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Joan Baez en España

JB TVE

Joan Baez se ha despedido de los escenarios con una gira que finalizó con varias fechas en España. La última de las cuales fue en Madrid: el pasado 28 de julio en el incomparable marco del Teatro Real. Cuando la conocí en los 70 me contó que había vivido en España, por el trabajo de su padre en la UNESCO.

Joan Baez (Nueva York, 1941) de padre mexicano y madre escocesa, ambos de ascendencia religiosa por parte de sus padres (los abuelos de Joan: el paterno dejó el catolicismo y México para mudarse a EEUU y convertirse en un pastor metodista mientras el materno era sacerdote anglicano).

La primera vez que visitó profesionalmente España –hasta donde yo sé– fue para promocionar su excelente álbum “Diamonds & Rust“. El LP fue un éxito en su época (1975) y marcaba un giro en la carrera de Joan Baez: era el disco que incluía más composiciones propias. Conocida como interprete, sus grabaciones aportaban otro color a canciones de autores conocidos o desconocidos (que ella ayudaba a popularizar). En este sentido “Diamonds & Rust” es su composición propia más lograda. Dos años después de editarse, Judas Priest hicieron una versión en su álbum “Sin After Sin” (1977). Ritchie Blackmore también la grabó –en los 90- junto a su compañera Candice Night. En su momento se rumoreó que Baez había compuesto esta canción basada en una llamada intempestiva de su ex, Bob Dylan. Y que era una especie de ajuste de cuentas sobre la relación que habían mantenido diez años antes. Años después el rumor quedó confirmado cuando lo dejó caer en un par de entrevistas y en  su autobiografía.

Antonio San José escribió aquí,  en noviembre de 2008, sobre su entrevista a Joan Baez en Madrid. Una anécdota deliciosa. Les recomiendo su lectura (y si se animan les sugiero que también lean los comentarios al post).

Por mi parte la conocí (como entrevistador también) en ese mismo viaje promocional y guardé muy buena impresión de ella.

Este álbum, “Diamonds & Rust“, era el siguiente al “Gracias a la vida” (1974), su disco en español, en el que recogía su herencia hispana y parte de sus inquietudes políticas. La edición en España pasó desapercibida. Me contaron que hubo problemas con la censura (aún vivía el dictador). Cuando entré en Epic (CBS), como jefe de producto de A&M Records en junio de 1977, los jefes de A&M me contaron del interés que Joan Baez tenía por recuperar esta grabación. Los problemas de la distribuidora anterior (Ariola) ya deberían haber pasado a la historia por el cambio político que se estaba produciendo en España (muerte de Franco, elecciones generales, etc.). Por mi experiencia en medios y la serie Gong era consciente del potencial comercial de “Gracias a la vida“. Me pareció muy acertada la sugerencia y pedí la colaboración de la artista. Estaba en Los Ángeles en una convención de A&M donde la gente de CBS Europa éramos los protagonistas (por el contrato de distribución recién firmado). Coordinaron una llamada telefónica y la expuse mi planteamiento: insistí que para la naciente democracia española su presencia en España con este álbum podría ser un espaldarazo. Ella estaba por la labor (la sugerencia de rescatar el disco fue suya) y no puso ninguna pega. Se comprometió a hacer televisión. Con lo que eso implicaba (tanto los artistas cool norteamericanos como los concienciados no hacían teles en esos días).

Al volver a Madrid el director de Epic se entusiasmó con la idea y enseguida sugirió hacer el programa de José María IñigoEsta noche fiesta” (se realizaba en el Florida Park del parque de El Retiro). Él sabía que Iñigo, con quien mantenía excelentes relaciones, admiraba a Joan Baez. Dado el carácter comercial, o como quieran llamarlo, del programa pedí una diferenciación. Otro marco escénico. Un telón negro de fondo. Y que la actuación fuese en directo, guitarra y voz (esto fue una petición de la artista). A Baez le pareció muy oportuno este cambio de look del programa para sus dos canciones. Iñigo, entusiasmado, aceptó nuestras pretensiones. Iba a ser la primera vez que Joan Baez actuaría en TV en España.

Cuando llegó a Madrid, para hacer promoción de “Gracias a la vida” y la aparición en TVE, me encontré a una Baez espléndida, encantada y feliz. En nuestra primera conversación telefónica ya la había recordado que nos conocíamos. Esta vez pasamos más tiempos juntos. Su curiosidad por todo lo que estaba sucediendo en España era tan grande como su conocimiento del país y su cultura. Años después, en los 80, descubriría hablando con John Hammond lo importante que la Guerra Civil española había sido para la izquierda estadounidense, sobre todo la neoyorquina (parte de estas conversaciones están reflejadas en mi dos últimos libros: “Bikinis, Fútbol y Rock & Roll” y “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo“).

Las canciones a interpretar en el programa de Iñigo las habíamos acordado en una ultima llamada telefónica, antes de llegar a España.

En nuestras charlas la legalización del PC, la vuelta de exiliados y las primeras elecciones generales, celebradas hacía unos meses, fueron los temas más comentados. Sugerí que un comentario suyo al respecto sería muy apropiado. Y un golpe de moral  para todos quienes ansiábamos la consolidación democrática (y estábamos temerosos de los ruidos de sables). Me aseguró que contase con ello. Entendió perfectamente que era una oportunidad que no podía desaprovecharse (solo había dos canales de TV entonces).

Había notado su admiración por La Pasionaria. Su alocución (dedicándola un tema) no me sorprendió tanto como a Iñigo (quien palideció a pesar de la legalización del PC y la condición de diputada de la histórica dirigente comunista). Elegir cantar “No nos moverán” era un clara declaración de intenciones (por el paralelismo con el “No pasarán”).

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¿Pactaron las 4 grandes discográficas el precio de la descarga digital?

13 de enero de 2011

La agencia Reuters ha distribuido una noticia muy interesante que reabre un caso del 2008. La traducción al español de la nota original es bastante mala, pero la reproduzco tal cual se ha publicado en algunos medios:

Sony, Vivendi, Warner Music y EMI, entre otras compañías, serán juzgadas por prácticas monopolísticas en Internet

Las principales discográficas de EEUU han perdido una apelación ante el Tribunal Supremo contra una demanda por prácticas monopolistas. En ella, se acusa a los grandes sellos de conspiración para fijar los precios de la música que se vende en Internet. El caso se remonta varios años atrás, cuando varias personas que descargaban música en Internet demandaron a las grandes discográficas estadounidenses, que controlan más del 80% de las ventas de música digital en el país.

En aquella demanda, se acusaba a las compañías de acordar un precio mínimo mayorista de unos 70 céntimos por canción cuando los rivales comenzaron a ofrecer música en Internet a un precio mucho más bajo. La querella en cuestión fue rechazada por un juez federal en 2008 y se recurrió al tribunal de apelaciones. Dicho tribunal determinó que el magistrado erró en su veredicto y puso en marcha de nuevo la demanda.

Según el tribunal de apelaciones, los demandantes habían aportado suficientes hechos que sugerían que hubo una conspiración entre las grandes discográficas para fijar los precios de la venta de música en Internet y remitió el caso al juez para que continuara adelante con él. Los abogados de una serie de compañías -entre ellas Sony, una unidad de Vivendi, Warner Music y EMI- apelaron la sentencia, alegando que el caso planteaba asuntos importantes y recurrentes que requerían de una resolución del Tribunal Supremo, que finalmente ha rechazado la apelación de las discográficas.

El caso antimonopolio continúa adelante.

Unas aclaraciones:

  • los 70 céntimos equivalen más o menos a medio euro.
  • la única estadounidense es Warner (en manos de un fondo de inversión de capital riesgo), mientras las otras tres son francesa (Universal), japonesa (Sony) y británica (EMI, también controlada por un fondo).
  • la “unidad de Vivendi” es Universal (la antigua Polygram más MCA).

Decía que me parecía un  caso muy interesante porque llevo años opinando que es imposible que las discográficas aplicasen según qué soluciones en el mercado USA, por sus leyes antimonopolio. El precio y la negociación colectiva eran algunas de ellas. Las tiendas online eran otra. Los partidarios de la “barra libre”, interesados en otros asuntos, no tomaron nota nunca. Y periodistas como Berlín, Escolar, Varela, etc. siguieron a lo suyo. En vez de informarse antes de opinar. Este asunto de ahora -ya veremos su desarrollo- es otro argumento más que me da la razón. De hecho en octubre del 2009 escribía para Efe Eme un artículo al respecto, del que ahora extraigo varios párrafos:

[…] La aparición de Internet en la década de los 90 del siglo pasado empezó a poner todo patas arriba. ¿Se durmieron las multis en sus laureles? Puede. Es la idea que han manejado los “enemigos” (aquellos que tienen intereses en las operadoras telefónicas y de acceso a la Red). Lo cierto es que Universal a finales de los 90 ya estaba explorando las posibilidades comerciales y de negocio en Internet. El modelo era el de la explotación cinematográfica (cines, video, pay per view, canales de TV de pago, canales generalistas de TV). BMG compró Napster. Algunas Webs de venta online estaban fomentadas por varias majors. ¿Qué otras alternativas estaban a su disposición? No muchas más. Hace 10 años se introdujo el streaming y no arrancó. Hoy en día ha resucitado y parece una formula de éxito. En mi opinión es un sustituto a las emisoras de radio (cuyo rol en la difusión de músicas y artistas ha sido decisivo).

El fenómeno del P2P tuvo tres actores principales: Napster, Kazaa y LimeWire. A principios de 1999 los Napster entablaron conversaciones con las principales compañías estadounidenses. Partían de la idea que los artistas no cobraban sus royalties y la usaron para presentarse ante la comunidad creativa como “artist friendly”. Pasaban por alto algunos aspectos básicos: los adelantos sobre regalías tienen que recuperarse; las compañías no podían negociar sobre derechos no contemplados en sus contratos con los artistas (y ya había habido problemas con la aparición del CD y los acuerdos firmados antes de 1980) y debían renegociar, con un previsible coste; las estrictas leyes anti trust de EE.UU. imposibilitaban acuerdos globales de la industria; el temor a romper un modelo de negocio basado en la venta de álbumes y no de canciones, lo cual implicaba un salto atrás de al menos 25 años (a grupos y solistas tampoco les favorecía). Estos factores configuraban el escenario hace 10 años.

En el cambio de siglo algunos mercados sufrían la plaga del Top Manta. En España se tardó años en perseguir esta lacra. En países como México y Brasil es una realidad que domina el mercado. Los intentos de movilizar a los gobiernos no tuvieron el apoyo requerido. O cuando llegó era demasiado tarde. Por aquí nos encontramos con problemas del tercer mundo (piratería) y del primero (descargas).

Cuando la industria pidió ayuda -a las agencias gubernamentales y ministerios del ramo- para regular el mercado de las descargas, la respuesta era invariablemente la misma en todo el mundo: había que ayudar a las telecos a desarrollar su negocio y no se les debía poner trabas. Llegados a este punto sólo puedo comentar el tremendo error de esos mandatarios que ahora se ven forzados a tomar medidas drásticas (abarcan desde la desconexión a Internet hasta la invasión de la privacidad de tus datos)

Y a todo esto dejo para el final un dato de lo más esclarecedor: leía las navidades pasadas en el Wall Street Journal como las discográficas habían perdido la batalla de las relaciones publicas en los medios que crean opinión. Se refería al New York Times, Washington Post, LA Times, etc. Sostenía la tesis que la razón principal era porque las disqueras no contrataban publicidad en esos medios. Y las empresas tecnológicas sí… […]

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Mecenas

20 de enero de 2010

Fernando Savater escribía El regreso de Mecenas en El País de ayer. El artículo completo está en el enlace, y mientras se deciden a leerlo extraigo un par de párrafos:

[…] Puede vislumbrarse –el regreso de Mecenassi prospera la iniciativa propiciada con fervor mesiánico por algunos internautas a favor de la libertad total -es decir, gratis total, porque la libertad es otra cosa- de descargas culturales en la Red. En este caso lo que va a recobrarse, si los dioses virtuales no lo remedian, es la figura de los mecenas artísticos y literarios. Gayo Mecenas fue un distinguido caballero de origen etrusco que ejerció como consejero personal y hombre de confianza del emperador Augusto, aunque seguimos conservando su apellido en nuestro léxico para conmemorar su empeño como patrocinador de escritores: Virgilio, Horacio, Propercio, Vario y otros varios fueron beneficiarios de su munificencia. Algunos le debieron su independencia creadora, como Virgilio (al cual sugirió según dicen el tema de sus Geórgicas), y otras posesiones nada desdeñables, como la granja sabina de Horacio. Claro que tanta generosidad fue voluntariosamente agradecida por los poetas, que le devolvieron el favor en forma de loores al régimen imperial…

Mecenas murió ocho años antes del comienzo de la era cristiana (tras perder el favor de Augusto y de introducir en Roma las piscinas de agua caliente, otra demostración de buen gusto), pero el mecenazgo continuó a lo largo de los siglos. Pintores, escultores y literatos tuvieron que buscar el amparo de los reyes, de la Iglesia, de la nobleza con ansias de grandeza o de simples burgueses enriquecidos. En cualquier caso, vivían dependiendo de los caprichos e intemperancias de quienes financiaban sus obras y su misma subsistencia. Produjeron logros sublimes, desde luego, pero nunca dejaron de saberse -hay testimonios abundantes de ello, algunos amargos- empleados en el mejor de los casos y criados distinguidos en el peor. Así fue hasta que socialmente nació un público que apreciara y retribuyera su trabajo, independizándoles al menos en parte de las directrices ideológicas impuestas y de la interesada tutela de los poderosos.

Ahora parece que gracias al “gratis total” facilitado por Internet vamos a volver al antiguo régimen. […]

Si a estas alturas alguien todavía tiene dudas sobre quienes son los beneficiarios de las descargas, les recomiendo ver este video. Por mi parte sólo puedo decir que más vale tarde que nunca. Pero su momento debió ser hace cinco años y la agenda de comunicación no habría estado en manos de los “parásitos”.

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En defensa de los Artistas (por Julio Valdeón Blanco)

11 de diciembre de 2009

La pasada semana un puñado de artistas españoles habló contra la piratería. Casi les parten la boca. A los españoles nos gusta invitar con el dinero del prójimo. Incluso la derecha, según leo, parece fomentar los soviets. Abajo la propiedad. Andan en Génova recibiendo a los representantes de los internautas, que equivale a decir nadie, por cuanto no existen legítimos portavoces de un colectivo tan extenso y variado. Tanto al servicio de sí mismos como al deservicio de la cultura, los supuestos voceros parlan contra los cantantes. Exigen sopesarlos con la guillotina. Hablan de liquidar los viejos esquemas mentales, quemar los discos y aguardar en posición orante los futuros, estupendos beneficios artísticos que se derivarán del robo a mano armada. En realidad no explican de qué coño largan, dado que es imposible describir lo que no existe: otrosí es que habites el orbe poético y desayunes metáforas, o bien seas cura, papa o pitoniso, o claro está, consumidor habitual de antipsicóticos.

Creo que, en general, el respeto que España siente por sus artistas resulta directamente proporcional al número de libros, películas y discos que sus ciudadanos compran de media. No es que no escuchemos a Levon Helm o a Loquillo, que no lo hacemos, por supuesto que no; es que además nos toca los cojones que estos señores aspiren a vender su música cuando resulta obvio que la cultura debe colectivizarse, que la música ha progresado contra la tiranía de las discográficas, que siempre será preferible el amateurismo a la profesionalización, que los artistas prefieren vivir del directo, y si tienen ochenta años o no les da la gana tocar en vivo pues que les vayan dando, y que en definitiva vivimos en la antesala de otros diez días que conmoverán el mundo. Sólo nos falta que alguno de los capitanes que hablan por la totalidad del orbe, uno de esos que se reúnen con la ministra González-Sinde en nombre mío (!) agarre el teclado y ejerza de John Reed revivido. Ansioso estoy de leer su crónica del actual zeitgeist. De paso será informativo conocer los motivos por los cuales, y es un ejemplo, no patrocinamos el asalto a los restaurantes tres estrellas, y así, en plan Bastilla, zapatistas y rebeldes, disfrutamos los placeres de Cala Montjoi, siquiera por una tarde.

Escribo esto en Harlem, con los perros durmiendo a los pies del sofá y la rabia cayendo sobre éste texto como un martillo, mientras pienso en el comunicado que Bruce Springsteen publicó ayer en relación al matrimonio homosexual. El rockero apoya una legislación moderna, que resuelva en Nueva Jersey la injusticia legal en la que viven las parejas no heterosexuales. Es partidario de la integración entre los principios y conceptos jurídicos y el tiempo en el que vivimos, prolijo en familias que van más allá de la clásica estructura de padre, madre y churumbeles. ¿Lo mejor? Que algunos de sus seguidores habrán cabeceado convencidos y otros resoplarán en desacuerdo. Habrá en la prensa quien opina igual que Mr. Springsteen y quien se manifiesta en contra. Lo que a nadie se le ocurre es reprocharle que tenga cerebro, que haga uso de su estatus, que se implique y opine, que se considere legitimado para informar a sus compatriotas de sus pensamientos, que se moje, coño, y que no calle como una zorra. Más allá del tópico mamarracho de los actores cocainómanos, aficionados al whisky y bulímicos de notoriedad, que apoyan a tal o cual candidato durante las elecciones, o sea, lejos del maniqueísmo de cuatro comentaristas cromañones, los creadores gringos, cuando toca, alzan la mano. No porque sean más listos, guapos o talentosos que nosotros (y suelen serlo, los muy mamones: mírate al espejo y piensa en Paul Newman), sino porque, además, sólo faltaba que no pudieran largar; más todavía en la era de la posmodernidad rampante, cuando en nombre del bien común hay que aplaudir al corso.

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Dos realidades (otro post sobre el tema)

10 de diciembre de 2009

No quisiera que este post incidiese en un error muy frecuente en muchos comentarios de los partidarios del Manifiesto: centrarlo todo en la Música. Porque la problemática afecta también a otros sectores como el del Cine y los Libros. Pero claro, en mi caso al menos, la cabra tira al monte. En los demás no sé. Aunque imagino por donde van los tiros, pero no me atrevo a especular y tampoco quiero mencionar las siglas para no provocar una invasión de trolls. Y además ya están en la viñeta de Manel Fontdevila.

Para hoy, Día Internacional de los Derechos Humanos, tenía previsto otras entradas. Una, la publique hace justo una semana. Las otras dos ya habrá ocasión más adelante.

Quisiera llamar su atención sobre dos testimonios. Uno, el primero, lo vi ayer en la sección de Cartas al Director de El País. Lo firma Ángel Rubio González. Y el segundo, de Alberto, es de un comentario al post del sábado en Efe Eme. En los enlaces pueden acceder directamente a ambos medios. O leerlos aquí, a continuación:

Autoproducción humillante   

Soy músico de jazz, compositor de música original, y también productor de mis propios discos. Los avances en tecnología digital nos permitieron a los que nos movemos en este “submundo” escasamente comercial o minoritario autoproducir nuestros discos con buena calidad de grabación, y sin tener que ponernos al servicio de discográficas que en realidad carecen de criterio artístico e interfieren, gracias al poder que les da la pasta, en este proceso de parir un disco.

Con los músicos de mi grupo creamos nuestro pequeño sello, sólo para editar nuestra música, a nuestro modo. Pero una de nuestras más sólidas fuentes de venta era en los conciertos, lo que además nos daba un contacto muy directo con nuestro público; pronto nos dimos cuenta de que cada CD comprado era copiado numerosas veces, lo cual no se ocultaba en absoluto. Era frecuente el comentario “tú compra ése y yo el otro y luego nos hacemos copias para todos…”. Así bajan a la mitad o menos las ventas, a pesar de que la ausencia de intermediarios nos permitía poner un precio más que razonable. Hasta aquí, hacer un buen y trabajado CD seguía siendo más o menos rentable, pero al poco tiempo el comentario era: “¿Diez euros? Y, ¿no estará colgado en la Red? Sin nuestra autorización, siempre lo estaba, a mano y gratis. Hacer un buen CD que, entre componer, ensayar, grabar, mezclar, masterizar, etcétera, supone un trabajo de varios años, es, no sólo no rentable, sino casi humillante.

Alberto dice:

Tengo un sello minúsculo con el que hemos sacado muy pocos discos, siempre por amor, con casi c-e-r-o ganancia. Siempre por amor a la música y para que las canciones de un proyecto puedan oírse y haya más música que la radiofórmula.

Estos últimos 2 años vamos fatal, la gente no compra los discos editados, pero todos hablan de ellos, los descargan e incluso es ya habitual que hasta te lo digan: “muy bueno el disco, me lo ha pasado fulano”. Mientras tuvimos que reducir la plantilla al mínimo (2 + 1 autónomo habitual) y vemos cada mes con más agobio, mientras como digo la gente sigue diciendo que tal disco que hemos sacado es fantástico etc.

El problema: tengo estos días unas demos de un grupo en mis manos que me han encantado, es un proyecto precioso y pide a gritos una edición especial con el motivo del título del álbum. Hay que grabarlo (unos 3.000€), mezclarlo y masterizarlo (unos 1500 más), fabricar 2.500 Uds. (unos 4.000€ si haces aun formato decente), hacer promo (1500€ porque no da para más) y mientras el grupo graba, darle de comer (5 personas a 2 comidas al día durante 1 mes) y alojamiento a 2 de ellos porque gracias al cielo los demás tienen colegas en Madrid. Aparte, hay que pagar al diseñador gráfico (1400€), y ver cómo hacemos el videoclip (entre 1500 y 3000€ en plan barato). Aparte, hay que pagar a SGAE para que a su vez pague a los autores de las canciones, que en este caso es el grupo y a otro, ya que hay una versión.

Para el que no sepa de presupuestos de grabación, lo de arriba son cifras en plan “barato” hecho con amigos, porque en realidad es todo más caro.

Bien, entonces me planto con un presupuesto de 15.000€ para hacer todo el disco con su promo y vídeo. Pregunta: ¿por cuánto lo vendo? Para que no suba en tiendas de 12€, eso significa que tengo que dárselo a la distribuidora a 6€, porque entre lo que se llevan ellos (el 25%) y lo que sube la tienda, no podemos ganar más.

Entonces, esto es: 2.500 discos X 6€= 15.000€. De ahí hay que darle el % al grupo, naturalmente. Es decir, antes de planteármelo, en el mejor de los casos posibles (vender toda la tirada) perdemos dinero.

También podríamos intentar recortar aún más y grabarlo con alguien que no tenga experiencia, no hacer vídeo, no hacer promo, etc. pero entonces haríamos una porquería y para eso no firmo con un grupo, ya que esperan que hagas lo mejor por ellos y lo que te entregan no son sus demos, son sus sueños.

Resumiendo: antes del martes he de tomar una determinación, y viendo los cálculos no tengo claro que lo vaya a editar. Y es una pena porque esas demos ya han estado en varias compañías y ninguna va a lanzarse porque no hay presupuesto para nuevos grupos. Si nosotros no lo sacamos, este grupo ya me ha dicho que seguirá como hasta ahora: en el local de ensayo y trabajado de informáticos en la empresa horrible en la que están.

“Que se ganen la vida en los conciertos”. ¿Y cómo lo hacen, si nadie va a verles todavía porque no hay disco? Si cada vez que tocan en una sala les cobran 300 o 500€ de alquiler y no van a verles porque no se conoce su música?

Ah, también podríamos imaginar que estamos en el siglo XXI y vender sólo en digital a 6€, y ahorrarnos los costes de fabricación, manipulación, distribución física etc. y encima dejarlo más barato al consumidor, y tal. Pero el problema es que eso ya existe, se llama iTunes, y la gente en nuestro país sigue sin comprar, sea una canción a 1 euro o un disco novedad a 8€, sea digital o físico, esté barato o no.

En fin, que luego se quejarán que la música es toda una mierda y que cada vez hay menos grupos buenos, mientras se descargan gratis esos discos de Nudozurdo, The New Raemon o tantos otros apoyados por pequeños sellos como nosotros.

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Los Derechos de Autor como uno de los Derechos Humanos

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Los clientes pagan la crisis bancaria

8 de diciembre de 2009

Cuanto se apuestan a que no hay ningún Manifiesto ni movilización en Internet al respecto: La banca sube las comisiones para proteger sus beneficios.

Virginia  Zafra escribe “Las tarifas por las operaciones más comunes aumentan entre un 5% y un 11% en un año, pese a que los servicios son los mismos. Los expertos creen que la tendencia se acentuará en 2010.” Muy por encima del coste de la vida.

Está en la portada del Público de hoy. En la Web no (quizás estuvo esta mañana). Hace un rato solo había 26 comentarios y no figuraba en la lista de las noticias más vistas ni en la de las más valoradas. No deja de sorprenderme. Porque según la teoría, tanto de muchos de los autores intelectuales del Manifiesto como de los firmantes, deberíamos atracar bancos…

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El patio anda revuelto (Efe Eme)

5 de diciembre de 2009

Nuestra semana musical ha venido marcada por dos acontecimientos, de los cuales os imagino enterados (tanto por Efe Eme como por el resto de medios).

Bajo el slogan de “La Música Es Cultura, La Música Es Empleo” amplios sectores del mundo de la música se concentraron ante el ministerio de Industria. Y fueron recibidos por el Ministro. La unión de los distintos actores es ya un hecho. Como ya se comprobó con la plataforma creada para solicitar una Ley de Música. En la convocatoria había managers, directivos, empresarios, empleados, artistas, autores, músicos, técnicos, etc. Incluso acudieron trabajadores de empresas de transporte y mensajería.

Las reacciones a esta acción me han dejado un sabor agridulce. Sobre todo porque ya ha empezado el linchamiento de los creadores. Los que le echan agallas y dan la cara. Me refiero concretamente a Loquillo y a Luis Eduardo Aute. Se miden y juzgan sus palabras al milímetro. Y los ataques son feroces. Siempre provienen de los que se aprovechan del trabajo de los demás. Los conceptos –ya tópicos- son idénticos desde hace años. Lugares comunes cuyo único objetivo es callar al personal artístico, amedrentando y contribuyendo a la creación de una mala imagen.

El mismo día, y a la misma hora, que se iban a conocer las nuevas cifras del paro apareció en la Red un Manifiesto contra un párrafo del Anteproyecto de la Ley de Economía Sostenible. El que afectaba a las descargas de contenidos y sus posibles sanciones. Se provocó todo un incendio viral. No sólo tapó las malas noticias del desempleo, también lo hizo con la soledad del Presidente del Gobierno en el Parlamento. Había acudido para presentar su Anteproyecto y era previsible que sólo fuera a contar con el apoyo de su partido.

Promovido por una serie de periodistas, a los que rápidamente se sumaron empresarios de nuevas tecnologías, telecomunicaciones así como plagiadores profesionales (los que copian y pegan artículos de otros, traduciendo y alterando el orden de los párrafos). La difusión fue a la velocidad del rayo. Se sumaron gente de todo tipo. Muchos de buena fe. Y por supuesto los que atacan los Derechos de Autor y los enemigos de las discográficas.

Llegados a este punto quisiera recordar que tanto los Derechos de Autor como los de Propiedad son parte de los Derechos Humanos. Y por tanto están recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas (10 de diciembre de 1948):

Artículo 17.

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 27.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y materiales que le correspondan por razón de las producciones científicas, literarias o artísticas de que sea autora.

De los 10 puntos del Manifiesto “En defensa de los derechos fundamentales en Internet” sólo estoy de acuerdo con el segundo punto:

2.- La suspensión de derechos fundamentales es y debe seguir siendo competencia exclusiva del poder judicial. Ni un cierre sin sentencia. Este anteproyecto, en contra de lo establecido en el artículo 20.5 de la Constitución, pone en manos de un órgano no judicial -un organismo dependiente del ministerio de Cultura-, la potestad de impedir a los ciudadanos españoles el acceso a cualquier página Web.

El resto, desde el titulo (rimbombante y pretencioso) que es una ofensa para los Derechos fundamentales, los de verdad –preguntar a Amnistía Internacional– hasta las reiteradas asunciones de competencias sin ningún rigor. Y con un objetivo: proteger los intereses del sector tecnológico. El mismo que usa y abusa del esfuerzo de terceros (sean empresarios, creadores o trabajadores). El mismo en el que operan empresas que ofrecen el ADSL más caro de Europa y el más lento. Y que siempre se van de rositas porque son el gran anunciante del país. Invierten en medios,  blogs y empresas donde trabajan los promotores del Manifiesto. Quienes por supuesto exigen el todo gratis para los productos culturales pero no para la conexión gratuita a Internet. ¿Se me entiende verdad?

Además tienen la osadía de pontificar sobre el futuro de los nuevos creadores y la amenaza que la legislación va a suponer sobre la creación cultural. Son los mismos profetas del Apocalipsis, que vengo denunciando desde hace tiempo, y que nunca aportan ninguna solución. ¿Qué credibilidad tiene esta gente para opinar sobre Arte y Creación? ¿A quién han descubierto? ¿Qué película de éxito han realizado? ¿Qué música suya ha triunfado? ¿Qué libro suyo ha funcionado? ¿Qué han hecho más allá de su trabajo periodístico? No tienen ninguna autoridad. Pero lo quieren todo gratis. Lo de los demás, claro está. Y en vez de preocuparse de las empresas periodísticas, que se hunden lentamente, califican a otros de obsoletos. Exigen al Gobierno neutralidad ante cualquier presión y son ellos los primeros en presionar…

Conviene recordar que esta propuesta gubernamental –con la salvedad de la inclusión del poder judicial– es bastante más light que en los países de nuestro entorno. Que por otra parte además sufren menos problemas con las descargas ilegales que el nuestro (somos campeones del mundo en esto). Y hay una directiva de Bruselas, que fija un plazo de dos años, para adaptarse a la normativa aprobada en el Parlamento europeo.

El patio anda revuelto y queda mucho camino por recorrer.

Publicado en Efe Eme

La foto es de Charly Hernández

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