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Tres puntos más y una jornada menos

Denis Doyle Getty AS

El Real Madrid 2 Getafe 0 tiene su mejor resumen en que el líder logró tres puntos más y queda una jornada menos.

Ancelotti que tenía claro que este duelo no estaba para bromas y que el compromiso del martes es de aupa, a pesar del favorable 1-3 de la ida. Alivió a Carvajal, Kroos y Modric. Puso a Marcelo por el tocado Mendy, situando a Lucas Vázquez y Marcelo de laterales. Apostó por las piernas frescas y los pulmones de Fede Valverde y Camavinga para escoltar a Casemiro. Y arriba Rodrygo, Benzema y Vinicius.

La apuesta por los dos medios fue todo un acierto. Menudo partidazo de ambos. Valverde ocupó todo el campo, de lado a lado y de abajo a arriba. Camavinga es un prodigio de colocación. Está siempre en el sitio que debe estar y se ofrece siempre para ayudar a sus compañeros y descongestionar el juego.

La primera parte del Madrid fue mejor que la primera. En la primera anularon un gol a Benzema por fuera de juego de Rodrygo. En el campo no lo vi. Fue un balón largo de Alaba desde la defensa. El brasileño corrió, controló y se la pasó a Benzema.

Poco a poco el Getafe, muy bien plantado, empezó a conseguir que se jugase a lo que ellos querían. Nos desactivaron momentáneamente. Estaba claro que un gol cambiaría la inercia. Este llegó en el 37. Vinicius, que había dejado destellos, metió un balón al área, desde su banda izquierda, a lo Modric. Es decir, con el exterior. Casemiro en plancha, al estilo clásico de los delanteros centro, cabeceó a la red. El gol desmadró al Madrid y confundió a los azulones. Fueron los mejores minutos blancos. Al descanso nos lamentamos de lo corto del resultado.

La segunda mitad fue soporífera hasta el gol. Con el 2-0 de Lucas Vázquez en el 67 volvió a suceder lo mismo de la primera mitad: el Madrid se desmelenó y volvimos a ver su mejor cara durante 10 minutos. Lo que si quedaba claro es que sin rematar iba a ser complicado que el Getafe lograse marcar. De hecho hasta el 90 no buscaron puerta. Un fallo de Nacho (sustituyó a Alaba, que estuvo muy bien y fue ovacionado al abandonar el campo), propició que Enes Ünal se internase y disparase. No fue gol porque la pelota encontró el poste.

Ancelotti le dio minutos a Ceballos y Bale, algo que había dejado entrever en la rueda de prensa previa al partido. El medio estuvo bien y al galés se le pitó.

El sabor amargo lo deja la amarilla a Casemiro, que le impide jugar en Sevilla el próximo domingo, en otro partido trascendental en el camino a ganar la Liga. El árbitro le perdonó una la primera vez por protestar con aspavientos una falta que igual también pudo ser merecedora de tarjeta. Después, en otra jugada, insistió en los aspavientos y obligó al árbitro a sacarle la amarilla. Algo incomprensible en un jugador de la categoría de Case. Daría la impresión que buscaba borrarse del encuentro en el Sánchez Pizjuán.

Mis temores de la víspera, que eran los mismos de Ancelotti, fueron disipados por la solvencia que demostró el equipo. El Getafe nos ganó en su campo y hoy el triunfo ha sido nuestro, ante nuestro público que recibió a los nuestros, desde el calentamiento, como se merecían tras el 1-3 frente al Chelsea.

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Empanada blanca en Getafe

AS

Cuando todo el mundo daba por sentada la titularidad de Hazard y la duda era quién ocuparía la banda derecha del ataque blanco, Ancelotti sorprendió con el once: Courtois; Lucas Vázquez, Militao, Alaba, Mendy; Casemiro, Modric, Kroos; Marco Asensio, Rodrygo y Benzema. Es decir la cuestión entre Asensio y Rodrygo se dilucidaba con la presencia de ambos. Personalmente me pareció bien. Ambos jugadores han hecho más méritos que el belga. Y no sería justo que uno de los dos quedase relegado al banquillo por primar a Hazard. Esta es una de esas decisiones de entrenador que suma puntos en el vestuario. Y manda un mensaje claro a la plantilla, el de la meritocracia. Aparte de dejar en el aire la sospecha sobre el peso de Hazard. Suele tener problemas con la báscula al volver de vacaciones. Otra cosa bien distinta es que esta apuesta salga bien o mal. (Y otro asunto es la enésima baja de Carvajal, renovado hasta el 2025).

Quique Sánchez Flores, cuya llegada al Getafe ha mejorado al equipo sacándolo de los puestos de descenso, presentó su esquema clásico: tres centrales y dos carrileros. Este sistema suele presentar problemas a este Real Madrid a la hora de encontrar huecos. Salvo que abramos pronto la lata.

El partido se jugó con la nueva limitación de aforo, aplicable desde esta jornada.

Asensio por la derecha y Rodrygo por la izquierda fue la disposición inicial.

Sacó el Madrid de centro y la primera falta local se produjo al minuto de juego. La segunda veinte segundos después, Olivera segaba a Lucas Vázquez.. Pudo haber sido amarilla. Pero no lo fue.

Militao fallaba estrepitosamente en el minuto ocho. Enes Ünal no se tragó el amago del central en la frontal y le robó la cartera al central. Avanzó un metro con la pelota y marcaba el 1-0 ante la salida desesperada de Courtois. Era el primer remate entre los tres palos del partido y la primera vez que los azulones pisaron nuestra área. Cinco minutos después nos metieron un buen susto, que pudo ser el 2-0. La cesión de Alaba a Courtois fue más que temeraria.

Al filo del cuarto de hora un excelente disparo lejano de Modric es desviado a córner por David Soria. Dos minutos después una buena combinación entre Rodrygo y Benzema es finalizada con otro remate de Modric, desde la frontal. Se estrelló en el larguero. En el 19 la tuvo Kroos un metro detrás del punto de penalti. El Madrid parecía despertar tras el gol y ponía más chispa en el juego.

Rodrygo veía la amarilla en el 21 (por un agarrón). Era tan solo la segunda falta blanca. Un agarrón a Modric cinco minutos después no fue amarilla.

La segunda parte de la primera mitad se caracterizó por los errores blancos en los pases y las finalizaciones. Esto beneficiaba al Getafe y sus intenciones. Buscaban las contras y acrecentaban su presión, origen de los desaciertos en los centros (además de forzar la precipitación blanca).

En el 41 fue Ancelotti quien vio la amarilla. Por protestar. Y eso que el árbitro atendió su reclamación y señaló la falta.

Aleñá pudo hacer el 2-0 mas Militao desvió a córner con su rodilla. Estábamos en los dos minutos de descuento.

El 1-0 al descanso era muy mala noticia para el Madrid. Por sus altibajos en el juego y la solidez defensiva del rival. Solo han encajado un tanto en los últimos cinco partidos.

En el intermedio discutía con mi hijo sobre la presencia de Hazard. Y apuntaba el nombre de Peter, el canterano. Tampoco me agradaba la labor de Mendy. Su tendencia a taponar al extremo de su banda es muy preocupante.

En las imágenes de TV se vislumbraba un doble cambio. Así fue y entraron Hazard y Marcelo por Asensio y Mendy. Muy razonables los relevos sobre todo por los que se quedaron en la caseta.

Lo de salir a morder no parecía ser el tono madridista en este encuentro. La garra la ponía el Getafe.

Jorge Cuenca se cargó momentáneamente a Rodrygo en una carga en el 59. El brasileño tardó un par de minutos en recuperarse.

Arambarri era el dueño y señor del centro del campo.

Damián vio la primera amarilla del Getafe en el 55.

Jaime Mata suplía a Sandro a punto de cumplirse el 64.

Otro signo preocupante de los blancos eran los fallos de Kroos. Si el alemán pasa mal el equipo irá peor.

Mariano entró por Rodrygo en el 66. Un minuto después Cuenca de cabeza despejaba un remate de Benzema tras una buena combinación del ataque merengue. La primera de esta segunda mitad.

Un claro agarrón de Damián a Marcelo en el 70 dentro del área no fue señalado. El VAR tampoco intervino. En 2021 al Madrid solo le señalaron dos penaltis a favor. Parece que la tendencia continúa en 2022.

Aleñá fue reemplazado por Florentino en el 73.

Soria, en otro paradón, desvió a saque de esquina el buen disparo de Casemiro desde el balcón del área (min. 76).

Un balonazo en la cara a Mitrovic, en un chut de Kroos, paró el partido.

Un par de balones largos, que forzaron la salida de Courtois de su área, dejaban muy claras las intenciones de los azulones. Bien cerrados y lanzando balones largos.

Arambarri recibió la amarilla en el 81 por una entrada sobre Hazard.

Quique realizó un doble cambio en el 82: se retiraban el goleador Ünal y Cabaco para dar entrada a Nyom y Janko. A los dos minutos entraban Isco y Peter por Kroos y Lucas Vázquez.

La empanada blanca, con amarilla a Case en el 87, entraba en su recta final. No parecía posible lograr el gol que al menos asegurase un punto. Los cambios no dieron fruto. Y eso que en el 90 un buen cabezazo de Isco, a saque de falta de Modric, fue atajado abajo por Soria.

El encuentro se alargó siete minutos. No pasó nada en los tres primeros. En los siguientes cuatro tan solo destacar una amarilla a Olivera por pérdida de tiempo.

El Madrid apenas creó ocasiones y su falta de ideas no la suplió con mordiente ni empuje. No supieron abrir la lata y un fallo defensivo propició el gol de la victoria del Getafe. Segunda derrota en Liga de los blancos.

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Pinchazo del Madrid en el Bernabéu

Javier Gandul AS copia

El empate, 1-1, del Real Madrid ante el Valladolid, en el debut liguero en el Bernabéu, es un pinchazo en toda regla. Y más por la forma en que se produjo. Tras el golazo de Benzema en el 82 parecía que todo el pescado ya estaba vendido. Porque este 1-0 llegó cuando mejor estaba el Valladolid. Y acababan de fallar un tanto a puerta vacía (Sergi Guardiola le quitó el gol a Enes Ünal). Se supone que estas cosas hunden a cualquiera. Pero no fue así. El Madrid no supo administrar la ventaja, tirar de oficio y jugar con el reloj. Una perdida de Kroos en el centro del campo (min. 87) nos dejó con las vergüenzas al aire: un equipo partido con jugadores mal colocados. Anuar, tras la perdida, arrancó metiendo una velocidad extra. La contra fue de libro. Iba acompañado por dos compañeros, una en cada banda. Eligió el pase al de su izquierda. Esta vez Guardiola acertó y batió a Courtois, quien salió a la desesperada. 1-1. Un jarro de agua fría. Suponía volver a las andadas, las de la temporada pasada y las de esta pretemporada. Zidane en rueda de prensa lo definió muy bien: «Podemos perder el balón, pero no la colocación».

Zizou salió con un 4-1-4-1 con Casemiro de pivote y Benzema en la punta de ataque. Bale, por la derecha, e Isco, por la izquierda, ocupaban las bandas. Kross y James completaban la linea de cuatro centrocampistas.

La nota positiva de la primera mitad fue que el galés fue el mejor. Le metía velocidad y profundidad al juego. Hoy por hoy al fútbol se sigue jugando a base de correr, con y sin balón. Preferentemente más que el rival. Lo digo por Isco, la nota negativa del partido (además del resultado). Su partido fue penoso. Salvo una jugada en el 37, en el que robó el esférico y salió corriendo al contraataque. Todo lo demás que hizo favoreció al rival: malos pases, virguerías individuales que no conducían a nada salvo ralentizar el juego (el rival aprovechaba para reagruparse) y una alarmante falta de visión de juego. Algunos dirán que esa no es su posición. De acuerdo. Pero a un jugador de su calidad se le exige más. James dio más de si que el malagueño. Corrió, lo intentó, remató con intención. Se le vio con ganas. A Isco en cambio le pesaba la indolencia y los kilos de más…

Cuando Zidane cambió a James, en el 56, en mi zona del campo nos miramos con estupor. Isco era el cambio cantado. El mister comentó tras el partido que la sustitución vino porque el colombiano estaba (ligeramente) tocado. Entró Vinicius. No dio una a derechas. Ni desde la derecha ni desde la izquierda (se cambió de banda cuando apareció Lucas Vázquez por Benzema, tocado, y con 1-1 en el marcador; Bale no pareció atender al planteamiento del brasileño). El árbitro le perdonó una amarilla por un piscinazo. Dos perdidas suyas originaron dos contras muy peligrosas de los pucelanos.

El bajón de Bale en los segundos 45 minutos arrastró al equipo. Perdimos velocidad y profundidad. ¿Influyó su pase a la banda izquierda? En la primera mitad jugó por la derecha.

Lo más preocupante de la primera parte madridista fue la destacada actuación de Sergio Ramos. Estuvo imperial al corte, interceptando y abortando las jugadas de peligro del Valladolid. Que uno de tus centrales destaque, en casa, a lo largo de todo el encuentro nunca es buena señal (tampoco lo es cuando es tu portero el destacado).

¿Cuándo los medios dicen que el Madrid hizo una buena primera parte a qué se refieren? ¿A Sergio Ramos? ¿O a Bale y algunas cosas de James y Benzema? En la primera parte dominamos al Valladolid pero oportunidades claras tuvimos más bien pocas. Un par del galés y otra del colombiano. En la segunda mitad en la que el equipo estuvo mal, la mejor ocasión fue de Jovic (salió por Isco en el 67): en su primer (y único remate) estrelló la pelota en la escuadra. Gran cabezazo que mereció mejor suerte.

Si en la primera mitad la disposición táctica parecía clara, en la segunda, a medida que avanzaba el tiempo, se cayó en el desorden. Producto de los cambios, incluido el galimatías de Bale y Vinicius por la misma banda (la izquierda). Y también fruto de la desesperación, al ver que el tiempo pasaba y el gol no llegaba. Cada uno hacía la guerra por su cuenta. Kross y Case intentaban poner orden. Ardua tarea en la que no encontraron apoyos de sus compañeros ni acierto de los mismos en la continuidad. Por eso el balsámico gol de Benzema debió de haber sido suficiente. El Madrid no supo tirar de oficio y dejó escapar dos puntos… Nos fuimos del Bernabéu con mal sabor de boca, cabreados y sin almohadillas (ayer no las hubo en el estadio: ¿presagio de lo que iba a acontecer y medida preventiva para impedir su lanzamiento a la finalización del partido). El próximo fin de semana vamos a Villareal.

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