luciano, jefe del clan de los Gambino y artífice del desarrollo moderno de la Mafia. En el Connie’s sí había segregación: solo entraban blancos (aunque en el escenario podían actuar afroamericanos).

También conocido por el apodo de Pops, regresó a Chicago para volver a NY en 1929. Formó parte de la orquesta de “Hot Chocolate“, un musical (all-black revue) compuesto por Andy Razaf y Fats Waller. Su versión de “Ain’t Misbehavin’” -compuesta por Waller- era el punto fuerte del espectáculo. Y se convirtió en el disco más vendido de la historia (hasta ese momento).

Oh, Play That Thing es el título original de la novela de Roddy Doyle (The Commitments y The Van son otros libros suyos; ambos fueron llevados al cine). Es una frase que Louis Armstrong dice en el tema “Dipper Mouth Blues” de su mentor King Oliver. En España se tradujo como Chicago Blues y narra las aventuras de Henry Smart, un irlandés militante del IRA que llega a Estados Unidos huyendo del IRA. Su aventura se inicia en el Lower East Side neoyorkino y pronto conocerá a las mafias italianas y judías. De ahí parte hacía Chicago. Donde entra en contacto con la estrella emergente del momento: Louis Armstrong. Y se convierte en su representante. Por lo que tendrá que volver a la gran manzana. Un libro fascinante que suena a Jazz, y nos empapa de la Ley Seca, el racismo, el contrabando, la politica, los delincuentes de poca monta y los criminales de nivel. El reflejo de una época.

Quizás ahora entiendan mejor porqué echaba en falta a Louis Armstrong y Nueva Orleans…

12 comentarios

Archivado bajo CDI, Cultura, Libros, Música, Recomendaciones