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Dylan ni tosco ni follonero

Bob Dylan portada

El nuevo álbum de Bob DylanRough & Rowdy Ways” no es ni tosco ni follonero, como da a entender su título. Es más bien todo lo contrario, sutil y reflexivo. Y a los dylanólogos les resultará paradisiaco por sus continuas citas y referencias, sobre las que podrán teorizar e interpretar. Lo mismo sirve para los haters.

Aquí les dejo una primera teoría, mía, que no he visto mencionada en las críticas y reseñas que he leído (tampoco me he pegado un empacho): el nombré del álbum es un homenaje al título de un yodel de 1929 del gran Jimmie Rodgers, de quien Dylan es fan absoluto. Se llaman prácticamente igual. Y es en la letra de esa canción del maestro que inventó el country, aunque entonces no se denominase así (lo llamaban hillbilly), donde hallamos una posible clave de este disco de Dylan. Rodgers nos cantaba sobre un cambio vital, de alguien que durante años “rambled, drank my wines and gambled” y que ahora, al conocer a la mujer perfecta, quiere construir una cabaña en su pueblo y reposar su estilo de vida. Pero no puede olvidar sus “good old rambling days”. Vamos, que la cabra tira al monte. Y Dylan a sus 79 años no es una excepción. ¿Está dejando una puerta abierta por si se arrepiente y esta grabación que suena a despedida resulta no serlo? Aquí, salvando las distancias, tenemos un ejemplo en Miguel Ríos: se ha retirado más veces que Antoñete. Este ejemplo ha pasado a ser el de dos figuras, cada una en lo suyo.

En una primera escucha lo que más me llamó la atención fue la producción a la española. Es decir, con la voz muy presente. Muy por encima de la música. Esta es una característica de la música popular española desde los 50 del siglo pasado (como poco). Los anglos son más de equilibrar en las mezclas las pistas de voces e instrumentos. Y si quien cantaba andaba cortita/o la/e medio escondían entre la música.

Héctor García Barnés, conocedor de mi querencia por Dylan y consciente de mi disgusto con sus ultimas producciones (el disco de villancicos y los del repertorio de Sinatra), estaba interesado en conocer mi opinión. Agradezco su amabilidad e interés. A mi me pasaba lo mismo con la suya. Su espléndida reseña para Ruta 66 explica muy bien el disco. Y es la única (insisto: no me he pegado ninguna empacho de leer críticas) que menciona a Hemingway al hablar de “Key West (Philosopher Pirate)“, uno de los temazos de este “Rough & Rowdy Ways“. ¿Es Key West, en Florida, la cabaña de Jimmie Rodgers cuando Dylan canta que es “the place to be”, si buscas la inmortalidad o encontrar la cabeza que perdiste? ¿Estamos ante el mismo anhelo de cambio vital? ¿Es otra despedida encubierta de Dylan?

No es mi intención entrar en un análisis pormenorizado de cada una de las canciones que componen este doble CD. Para eso les recomiendo el artículo de un veterano como Esteban Linés en La Vanguardia. En cambio sí quiero resaltar otro aspecto que me sorprendió: los ecos de Leonard Cohen que he encontrado. Conceptos como los de “Mother Of Muses” nos llevan al “Tower Of Song” de Cohen. Musicalmente el uso del vals (popular en el primer country al igual que la polka), cantar susurrando o la salmodia (nexo común para ambos por su tradición judía) son otros puntos en común. En una de las escuchas La Mundana me lo comentó: “A veces se parece a Leonard”.

Solo quiero decir que me ha gustado este “Rough & Rowdy Ways“. ¿Dónde lo sitúo? Hay que compararlo con los otros discos de Dylan. No es uno de los grandes, indiscutibles, como varios de los 60 o el “Blood On The Tracks“. Pero lo pongo al nivel de otros muy buenos como “John Wesley Harding“, “Nashville Skyline“, “New Morning“, “Planet Waves“, “Street Legal” o “Desire“. No está nada mal estar ahí arriba!!! Y más teniendo en cuenta que Bob Dylan acaba de cumplir 79 años.

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Un 1 de mayo atípico

Los 1 de mayo dejaron, hace tiempo, de ser los de antaño. Por antaño me refiero a los de la recién nacida democracia (el primero de lo cuales fue en 1978). Su carácter tanto festivo como reivindicativo ha sufrido varias mutaciones. Pero el de hoy es de lo más atípico. Por el coronavirus.

No solo será atípico por el confinamiento, que también. El tema del teletrabajo es realmente inquietante. Y no augura nada bueno en cuanto a derechos laborales se refiere. Ayer mismo Héctor G. Barnés publicaba un artículo al respecto titulado “¿El teletrabajo funciona bien o es que la gente se está matando a trabajar?“. Aderezado con ejemplos prácticos y voces autorizadas nos desgrana como la jornada y la carga laboral ha aumentado con la excusa del teletrabajo. Y por el camino se van perdiendo derechos. Lo que algunos frívolamente consideraban un chollo está resultando ser lo contrario. Y a una velocidad parecida a la del Covid-19. Con el agravante de que no habrá marcha atrás.

Al artículo de Héctor G. Barnés quisiera añadir un ejemplo práctico. Se trata de una nota de la compañía del agua. Normalmente la pagamos a través de la comunidad y vienen a casa a leer el contador. Ahora, por la cuarentena, nos piden que hagamos nosotros la lectura. ¿Será el primer paso para prescindir de personal e instaurar un nuevo procedimiento de recogida de datos? Reproduzco el cartel informativo con las instrucciones, en las que además promueven una app que servirá para su mayor control.

Ullastres

Alguna compañías, como las de la luz, te cobran por el alquiler del contador que usan para cobrarte el servicio. Lo cual me parece escandaloso. ¿Se imaginan a Carrefour o a Zara cobrando por usar su caja registradora cuando efectúes una compra? Es lo mismo. Aunque, pensándolo bien, las promotoras de festivales de música ya lo practican bajo el increíble concepto de “gastos de distribución”.

¿El piernas de Garzón, ministro de Consumo, tiene algo qué decir? ¿O llegará tarde y mal como con la ley del juego o los precios de guantes y mascarillas?

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La política cuántica de Pablo Iglesias

ZP 2.0

¿La política cuántica de Pablo Iglesias? Sí, porque él vive en un universo paralelo. En el que los demás son casta por comprarse una vivienda por 600.000€. ¿Y cuándo Iglesias lo hace no es casta? ¿Tampoco es casta colocar a los familiares o a la parienta? Parientas, en su caso. Esta práctica es conocida en Corea del Norte, Cuba, la Argentina de los Perón y los Kirchner, la China de Mao, Siria, etc. y es más propia de las monarquías. Pero esto es en nuestro mundo. No en el suyo, donde nos hablaron de las maravillas de Tania Sánchez, primero, hasta que fue repudiada. Luego parece que hubo otra maravilla (la que perdió el movil y nos enteramos de lo que nos nos debíamos enterar), hasta que el líder encontró a Irene Montero (son los primeros padres de la historia en su universo paralelo), quien se ha quedado con las ganas de ser vicepresidenta de un gobierno, de la España de este universo, al que votó no.

La teoria de los universos paralelos en la física cuántica (o mecánica cuántica) fue propuesta por el físico estadounidense Hugh Everett III (padre de Mark Oliver Everett, el líder de los Eels). Estos universos paralelos son una hipótesis en la que existen varios como realidades (relativamente) independientes. El desarrollo de la física cuántica y la búsqueda de una teoría unificada (la teoría cuántica de la gravedad), conjuntamente con el desarrollo de la teoría de cuerdas, posibilitan la existencia de múltiples universos paralelos conformando un multiverso en vez de un (solo) universo. Y en estas está Pablo Iglesias, en su propio mundo. Destrozando el enorme capital generado el 15-M, reduciendo el potencial electoral del partido que lidera, fraccionándolo y colocando a afines y pelotas que le rindan pleitesía (en nuestro universo se denomina culto a la personalidad).

Iglesias, en este universo nuestro que seguro confunde con el suyo propio, ha demostrado una especial habilidad para cargarse dos investiduras de Pedro Sánchez. En la primera acabó perdiendo un millón de votos y reforzando a Rajoy. Veremos como sale parado de esta segunda. Recurro a una cita de Héctor G. Barnés de ayer en “Mitologías“, su columna dominical de El Confidencial: “Una vez es vivir, dos es morir.”. Aunque soy más de ” el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”.

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Hoy en El Español

El Español

Ayer a ultima hora de la mañana Lorena G. Maldonado de El Español me llamó para conocer mi opinión sobre el asunto del caché de Rosalía y las declaraciones del alcalde de Valladolid. Aprovecho para dar las gracias a Lorena y a El Español por haber pensando en mi.

Según me contó Lorena se había creado una polémica a nivel nacional. Algo que no deja de sorprenderme y más teniendo en cuenta que el contrato no llegó a materializarse y sobre todo, como señalo en su articulo, no se produjo esta atención mediática cuando la productora de uno de sus videos puso un anuncio para contratar gente gratis (como figuración).

Mi amigo Héctor G. Barnés de El Confidencial me ha avisado de la publicación hace un rato (no había visto el tweet de Lorena) y me ha comentado lo acertado que le ha parecido el tema del playback. Quisiera aclarar que me refiero al playback de música, lo que hoy en día se llama “pregrabado” (otro eufemismo contemporáneo).

Pueden leer el artículo “Guerra abierta contra Rosalía: ¿se debe hacer pública la “pasta” que cobran los artistas?” de Lorena G. Maldonado en El Español pinchando aquí. Hay otras opiniones además de la mía.

Muchas gracias de nuevo por haber contado conmigo.

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El Mundano hoy en Voz Pópuli

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Este mañana desperté con la rutina habitual: encender el router, ir al baño, coger el ordenador. Mientras navegaba por los medios digitales me lleve una gran sorpresa. Triple. Primero, por encontrarme el tercer artículo de Víctor Lenore en Voz Pópuli, el nuevo diario digital en el que colabora desde principios de año. Segundo, porque el tema me interesa. El titular, “El error de los cómicos cool españoles: reírse de Vox les hace más fuertes” es significativo de por donde van los tiros. Y he constatado con Víctor que estamos de acuerdo en el tema (podíamos no estarlo, como sucede en otros asuntos fundamentales: él es del Barça). Y tercero, porque cita y enlaza con una entrada de El Mundano (la de Cachitos, Vox y Bertín Osborne, como podrán leer en la imagen del encabezado y que es un fragmento del artículo). El grito de alegría al verme reflejado despertó a La Mundana. A su “¿qué pasa?” respondí contándole lo de la mención. Se dio media vuelta sin decir nada y siguió a lo suyo.

(Confieso que me encanta ser citado, ser referencia de algo. Es un masaje impagable para el argentino que llevamos dentro.).

El artículo de Lenore es muy bueno. Muy bien documentado y argumentado (como todos los suyos). La relación de hechos y acontecimientos es impecable. Son tan relevantes como reveladores. Y sobre todo muy apropiados para los tiempos que corren. Tiempos en los que (desafortunadamente) abunda la estupidez (y la irresponsabilidad que deriva de ellos). A este respecto Héctor G. Barnés escribía en El Confidencial sobre “El economista que definió las cinco leyes infalibles de la estupidez humana“. Todo un manual, cuya lectura -al igual que el texto de Víctor Lenore- también recomiendo.

Tengo que decir que la pieza de Lenore de esta mañana ha sido, de momento, el mejor predesayuno del 2019. ¡Gracias Víctor!

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Concuerdo con la madre de Héctor G. Barnés

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Héctor García Barnés publica hoy un finísimo artículo en El ConfidencialPubliqué un libro y dos años después aprendí una valiosa lección: sobramos escritores“. Versa sobre las vicisitudes y motivaciones de los escritores -y su ego, nuestro ego mejor dicho, porque ya soy oficialmente escritor– a la hora de publicar libros y demás. La ironía preside esta entrada de su Tribuna en los Blogs de El Confi.

Una frase me llamó la atención del escrito de Héctor: “O escuchar a mi madre diciendo que Víctor Lenore es un tipo sensato (eso es impagable).”

Cuando la leí tuve un sobresalto. Me explico: una hora antes Víctor me mandó unas frases para la contraportada de mi próximo libro “Rock ‘n’ Roll: el ritmo que cambió el mundo“. Son unas muy elogiosas palabras hacia mi persona y el texto. Como no soy Wyoming (el diría “muy merecidas por otra parte”), me imbuyo de falsa modestia y digo que probablemente sean merecidas. Las compartí inmediatamente con La Mundana, a medio despertar. Me preguntó entre asombrada y sorprendida “¿Quién lo ha escrito?”. “Una voz sensata” fue mi jocosa respuesta.

P.D.: la foto es la del artículo de Héctor G. Barnés.

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