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La foto de la cumbre

Chema Moya EFE

De las muchas imágenes que nos ha dejado la cumbre de la OTAN esta de Chema Moya, de la agencia EFE, me parece la foto mas destacada. De espaldas tenemos al jefe del gobierno español, a su esposa, al presidente de Estados Unidos y supongo que la coleta que asoma es de una de las nietas del mandatario estadounidense.

La foto está tomada en el Museo del Prado, anoche en la recepción y cena ofrecida por Pedro Sánchez. En mi opinión recoge el buen rollo que se vio entre todos los asistentes a la cumbre, a pesar de los trágicos momentos que se están viviendo y que eran el foco principal del conclave. También confirma lo afectuoso que es Joe Biden. Repartió abrazos, besos y bromas. Actitudes y gestos muy propios del presidente de EEUU, que nos acercan a una figura clásica del cine como fue James Stewart. Quizás no fuese algo conocido en nuestro país mas la cercanía de Biden es de sobra sabida en su país.

Esta ha sido la segunda cumbre de la OTAN celebrada en España. La anterior, también en Madrid, fue en 1997, bajo el reinado de Juan Carlos I, gobernaba Aznar, Javier Solana era el secretario general de la OTAN y Bill Clinton el presidente de EEUU (viajó acompañado de Hillary).

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Los ganaderos de Lorca como los del salvaje Oeste

Los ganaderos de Lorca son como los del salvaje Oeste estadounidense. Con una diferencia, aquellos iban armados. Los aficionados al cine recordarán que en los western los malos eran habitualmente los indios (a quienes expropiaron sus tierras) y los ganaderos. Estos imponían su ley por encima de la ley. Y contrataban matones y pistoleros para hacer su voluntad.

Se distinguía entre colonos y ganadores. Algunos de los colonos aspiraban a ser ganaderos. Hay muchas películas del Oeste con esta temática. Las que ofrecieron puntos de vista alternativos lo hicieron para reivindicar los derechos de las tribus nativas o desmitificar a delincuentes y racistas como Jesse James, pero ninguna alteró el rol del ganadero. No todos los ganaderos eran los malos de las películas. Mas los buenos, a su pesar, siempre acababan enfrentados a los malos.

De todas las películas del género quizás la que más se adapta a la situación vivida en Lorca sea la obra maestra de John Ford «El hombre que mató a Liberty Valance«. Valance (Lee Marvin), al servicio del ganadero que pretendía que el territorio no se integrase a uno de los Estados de la Unión para seguir operando al margen de las leyes federales, era el cabecilla de los matones que aterrorizaban al pueblo. Manipulaban las elecciones, o intentaban hacerlo, irrumpiendo en el pleno municipal. James Stewart, en su clásico rol de abogado bueno, intenta hacerles frente. John Wayne, que va por libre como es habitual, le ayuda a pesar de que le quite la chica.

Las imágenes de Lorca también me recordaron el asalto al Capitolio de enero del año pasado. En aquella ocasión la turba estuvo alentada por los discursos incendiarios de Trump y su equipo. Los seguidores de Trump entraron en el Congreso de EEUU buscando linchar a varios políticos y sobre todo a Pence, el vicepresidente de Trump a quien consideraban un traidor. Los ganaderos irrumpieron en el pleno del ayuntamiento de Lorca gritando «Os vamos a matar, gandules». Es muy obvia la equivalencia entre las palabras de Trump y las del PP y Vox respecto a los bulos de la ganadería y las macrogranjas. Hasta donde yo sé ninguno de los dos partidos han condenado el atentado contra la democracia sufrido en Lorca. ¿Será porque la alcaldía no es de ellos?

La semana pasada escuché a Angélica Rubio, directora de El Plural, lanzar el lema «¡Macrogranjas en La Moraleja!«. Me pareció genial. Y visto lo visto en Lorca y la actitud de PP y Vox creo que es la solución más adecuada al problema.

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Venecia rescata a Hedy Lamarr

El Festival de Cine de Venecia va a proyectar, en su preapertura, una version restaurada de «Éxtasis«, estrenada en la Mostra de 1934. Su primer pase, el 7 de agosto de 1934, causó un revuelo. La película, una producción checa dirigida por Gustav Machatý, mostraba por primera vez un orgasmo femenino (reflejada en el rostro de Lamarr, lo único que se veía en pantalla) y probablemente tambien fuese el primer desnudo integral femenino del cine rodado para su exhibición comercial en salas (dos escenas de 10 minutos de duración cada una: una bañándose y la otra correteando por un bosque).

La austriaca Hedy Lamarr (Viena. 1914), nacida como Hedwig Eva Maria Kiesler en el seno de una acomodada familia judia, no solo se codeó con los grandes protagonistas masculinos del Hollywood de su época (Charles Boyer, Clark Gable, James Stewart o Spencer Tracy). También estudió ingeniería desde los 16 años, que abandonó para dedicarse al mundo de la escena (posteriormente reanudaría sus estudios, privadamente, en EEUU). Sin embargo su faceta como ingeniera y sobre todo inventora es la menos conocida. Aunque ultimamente se le está dando su justa relevancia.

Lamar junto al músico George Anthill patentaron una idea que posteriormente revolucionó las comunicaciones, las militares y las de la telefonía móvil (está en la base del WiFi y del Bluetooth). En 1942 denominaron su idea como “Secret Communication System”. Era el espectro ensanchado por salto de frecuencia.

Durante el transcurso de la II Guerra Mundial Lamarr había observado que los torpedos estadounidenses, guiados por radio, eran facilmente interceptados por las fuerzas enemigas. Con Anthill llegó a la conclusión que si se pueden cambiar las notas musicales en una pianola, también podría hacerse cambiando simultáneamente las radio frecuencias. Hasta la crisis de los misiles de Cuba, veinte años después, no se puso en práctica.

La aparición del transistor y su posterior miniaturización facilitaron la implantación y desarrollo del invento, entre la industria militar y la de la telefonía móvil.

HL

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