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El Liverpool, de nuevo sin Coutinho, vuelve a la final de Champions

El Barça fichó a Coutinho en el mercado de invierno de la temporada pasada. El brasileño abandonó el Liverpool (había jugado con ellos la fase de grupos de la Champions). A fecha de hoy es el fichaje más caro en la historia del Barça. Los azulgranas cayeron ante la Roma, tras ganar 4-1 en el Camp Nou. El Liverpool, sin Coutinho, llegó a la final que perdió 3-1 ante el Real Madrid.

Lo que nadie podia pensar ha vuelto a suceder y se ha repetido la historia: el Liverpool, sin Coutinho, vuelve a la final de Champions. Se impusieron 4-0 remontando, en un partido para su historia, el 3-0 adverso de la ida en el Camp Nou. En el Barça Coutinho fue titular. Mal negocio el del Barça con Coutinho…

Los dos primeros goles se produjeron de forma semejante: dos errores de Jordi Alba. ¡Mira que es difícil ver equivocarse a Alba! Y además dos veces. En los primeros diez minutos de cada mitad. El 4-0 ya fue de traca. De patio de colegio. Un error defensivo impropio de un equipo profesional (a la salida de un saque de esquina con la defensa a verlas venir y la picardía del lanzador al ver el desbarajuste). Y justo después de encajar el 3-0 que igualaba la eliminatoria.

Un Liverpool mermado se ha impuesto al Barça de Messi. El ex mejor jugador del mundo estuvo missing. Igual que en Roma. Dos suplentes del Liverpool marcaron los cuatro goles: Origi (el 1-0 y el 4-0) es el cuarto delantero de la plantilla y Wijnaldum (suyos son el 2-0 y el 3-0) salió en el descanso sustituyendo al lesionado Robertson.

Meterle cuatro goles a Ter Stegen no es moco de pavo.

No soy del club de fans de Klopp pero desde ya me rindo totalmente y me pongo a sus pies. El Liverpool ha jugado muy bien los dos partidos. En el primero les faltó el gol y encajaron tres. Hoy se han sobrado de cara a la portería rival y sin dos de sus delanteros titulares. Uno de ellos, Salah, la figura del equipo.

Como apuntaba en el primer párrafo el efecto Coutinho también ha tenido algo que ver: su fichaje por el Barça ha llevado al Liverpool a dos finales consecutivas de Champions. Tienen más ritmo y presionan mejor sin él.  Mientras, el Barça con el brasileño juega en 10… El portero del Liverpool, Alisson, era el de la Roma de la temporada pasada… Estuvo mal en Barcelona la temporada pasada y esta. Se resarció con dos muy buenas actuaciones en ambos partidos de vuelta (sin encajar ningún gol).

El Liverpool, sin Karius ni Coutinho, espera rival para la final.

 

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Barça 3 Liverpool 0

ERIC ALONSO:MB MEDIA GETTY IMAGES El País

En un partidazo el Barça le ganó 3-0 al Liverpool y prácticamente deja sentenciada la semifinal de Champions.

Se habla de la suerte del campeón. Se podría aplicar a este encuentro porque los únicos remates a puerta de los culés fueron gol. Porque el Liverpool dominó pero no supo marcar. Creo que sería mas justo hablar de la suerte de contar con Messi. Y con Ter Stegen. El portero alemán salvó tres claras ocasiones y cuando fue superado dos veces, en la misma jugada, primero fue Rakitic quien evitó el tanto en la línea de gol y el rechace lo recogió Salah y la mandó al poste a puerta vacía. Messi marcó el 2-0 recogiendo un rechace del larguero a tiro de Suárez (quien hizo el 1-0). ¡Gran diferencia entre Salah y Messi! La misma que entre Ter Stegen y el Karius de este año… el fichaje más caro de un portero (60 millones pagó el Liverpool a la Roma por Alisson).

El egipcio aparentemente arrancó muy fuerte el encuentro. Pero fallaba siempre en el último toque. Sus pases iban al contrario o sus intentos de rematar se encontraban obstaculizados por los defensas. Empezó a dar la impresión que era un defensa más.

El primer cuarto de hora fue frenético. Se jugaba a un ritmo muy alto. El Liverpool presionaba muy arriba. Tenía al Barça aparentemente contra las cuerdas. Digo aparentemente porque, aunque los defensas y los centrocampistas sufrían, Ter Stegen apenas intervino. Sus paradas decisivas llegaron en la segunda mitad.

El punto de inflexión llegó en el 23: Henderson sustituyó a Keita, quien se rompió (probablemente por el esfuerzo). La entrada supuso que Klopp cambiase de banda a Milner (se fue donde Keita y Henderson se pasó a la banda de Milner). Estos ajustes desajustaron al Liverpool y provocaron la aparición de Jordi Alba en dos jugadas. En una de ellas, a los dos minutos del cambio, la subida del lateral y su pase a Suárez fue el 1-0. Salah no persiguió a su lateral (Alba) en ninguna de las dos jugadas.

El Salah de los segundos 45 minutos fue otro. Se preocupó de Alba y estuvo más afinado en ataque. Ligó jugadas con sus compañeros, creó peligro y un remate suyo supuso la mejor parada de Ter Stegen.

Daba la impresión que el Liverpool se iba a cenar al Barça. Que Klopp se había impuesto a Valverde. Pues no, ahí estaban Messi y Ter Stegen. Sus aciertos decidieron la ida de esta semifinal. Sobre todo el impresionante tercer gol de Messi. ¡Menuda falta! La distancia desde la que lanzó, la potencia del golpeo, la colocación (por la escuadra). Todo. Una obra de arte.

El cambio de Valverde a la hora de juego dando entrada a Semedo por Coutinho fue importante. Equilibró el centro del campo con cuatro centrocampistas: Sergi Roberto dejó el puesto de lateral a Semedo y se incorporó a la linea de medios. Sergi Roberto ayudaba a capear el temporal del Liverpool y en las contras se incorporaba (como en el 2-0 que inició) y recuperaba bien su posición. Jugar con Coutinho era como jugar con uno menos.

Y Dembélé aún pudo hacer el 4-0 tras el fallo de Salah que hubiese sido el 3-1. El Barça malogró otra oportunidad para el 4-0 en un contragolpe (eran tres contra uno que luego fueron dos).

La vuelta el próximo martes.

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Los coleccionistas de títulos

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Esta plantilla del Real Madrid colecciona títulos. Jugadores como Casemiro (26 años) y Varane (25 años) ya llevan 4 Champions, las mismas del Madrid en estas últimas cinco temporadas, tres de ellas consecutivas. Cristiano Ronaldo lleva cinco, una militando en el Manchester United (perdió otra final) y las otras cuatro con el Madrid. Y desde luego Zidane es el coleccionista de títulos por excelencia. En dos temporadas y media lleva tres Champions. Una proporción difícil de superar. Además ha ganado todas las finales que ha disputado desde el banquillo blanco.

No me gusta pronosticar: soy supersticioso. Mi hijo en cambio aventuró un 3-0 para el Atleti y un 3-1 para el Madrid. Acertó en ambos casos. Al principio de la primera parte estaba preocupado. Le tranquilicé diciendo que el Liverpool solo son los primeros 20/30 minutos y que luego se apaciguan. Hay que saber torearles. Pero el medio campo del Madrid estaba teniendo problemas y tardaron en coger al toro por los cuernos. También le comenté que una final no se gana en la primera mitad de la primera parte. Más bien en el último tercio de la contienda. Como así sucedió.

En la previa especulaba sobe la alineación y el sistema. Zidane se decantó por el 4-4-2 y repitió el once de Cardiff. En una decisión genial cambió a Isco por Bale en el 60, con 1-1 en el marcador (y la BBC se juntaba en el campo). Y a partir de aquí entramos en el apartado de aciertos y errores que mencionaba en la víspera.

Benzema acertó, como ante el Bayern, en el 1-0 por estar donde debía. Y de paso dejó en evidencia a Karius. ¡Cómo no te vamos a querer Karius! Te tragaste el primer y el tercer gol (un pepinazo de Bale). Los errores del portero del Liverpool eran previsibles (es el jugador más flojo de su equipo y sus defensas tampoco destacan). Y ahora comparen con la brillante actuación de Keylor Navas. En esa primera media hora fue el baluarte que mantuvo la portería a cero. Por alto y por bajo. Saliendo y bajo palos. Los defensas y los centrocampistas también bloquearon varios remates.

Además de Keylor hay que destacar los aciertos de Bale: dos goles. El del 2-1 fue una súper chilena a lo Cristiano Ronaldo el día de la Juventus. El 3-1 lo anotó con la inestimable colaboración del atribulado Karius.

El Madrid dominó una hora de la hora y media de partido. Ambos equipos sufrieron bajas por lesiones: Salah y Carvajal. Es indudable que a ellos les vino peor su baja que a nosotros la nuestra. La profundidad de los banquillos es una baza a favor del Madrid. Nacho, relevo de Carvajal, es toda una garantía. Bale salió a la hora de juego. Y Marco Asensio jugó los últimos minutos del encuentro.

El poderio del futbol madrileño es evidente: de las cuatro finales ganadas en las cinco ultimas temporadas las más complicadas fueron ante el Atlético de Madrid. A la Juve le metimos cuatro y al Liverpool tres.

Ahora nos espera la próxima temporada. Que arranca con otra fiesta del futbol de Madrid: la Supercopa europea frente al Atleti, el castizo día de la Virgen de la Paloma. Y luego la Liga, el Mundial de Clubes, la Copa del Rey, la Champions cuya final se juega en el Wanda Metropolitano (qué bonito sería ganar la decimocuarta ahí).

Ganar el mismo año los títulos europeos de baloncesto (la décima copa) y fútbol (la decimotercera) nos produce gran felicidad a todos los madridistas. Pero no se puede hablar de broche de oro porque aún queda la ACB (que también podemos ganar).

 

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