Archivo de la etiqueta: Elena Gabriel

El libro de Elena Gabriel “Hazme Sonreír”

Elena Portada Hazme Sonreir

Con orgullo y satisfacción les comento y recomiendo el libro de Elena GabrielHazme Sonreír“. Disponible en Amazon recoge las canciones que ha ido escribiendo para “Un siglo de cancionesaquí en El Mundano.

El prólogo es de Jesús Ordovás a quien le agradezco estas palabras:

[…] Y gracias a Facebook supo de la existencia de El Mundano, el blog en el que Adrian Vogel (veterano periodista musical y deportivo, ejecutivo discográfico y productor, entre otras muchas cosas) habla de música, prensa, radio, televisión, fútbol, libros, política y cualquier asunto que le llame la atención o le venga en gana, además de servirle para colgar pequeñas entrevistas a escritores, cineastas o amigos.

Elena vio el mundo abierto cuando Adrian le dijo que podía hablar de sus canciones favoritas en el blog, al igual que lo vienen haciendo otros muchos colegas. […]

 

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Libros, Música, Recomendaciones

Un siglo de canciones 145: “Make Me Smile (Come Up And See Me)” (por Elena Gabriel)

A finales de los años 70 el terreno musical era un hervidero. Entre Punk, New Wave, Techno y otras hierbas, el Pop resurgía en todo su esplendor. Una canción desconocida me atrapó por encima de otras tantas. Era “Make Me Smile (Come Up And See Me)” por unos tales Cockney Rebel. No había oído hablar de ellos en mi vida.

…el descubrimiento.

En esos días había tanta música que sólo tenía, como dicen en francés, “l’embarras du choix”, la molestia de tener que elegir. No me quedaba tiempo para escuchar una y otra vez lo que me gustaba, tenía que prestar atención a lo que me recomendaban mis amigos. Jean me iniciaba en el tango mientras Carlos Berlanga me prestaba su “Plastic Letters”, de Blondie, y Manolo Campoamor me dejó su “The Best Years Of Our Lives”. Este era el LP de los desconocidos Cockney Rebel, con un tal Steve Harley al frente de la banda.

Entonces grabábamos los Lps en un cassette antes de devolverlos a sus dueños (aún conservo esa cinta de 90m con “Psychomodo Nightmare” por una cara y “The Best Years Of Our Lives” en la otra). Cuando tocó el turno a “Make Me Smile” me enamoré de esta banda nueva para mí. Aún no había descubierto “Mr Soft”, “Mr Raffles” o su LP “Timeless Flight”, lleno de canciones hermosas. Más Glam que otra cosa, menos Punk que Pop, recuerdo haber grabado esta canción en otra cinta, la de mis Top Ten, la que más ponía en casa y en el walkman recién comercializado.

Un poco de historia.

El británico Steve Nice se hizo llamar Steve Harley y formó una banda de glam-rock en Londres, Cockney Rebel, en 1972. John Crocker al violín eléctrico, Nick James a la guitarra, Paul Jeffreys al bajo, Stuart Elliott a la batería y Milton Reame James a los teclados. Ficharon con EMI enseguida y Pete Newnham reemplazó a Nick James a la guitarra. No duró mucho, entre Crocker y James podían encargarse de las cuerdas.

Su primer LP “The Human Menagerie” salió en 1973, y un año más tarde salía “The Psychomodo”.

Cockney Rebel tenían canciones sorprendentes, “Sebastian” (su primer single) fue un éxito en Europa; “Judy Teen”, “Psychomodo”, “Tumbling Down” o “Mr.Soft” hicieron las delicias de la crítica.

En 1974, tras el éxito de “Psychomodo”, Steve Harley anunció a la prensa que la banda se deshacía. No era de extrañar: la prensa se hacía eco del malestar de los músicos, que se sentían menospreciados. No dio más detalles y reunió otra banda con Jim Cregan a la guitarra, Duncan Mckay a los teclados, John Ford al bajo y Stuart Elliott (él no se había marchado y seguía siendo el batería). Tthe best years of our livesProducidos por Alan Parsons, grabaron “The Best Years Of Our Lives” y lo lanzaron en 1975. Y ahí estaba una de mis canciones favoritas… “Make Me Smile”. Con Tina Charles entre las coristas y un solo de guitarra acústica y sonido flamenco -originalmente, un pre-calentamiento en el ensayo, que se agregó posteriormente a la canción-.

Ahora ya no eran sólo Cockney Rebel sino “Steve Harley and Cockney Rebel”.

Y yo pensaba que era una canción de amor…

MakeMeSmileLa melodía, la composición del tema, los coros, la guitarra, la cadencia de la voz… todo era mágico. Una canción “perfecta”. No en vano fue utilizada varias veces en anuncios televisivos y también se incluyó en la banda sonora de Full Monty (curioso que Tarantino no la haya descubierto aún)

Suzi Quatro hizo una buena versión.

Parecía que hablaba de amor. “Sube a verme, hazme sonreír”. Como si le cantara a una chica… Pero no. Más tarde, Harley contaba el dolor que le había causado el abandono de sus músicos. Admite que puede parecer prepotente, pero dice que ellos querían tomar el liderazgo y que sólo pensaban en el dinero.

“Quise decirles “Volved un día y me reiré”, porque me sentí traicionado… ellos no entendían lo que era el grupo, yo sí…”

Según Harley, ellos lo rompieron todo, acabaron con la diversión y se vendieron por dinero. El rebelde era él, y no les importó que acabara en el suelo. Les acusa de escapar, de ser mala gente y de muchas otras cosas, desde mentirosos a ladrones..

De hecho, los músicos simplemente le pidieron a Harley poder participar más en el grupo. Aportar canciones e ideas. Las cosas estaban yendo bien y querían compartir. Pero eso no iba con Steve Harley, un hombre solitario y con mucha fuerza interior, con una pierna atrofiada por la poliomielitis que padeció de niño y acostumbrado a vérselas a solas con todo. Tampoco le gustó a la banda, y en consecuencia lo dejaron tirado. Tras haber firmado contratos y haber cobrado ya los anticipos… que Harley tuvo que ir devolviendo de su bolsillo.

Mucho debió de dolerle a Harley para que le inspirara su canción más bonita.

Hace poco una amiga me habló de los “haters”, al parecer es gente que “detesta” esto o lo otro. Es como una moda, decir que uno es “hater”: “odio el cha-cha-cha”, por ejemplo. “Odio a este político, a esta actriz…”

Hace poco también comenté aquí, por escrito, que me encantaba cómo insultaba Bob Dylan, hablando de su “Positively 10th Street”. No, la política de ponerse gafas rosas y decir “¿Crisis?¡Pues demos una fiesta!” ya no se lleva tanto.

Puse esta canción en Facebook sin ningún tipo de segundas intenciones, yo no soy una hater, más bien una de Mundos de Yuppi. Pero es preciosa y me pidieron que escribiera sobre ella. Y así lo hago.

Hacedme Sonreír (Venid a verme)

Acabasteis con todo, rompisteis todas las reglas
y derribasteis al rebelde.
Estreopeasteis el juego, ya podeis decir misa,
y fue por el vil metal, ¡Qué fastidio!

Ojos azules, ojos, azules, ¿cómo es posible mentir tanto?
Venid a verme, hacedme sonreir o haced lo que queráis, salid huyendo.

No queda nada, todos se fueron, huyeron,
pensé que os quedaríais un rato…
Es sólo una prueba, un juego para entretenernos..
Se gane o se pierda, será difícil sonreir.
Resistid, resistid, es de vosotros de quienes debéis esconderos

Venid a verme, hacedme sonreir o haced lo que queráis, salid huyendo.
No queda nada, os lo habéis llevado todo
hasta mi confianza en la Madre Tierra.
¿Cómo podéis ignorar mi Fe en todo?
Yo sé lo que es la Fe y lo que vale.
Largaos, largaos y no me digáis que tal vez lo intentareis,

Venid a verme, hacedme sonreir o haced lo que queráis, salid huyendo.

Make me Smile (Come Up and See Me)

You’ve done it all, you’ve broken every code

And pulled the rebel to the floor

You spoilt the game, no matter what you say
For only metal – what a bore!

Blue eyes, blue eyes, how come you tell so many lies?
Come up and see me, make me smile

Or do what you want, run on wild

There’s nothing left, all gone and run away

Maybe you’ll tarry for a while

It’s just a test, a game for us to play

Win or lose, it’s hard to smile

Resist, resist, it’s from yourself you have to hide

Come up and see me, make me smile

Or do what you want, run on wild

There ain’t no more, you’ve taken everything

From my belief in Mother Earth

How can you ignore my faith in everything

Cos i know what Faith is and what it’s worth

Away, away, and don’t say maybe you’ll try

Come up and see me, make me smile

Or do what you want, run on wild

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

 

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Un siglo de canciones 144: “Theme For An Imaginary Western” (por Elena Gabriel)

Bruce

No la conocí hasta 1971. Estaba en el segundo LP del Festival de Woodstock, interpretada por Mountain, entre joyas de otros iconos del Rock. De alguna manera este tema me fascinó y aún conservo el LP original -inaudible-… Descubrí a Mountain a través de una canción de Jack Bruce.

Hablar de Leslie West, Felix Pappalardi o incluso Jack Bruce me lleva a un pasado que apenas recuerdo. Sin embargo fueron nombres que resaltaban una y otra vez en las revistas musicales, en los créditos de los LPs… De Bruce se puede hablar mucho, no en balde fue el bajista de Cream, el primer “súper grupo” del rock.

Woodstock fue el gran revelador de muchos de estos nombres. Un acontecimiento que marcó a una generación, una filosofía revolucionaria, una respuesta al Poder, un grito de cambio, lo que ya sabemos todos…

Y no fue sólo un festival de tres días de paz, amor y música. Fue también una película, un LP triple, un LP doble…

Cuando, en 1971, editaban el segundo LP del Festival de Woodstock, muchos descubrimos más gemas: “Marrakesh Express” por Crosby, Stills and Nash; la versión en vivo de “Blue Eskimo Day” o de “Won’t You Try/Saturday Afternoon” por Jefferson Airplane; “Beautifull People” por Melanie… Poco o nada sabíamos de Mountain, pero había dos temas suyos, y uno de ellos cortaba el aliento.

No recuerdo si nos llegamos a fijar en los créditos para enterarnos de que la canción era de otro grande. Sé que la escuchamos infinitas veces entre volutas de humo y viajes psicodélicos.

Mountain

Leslie West (guitarra) formó el grupo con Felix Pappalardi (bajo), Steve Knight (teclados) y N.D. Smart (batería) en 1969, en Long Island, Nueva York.

Conocidos básicamente por el éxito de “Mississippi Queen” y considerados una gran influencia en la música Heavy, se llamaron Mountain (montaña) porque era el mote de West, entonces gordo y grande. Su relación con Cream era evidente, ya que Pappalardi era el productor de la banda de Bruce-BakerClapton.

La formación que tocó en Woodstock en 1969 consistía en West, Pappalardi y N.D.Smart. No salieron en la película y hubo que esperar a la segunda entrega (un doble LP) para poder escucharlos.

Pero en poco más de cinco minutos hicieron una versión más cruda y exagerada que la de Bruce, más eléctrica y más sucia, distorsionada y ronca… con mucha garra.

Leslie West dice que …”cuando formamos Mountain, Felix produjo el LP de Jack, “Songs For A Tailor”. “Theme” era una canción increíble, nada fácil de tocar pero me encantaba. Cuando la toco, aún hoy me emociona llegar al solo de guitarra…”

“Los cambios en los acordes de guitarra son la clave para que el tema sea tan bueno. Por eso quise hacerla, porque es muy diferente a cualquier otra canción de Rock & Roll”.

La incluyeron en su LP “Climbing!” , en 1970. El sonido no deja de ser más estridente que la original y sigue siendo la versión más conocida del tema.

Jack Bruce

La grabó en “Songs For A Tailor”, su LP de 1969, el primero en solitario. Aunque Mountain ya la habían estrenado un año antes en Woodstock. Eric Clapton, curiosamente, no la quiso para Cream: no le gustaba. De hecho, la odiaba. El LP de Jack Bruce estaba producido por Felix Pappalardi.

Bruce era un multi-instrumentista que dominaba el bajo, el piano, el cello, la harmónica… Había nacido en Escocia, hijo de músicos, recibiendo una educación clásica que viró hacia el Jazz y, posteriormente, al Rock.

Conocido por ser el bajista y vocalista de Cream, su carrera en solitario empezó tras la disolución del primer “súper grupo” de la historia.

Theme For An Imaginary Western” tiene un deje country, algo arrastrada pero suave y límpida. Su versión es más pulida, el sonido es más claro y elegante. Hay un toque rítimico especial… un deje bluesy… la canción empieza con Bruce al piano y termina con Bruce al órgano. Es una balada que da su oportunidad a varios instrumentos y que puede ser materia para lucirse con la guitarra o las teclas. Bruce consigue probablemente su mayor éxito como solista.

Pero no tuvo una aceptación inmediata, no salió como single. Se dijo que “la mejor canción de Jack Bruce nunca entró en las listas”. Curiosamente el gran bajista de la historia lograba su clímax sentado al piano y regalando su creación a sus amigos americanos.

Muchos la interpretaron, entre ellos Leslie West en solitario -es una de sus favoritas-, Colosseum o Greenslade, entre otros.

La letra, oscura y curiosamente amplia para interpretaciones, era de Peter Brown, claro. Brown escribió “White Room” (con Bruce) o “Sunshine Of Your Love” (con Clapton), entre otros temas, para Cream. Y fue el letrista de los tres primeros álbumes de Jack Bruce.

Dice Peter Brown en su libro “White Rooms and Imaginary Westerns” que la canción habla de los colegas de Bruce en la Graham Bond Organisation (Dick Heckstall-Smith y Graham Bond).

Pero Leslie West dice que Jack Bruce la dedicó a Cream durante sus giras.

También se la dedicó a Felix Pappalardi en un concierto. Y a su madre en los créditos de un LP.

En cualquier caso, en plena psicodelia, una élite de músicos y letristas se reunían para dar forma a una canción que supo envejecer mejor que tantas otras.

Jack Bruce murió el 25 de octubre de 2014. Al enterarme de la noticia de su fallecimiento no pensé en Cream; recordé vagamente su concierto de 1975 en Madrid, con Mick Taylor y Carla Bley. Pero sí me vino a la mente esa intro de piano de una canción para un Western imaginario; y por supuesto, la electrizada versión que conocí en prmer lugar por Mountain.

No podría decir a ciencia cierta cual me gusta más. Me encantan ambas.

Probablemente me decante hacia la versión original.

Letra

When the wagons leave the city

For the forest and futher on

Painted wagons of the morning

Dusty roads where they have gone

Sometimes travelinґ through the darkness

Met the summer comin’ home

Fallen faces by the wayside
Look as if they might have known

All the sun was in their eye

And the desert thatґs dry

In the country town

Where the laughter sound

Oh the dancing and the singing

Oh the music when they play

Oh the fire that they started

All the girls with no regret

Sometimes they found it

Sometimes they kept it

Ofen lost it on the way

Fought each other to posses it

Sometimes die in sight of day

Oh the sun was in their eye

And the desert that’s dry

In the country town

Where the laughter sound

Español

Cuando los vagones dejan la ciudad

encaminándose hacia el bosque y más lejos,

Vagones que la mañana ha pintado,

caminos polvorientos por donde han pasado.

A veces viajan a través de la oscuridad

y al llegar a casa se encuentran con el verano

Cabezas bajas a los lados de las carreteras

mirando como supieran…

Y el sol estaba en sus ojos,

y el desierto es seco

en el pueblo donde se oyen las risas.

Oh, el baile y el canto,

oh, la música cuando tocan,

oh, el fuego que encendieron

y las chicas sin remordimientos.

A veces lo encontraron,

a veces lo conservaron,

a menudo lo perdieron en el camino.

Pelearon entre ellos para poseerlo.

A veces muriendo al ver el día.

Y el sol estaba en sus ojos,

y el desierto es seco

en el pueblo donde se oyen las risas.

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

 

Deja un comentario

Archivado bajo Cultura, Música, Recomendaciones

Un siglo de canciones 143: “Positively 4th Street” (por Elena Gabriel)

bob-dylan-positively-4th-streetSiempre me fascinó escuchar a Bob Dylan insultando. Tiene una entonación especial, su voz nasal ayuda todo y realmente, no se puede decir que insulte. Mucho menos que digas palabras soeces.

Es ese matiz, esa elegancia con la que subraya el desprecio en muchas de sus canciones para mediocres, traidores, cotillas o fascistas -en sus primeros tiempos-. “Ballad Of A Thin Man” o “Idiot Wind” podrían ser buenos ejemplos.

Dylan en mi infancia

Crecí en un ambiente artístico y cultural donde las novedades llegaban con un halo de misterio y santidad. En Buenos Aires no salían los LPs a la vez que en USA o en Inglaterra. Pero para los privilegiados hijos de los periodistas, música, pintura, cine, literatura y vanguardias en general eran algo más asequibles. Dylan no se editaba pero los discos importados llegaban a nuestras manos. Quienes íbamos a colegios extranjeros teníamos ese suplemento de amigos que viajaban y traían LPs de Europa o de Estados Unidos.

Mucha obra de Bob Dylan me era conocida ya a finales de los sesenta. Pero no fue hasta 1971-1972 en que lo descubrí ya a fondo.

Dos personas fueron responsables de ello.

Bob Dylan Greatest HitsPor un lado, mi amigo Charly Herbers, que trajo de Alemania el primer álbum recopilatorio de Dylan, de 1967, y me lo dejo en casa para que lo disfrutara. Ahí estaba “Positively 4th Street”, cuya música me fascinó… y con cuya letra, como adolescente que era, no tardé en identificar a algún amigo o amiga que no se había portado del todo bien.

jesus ordovas bob dylanY el otro descubridor fue Jesús Ordovás. Iba yo por una calle porteña, paseando a algún hermanillo recién nacido, cuando me topé con un libro en un escaparate. “Bob Dylan”. Bien. Mi oportunidad de saber más sobre mi reciente ídolo. Lo firmaba un tal Jesús Ordovás. Me pregunté sobre el autor… no conocía su nombre… sería de otro país. Por supuesto, compré el libro encantada y me lo llevé a casa para estudiármelo (la reválida de historia podía esperar).

Tienes mucha jeta…

Con el LP y mi libro, me hundí en el universo de Dylan. Conocía muchas de sus canciones, pero había una muy especial. Decía que “tienes mucha jeta en decir que eres mi amigo… cuando yo estaba mal, tú te reías”. Cualquier criatura de menos de 17 años puede haber vivido esa experiencia. Dylan había dado en el clavo, sabía lo que me pasaba, sabía cómo me sentía… Me sentí defendida, me sentí acompañada… Yo no era la única a quien habían traicionado, no, un grande como Dylan había vivido mi experiencia también.

Wow… Qué increíble…

Elegantemente, tomaba mi defensa. “Dices que me puedes echar una mano pero sabes que sólo quieres estar con la gente molona…”

¿Cómo hizo Dylan para saber lo que me había sucedido?

“Sé que hablas de mí a mis espaldas… me da igual, ya estuve en esa pandillita…”

Pero ¿quién se lo contó?

“Ojalá pudieras estar en mis zapatos, así sabrías lo desagradable que es encontrarme contigo”.

Decididamente, Dylan tenía línea directa con Dios. Sabía mucho.

La calle 4…positivamente.

…tiene mucha historia. No sólo es parte de Dylan, fue desde principios del siglo pasado el epicentro de la vida bohemia de la ciudad. En pleno Greenwich Village, ahí vivió el periodista John Reed y ahí escribió “Los Cien Días que sacudieron al Mundo”. Eugene O’ Neill se inspiró en el Golden Swan Bar para escribir “Llega el Hombre de Hielo”. Gertrude Vanderbilt abrió su estudio, que con el tiempo se convertiría en el Museo Whitney.

Es posible que la canción vaya dedicada a los muchos snobs del Village. De hecho, el primer sitio en el que tocó profesionalmente al llegar a la ciudad fue el Gerder’s Folk City, en la calle 4 (donde empezaron a tocar Simon & Garfunkel). También tocó en el cercano café Wha?

Bob Dylan vivió dos años en un estudio en 161 West-4th Street y la portada de su LP “The Freewheelin’ Bob Dylan” está tomada en Jones Street, al lado de su calle.

Por otro lado, la Universidad de Minnesota se encuentra en la calle 4… y Dylan no guarda un buen recuerdo de esos tiempos.

La canción se grabó durante las sesiones de “Highway 61 Revisited” pero no salió en ningún LP. La llamaron “Black Dalli Rue”. Con el título ya cambiado, salió como un single en 1965. Y luego, en el doble “Greatest Hits” (1967).

La crítica no tardó en recoger el guante: polémica sobre “de quien habla Dylan”.

Hay que recordar que la canción es de 1965. De cuando Dylan tocó en Newport y electrificó su sonido. De cuando crítica y colegas se volvieron contra él por osar aventurarse dentro de las nuevas “corrientes”. De cuando “Subterranean Homesick Blues” nos daba una cara acústica pero la otra ya entraba en “modernidades” y “Highway 61 Revisited” cerraba una etapa.

Fue la gran brecha que se abrió entre el artista y su antiguo público y admiradores. No se le perdonó en ese momento que dejara el Folk puro; muchos lo criticaron y se alejaron de él. De manera que cualquier crítico, amigo, colega o fan puede ser ese “Mr.Jones” (personaje de “Ballad Of Thin Man”) despreciable, pequeño, traidor…

Podía ser Phil Ochs, que había criticado la canción de Dylan, “Can You Please Crawl Out My Window?”… o su ex, Suze Rotolo… incluso se habló de Richard Fariña, un purista, o de Tom Paxton… de sus experiencias con el LSD… de todos sus detractores en general… la lista es enorme. Y la escena de un Greewich Village revuelto ante su nuevo estilo eléctrico parece llevarse las mejores apuestas.

…y gracias por el insulto.

El compendio de diatribas, la descripción del pelota perfecto, el amigo traidor a quien se le vio el plumero, la falta absoluta de ética del personaje… enganchado a una machacona melodía subrayada por el órgano de Al Kooper… esta canción sigue siendo un ejemplo de clase.

John Lennon era un fan de “Positively 4th Street”. Tenía el single original en su juke-box. De hecho, Lennon también fue un “insultador” famoso, aunque no tan elegante como Dylan.

Los Byrds, Violent Femmes o Bryan Ferry versionaron esta canción, entre tantos otros. Incluso los Beatles, durante las sesiones de “Let It Be”, la canturrearon

Un regalo de Dylan para que, cuando no queremos mandar flores sino todo lo contrario… mandemos música.

Se puede ser más directo: Graham Nash lo es en su “Frozen Smiles”. Se puede ser más cortante: John Lennon lo demuestra en “How Do You Sleep”.

Difícilmente se puede ser más elegante.

Gracias por este insulto, M.Dylan. Le ha quedado precioso.

Positively 4th Street

You got a lotta nerve

To say you are my friend
When I was down
You just stood there grinning

You got a lotta nerve
To say you got a helping hand to lend
You just want to be on
The side that’s winning

You say I let you down
You know it’s not like that
If you’re so hurt
Why then don’t you show it

You say you lost your faith
But that’s not where it’s at
You had no faith to lose
And you know it

I know the reason
That you talk behind my back
I used to be among the crowd
You’re in with

Do you take me for such a fool
To think I’d make contact
With the one who tries to hide
What he don’t know to begin with

You see me on the street
You always act surprised
You say, “How are you?” “Good luck”
But you don’t mean it

When you know as well as me
You’d rather see me paralyzed
Why don’t you just come out once
And scream it

No, I do not feel that good
When I see the heartbreaks you embrace
If I was a master thief
Perhaps I’d rob them

And now I know you’re dissatisfied
With your position and your place
Don’t you understand
It’s not my problem

I wish that for just one time
You could stand inside my shoes
And just for that one moment
I could be you

Yes, I wish that for just one time
You could stand inside my shoes
You’d know what a drag it is
To see you

(En Español)

Tienes mucho coraje de decir que eres mi amigo,

cuando yo estaba deprimido tú te quedaste ahí sonriendo

Tienes mucho coraje de decir que puedes echar una mano

Tú sólo quieres estar en el lado ganador
Dices que te decepcioné, sabes que no es así,

si estas tan herido ¿porqué no lo demuestras?

Dices que has perdido la fe, y no se trata de eso,

no tenías fe alguna que perder, y lo sabes.

Sé porqué hablas a mis espaldas,

solía ir con la gente con la que vas ahora…

¿Crees que soy tan tonto como para tratar con alguien que disimula y no sabe por dónde empezar?

Me ves en la calle y te sorprendes,

dices “Hola, ¿qué tal? ¡buena suerte!” pero no lo sientes.

Si sabes tan bien como yo que te gustaría verme paralítico,

¿porqué no sales de una vez y lo confiesas a gritos?

No, no me siento bien cuando veo que planeas romper corazones,

si yo fuera un gran ladrón tal vez los robaría…

Y sé que no estás feliz con tu postura y tu sitio,

¿no entiendes que no es mi problema?

Ojalá sólo una vez estuvieras en mis zapatos

y sólo por esa vez yo podría ser tú mismo…

Si, ojalá sólo por una vez estuvieras en mis zapatos,

verías que coñazo es verte…

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

2 comentarios

Archivado bajo Música, Recomendaciones

Un siglo de canciones 142: “There But For Fortune” (por Elena Gabriel)

Phil Ochs

La primera vez que escuché esta canción fue por Chad & Jeremy, en 1966. Me llamó la atención su melodía, las armonías vocales, lo agradable que sonaba e el oído de una niña.

Un par de años más tarde, con mi inglés ya mejorado, empecé a descifrar las palabras. El texto era mejor que la música. Era una verdad universal.

Me reafirmaba en algo que siempre había pensando desde muy pequeña: qué afortunada soy. Por tener una casa, una cama, unos papás, abuelos, hermano… Por estar sana, por vivir con cierto confort, porque la vida aún no me enseñaba su arista más cortante. En el Paris Match veía fotos de niños que no tenían mi suerte, que vivían en guerra, que se hacinaban en refugios…

Phil Ochs

Escuché la versión de Phil Ochs en el LP que me dejó mi amiga Brigitte, era de sus hermanos mayores y yo ya era adolescente. 1969.

A esa edad, el desgarro de la versión original podía con la melosa interpretación de Chad & Jeremy.

Phil Ochs era interesante, oscuro, revolucionario: molaba.

Además, habíamos nacido el mismo día, un 19 de diciembre (él era 15 años mayor…)

Me informé al respecto: era el autor de “I Ain’t marchin’ Anymore”… nativo de Texas, admirador de Pete Seeger y Woody Guthrie, un songwriter políticamente a la izquierda, pacifista… Acompañado tan sólo por su guitarra acústica era un prolífico cantautor, sin éxito. Tocó en el Festival de Newport en 1964, sus canciones las cantaban Chad & Jeremy, Joan BaezMarianne Faithfull e incluso Françoise Hardy… admirador de John Kennedy, del Che Guevara, de Víctor Jara, rival de Dylan

No sabía aún que acabaría con su vida ahorcándose en 1976, tras un largo historial de alcohol, anfetaminas y tranquilizantes. Era básicamente un poeta, un hombre depresivo, un artista que se consideraba un “cronista cantante” de su tiempo.

La protesta del baladista

Desde la óptica de Ochs el mundo se veía como un pastel muy mal repartido, que, claro, es lo que es.

Su lucidez era evidente: tan sólo la suerte ha hecho que unos estemos escuchando su canción, en casa, un domingo por la tarde… mientras otros se pudren en la cárcel o duermen bajo un puente.

La escribió en 1963 y fue grabada por primera vez en 1964: empezaban los felices 60 pero ya habían matado a Kennedy. Las drogas aún no eran protagonistas y Mary Quant tampoco había inventado la minifalda, pero la Beatlemanía estaba en su auge. Vietnam ya era guerra, Cuba ya era comunista… el mundo parecía estar estirándose hacia un lado o hacia el otro: el primer mundo y el tercer mundo eran una realidad.

Como cantante folklórico que era, el tema se incluyó en el LP “New Folks Vol. II”.

La versión más famosa, en directo, salió en su LP “In Concert”, en 1966.

Aunque fue Joan Baez quien la llevó al éxito, en 1965. Ochs diría irónicamente en su concierto en vivo que “la escribió Joan Baez para mí”.

Somos afortunados

Ochs intentaba contarnos, desde su punto de vista poético, que los parias del mundo en el que vivimos, el civilizado, no eran tales: que la fortuna era la que cortaba el pastel. Y que la culpa era, claro, de la sociedad.

Podría tocarte a ti; podrías ser tú el prisionero que palidece en una cárcel; el vagabundo que duerme bajo la lluvia; el borracho que se golpea contra la puerta. Podían haber bombardeado tu ciudad, contigo dentro… pero no, has tenido suerte, te ha tocado estar del lado bueno.

Pero piensa, recuerda, nunca olvides que esto sólo es cuestión de suerte. De no ser por ello, tú no estarías aquí ahora.

Curioso que un hombre que pasó del combate al suicidio, pasando por la depresión, fuera consciente de lo afortunado que era él también. Un luchador de la guitarra y la palabra. “There But For Fortune” es una de sus canciones más inteligentes y certeras.

Hoy Phil Ochs está considerado un “nombre grande”. A pesar de que, en vida, nunca tuviera un hit. Se ha hecho un documental sobre su historia: “Phil Ochs: There But For Fortune”. Se ha hecho una “biopic”. Se han hecho conciertos y álbumes de homenaje. Sus canciones las han versionado innumerables artistas. Hay mucho, muchísimo que contar sobre Phil Ochs.

Pero hoy sólo quiero hablar de esta canción. Y si tuviera que elegir una docena de las piezas musicales más inteligentes del Folk -¿o del Pop?- “There But For Fortune” estaría entre ellas.

Letra “There But For Fortune

Show me a prison, show me a jail

Show me a prisoner, man, whose face is growin’ pale

And I’ll show you a young man with many reasons why

And there but for fortune, may go you or I

Show me an alley, show me a train

Show me a hobo who sleeps out in the rain

And I’ll show you a young man with many reasons why

And there but for fortune, may go you or I

Show me the whiskey stains on the floor

Show me a drunken man as he stumbles out the door

And I’ll show you a young man with many reasons why

And there but for fortune, may go you or I

Show me the country where the bombs had to fall

Show me the ruins of the buildings once so tall

And I’ll show you a young land with so many reasons why

And there but for fortune, may go you or I, or I

Traducción:

Muéstrame una cárcel, muéstrame una celda, muéstrame a un preso pálido; y yo te mostraré a un joven que, por muchas razones, de no ser por la suerte, podríamos haber sido tú o yo.

Muéstrame un callejón, un tren… a un vagabundo que duerme bajo la lluvia… y yo te enseñaré a un joven que, por muchos motivos, de no ser por la fortuna, podríamos haber sido tú o yo.

Enséñame las manchas del whisky en el suelo, muéstrame a un borracho que se tambalea contra a la puerta… y yo te enseñaré a un joven que, por muchos motivos, de no ser por la suerte, podríamos haber sido tú o yo.

Enséñame un país dónde cayeron bombas, enséñame sus edificios derruidos… y yo te enseñaré un país joven donde, por muchos motivos y de no ser por la suerte, podríamos haber estado tú o yo.”

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

3 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música

Un siglo de canciones 141: “Try a Litlle Tenderness” (por Elena Gabriel)

Una vez más me remito al Festival de Monterey de 1967, cuando Otis Redding salió a escena y deleitó a un público ávido de sensaciones nuevas. Una de sus canciones más viscerales era “Try a Little Tenderness”: versión de una canción escrita en 1932. Fue el hito del rock blanco y su punta de lanza en el mercado.

Historia de una canción

La escribieron James Campbell y Reginald Connelly bajo el seudónimo de Irving King, junto con Harry Woods. Ray Noble y su Orquesta la grabaron por primera vez el 8 de diciembre de 1932, cantada por Val Rosing. Era una sencilla canción de amor.

Bing Crosby la grabó en 1933.

Ruth Etting también hizo su versión, así como (posteriormente) Frank Sinatra y Jimmy Durante. Muchos otros la grabaron después de Redding: Rod Stewart, Tina Turner, Three Dog Night, Michel Bubblé, etc. Pero Otis la eternizó.

En los últimos años 50, Otis Redding, nacido en Dawson, Georgia, hacía giras con grupos de Soul. Era una apuesta poderosa en la música pero el circuito del mercado discográfico estaba muy limitado para un público negro. Eran los tiempos de la segregación.

Probablemente, la música jugó un papel decisivo en los Derechos Civiles de la población Afro-Americana: los blancos tenían ídolos negros y copiaban sus ritmos y sus pasiones, versionaban sus temas, se hacían famosos con sus canciones y poco quedaba del original.

En 1963 lo ficha Stax y sale su primer single: “These Arms Of Mine” y “Hey Hey Baby“. Vendió casi un millón de copias y “Pain In My Heart”, su primer LP, salió en enero de 1964.

Otros hits como “Respect” o “I’ve Been Loving You Too Long” afianzaban su carrera y los tiempos, revueltos, requerían nuevos valores.

Try A Little tenderness…”

A Otis Redding le gustaba mucho la canción pero, curiosamente, no quería grabarla: no es que fuera un standard “blanco”. Aretha Franklin ya la había estrenado en su debut televisivo en 1962. Sam Cooke la había grabado en 1964, incluyéndola en un medley en su LP en vivo en el Copacabana. Justamente, Cooke era el ídolo de Redding y su versión era la más familiar para él. Mucho tuvieron que insistir amigos, discográfica e incluso familiares para que la grabara.

Entró en el estudio a finales de 1966 con Booker T & the MG’s y la grabaron. Isaac Hayes hizo los arreglos. Jim Stewart la produjo.

Redding hizo una versión totalmente distinta, de hecho, fue más bien una broma sonora para callar a todos. Su intención era que no quedara bien y que no se lanzara al mercado. No quería hacerla.

Pero en Stax quedaron fascinados: la había transformó en un clásico del Soul.

Se incluyó en el LP “Complete & Unbelievable: The Otis Redding Dictionary Of Soul”.

El single llegó al número 4 de las listas americanas. Tras ello vino la gira inglesa, y luego el Fillmore Theatre de Bill Graham, quien dijo que contratar a Redding había sido uno de los mayores aciertos de su vida.

Y entonces llegó Monterey.

Dedicado a las minifaldas…”

Sábado 17 de junio de 1967. Redding cerró esa noche en el mítico Festival de Monterey junto con Booker T & the MG’s. No estaba pensado que participara en un primer momento; Redding estaba considerado básicamente un artista negro para un público negro. A pesar de que los Beatles, los Stones o Bob Dylan fueran fans declarados de los artistas de Stax, a pesar de que su actuación en el Whisky A Go-Go de Los Angeles (un sitio para público blanco) fuera un éxito, estábamos aún en 1967.

De hecho, Dylan, tras verlo actuar en el Whisky A Go-Go, le ofreció “Just Like A Woman”. Otro gran error en la carrera de Otis Redding: si no pudo grabar “To Love Somebody” porque su avión se estrelló, esta vez fue él mismo quien declinó la oferta.

Afortunadamente, Jerry Wexler (promotor, A&R y nombre de peso en la historia del Rock) pensó que sería un excelente trampolín para Redding y lo incluyó en el programa.

Triunfó ante público y crítica.

Su tema estrella fue “Try A Little Tenderness”. Cambió la estrofa del principio (“chicas cansadas de llevar siempre sus mismas viejas ropas” por “pequeñas minifaldas”) dedicando la canción a “esas minifaldas”. Fue la última de las seis canciones que interpretó. Machacona y rabiosamente llevó al público al éxtasis con su estribillo, “gotta gotta gotta go now now now tenderness, tenderness, tenderness, tenderness, you gotta tenderness”.

Con esta canción cerró su set y la noche del sábado.

D.A.Pennebaker inmortalizó el Festival en su película “Monterey Pop”, aunque no reflejó el momento en que Redding canta “Try a Little Tenderness” en su montaje final.

Los tiempos estaban cambiando…

Poco después llegaba la grabación de “(Sittin’ On) The Dock Of The Bay” y Otis se embarcaba en la gira de los artistas de Stax, conocida como la Stax-Volt Tour 67.

No hubo mucho más que contar. En diciembre, tras un concierto memorable en la Factory de Wisconsin, el grupo embarcó para su próxima actuación. Pero el avión en que viajaban Redding junto con los Bar-Keys se estrelló nada más despegar, cayendo al agua. Era el 10 de diciembre.

Cuatro miembros de la banda murieron junto con Otis Redding y su mánager.

Nunca llegó a conocer el éxito de otra canción que también puede considerarse su marca: “(Sittin’ On) The Dock Of The Bay” fue un éxito póstumo, lanzado en enero de 1968… con un silbido final no intencionado: la canción quedaba inconclusa.

Tenía 26 años.

…una canción de amor…

Hay que ver lo que hace Otis con la tímida canción romántica que popularizara Bing Crosby en 1933.

Otros 33 años más tarde nos deja esta maravilla en versión visceral y desgarrada.

Jim Stewart dijo: “Si hay una canción, una actuación, que resume lo que representa Otis Redding, esa es “Try a Little Tenderness”. Es algo tan especial…”

Suplica, ríe y declama, explica la canción. No se limita a cantar, se entrega y encanta. Su timbre de voz único y el entusiasmo y dinamismo que posee, ya sea en estudio o en escena, hacen de “Try a Little Tenderness” su canción de marca. Empieza con un tempo suave y se adentra en la mayor energía atravesando todo tipo de sensaciones y situaciones. La melodía se define sola, paulatinamente, y el crescendo parece trepar de un modo sutil pero culmina en la maravillosa explosión de ritmo, grito y potencia que conocemos.

La versión de Otis Redding es emotiva, emocionante, desgarrada y doliente. Como pocas.

Es capaz de fingir el vibrato con la voz, rompe la melodía con la letra, se apoya en su sonido gutural y en el escenario consigue amansar a las fieras. Se apodera del público y transforma la noche con su poderío. Hace magia.

Fueron pocos años pero nos dio enormes canciones.

Muchos la siguieron versionando, en el cine, en vivo, en televisión… en Blues, en Rap… Pero la más tierna, a pesar de su fuerza… la de Otis Redding.

Letra:

oh she may be weary
them young girls they do get wearied
wearing that same old miniskirt dress (shaggy en el original)
but when she gets weary
you try a little tenderness
oh man that
un hunh
i know shes waiting
just anticipating
the thing that youl never never possess
no no no
but while she there waiting
try just a little bit of tenderness
thats all you got to do
now it might be a little bit sentimental no
but she has her greavs and care
but the soft words they are spoke so gentle
yeah yeah yeah
and it makes it easier to bear
oh she wont regret it
no no
them young girls they dont forget it
love is their whole happiness
yeah yeha yeah
but its all so easy
all you got to do is try
try a little tenderness
yeah
damn that hard
all you got to do is know how to love her
you’ve got to
hold her
squeeze her
never leave her
now get to her
got got got to try a little tenderness
yeah yeah
lord have mercy now
all you got to do is take my advice
you’ve got to hold her
don’t squeeze her
never leave her
you’ve got to hold her
and never
aver her
you got
got got got to
now now now
got got got to
try a little tendernessso you got to try a little tenderness
a little tenderness
a little tenderness
a little tenderness
you’ve got to
got to got to
you’ve gotta hold her
don’t squeeze her
never let her…
got got got to
now now now
got got got to
try a little tenderness

Intenta ser tierno

Oh, puede que esté harta,

estas jovencitas se hartan

de llevar sus viejas ropas raídas (“sus mismas minifaldas”, en la versión en vivo)
Pero cuando estés cansada,

intenta con un poco de ternura.
Sabes que está esperando,

impaciente,

algo que nunca tendrás

pero mientras está ahí, esperando

dale un poco de ternura.
Es todo lo que tienes que hacer.
Puede que me ponga algo sentimental

pero ella tiene sus deseos y preocupaciones

Y si le hablas suavemente

será más fácil de llevar.

Ella no lo lamentará.

Esas jovencitas no lo olvidan, el amor es toda su felicidad

por eso es tan fácil,

todo lo que tienes que hacer

es darles un poco de ternura.
No, no es difícil,

todo lo que tienes que hacer es amarla,

abrazarla, fuerte,

no dejarla nunca,

ahora consíguela

pero recuerda, sé tierno.
Confía en mis palabras,

tienes que abrazarla, no la estrujes,

nunca la dejes,

cógela

e intenta ser un poco tierno,

con ternura,

con ternura,

con ternura…

Entradas anteriores en:

Un siglo de canciones (todos los posts)

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Un siglo de canciones 139: “Perfect Day” (por Elena Gabriel)

En 1974 me enamoré de un chico guapísimo que regresaba a Madrid, tras haberse criado en Londres, con su colección de vinilos…  “Transformer”, entre ellos.

Un LP que lo acompañaba desde 1972. Fue la primera vez que lo oí.

Embelesada por ese álbum, no dejé de escucharlo hasta hoy.

Había una canción, una canción perfecta.

Describía lo que era mi vida en esos tiempos: un encadenamiento de días perfectos.

Volver de su casa en el último autobús, con “Tranformer” bajo el brazo (lo teníamos a medias) y consciente de que todo había sido maravilloso… la tarde sobre la moqueta, frente a la chimenea, o en su habitación escuchando una y otra vez ese mágico plástico… y al llegar el verano, la piscina sin vecinos, las noches locas, subir a su casa, “Make Up”, “Walk On the Wild Side”…

…claro, así cualquiera es feliz. Joven enamorada y pensando que “Perfect Day” habia sido escrita PARA MÍ…

Pero ¿quien no ha vivido no uno sino varios “Perfect Days”?

Transformer

transformerConocía a Lou Reed porque era fan de Velvet Underground a finales de los 60. La locura de esos años, Warhol, la Factory, todo era provocación y vanguardia. A una niña criada en un ambiente liberal eso no podía no gustarle.

Pero no conocía su primer LP en solitario.

Por supuesto, tampoco el segundo: “Transformer.”

Era agosto de 1972.  David Bowie, Mick Ronson (exMott The Hoople y, a la sazón, guitarra de The Spiders of Mars, el grupo de Bowie) y Reed entraron en los Trident Studios de Londres para grabar un LP y, tres meses más tarde,  esta joya salía a la venta.

Ronson and Reed

Bowie y Ronson (en la foto con Reed) producían. Ronson además, tocaba el piano, la guitarra y hacía las armonías vocales.

Transformer” era un racimo de canciones maravillosas, con un sonido cuidado, lejos del “White Light-White Heat” de Velvet Underground.

WOTWSEl primer single era el smash-hit: “Walk On The Wild Side” en la cara A. En épocas de glam, Warhol, bisexualidad y heroína, todo era ambiguo y sugerente. Fue un éxito y hasta hoy sigue siendo un referente de la época… que no ha envejecido.

Una canción perfecta

Pero la cara B era aún mejor. Era “Perfect Day”. Era dulce, suave, nostálgica y más en estilo de “Pale Blue Eyes” o “Sunday Morning”. La armonía y la letra parecían ensamblarse tan bien… todo era como la canción: perfecto. Decía así:

“Un día perfecto. Bebimos sangría en el parque y luego, al oscurecer, de vuelta a casa.

Un día perfecto. Dimos de comer a las animales del zoo, fuimos al cine y luego, a casa.

Oh, ha sido un día tan perfecto, me alegro de haberlo pasado contigo… tan perfecto… me tienes colgado…

Un día perfecto, no importan los problemas, pasando juntos el fin de semana, qué divertido…

Un día perfecto, has conseguido que me olvidara de mí. Pensé que era otro, alguien bueno…

Recogerás lo que sembraste.”

Curiosa la última frase. Mientras que el texto era obvio, nunca supe a qué venía una cita del Antiguo Testamento (Carta de San Pablo a los Gálatas)

Una canción de amor, de amistad, de esas cosas que nos pasan de niños, de adolescentes y de mayores. Con Mick Ronson haciendo los arreglos de cuerdas. Y Lou Reed, encantado con ese sonido, bajaba la voz al cantar para que resaltaran los arreglos.

Emocionante, suave, melódica, profunda…

Con una historia tan sencilla como un fin de semana urbano, una loa a la amistad o al amor. Eso que sentimos por algunos amigos y que nos hace sentir tan felices.

Que si es amor, que si es droga…

Lou Reed la escribió contando un día que pasó con su novia, Bettye Kronstad, en Central Park.

Aunque la leyenda dice que era una oda a la heroína.

Sí, en aquel entonces Lou Reed estaba enganchado a la heroína, como tantos otros. Nunca me creí que ese texto tan hermoso pudiera hablar sólo de droga -por muy maravillosa que fuera- sino de amor, incluso un amor platónico. Los drogadictos también se enamoran. Con o sin sexo, de sus parejas o de sus amigos.

Y también escriben canciones perfectas.

Se puede hablar mucho de ello: que si en “Trainspotting” (la película de 1996) la escogieron para un personaje heroinómano, que si un opiáceo es más perfecto que el sexo (como diría Reed en una canción posterior, “Kicks” : “Era mejor que el sexo”. Pero no dice a qué se refiere…), que si los conflictos internos de un Reed enamorado/enganchado/endiosado…

Tampoco me interesó la versión a cargo de muchos artistas que sacó la BBC en 1997.

Hay un documental sobre el making of de “Transformer”. A partir del minuto 44 se puede ver a un Lou Reed mayor, emocionado con los arreglos de la canción.

Prefiero seguir con mi oda al Día Perfecto,  ese día que pasas con alguien o varios a quienes quieres de verdad. Da igual que haya drogas, bebidas, parque, coches… sólo importa esa sensación de amor en estado puro que te llevas a casa y con la que te acuestas por la noche.

Fue un día perfecto.

Y te duermes.

Gracias, Lou.

Letra original

Just a perfect day
drink Sangria in the park
And then later
when it gets dark, we go home

Just a perfect day
feed animals in the zoo
Then later
a movie, too, and then home

Oh, it’s such a perfect day
I’m glad I spend it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
You just keep me hanging on

Just a perfect day
problems all left alone
Weekenders on our own
it’s such fun

Just a perfect day
you made me forget myself
I thought I was
someone else, someone good

Oh, it’s such a perfect day
I’m glad I spent it with you
Oh, such a perfect day
You just keep me hanging on
You just keep me hanging on

You’re going to reap just what you sow
You’re going to reap just what you sow
You’re going to reap just what you sow
You’re going to reap just what you sow

Entradas relacionadas:

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Música

Robin Gibb, Maestro… (por Elena Gabriel)

Cuando escuchábamos “Idea”, “To Love Somebody” o “Spicks And Specks”, en los años 60, sólo sabíamos que esos tres chicos -en teoría australianos- tejían magia con sus voces.

Poco sabíamos del genio musical de Robin, el feo, el narizotas. Ignorábamos que era un maestro de la composición, del canto, de la guitarra, de los teclados… Los escuchábamos embelesados viendo llover desde nuestros dormitorios, en un pick-up, soñando con ser adultos un día.

Crecimos y ensanchamos el bajo de nuestros pantalones de pana y nos echamos a la pista, ya post- adolescentes. “Tragedy”, “Saturday Night Fever” o “Jive Talkin’” nos hicieron dar mil vueltas sobre nosotros mismos, en esas noches locas e idealizadas de los 20 años. Reyes del party, reyes del sábado noche. ¿Horteras? Tal vez… ¿Le importaba eso a alguien con esas voces?

…y pensábamos que el motor era Barry, porque daba la cara…

…pero era Robin, con su registro multifacético, y con ayuda de sus dos hermanos, quien nos ponía los pelos como escarpias.

Robin Hugh Gibb -nacido, junto a su hermano Maurice, el 22 de diciembre en la Isla de Mann, hijo de ingleses y criado en Manchester-, emigrante con su familia a Australia a los nueve años, integrante de un trío con su hermano gemelo y con Barry, el mayor. Cantaban canciones de Bob Dylan, Beatles y propias.

Responsables del mejor Pop en los 60 y del Disco Sound en los 70, escribieron las canciones más hermosas y las cantaron deliciosamente. En 1974 se vuelven bailones y nosotros con ellos. Dominan donde pisan. Fuertes en el escenario y mágicos en el estudio, siguieron juntos y por separado.

Robin Gibb fue prolífico en su carrera en solitario, con hits comoJuliety canciones hermosas y perfectamente estructuradas. Su carrera en solitario incluye seis LPs y una veintena de singles, amén de actuaciones en vivo y colaboraciones varias. Sus incursiones en el escenario fueron la guinda del pastel: mejoraba, si es posible, las versiones originales. Su prodigioso alcance vocal, su voz nasal esculpiendo armoniosos sonidos, enlazando notas y emociones, eran su sello de marca. Era el edulcorante de oídos y el arquitecto de esa maravilla…

Armonizaron como nadie: Barry era el rey del falsetto, Maurice era más standard. Pero Robin vibraba por encima de sus dos hermanos: su voz podía ser cavernosa o llegar a las cumbres más altas. De hecho, fue Robin el lead-singer original, destacando en “I Can’t See Nobody”, “New York Mining Distater Of 1941”, “Odessa”, “Lamplight” o “I’ve Gotta Get A Message To You”, entre otras. Siempre arropado por las volutas y las armonías de sus hermanos.

Fue un hombre feliz, casado dos veces, padre de cinco hijos, interesado por los Druidas, el budismo, vegano y con una visión de la vida muy serena. Músico polifacético y virtuoso.

Un cáncer acabó con su aflautada vida en mayo de 2012..

Gracias, por la música, Robin.

Entrada relacionada:

Un siglo de canciones 98: “To Love Somebody” (por Elena Gabriel)

15 comentarios

Archivado bajo Cultura, Música

Chorra

Este tango de 1928 de Enrique Santos Discepolo cantado por Carlos Gardel viene muy a cuento de los tiempos que corren. Descubierto gracias a Elena Gabriel.

La letra la pueden encontrar aquí.

1 comentario

Archivado bajo Cultura, Música, Política, Recomendaciones

Un siglo de canciones 125: “Let’s Live For Today” (por Elena Gabriel)

Yo no la conocía hasta que vi a The Lords of The New Church en vivo, en “La Edad de Oro”, una noche de Reyes de 1984. La tocaron y quedé fulminada… qué buena música se hacía en los años 80.

Mira por donde, la canción era un cover. Excelente, por cierto… Y tal vez hasta un plagio.

Todo empezó en Italia…

En 1964, un grupo inglés decidió probar suerte en Italia. The Rokes (antes The Cabin Boys) llegaron a Roma contratados por The Piper, un club de moda. No tardaron mucho en firmar un contrato con la RCA. Se dedicaron a hacer versiones en italiano de éxitos británicos y americanos, pero en 1966, su fundador, David Shapiro, decidió que ya era hora de escribir sus propias canciones. Con la ayuda de Ivan Mogull (más conocido por su seudónimo de Mogol) escribió lo que sería su primer hit en Italia: “Piangi Con Me“.

Visto el éxito, la canción se traduce al inglés como “Passing Thru Grey“… pero el editor, Dick James, no está contento con la letra y encarga a Michael Julian, un miembro de su equipo, que la re-escriba. En 1967 la canción se llama “Let’s Live For Today” y The Living Daylights la graban antes de que los Rokes entraran en estudio.

También la graban The Rokes. Pero la canción no llegaría a ser un hit en ninguna de las dos versiones.

 

Mientras tanto, en América…

P.F. Sloan y Steve Barri hubieran formado parte del Brill Building neoyorkino si no hubieran vivido en la Costa Oeste, donde Lou Adler los descubrió y les abrió las puertas. Jan & Dean, Terry Melcher, The Beach Boys, The Searchers, The Fifth Dimension son nombres que, de un modo u otro, se asocian al dúo de compositores. Incluso se llamaron The Fantastic Baggys y llegaron a grabar un LP en 1964 junto a Hal Blaine, Leon Russell y otros músicos de estudio.

Y, como bien sabemos, acuñaron muchas, muchas canciones famosas para grupos y cantantes en el candelero. Pero la historia de Sloan/Barri es otra historia.

El famoso dúo de songwriters empezó a ir por caminos distintos. P.F.Sloan se dedicó a escribir frenéticamente éxitos para varios artistas: Barry McGuire (es el autor de “Eve Of Destruction”), The Mamas & The Papas, The Turtles… cuando escucharon la versión inglesa de los Rokes. Trabajaban en exclusiva para Dunhill Records y los Grass Roots eran su grupo mimado. La canción era perfecta para sus chicos.

Los Grass Roots provenían de 13th Floor; eran Warren Enter, Rob Grill, Creed Bratton y Rick Coonce. Fueron la gran apuesta del tándem. Ya habían grabado su primer LP en 1966, con temas propios y, cómo no, de Sloan/Barri. Tuvieron un hit: “Where Were You When I Needed You” pero aún no habían llegado alto.

Pero había una pega: la canción se parecía peligrosamente a un hit de los Drifters de 1961: “I Count The Tears

A pesar de ello siguieron adelante y la canción se grabó en mayo de 1967. El 13 del mismo mes salía a la venta como single, con “Depressed Feeling” en la cara B y también se incluyó en el segundo LP del grupo – “Let’s Live For Today”- aprovechando el tirón del hit. El LP salió a la venta en julio de 1967.

Por supuesto, Sloan/Barri eran los productores.

¿Un plagio?

Curiosamente, algo les había llamado la atención en este tema: el coro es prácticamente el mismo que el que escuchamos en “I Count The Tears”, por los Drifters, grabado en 1961, escrito por otro memorable tándem: Doc Pomus y Mort Shuman.

No cabe duda de que el gancho de la canción es una copia de “I Cry The Tears”. Sloan & Barri lo aprovecharon sin reparos. El hecho de que los Grass Roots fueran un grupo un poco “preconcebido” tampoco importó: la canción era excelente y la tenían que grabar ellos.

A Doc Pomus no le gustó la cuestión y su primera idea fue la de demandar a los autores. Pero no lo hizo. Por un lado, no era su estilo: no le gustaban los abogados ni los pleitos. Vivía bien con sus derechos de autor y no quiso complicarse la vida. Por otro lado, Hill & Range eran los editores de “I Count The Tears”; Doc Pomus no podría haber llevado a juicio a los autores de “Let’s Live For Today”, eso tendría que haberlo hecho la editorial.

Y lo dejaron pasar.

Entraron en el estudio con músicos de sesión. El propio P.F. Sloan tocaba la guitarra. Rob Grill era el cantante a la vez que el bajo. El guitarra Warren Enter cantó el intro del estribillo: “one, two, three, four…”

En Junio de ese año, la canción ya había llegado al #8 de las listas de éxitos.

Sha la la la la ¡Vivamos para hoy!

Hay que tener en cuenta que estamos en 1967. En plena guerra de Vietnam, la protesta contra la segregación racial y el verano del amor. Una declaración de principios basada en aprovechar el presente y en quererse no podía sino triunfar en esos días.

La sociedad americana se desmorona ente lo que está pasando, los cambios han llegado. Los Grass Roots tienen una amplia audiencia que se rinde ante la potencia de sus voces, su entusiasmo, sus guitarreos sesenteros, sus pintas de buenos chicos. En medio de una guerra, la canción tocó la fibra de obreros, estudiantes, clases bajas, rebeldes. Los críticos siempre hicieron hincapié en el hecho de que muchos veteranos de Vietnam se identificaran con esta canción.

Porque además de ser una canción de amor es una canción emotiva y poderosa, una incitación al anti-establishement. Un pre-punk en la medida en que el “No Future” de los 70 se parece mucho al “Vivamos para Hoy” de los 60.

Todo cambia, nada es seguro, la velocidad que toman los acontecimientos saca a la gente de sus casas, universidades, trabajos. Una voz para la rebelión externa, pero también interna.

Nada importa salvo HOY. Vivamos el presente.

Era un mensaje sencillo, evidente… y cuajó.

Los catalanes Xocs grabaron su versión como “Plora Per Ellis”. Los peruanos Silvertones y los chilenos Beat4 la grabaron en español como “Llora Conmigo”. Fue “Be Mine Again” por los holandeses The Skope. Los Tempters, de Japón, grabaron su versión nipona mientras que en Brasil, los Tempters lo hacían en inglés, al igual que Dreamhouse o Slickee Boys.

Y llegaron los ochenta…

En 1982 se forman The Lords of the New Church en Londres. Stiv Bators (Dead Boys), Dave Tregunna (Sham 69), Nicky Turner (Barracudas) y Brian James (Damned) se juntan para sacudir un poco la escena post-punk. Con poderosas guitarras y sintetizadores, la banda mezclaba glam con punk y gótico con rock and roll.

Energía pura en escena.

En 1983 incluyen en su LP “Is Nothing Sacred” una versión acelerada y rabiosa de “Let’s Live For Today”. El single no llegaría muy alto pero la canción se convierte en el lema de la banda y para sus oyentes, es el mejor de sus temas. De hecho, Todd Rundgren toca los sintetizadores y produjo la canción, logrando una versión poderosa, oscura y mágica.

Muchos pensamos que la canción era de ellos pero pocos sabían que era un cover del cover de, a su vez, otro cover de una canción en italiano cantada por unos ingleses en 1966. Diecisiete años antes.

Veintidós años antes si recordamos “I Count The Tears”…

Otra sencilla canción de amor con un mensaje fácil y machacón: nada importa, sólo hoy.

Un mantra poderoso para varias generaciones.

VIVAMOS EL PRESENTE (Grass Roots)

Cuando pienso en todas las preocupaciones que la gente se busca,

y en cómo se dan prisa para complicar sus mentes

persiguiendo dinero y sueños que no se harán realidad

me alegro de que seamos distintos, tenemos mejores cosas que hacer

Que los demás planifiquen el futuro, estoy ocupado amándote

dos, tres, cuatro

Sha la la la la vivamos el presente

Sha la la la la vivamos el presente

Y no te preocupes por el mañana, hey hey hey

sha la la la la la vive el presente, vive el presente Nunca quisimos preocuparnos como los demás

Y no necesito darme prisa mientras esté contigo

Lo tomaremos con calma y alegría y haremos mi plan sencillo

Seré tu hombre amante y tú mi amante mujer

Aprovecharemos al máximo la vida y disfrutaremos mientras podamos…

Sha la la la la vivamos el presente

Sha la la la la vivamos el presente

Y no te preocupes por el mañana, hey hey hey

sha la la la la la vive el presente, vive el presente Nena, necesito sentirte profundamente dentro de mi,

nena ven acércate a mí,

Necesito tenerte ahora, por favor, por favor,

dame cariño, dame cariño.

dame cariño, dame cariño

nena, dame cariño

dame cariño, necesito todo tu cariño.

dame cariño, necesito todo tu cariño Dame amor ahora

Necesito todo tu amor Sha la la la la la Sha-la-la-la-la-la, vive el presente Sha-la-la-la-la-la, vive el presente Y no te preocupes por mañana

hey hey hey

LET’S LIVE FOR TODAY (Grass Roots)

 When I think of all the worries people seem to find

And how they’re in a hurry to complicate their mind

By chasing after money and dreams that can’t come true

I’m glad that we are different, we’ve better things to do

May others plan their future,

I’m busy lovin’ you (1-2-3-4) Sha-la-la-la-la-la, live for today

Sha-la-la-la-la-la, live for today

And don’t worry ‘bout tomorrow, hey, hey, hey

Sha-la-la-la-la-la, live for today

Live for today

We were never meant to worry the way that people do

And I don’t need to hurry as long as I’m with you We’ll take it nice and easy and use my simple plan

You’ll be my lovin’ woman,

I’ll be your lovin’ man

We’ll take the most from living, have pleasure while we can

(2-3-4) Sha-la-la-la-la-la, live for today

Sha-la-la-la-la-la, live for today

And don’t worry ‘bout tomorrow, hey, hey, hey

Sha-la-la-la-la-la, live for today

Live for today Baby,

I need to feel you inside of me I got to feel you deep inside of me

Baby please come close to me I got to have you now, please, please, please

Gimme some-a lovin’, gimme some-a lovin’

Gimme some-a lovin’, gimme some-a lovin’

Baby gimme some-a lovin’

Gimme some-a lovin, I need all your lovin’

Gimme some-a lovin, I need all your lovin’

Give me some love, now I need all your lovin’

Sha la la la la la Sha-la-la-la-la-la, live for today

Sha-la-la-la-la-la, live for today

And don’t worry ‘bout tomorrow, hey, hey, hey

Sha-la-la-la-la-la, live for today.

Entradas anteriores:

Un siglo de canciones (todos los posts)

5 comentarios

Archivado bajo Cultura, General, Música, Recomendaciones