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España empata en su debut en Tokio 2020

Kim Hong Reuters AS

España no pasó del empate a cero en su debut en Tokio 2020. Los torneos de fútbol masculino y femenino se han adelantado a la ceremonia inaugural de mañana. Ayer las chicas de Suecia golearon (3-0) a las campeonas del mundo, Estados Unidos.

La selección olímpica española se enfrentaba a la dura selección de Egipto. Y ojo que en este grupo también se encuentra Argentina, aparte de Australia (la cenicienta del grupo que decidirá el futuro de las otras tres, porque es mejor de lo que se piensa). El Egipto-Argentina promete ser una batalla campal.

La dureza egipcia la percibimos a lo largo de todo el partido. En la primera mitad se cargaron a Ceballos y también se retiró lesionado Mingueza, como consecuencia de una dura entrada en una jugada previa. Pinta mal para ambos.

De la Fuente alineó a varios jugadores de la semifinalista de la pasada Eurocopa. Desde el portero, Unai Simón, a Dani Olmo y Oyarzabal en la delantera, pasando por los centrales y Pedri. Lo cual agrava el pobre resultado obtenido.

Esta España tiene el mismo problema que la de Luis Enrique: falta pegada arriba. La mejor ocasión fue un remate al palo de Ceballos en la primera mitad, antes de ser lesionado. La segunda no llegó hasta el minuto 87 en un flojo remate de cabeza de Rafa Mir (salió en la segunda mitad). Saltó con poderío pero cabeceó a las manos del guardameta. Estaba solo. Poco después el empeño de Vallejo por llegar a un balón creó un uy. Era muy difícil que anotase, tan escorado en el vértice del área chica. Hay delanteros que lo logran, pero Vallejo es defensa central.

Como madridista me preocupa mucho el mal partido de Marco Asensio, titular con el número siete. No acaba de romper.

Quizás con el paso del tiempo, y los otros resultados que se den en el grupo, este empate podría ser positivo.

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Italia campeona de Europa a los penaltis

Marca

La jornada no empezó bien para el deporte italiano. Su primer tenista en una final de Wimbledon perdía en cuatro sets ante Djokovic. Berrettini lo hizo mejor de lo que podía, ganando el primer set. Luego nada más arrancar la final de la Eurocopa, Italia-Inglaterra, los ingleses anotaron el 0-1. Trippier desde su banda derecha lanzó un excelente pase cruzado. Desde el vértice del área grande al vértice del área chica. Por ahí entraba el otro lateral largo, Shaw, que fusiló a Donnarumma. Tan solo habían transcurrido dos minutos y esta era la primera posesión inglesa.

El fallo defensivo italiano no desmerece la brillantez de la jugada del gol. Y aprovecho para destacar el campeonato del rojiblanco Trippier. Para mi uno de los mejores jugadores de esta Eurocopa. 

La disposición de Southgate con tres centrales y dos laterales largos, apoyando a sus dos mediocentros, ocupaba todos los espacios y cortocircuitaba a los centrocampistas de Mancini.

A partir del gol Italia dominó aparentemente, porque no creaba peligro ni finalizaba las jugadas. En cambio las subidas por banda de Trippier maltrataban los corazones italianos. Un par de veces encontró apoyo en Sterling

El primer peligro de los azzurri vino de los pies de Chiesa. Una jugada individual. Inició su carrera un metro delante del círculo central, por la banda derecha. Se fue de varios rivales y antes de entrar al área disparó. Se le fue fuera por poco.

Italia salió con otro aire tras el descanso. Finalizando las jugadas. Aunque sus centrocampistas seguían sin estar a su nivel. Jorginho daba la impresión de estar tocado y no parecía consciente que se estaba jugando el Balón de Oro. Barella no era el del Inter y fue sustituido en el 54 (Immobile también). Y Verratti nunca me ha convencido. En los partidos grandes del PSG no le recuerdo (algunos ni los jugó). 

Chiesa en el 61 tuvo el empate en esa jugada suya tan característica: se desembaraza de varios y cuando menos te los esperas suelta el latigazo. Pickford, muy atento, desvió abajo el remate que se colaba. 

La solidez defensiva inglesa -solo un gol en contra durante el torneo hasta ese momento- se traducía en la presencia ofensiva de sus defensas. Desde el gol hasta los saques de esquina que buscaban a sus centrales, auténticas torres.

Se jugaba en campo inglés. Los centrales italianos jugaban delante del círculo central.

En el 65 una jugada de Chiesa termina en córner. Se bota, hay un pequeño barullo y Verratti cabecea. Pickford desvía y da en el poste. El rechace lo recogió Bonucci y empata. 1-1 en el 66.

Southgate reaccionó quitando a Trippier, no tan acertado como en la primera mitad, para volver a defensa de cuatro. Entraba Saka.

Italia seguía presionando arriba. Inglaterra tenía dificultades para controlar el balón y lo perdían. En la tele veíamos a Henderson en la banda, como solución para este problema. Entró por Rice.

En el 73 Berardi (sustituyó a Immobile) tuvo el 2-1. Remató forzado, delante de Pickford, un balón largo llovido del cielo. No llegó con claridad y la tocó como pudo. 

Jorginho carburaba y Verratti se empeñó en dejarme mal. Su fútbol contrarrestaba el poderío físico inglés.

En el 80 se rompió Chiesa. Se retiró del campo. Volvió mermado. Hasta el 85 no entró Bernardeschi. Inglaterra aprovechó esta circunstancia para estirarse, conscientes del estado de Chiesa. No corrían riesgo a sus espaldas.

Sterling, muy flojo anoche, lleva camino de competir con Neymar en exageraciones y piscinazos. 

La segunda mitad se alargó seis minutos. El marcador no se alteró y nos fuimos a la prórroga.

Italia afrontaba el tiempo extra con sus dos centrales con amarillas. 

Si los primeros 45 minutos fueron de Inglaterra y los segundos de Italia, la primera parte de la prórroga estuvo más equilibrada. Henderson era la llave de la mejora inglesa. 

Chiellini salvó a Italia, cruzándose a Sterling en el 96, quien ya se relamía ante el gol que estaba a punto de anotar. Acto seguido Locatelli entraba por Verratti. 

En el 99 entraba Grealish por Mount, de quien no recuerdo ninguna jugada.

Pickford al filo del 103 evitaba con su antebrazo un gol cantado. Despejó el pase de Emerson desde la banda a su área, al que llegaban dos italianos y un tercero por detrás. 

La entrada de Locatelli mitigó el impacto de Henderson. El italiano además aportaba en ataque. 

El primer cuarto de hora de la prórroga no alteró el marcador.

El último cuarto de hora de partido empezó con Inglaterra dominando. En el 110 Sterling se durmió en el área chica y Chiellini, con toda la sangre fría del mundo, le robó limpiamente la pelota. El central emergía como el mejor de los suyos. 

En el 117 Florenzi entraba por Emerson. Y Jordan Sancho calentaba. ¡Qué desperdició tenerle sin jugar! Igual que en semifinales. En el 119 doble cambio: Sancho y Rashford por Walker y ¡Henderson!

Se añadieron tres minutos. Los cinco últimos minutos más los tres de descuento se jugaron en campo inglés. Italia había recuperado el control. Queda por saber si el dominio anterior de Inglaterra fue mérito suyo o los italianos se cerraron para buscar la contra.

Se llegó con 1-1 y pasamos a la tanda de penaltis. Triste y caprichoso final para una Eurocopa de momentos brillantes que merecía mejor desenlace.

Berardi anotó el primero. Kane también.

Pickford se lo paró a  Bellotti (tenía malacara antes del lanzamiento). Maguire la clavó por la escuadra contrario a donde se lanzó Donnarumma. 1-2.

Bonucci anotó. Rashford la estrelló en el palo (había entrado para esto). 2-2.

Bernardeschi marcó por el centro. A Sancho se lo paró Donnarumma (también entrado para esto). 3-2.

A Jorginho se lo rechazó Pickford y luego dio en el palo. Saka tenía la oportunidad de empatar. Pero Donnarumma desvió el lanzamiento. ¡Italia campeona de Europa! Es su segundo título. 

Los dos últimos partidos de Italia los han ganado a los penaltis. En semifinales ante nosotros y ayer la final. Está en su ADN.

Reuters AS

 

 

 

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Inglaterra y Dinamarca unidas por los cuernos

Inglaterra y Dinamarca están unidas por los cuernos. Los cuernos vikingos. Podríamos decir que Dinamarca es la nación abuela de Inglaterra y Normandía su madre patria. Los normandos son los vikingos daneses que conquistaron esas tierras francesas y se convirtieron en feudo. El pacto con el rey francés llevó a la creación del Ducado de Normandía. Su Guillermo II invadió Inglaterra y la conquistó tras vencer a los anglosajones en la batalla de Hastings (1066). Conocido como Guillermo el Conquistador fue Guillermo I de Inglaterra y II del Ducado de Normandía. La similitud de ambos escudos es evidente (el danés es el de la corona). Los tres leones del escudo inglés (no confundir con el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte), datan del siglo XII y está inspirado en los del escudo de Normandía (que son dos). El responsable fue Ricardo I, Ricardo Corazón de León. Los tres leones representan al Reino de Inglaterra y a los Ducados de Normandía y Aquitania (por Leonor de Aquitania, duquesa de Aquitania y reina consorte tanto de Francia como de Inglaterra -y madre de Ricardo I, uno de los ocho hijos que tuvo con Enrique II).

La semifinal de anoche en Wembley no fue una reedición de la batalla de Hastings. Pero hubo sangre. La del penalti que le regalaron a Inglaterra. Sterling se tiró descaradamente y el policía holandés que arbitró, tan sumiso siempre a la UEFA, no dudó en señalar la pena máxima. Desde el VAR ratificaron su decisión y ni siquiera tuvo que ir a verlo. Estaba claro que a la Unión Europea del Fútbol Árabe le interesaba Inglaterra en la final. ¿Se imaginan Wembley semivacío por las restricciones británicas a italianos y daneses por el coronavirus? 

La primera parte fue trepidante. Se adelantaron los daneses y empataron los ingleses por un autogol de un defensa que quiso impedir que Sterling marcase a puerta vacía. La jugada de Saka por la banda fue medio gol. En la segunda parte predominó la prudencia. Los daneses tocaban más y limitaban los balones largos buscando a sus puntas. De Inglaterra me sorprendió no ver a Jordan Sancho. Tampoco entendí lo de Grealish: entró en el 68 por Saka y le cambiaron para la segunda parte de la prórroga. Entró Trippier para fortalecer la defensa.

A Kane le pararon el penalti, pero aprovechó el rechace. 2-1 en el minuto 102. 

Dinamarca ha sido la única, hasta ahora, que le ha marcado a Inglaterra.

Este fin de semana tenemos dos grandes finales: Brasil-Argentina en la Copa América e Inglaterra-Italia en la Eurocopa.

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Tanti auguri (para jugar bien al fútbol hay que venir al sur): Italia finalista

Arrizabalaga AFP AS

Perdida la inocencia,
en el sur se pasa mejor

Parafraseando a la gran Raffaella Carrá, o en realidad a Manolo Díaz autor de la letra en español de “Hay que venir al sur” (adaptación del original italiano “Tanti auguri” que no decía lo que Manolo escribió, pero al referirse al sur de Trieste le sirvió de inspiración y buscó la rima exacta para el pegajoso estribillo de este inmortal éxito): para jugar bien al fútbol hay que venir al sur. Y lo digo tanto por Italia, finalista, como por España, que jugó su mejor partido del torneo.

Luis Enrique, que perdió la inocencia (futbolística) hace tiempo, sorprendió con un once sin delantero centro. La idea, atrevida, en principio parecía buena. Quedaba a expensas del desempeño de nuestros jugadores. Los tres elegidos en ataque fueron Ferran Torres, Dani Olmo y Oyarzabal. Los extremos jugaron a banda cambiada (algo que perjudicó al vasco en la primera ocasión que tuvo, al tener que revolverse para acomodar el disparo y se le echaron encima; en la segunda, en cambio, le vino bien al poder disparar con la zurda según le venía).

Los de Mancini salieron a por todas. Se mascaba la tragedia. Eran un enjambre que se nos echaba encima. No pasamos del círculo central. Estábamos acorralados. A los tres minutos Chiesa ya había estrellado un remate en el poste. La mencionada primera oportunidad de Oyarzabal (min. 12) supuso un respiro. A partir de ahí tranquilizamos nuestro juego y empezamos a controlar un poco el juego. Con nuestra parsimonia habitual. Nuestros tres puntas sí buscaban jugar rápido. Olmo, solo cinco goles en la pasada Bundesliga, puso los uys y Donnarumma en la parada del partido salvó un gol que ya cantábamos. A mi me pilló a medio levantar del sofá.

Perdonen la insistencia, pero a mi la ausencia de Marcos Llorente me parece un lujo, una ventaja para el rival. Y si se pretende que nuestros tres puntas ayudan a los centrocampistas, Llorente es el más indicado para esa labor.

Con España asentada, Italia defendía con dos líneas de cuatro (4-4-2). Y surgió una picardía, porque ellos hace décadas que perdieron la inocencia: balones largos buscando una contra por sorpresa o un error nuestro (de Unai Simón o de un central), pero sobre todo provocar que España saliese desde muy atrás y así adelantar ellos su línea de presión.

La diferencia básica entre ambas selecciones era la velocidad. Ellos juegan rápido. Nosotros sobamos y sobamos la pelota.

El arranque de la segunda mitad mostró a La Roja más veloz e incisiva. Terminábamos las jugadas. Unai Simón nos provocó dos sustos que acabaron en sendos saques de esquina.

Chiesa en el 53 dio el primer aviso, desde la derecha del ataque azzurro. Unai Simón se lució parando abajo un balón que buscaba el palo contrario. Y siete minutos después, a la hora de juego, nos clavó el 1-0. No voy a hacer sangre de los centrales, pero Laporte está en la génesis del gol. En esa contra falló y el rechace le llegó al excelente delantero. Chiesa, esta vez, desde la izquierda controla y marca.

Luis Enrique tenía jugadores calentando. Morata entró en el 61 por Ferran Torres (no muy acertado anoche y flojo en la segunda parte). Mancini, al mismo tiempo, retiraba a Immobile. Entraba Berardi. Tres minutos después Oyarzabal fallaba a puerta vacía. No llegó a tiempo. ¡La que se hubiese liado de haber sido Morata!

En el 69 entraban Gerard Moreno y Rodri por Oyarzabal y Koke (su partido más flojo del torneo y miras que lo estaba haciendo bien hasta hoy). Luis Enrique buscaba ideas y confiaba en un doble pivote. No se le puede reprochar que lo intentase (sin nueve o con doble pivote). Cuatro minutos más tarde se iban Verratti y Emerson y entraban Pessina y Tolói.

En el 77 show de Unai Simone: despeja y rebota en Laporte.

La reivindicación de Morata llegó en el 80. Una buena combinación con Olmo y se planta frente al portero. Con una sangre fría impresionante ajusta al palo corto mientras Donnarumma se vencía al lado opuesto. 1-1.

Morata lleva tres goles en cinco partidos. Y ha fallado menos que Gerard Moreno, Olmo, Oyarzabal o Koke. De estos solo ha marcado Oyarzabal, un gol. Ninguno de nuestros jugadores ha anotado tres.

Entre el 84 y el 85 varios cambios en ambos combinados: Locatelli y Belotti sustituian a Barella y Insigne mientras Marcos Llorente entraba por Azpilicueta. ¡Qué obsesión de poner a Llorente de lateral derecho!

Con 1-1 alcanzamos el final del partido. Fueron 90 minutos intensos de buen fútbol y en varias fases de muy buen fútbol. La segunda parte mejor que la primera, por los goles y por La Roja, que mejoró sus prestaciones, de salida y luego obligada por el marcador en contra.

España afrontaba su tercera prórroga consecutiva. Un esfuerzo tremendo en un espacio tan corto de tiempo.

Ambas selecciones siguieron a lo suyo, fieles a los planteamientos de sus técnicos. Curiosamente, España parecía más fresca. A veces Italia nos recordaba a la vieja Italia. Pero era por méritos de España.

Tuvimos dos oportunidades: la primera en un barullo tras un remate de Morata rechazado y en el 101 de nuevo con Morata de protagonista, cuyo medio remate llegó a Llorente que no pudo consumar.

El resultado no se movió en los primeros 15 minutos de la prórroga. Y nosotros físicamente parecíamos más enteros.

Thiago reemplazó a Busquets para la segunda parte de la prórroga y Bernardeschi a Chiesa en el 106. Dos minutos después se rompía Eric García en una contra italiana. Entró Pau Torres. En el 109 anulaban un gol de Italia por fuera de juego. Era claro y no hubo protestas.

Nuestro problema a partir de ese momento es el que señaló Kiko en TV: habíamos perdido fluidez. Nos pesaban las piernas. Ahora eran ellos los que estaban más frescos.

En el 114 un providencial tacón de Pau Torres nos libró de un gol seguro. Despejó en última instancia cuando el pase llegaba al delantero rival, que se plantaba solo frente a Unai SImón.

No se movió el marcador. Y a los penaltis. España volvía a jugarse el pase desde el punto de penalti. Nos fue bien contra Suiza. Unai Simón paró dos.

Unai Simón paró el primero a Locatelli. Dani Olmo la mandó alta.

Belotti marcó. 1-0. Gerard Moreno también. 1-1.

Bonucci anotó engañando a nuestro portero. 2-1. Thiago, con mucha clase, hizo lo mismo. 2-2.

Bernardeschi la metió por la escuadra. 3-2.  Donnarumma se la paró a Morata. Si marcaban ellos estábamos fuera de la final. Como nosotros ante Suiza.

Jorginho no falló. Se lució!!!

Italia es el primer finalista de la Eurocopa 2020. En unas horas conoceremos su rival.

Para España llegar a semifinales ha sido un éxito. Aunque nos vayamos con el amargo sabor de caer en los penaltis, después de haber jugado nuestro mejor partido. Enfrente teníamos a los mejores del campeonato y hemos estado a un paso de la proeza.

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La semifinal Italia-España de hoy

Miguel Morenatti AS

Las semifinales de la Eurocopa 2020 ya están aquí y hoy nos toca el Italia-España. Por lo visto hasta ahora, Italia ha jugado el mejor fútbol, nosotros hemos mejorado (aunque los cuartos contra Suiza han vuelto a despertar dudas), y a Inglaterra no la han metido ningún gol. Precisamente Suiza, que tumbó a la gran favorita –Francia-, es un buen ejemplo para compararnos. Italia le ganó 3-0 a los suizos en la fase de grupos (los helvéticos pasaron a octavos como terceros). Nosotros con empate a uno, vimos como les expulsaron a uno y no supimos rematar lo que quedaba de partido. Tampoco en la prórroga. Eliminamos a Suiza en la tanda de penaltis.

He leído y escuchado sobre las dificultades de jugar contra equipos que se cierran. ¿Solo se cierran contra nosotros? Recuerden: Italia le metió un 3-0 a los suizos y nosotros no pasamos del 1-1, contra 10. Suecia, primera de nuestro grupo, nos sacó un empate. Ese es el partido que originó la tonto-tesis de las selecciones que se cierran. Ucrania eliminó a Suecia en octavos e Inglaterra les metió cuatro en cuartos. ¿Ucrania sabe jugar contra Suecia y España no? No salimos bien parados de ninguno de estos ejemplos prácticos.

Los asiduos recordarán que en mi opinión llegar a cuartos era cumplir con el objetivo y estar en semifinales un éxito. Dicho lo cual insisto en el mayor problema que veo en La Roja: los centrales. Y este asunto es imputable únicamente a Luis Enrique. Porque centrales hay y el seleccionador ha elegido los que le han parecido oportunos. En el caso del portero y el delantero centro, es lo que hay.

Convocar a Eric García es una frivolidad. Ha jugado seis partidos esta temporada en el Manchester City. 13 la temporada pasada. Es un suplente de suplentes. Su compañero de equipo, Laporte, ha jugado 16 partidos en la Premier 1920/21 y 15 la pasada temporada. Es suplente. Es impepinable la experiencia y trayectoria de centrales como Mario Hermoso (campeón de Liga con el Atlético de Madrid), Nacho y Albiol (pareja de Pau Torres en el campeón de la UEFA, el VIllarreal). Además, en el caso de los dos primeros -Hermoso y Nacho- su versatilidad juega a favor. Los elegidos por Luis Enrique han creado un problema adicional: la presencia de dos centrales zurdos en el once. Me refiero a Pau Torres y Laporte. Esto puede ser dramático ante los italianos. Por no hablar de lo verde que está Eric García, si acaso juega de inicio. Otro daño colateral es que hemos estrenado defensa (en los primeros partidos Marcos Llorente incomprensiblemente jugó de lateral derecho), con unos centrales que nunca han jugado juntos, salvo Eric García y Laporte en los pocos partidos que han coincidido en el City (entrenamientos aparte). Esto contrasta con la acreditada conjunción de Pau Torres y Albiol.

La delantera italiana mejora con Chiesa. Insigne e Immobile son dos bichos. En mi opinión su tripleta atacante es mejor que la nuestra. Su defensa también. Y en el centro estamos parejos, aunque me inclino por nuestros centrocampistas. Y es aquí donde se va a decidir el partido (además de acciones individuales puntuales, sean aciertos o errores). Porque va a estar en juego la posesión de la pelota. Ellos con el balón son más directos que nosotros. Ambos practicamos la presión alta (vuelvo a insistir en la gran labor de Morata en este sentido).

Otra clave, además de la obvia del centro del campo, va a ser la condición física. Nosotros venimos de dos prórrogas consecutivas. Nuestros futbolistas acumulan más minutos en sus piernas. Habrá que ver como están a la hora del partido. Puestos en lo peor, el banquillo de Mancini parece disponer de más recursos que el de Luis Enrique. Con jugadores contrastados en sus clubes. Lo cual tambièn es un plus a la hora de los cambios tácticos.

No soy optimista. Porque hay muchas cosas de esta Italia que me recuerdan al mejor ciclo de La Roja: Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012. Espero equivocarme.

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La Roja a semifinales de penaltis

AFP AS

La previa del Suiza-España estuvo marcada por las bromas y memes sobre a qué selección apoyarían los patriotas de bien y de bienes. ¿Seguirían los impulsos del corazón o los de sus ahorros?

La Roja, de nuevo de blanco, salió dominando. Las intenciones suizas quedaron claras desde el principio: esperar atrás, con un 4-2-3-1, para salir al contrataque. La mala suerte se cebó con ellos. A la baja de su capitán -por acumulación de tarjetas- se unió un gol tempranero en contra y la lesión mediada la primera parte de Embolo, que forzó su primer cambio.

A los siete minutos España botó su primer saque de esquina. El balón llegó a Jordi Alba quien desde fuera del área disparó a puerta. La pelota dio en Zakaria, se desvió y se coló en la portería de Sommer. 0-1. Si el lateral no lo hubiese intentado no estaríamos celebrando ponernos delante en el marcador. Si no se intenta no se consigue.

España siguió a lo suyo: dominar y buscar la meta rival. Sorprendentemente Suiza también siguió a lo suyo. No parecía haberles afectado el gol. Mantenían su guión.

Mi preocupación era la presencia de dos centrales zurdos (Laporte y Pau Torres), porque Eric García (afortunadamente) tras dos apariciones en el once titular, en los que fue sustituido, volvió al banquillo. Este hecho sacrificaba a Busquets, muy pendiente de su labor defensiva, ayudando a ambos centrales. A todo esto, Dani Olmo empezaba a calentar, porque parecía que Sarabia tenía molestias.

El cambio de Vargas por Embolo mejoró las prestaciones del combinado suizo. Elaboraban más. Ya no estaban tan cerrados. Nosotros, sólidos y seguros. El mayor peligro rival llegaba de jugadas en fuera de juego que no se señalaban hasta su finalización.

A medida que transcurría la primera parte ellos se estiraban y presionaban arriba nuestra salida de balón. Nuestro dominio se diluía.

Alcanzamos el descanso con 0-1 a nuestro favor.

Sarabia se quedó en la caseta (entró Olmo). Es lo que tienen los suplentes. La teoría de la supuesta frescura de piernas, por la falta de minutos de juego, salta por los aires porque les falta ritmo de competición. Esa tensión física y mental que dan los partidos, uno tras otro. No están acostumbrados.

A los dos minutos de la reanudación Suiza botó su primer saque de esquina. No pasó nada. Dos minutos después Azpilicueta se jugó la amarilla. No la vio y cortó la contra suiza.

Dani Olmo en sus primeros cinco minutos creó dos peligros, aunque el primero venía precedido de un fuera de juego de Morata.

En el 54 Gerard Moreno sustituyó a Morata. Este cambió me extrañó. Al minuto Zakaria estuvo a punto de empatar tras un córner. El mediocentro suizo cabeceó fuera, pegado al palo. Suiza comenzaba a creérselo. Y nosotros pasábamos por un bache.

Ferran Torres en el 58 se fabricó una ocasión al saque de falta de Koke, Era muy complicado lo que intentó. La jugada terminó en saque de esquina.

Pedri que arrancó muy bien el partido, no aparecía en esta segunda mitad. Y lo notábamos. A pesar de la presencia activa de Dani Olmo.

Unas manos milagrosas de Unai Simón en el 63 evitaron el empate, tras una contra vertiginosa de los suizos. No salíamos del bache, a pesar de un par de acciones puntuales.

Al filo del 68 Shaqiri nos empató. Una falta de entendimiento en nuestro medio campo, entre Busquets, Pedri y Alba, provoca la pérdida del balón. Suiza se lanza arriba por nuestra banda izquierda y también aprovechan la descoordinación de nuestros centrales. Shaquiri remata prácticamente a placer el pase de Freuler. Koke y Azpilicueta, desde la banda contraria, llegan a la desesperada pero tarde.

Al gol suizo llegaron unos minutos de desconcierto español. Los suizos estaban crecidos. Y nosotros hundidos en nuestro bache. Empezamos a sacar la cabeza del hoyo en el 74: una buena internada de Azpilicueta que no encontró rematador y al minuto una ocasión de Olmo que acabó en córner. Y en el 76 roja a Freuler, por una entrada durísima sobre Gerard Moreno. Esta acción nos daba un respiro (y algo más en caso de prórroga).

El doble cambio de Suiza (min. 80) también fue chocante: quitó a dos delanteros, incluido Shaqiri (tocado),

La superioridad numérica de La Roja se traducía en la posesión. La pelota ya no era de ellos. Mas no creábamos peligro ni finalizábamos las jugadas. Salvo un remate de Moreno en el 84.

Daba la impresión que el primer objetivo suizo era la prórroga. Y asumo que el segundo sería jugarse el pase en los penaltis.

Suiza en 10 defendía con ocho y fiaba su ataque a aislados intentos individuales.

Se añadían cuatro minutos.

Mi deseado Marcos Llorente entraba en el primer minuto del descuento. Sustituía a Koke. ¡Menos mal! Lo digo por jugar de centrocampista y no de lateral derecho.

El encuentro terminó 1-1. Suiza y España afrontaban su segunda prórroga consecutiva. Ellos con uno menos.

A Ferran y Pedri nos los veía frescos. Luis Enrique dio entrada a Oyarzabal por Ferran. Buen cambio en mi opinión.

Los primeros minutos fueron un monólogo español. Busquets dominaba la situación. Estaba muy cómodo. Y Gerard Moreno pudo marcar en el 92, cuando remató desde la frontal del área chica. Suiza no salía de su campo. No podían. Nuestra defensa estaba en su campo, delante del círculo central.

Sommer metía una buena mano a un disparo de Alba desde fuera del área (min. 95). Rechazó un remate de Olmo, un minuto después, que pudo ser gol.

Ricardo Rodríguez, el lateral zurdo suizo reconvertido a central tras la expulsión, se multiplicaba. En la misma medida que las ofensivas de La Roja. Y cuando superábamos a Rodríguez nos encontrábamos a Sommer. Como le pasó a Gerard Moreno en el 100. El meta achicó su portería y salvó el gol. En el 102 le sacó un excelente disparo a Oyarzabal, desde el vértice del área, tras una pugna por el balón que se llevó Llorente. Sommer volvía ser el héroe de su selección.

El marcador no cambió en el primer cuarto de hora de la prórroga. ¿Sería la hora de Adama Traoré?

Pedri reapareció en el 108, peleando un balón en las inmediaciones del banderín de córner. Recuperamos la posesión gracias a esa acción y Marcos Llorente dispuso de una ocasión al lado del punto de penalti. Rodríguez desbarató el intento. Olmo lo intentó en el 111, gracias a una subida de Jordi Alba. El propio Olmo, en el corazón del área, la tuvo al minuto a pase de Llorente.

Thiago entró en el 112 por Pau Torres.

Varios barullos en el área suiza sobre el 114 acabaron en un saque de esquina que Busquets cabeceó suave y abajo. Ahí estaba Sommer.

Gerard Moreno pudo hacer algo más en el 117. Le pudo la ansiedad y el egoísmo del delantero.

Rodri entraba por Pedri en el 118 y medio. ¿Pensando en los penaltis?

Alargaron un minuto. La última jugada fue una falta que llegó a la banda derecha. Llorente puso el pase y Rodri cabeceó alto, muy alto.

Nos íbamos a los penaltis. Suiza había eliminado así a Francia (tras remontar un 3-1 en contra).

El primero en lanzar fue Busquets. Al poste. Al palo contrario al que se lanzó Sommer. Suiza marcó el suyo.

Dani Olmo anotó. Ellos no: lo paró Unai Simón.

Sommer se lo paró a Rodri. Unai Simón volvió a pararlo, por el mismo lado que el anterior. ¡Qué mejor reivindicación que ésta! 1-1 tras tres lanzamientos para cada selección.

Gerard Moreno fusiló el suyo. Vargas la mandó arriba. Si Oyarzabal marcaba ¡a semifinales!

Oyarzabal no falló!!!

Comentaba con La Mundana que Suiza había metido los cinco penaltis contra Francia y que hoy solo uno (de los cuatro lanzados).

Si consideraba llegar a cuartos un objetivo cumplido para España, este pase a semifinales es todo un éxito. Se mire como se mire. Y ya ni les cuento a partir de ahí…

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Cuidado con Suiza

España Suiza

Cuidado con Suiza, nuestro rival hoy de cuartos de final de esta Eurocopa. Si han eliminado a Francia, la gran favorita, por algo será. Y además lo hicieron tras un remontar un 3-1 en contra.

Los suizos son rocosos, corren mucho y se plantan muy bien en el campo. De esos equipos que te complican la vida. Por otra parte, tampoco creo que vuelvan a dar el campanazo como en octavos. Me preocupa más lo nuestro. Pasamos de un pesimismo total a la más exagerada euforia. Ni una cosa ni la otra. Ya conocen mi opinión respecto a La Roja en este sentido: hemos cumplido con creces llegando a cuartos. No pasábamos de octavos desde que ganamos la Eurocopa 2012.

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Francia de más a menos

Francia

En esta Eurocopa 2020 Francia ha ido de más a menos. Al contrario que España cuyo camino está siendo de menos a más. Los franceses han ido tan a menos que han sido eliminados por Suiza en octavos. Los franceses arrancaron el campeonato mostrando todo su poderío, derrotando a Alemania. Luego pincharon con un empate y ayer los mandaron a casa. Así que en cuartos tendremos enfrente a la bien plantada y rocosa Suiza.

Francia, al igual que España frente a Croacia, llegó a tener una ventaja de 3-1 después de remontar un gol adverso, el que abrió el marcador. Ambas selecciones -Francia y España- vieron como les reducían la ventaja y les empataban a tres en los minutos finales. La buena noticia para La Roja, tras su prórroga, es que su posible rival de cuartos también afrontaría media hora extra de partido. En el caso de franceses y suizos además tuvieron el añadido del estrés extra de la tanda de penaltis. Mbappé falló el suyo, el último. El décimo de la tanda, que era el undécimo del partido (Lloris, el meta galo, le paró uno a los suizos cuando mandaban 0-1 en el marcador y que salvó a los franceses de un insalvable 0-2, tal y como estaban jugando los del gallo).

Ayer fuimos testigos de dos grandes partidos que sumaron 14 goles. 3-5 en el Croacia-España y 3-3 en el Francia-Suiza. Además, 11 penaltis en el Francia-Suiza con una tanda de 10 lanzamientos en los que se transformaron nueve. ¡No se puede pedir más emociones! Mientras, la telebasura deportiva de la medianoche dedicó el arranque del programa y 45 minutos al fallo de Mbappé. Tuvieron un corresponsal desplazado en el hotel de Bucarest donde se alojaba la selección francesa. ¿Y en el de La Roja en Copenhague? Dejé de ver el programa a los tres cuartos de hora, absolutamente indignado ante el ninguneo a la selección española y al fútbol. Habíamos vivido una gran jornada con dos grandes partidos y ponían el foco en lo negativo. ¡Con su pan se lo coman!

P.D.: sobre Mbappé hay que recordar a los madridistas que no hay que preocuparse, porque a nosotros no nos pitan penaltis a favor.

P.D. bis: Mbappé se ha despedido de esta Eurocopa marcando los mismos goles que yo.

 

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La selección de suplentes a cuartos

Fredemann Vogel Getty AS

Se me hace raro ver a La Roja vestida de blanco. Pero no tanto como algunas decisiones de Luis Enrique. Por ejemplo sustituir a Jordi Alba por Gayá en el equipo titular (en el 77 Gayá se retiró tocado y salió Alba). O insistir con suplentes en el once (los centrales y dos de los tres delanteros). También me parece raro prescindir de Marcos Llorente, cuya temporada en el medio campo del campeón de Liga ha sido sobresaliente. Finamente jugó Morata y Gerard Moreno se quedó en el banquillo. Tiene su lógica. A pesar de todos los pesares Morata ha metido un gol y Moreno no. Ambos han fallado un penalti. Morata (y Koke) ha errado ocasiones, mientras Moreno ni siquiera las ha tenido para pifiarlas (o acertar). 

España salió arrolladora. Croacia estaba desbordada. Busquets era el hombre del partido. Pedri y Koke se movían al ritmo que marcaba el azulgrana. Morata presionaba arriba, como ha hecho desde el inicio del campeonato. En este aspecto su labor es encomiable. Sarabia y Ferran Torres le acompañaban en la  delantera. Y creaban peligro desde las bandas. En los primeros 20 minutos tuvimos dos ocasiones, la más clara de Koke (y por partida doble). Pero cuando nos la prometiamos tan felices surgió el error garrafal de Unai Simón. Un pase atrás de Pedri, desde el medio campo, no lo controla (era fácil y debió confiarse) y el balón entra en nuestra portería. Un inmerecido 1-0 para Croacia en el minuto 20. Y recordaba lo escrito esta mañana en la previa: 

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Afortunadamente Simón enmendó ese fallo con dos paradas decisivas. En la primera evitó el empate a dos croata, en la primera gran jugada de Modric. Y en la prórroga salvó con un paradón el 4-3 para Croacia.

Tras el 1-0 nos vinimos abajo. Estábamos a merced de Croacia. Tardamos un cuarto de hora largo en recuperar nuestro juego, Y cuando lo logramos llegó el empate. En el 38 empató Sarabia. El portero croata rechazó un tremendo disparo de Gayá y la pelota la recogió Sarabia. 1-1. Resultado con el que se alcanzó el descanso.

A Modric prácticamente no le habíamos visto en la primera mitad. Adelantó su posición de salida tras el descanso. Pero España volvía a parecerse al de la primera mitad antes del gol croata.

Un pase de Pedri a Ferran Torres, en la banda izquierda. Torres corre la banda y centra al área. Azpilcueta, de nueve, se impone en el salto y cabecea con poderío a la red. Minuto 56 y 1-2. Se le había dado la vuelta al marcador. 20 minutos después Ferran Torres ponía el 1-3. Un balón largo – de unos 40 metros- de Pau Torres (que había entrado por Eric García) lo gana el extremo por velocidad y picardía. Encara al meta y lo bate por bajo. El resultado era para frotarse los ojos.

Mas Luis Enrique no puede dejar de ser Luis Enrique. Y sus cambios debilitaron el equipo. Y así del 1-3 pasamos al 3-3. Algo inexplicable. ¿Falta de experiencia? ¿Desajustes por los cambios? El caso es que nos fuimos a la prórroga.

Después de la intervención salvadora de Unai Simón anotaron Morata y Oyarzabal. 3-5 en la primera parte de la prórroga. No daba la impresión que fuesen capaces de volver a remontarnos. Y de paso era nuestro segundo partido consecutivo marcando cinco goles. Que pudieron seis si un remate de Dani Olmo no se hubiese estrellado en el poste.

Los suplentes Sarabia y Ferran Torres habían cumplido con creces. Y con goles. Morata se reivindicaba con un golazo, de nueve puro (parando la pelota con el pecho y desembarazándose del defensa para fusilar al portero). Tanto importante, el del 3-4.

Desde nuestra racha triunfal (Eurocopa 2008, Mundial 2010 y Eurocopa 2012) no alcanzábamos unos cuartos de final. Y como decía esta mañana, en la previa, cumpliamos nuestro objetivo llegando a los cuartos de esta Eurocopa. Preguntaba en el título del post “¿España de menos a más?“. Ahora parece claro que sí vamos a más. Nos queda por conocer nuestro rival de cuartos, Francia o Suiza. Hemos recuperado la moral y el gol.

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¿España de menos a más?

Stuart Franklin Getty AS

¿Irá España de menos a más en esta Eurocopa? Hay signos esperanzadores, como la vuelta de Busquets que además mejora el rendimiento de Pedri, el estado de forma de Koke y Jordi Alba o el afianzamiento de Azpilicueta en el lateral derecho (esto último es un deseo, pero no creo que Luis Enrique vuelva a las andadas tras el rendimiento del último partido). Nuestros puntos débiles siguen siendo la portería, la pareja de centrales, encontrar hueco a Marcos Llorente en el once y Morata. Igual la solución pasa por sentar al delantero centro y dar entrada a Llorente por la derecha con Gerard Moreno en la punta de ataque. El estado anímico de Morata parece bajo. ¿Es mejor sentarle o seguir apoyándolo de titular? La fase de los experimentos ya pasó. A partir de hoy ya todo son finales. Un tropiezo y a casa. 

Esta selección de suplentes ha logrado el primer objetivo: clasificarse para octavos. Pero no ha conseguido ser primera de grupo, que nos llevaría a enfrentarnos a Ucrania. Un rival más asequible que el de hoy, Croacia. Subcampeona del mundo. Conseguir una plaza en cuartos de final sería un logro para estar satisfechos. Y a partir de ahí todo lo que venga sería un éxito. No llegar a cuartos es un pinchazo. Atribuible a nuestros deméritos en la fase de grupos.

En este tipo de torneos las selecciones triunfadoras van de menos a más. Lo contrario es como la gaseosa. Miren a Países Bajos o a la misma Italia, cuyo fútbol fue el más vistoso hasta que se toparon con Austria en octavos y se clasificaron por los pelos, tras una prórroga (y un penalti no señalado, que de haberlo materializado los austriacos les hubiera mandado a casa). 

A partir de octavos el rol de los guardametas es clave. Donnarumma fue un bastión para Italia, como lo fueron Courtois para Bélgica y el meta checo. Hoy toca confiar en Unai Simón.

 

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