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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de “Hay que venir al sur” (adaptación del original italiano “Tanti auguri” que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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La semifinal Italia-España de hoy

Miguel Morenatti AS

Las semifinales de la Eurocopa 2020 ya están aquí y hoy nos toca el Italia-España. Por lo visto hasta ahora, Italia ha jugado el mejor fútbol, nosotros hemos mejorado (aunque los cuartos contra Suiza han vuelto a despertar dudas), y a Inglaterra no la han metido ningún gol. Precisamente Suiza, que tumbó a la gran favorita –Francia-, es un buen ejemplo para compararnos. Italia le ganó 3-0 a los suizos en la fase de grupos (los helvéticos pasaron a octavos como terceros). Nosotros con empate a uno, vimos como les expulsaron a uno y no supimos rematar lo que quedaba de partido. Tampoco en la prórroga. Eliminamos a Suiza en la tanda de penaltis.

He leído y escuchado sobre las dificultades de jugar contra equipos que se cierran. ¿Solo se cierran contra nosotros? Recuerden: Italia le metió un 3-0 a los suizos y nosotros no pasamos del 1-1, contra 10. Suecia, primera de nuestro grupo, nos sacó un empate. Ese es el partido que originó la tonto-tesis de las selecciones que se cierran. Ucrania eliminó a Suecia en octavos e Inglaterra les metió cuatro en cuartos. ¿Ucrania sabe jugar contra Suecia y España no? No salimos bien parados de ninguno de estos ejemplos prácticos.

Los asiduos recordarán que en mi opinión llegar a cuartos era cumplir con el objetivo y estar en semifinales un éxito. Dicho lo cual insisto en el mayor problema que veo en La Roja: los centrales. Y este asunto es imputable únicamente a Luis Enrique. Porque centrales hay y el seleccionador ha elegido los que le han parecido oportunos. En el caso del portero y el delantero centro, es lo que hay.

Convocar a Eric García es una frivolidad. Ha jugado seis partidos esta temporada en el Manchester City. 13 la temporada pasada. Es un suplente de suplentes. Su compañero de equipo, Laporte, ha jugado 16 partidos en la Premier 1920/21 y 15 la pasada temporada. Es suplente. Es impepinable la experiencia y trayectoria de centrales como Mario Hermoso (campeón de Liga con el Atlético de Madrid), Nacho y Albiol (pareja de Pau Torres en el campeón de la UEFA, el VIllarreal). Además, en el caso de los dos primeros -Hermoso y Nacho- su versatilidad juega a favor. Los elegidos por Luis Enrique han creado un problema adicional: la presencia de dos centrales zurdos en el once. Me refiero a Pau Torres y Laporte. Esto puede ser dramático ante los italianos. Por no hablar de lo verde que está Eric García, si acaso juega de inicio. Otro daño colateral es que hemos estrenado defensa (en los primeros partidos Marcos Llorente incomprensiblemente jugó de lateral derecho), con unos centrales que nunca han jugado juntos, salvo Eric García y Laporte en los pocos partidos que han coincidido en el City (entrenamientos aparte). Esto contrasta con la acreditada conjunción de Pau Torres y Albiol.

La delantera italiana mejora con Chiesa. Insigne e Immobile son dos bichos. En mi opinión su tripleta atacante es mejor que la nuestra. Su defensa también. Y en el centro estamos parejos, aunque me inclino por nuestros centrocampistas. Y es aquí donde se va a decidir el partido (además de acciones individuales puntuales, sean aciertos o errores). Porque va a estar en juego la posesión de la pelota. Ellos con el balón son más directos que nosotros. Ambos practicamos la presión alta (vuelvo a insistir en la gran labor de Morata en este sentido).

Otra clave, además de la obvia del centro del campo, va a ser la condición física. Nosotros venimos de dos prórrogas consecutivas. Nuestros futbolistas acumulan más minutos en sus piernas. Habrá que ver como están a la hora del partido. Puestos en lo peor, el banquillo de Mancini parece disponer de más recursos que el de Luis Enrique. Con jugadores contrastados en sus clubes. Lo cual tambièn es un plus a la hora de los cambios tácticos.

No soy optimista. Porque hay muchas cosas de esta Italia que me recuerdan al mejor ciclo de La Roja: Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012. Espero equivocarme.

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Arrancó la Eurocopa 2020

AS

Anoche arrancó la Eurocopa 2020, con un año de retraso por la pandemia. Fue en la sede de Roma con el Turquía-Italia. Pero un servidor estuvo pendiente de la apasionante semifinal de Roland Garros entre Novak Djokovic y Rafa Nadal. La final anticipada, el mejor partido de tenis que se puede ver hoy en día. En las pausas del tenis me cambiaba al fútbol. Y no entendía porque la azzurra vestía de blanco y no de azul. Los turcos iban de rojo (como Djokovic). Así que no creo que fuese por confusión de colores.

Nadal comenzó arrasando en el primer set (0-5). El serbio se recuperó y nuestro campeón necesitó siete bolas de set para imponerse 3-6.

En el segundo cambiaron las tornas. Fue el n.º 1 del mundo quien se impuso desde el principio y el balear terminó ofreciendo resistencia. Nadal perdió 6-3.

El tercer set parecía de Djokovic. Su mirada penetrante vaticinaba lo peor para nuestros intereses. Nadal ganó su primer servicio (0-1). Tuvo muchos problemas con el segundo, salvando varias bolas de ruptura. Mas se hizo con el punto (1-2). Y a la tercera fue la vencida: Djokovic rompió el servicio de Nadal (3-2). En el regreso a la pista, con Djokovic sirviendo, Nadal se puso 15-40. Pero Djokovic remontó e igualó a 40. Siguió una ventaja para Rafa. Y con un paralelo le devolvió la rotura a su rival. 3-3. En su siguiente servicio Nadal volvió a estar con el agua al cuello (0-40). Djokovic volvía a romperle el servicio, esta vez con un juego en blanco. 4-3. El Turquía-Italia alcanzaba el descanso con 0-0 en el marcador. Con servicio de Djokovic Nadal remontó un 30-0 y se ponía 30-40. Luego 40 iguales y ventaja para el serbio. Iguales de nuevo. Ventaja al servicio. Y 5-3 para Djokovic. Nadal ganó su servicio: 5-4. Djokovic sacaría para ganar el tercer set. Con 30-0 abajo Nadal estaba a punto de perder su tercer ser en este Roland Garros (perdió uno en cuartos). El increible Rafa igualaba a 30. Y se adelantaba 30-40 con un drive paralelo impresionante. Se hacía con el juego sobre el segundo saque de Djokovic. 5-5. Nos acercabamos a las tres horas de partido. De partidazo más bien, sobre todo este igualadísimo tercer set. Un 30-40 nos ponía contra las cuerdas. Un gran primer saque seguido de un remate desde el fondo puso el 40-40. De ahí a una nueva ventaja del serbio. Otro paralelo igualaba a 40. Un primer servicio otorgaba ventaja a Nadal (el mejor Nadal del año según los comentaristas de la tele). Un ace sentenciaba el juego. 5-6. Nadal restaría para ganar el set. Su rival sacaba para forzar el tie-break, Italia ganaba 0-1 con autogol turco. Del 15-0 llegábamos al 15-30. 30 iguales. 40-30. 40 iguales con otro drive paralelo marca de la casa Nadal. Ventaja resto: ¡set ball para Rafa! Punto súper disputado. Djokovic salvaba la situación con una dejada. Y luego una ventaja al servicio y punto.  6-6. Empatados a todo. El tie-break iba a romper esta igualdad. Comenzaba sacando Nadal. Doble falta. ¡Bajonazo! Del 1-0 al 1-1. Las dos mini roturas se equilibraron. Luego 2-1. 2-2. 2-3. 3-3. 4-3 con una derecha increíble de Djokovic. (Immobile marcaba el segundo gol italiano). Nadal falló una volea: 5-3. Djokovic tenía todo a su favor. Con una dejada Nadal ponía el 5-4. Djokovic ahora tenía dos saques para ganar el set. Un ace era el 6-4 y bola de set. Nadal volvió a intentarlo con una dejada. Djokovic llegó y ganó el tercer set. ¡Un tercer set para la historia!

Con dos sets a uno Djokovic tenía encarrilada la semifinal. Solo necesitaba ganar uno más, mientras Nadal tenía que ganar dos consecutivos. Algo tremendamente complicado vista la igualdad demostrada en el tercero, decidido en el tie-break. Mientras, Insigne lograba el tercer tanto de Italia. El partido acabaría Turquía 0 Italia 3.

El nivelazo del partido forzó a las autoridades a permitir que el público presente no abandonase las gradas, por el toque de queda de las 23:00 horas.

Para el cuarto set Djokovic se cambió de camiseta y comenzó sacando. Nadal superaba un 30-0 adverso y le hizo el break al serbio. 0-1. Una doble falta de Rafa ponía el 0-30. Era un sinvivir. Una dejada cortada igualaba a 30. Otra situación resuelta. De ahí 40-30 y luego el punto. 2-0. Nadal no estaba delante en el marcador desde el primer set. Djokovic se vengaba con un juego en blanco. 2-1. Y luego le rompía el servicio a Rafa. 2-2. Otro juego en blanco para Djokovic con su servicio. 3-2. Poco nos había durado la alegría del principio de este cuarto set. En la tele observábamos una imagen inquietante: el fisio atendía a Nadal, quien se quitaba una venda de su tobillo izquierdo. A su vuelta a la pista Nadal perdió su servicio de nuevo. 4-2. Las imágenes de Rafa no le mostraban bien. Siguió peleando como lo que es, un jabato. Pintaban bastos. Le hemos visto superar situaciones complicadas. Pero Djokovic estaba imperial. Ni siquiera una doble falta truncó su racha. 5-2. Para colmo de males Nadal comenzó su servicio con una doble falta, su octava de la semifinal. Con 0-40 Djokovic lo tenía todo a su favor, con tres bolas de partido. 15-40. Y set para Djokovic. Era el tercer partido que Nadal perdía en Roland Garros (dos ante Djokovic).

A Djokovic le espera Tsitsipas en la final del domingo. Voy con el griego. Aunque soy consciente del magnífico estado de forma del serbio.

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