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El pacto Hitler-Stalin: la primera pinza de la historia

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En 15 días se cumplen 80 años del pacto Hitler-Stalin. La primera pinza de la historia. Dicen que los extremos se tocan. En la historia reciente este es un ejemplo clarísimo. Precedente de lo que por aquí denominamos en su día la pinza, referido a lo de Anguita y Aznar. Parecería que los comunistas tienen tendencia a pactar con extremistas de la derecha o directamente con el fascismo (o pasarse a militar en el PP y hay varios ejemplos al respecto tanto desde el PC como del PT). Lo de Pablo Iglesias podría perfectamente entrar en este concepto de “pinza”. El neocomunista Iglesias con las dos investiduras fallidas de Pedro Sánchez, de las que fue directamente responsable, facilitó en la primera el afianzamiento de Rajoy y en esta segunda… de momento seguimos con los presupuestos prorrogados del PP de Rajoy y Montoro. Y ya veremos por dónde sale el sol. De entrada, no tener nuevos presupuestos no parece una medida muy progresista. Aunque a Podemos le haya servido para despedir gente con esa reforma laboral del PP, que afirman detestar. La de los 20 días por año trabajado. Por ahí fuera también tenemos ejemplos recientes como en Francia: Melenchon no apoyando a Macron frente a Le Pen. (En EEUU los simpatizantes de Bernie Sanders le dieron la espalda a Hillary Clinton frente a Donald Trump).

El 23 de agosto de 1939 los ministros de exteriores nazi y soviético, Ribbentrop y Mólotov, firmaron en Moscú el Tratado de No Agresión entre Alemania y la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Nueve días después comenzaba la II Guerra Mundial. En 1941 los nazis iniciaron la (fracasada) invasión de la URSS.

El Tratado contenía cláusulas de no agresión mutua (que saltaron por los aires dos años después). Pero había algo más: un Protocolo adicional secreto por el que ambos países se repartían Europa del Este. Como primera consecuencia de este pacto oculto el III Reich alemán invadió Polonia y la URSS hizo lo propio con las repúblicas bálticas de Estonia y Letonia (posteriormente también Lituania) y Finlandia, a las que pronto se añadió el Reino de Rumania a la par que los nazis ganaban la batalla de Francia y se lanzaban a por el Reino de Yugoslavia y Grecia.

Este Protocolo secreto marca el primer hito de la propaganda soviética. Lo negaron hasta la saciedad. El objetivo era ocultar que el Protocolo estaba en el origen de la II Guerra Mundial. Hasta que en ¡1989! un historiador de la RDA (la Alemania comunista) no solo reconocía su existencia, es que además justificaba su firma. Hay que decir que los documentos oficiales fueron encontrados por los británicos al finalizar la guerra. La URSS negó la oficialidad de los papeles aduciendo que eran una falsificación. Se cree el ladrón que todos son de su condición. Pero en ese 1989, 50 aniversario del pacto Hitler-Stalin, la URSS tras una investigación, auspiciada por el gobierno de Gorbachov, reconoció finalmente la existencia del acuerdo secreto. La Nochebuena de ese año 1989, el Congreso Soviético condenó la firma del Protocolo adicional secreto del Tratado, así como la de otros documentos secretos firmados entre la URSS y la Alemania nazi.

En esos 50 años transcurridos, entre la firma del Tratado y el reconocimiento del Protocolo, la propaganda comunista fue afinando sus redes hasta alcanzar cotas inimaginables. Al principio los partidos comunistas, bajo la directa influencia de la URRS, justificaron el pacto. Siguieron a rajatabla las órdenes estalinistas de cesar la propaganda contra el fascismo para atacar a las democracias occidentales, enemigas de la Alemania nazi. (Lo de arremeter contra las democracias es una constante comunista; recuerden eso del Régimen del 78 aquí en España). Un ejemplo, los militantes del Partido Comunista Francés rehusaron prestar el servicio militar cuando Francia entró en guerra contra el Reich (septiembre de 1939). Acusaban al gobierno francés de lanzar una “guerra imperialista” (¿les suena, verdad?), saboteando loa esfuerzos bélicos de su país. Hubo conductas parecidas en el partido comunista británico y en los de otros países. Los intelectuales también pusieron mucho de su parte en la desinformación. Y a los que se apartaron del influjo comunista los machacaron, mientras la maquinaria encumbraba a los fieles.

Todo se repite…

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Vox vuelve a arremeter contra Macron

LC

Ya es la segunda vez que Vox arremete contra Macron, el jefe de Estado francés. Sí, el presidente de la República Francesa. A los dirigentes políticos se les debe exigir un respeto hacia los mandatarios y las instituciones de otros países. Y en este caso concreto, hacía nuestro vecino del norte. Esto de Vox me parece tan grave como la ridícula y gratuita ofensa de Zapatero no levantándose ante la bandera de EEUU (algo que le acabó pasando factura y a nuestro país también).

Como les supongo conocedores de ambas meteduras de pata de Abascal y los suyos, paso a centrarme en el tema de Macron. Y las palabras de Leonard Cohen me vienen al pelo. Porque encuentro que coinciden las posiciones tanto de la derecha extrema como las de la izquierda radical. Ambas ofrecen valoraciones negativas sobre quien fuera asesor económico del presidente Hollande (del partido socialista) y luego ministro de Economía en el segundo gobierno del entonces socialista Valls (con Hollande de presidente). A la presidencia de la República llegó liderando su propia formación (En Marche! cuyas iniciales, EM, coinciden con las de su nombre y apellido).

No tengo una opinión formada sobre Macron. Ni puedo opinar sobre su gestión. No sé si es buena, mala o regular. Y eso que conozco el país (he vivido en París y lo visito todos los años al menos una vez). Debo ser un español raro al no tener un criterio sobre algo y reconocer mi desconocimiento sobre algún asunto. Quizás se deba a que no soy periodista ni político. Porque estos saben de todo. Aunque no hayan salido de su terruño. La alegría con la que algunos de ellos afrontan la realidad de países que desconocen, a los que no han ido ni siquiera de turistas (haber vivido en ellos ya sería de nota) es aterradora. La facilidad con la que emiten sentencias y verdades absolutas son más propias de tertulia de bar que de medios o tribunas políticas. En las que debería primar un sentido de la responsabilidad.

Ya antes de ganar Macron las presidenciales de su país (en segunda vuelta frente a Marine Le Pen), otro huido del Partido Socialista francés (esta vez por la izquierda), Mélenchon, pretendió hacerle la pinza con Le Pen. Que los (muchos) partidarios de la derecha extrema francesa la apoyasen tiene su lógica. Pero no la tiene con Mélenchon y su Francia Insumisa.

Mélenchon, exministro del gobierno Jospin (bajo la presidencia de Chirac), fue criticado por su indefinición sobre a quién apoyar en la segunda vuelta. Francia Insumisa organizó una consulta pública de cara al duelo final. “No se trataba de dar una consigna de voto, pero sí reflejar la opinión de los insumisos sobre su opción en la segunda vuelta”, señaló Mélenchon en un comunicado de Francia Insumisa. (En la primera vuelta obtuvieron siete millones de votos, casi el 20 % de los sufragios).

Los participantes se inclinaron en favor del voto blanco o nulo en la segunda vuelta. De los 243.128 votantes el 36,12 % eligieron votar en blanco o el voto nulo, mientras un 34,83 % se mostraron favorables a Macron y el 29,05 % por la abstención. En realidad deberíamos sumar esta última opción a la del voto en blanco o nulo. Esta ambigüedad de Mélenchon respecto a Macron frente a Le Pen guarda paralelismo con lo de Hilary Clinton y Trump. La Clinton será todo la mala que quieran, mucho más mala aún gracias a la propaganda negativa que tuvo desde la maquinaria del Partido Republicano (más la incansable labor de su enemigo Putin), pero era y es mejor que Trump. De quien la prensa afin a Podemos (que obviamente apoyaba a Mélenchon y odiaba a Macron con la misma intensidad que a Hilary Clinton) siempre olvida sus bombardeos, incluyendo el lanzamiento de la mayor bomba no nuclear (sobre Afganistán). Es la misma izquierda endogámica que se atribuye la exclusividad de ser la autentica izquierda (aunque ahora anden enfrentados Iñigo Errejón, el Gallardón de esta izquierda, y los Ceaucescu de Galapagar). Y cuya inquina al PSOE (a quienes ahora mendigan grupo propio en el Senado y ministerios en el gobierno) es comparable a las mencionadas sobre Macron o la Clinton.

Esta misma izquierda neocomunista española es la que continuamente nos lanza nuevas figuras mundiales, en un afán internacionalista sin sentido ni conocimiento, cuya reputación y prestigio duran tres asaltos (Chávez/Maduro, Lula, los Kirchner, Evo Morales, López Obrador, Mélenchon, los griegos, Corbyn, Sanders, los sandinistas, etc.). Y en muchos de sus planteamientos coinciden con las nuevas derechas extremas, los neofascistas o con charlatanes como Steve Bannon (a quien en su ignorancia otorgan una relevancia que no tiene) o los antivacunas, los okupas, etc.

¡Cuánta sabiduría encuentro siempre en las palabras de Leonard Cohen!

 

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La pista de baile del club Sugar Hill

EF GIoncarlo Valentino NYT

La pista de baile del club Sugar Hill de Brooklyn se ha convertido en un emblema del barrio de Bedford-Stuyvesant. Desde 1979, año de su inauguración, ha vivido y protagonizado todas las mutaciones musicales y sociales ocurridas desde entonces: desde el disco hasta el techno en un barrio que ha pasado de ser totalmente negro a hipster.

El fundador del club, Eddie Freeman (en la foto de Gioncarlo Valentino del New York Times), lo nombró así por una calle de su Kinston natal. Este pueblo, entonces segregado, de Carolina del Norte alojaba en una acera negocios de propietarios blancos y en la de enfrente la población afroestadounidense regentaba tiendas de alimentación, restaurantes y clubes nocturnos.

Freeman llegó en autobús a Nueva York en 1957. Con 40$ y una caja con pollo frito. Encontró varios trabajos en la zona de Bedford-Stuyvesant y ahí se instaló para vivir. Hasta que, con sus ahorros, compró un local en la Avenida DeKalb y abrió el club Sugar Hill.

Cuento todo esto para no confundir el club Sugar Hill con Sugar Hill Records y The Sugarhill Gang, los del “Rapper’s Delight“. Más o menos coinciden en el tiempo pero no están relacionados. Sugar Hill Records, propiedad de Sylvia Robinson (y su marido Joe), con financiación entre otros del mafioso Morris Levy (de quien pueden obtener bastante info. en mi libro “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo“) también se fundó en 1979. Pero en Englewood, Nueva Jersey. El nombre de la discográfica responde al barrio Sugar Hill de Harlem (Manhattan). Su área se extiende en el oeste desde la calle 145 hasta la 155, en una zona comprendida entre las avenidas Amsterdam y Edgecombe. En la década de los años 20 del siglo pasado, durante el Harlem Renaissance, se convirtió en el lugar de residencia de los afroestadounidenses con dinero.

The Sugarhill Gang cuya primera formación, un trio, fue montada por Sylvia Robinson, también son de Englewood (NJ).

Volviendo al club de Brooklyn, su peso en la comunidad a lo largo de los años es palpable como centro de reuniones sociales y políticas. El reverendo activista Jesse Jackson presentó en el local su Coalición del Arco Iris (entre otras muchas apariciones). Hillary Clinton, tanto en su carrera electoral al Senado o a la presidencia como en las primarias de su partido, también organizó actos en el Sugar Hill.

El club, que evolucionó a ofrecer música en directo y abrió un restaurante esta ahora regentado por los hijos de Freeman (78 años): Akesha y Aaron.

Recortes G Valentino NYT

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Votantes de Bernie Sanders ayudaron a Trump

Votantes Sanders presidenciales

Se van confirmando algunas impresiones que tenía sobre las/los votantes de Bernie Sanders, o más bien sus simpatizantes, y como su voto o abstención decidieron las presidenciales de 2016 en favor de Trump.

Se sabía que el voto afroestadounidense era proClinton (entre el electorado del Partido Demócrata). Adoran a los Clinton, especialmente a él. Y que Sanders no gozaba de sus simpatías.

Lo que desconocíamos eran los números de las antiHillary entre las votantes blancas y que engrosaron las filas de la campaña de Sanders en las primarias. Algo de eso intuí en un viaje a Atenas. Pero no se pueden extrapolar las experiencias personales (micromundo) a una realidad estadística (macromundo). Me refiero a conversaciones con una mujer adulta (fotógrafa de San Francisco, viajando sola) en el barco que nos llevaba a Hydra y otras con media docena de universitarias en el aeropuerto de Atenas (con destino a Madrid). Ninguna era de Hillary Clinton. Se consideraban progresistas (proSanders) y sus opciones pasaban entre no votar, hacerlo por la candidata del Partido Verde (Jill Stein) o por el aspirante del Partido Republicano. Cualquier cosa menos la Clinton. Hace unos días la revista New York Magazine en el artículo de Jonathan ChaitThe Myth of Bernie Sanders’s White Working-Class Support” cuantificaba este rechazo, basado en un estudio de Nate Silver, entre seguidoras/es de Sanders: un 25%:

[…] Nate Silver, diving into the numbers, finds that about a quarter of Sanders voters were what he calls “Never Hillary” voters. They leaned conservative, and many of them voted for Donald Trump in the general election. […]

Never Hillary

El estudio y las estadísticas analizadas concluyen con datos sorprendentes. Entre ellos el ya mencionado: una gran parte de a quienes definen en el análisis como #NeverHillary, y que apoyaron a Sanders en las primarias, son conservadores (me atrevería incluso a decir que también son topos en el P. Demócrata). A este factor “conservador” se le da gran importancia:

[…] How big a factor was the Never Hillary vote for Sanders?  Pretty big. They made the difference in eight of the states he won, finds Silver. Without that protest vote, the entire narrative of Sanders as the rising voice of the party’s authentic base would never have taken hold. And that basic misreading of the data created the foundation for a flourishing socialist dream that the American white working class is poised to turn against neoliberalism if only presented with a pure and sharp enough critique. […]

Esta tendencia conservadora es la que se tragó todos los bulos sobre Hillary Clinton (generados por la campaña de Trump: desde lo de los emails hasta que ella dirigía una red de pederastria desde una pizzería de Washington (bulo iniciado por el hijo de un militar que fue miembro del primer gobierno de Trump y que tuvo que dimitir por sus vínculos con Putin; esta mentira provoco la intervención del FBI: lógicamente no había nada en el local pero el daño ya estaba hecho, incidiendo en la imagen de malvada de la candidata).

Para terminar, recordar una obviedad que aquí con frecuencia olvidamos: Sanders no es miembro del Partido Demócrata. Se presenta por sus filas como candidato independiente.

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El libro de Bernie Sanders: Un outsider hacia la Casa Blanca

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El libro de Bernie Sanders: Un outsider hacia la Casa Blanca (Foca/Akal) ya está disponible. Es su autobiografía política, que comenzó como activista del Movimiento por los Derechos Civiles siendo estudiante de la Universidad de Chicago.

Natural de Brooklyn (NY) se asentó en Vermont. Fue alcalde electo de Burlington (1980-1988), la mayor ciudad del estado. Perdió las elecciones a gobernador y saltó a la política nacional. Ganó las plazas de congresista (durante 16 años) y senador (desde 2007) por el estado de Vermont. Votó en contra de la invasión de Irak.

Hoy lucha por la nominación del Partido Demócrata a la presidencia de EEUU. Su carrera contra Hillary Clinton ha recobrado impulso tras las últimas victorias en primarias y caucus. Se ha llevado las siete últimas. Pero han sido en estados que aportan pocos delegados y no ha podido conseguir una victoria aplastante para reducir de forma considerable la diferencia que le saca Clinton (1.305 vs. 1.086). Por ejemplo, en Wyoming este pasado fin de semana el triunfo de Bernie Sanders se tradujo en siete delegados para cada uno de los contendientes dado el estrecho margen de la victoria. En superdelegados (miembros destacados del partido) ella cuenta con 486 contra los 38 de Sanders.

Hay que obtener 2.838 delegados para ser nominado y el confía en llegar a la convención Demócrata con suficiente fuerza para poder alterar el sentido del voto de muchos de los superdelegados..

Las primarias de Nueva York de la próxima semana (19 de abril) pueden ser decisivas: hay un montón de delegados en juego (291).

Sigo opinando que la coalición Clinton/Sanders es el mejor ticket electoral del Partido Demócrata. El aportaría el voto joven (y el de primeros votantes) que tanto necesita ella para movilizar al electorado cara a las elecciones presidenciales.

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Los intereses creados de la Sanidad en USA (by John)

27 de agosto de 2009

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Me pide Adrian que cuente algo sobre el guirigay del debate sobre la Sanidad en USA. Por aquello del azar, la escritura de estas líneas coincide con la muerte de Edward Kennedy, presidente de la Comisión de Salud del Senado (Salud, Educación, Trabajo y Pensiones para ser exactos) y el gran impulsor de la reforma del sistema sanitario americano.

Para mí el meollo del asunto es bien simple: poder económico y política, en el peor sentido del término. Conviene resaltar que la industria de la salud es la primera industria de USA. Laboratorios farmacéuticos, Hospitales, Médicos, y sobre todo Seguros médicos, superan de largo a la industria petrolera o armamentista, por no mencionar a la difunta industria del automóvil. Supone entre un 13 y un 15% del PIB, según las estimaciones. Para la OCDE (OECD data) en el año 2001 ya suponía un 13,9% del PIB americano (frente al 8,4 de media en los países de la OCDE) y si sigue creciendo a este ritmo, se estima que pudiera llegar a un 20% a mediados de la década que viene.

Obviamente, el poderío económico de la industria no tiene parangón a la hora de hacer lobby en Washington. Por otra parte, las ansias de revancha del Partido Republicano, sumadas al apoyo económico de los lobbies, han calentado el debate. Es tradición que los políticos americanos aprovechen el receso parlamentario veraniego para visitar sus circunscripciones y tomar contacto con sus electores. Y es ahí donde, con un movimiento bien organizado y financiado por los grupos de presión de la Industria, han saltado “los nostálgicos del régimen” -los Republicanos blancos de la América profunda- a bramar barbaridades contra sus representantes (especialmente si son Demócratas) como parte de un supuesto movimiento de base, Grass Roots en ingles americano. Aunque resultó ser más bien como un Astroturf, en referencia al césped artificial de los estadios cubiertos, es decir, un movimiento artificial bien engrasado y financiado.

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Una de las barbaridades de más éxito ha sido la del llamado ‘panel de la muerte’ según la cual el Plan de Reforma Obama contempla paneles que decidirán si se desenchufa a la abuelita, comparándolo con el programa Aktion T4 de eutanasia de los nazis. Esta burrada se basaba en una propuesta copatrocinada por un Senador Republicano (para más INRI) que sugería que se aprovechara la reforma del Sistema para aconsejar a los pacientes terminales y sus familiares sobre sus opciones médicas. ¿Os suena familiar el asunto? (Leganés, Montes,…). Como no, una de las portavoces del disparate fue la inefable Sarah Palin, ante el desespero del Senador Republicano Johnny Isakson, miembro del Comité de Salud del Senado y co-patrocinador de la propuesta. Otro de los disparates que se han oído estos días es que si Stephen Hawking viviera en Europa estaría muerto. Tuvo que saltar a la palestra el propio Hawking para recordar que si llegó donde llegó fue gracias al NHS (el Servicio Nacional de Sanidad británico). En resumen, una burda y disparatada campaña de demagogia y desinformación. Si a eso se suma la ridícula obsesión de Obama por pactar la Reforma con quien no tiene voluntad alguna de pactar, llegamos a la situación actual.

Algún avispado periodista favorito de este blog, se refería a la caída de popularidad de Obama como consecuencia del entuerto. Merece la pena destacar que la popularidad de Obama sigue siendo increíblemente alta considerando la crisis que le ha tocado lidiar. Duplica a la del Republicano más destacado y supera de largo el 50%. Si Obama pierde popularidad lo hace por la izquierda. Hay mucha gente que no entiende que los bancos rescatados con dinero publico (175 mil millones de dólares) pretendan repartir bonos multimillonarios (32.600 millones). Tampoco entienden que Obama metiera al zorro (Geithner y sus muchachos del equipo económico) en el gallinero de la economía (ya se comentó en este blog). Ni que ahora, contando con mayoría en ambas cámaras, intente pactar con los Republicanos. En el sistema de equilibrios de poder americano se necesita una mayoría cualificada para pasar una Ley en el Senado. El Senado cuenta con 100 miembros y 41 pueden bloquear una ley. Obama cuenta con 60 Senadores, suficientes para pasar una ley sin más problemas, máxime cuando los Republicanos han anunciado alto y claro que no van a votar por la Reforma de Obama. Resultado final, un continuo descafeinamiento de la ley en un vano intento de lograr consenso. Un botón de muestra es La Banda de los Seis, un grupo de seis senadores que supuestamente discuten puntos de encuentro entre ambos partidos (digo supuestamente porque anunciaron que hicieron “grandes avances”: ¡habían mantenido una conferencia telefónica de una hora para discutir sus progresos!) y cuyos Estados (repito, los Estados, no los votantes de los senadores) representan apenas al 2,77% de la población del país. El Comité lo preside un Republicano ultra conservador, Chuck Grassley de Iowa, otro bocazas que pregonaba la maldad del plan de eutanasia aunque en su momento votó por la mencionada ley. Por cierto, la prensa ha revelado que entre los 6 habían recibido 11 millones de dólares de la industria sanitaria como apoyo para sus campañas electorales.

El asunto no es nuevo. Fue la voluntad de Hillary Clinton de transformar el sistema de salud  lo que subyacía en los escándalos políticos de la época de Bill Clinton, incluidos sus líos de faldas. Kennedy se acostaba (entre otras muchas) con la amante de un capo de la mafia, y no me refiero a Marilyn. Roosevelt con la secretaria de su esposa (Lucy Mercer), con su secretaria de prensa (Missy LeHand), con la Princesa Marta de Noruega -estos affaires están bien documentados- y hasta se rumorea que con la enfermera que empujaba su silla de ruedas. Para que no todo quede en el bando Demócrata, según un libro de cotilleos de Hollywood, Nancy Reagan era conocida por sus habilidades bucales (¡y no hubo demanda por libelo!). Y a Clinton le cayó la que le cayó por tontear con una becaria, una santa inocente que `porsiaca` se guardó un vestido impregnado de semen. Que me disculpen las lectoras si piensan que soy un borde machista, sólo narro hechos. Más datos, el Senador John Ensign, el Gobernador de Carolina del Sur Mark Sanford, y el Congresista por Mississippi  Chip Pickering, los tres sorprendidos recientemente en affaires extramaritales, votaron por el impeachment de Clinton, siendo Ensign y Sanford (quien merece un capítulo aparte por su sonada escapada a Argentina en pos de su amante) dos destacados vociferantes en pro de la dimisión del Presidente. También fue pillado en líos de faldas Henry Hide, uno de los 13 managers (una especie de fiscales) que nombró el Partido Republicano para perseguir el asunto en el Congreso. Por no hablar de Newt Gingrich, Speaker (Presidente) del Congreso e instigador de la persecución a Clinton por el affaire Lewinsky: durante la época del impeachment mantenía una relación extramarital con Callista Bisek, su actual mujer (la tercera). En otras palabras, los líos de faldas son moneda corriente en Washington y si se montó el pollo que se montó era porque el asunto era otro, ni más ni menos que la voluntad de los Clinton de modificar el sistema de Salud.

(Nota al Margen: no entiendo el éxito de los Dan Brown de este mundo. Ensign, Sanford, Pickering y Grassley pertenecen a una congregación de ultraderecha denominada The Family, o La Hermandad, fundada por un pastor protestante de origen nórdico de nombre Vereide y tendencias fascistoides. La Hermandad tiene una especie de colegio mayor en Washington donde se refugian los políticos Republicanos cuando por líos de faldas tienen jaleo en casa, aunque en teoría vayan a hacer algo así como un retiro espiritual. En vez de tanto cuento merovingio, tanta familia de Jesús y tanto Opus exótico, recomiendo la lectura del libro de Jeff SharletThe Family: Secret Fundamentalism at the Heart of American Power”, religión, poder, sexo, dinero y además real como la vida misma).

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Pero analicemos el sistema en si. En su conjunto es el más caro del mundo tanto en términos absolutos como ‘per capita’. Las deudas por motivo de salud son la principal causa de bancarrota entre los americanos. La OMS clasificaba el sistema americano en un estudio del 2000 como el 72 entre 191 países, con la tasa de mortalidad infantil más alta de los países desarrollados. En el mejor de los casos, sube al puesto 37. Un 84.7% de los ciudadanos cuenta con alguna cobertura, bien sean seguros pagados por sus empresas o las de sus familiares directos (59.3%), bien pagados por ellos mismos (8.9%) o suministrados por los programas gubernamentales. No hay cobertura universal y todos los programas gubernamentales tienen restricciones y en el 2007 se estimaba un 15.3% de la población sin cobertura. Básicamente el sistema de salud americano tiene tres componentes: el sistema público, los 47 millones de personas sin cobertura y la sanidad privada.

El sistema publico, tiene tres patas, Medicare (que cubre a los mayores de 65 años), Medicaid (básicamente para indigentes, niños sin ingresos, embarazadas sin cobertura y discapacitados) con un programa adicional para niños y los servicios públicos de salud para veteranos, militares, y algunos funcionarios incluyendo Congresistas y Senadores.

La gran vergüenza son los más de 47 millones de personas sin cobertura sanitaria -el 15% de la población- en el país más rico del planeta.

El sistema privado funciona fundamentalmente a través de seguros médicos. La mayoría son suministrados por las empresas. El coste se ha disparado en los últimos años y fue uno de los caballos de batalla para el rescate de las empresas automovilísticas. Eso no significa que el sistema sea gratuito, la inmensa mayoría de los usuarios tenemos que afrontar deducibles (cantidades mínimas que hay que pagar en determinados servicios como asistencia hospitalaria)  y/o co-pagos en las visitas a los prestadores de servicios. El coste para un particular que tenga que pagar un seguro oscila alrededor de los 12.000 dólares/familia al año, dependiendo de edades, estado de salud, Estado de residencia y otros múltiples factores. Pero ojo, el pagar no significa obtener el seguro, pues a la mínima te rechazan (fumadores y enfermos crónicos, etc.).

El debate sobre la Reforma se centra en el derecho a la Sanidad (o sea los 47 millones de personas sin cobertura), el acceso a la misma, la equidad del sistema y su eficacia, coste y calidad. En principio parece que nadie objetaría objetivos tan altruistas, pero cuando estos se plasman en políticas para llevarlos a cabo es cuando se destapa el infierno. El equipo de Obama pensaba (en pasado, no está claro que en este momento sigan defendiendo el punto) que es necesario un servicio público, complementario al privado, que ofrezca seguros razonables a quienes por uno u otro motivo carezca de ellos. La existencia de una alternativa pública se presupone que empujaría a una racionalización de los costes del sistema en cosas tan elementales como que existan bases comunes de información médica (es decir que si tu médico de cabecera te acaba de mandar análisis y posteriormente te envía a un especialista, éste pueda acceder a los análisis para no tener que volver a incurrir en el coste). Varias de las soluciones propuestas ya existen en algunos de los sistemas manejados por algunos Estados o ciudades, pero para los Republicanos el término ‘sistema público’ es un anatema e inmediatamente genera acusaciones de totalitarismo, socialismo, nazismo y demás. Con lo cual se abre la caja de Pandora y a río revuelto… ventaja de quienes quieren que nada cambie. Hoy se comentaba si la ausencia de Kennedy en el debate (enfermo desde Mayo del 2008) no habría sido una de las causas de dislates como el de la Banda de los Seis.

Puedo garantizar que el sistema deja mucho que desear. Un ejemplo. Yo curro en una multi con muy buen seguro. Aún dentro de una misma empresa y con un mismo proveedor, los seguros no son iguales, normalmente puedes elegir entre varios formatos. Yo pago el caro. El 5 de Agosto pedí cita a un otorrino, me la dieron para ayer (20 días, casi 3 semanas, no esta mal…). No era primera visita, pedí cita con este facultativo porque me había visto antes, tenia mi historial médico y en teoría eso hace que todo sea más rápido. La cita era a las 4,30 de la tarde. Llegué a la 4,20 y salí a las 7,15. Entretanto me vieron 4 auxiliares distintas para cumplimentar trámites burocráticos varios (entre ellos el pago de 20 pavos de co-pago por la visita) además de una enfermera para hacerme una audiometría que duró unos 10 minutos. El doctor me vio 10 minutos para decirme básicamente que estoy perdiendo oído (que listo el jodío, le voy a ver por guapo) y para solicitar a una enfermera que me diese una nueva cita para una evaluación. No quiero aburriros con más detalles pero os garantizo que la Seguridad Social española no funciona peor (con lo de las Autonomías ya no sé si la SS sigue existiendo como tal). En mi experiencia personal el sistema americano es peor e infinitamente más caro. Y lo digo por experiencia. Creo que alguna vez tuve Sanitas en España, pero no recuerdo durante mis últimos años en España haber ido a un médico que no fuera de la Seguridad Social; mis 3 hijos sólo conocieron doctores del sistema público.

Cuidado con los cantos de sirena de la privatización.  El sistema que nos quieren poner como modelo es una mierda y una sangría económica. No hay procedimiento serio que no sea capaz de efectuar la Sanidad Publica española. Si acaso algún procedimiento experimental ultra-avanzado que no es significativo dentro del panorama global, pero en las cosas normales o incluso en las avanzadas (¿hablamos de transplantes?) no hay nada que envidiarles. Los tiempos de mitos como la Clínica Mayo o Houston son historias del pasado. Los datos hablan por si solos, coste, mortalidad infantil, mortalidad por desasistencia, expectativa de vida, etc. etc. etc. Recientemente la radio pública americana NPR efectuó una serie de reportajes de cara al debate en el que repasaban distintos modelos de varios países: el británico (el mítico NHS que fundió la Thatcher), el suizo, etc. En el análisis del español, el reportero (un americanito) decía que era el séptimo mundial a nivel de calidad. Dentro del reportaje efectuaba una visita a la vetusta Paz y decía que no gozaba de grandes comodidades pero que daba asistencia de alta calidad médica a cualquier ciudadano a coste cero. Y como no, en el reportaje aparecía la típica gracia de una señora que teniendo un seguro privado, a la hora de enfrentarse a una operación seria acude al sistema público.

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¿Pleno o Semipleno? (primarias en Pensilvania)

22 de abril de 2008

Strike or Spare?

Hoy se celebran las primarias Demócratas de Pensilvania y The Nation lo ve como si de un juego de bolos se tratase. Nos les falta razón. Porque la Senadora por Nueva York necesitaría ganar hoy, con una diferencia superior a un 20%, para mantener aspiraciones (reales) en su carrera hacía la Casa Blanca.

Los pronósticos no reflejan ése resultado. La ventaja sobre el Senador de Illinois, que arrojaban las encuestas hace unas semanas, se ha ido reduciendo. Hasta prácticamente llegar a un empate tecnico. La afluencia masiva de votantes, como ha ocurrido anteriormente, es determinante en el empuje de Obama.

Después de más de 40 primarias y caucuses, Obama aventaja a Hillary en unos 800.000 votos. Associated Press hace un recuento (no oficial) de los Delegados y Superdelegados hasta la fecha: 1.645 para Obama frente a los 1.504 de la Clinton (se necesitan 2.025 para asegurar la nominación) En esta diferencia radica la importancia del pleno. Es la única jugada posible de Hillary Clinton para reducir la ventaja de Barack Obama (en votos y delegados)

Los analistas comparan al Estado de Pensilvania con el de Ohio, donde se produjo la última victoria de Hillary Rodman Clinton. Sólo que la media de edad es superior a la de Ohio y parte de la población tiene un menor poder adquisitivo. Lo que nos lleva a la polémica que ha precedido a estas primarias.  

En uno de sus actos electorales Obama cometió “el pecado” de ligar la adversidad económica, de un sector de la población del Estado, con un estado de amargura (valga la redundancia) “Bitter” fue la palabra que generó una inmensa polémica. Algo incomprensible para mí. Pensaba que al verlo con ojos europeos, desde el otro lado del Atlántico, se me escapaban claves y detalles. Pero no estaba solo. Bill Maher en sus New Rules del pasado fin de semana afirmaba lo siguiente:

No es un insulto referirse a aquellos electores americanos, que se han quedado atrás económicamente, como “amargados”. De hecho, es un halago, reconociendo que son lo suficientemente inteligentes como para darse cuenta de lo que les está pasando. Los esperanzados, esos si que son idiotas. Así que separemos a los amargados –mi gente- de los idiotas. Si crees que los Demócratas te van a quitar tu Biblia, eres un idiota. Si piensas que te van a confiscar el arma, eres un idiota armado. Y si crees que te van a quitar el arma para dársela a un Mexicano para que mate a tu Dios, eres Bill O´Reilly.”

Entre la intervención televisiva de Maher y el discurso de Obama hubo un debate, en la cadena ABC, entre ambos Senadores Demócratas. Que también fue extremadamente polémico, porque las cargas de profundidad de los periodistas sólo iban dirigidas contra Obama.

No se puede obviar que la guerra entre ambos candidatos ha ido en aumento. Hasta el punto que muchos “catastrofistas” auguran una fractura del Partido Demócrata. No creo que la sangre llegue al río. A medida que se vaya cumpliendo el calendario electoral que falta, hasta llegar al congreso del Partido Demócrata, se irá despejando el camino. A pesar de los ataques continuos, que de momento solo benefician a su enemigo común: McCain, el candidato Republicano.

Veremos que pasa hoy en Pensilvania. La cuenta atrás ha comenzado. ¿Nos encontraremos un caso de Bola Muerta? En unas horas lo sabremos…

Trailing in Pennsylvania, Obama Sharpens Tone

Clinton and Obama Escalate Attacks in Pennsylvania

Clinton needs Pennsylvania landslide to catch Obama

Bowling for Pennsylvania

ACTUALIZACIÓN:

 

Todo parece indicar que ha sido Semipleno para Hillary Rodhman Clinton. Con el 99% de los precintos escrutados, Hillary ha ganado en Pensilvania con el 55% de los votos: 1.238.696 frente al 1.023.122 de Obama.

Ahora queda por conocer lo más importante: los delegados obtenidos por cada candidato. Son 158 los que están en juego. Ya se puede saber que Clinton ha obtenido al menos 66 delegados por los 57 de Obama, según Associated Press. Faltan por asignar los 35 restantes. Hasta mañana no se sabrá (porque muchos condados del Estado están divididos en distintos distritos) Así que volveremos a actualizar aquí mismo.

Será interesante esperar al recuento final de delegados. Y comprobar –como escribía en el comentario-  que la tesis del 20%, expuesta en el post, es la correcta. La SER y cuatro se tiraron ayer todo el día hablando de que la Clinton necesitaba ganar por 10 puntos. Lo oía (y veía) y pensaba ¿de donde habrán sacado lo de los 10 puntos? ¿Que cálculos han hecho? Bueno, pues ya tienen “sus” 10 puntos. ¿A ver cuantos delegados significan y en cuanto se recorta la distancia?

Preocupantes fueron las declaraciones del Chairman de campaña de la Clinton, que al referirse a los Estados donde habian ganado mencionó Florida y Michigan. Nadie de CNN le corrigió o preguntó al respecto.

Clinton Outduels Obama in Primary

The Low Road to Victory (Editorial de NYT)

With Clear Victory, She Has Rationale to Fight On

Is Hillary’s Win a Win

Wilting Over Waffles (Maureen Dowd)

Sam Stein>> Obama Improving Among Whites, Older Voters

Videos discursos: Clinton | Obama

 

 

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