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Eric Burdon sigue siendo un animal

EB

Eric Burdon demostró anoche en el Teatro Lara que sigue siendo un animal. A pocos días de cumplir 72 años demostró estar en plenas facultades vocales. Me habían llegado ecos de su actuación en Barcelona (el pasado fin de semana). Mis apetencias por verle fueron en aumento. Nunca le había visto en directo. A la entrada del teatro Pedro Ruy Blas nos contaba anécdotas -a Vicente Paniagua y a mi- de su primera y única actuación en Madrid con The Animals. Fue en la sala Monaco (1965). Minutos antes habíamos hablado del cantante en un coro en el que estaba Julio Ruiz (Radio 3). Vicente contaba que había hecho la mili con Teddy Bautista y que había visto a Canarios en Alcazar de San Juan (su pueblo) con un cantante llamado Johnny Falker, el sustituto de Bautista. “Qué coño, ese es Pedrito” le contestó Teddy. Pedro nos contó que el apodo se le ocurrió en el local donde debutó con la formación. Se inspiró en las botellas de Johnny Walker del bar.

Ya sentados coincidimos con Javier Vargas a nuestro lado. Otra coincidencia: antes de entrar Mariskal Romero me contó que había venido con él, que había estado entrevistándole en su emisora… Tras los saludos y presentaciones de rigor Javier nos relató pormenores de una actuación de hacía media década. Se fueron a cenar juntos después. El guitarrista aun estaba pasmado del saque del inglés. Y tras la hora y media de actuación de ayer soy yo quien está asombrado del poderío de su garganta y sus pulmones.

Coincidimos con ambos músicos (PRB y JV) en los nombres de referencia que han influido en su carrera (Nueva Orleans, Bo Diddley, John Lee Hooker, etc.). Javier añadió un detalle: establecía un paralelismo con Joe Cocker y echaba en falta un éxito cinematográfico para que Burdon hubiese alcanzado las cimas a las que ha llegado Cocker. Y mira que Burdon ha tenido hits a lo largo de su carrera.

Le acompañaba una banda veterana y eficaz: Eric McFadden (guitarra), Billy Watts (guitarra), Terry Wilson (bajo), Red Young (teclados), Teresa James (teclado y flauta), Tony Braunagel (batería) y Wally Ingram (percusión). Durante los 90 minutos desgranaron las grandes canciones de sus varias épocas con The Animals, War y temas nuevos de última grabación ‘Til Your River Runs Dry. Con una carrera tan dilatada se quedaron varios clásicos sin tocar. Personalmente eché en falta el “Paint It Black” de los Rolling Stones. Las piezas nuevas están muy bien. Especialmente “Water“, el primer sencillo, sobre el que gira el álbum.

Empezó muy fuerte, con “When I Was Young” -con una letra actualizada en la que citaba a Beatles, Bo Diddley, etc.- y la mencionada “Water“. El despliegue vocal, todo fuerza y garra, me hizo dudar sobre como podría seguir adelante. Siguió, vaya si siguió. ¡Resultó ser un calentamiento!

La versión de “Spill The Wine” (de su primer disco con War) fue memorable. Como la novedad que supuso escuchar la intro de “The House Of The Rising Sun” con guitarra acústica (electrificada) en vez del tradicional órgano. Podría desmenuzar este concierto privado pero nunca sería capaz de describir las emociones vividas. La música de Eric Burdon ha formado parte de la banda sonora de mi infancia y juventud. Lo mismo le pasaba a los demás asistentes. Se notaba en las caras de felicidad al acabar el show. Esas sonrisas de satisfacción. Buen rollito a tope.

P.D.: la camiseta negra de EB con el simbolo hippie, así como unas gafas psicodélicas con los colores del arco iris, ayudó a retrotraernos a otros tiempos.

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Un siglo de canciones 113: Tobacco Road (por Gustavo Sierra)

Retomamos un poco las canciones con el tema de los lugares malditos, en esta ocasión, en vez de una ciudad (como Ámsterdam o Nueva Orleans), sólo una calle: la Calle del Tabaco, “Tobacco Road”, canción en un estilo de Country-Blues escrita por el cantante y compositor John D. Loudermilk, y que se asegura tiene cierto carácter semibiográfico, ya que habla de la vida de un chico que crece en su pueblo, Durhamp, Carolina del Norte. De nuevo encontramos los elementos de historia maldita de toda buena canción de “chico pobre”: una familia rota (madre muerta, padre borracho), un sitio opresor en donde no abundan las esperanzas y cualquier acción que se haga acaba siempre hundiendo al personaje en la miseria; y la imposibilidad de huir de ahí, a pesar de las ganas de hacerlo y comenzar una nueva vida.

Tobacco Road

I was born in a dump,
Mamma died and daddy got drunk,
Left me here to die or grow
In the middle of Tobacco Road.
Wo wo wo
Grew up in a rusty shack,
All I owned was hangin’ on my back.
Only you know how I loathe
This place called Tobacco Road,
But it’s home.
The only life I’ve ever known
Only you know how I loathe
Tobacco Road

Gonna leave get a job
With the help and the grace from above
Save my money get rich I know,
Bring it back to Tobacco Road.
Wo wo wo
Bring dynamite and a crane,
Blow it up, start all over again.
Build a town, be proud to show,
Give the name Tobacco Road
But it’s home.
The only life I’ve ever known
I despise you ‘cos you’re filthy,
But I love you ‘cos you’re home.

Carretera del Tabaco

Nací en una casucha,/ mamá murió y papá se emborrachó,/ me abandonaron aquí para morir o crecer/ en medio de la carretera del Tabaco./ Crecí en una choza enmohecida,/ todo lo que poseía colgaba de mi espalda./ Sólo tú sabes cómo aborrezco/ este sitio llamado carretera del Tabaco,/ pero es el hogar./ La única vida que he conocido siempre/ Sólo tú sabes como aborrezco/ la carretera del Tabaco.// Me voy a ir para conseguir trabajo/ con la ayuda de la gracia de arriba/ Ahorrar mi dinero para hacerme rico sé,/ devolverlo a la carretera del Tabaco./ Traer dinamita y una grúa,/ hacerlo volar, comenzar todo de nuevo,/ construir un pueblo, estar orgulloso de enseñarlo,/ darle el nombre de carretera del Tabaco/ porque es el hogar./ La única vida que he conocido siempre/ Te desprecio porque eres inmunda,/ pero te amo porque eres el hogar.

John D. Loudermilk

Lyrics (published in UK, the Nashville Teens hit version)
TOBACCO ROAD
w & m by John D Loudermilk
©1960 Cedarwood

NOTA: road puede traducirse tanto por “carretera” y “camino” como por “calle”; al existir también en España, al menos, la diferenciación de vías en “calle”, “carretera” y “camino”, he decidido traducirlo por “carretera”, aunque las otras dos palabras también cuadran perfectamente.

Sin embargo, Loudermilk no tuvo demasiado éxito con esta canción, por lo que, en su calidad de compositor de RCA, cedió la canción a un grupo inglés llamado The Nashville Teens, que le dieron su acompañamiento pop:

En las voces de este grupo de Pop británico, la canción se convirtió en un pequeño éxito, y con él vinieron las versiones de todo tipo. Éstas fueron algunas de las primeras. La primera que presentamos, a cargo de Lou Rawls, profundizando en las raíces de Blues de la canción en su versión Soul:

Y, la segunda por partida doble, a cargo del bluesman experimental británico Eric Burdon con la nueva formación de los Animals:

En 1970, con su nuevo grupo, War, Mr. Burdon la recuperaría para darle un aire más Funky en su disco “Eric Burdon Declares War:

Y aquí los tienes en vivo, desde París, en el año 71, en una versión más fogosa.

Y, por supuesto, el grupo gracias al cual conocí la canción, en clave de Folk-Rock y psicodelia, los grandes Jefferson Airplane:

Pero no para ahí la cosa: en 1969, uno de esos grandes grupos de rock duro que versionaban clásicos del Soul y del Rythm’n’Blues traducidos al Rock Psicodélico, también contribuían a la versatilidad de esta canción. Rare Earth:

Y Jimi Hendrix, cómo no… En la Wikipedia se asegura que realizó una versión inédita del tema. Por ahora lo único que he encontrado es este vídeo, en el que se asegura que el gran Hendrix colabora en esta versión en directo de, nuevamente, Eric Burdon & War:

Y, bueno, la lista de esta genealogía musical (como lo llamó una buena amiga mía), sería casi infinita, cosa que pasa cuando las canciones se convierten en eso que llaman estándares. Así que vamos a ir finalizando con una versión curiosa en español de México, a cargo de David Lee Roth, ex-vocalista de Van Halen, titulada “La Calle Del Tabaco”:

Y, por lo de llamativo que tienen para nosotros los grupos de rock no-anglosajones o incluso españoles, mencionar estas dos versiones, cada una respectivamente de un grupo serbio. La primera se trata de Smak, un grupo de rock progresivo de los años 70:

Y la otra por parte de Disciplina Kičme (o Disciplin A Kitschme), otro grupo serbio, pero de heavy metal:

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Un siglo de canciones 112: “The House Of The Rising Sun” (por Gustavo Sierra)

Cuando la voz ronca y potente de Eric Burdon y el vibrante órgano de Alan Price comenzaron a tocar unos acordes que no sólo se convertirían en históricos, sino que ya eran históricos, cuando hacia 1965 los Animals acompañaban en gira a Chuck Berry, quizás desconocieran que estaban devolviendo a su dimensión popular a una canción tan vieja, tal vez, como la ciudad de Nueva Orleans.

Artistas de todos los campos, desde dramaturgos y novelistas hasta bluesmen y blueswomen, anónimos o conocidos, entre el siglo XIX y el siglo XX, describieron la ciudad de Nueva Orleans (la ciudad colonial estadounidense por excelencia, en donde se mezcla el pasado francés, español y el anglosajón con la cultura afroamericana y el inmemorial legado indio: un auténtico crisol de culturas) como un lugar en el que la oportunidad se vuelve vicio y la gente que va a ella a vivir acaba atrapada en un destino de corrupción e inmoralidad sin salida: una ciudad en donde todo es posible, pero a qué precio. Ése es precisamente el origen de la canción folklórica más conocida del mundo: “The House Of The Rising Sun”. Los orígenes de la canción son imprecisos, ya que es tan versátil a través de sus versiones que no se puede decir si es la nieta de una antigua canción inglesa, como sostiene Alan Lomax –el gran folklorista estadounidense-, o si es un blues hecho por negros. Pero no sólo su música es así de versátil, sino también su letra: la canción nos habla en primera persona de alguien que, económica o moralmente, se ha arruinado en un antro conocido como La Casa del Sol Naciente, pero no hay una clara letra arquetípica, y el protagonista de la canción puede ser tanto un hombre como una mujer, en cuyo caso, la temática de la canción cambia considerablemente. Si es una mujer la que canta, “La Casa Del Sol Naciente” resulta ser un prostíbulo en donde ella ha vendido su ser y su vida y le resulta imposible salir de ahí; pero si es un hombre, y aún sin descartar la teoría del prostíbulo, viene a ser más bien una casa de juegos en donde el protagonista se ha arruinado y la única manera de salir de la miseria es volver a probar a suerte en el antro. O puede, poniéndonos metafísicos, que la Casa del Sol Naciente sea una metáfora sobre la ciudad de Nueva Orleans, o un arrabal suyo –o todos en conjunto-, tal y como se ha descrito. No obstante, en el enlace de arriba a la Wikipedia, se recogen algunos lugares, que ya no existen, que reclaman haber sido la famosa casa del amanecer (quizás llamada “del sol naciente” porque en ella te daban las del alba).

Como toda canción folklórica, sus orígenes no son claros, y mucho menos su autoría. Alan Lomax sostenía que la autoría de la canción pertenecía a dos estadounidenses de Kentucky, Georgia Turner (a la que produjo la canción) y Bert Martin (lo cual explicaría la ambigüedad del narrador) en base a una tradicional melodía inglesa:

La versión más antigua registrada pertenece a Clarence “Tom” Ashley, quien la aprendió de su abuelo, y Gwen Foster, en 1934:

En 1938 la grabaría el cantante country y directivo discográfico Roy Acuff: obviamente, la canción debió de empezar a volverse muy popular en Estados Unidos a causa de la Gran Depresión, que marcó las dos décadas siguientes tanto social como culturalmente:

Así, en los años 40 y 50, los jóvenes folkloristas y cantautores que surgieron en la posguerra la convirtieron en un estándar en sus recitales y grabaciones, dándole su identidad étnica dependiendo, a menudo, de la del cantante: Leadbelly, Woody Guthrie, Pete Seeger, Odetta… Hicieron sus versiones, como de las grandes canciones populares norteamericanas, quizás orientadas a la temática más social que folklórica en ocasiones.

Y así, de los viejos folksingers pasó a los jóvenes cantautores de Folk y Country que se arremolinaban en torno a los cafés del bohemio Greenwich Village neoyorquino: uno de ellos fue Dave Van Ronk, quien, al parecer, le dio a la canción un toque personal muy original con sus arreglos, y se la enseñó a otro joven folksinger llegado de las tierras de Minnesota:

Así pues, cuando en 1962 apareció el primer disco de Bob Dylan, de título homónimo, Van Ronk se disgustó mucho con él porque en los créditos del disco su versión de “The House Of The Rising Sun” no aparecía como acreditado de los arreglos, aunque tampoco venía ninguna otra indicación:

Sin embargo, ni Van Ronk ni Dylan fueron los únicos en grabar su versión de la canción, ya en 1960 lo había hecho Joan Baez en un estilo más próximo al blues, probablemente aprendida de Seeger:

Ésta es la letra más tradicional que he encontrado -según el enlace– con protagonista femenina:

The House Of The Rising sun

There is a house in New Orleans They call the Rising Sun.
It’s been the ruin of many a poor girl, and me, O God, for one.

If I had listened what Mamma said, I’d ‘a’ been at home today.
Being so young and foolish, poor boy, let a rambler lead me astray.

Go tell my baby sister never do like I have done.
To shun that house in New Orleans they call the Rising Sun.

My mother she’s a tailor; she sold those new blue jeans.
My sweetheart, he’s a drunkard, Lord, Lord, drinks down in New Orleans.

The only thing a drunkard needs is a suitcase and a trunk.
The only time he’s satisfied is when he’s on a drunk.

Fills his glasses to the brim, passes them around.
Only pleasure he gets out of life is hoboin’ from town to town.

One foot is on the platform and the other one on the train.
I’m going back to New Orleans to wear that ball and chain.

Going back to New Orleans, my race is almost run.
Going back to spend the rest of my days beneath that Rising Sun.

La Casa Del Sol Naciente

Hay una casa en Nueva Orleans. La llaman El Sol Naciente./ Ha sido la ruina de muchas pobre chicas, y yo, Oh Dios, para una.// Si hubiera escuchado lo que mi mamá me dijo, estaría hoy en casa./ Siendo tan joven y tonto, pobre muchacho, dejé que un vagabundo me descarriara.// Dile a mi hermana pequeña que nunca haga lo que yo he hecho./ Que rehúya de esa casa de Nueva Orleans que la llaman El Sol Naciente.// Mi madre es costurera; vendió esos vaqueros nuevos./ Mi novio es un borracho, Señor, Señor, bebe en Nueva Orleans.// Lo único que un borracho necesita es una maleta y un baúl./ El único momento en el que está satisfecho es cuando está bebido.// Llena sus vasos hasta el borde, los pasa a su alrededor./ El único placer que obtiene de la vida es vagar de pueblo en pueblo.// Un pie está sobre el andén y el otro en el tren./ Vuelvo a Nueva Orleans para llevar esa bola con cadena.// Vuelvo a Nueva Orleans, mi carrera está casi acabada./ Vuelvo a pasar el resto de mis días bajo ese Sol Naciente.

La versión de Dylan cruzó el charco, y llegó a uno de los jóvenes grupos de blues y rythm’n’blues británicos: The Animals, grupo que –en mi opinión- interpretaron de una manera más profesional la música tradicional afroamericana; y así, el grupo encabezado por Eric Burdon y Alan Price, puso en las listas de éxitos una de las canciones más conmovedoras del imaginario tradicional estadounidense, no sé si cambiando la letra, o apoyándose en alguna de las innumerables versiones existentes.

The House Of The Rising Sun

There is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it’s been the ruin of many a poor boy/ girl
And God I know I’m one

My mother was a tailor
She sewed my new bluejeans
My father was a gamblin’ man
Down in New Orleans

Now the only thing a gambler needs
Is a suitcase and trunk
And the only time he’s satisfied
Is when he’s on a drunk

Oh mother tell your children
Not to do what I have done
Spend your lives in sin and misery
In the House of the Rising Sun

Well, I got one foot on the platform
The other foot on the train
I’m goin’ back to New Orleans
To wear that ball and chain

Well, there is a house in New Orleans
They call the Rising Sun
And it’s been the ruin of many a poor boy
And God I know I’m one

La Casa Del Sol Naciente

Hay una casa en Nueva Orleans/ que la llaman El Sol Naciente/ y ha sido la ruina de muchos pobres chicos-chicas/ y Dios sabe que soy uno de ellos.// Mi madre fue costurera,/ cosió mis vaqueros nuevos,/ mi padre fue un jugador/ en Nueva Orleans.// Lo único que necesita un tahúr/ es una maleta y un baúl,/ y el único momento en que está satisfecho/ es cuando está bebido.// Oh madre, dile a tus hijos/ que no hagan lo que yo he hecho,/ pasar vuestras vidas en el pecado y en la miseria/ en la Casa del Sol Naciente…

La interpretación de los Animals fue versionada por un grupo de pop catalán llamado Els Dracs (los dragones) como “La Casa Del Sol Neixent”:

Más versiones indispensables. Comenzando con los cantautores de la posguerra. Woody Guthrie interpretándola como balada country:

Pete Seeger, por su parte, prefiere una interpretación más cercana al blues:

La impresionante Odetta:

Y, siguiendo con las damas negras de la canción, la gran Nina Simone:

La sudafricana Miriam Makeba:

De las versiones de los nuevos cantautores estadounidenses de los 60, me gustaría resaltar la de Tim Hardin –uno de mis favoritos-, que parece basarse mucho en los arreglos Van Ronk-Dylan. Escúchala.

Y es que, ni siquiera un bluesman progresivo como era el señor Jimi Hendrix pudo resistirse a la fuerza de esta canción y hacer su propia versión, aunque instrumental:

Vamos acabando, dando un salto en el tiempo, con la  hermosa versión de la cantautora irlandesa Sinéad O’Connor:

Y, finalmente, como le vi hace unos días en televisión, Mr. Eric Burdon, gozando de buena salud:

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Un siglo de canciones 98: “To Love Somebody” (por Elena Gabriel)

28 de marzo de 2011

…you don’t know what it’s like…

A finales  de  los años 60, mi padre me llevó al estreno de Monterrey Pop, la película de D. A. Pennebaker.  No tendría ni 12 años pero… ¡¡¡wow!!!  …salí iluminada: de mayor, sería Grace Slick. O tal vez Janis Joplin. Y Eric Burdon me robó el corazón… llegaban los días de la música RABIOSA. Pero para rabia, Otis Redding.

Otis y Booker T & the M.G.s  me sacudieron de mi asiento y eso fue una fiesta. Jamás había oído hablar de él. Tenía que comprarme sus discos, tenía que informarme, tenía que saber más… Pero lo poco que supe en ese 1969 fue que ya no habría más discos ni actuaciones, ya no se entregaría tan generosamente a un público agradecido… hacía dos años que estaba muerto y enterrado.

¿Fin de la historia?

No. Por entonces también estaba descubriendo a los Bee Gees, melodías  infantiles, pequeñas canciones que explotaban mágicamente en mi cabeza y en mi corazón; entre Jefferson Airplane, Stones y Bee Gees, mi Olimpo musical me hacía atravesar la adolescencia -etapa de descubrimientos donde las haya- sobre una alfombra mágica de sonido y hormonas. 

Escuché “To Love Somebody” por primera vez en ese año 1969. Algo tenía… ¿subliminal? ¿Droga? ¿Secta? Todas esas palabras de moda en  aquellos tiempos… Y me volvía Otis Redding a la cabeza. Qué gran canción, “To Love Somebody”…  Qué gran artista, Otis Redding. Qué pena que entre USA y Australia no se hubieran puesto de acuerdo para que el gran Otis cantara la gran”To Love Somebody”.

 

Y pasaron los años, como en los cuentos infantiles.

En 2005   descubro la verdadera historia de esta canción: Los Bee Gees la escribieron para Otis Redding…

…estaba cantado. Lo sabía. Lo supe desde siempre, desde niña. Esa canción  ERA Otis.

En julio de 1967, los Bee Gees sacaban su tercer LP “Bee Gees First” (los dos anteriores solamente se habían editado en Australia y Nueva Zelanda). También era el primero para Polydor.

La banda estaba formada por Barry Gibb como cantante y guitarra, Robin a los teclados, Maurice al bajo, Colin Petersen a la batería y Vince Melouney a la guitarra solista. De este disco saldrían tres grandes hits: “Holiday”, “New York 1941 Minning Disaster” y “To Love Somebody”, segundo single extraído del álbum. La canción era un encargo a Barry Gibb de su manager, Robert Stigwood. La intención era que Otis Redding la cantara.

Barry y Robin Gibb la escribieron en el Hotel  St. Regis, en Nueva York… curiosamente, el día en que nacía “To Love Somebody” moría otra leyenda, Brian Epstein. Era el 27 de agosto de 1967.

Barry Gibb, en una entrevista a Mojo Magazine en 2001, dijo abiertamente que compuso la canción también pensando en su manager y productor, Robert Stigwood, australiano, gay y personaje esencial del showbiz londinense. “Robert me pidió que escribiera una canción para Otis, pero pensando en él. Robert significaba mucho para mí, no era algo sexual sino una inmensa admiración hacia ese hombre tan capaz y talentoso...”

En cualquier caso, Otis no tuvo tiempo. En diciembre, el avión en que viajaba se estrellaba y moría con 27 años, dejando un legado difícil de superar y “Sitting On The Dock Of The Bay” como single póstumo. 

De manera que un año y medio más tarde, Barry Gibb y Robert Stigwood decidieron incluirla en el long play con él que los Bee Gees debutaron internacionalmente.

To Love Somebody” llevaba “Close Another Door como cara B. Su éxito fue paulatino. Subió al puesto 17 en las listas Americanas, al 6 en Australia y al 41 en Reino Unido. No fue su gran éxito como banda pero sí fue una de las canciones más versionadas.

La han cantado tantos… desde Joe Cocker hasta Lulu, pasando por  Dusty Springfield, Simply Red o Michael Bolton.

Janis Joplin decepcionó: tal vez esperábamos mucho de la enorme artista tejana y su versión fue demasiado libre.

Eric Burdon, sin embargo, hizo su cover con los Animals en 1968, recuperando toda la energía y el desamor que empapan el tema. Probablemente, Otis Redding la hubiera hecho de un modo parecido… Su versión no alcanzó las listas pero sigue considerada como una de las mejores.

Nina Simone la grabó en 1969 y sigue estando entre las favoritas (incluso la grabó en italiano).

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