Archivo de la etiqueta: Finales

Estrangulados en Boston (los Celtics se lo llevan calentito)

18 de junio de 2008

Fotos de AS

Hoy no habrá crónica de Socioapatia de la masacre de anoche, donde los Celtics ganaron el partido y el titulo de la NBA. ¡Han pasado 22 años desde la última vez! Se impusieron por 39 puntos de diferencia (131-92) poniendo el 4 a 2 en el marcador al mejor de siete partidos.

El Mundano propone y la Universidad dispone. Los exámenes son los exámenes y una prioridad es una prioridad. Y antes de seguir con más obviedades solo tres puntos que considero fundamentales de estas finales:

 

·        El banquillo de los Celtics ha sido decisivo mientras que el de los Lakers ha brillado por su ausencia. Mucho tienen que mejorar los de Los Ángeles para ganar en profundidad y disponer de los recursos necesarios para los momentos claves.

·        El porcentaje de aciertos en los tiros libres de los Lakers ha sido malo. A pesar de sus jugadores blancos (y europeos). Seguro que algún partido perdido -por un estrecho margen de puntos- podría haber tenido otro resultado de haber acertado en los lanzamientos.

·        El Señor de los Anillos, Phil Jackson, parecía dormido –como yo- en algunas fases de los partidos. Y especialmente ayer después del primer cuarto… Rivers le dio todo un repaso en esta serie y se llevó la merecida “ducha” final.

 

Así que a esperar a la temporada que viene. Mientras soñaremos con España en las Olimpiadas

1 comentario

Archivado bajo Baloncesto, Deportes

“¡Esto es Esparta!” (Sociapatía nos narra el Lakers 91 Boston Celtics 97 que pone a los Celtics 3-1)

13 de junio de 2008

Los tercos Celtics rebañan un punto decisivo que todo el mundo adjudicaba a los Lakers. Comandados por “Leónidas” Pierce y un espíritu de equipo y unión nunca visto en la historia reciente de éste deporte, remontaron un partido que iban perdiendo por 24 puntos fuera de casa. Cada vez que un jugador caía al suelo, tres corrían a levantarle; cada vez que metían una canasta, los suplentes, un punto verde en el mar amarillo del Staples, saltaban del banquillo. Salvo sorpresa serán los campeones de la NBA de la temporada 2007/2008. Y habrá ganado el mejor.

Los Lakers comenzaron arrolladores y jugando extremadamente bien en equipo (sólo 3 de los primeros 43 puntos de LA fueron de Kobe Bryant) como nunca habíamos visto en estas finales. Gasol y Odom hicieron varias de sus “tuya-mía” que les dejan boquiabiertos hasta a ellos, y que no practicaban desde Denver.

Los de púrpura y oro circularon el balón para los hombres abiertos, estuvieron agresivos por todo el campo, metieron sus tiros y acabaron el primer cuarto 35-14, la diferencia más abultada de todos los primeros cuartos de la historia de las Finales de la NBA.  

¿Estos Lakers haciendo historia? Más bien cuento; el de la Liebre y la Tortuga. En el segundo cuarto bajaron descaradamente los brazos en defensa y dejaron que los jugadores de Boston empezasen a sincronizarse. Pese a ello no perdieron toque en la canasta rival y a los Celtics no les dio resultados inmediatos (sólo consiguieron rebañar 3 puntos de la ventaja de 21) pero al menos consiguieron desatascar su circulación de balón y ganar confianza para la segunda mitad del partido. La de la debacle de Kobe Bryant y los suyos, los que entrarán en la historia por ser el primer equipo que pierde un partido de las Finales sacando más de 14 puntos de diferencia en el primer cuarto.

 

El tercer cuarto es el que muchos consideran decisivo en un partido. Haciendo una mala metáfora, es el nudo de la trama del encuentro. Llevamos cuatro partidos de serie y estos han sido los marcadores de los terceros cuartos

 

1er Partido: Celtics 31, Lakers 22

2º Partido: Celtics 29, Lakers 19

3er Partido: Celtics 25, Lakers 17

4º Partido: Celtics 31, Lakers 15

 

Boston Celtics son unos auténticos animales defendiendo en los momentos importantes y aunque no sean para nada brillantes en ataque, encestan mal que bien cuando tienen que hacerlo. Esta noche han sido aún mejores; subieron el nivel de su presión defensiva y han obligado a los Lakers a comenzar sus posesiones a 8 metros del aro. En una de ellas, el gafado Kendrick Perkins volvió a lesionarse ésta vez en el hombro. Sabedores de que cuando las cosas se tuercen para los angelinos, sólo Kobe es capaz de dar el paso adelante, aprovecharon las circunstancias para jugar con un quinteto con un solo pívot (Garnett) y el resto de “pequeñitos” se dedicaron a acosar y molestar a la mamba negra cada vez que recibía. “He visto tres o cuatro cuerpos cerca de mí cada vez que tocaba el balón” confesaba el propio Bryant después del partido.

 

Y en el otro lado de la pista lo de siempre. Ahí estaba la pareja de aleros más old-school de la NBA: Ray Allen el arquetipo tirador puro y delgado, de mirada fría y muñeca asesina y el auténtico trailer de fuerza y hormonas que es Paul Pierce abriéndose paso en zigzag y aullidos hasta la canasta rival.

 

Pero si el segundo cuarto fue de Allen (19 puntos y 9 rebotes) y el tercero el de Pierce (10 de sus 20 puntos los consiguió en ese periodo) el último fue una oda al juego colectivo. Eddie House, al que hasta este partido de las series sólo se le había nombrado para decir que es el padre de ese niño de 7 años que pulula por el banquillo de Boston, anotó varios tiros difíciles y puso a su equipo por primera vez delante (83-84)  en el marcador a falta de 4 minutos para el final, mientras seguían repartiendo cera en defensa. Los Celtics habían vuelto, y todos parecían llevar escrita la palabra “héroe” en la camiseta. La grada tragaba saliva, a los Lakers les temblaban las rodillas y nadie quería la pelota. Vujacic (1 de 9 en TC) y Farmar se dedicaron a fallar triples fáciles desaprovechando los espacios que les abría Kobe con sus penetraciones y el desastre parecía consumado.

James Posey ex-compañero de Gasol en los Grizzlies (y al que solo se le suponían habilidades en defensa y hoy 18 puntazos), encestó un triple que valía oro para colocar 5 arriba a su equipo a 73 segundos del final. Dos tiros libres de Pierce y una suspensión de Allen, neutralizaron los 4 tantos que consiguieron los Lakers en ese tiempo y un tiro libre de Eddie House ponía la guinda. Boston había remontado fuera de casa un partido que iba perdiendo por 24 puntos y con su pívot titular lesionado.

Gasol que lleva tres partidos en racha frenando a Garnett pero que es incapaz de explotar en ataque (de estos ya van ocho seguidos) hizo buenos números con un 17-10, pero con la falta de actitud y agresividad que se espera en un campeón. No supo aportar cosas a su equipo cuando no jugaban para él y estuvo torpón fallando muchos tiros fáciles. Imagino que o piensa en las vacaciones o está viendo la Eurocopa, porque estamos contemplando unos “piscinazos” espectaculares por parte del de San Boi, que se tira al parquet unas cuantas veces al azar por partido cuando siente un contacto por parte de algún jugador de Boston.

 

Repasando la hoja de estadísticas, quizás llame la atención de que Kobe Bryant “sólo” haya encestado 17 puntos. Pero son engañosos. Jugó con sus compañeros, no les gritó y no se chupó el balón como si fuese suyo, no parecía Kobe y se fue a las duchas con 7 tristes puntos pero el mismo número de asistencias. En la segunda mitad volvieron los 1-contra-todos y los gritos groseros contra cualquiera que llevase una camiseta amarilla e hiciese algo mal. No es el único responsable de la derrota de LA, pero su 6 de 19 (necesitaba tirar tres veces a la canasta para que entrase una) y el egoísmo con el que jugó en momentos clave, sí que hundió a los del Phil Jackson en la pista cuando necesitaban crecerse.

En la pista y en las series. Con un 3-1 que nunca nadie ha remontado, los Celtics se ven campeones. Aún perdiendo el siguiente partido en el Staples Center, tienen dos oportunidades más en casa para rematar a los Gasolakers. No parece que vaya a ocurrir lo contrario y casi casi podemos dar por campeones a Boston Celtics, el equipo con mejor defensa del mundo y el único a día de hoy, sin un sólo jugador blanco en su rotación. ¿Un presagio para la victoria de Obama?

 

 

P.D.: Una vez dije que el baloncesto es el deporte en equipo donde más cuenta el talento individual, y ésta noche once negros vestidos de verde me han tapado la boca. Comenté que la razón del pésimo tercer partido de Paul Pierce era que estaba lejos de la gente que le apoyaba, y hoy las cámaras de la ABC han enfocado varias veces a una pequeña tropa de 30-40 personas entre familiares y amigos del escolta de Boston, que son de Los Ángeles y no suelen viajar a Massachussets. No había hablado apenas de Ray Allen aunque estuviese haciendo grandes partidos, y hoy le nombran MVP en casi todos los medios yankees. Gasol no ha sido el españolito que ha tenido una cura de humildad ésta noche. Mis disculpas.

 

 

 

9 comentarios

Archivado bajo Baloncesto, Deportes

Panteras Negras: Lakers 88, Celtics 98 (Socioapatía nos cuenta el Boston 1- LA 0 de las Finales de la NBA)

6 de junio de 2008

El Big Three (Garnett, Pierce y Allen) de Boston Celtics tritura a base de corazón y ganas a Los Ángeles Lakers. Paul Pierce en concreto protagoniza una de las actuaciones más vibrantes de la historia reciente de la NBA, reapareciendo en el parquet tras lesionarse y anotando dos triples decisivos en el tercer cuarto que destrozaron la moral de los Lakers para el resto del partido.

 

El baloncesto es el único deporte en equipo en el cual la voluntad de un solo jugador puede ganar un partido. La historia del encuentro de esta madrugada, puede explicarse dentro del mini partido de Paul Pierce: La estrella de los locales (curiosamente nacido y criado en Los Ángeles) llevaba un partido gris, con tres faltas y apenas 11 puntos. Tras una canasta de Kobe Bryant, a mediados del tercer periodo, el alero de Boston chocó con su compañero Kendrick Perkins, y giró su rodilla en un ángulo antinatural. Para desolación de los fans de Celtics, su estrella se retiró al vestuario a hombros de varios de sus compañeros y todo pintaba que era una lesión grave. Aún no repuestos por la trágica noticia, el propio Kendrick Perkins tuvo que abandonar el partido cojeando de su tobillo izquierdo. Boston se enfrentaba al primer partido de las Finales sin su líder y sin su pívot titular. Además, la lesión de Paul Pierce, que abandonó el campo con gestos de sufrimiento, algo inhabitual en un jugador poco dado a los aspavientos, parecía que habría de pasarle factura para más de un partido.

 

El partido continuó sin mucho acierto por parte de ninguno de los dos equipos y en un momento y por sorpresa, las cámaras enfocaron a Paul Pierce saliendo del túnel de vestuarios con un aparatoso vendaje en la rodilla y  cara de asesino. El público del Garden hizo temblar los cimientos del edificio con su ovación y el banquillo de los Celtics tuvo que parar a Pierce, que se dirigía con todos los cojones del mundo a la pista cuando aún el entrenador no había pedido el cambio a la mesa. A los Lakers les empezó a temblar todo.

 

Cuando por fin consiguió entrar en pista, el 34 de los verdes, anotó dos triples consecutivos sobreponiéndose al dolor de su rodilla. Las casi 20.000 almas del Garden tenían de punta hasta los pelos de la nariz. Cometió su cuarta falta personal, y Doc Rivers decidió mandarle de nuevo al banquillo para protegerle. Su lesión estaba aún caliente y para que no es enfriara, habían colocado una bicicleta estática por el mismo túnel por el que había aparecido diez minutos antes. Pero Pierce que no quería perderse nada de lo que ocurría en el partido, mandó que se la pusieran en el banquillo y empezó a pedalear tranquilamente. El público si no se había desgañitado lo suficiente con su reaparición de súper héroe, aclamó hasta la extenuación el gesto del guerrero Pierce. Los Lakers, aunque faltasen 15 minutos por jugarse, estaban más perdidos que un pavo en Navidad. Aquellos 6 puntos de Paul Pierce valieron mucho más que cualquiera de los otros 92 que anotó su equipo.

 

En un ambiente tan hostil, e informados a última hora de que les tocaba ser los villanos que despedazase el valiente Pierce en la película del partido, los de púrpura y oro no pudieron desplegar su juego y acabaron cayendo en lo que ha sido el común denominador de sus derrotas: la Kobe-dependencia. El escolta de los Lakers se jugó tiros dificilísimos y precipitados en vez de hacer lo que el sentido común dictaba; pasar el balón a los pívots y esperar a que estos le abrieran espacios o consiguieran los puntos por su cuenta. Kobe Bryant acabó el partido con un pobre 9 de 26 en tiros de campo y su equipo con un marcador de -13 cuando la mamba negra (ésta noche sin veneno) estuvo en pista.

 

Soberbia actuación de Kevin Garnett que tan alto y fuerte como Gasol, se mueve mucho mejor lejos del aro y acabó metiéndole 24 puntos y 13 rebotes e inmortalizándole como “el tipo que pasaba por allí” cuando hizo un mate de póster que puso en pie al estadio de Boston. Buen partido también de Ray Allen, que buscó sus puntos con penetraciones mucho más de lo habitual en él, y que acabó con unos sólidos 19 puntos, 8 rechaces y 5 asistencias.

 

Habrá que ver como evolucionan las lesiones de Pierce y Perkins en estos tres días hasta el segundo partido, de nuevo en Boston. En principio, si no hay intervenciones sobrenaturales ni más jugadores insensibles a la tortura, los Lakers pueden y saben hacerlo mucho mejor que hoy y tienen opciones de ganarlo. Pero cuando las cosas se ponen heroicas y cuentan más la garra y la pasión que el talento, Kobe y los suyos están perdidos de antemano.

9 comentarios

Archivado bajo Baloncesto, Deportes