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Zidane, con San Courtois, unos pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes, a semis de Champions

Michale Regan Getty AS

Una vez más, forzado por las circunstancias, Zidane estrenaba defensa. La novedad esta vez era la presencia de Fede Valverde en el lateral derecho. Cuando Miguel Ríos me mandaba la alineación madridista le comentaba que esto de inventar líneas defensivas estaba siendo nuestro sino de esta temporada. En la víspera el mister había despejado las dudas sobre el estado físico del uruguayo, lo que presagiaba su titularidad. Otra cosa era qué posición ocuparía. 

Anteriormente, al mediodía, Paco Martín me transmitía su habitual optimismo que compensaba mi habitual preocupación y un cierto aire pesimista. Pero cuando Humberto Ríos se adelantó en nuestro pequeño ritual supersticioso volví a preocuparme. Ver en Real Madrid TV a Roberto Carlos preocupado, un optimista eterno como Paco, me dio mala espina.

Este Liverpool-Real Madrid, vuelta de cuartos de Champions, enfrentaba a los dos equipos europeos que más bajas han sufrido. El mérito del que pasase a semifinales es enorme. La ventaja blanca de la ida, 3-1, tenía el inconveniente de ese gol en contra encajado en casa. Nos obligaba a marcar sí o sí (para nuestra tranquilidad).

Escuché hace un par de días a Álvaro Benito, el mejor comentarista de fútbol del país, decir que nuestro 4-3-3 era la mejor arma contra el Liverpool. Descartaba por completo una defensa de tres marcadores y dos carrileros. Acertó de pleno. Esta reflexión rondaba mi cabeza desde que la escuché. Porque ni confianza  en la mejor línea media del mundo, Kroos-Casemiro-Modric, es total.

De ellos me preocupaba la vuelta de Firmino (suplente en el Alfredo di Stéfano, donde disputó los minutos finales). Recuperaban así a su delantera titular, con Salah y Mané. A Valverde se le presentaba una papeleta complicada en su estreno como lateral. 

Al minuto Milner fue a por Benzema. Le rompió la bota con su entrada. No vio la roja. Ni la amarilla. Un minuto después Salah encaró a Courtois, quien milagrosamente salvó el gol. El balón que le metió Mané fue magistral. Al minuto Mané, de nuevo, se fue de Valverde y nos montó otro lío. 

No conseguíamos salir de nuestro campo. Nos tenían embotellados. A los siete minutos ya habían botado tres saques de esquina. El par de veces que pasamos de la divisoria perdíamos el balón nada más pasar el círculo central. Hasta el ocho y medio que provocamos nuestro primer córner a favor. Y cuando parecía que nos asentábamos volvió a salvarnos Courtois: sacó un certero disparo lejano de Milner que se colaba por la escuadra. Una carrera de Vinicius al filo del 14 les asustó. Cogimos confianza tras un arranque angustioso de partido.

La confianza se tradujo en un par de posesiones largas y un balón al palo de Benzema, en el 19, seguido de un buen disparo de Vinicius al que Alisson respondió con una palomita. 

Mediada la primera parte perdonaron la amarilla a Fabinho por una falta sobre Casemiro. Case sí la vio en el 24 por una entrada sobre Milner. Sonó a tomarse la justicia por su cuenta. Robertson también vio la tarjeta en esta jugada, pero por protestar. 

El ímpetu red ya se limitaba a buscar el contrataque, aprovechando nuestros malos pases. La presión del inicio había aflojado. En sus posesiones veíamos a Benzema solo en punta y a Vinicius y a Marco Asensio bajando a la media. La movilidad de Mané la controlaban Asensio y Valverde. En la otra banda era Nacho quien cubría a Mendy en la vigilancia de Salah.

En el 40, en otra perdida nuestra, Salah dispuso de una ocasión. Se le fue alta. Un minuto más tarde fue Wijnaldum quien la tuvo.

La mejor noticia para  el Madrid fue llegar al descanso con 0-0 en el marcador. Creo que todos (jugadores, técnicos y aficionados)) éramos conscientes que un gol del Liverpool podría haber sido dramático. Como apuntaba que lo fuese la segunda parte. 

Salieron los mismos onces para la segunda mitad. A Casemiro no se le veía bien en el túnel del vestuario. Saltó al campo renqueante. Su segunda parte desmintió estas sombras. Su aporte, como siempre, fue decisivo. Con balón y sin balón. 

Sacamos de centro, perdimos la posesión a los 20 segundos y al minuto Courtois volvió a lucirse a remate de Firmino. Se empezaba a repetir el guion de la primera mitad. 

Tardamos cuatro minutos en rondar su área. Y acabamos cediendo la pelota a Courtois en esa posesión.

En el 53 una internada de Mendy levantó los ánimos (antes hubo otra de Valverde que corrió toda la banda desde la defensa). 

Seguíamos imprecisos en el control y en el pase. Klopp preparaba un doble cambio. Thiago por Milner y Diogo Jota por Kabak. Con esta última sustitución, un nueve por un central, echaba el resto. Entre tanto Phillips vio una amarilla. 

Vinicius cada vez bajaba más a defensa. Cortó varios balones mas perdía fuelle en ataque. De todas formas es de alabar su esfuerzo defensivo. Esta presencia de Vini coincidió con el cambio de banda de Mané (uno de los robos del brasileño fue a Mané).

Un despeje largo en diagonal de Valverde, en el 65, le llegó a Vinicius. Se plantó frente a Alisson pero no pudo superarlo. El rechace favoreció a Benzema pero el portero con una rapidez inverosímil se le echó encima y salvó a su equipo. Dos minutos después Salah, en una acción similar a la de su gol en la ida, desaprovechó la ocasión más clara del Liverpool.

Diogo Jota se fabricó una oportunidad en el 69.

Militao, mientras tanto, nos daba otra clase de despejar balones.

Zidane, en el 71, retiraba a Kroos y Vinicius por Odriozola y Rodrygo. Como supondrán Valverde cambió su posición. La nota positiva inmediata fue que Asensio comenzó a aparecer en el frente de ataque. Y Rodrygo era más eficaz presionando arriba que Vini.

El reloj corría a favor de nuestros intereses. 

Una mala decisión de Odriozola nos puso en aprietos y los salvó Asensio forzando córner. Nada más sacarlo Klopp preparó un nuevo cambio, al tiempo que la contra del Madrid terminó en saque de esquina a nuestro favor. Al filo del 81 un pase lateral de Militao la cabeceó abajo Benzema. Muy buena ocasión que se fue arriba. Después, Isco entraba por Asensio, Shaqiri por Firmino y Oxlade-Chamberlain por ¡Mané! Cierto que ya andaba desdibujado.

Los cinco minutos finales más lo que se alargase podrían ser de infarto. Un gol de ellos y a la UCI.

Militao seguía siendo un frontón y despejaba todo lo que pillaba. 

Los últimos cinco minutos, antes del descuento, nos volvieron a embotellar. Se añadieron cuatro minutos.

Afortunadamente ellos ya no creaban peligro. Tenían la pelota pero Nacho y Militao eran infranqueables. Salvo por errores puntuales nuestros no había mayores problemas… errores como el de Mendy en el segundo minuto del descuento, que salvó San Courtois ante Salah.

El partido terminó con un córner a favor de ellos. No pasó nada. 0-0 y a semifinales!!!

El único equipo español en cuartos de final de Champions también lo será en semifinales. Pese a quien le pese. Y a pesar de las bajas. En Liverpool jugaron unos  pocos titulares, varios suplentes e incluso suplentes de suplentes. ¡Gran semana de Zinedine Zidane!

P.D.: Casemiro fue elegido el mejor jugador del partido.

P.D. bis: estas serán las novenas semifinales del Madrid de las ultimas 11 Champions. En total son 30 de 51 entre Copa de Europa y Champions.

 

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Un Real Madrid diezmado gana en Huesca

Marca

Un Real Madrid diezmado por las lesiones se enfrentaba al renacido Huesca, tras su cambio de entrenador (Pacheta con sus tres centrales en defensa ha revitalizado a los de El Alcozar). A las conocidas bajas de Carvajal y Hazard, esta mañana el club comunicaba la operación de menisco de Sergio Ramos. Los tres citados son los más perjudicados en este rosario de bajas, a las que hay que sumar unas cuantas más en este ecuador de la temporada. Como estará el asunto que Zidane apenas desplazó 17 jugadores a Huesca, tirando del Castilla. El once estaba condicionado por el infortunio y nuevamente fue previsible. La única buena noticia fue la vuelta de Nacho, superado el Covid-19. Quedaba por ver como le afectaría a su estado de forma.

No habían pasado ni cuatro minutos cuando tres errores nuestros propiciaron las primeras aproximaciones rivales a nuestra área. La primera fue un mal pase en defensa de Odriozola (cedió el balón al rival). La tercera también fue del lateral. En medio, Vinicius perdió la pelota en ataque originando la contra del Huesca. Estas tres acciones puntuales, en las que por parte local tuvieron a Rafa Mir de protagonista, no desmerecen la actitud de salida de los blancos. Se les veía motivados. Con ganas de solventar el encuentro desde el inicio. Aunque sin remate. La primera ocasión fue al filo de los 10 minutos, en una buena jugada de Vinicius por el centro del área. Su internada fue bien respondida por el meta, Álvaro Fernández. Muy atento salió rápido atajando el autopase del brasileño tras su recorte. Tres minutos después Vinicius se fue por su banda, no acertó en el pase, se hizo Kroos con el balón y Marco Asensio acabó rematando alto, después de un buen control. Su disparo se fue arriba porque tropezó en un defensa.

Empezó a llover desde el arranque del partido. Los jugadores ya estaban completamente empapados superado el cuarto de hora.  Llovía a mares. El campo cada vez estaba más rápido. ¿Cuánto tardaría en embarrarse? Mientras, Mendy y Vinicius aprovechaban su velocidad por la banda izquierda. Incluso Nacho se incorporaba al ataque por ese costado. Asensio estaba solo en la derecha. Odriozola, nuevamente, no estaba a la altura de las circunstancias. 

En el 24 un excelente pase al hueco de Kroos lo remata Vinicius con una vaselina ante la salida del meta local. Se le fue fuera por poco. Y le señalaron fuera de juego, anulando la acción. Poco después Rafa Mir volvía a crearnos dificultades. En un sombrero de Vinicius al carioca se le quedó corto el campo. Acto seguido, en la primera subida de Odriozola, Asensio no pudo rematar una ocasión clara porque resbaló. 

La presencia de Asensio por todas partes empezaba a ser constante. Igual que la de Kroos. 

En el 32 Kroos veía la amarilla. Se pierde el próximo partido, el martes contra el Getafe (corresponde al aplazado de la primera jornada). Un minuto después Benzema efectuaba su primer remate. Álvaro Fernández respondía con acierto al buen chut desde fuera del área. Al poco volvía a rematar y el cuerpo de un defensor mandaba el cuero a córner. 

Una entrada sin sentido y a destiempo de Maffeo sobre Nacho era la primera amarilla para los locales. 

El 0-0 al descanso auguraba una emocionante segunda parte, con la incógnita del estado del campo de juego. Y sabiendo que Zidane no haría cambios… por la escasez de efectivos, además de su poca predisposición a realizarlos.

Saltaron al campo los mismos 22. Ya no llovía. Y en menos de un minuto Mikel Rico con la parte trasera del interior, casi de tacón, mandaba la pelota al larguero. Y en el 47 Javi Galán anotaba un golazo desde el borde del área. Estaba desmarcado. 1-0. Dos minutos después Rafa Mir estrellaba un gran remate al travesaño. El Huesca se salía. Nosotros no habíamos entrado. Y nuestra defensa, como me escribía Humberto Ríos, era una verbena. Otra vez. 

Zidane mandaba a calentar a Marvin y a ¡Marcelo!

Y de repente todo cambió: Benzema lanza una falta, da en el larguero y en la bajada en vertical de la pelota Varane cabecea a la red. Se impuso en el salto a dos defensas y al portero (obstaculizado por sus dos compañeros). 1-1 en el 54. El tanto nos dio alas. Volvimos a la presión alta y a recuperar pronto el balón. En una de estas, sobre el 58, Asensio en una excelente jugada individual (robo, carrera y remate) pudo marcar. 

Al Huesca ya le costaba pasar de la divisoria de ambos campos. Pacheta hizo el primer cambio en el 61: Escriche por Okazaki. Al minuto Courtois salvaba un gol seguro a cabezazo impecable de Rafa Mir. A partir de este instante el Madrid vigiló más su espalda.

Mientras Marcelo se disponía a salir, Mariano se incorporaba al calentamiento junto a Marvin. En el 67 entró por Odriozola (se fue tocado). Y Álvaro Fernández le sacó una pierna milagrosa a Benzema, cuando ya cantábamos el 1-2. Al rato Marcelo pudo marcar. Su disparo se fue rozando el palo.

En el 71 Marco Asensio botó una falta y casi nos meten el 2-1 en la contra. Pacheta se la jugaba dando entrada a un delantero, Ontiveros, por Doumbia, medio centro. 

Un jugadón de Vinicius por la banda lo cabecea mal Asensio, el rebote le llega a Benzema, quien fusila al muñeco. Su remate impacta en el pecho del meta. Corría el minuto 76. A continuación entraban Mariano y Marvin por Vinicius y Mendy. Un cambio ofensivo, que contrarrestaba al de Pacheta. Acertó. Lo recalco: Zidane acertó. Retrasó a Case, para ayudar a los centrales, y a Asensio, para reforzar la línea media. A Marvin le dejó toda la banda, como si fuese Lucas Vázquez.

A falta de 10 minutos Álvaro Fernández volvía a negarle el gol a Benzema. Palmeaba a córner el disparo del francés, desde el borde interior del área grande. 

Varane, nuestro héroe de la tarde, hacía el 1-2 en el 83. Su segundo gol del día. Lanzaba una falta Kroos. Cabeceaba abajo Casemiro. Salvaba, de nuevo, Álvaro Fernández. El rechace lo remachaba el central francés. 

Los locales efectuaban un doble cambio para los últimos minutos. 

Benzema bajaba a ayudar en defensa. Símbolo del compromiso de todos.

Se añadieron tres minutos. Podía suceder cualquier cosa. Un exceso de individualismo de Mariano en el último minuto nos pudo costar caro. Mas recuperamos pronto, impidiendo la contra y manteniendo la posesión. Terminamos con un saque de esquina a nuestro favor, que originó otro que ya no se lanzó.

En los cuatro enfrentamientos del Huesca con el Madrid ha perdido los cuatro. En el de hoy, sus dos mejores jugadores fueron Álvaro Fernández, el portero, y Rafa Mir, delantero. El Madrid, supo remontar. Y también capear el temporal con los malos inicios en ambas mitades (los tres errores puntuales del principio y la fulgurante salida local tras el intermedio). Dominó las dos partes y en la segunda remató bastante más que en la primera (donde estuvimos escasos en esta faceta). 

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde. Y es parte de nuestro ADN. Hay que seguir aspirando a esta misión imposible que parece ser esta Liga 202/21.

 

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Benzema y Courtois decisivos

Este calendario de la Liga 2020/21 es caótico. El Real Madrid-Athletic de Bilbao de anoche no corresponde al partido pendiente del Madrid, pertenece a la jornada 19 (de enero 2021). El caso es que tenía entradas para ver “Macbeth” en el María Guerrero. Y me va a pasar lo mismo el próximo día 23.

Según llegué a casa lo primero fue encender la tele. Y me encuentro a Fede Valverde combinando con Vinicius en la frontal del área. El brasileño vio la llegada de Kroos y se la pasó ¡bien! El alemán marcó un golazo con su disparo desde la media luna. Era el 1-0 en el primer minuto de la prolongación.  En mi caso fue llegar y besar el asunto.

Fue un espejismo, sobre todo tras ver la primera mitad y el arranque de la segunda. De los 12 remates blancos de los primeros 45 minutos solo dos fueron entre los tres palos. Uno de ellos fue el gol. Ya me había avisado Humberto Ríos, coincidiendo con el empate a uno del Athletic, que había vuelto la peor versión del Madrid. Esa era precisamente la gran duda antes del partido, no la de la alineación: ¿qué Real Madrid veríamos?

La (justa) expulsión de Raúl García por doble amarilla, en el 13, fue una doble maldición. Para su equipo, obviamente, porque se quedaban en 10 con al menos 77 minutos por jugarse. Y aunque suene raro, maldición también para el Madrid. Los jugadores lo vieron hecho. Y esa tendencia que tienen a sestear (según algunos) o a dosificar esfuerzos (según otros), provoca lagunas de concentración y por tanto en la disposición táctica del equipo en el terreno de juego. El caso es que no parecía que jugaremos 11 contra 10. A pesar de lamentar dos claras oportunidades (Vinicius y Valverde) y reclamar dos penaltis (ellos pidieron uno). De la presiona alta ni rastro.

El inicio de la segunda mitad fue calamitoso. Estuvieron a punto de empatar hasta que lo consiguieron en el 51. Capa se fue banda arriba. Vinicius le siguió pero poco. Abandonó la marca. Mendy se encontró solo frente a Capa y De Marcos. Capa se la dio a De Marcos y se fue hacia el centro. ¿Y nuestros centrales? Se quedaron sorprendidos. Y De Marcos le puso la pelota. Capa solo pudo marcar pero se encontró con Courtois. El meta salvó la situación, mas el rechace volvió a Capa quien esta vez sí anotó. ¿Sergio Ramos y Varane? Recuerden: el Athletic estaba en 10.

En el 63 entraron ¡Isco! y Marco Asensio por Valverde y Vinicius.

Mientras Rodrygo esperaba en la banda para entrar el Madrid botó dos saques de esquina seguidos. En el segundo Marco Asensio sacó en corto atras a Carvajal. El lateral colgó el balón al área. Y ahí apareció la cabeza de Benzema. 2-1 en el 74. Acto seguido entraba Rodrygo por Lucas Vázquez.

En el 87 Isco pudo sentenciar. En una contra un buen pase atrás de Rodrygo no supo controlarlo ni rematarlo. ¡Un desastre! Otro más de Isco, cuya salida al terreno de juego equilibró las fuerzas: 10 contra 10. Comentaba con Paco Martín al respecto que no está para jugar en Primera División. Como mucho de suplente en la Primera femenina

En el 91 Courtois salvó los muebles, tras un desastre defensivo blanco, y en la jugada siguiente Benzema hacía el 3-1, aprovechando el pase de Modric en una jugada de ataque que había iniciado él.

Nos quedamos con los tres puntos, el resultado (3-1) y poco más.

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Mal día en Can Barça

AS

Fue un mal día en Can Barça. Empezaron perdiendo la Liga ACB frente al Baskonia y luego empataron en el Camp Nou ante el Atlético de Madrid.

En un buen partido, jugado a un ritmo alto teniendo en cuenta el calor reinante, tuvo varios protagonistas: Diego Costa, Carrasco, el árbitro y el VAR.

Se adelantó el Barça con un incomprensible gol en propia puerta de Costa. Apenas llevábamos 10 minutos de encuentro. Minutos después una arrancada de Carrasco desde su campo, superando a Piqué en carrera (había subido a rematar un saque de esquina y ya le pesan los años así como el calor y su corpulencia). A Carrasco le sale Arturo Vidal, que había hecho muy bien la cobertura a Piqué. Carrasco, ya en el área, sorprende con un recorte y Vidal le derriba. Penalti. Lo lanza Diego Costa y Ter Stegen lo para. El árbitro, con la ayuda del VAR, mandó repetir el lanzamiento, porque el meta culé se había adelantado y no había mantenido ni un pie sobre la línea de gol. El Barça protestó. Esta vez lanzó Saúl y empató en el 18.

Llegados a este punto hagamos un breve repaso de protestas azulgranas. Su entonces técnico Pep Guardiola, cuando no había VAR, se quejó de un árbitro porque había acertado. Sí, han leído bien. Su razonamiento era que por unos pocos centímetros había acertado y que igual se podría haber equivocado, que era lo que servía a sus intereses. En la reanudación de esta Liga 2019/20, tras el forzado parón por la pandemia, el Barça ha inaugurado otra modalidad de protesta, basada en aquella de Guardiola: quejarse de los aciertos, esta vez del VAR. Lo hemos visto en las últimas jornadas y especialmente tras el Real Sociedad-Real Madrid. Ahí quedan las palabras insinuantes, desde Piqué hasta las de Quique Setién. Es decir, desde un crack hasta un mediocre. Ayer volvieron las protestas porque, tanto el árbitro como el VAR, acertaron en repetir el lanzamiento de la pena máxima. Otras cosa es que sea un hecho poco frecuente o que los niños mimados del Barça no estén acostumbrados a que les lleven la contraria.

En la segunda mitad hubo dos penaltis más. El 2-1 marcado por Messi a lo Panenka y Saúl empató a dos, tras otra carrera vertiginosa de Carrasco. A mi no me parecieron penalti ninguno de los dos. Con los colegas que comprobé, los que me contestaron (Carlos Rioyo, Paco Martín, Miguel Ríos, Nacho Gallego y Humberto Ríos) coincidían conmigo. Eramos madridistas y rojiblancos. De los culés no me respondió ninguno. Dicho lo cual, entiendo que tanto el árbitro, que estaba ahí, y el VAR, disponen de más medios y recursos que nosotros, meros televidentes y a expensas de las repeticiones que tengan a bien ponernos.

Diego Costa remató su aciaga noche con una amarilla, en una entrada grosera a Riqui Puig (¡qué buena pinta tiene este chaval!). Fue la última intervención de Costa ya que el cambio estaba previsto.

Tiene su mérito ver cuatro goles, aunque tres sean de penalti, con dos porterazos en el campo como Oblak y Ter Stegen. También vimos al mejor Barça desde que volvió la Liga. Y a un Atleti en su línea ascendente, muy fuerte fisicamente.

El Barça recorta un punto al Real Madrid. No, no estoy de broma. Es que no me fio para nada del Getafe. Un rival duro, correoso y que nos crea problemas. Un empate ante los azulones dejaría las cosas como estaban antes de esta jornada. Si ganamos nos  vamos a cuatro puntos de ventaja más el del goal average. Y a esperar al fin de semana: visitamos Bilbao (sin su jugador n.º 12) y ellos van a Villareal… Podría ser una jornada casi definitiva.

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Casemiro 2 Sevilla 1

JESUS ALVAREZ ORIHUELA AS

¿Vimos ayer el mejor partido de Casemiro con el Real Madrid? No creo, a pesar de que estuvo inmenso. Y decisivo en un partido que podría haber sido decisivo en las aspiraciones blancas, en esta Liga 2019/20, en caso de no haber ganado. Recordemos que en el Bernabéu veníamos de empatar frente al Athletic (luego ganamos en Getafe).

Casemiro fue decisivo en sus aspectos ya conocidos: defendiendo, al corte, presionando y forzando el error del rival. Y decidió el encuentro frente al Sevilla con sus dos goles. El del 1-0, en el 56, fue un golazo: taconazo de Jovic al callejón del 8 y Casemiro con un toque sutil, suave como una caricia de amor, superaba la salida de Vaclik. Siete minutos después empataba De Jong tras un fallo defensivo de Marcelo y otro del árbitro y del VAR que no aplicaron el nuevo reglamento (cualquier mano de un jugador en ataque que acaba en gol debe ser anulado, independientemente de su voluntariedad; en este caso fue Munir quien amortiguó el esférico para el golpeo del delantero centro sevillista). Cinco minutos después Case cabeceaba el 2-1 tras un excelente pase de Lucas Vázquez, en el único buen balón que metió en el área. Inmediatamente Zidane retiraba a Marcelo –entró Mendy– para evitar otra Marcelada

Hasta este momento la estadística rematadora de Casemiro era impecable: tres remates y todos a porteria. El primero, a las manos del meta y que fue el único del Madrid entre los tres palos de la primera mitad; los dos siguientes fueron gol. Al rato del 2-1 estuvo a punto de marcar su tercer gol de la tarde, pero su cuarto remate del encuentro se le fue fuera por poco.

Los primeros 45 minutos fueron del Sevilla, salvo los primeros cinco minutos y los cinco finales. Bien conducidos por Banega, Gudelj y Fernando los visitantes impusieron su control. Sin pólvora. Daba la impresión que los madridistas confiaban excesivamente en las capacidades defensivas de Casemiro y se relajaron en exceso. Modric no apareció hasta la segunda mitad y Kroos nunca pudo con Fernando.

El arranque blanco fue un espejismo: una buena internada de Rodrygo que cedió a Jovic quien disparó contra un defensa. Hasta el primer remate de Casemiro el Madrid no volvió a rondar el área del Sevilla. Lucas Vázquez y Rodrygo parecían más preocupados en proteger a Carvajal y Marcelo que en subir por los costados y buscar a Jovic, el delantero centro. Rodrygo se perdió en las tareas defensivas. Lucas Vázquez está más acostumbrado (aunque falto de ritmo por su lesión). Ambos laterales, Carvajal y Marcelo, estuvieron en su linea, la habitual de los últimos tiempos: desacertados.

En el descanso un amigo, Humberto, comentaba que le desesperaba ver a  Jovic trotar y no correr, pelear: “Es como Bale, pero sin golf ni velocidad”. Otro, César, tiraba la toalla y firmaba el empate a cero, temiéndose lo peor. Me quedaba media bolsa de pipas, de las de 2€ y no me resignaba a que me amargasen lo que me quedaba. De pipas y de partido.

Si en la primera mitad el Sevilla le escondió la pelota al Madrid, que no supo jugar sin balón, en esta segunda el cambio fue drástico: los blancos presionaron más, liderados por Casemiro ahora bien secundado por Modric, quien fue a más según transcurrían los minutos. Los de Lopetegui dejaron de dominar el ritmo del partido.

En el 61 Zidane hizo un doble cambio: Benzema y Vinicius por Jovic y Rodrygo.

Vinicius hizo las delicias del respetable con sus internadas y regates. Por velocidad superaba a su marcador. Y adelantaba las lineas propias. El problema es su falta de tino en el pase. Solo estuvo bien en su primera intervención, pero su remate, intencionado, se fue fuera. En su última carrera se pudo haber logrado el 3-1, es decir sentenciar el partido. Tenía dos compañeros desmarcados. La pifió. La cara de Benzema fue todo un poema. Se dio la vuelta para que no le viese Vinicius, pero le vimos todos los de la grada de la Castellana.

Hubo un par de situaciones más para lograr el 3-1. No pudo ser y el Sevilla apretaba buscando el empate. Su ocasión más clara fue un desastroso pase atrás de Lucas Vázquez que el nuevo fichaje sevillista En-Nesyri no supo aprovechar.

En una tarde pasada por agua fue una victoria trabada, ante un rival que puso las dificultades esperadas. Tres puntos importantes para iniciar la segunda vuelta.

P.D.: en la primera mitad al Sevilla le anularon un gol de De Jong, por una falta previa. El VAR dictó sentencia interviniendo. Algo que no sucedió en el gol del Sevilla que sí subió al marcador.

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Roma 2 Real Madrid 2

Antonio Villalba RM

Me escribieron Esteban Hernández y Humberto Ríos, dos buenos amigos, tras la victoria frente al Salzburgo (0-1). Ambos coincidían en que el Real Madrid seguía sin carburar porque el medio campo no funcionaba y el entramado defensivo tampoco (“nos llegaban por todos lados”). No pude ver el partido (estaba en Francia). Decir que, hasta el momento, no estaba siendo una buena pretemporada era pecar de elegante. Por eso el encuentro frente a la Roma podría despejar incógnitas o incrementar las dudas (la victoria en la ciudad natal de Mozart no sirvió para despejarlas).

Zidane volvió a alinear a tres centrales como ante el Salzburgo. Los elegidos fueron Militao, Varane y Nacho. Tengo la impresión que Carvajal no acaba de encajar en este esquema. Y Marcelo continua siendo un peligro. Para su equipo y para el rival (el 0-1 fue un gran disparo suyo ¡con la derecha! recogiendo un excelente centro en profundidad de Modric y el 1-2 de Casemiro –de cabeza– fue a pase suyo). Cuando Hazard sea Hazard esa banda izquierda con el belga y Marcelo puede depararnos muchas alegrías. De momento es un coladero. Da igual que se juegue con tres centrales o con una linea de cuatro. La falta de compromiso defensivo de Hazard es comparable a la del carioca. La mejor prueba fue el gol del empate a uno. Se originó en nuestra banda izquierda. Ahí no estaban ninguno de los dos. Un taconazo en la medular romana desborda a Casemiro y el balón le llega a Zaniolo. El italiano en velocidad se va de Nacho, nuestro central de guardia por la izquierda, a la altura de la divisoria del campo. Su carrera por la banda culmina con una certera asistencia al otro palo donde Perotti chuta a la red. Otro fallo defensivo posicional provocó el empate a dos de los locales. Ünder filtraba un pase por el centro de la defensa que remataba el desmarcado Dzeko.

Con 2-2 se llegó al descanso.

Vinicius y Jovic (pudo haber marcado en el 65 pero falló y también en el 76) salieron tras el descanso por Fede Valverde y Nacho. Se volvía a la defensa de cuatro. Y el brasileño se colocaba a la derecha. Su primera internada fue una gran cesión a Benzema, quien falló en una posición inmejorable para marcar. Benzema estuvo más activo en los minutos que jugó en esta segunda mitad que en toda la primera parte. A la hora de juego comenzó el carrusel de cambios y el francés se retiró del campo (entró Bale).

En el 74 le vimos la goma de la careta a Vinicius. En una contra que condujo prefirió un pase largo a Odriozola, quien subía por la derecha (llegó asfixiado para controlar la pelota), antes que dársela a Bale a su izquierda. Que era lo fácil a la vez que lo más sensato y práctico. Eligió mal. ¿Por egoísmo? Si Bale se queda en el equipo será una mala noticia para el brasileño. Estoy convencido que esta rivalidad pasó por su cabeza… Y si no fue así, demostró falta de calidad para jugar en el primer equipo del Madrid.

El partido terminó empatado a dos. El trofeo lo ganó la Roma a los penaltis. Con 5-4, a favor de los locales, el lanzamiento de Marcelo se estrelló en el larguero.

La noticia positiva para el Madrid es que en la segunda mitad el mejor jugador local fue su portero, Pau López. Señal que atacamos y terminábamos las jugadas. Las malas son la debilidad defensiva y la nula presencia de Hazard. Y me quedó con una sensación ¿preocupante?: Bale a medio gas es mucho más jugador que Vinicius.

El próximo fin de semana arranca la Liga. Este pasado fin de semana nuestro campeón humilló al subcampeón italiano (Nápoles 0 Barcelona 4), el subcampeón de LaLiga, el Atlético de Madrid, derrotó 2-1 a la Juventus, su campeón. Los terceros en discordia (aunque la Roma quedó sexta) empataron a dos. Dice muy poco en favor de mi equipo… que en estos siete partidos de pretemporada ha encajado más goles de los que ha marcado.

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El cuento chino de Sergio Ramos (y su película)

El Confidencial

El cuento chino de Sergio Ramos y de paso su película documental, con la cagada del 1-4 del Ajax en Champions (mientras el capitán veía el partido desde su localidad por una tarjeta que buscó en la ida), tuvo su final feliz ayer: en rueda de prensa, un tanto forzada, el jugador oficializó que se quedaba en el Real Madrid.

Nunca entendí ese dicho español “les engañé/engañaron como a chinos”. Nunca he conocido a nadie capaz de semejante gesta. Más bien al contrario. Sé de peña engañada por chinos. En varios países, además. Sergio Ramos, que no es un prodigio de inteligencia (ni falta que le hace) ha debido de pensar que su presidente, Florentino Pérez, era chino. Porque confundió a los chinos con los suecos: Florentino es campeón del mundo haciéndose el sueco. No sé qué le prometería el Florentinato al Gran Capitán pero ya sabemos que las promesas (o lo que los jugadores entienden como tales) suelen ocasionar problemas por su falta de cumplimiento. El último caso se saldó con la marcha de Cristiano Ronaldo.

Ayer al mediodía, antes de comer y de la rueda de prensa de por la tarde, le comentaba a mi amigo Humberto Ríos sobre esto de los chinos, las falsas promesas y que no era de recibo que los presuntos nuevos fichajes ganen más que Ramos. No digo que la oferta de un club chino sea un cuento chino, pero sí lo es que Sergio y su familia se fuesen a vivir a China los próximos tres años. Pilar Rubio, la pareja del jugador, es muy inteligente y no cometería semejante error (que compromete la educación de sus hijos, su carrera profesional y, en menor medida, la de su inminente marido). Si yo me figuro esto, Florentino ni les cuento… Sobre los que vienen: el historial tanto de Pogba como el de Hazard es claramente inferior al de Ramos. Cuyo curriculum, por otra parte, está al alcance de pocos. Además, hay otro aspecto muy importante: el déficit de centrales del Madrid. La baja del capitán dejaría un hueco imposible de rellenar, como el de CR7. ¿Cuánto costaría un reemplazo, de haberlo, de su nivel? ¿De 80 a 100 millones de euros? No tiene ningún sentido que el Madrid le deje marchar por un par de millones de aumento.

Otro aspecto: los medios deportivos han quedado con el culo aire, una vez más. Unos y otros. Me refiero tanto a los palmeros de Sergio Ramos como a los del Florentinato. Nos han estado contando relatos basados en las informaciones, sin contrastar, de cada una de las partes. Han servido a los intereses de los actores de la historia y no a la de sus lectores, oyentes o telespectadores. ¡Penoso!

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Benzema salva les meubles

GABRIEL BOUYS AFP AS

Benzema salvó los muebles en el Real Madrid 2 Eibar 1. Su actuación fue completisima: marcó dos tantos que subieron al marcador, otros dos fueron anulados por fuera de juego, estrelló un balón en el poste y falló dos goles cantados (un mano a mano con el portero rival y otro a puerta vacía). Pero ya habrá tiempo y espacio para comentar su decisiva aportación en el partido de ayer, así que vayamos por el principio.

De entrada dudé de acudir al partido. El horario y el mal tiempo me echaban para atrás.   Un Juventus-Milan a las 18:00 y el Bayern-Borussia de las 18:30 eran reclamos (poco consistentes) para quedarme y poder verlos desde el principio. Finalmente decidí ir, algo que no hicieron miles de madridistas. El Bernabéu ofrecía un aspecto desolador (las imágenes son del fondo norte). Nunca había visto tan poca gente. Solo el día del Real Madrid-Napoles a puerta cerrada. Sí, aquel partido de Copa de Europa de La quinta del Buitre en el que el sobrevalorado Maradona acabó defendiendo a Chendo

El Eibar nos dio un repaso en la primera mitad. El 0-1 al descanso era fiel reflejo del buen planteamiento de los visitantes y de la bochornosa actuación de los locales. Ellos presionaban arriba con tres jugadores. Estaban mejor colocados en el campo. Llegaban antes a todos los balones. Las segundas jugadas, rebotes, etc. eran siempre de ellos. Nosotros no corríamos ni buscábamos el desmarque. Solo Benzema y los laterales (Odriozola y Reguilón) buscaban jugar y combinar con velocidad y profundidad. Mientras Varane, Isco y Bale competían por ver quien era el peor del partido. Curiosamente eran uno por linea.

Las dos únicas veces que el Real Madrid se aproximó al área rival, en esta primera mitad, fueron en fuera de juego. La primera, Bale falló ante el meta Dmitrovic, y la segunda, fue el primer gol anulado a Benzema.

Durante estos primeros 45 minutos, y en el descanso, comentaba que esto nunca sucedería con Cristiano Ronaldo en el campo. Siempre tenía a dos jugadores pendientes de él y un tercero haciendo la cobertura de sus dos compañeros. Y de paso se hinchaba a meter goles. Hagan la suma: tres con CR7 más el portero suman cuatro de 11. ¿De verdad nos van presionar tres a nuestros defensas? Eso ya son siete rivales. ¿Se van a quedar solo cuatro para vigilar a nuestros restantes nueve jugadores restantes? He descontado a Cristiano y al portero…

El gol de los de Mendibilar tardó en llegar pero llegó. Cardona, que entro en el once del Eibar por lesión de Pedro León momentos antes del inicio, sorprendió a la defensa blanca. Corría el minuto 38 y el 0-1 tuvo tres testigos de excepción: los centrocampistas del Madrid (Fede Valverde, Isco y Modric). Observadores privilegiados de una jugada en la que no la olieron. Los mismo puede decirse de los defensas.

En el descanso hubo Zinadina aunque Zidane lo negó en la rueda de prensa posterior al encuentro. Pero Reguilón confirmó que sí la hubo: “Zidane nos ha dicho cuatro cosas al descanso“. El caso es que el equipo afrontó la segunda mitad con otra actitud. Además de adelantar las lineas, estar más juntos y ¡correr! se apreciaron otros cambios: Bale pasó a la izquierda y Marco Asensio a la derecha mientras que Isco a veces pasaba a la media punta cuando Asensio ayudaba a cubrir las subidas de Odriozola. Ya se jugaba a otra velocidad y con las filas prietas.

A Benzema le volvieron a anular otro gol por fuera de juego pero en el 58 empataba de un certero cabezazo. Un córner corto propició un excelente pase de Asensio que el francés anotó.

Zidane hizo un doble cambio en el 75: Lucas Vázquez y Kroos entraron por Modric y un abucheado Bale (Brahim entró antes del descuento por Isco). El alemán, quien también está en el punto de mira, impuso su juego, el que raras veces hemos visto esta temporada. Templó y mandó. En corto y en largo. Sus cambios de dirección de banda a banda y los pases en diagonal acabaron de hundir al Eibar. Como me comentaba Humberto Ríos les estaba pasando factura la presión del primer tiempo.

En el 80 Kroos le ponía la pelota en la cabeza a Benzema. La picó hacia abajo como mandan los cánones. Era el 2-1 definitivo. Pero aún hubo más de Benzema: pudo haber marcado su tercer gol. Tuvo hasta tres oportunidades en los 10 minutos finales. Una fue al palo y la otro nos trajo de vuelta al peor Benzema: falló solo ante el portero y a puerta vacía (la mandó alta cuando solo tenia que empujarla).

Benzema lleva ya 26 goles esta temporada, 17 en Liga. Y son ya siete dobletes este curso. Su récord en el Madrid son 32 tantos en la 2011/12.

Salimos satisfechos con los tres puntos y la reacción del segundo tiempo. Vimos salir el sol tras el chaparrón de la primera mitad.

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En el Congreso con Esteban Hernández

EH ETP CongresoHoy he estado por primera vez en el Congreso de los Diputados. El motivo fue el coloquio en torno al libro “El tiempo pervertido” de Esteban Hernández. Así que lo primero es agradecer al autor y a la editorial, Akal, por haberme concedido esta oportunidad.

El acto tuvo lugar en la Sala Constitucional del Congreso, presidida por los foto-retratos de los siete padres de la Constitución.

Las intervenciones no solo desmenuzaron el texto de “El tiempo pervertido” también fueron un poco más allá. Lo cual propició un dialogo (de nivel) entre los miembros de la mesa y un debate con los congregados (donde reconocí, además de la gente de Akal, a Lucía Méndez, Fernando Porres, Humberto Ríos, Daniel Bernabé, Álvaro Alonso -con sus alumnos del Instituto-, Mamen Domínguez y Eddy Sánchez).

P..D.: en la foto, de izquierda a derecha: Tomás Rodriguez (Akal), Manuel Monereo (diputado de Podemos), Esteban Hernández, Pepa Bueno (Cadena Ser) y José María Vera (Intermón Oxfam).

 

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Solari la pifiaste pero bien!!!

RM¡Solari la pifiaste pero bien! De entrada mandaste el mensaje equivocado al equipo con tantos cambios. ¡Seis! ¿A cuento de qué venían? Hay una semana limpia de partidos. ¿Tanto fue el desgaste en Amsterdam? No encuentro explicación a tantas variantes,  seis, salvo la obligada de Modric (por sanción). Y sobre todo, de entrada, dos aspectos decisivos: la presencia de Marcelo y la ausencia de Vinicius. ¿Por qué? Ambos factores fueron decisivos en el devenir del encuentro.

Los experimentos con gaseosa. Para eso están los entrenamientos. No las competiciones oficiales. ¿Marcelo necesita ponerse en forma? Por supuesto. Pero nunca arriesgando partidos. ¡Insisto, qué se ponga a punto en los entrenamientos! Ayer nos costó el segundo gol (y eso que no fue su peor partido porque aportó algo en ataque, enacciones puntuales).

Con todo lo peor fue la ausencia de Vinicius. Escuche la alineación en el coche camino del Bernabéu. No daba crédito a la suplencia del brasileño. ¿Con 18 años necesita descanso tras una docena de partidos? Y con una semana por delante sin compromisos. Me puso de muy mal humor. A la entrada del estadio comenté a mi hermano, a mi sobrino, a Humberto Ríos, a Esteban Hernández y a quien quisiese escucharme que “vaya, ahora que me hecho fan de Vinicius, me lo dejan fuera”. No era de la partida el jugador que había reactivado el juego del Madrid, el de las incursiones por la banda que sembraban el pánico en las defensas rivales, el de la conexión con Benzema que resultaba mortífera para el oponente. ¡Imperdonable! Estaba claro que Solari había menospreciado al rival. ¿Pesó en su decisión la reciente eliminatoria de Copa? Seguro que sí. Por eso el argentino subestimó al rival (lucha por no descender y llevaba una racha negativa de partidos sin vencer y que rompió en el Bernabéu). En lo que llevamos de 2019 las decisiones de Solari nos han costado dos derrotas en casa: el día de Reyes ante la Real Sociedad y hoy frente al Girona. (También hemos ganado gracias a acertadas decisiones suyas, pero eso desafortunadamente no toca hoy).

En el Real Madrid 1 Girona 2 hubo detalles sintomáticos desde el principio. El primer cuarto de hora fue de los visitantes. Algo impropio cuando se supone que aún tienes aspiraciones en esta Liga 2018/19. Una excelente jugada individual de Lucas Vázquez en el 16, la primera del Madrid, y que, sin tener el premio del gol, sirvió para reactivar a los blancos. A partir de ahí el dominio fue local. Se sucedieron algunas ocasiones, hasta que llegó el 1-0 en un excelente cabezazo de Casemiro a la base del poste (a pase de Kroos).

En esta primera mitad descubrimos que Benzema volvía a las andadas. Huérfano de Vinicius no daba una a derechas. A pesar del buen partido de Odriozola, Lucas Vázquez, Marco Asensio y Ceballos (más adelantado que de costumbre). El francés no llegó a dos balones de gol (en uno pudo tener excusa, pero no en el otro, que nos devolvió esa imagen de indolencia que tanto irrita) y falló un mano a mano (controló mal tras robar un balón a la defensa). Lo peor llegó en la segunda parte: pudo sentenciar tras una brillante internada de Asensio y un pase excelente. Benzema, solo, cabeceó al lateral de la red. Por fuera. Ni siquiera entre los tres palos. En un remate de cabeza similar Portu marcó el definitivo 1-2 (ante un descolorado Marcelo).

La salida del Madrid en la segunda mitad fue un espejismo. Y apenas duró unos minutos. Los que tardaron en ajustarse los dos cambios que Eusebio había efectuado en el descanso. Sobre todo el de Lozano, para tapar la banda derecha de Odriozola y Lucas Vázquez. Solari no solo no supo reaccionar sino que además volvió a equivocarse. Sus tres cambios fueron desacertados. Sacó del campo a quienes mejor habían jugado (Lucas, Asensio y Ceballos) para dar entrada a Bale (no hizo nada), el deseado Vinicius (a quien sus compañeros recurrieron en contadas ocasiones y que en un par de jugadas hizo más que Bale) y Mariano. Especialmente desacertada fue esta última sustitución: Mariano por Ceballos, en vez de por Benzema. Debilitaba nuestro centro del campo, bajaba al francés a la media y le alejaba de Vinicius. Para colmo de males Sergio Ramos acabo expulsado por doble amarilla (min. 89).

Tras el mencionado espejismo inicial de los segundos 45 minutos el Girona se hizo con el partido. Bastantes de sus ataques llegaban a nuestra área con superioridad numérica (más acusado desde el nefasto cambio de Mariano por Ceballos en el 73). El empate era plausible. Como así fue. De penalti, por manos de Ramos: Stuani empataba en el 63.

Las pifias de Solari culminaron con el relatado cambio de Mariano por Ceballos: rompió al equipo en dos. Y el Girona se aprovechó. Portu, quien ya había avisado antes (en otro despiste de Marcelo) con un remate a la escuadra, cabeceó el 1-2 inmediatamente después del relevo, en el 74. El Madrid, a verlas venir, no sabía bien a que atenerse tras la salida de Ceballos.

En la última jugada del encuentro Courtois subió a la desesperada a rematar un córner. Lo hizo, de cabeza. La mandó fuera. Como Benzema. No hay mejor metáfora del mal partido del delantero francés.

Perdiendo 7 partidos en esta Liga, tres de ellos en casa, es imposible aspirar al campeonato.

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