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Nace aBalancha Entertainment

abalancha obras

Nace aBalancha entertainment la firma que hemos fundado Javier García-Pelayo y un servidor. Como se puede apreciar nos moveremos por las inciertas aguas del cine y la música. Uno de los lemas de la película “Alegrías de Cádiz” de Gonzalo García-Pelayo es “ser fiel a lo incierto”.

Todo se ha ido fraguando en las últimas semanas. La página la tenemos en obras…

Nacemos con una nominación a los Goya: a la Mejor Canción Original por el tema “De Cerca del Mar” de Fernando Arduán. Fernando ha compuesto las canciones que conforman la BSO de “Alegrías de Cádiz“.

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Revisitando Manuela

Tenía ganas de ver Manuela de nuevo. Desde su estreno en Madrid en 1976 no había vuelto a verla en pantalla grande. Ayer se iniciaba el ciclo de Gonzalo García Pelayo en la Filmoteca (el Doré). Va por orden cronológico así que comenzaban por la primera: Manuela. Antes pasaron Mario. el corto -en blanco y negro y con Bob Dylan sonando al final- que Gonzalo rodó en la Escuela de Cine. Mario Pardo era el protagonista (tiene un papel relevante en Manuela).

Había quedado con Gonzalo y Javier García-Pelayo.

En la previa con Javier charlamos sobre la importancia de la música en la película y lo que supuso para la difusión de Triana, Lole y Manuel e Hilario Camacho (esa gran escena con Charo López mientras suena “El Agua En Sus Cabellos” es el mejor videoclip que ha tenido Hilario). Los temas de Lole y Manuel, Triana, Hilario Camacho, Goma, Gualberto, Granada, Joselero, Manuel de Paula configuraban la BSO y formaban parte del hilo narrativo. Hubo más gente que les escuchó en los cines que en los (escasos) conciertos que dieron antes del estreno. Porque en la radio no sonaban, salvo donde estuviésemos alguno de nosotros (dejé los medios en junio de 1977).

Manuela fue un éxito de taquilla en su día. La critica la destrozó. Algo similar pasaba con los discos producidos por Gonzalo para Gong: de primeras no gozaron del favor mediático y acabaron vendiendo. La banda sonora tuvo gran parte de culpa.

Revisitando Manuela recordé que aparecía María Jiménez en una breve escena en el tercio final. En los créditos figura como María Jiménez “La Pipa“. También comprobé que la fuerza del relato sigue vigente 38 años después. Incluso cobra más fuerza a partir del primer caso de Woody Allen: hay una cierta similitud en su relación con Soon-Yi Previn y la de Manuela y Antonillo. Este pasado fin de semana Allen ha vuelto a estar de actualidad por otro asunto escabroso, que nada tiene que ver con la película.

La secuencia del cementerio es sublime: enorme el baile de Manuela encima de la lapida del asesino de su padre con el solo de batería de Tele (Triana) y la entrada del grupo y la guitarra eléctrica (Antonio García de Diego si no me falla la memoria). Entonces ponía los pelos de punta y ahora lo logra de nuevo.

2,50€ me parece un precio sensacional. Pienso ver de nuevo  Vivir en Sevilla y Alegrías de Cádiz así como el documental Vivir en Gonzalo de Luis García Gil y Pepe Freire. Semana de cine Doré que se avecina.

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Javier García-Pelayo: el hombre que quiso ser Papa

JGGJavier García-Pelayo cuando más ha triunfado ha sido “de gorila y ahora mismo” según escribió aquí en El Mundano. En este “ahora mismo” hay una vocación desconocida por mi hasta hace unos días: Javier quiere ser Papa. Y se ha postulado dos veces. La primera de niño chico (tras el fallecimiento de Juan XXIII) y la segunda más reciente (eligieron a Juan Pablo II). Como guardaba una copia de la última carta que envió solicitando el cargo le pedí una copia. Conviene decir que el texto se lo escribió José María de la Quintana. Para no caer en “el pecado de la soberbia” me aclaró el propio Javier. La intención fue que la misiva tuviese un carácter personal para reflejar su vocación.

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P.D.: tengo entendido que esto ha dado pie a una película catalana -en la que Javier actúa y trabaja en producción- que se rodó por las mismas fechas que Alegrías de Cádiz de su hermano Gonzalo (en la que también participa). Ambos rodajes coincidieron en Cádiz.

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Bustamante, Julio Bustamante

4 de abril de 2010

Uno de los momentos álgidos de estas vacaciones fue reencontrarme en Valencia con Bustamente, Julio Bustamente. Hacía más de 30 años que no nos veíamos. Me recordaba que las últimas veces (1977) fueron en mi época de Director Artístico de EPIC: él había escrito canciones para una producción de Gonzalo Garcíapelayo y también colaboraba con Grau, para quien compuso “Una Carta En Primavera”. Antes de eso quedábamos en El Retiro madrileño, como si fuésemos novios.

A Bustamente le tocó hacer la mili en Boadilla (Madrid). Y se escapaba para ir a dormir a casa de Javier García- Pelayo (vivía a unos metros del cuartel). En sus días de permiso bajaba a Madrid y nos citábamos en el parque. Conviene recordar que hace 30 años el servicio militar era obligatorio (aunque yo no lo hice, pero esa es otra historia).

Durante este tiempo el bueno de Julio ha mantenido una carrera musical constante. Y coherente. Hace unos meses se juntó con Xema Fuertes, Jorge Pérez y Cayo Bellvese, jóvenes músicos de la escena indie valenciana (miembros de Ciudadano y Törtel). El resultado se llama Maderita y su “Vivir Para Creer” es una grabación llena de buenas armonías y muy buen rollo. Les dejo con su “Atención Encandilada” (el enlace anterior es de “Trabajo De Verano”, rodado para el Fuera de Lugar de la Web de RTVE y en el link de su álbum “Vivir Para Creer” encontrarán más actuaciones):

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Wallada, el sueño de un poeta cordobés (por Javier García-Pelayo)

25 de marzo de 2009

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Después de años retirado de la profesión y en un momento (2004) en el que me dedicaba al estudio y disfrute de la noche madrileña, publicando la revista “Guía de la noche“, junto con mi socio José María de la Quintana, hicimos un viaje en el que pasamos por Córdoba y vimos a mi compadre Miguel Galán (ex guitarra de Medina Azahara). Fuimos a comer y nos dedicamos con fruición al “postre”, cogiendo un punto de altura creativa, en el que Miguel nos hablaba de su deseo y necesidad artística de montar un grupo y hacer algo. Le comenté que ese algo era la cuestión. Que con su edad no lo veía con canciones al uso y que pensaba que debería hacer algo grande, una obra que fuera un espectáculo, opera rock, musical o así. Que Córdoba tenia Historia y Cultura integradora, como el propio rock andaluz. El Califato, los Omeyas, “las tres culturas”. Le gustó la idea y seguimos “postreando” y cavilando. Cogimos el coche y yendo “a la pastelería” por más postre, pasamos por la glorieta de Iben Zandum, donde Chema lo reconoció como el mayor poeta de Al Andalus (junto con Haben Hazam cuyo poema “El collar de la paloma” es la obra cumbre del periodo Andalusí y de cualquier periodo). Recordamos la fama de sus relaciones con la princesa Omeya, Wallada. Y que  todo eso pasó hace 1000 años. Vimos claro que allí había una historia de amor que se desarrollaba en el periodo en que el integrismo musulmán estaba haciendo caer al califato Omeya, época integradora y de gran cultura donde se tradujeron a los clásicos (AristótelesPlatón etc.).


Desafiamos a Miguel para que trabajara y compusiera música para esa historia. Nos mandó las primeras maquetas….y nos impresionó. Chema y yo nos pusimos con la historia y las letras. A través de Santiago de la Quintana nos pusimos en contacto con Aída Gómez y le propusimos un reto integrador. Que bailara uniendo estilos (Español, Clásico y Flamenco) la historia que estábamos escribiendo. Oyó, le gustó. La llevamos a Córdoba y en el ensayo flipó y se comprometió para hacerlo. Santiago conectó con su amigo Igor Yebra. Oyó, le gustó y se comprometió.

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Wallada” con Igor y Aída en los Reales Alcázares de Córdoba (foto de Deia)

 

Teníamos todo menos dinero, pero eso nunca fue un problema. Seguimos. Se terminó de componer y de escribir las letras y ordenar la historia y fuimos al Ayuntamiento de Córdoba, pidiéndole que nos contratara para el festival de la guitarra que allí se hace con gran altura de invitados. Viendo de que se trataba, siendo los bailarines Aída e Igor y con Miguel ex Medina Azahara, lo vieron bien y nos contrataron por 4.500.000 Pts.
 
Hicimos en Córdoba “Wallada, el sueño de un poeta cordobes”, tuvimos las mejores criticas que nunca ha tenido un artista mío. Le perdimos algo más de un millón, pero aquello empezaba a rodar.
 
Problemas entre las figuras (celos artísticos) y desconocimiento del medio por mi parte, nos hicieron perder las oportunidades que Focus (Barcelona) nos ofreció. Al año siguiente lo presentamos en el teatro Apolo de Madrid con otros, muy buenos bailarines/as. Además me equivoque y estrené un miércoles que jugaba España una clasificatoria para algo importante (la cagué). Perdimos 90.000.000 Pts. Hipotequé la casa de mi mujer y con la ayuda de Rafael Cana pagamos todo, menos el teatro, donde no nos habían tratado bien. Me gustaría que vieseis algo: podéis hacerlo pinchando aquí.
 

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Los Conciertos de la Transición 4: Inti-Illimani (por Javier García-Pelayo)

16 de marzo de 2009

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Azahar grabó “Elixir” y estaban listos para su presentación. Llegó la Semana Santa y con ella, la legalización, casi clandestina, del PCE.

 

Inti-Illimani, también eran apátridas y necesitaban visado. Varela empezó a tener problemas con un funcionario de Exteriores, el Sr. Pinilla, que no terminaba de concederlos. La gira estaba hecha, con entradas vendidas en muchos sitios. Pinilla no tragaba con lo de folklóricos andinos y los Inti me comunicaron con Horacio Altamirano (creo que secretario del PC chileno), quien me conectó con D. Joaquín Ruiz-Giménez, al que le expliqué la cuestión y me dijo que con el PC legal ya no debería haber problemas, que iba hablar con Martín Villa (ministro de Gobernación) y me diría algo. Al día siguiente me llama y me dice que, de parte de Rodolfo Martín Villa, esté mañana a las 16.30 el responsable de la empresa en el despacho del Sr. Nicolás, Director General de Seguridad. Con los papeles necesarios.

 

Pepe Varela temblaba, no le gustaba la Dirección General de Seguridad en la Puerta del Sol, pero el de los papeles era él y tenía que ir. Mi hermano Gonzalo, último responsable, estaba tranquilo y seguro de conseguirlos. Yo me quedaba en casa. Comimos. Se fueron y me senté en la oficina, me lié un trompeta, puse los pies en la mesa y empecé a fumar tranquilo, contento de no haber ido. Sonó el teléfono. Contesté, sin casi moverme.

 

¿Señor García-Pelayo? preguntó una voz recia.

 “Javier García-Pelayo” especifiqué yo…

Le habla el Director General de Seguridad Mariano Nicolás García“.

 

Me puse en pie, apagué el pitillo y le dije, doblando el espinazo y con los pies juntos.

 

Dígame usted“. Estaba solo, en la oficina, no me podía ver…pero fue instintivo e inmediato.

 

¿A ver qué problema tienen ustedes con el grupo ese Intinosequé y las visas?… ¿Por qué me tiene que llamar don Rodolfo, habiendo los cauces normales?

 

Cogí ánimo y le dije que los cauces normales estaban cerrados, pero que el Sr. Ruiz-Giménez nos había citado, de parte de D. Rodolfo “en su despacho de usted” y que mi hermano estaba apunto de llegar a verle…

 

¿Pero quien es el Sr. Ruiz-Giménez para citar a nadie en mi despacho? Aunque yo recibo a todo el mundo, desde luego. En fin ya veremos, buenas tardes“.

 

Me senté y tardé un buen rato antes de volver a encender lo que había apagado.


Según me contaron el recibimiento fue gélido y cuando medio se enteró, cogió el teléfono y llamó a Pinilla.

 

A ver Pinilla qué pasa con las visas de los Intinoseque”. Oye alguna explicación y dice: “Que no Pinilla, que eso era antes”, vuelve a oír y repite “que eso era antes Pinilla. Ahora les mandas las visas, esos señores entran en España (mirando a Gonzalo y con tono amenazante) y si cometen algún delito… Les caerá encima todo el peso de la Ley”.

 

Les aseguró que las visas llegarían y trató de despedirlos. Pero Gonzalo le pidió que las expidiera él mismo y se las entregara en ese momento, que para eso le habían dicho, de parte de don Rodolfo, que fuera a su despacho. Se vio forzado y se las dio. Menos mal, porque Pinilla no cumplió la orden y nunca las mandó a Roma. Los recogimos en el aeropuerto con las que consiguió Gonzalo.

 

La gira fue más o menos bien, sin grandes problemas….Hasta Madrid, donde dada la cercanía de las ya anunciadas primeras elecciones decidimos hacer un macroconcierto con 10 Artistas y los Inti. Lo llamamos “Concierto por la unidad de todas las músicas”. Azahar, Burning, Gente del Pueblo, Pau Riba, Manuel Gerena, Pablo Guerrero, no se que más cantautores e Inti-Illimani cerrando. La cartelería la llevó “Gus Gusi”, uno que se echaba LSD liquido en el lagrimal porque decía que así le subía más rápido y mejor. Llenamos Madrid con 5.000 carteles (creo que la 1ª vez de tantos).

 

No contraté al “gran Mogol” para la seguridad y los porteros fueron los de la plaza de Vista Alegre. Craso error. Hubo un chaval que estuvo dándole cabezazos a todo el que veía con insignias que no le gustaban. Se subió a la torre de luces y se tiró al público. Gonzalo le invitó a que subiera a decir lo que tuviese que decir. Se aturrulló y lo pitaron y abuchearon, se bajó y siguió. Lo busqué, lo enganché con una”doble Nelson” y me lo llevaba pataleando, pero Jesús Ordovás y otros de la prensa me recriminaron mi actitud, Varela me dice de hacerse cargo, se lo dejo y al rato, otra vez. Le vuelvo a coger y llevándolo me patea, le digo que si lo vuelve hacer le rompo el brazo, que le llevo retorcido, me patea y le digo: “Voy”. Torcí y sonó. Le llevé a la Cruz Roja y les conté que se había dislocado el brazo. Él no dijo nada y se lo llevaron. Justo a tiempo, porque toda la puerta principal -desencajada por la presión- estaba llegando al ruedo con varios miles de personas detrás empujando.

 

Estaba llegando La Transición.

 

ENTRADAS ANTERIORES:

 

Los Conciertos de la Transición 3: Quilapayún (por Javier García-Pelayo)

 

Los conciertos de la transición 2: Carlos Puebla y los Tradicionales (por Javier García-Pelayo)

 

Los conciertos de la transición (por Javier García-Pelayo)

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Los Conciertos de la Transición 3: Quilapayún (por Javier García-Pelayo)

9 de marzo de 2009

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El invierno es la época de presentaciones de los artistas, para su posterior trabajo de verano. Los conciertos que hicimos con ZA eran para desarrollar los Artistas de Gong. En el teatro Barceló (hoy Pachá) y otros sitios, presentamos en diferentes días a: Carlos Cano, Pablo Guerrero, Hilario Camacho, Luis Pastor y creo que Amancio Prada y Labordeta.

 

 Entre los músicos de Hilario estaba Flaco Barral, que junto con Antonio Valls, Dick Zappala y Gustavo Ros tenían un proyecto que se llamó Azahar, para el que no encontraban batería y se decidió psicodizarlo, más aún, y no llevar ese instrumento. Se grabó y preparó para ese verano.

 

Estábamos buscando como ponernos en contacto con los Quilapayún, cuando sonó el teléfono…. y eran: Quilapayún, preguntándole a Gonzalo como podían hacer una gira en España. Acordaron un número mínimo de actuaciones garantizadas y las demás al mismo precio pactado, más gastos. Les preparamos más de diez para el mes de Marzo a ellos y algo parecido, para después de Semana Santa a sus colegas Inti Illimani y a los Parra, ya para mayo- junio

 

Manuel Gerena sacaba disco y solía tener problemas gubernamentales para sus actuaciones. Decidimos probar suerte y lo preparamos para el teatro Monumental. Varela pidió los permisos… y se los concedieron. La presentación fue a teatro lleno. Después, el camerino se llenó de gente y llegó D. Santiago Carrillo ¡¡con peluca!! Manuel le presentó a Varela como el que había conseguido el milagro de los permisos y D. Santiago le dijo: “Pues le vamos a tener que contratar para que nos lo den a nosotros“. A los pocos días le detuvieron y lo demás es Historia. (Varela no se ocupó de la posterior legalización)

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Foto de El País: Santiago Carrillo (derecha) y su amigo Teodulfo Lagunero, al entrar en España en febrero de 1976.

 

Con Quilapayún sabíamos que, tiempo atrás, alguien los había querido presentar y pidió los permisos poniéndolos como “cantautores chilenos”. Fueron denegados.

 

Varela, en su santa ignorancia-sabiduría (se hacia el cortito como nadie), los pidió humildemente y apoyándose en los ponchos de las fotos, rellenó la casilla como ” grupo folclórico andino”. Se los dieron del tirón. Pepe Varela era un genio popular de una gracia, simpatía y enganche personal inmenso. Vino a casa a preparar un cocido y se quedó casi dos años de risas, desarrollo personal  y profesional en el mundo del espectáculo.

 

Quilapayún eran en ese momento apátridas, porque el golpe les cogió fuera y se quedaron sin pasaporte. Necesitaban visado. Varela los consiguió y se los mandamos a Paris. Gonzalo nos dijo de contratar el pabellón del Real Madrid, nos pareció mucho pero era el jefe, a los del pabellón también les pareció mucho y nos advirtieron del posible fracaso, pero seguimos. Hicimos los carteles y contratamos la publicidad en El País. El plan era el domingo anuncio en el periódico, diciendo que el lunes se ponían a la venta las entradas y desde el lunes cartelería durante dos semanas. El lunes, a media mañana fuimos a las taquillas del Madrid para confirmar que se habían abierto y ver la respuesta. Llegamos y al ver mucha gente maldijimos al futbol, por coincidir y complicarnos la taquilla, pero mucha barba había para futbol. Cuando llegamos, oímos al taquillero decir: “¡Que no queda ni una! ¡Que no es mi culpa!“. Quedaban fuera más de mil personas. ¡¡Habíamos agotado, en dos horas y sin cartelería, todo el taquillaje!! Un genio mi hermano.

 

La gira fue a lleno completo toda ella y como en ese tiempo no se ponía seguridad, se nos subieron al escenario todo tipo de agitadores políticos, flameando banderas prohibidas, leyendo manifiestos airados, protestas indignadas y reivindicaciones milenarias, que nos ponían los pelos de punta . Los “Quilas” tenían pánico de la DINA, yo de los delegados gubernativos y toreamos a cuerpo limpio, tuvimos suerte… y sin problemas.

 

En Madrid, el día del concierto, veo que las colas estaban, temprano seriecitas y ordenadas, pero casi todos llevaban enrolladas y escondidas, banderas, proclamas y octavillas.

 

Estamos en el backstage y nos llega el delegado gubernativo, haciendo gestos obscenos y diciéndonos: “Nos la habéis metido entera, pero a mi no me engañáis. ¡¡Estos son comunistas!! Ahora, que yo os voy a meter ¡un millón de pesetas de multa! por cada bandera, octavilla o desorden que haya aquí.” El plan era enorme. La ruina estaba garantizada (¡un millón por cada bandera, octavilla!). Probablemente sería noche de comisaría. Varela sacó la muleta y comenzó una gran faena, diciéndole de tomar una cervecita en el bar, donde al pedir algo de tapa no había o era mala y Pepe empezó a alabar las tapas y su afición por ellas y ya puestos, le propuso ir a un bar que él conocía con autentica calidad en tapas y jamón……Se lo llevó, desde el pabellón a la Plaza de Oriente y me lo trajo, completamente borracho y bien comido, cuando las sesiones, con sus agitaciones habían ya terminado. La gente, por precaución, no se llevaba las banderas de vuelta a casa. Estaban allí por los suelos, entre octavillas y demás restos de un concierto. El gubernativo nos dijo, que como éramos nosotros, sólo nos pondría un millón. Nos extendió la receta y se fue tambaleándose cual régimen a punto de desplome.

 

ENTRADAS ANTERIORES:

 

Los conciertos de la transición 2: Carlos Puebla y los Tradicionales (por Javier García-Pelayo)

 

Los conciertos de la transición (por Javier García-Pelayo)

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Los conciertos de la transición 2: Carlos Puebla y los Tradicionales (por Javier García-Pelayo)

2 de marzo de 2009

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Carlos era un Poeta del pueblo. Era el cantor de la revolución cubana. Y “la mejor guitarra prima, del Caribe“, según afirmaba Pedrito, para coger impulso y fuerza y poder decir “pero yo soy la voz de oro, del Caribe. Yo le enseñé a cantar a Machin. Tú obselva. ¿Cuando aplaude la gente? Cuando yo canto“. Tenía razón. Cantaba los estribillos y comunicaba con la voz y el gesto de las maracas, como a nadie que yo haya visto.

 

Lo de las comparaciones, venia a cuento porque Pedrito decía: “Yo soy un buen cubano y comunista, chico. Hago el trabajo voluntario de la zafra y canto por la revolución…Pero hay cosas que no me gustan. ¿Por qué Carlos, es músico de categoría A, Santiago y yo de la B y el comemielda de Felongo de la C?  De acueldo que es un gran compositol y la mejor guit… Machin, pero somos comunistas, chico. El grupo durante la revolución, para distraer, daba serenatas mientras, por la puerta de atrás, sacaban o metían armas y gente.”

 

El sueldo y las casas eran diferentes. Felongo vivía con ” su negra” en un cuarto. Santiago y Pedro en apartamentos y Carlos en una casita y tenia un coche Seat 127.

 

En Asturias vino a verlos un cubano, que los conocía y les explicó que se tuvo que marchar, porque el jefe del comité de vigilancia de su manzana, le tomó fila su mujer y lo tenia amargado. A Carlos no le gustaban los “gusaneras” y no le dio crédito y por supuesto siguió cantando: “Yo también, yo también pertenezco al comité“.

 

Para las sesiones del teatro Monumental de Madrid, preparamos la grabación de un disco en directo. Eran una maquina. Llevaban cantando juntos, todos los días, más de 20 años. 


Felongo había sido bebedor y le sentaba muy mal probar un sorbo de alcohol. El día de presentarse en Madrid tuvo visitas y bebió algo, que le sentó fatal. Cuando llegamos al hotel alertados, vemos a Rafael vomitando desde la cama y los otros diciéndole:”Eres la vergüenza de la revolución, comemielda, que eres un comemielda” y Felongo se volvía y después de proyectar un golpe de vomito, lloraba diciendo: “Mi negra, mi negra…” y seguía vomitando. Varela, experto en esas lides, les dijo “Dejarme a mi”. Fue a la farmacia de al lado, volvió con un bote de amoniaco, echó a todos y empezamos a sujetarlo y meterle el amoniaco por las narices. Aquello fue tremendo, se le salían los ojos y las tripas, pero faltaban horas para el debut y Varela le siguió aplicando, intermitentemente, el tratamiento junto con cafés solos, cargados y sin azúcar.

 

Cuando llegamos al teatro, entramos a través del solitario patio de butacas, llevando a Felongo entre Varela y yo, llegando a la puerta de camerinos, en el pasillo enmoquetado proyectó de nuevo, los dejé entrar y fui a ocuparme de mis asuntos. La actuación está grabada en un disco publicado. Es impecable. Fue un gran éxito. ¡Que grandes profesionales!

 

En Tenerife llenaron la plaza de toros y en Sevilla fueron a visitar a Machín, que era amigo y salió de Cuba antes de la revolución, no era “gusanera” y lo respetaban mucho. Paseamos con mucho placer. Probamos una calidad, que a mi casi me tumba y Pedrito (1ª y única vez desde hacia más de 30 años) se puso estupendo y después de la magnifica actuación me fui con Pedrito y  Felongo al cabaret Viña Blanca, que tenían buena música cubana. Pedimos unas botellas para las chicas, que se sentaron con nosotros. Las sacaron a bailar y nunca he visto más clase, ritmo y saber hacer que esa noche de baile cubano y cabaret.

 

Sabiendo que iban a grabar en directo, Pedro me hablo del gusto que le daría grabar, cantando él, un disco  de estudio  con “canciones de amol, tradicionales cubanas”, al estilo de sus referentes que eran El Trío Matamoros. Lo comenté con Gonzalo a quien le pareció estupendo y Carlos dijo que él solo cantaba a la revolución y Pedro dijo que el que quería cantar y debía hacerlo era él mismo; Pero que Carlos, por favor, pusiera la guitarra. En dos ó tres horas, se grabó el que yo creo que es el mejor disco de canción tradicional cubana y se llamó “Los Tradicionales acompañados por Carlos Puebla“. Grabaron la de “dale, dale suavecito” con mi nombre en vez de chofer. Por no sé que accidente se borró y perdió esa canción en el estudio. El disco, con bellísimas canciones, se publicó en Gong.

 

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Los conciertos de la transición (por Javier García-Pelayo)

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Los conciertos de la transición (por Javier García-Pelayo)

23 de febrero de 2009

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De izquierda a derecha: Gonzalo, Santiago, Javier, Carlos, Varela, Pedro y Rafael

 

 

Triana estaban preparando la salida de su segundo LP “Hijos del Agobio“. Desacuerdos estructurales y técnicos sobre la puesta en escena nos hicieron ver, que para conservar nuestra amistad, era mejor no seguir trabajando juntos. Desde “El Patio“ y el primer contrato en el club Argentina (17.000 Pts.) pasando por el M&M de Vicente Romero (20.000 Pts.), los dos conseguidos a través de ese figura del rock español, Javier Gálvez. Hasta los últimos, en toda España, a más de 200.000 Pts., dejaban un buen recuerdo y un tiempo, de casi tres años imborrables, que era mejor no estropear por un éxito, en ciernes. Siguieron, un tiempo, ensayando en el garaje de casa, en Pozuelo. Pero Pepe Varela y yo atendimos la llamada de Gonzalo (García Pelayo), para dedicarnos a montar conciertos. Se acababa el 76 y empezaba un 77 que venía agitado, Adolfo Suárez había dicho de hacer legal, lo que era normal en la calle. Y la calle estaba alborotada y con ganas de reunirse, vibrar y votar.

 

Gonzalo, en la serie Gong editaba, con éxito, discos de cantautores españoles, caribeños y  del cono sur americano. Hablamos con la embajada cubana y les contratamos a Carlos Puebla y los Tradicionales. Una cantidad por concierto más gastos. Un numero de conciertos garantizado y los que pasaran, al mismo precio que los ya acordados. Le pagábamos a la embajada y ellos le pagaban a los músicos, su nomina mensual de trabajadores del estado.

 

Carlos llevaba, desde la revolución, cantando con el grupo tres horas diarias en el programa: “Carlos Puebla le canta al Pueblo” de Radio La Habana. Y girando por todo el mundo comunista, como contrapartida cultural, en los acuerdos entre países.

 

Gonzalo se ocupaba de los acuerdos con los artistas y la dirección general. Varela de pedir los permisos necesarios, pastorear y torear los problemas sueltos. Yo de la venta, producción y realización de los conciertos. En casa de Gonzalo. Un pasillo. Una habitación con una maquina de escribir, una mesa redonda y cuatro sillas de formica, un teléfono y la ventana al patio interior.

 

En Madrid Yolanda Castilla del Teatro Monumental, nos atendió muy bien y en el resto de España les firmamos 18 actuaciones, a realizar en 30 días.

 

El más joven de Los Tradicionales, Pedro tendría 60 y pico años, Rafael casi 70, Santiago casi 80 y Carlos 70 y bastantes. Era el mes de Enero y la embajada, siguiendo su costumbre, les hizo unos trajes para la gira. Varela siempre dijo que les habían comprado las telas en “toldos la Estrella“. Eran para que les sirvieran en Cuba, fresquitos. Hubo que hacer otros.

 

No hubo problemas de permisos, excepto en el Ferrol del Caudillo, que los denegaron. Pero lo vimos natural.

 

El “rider” del artista era fácil, solo pedían una loseta, de mármol, o adoquín de buena piedra. Y algo más difícil, pero con alternativas. La tapadera de una lata de betún de limpiar zapatos, de marca antigua. Pero si ya no la había, valían otras, que si encontrábamos.

 

Viendo que íbamos a recorrer España con varios miles de kilómetros, alquilamos un Dodge Dart de ministro, automático y gigante y comenzamos la gira por la autopista de La Coruña (casi única en esa época). Pitillito de salida y me emociono en la pista, con lo que el coche daba de si. Carlos iba a mi lado y los otros tres detrás. Le voy dando caña al coche y nadie dice nada y cuando el marcador empezaba a pasar de los 200 k/h y los coches adelantados desaparecían en los retrovisores, se oye la voz de Rafael que canta melodioso…”Dale dale suaveciiiito…Dale dale suaveciiiito…“. Levanté pié y Carlos se volvió y le dijo ..”Calla,… come mierda. Que este carro es americano y está hecho para correl…” Pero empezaron a cantar los tres: “Dale dale suaveciiiito Javier, que la calle no es tan solo para ti”…Y ya Carlos siguió cantando él solo (era una canción suya para el trafico): “Cuando veas la roja chofér… no te la pases… que por esa común infracción…también se muere”… y los coros, desde atrás… “Dale dale suaveciiiito… Dale, dale suaveciiiito Javier”.

 

En un, enorme, buen tono personal fue desarrollándose la gira, que de publico fue más o menos bien y con mucho éxito artístico. Tenían una gran capacidad de contacto, de comunicación.”Y En Eso Llegó Fidel” era una fiesta. “Hasta siempre comandante” llenaba las salas de mecheros encendidos y gente emocionada.”Si no fuera por Emiliana” provocaba complicidad. Con “Alamar paraíso junto al mar” explicaba la revolución urbana y la presentaba diciendo: “También hicimos la revolución urbana. A un señor que tenía más de trescientos pisos, le dijimos: Oye tú, ven y mira aquí. De todos esos pisos, que tú tienes… elige el que mas tú quieras… y los demás, para la revolución“… Aquí la gente aplaudía a rabiar y Carlos seguía “Y aquel individuo se negó y le dijimos: pues, ya tenemos un piso más. Al paredón. Y lo fusilamos“. La gente aquí se partía de risas y aplausos. Acababa de ser elegido Gerald Ford y Carlos cantaba “Pues mire usted, pues mire usted. A mi me da lo mismo Ford que Chevrolet“. Y todos, por el suelo de risa. Años más tarde los balseros salían desde Alamar y llorando, casi, me alegraba de que Carlos no los viera 

 

Santiago, guitarra y voz bajas, solía decir “Yo era un negro marihuanero y borracho, tirado en la calle. La Revolución me devolvió la dignidad y me hizo un hombre”… Era un gran músico y artista, presidente del sindicato de músicos de Cuba y el único del grupo con carnet del partido comunista.

 

Pedrito, voz alta y maracas mágicas. Era pequeño, con bigotito, una garganta de plata, como una trompeta y mucha, mucha clase y simpatía. Me contaba sus viajes por el mundo y el frío que pasaron, a cuenta de los trajes-regalo, en Mongolia exterior, concretamente en Ulham Bator (o como se escriba), que se les congelaban las orejas y me explicaba como el gigantesco presidente les saludaba cariñoso, dándole unos manotazos en la espalda que le hacían tambalear…“Que listos son los Mongoles, chico!!” decía. “Actuamos en el gran teatro Stalin y como el primer día no nos entendieron ni carajo… el segundo teníamos, detrás, unos mongoles que iban levantando carteles, con las frases traducidas, mientras cantábamos…Y tremendo éxito, chico”.

 

Rafael, Felongo en el grupo, era el de la marimbula (cajón con abertura lateral con lengüetas, que pulsadas suenan como bajo-bongó) y con la mano izquierda marcaba algunos tiempos con la tapadera de la lata de betún, en la loseta de mármol: Tlin, Tlin, Tlin, Tlin…, mientras Carlos cantaba: “En eso llegó Fidel”…Tlin, Tlin, Tlin, Tlin…”se acabo la diversión, llegó el comandante y mandó a parar” Tlin, Tlin, Tlin, Tlin”.

 

(Continuará).

 

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Aquellos rebeldes: La versión española

13 de febrero de 2009

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Hablando anoche con Javier García-Pelayo me cuenta del reportaje del Magazine de El Mundo del domingo pasado sobre los hippies. Era la segunda parte de “Aquellos Rebeldes”, artículo de Maribel González. Él aparecía en “la versión española” como hippy destacado. Lo podéis leer directamente en la Web del diario o a continuación (con links):

 
No fueron muchos los hippies españoles. Apenas un puñado de aventureros que, cuando la dictadura empezaba a languidecer, consagraron su juventud al peace and love y encontraron en las vírgenes Baleares el paraíso donde hacerlo.

 

La mayoría eran hijos de burgueses. Niños de buena educación que llegaban con un cheque y varios idiomas en el bolsillo a esas islas repletas de extranjeros donde imperaba el vive y deja vivir. Había tal buen rollo que no dudaron en dejarse llevar.

 

No niegan que lo hicieron de la mano del LSD o la marihuana; tampoco que abrazaron el hippismo movidos, a partes iguales, por un utópico entusiasmo de dar color a un mundo que veían gris y por un irrefrenable deseo de dar salida al torrente de hormonas que corrían desbocadas por su sangre juvenil. Y reconocen que un día la realidad los despertó de aquel psicodélico sueño y casi todos los que no habían caído en los excesos del sexo y las drogas acabaron volviendo al redil. Aún así, perjuran que, nunca como en aquellos ibicencos 70, fueron tan felices y tan libres, y que esos alocados años no fueron en vano.

 

Hoy la ropa que llevábamos está de moda y la gente paga por hacer yoga. Al final, el sistema convirtió nuestra forma de vida en algo rentable”, se lamenta Carlos Martorell, un licenciado en Derecho que iba para diplomático y que se quedó en el camino al descubrir Ibiza en el 68. Fundador de la mítica Pachá, Martorell espera que la Historia reconozca que “los hippies no fuimos una panda de vagos más o menos sucios, sino gente muy culta que defendíamos unos valores que hoy forman parte de nuestra democracia”. Aquellos hijos de Ibiza hoy bordean la edad de la jubilación y algunos, genios y figuras como los que hemos entrevistado, no han cambiado. Mientras los nietos de la isla recuerdan su infancia con una mezcla de orgullo y nostalgia.

 

FAMILIA SÁNCHEZ DRAGÓ | EL PRIMER HIPPY Y SUS CIGARRITOS MAGICOS

Con el mismo espíritu que Marco Polo, el escritor Fernando Sánchez Dragó (1936) inició en 1966 un viaje sin prisa hacia Tokio en el descubrió todos los encantos del exótico Oriente. Quedó prendado de India –al llegar una fuerza extraña le llevó a proclamar: “¡Esta es mi tierra!”–; del hachís que el Estado vendía en monopolio, y del hippismo, una forma de entender la vida que desde entonces ha marcado su manera de ser y de escribir. “Fui el primer español que en el 68 se perdió en Oriente y mientras en aquel mayo de París andaban revolucionados, yo montaba mi marimorena particular en un cuchitril infecto de Taiwán donde, tras una trompa, Caterina y yo concebimos a nuestra hija Ayanta“. Hoy, aquella niña es la directora del Teatro Lara (Madrid), una abstemia fundamentalista de todas las drogas. De su padre asegura que “fue un magnifico guía en el mundo del conocimiento, pero un pésimo organizador de mi niñez. Me dejaba no ir al colegio porque decía que allí se desaprendía lo aprendido en la vida, no me ponía hora de llegada por más que yo la pedía…”. A pesar de los pesares, Ayanta no cambiaría por nada del mundo esas noches en que “él se fumaba sus cigarritos mágicos y dejaba volar su imaginación mientras yo me acurrucaba a su lado”.

 

FAMILIA RIBA | EL VISIONARIO Y SU VIDA NATURAL

Pau Riba,1948, ya no luce melena: “Me la corté después del último homenaje que me hicieron porque fue una auténtica tomadura de pelo”. Por lo demás, sigue igual: “Aún creo que los valores que la movida hippy puso sobre la mesa forman parte de la moral universal”. Hijo de aristócratas catalanes fue educado en un ambiente culto y refinado. Pero Riba salió rana y se convirtió en uno de los primeros cantantes hippies nacionales. Inspirado por el LSD, con sus letras pretendía cargarse el sistema: “El ácido convirtió a los jóvenes en unos en visionarios que veíamos lo que otros ni vislumbraban. De ahí mi primer disco: Dioptría”. Con 23 años decidió ser consecuente con el ideal hippy de volver a la naturaleza y se marchó a vivir a una cueva en Formentera. “Allí traje al mundo a mis dos primeros hijos [tiene otros tres de distintas mujeres] y nunca los eduqué. Eso se hace con los perros. Yo los cuidé y los dejé ser libres”. Pauet, el primogénito, siguió los pasos de su padre y hoy triunfa junto a su hermano Caïm en el grupo Pastora. “De hippy sólo tengo las raíces: soy un urbanita y un tecnófilo. Pero reconozco que viví una infancia muy divertida, y agradezco que mis padres me enseñaran que aquel movimiento era mucho más que sexo y drogas”.

 

FAMILIA GARCÍA PELAYO | HIPPY CONVENCIDO…Y MUCHAS COSAS MÁS

“El mundo tal como es no me gusta”, leyó Javier García Pelayo (1951) en Calígula, de Albert Camus, y adoptó la cita. “Como no tenía cojones ni necesidad de meterme en el PCE, y un médico amigo me dijo que la marihuana no tenía contraindicaciones, me enamoré del concepto que el hippismo tenía del amor y con él me lancé a cambiar el sistema”. Nunca pudo ir a Ibiza, pero en su Sevilla adoptó la estética de la isla, se adornó de toda la parafernalia psicodélica y luchó para transformar su entorno inmediato: “La libertad de la que hoy disfrutan mis hijos demuestra que triunfamos, que no fue una lucha utópica y vacía de unos melenudos. El problema es que, a partir del 73, empezaron a matar a nuestros líderes musicales e intelectuales y banalizaron nuestra forma de pensar vendiendo en El Corte Inglés ropa hippy para pijos”. Javier, que fue manager de todo el rock andaluz de la época, tiene dos hijos, a los que nunca ha prohibido nada. Luis, que nació en 1980 cuando su padre ya no llevaba el pelo largo, valora la forma en que fue educado: “Me daban información sin tabúes, pero no me imponían o impedían nada. Hoy no soy hippy, pero sí creo, por ejemplo, en el amor libre. El problema es que ya casi ninguna mujer lo defiende…”.

 

FAMILIA ESCOHOTADO | EL DEFENSOR DE LAS DROGAS Y LA CULTURA

Más que hippy, fui freak: quería vivir en la naturaleza, hacer la revolución sexual e investigar con las drogas, pero sin creer en místicas ni vender escayolitas”, aclara el filósofo Antonio Escohotado (1941), un loco, como se autodefine, que en el 70 dejó un puestazo en el ICO para hacer la robinsonada de vivir 13 años en Ibiza. “Vivíamos en una choza sin luz ni agua y trabajaba haciendo traducciones o en lo que salía”. Sentimentalmente, confiesa, fue una época plena: “Primero tenías relaciones sexuales y luego personales. Nunca follamos tanto como entonces”. En el 83 despierta de la utopía para retomar la docencia y convertirse en presidente de honor de Memoralia, la empresa de comunicación que ha creado Jorge, el tercero de los siete hijos que ha tenido con diferentes mujeres: “Los descendientes de esa generación heredamos sus sueños románticos, pero los vivimos desde dentro del sistema…”. En su opinión, la forma de ser de Escohota, como llama a «su viejo», ha sido positiva para él: “En casa había mucha libertad, pero también mucha exigencia en el plano cultural y de responsabilidad personal. Mi padre nos ha dado la opción de probar cualquier droga, pero siempre que fuéramos responsables”.

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