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Las mangas verdes de Inés

Cervantes

«Menudas horas, mangas verdes» fue lo primero que cruzó mi mente cuando leí las declaraciones de Inés Arrimadas en un titular de El País. En el pantallazo del Centro Virtual del Instituto Cervantes se explica el origen del dicho.

Arrimadas El País

Está bien que Arrimadas reconozca el tremendo error de los pactos de Ciudadanos con el PP. Salvo en Andalucía, donde sí se justificaba lo que pregonaban: un cambio en la estructura del poder político tras muchos años de gobernanza del mismo partido. Premisa que saltó por los aires en lo referido al PP en Castilla-León, Madrid y Murcia. En estas tres CCAA los populares llevan décadas asentados en el poder. Por otra parte la líder de Cs, partido moribundo, ha tardado casi dos años en darse cuenta. Oal menos en reconocerlo públicamente. El problema es que muchos ya lo sabíamos.

Y no olvidemos que la negativa de Albert Rivera a pactar con Pedro Sánchez nos condujo a una repetición de elecciones. Con el resultado por todos conocido: descenso a los infiernos de Ciudadanos y gobierno de coalición PSOE-Podemos. Lo contrario del designio de la formación naranja: ser bisagra entre PSOE y PP. Hoy hoy por son la muletilla del PP. Y su papel es cada vez más irrelevante.

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Rosa María Mateo y Luis García Montero

Tras el esperpento del fracaso de la votación en el Congreso de los Diputados, para nombrar a los consejeros que faltaban de RTVE y ratificar el nombramiento de Tomás Fernando Flores como presidente del ente, TFF se quitó de en medio y renunció a seguir adelante. Un detalle que le dignifica y deja en evidencia a sus detractores.

Por otra parte que dos señorías, del PSOE, no sepan votar es para echarles del Congreso, primero, y del partido, después. ¿Esta peña a qué se dedica? ¿Qué hacen en su tiempo libre? ¿Quienes son? Si no saben votar, algo elemental, y se confunden porque les dieron dos papeletas, una para cada votación, demuestran su total incapacidad. ¿Por qué tenemos que pagar sus incompetencias?

De resultas de lo anterior surge el nombre de Rosa María Mateo, como administradora única (la formula gerencial prevista en la nueva ley hasta el concurso público del que saldrá el presidente de RTVE). De ella sabemos que era una excelente periodista y como veterana de RNE y TVE conocerá bien la casa. ¿Pero sabe gestionar? ¿Ha dirigido alguna empresa o medio de comunicación? ¿A sus 76 años tendrá la energía y el fuelle necesario? ¿Cuántos meses permanecerá en el cargo? ¿Su nombramiento es un parche? Todo este proceso da la impresión de estar cogido por los pelos. Y esto no es culpa de Mateo. Ni siquiera sé si ha aceptado la propuesta.

De Luis García Montero tan solo recordar dos cosas:

  1. Defendió a muerte a Joaquín Sabina, tras su última espantada, desde las paginas de El País, medio que se convirtió tanto en la oficina de prensa de Sabina como en su abogado de oficio.
  2. Luis García Montero, el fracasado candidato de IU por Madrid en las autonómicas, declaraba la semana pasada a Paula Corroto en El Confidencial que de haber recibido la llamada con la propuesta de ministro de Cultura «no la hubiera aceptado porque ahora, aparte de tener ganas de que las cosas salgan bien, yo creo que debes tener una profesión que lleve tu ambición hacia eso o una dependencia sentimental hacia unas siglas que te lleven a eso» porque «mi ambición es la poesía, la literatura, no tener un cargo público.«

Luis García Montero ha sido nombrado director del Instituto Cervantes. Su acreditación como gestor cultural debe ser tan solida como la firmeza de sus opiniones y postulados. No comment.

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Jordi Socías

2 de mayo de 2010

Este señor de aquí abajo es un gran fotógrafo. Pero logró una de sus mejores obras esa mañana en que, recién levantado, descubrió en el espejo que seguía vivo y con ganas de hacer cosas.” (Juan José Millás, El País Semanal)

Jordi Socías tuvo en 1945 «la buena suerte de nacer en Barcelona«, como dice Manolo Vicent, en el barrio de la Sagrada Familia. Su familia era obrera, laica y republicana. Su padre fue encarcelado por el franquismo y tuvo que interrumpir sus incipientes estudios en la Universidad Laboral Francisco Franco de Tarragona: le expulsaron por denunciar a un profesor pederasta. Su amigo Ángel S. Harguindey escribió hace años un gran perfil biográfico con motivo de la publicación de su libro de fotografías “Maremagnum”.

He tenido la enorme fortuna de conocerle personalmente. Hace ya casi 10 años alquiló el piso de al lado del mío. Unos años después se mudó al de la planta de abajo.

Ha dedicado los últimos meses a un tour europeo por los Institutos Cervantes (Tirana, Viena, Roma, y próximamente Cracovia) para mostrar sus 100 mejores fotos de los últimos 35 años.

El domingo pasado Juan José Millás le dedicó su página del El País Semanal. Esa en la que comenta una foto con tanto tino y acierto. En este caso es el autorretrato de Jordi, que encabeza este post. Reconozco en la imagen esa cenefa del cuarto de baño (marca del edificio que hemos compartido durante tanto tiempo). El titulo en la revista era “Un epitafio inverso” pero en la edición digital lo han llamado “El capitalismo funeral”. Vaya usted a saber por qué…En cualquier caso es muy recomendable.

Lo pueden leer ahí o aquí, a continuación:

Imagino perfectamente a Jordi Socías, el señor de la foto, despertándose una mañana con la sorpresa de estar vivo. Estoy vivo, coño, estoy aquí. Podré seguir comiendo y bebiendo con la gente (o solo, que tampoco está mal), podré pasear por las ciudades y sentarme en la terraza de las cafeterías y disfrutar de los rostros y de los cuerpos de los transeúntes. Qué variedad de narices, de orejas, de posturas, de expresiones, de miradas. Estoy vivo. Viajaré, me asombraré de nuevo, dormiré en hoteles con bares secretos. Observaré cómo se mueven los políticos, los artistas, los inmigrantes, los fruteros, los adolescentes… Hablaré por teléfono, pondré correos electrónicos, enviaré mensajes de móvil, conversaré con otros o conmigo mismo (que tampoco está mal).

El señor de la foto había vuelto del hospital, donde le habían manipulado, suponemos, del corazón. Pero despertó de la anestesia, y fue dado de alta, y llegó a su casa y, todavía malito, se metió en la cama. Pero hete aquí que al día siguiente se descubrió, vivo y desgreñado, en el espejo del cuarto de baño, de modo que tomó una cámara pequeña, como el que coge un Bic naranja punta fina, y escribió la obra maestra que ustedes aprecian. Es ver esta foto y sentir la tentación de llamarle para hacerle saber que se trata del desnudo más potente que uno ha contemplado en su vida. Observen el conato de sonrisa del que apenas puede contener la alegría de continuar aquí. Pero no se pierdan, sobre todo, la elegancia de esos cuatro dedos que ha colocado sobre la máquina de fotografiar para escribir este epitafio inverso.

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