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Se confirma el hundimiento de PRISA

19 de diciembre de 2010

La portada de El País Semanal de hoy confirma todos los pronósticos: el hundimiento de PRISA es un hecho. Ya teníamos suficientes datos (la entrada de un fondo de inversiones estadounidense, la venta del negocio televisivo a Berslusconi, la salida de prestigiosos redactores y colaboradores, los descensos de audiencias y lectores, el cierre de CNN+, etc.) pero llevar a Belén Esteban a la portada del dominical es la puntilla. Al menos para un servidor.

Desde siempre la empresa ha practicado políticas de sinergia -en algunos casos provocando situaciones de competencia desleal y forzando alianzas no deseadas con productores, artistas y autores- que a veces han dado resultado, y otras no. No se trata de enumerar caso a caso. Pero hay ocasiones en que se les ve demasiado la goma de la careta. Y esta es una de ellas, y además es la gota que rebasa el vaso de agua.

El problema es la progresiva merma de la calidad de sus contenidos. ¿No les parece demasiada casualidad llevar a la Esteban a portada? Por mucho que intelectualicen en el reportaje su figura y entorno. Y no me sirven explicaciones tipo “manda el mercado“, “al público le interesa“, etc. Porque:

1: Esto sucede desde hace años y no sé les ocurrió darle portada.

2: España es un país de 40 millones de habitantes. La audiencia televisiva tiene un universo total de 19/20 millones. Si el tope de audiencia de Doña Belén ha estado en los 4 millones y la media no alcanza los tres ¿no será que hay más gente no interesada? ¿De verdad piensan que a su fiel lector habitual le interesa ver en portada a “la princesa del pueblo”?

3: Es una operación publicitaria que responde a un planteamiento común: la sinergia de grupo con los “berlusconis“. Y a partir de mañana el “Sálvame” estará dedicado al artículo de la revista. Y añado otra característica: congraciarse con Don Silvio.

Fétido reflexionaba hoy en su blog sobre otra pata del “imperio”: la SER. Les recomiendo su lectura. Y añado un fragmento de un comentario que he dejado en su post, y que refleja parte de mis pensamientos:
1: Venden a Berlusconi. Este deja de ser inmediatamente el peor político de Europa occidental.
2: El intelectual de Francino se niega a entregar el Ondas a otro intelectual: Jorge Javier Vázquez (disculpen si he errado con los nombres). No entiende que el premio forma parte de la negociación que culmina un año después. Desde que los “berlusconis” toman Cuatro, la fracasada tele de PRISA, a Don Carles ya no le parece tan mal lo de Vázquez y su “Sálvame”.
3: Belén Esteban (de Tele 5) es hoy portada del dominical de El País. ¿Es este el nuevo target del periódico global? ¿O como siempre se anteponen los intereses empresariales?
4: En los últimos OJD/EGM tanto El País como la SER son los únicos medios que pierden lectores/audiencia. Los demás suben todos. Eso sí: mantienen su liderazgo. Base de toda su campaña mediática para ocultar la tozuda realidad de su descenso.
5: Deciden cerrar CNN+.
6: La entrada en el accionariado de un fondo de inversión norteamericano y de Berlusconi no aventura nada bueno para PRISA.
7: …
8: …
9: …
10: …

Los cuatro puntos finales los he dejado para el libre albedrió de cada cual. Y quisiera incidir en los últimos EGM:

  • La cadena SER es la única que baja en los dos apartados esenciales: respecto a la oleada anterior de este año y también en comparación con el mismo periodo del año pasado. Hay algunas cadenas que suben en ambos apartados y otras que suben en uno y bajan en otro. Pero, insisto, son ellos los únicos que descienden en ambos. Y pierden 572.000 oyentes en un año, un 11,9% menos.
  • 

  • El País se deja 88.000 lectores en sólo seis meses. Y pierde 157.000 lectores en un año. ¿Por eso se lanzan al barro de la telebasura? Auguro que les irá peor.

Saquen sus propias conclusiones. Las mías han quedado expuestas…

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Los pronósticos y el fútbol

4 de noviembre de 2010

Los pronósticos y el fútbol son consustanciales. Forman parte de la salsa del juego. Muchos pensábamos que anoche por fin ganaríamos al Milan en Milán. Hasta la fecha el mejor resultado en partido oficial fue el empate a uno de la temporada pasada (gol de Benzema). Ayer nos tuvimos que conformar con un 2-2 (el incombustible Inzaghi marcó los dos tantos italianos e Higuaín y Pedro León los nuestros). Y a punto estuvimos de perder, mereciendo ganar.

Tras un brillantísimo cuarto de hora inicial donde les perdonamos (Pirlo sacó dos balones que entraban, Pepe y Di María marraron dos ocasiones), Casillas le ganó un mano a mano a Ibra. Y tuvimos que esperar al último minuto de la primera parte para que un jugadón de Di María fuese rematado a la red por Higuaín. En la segunda parte la entrada del Pippo Inzaghi revolucionó el partido -ya bastante revuelto gracias al inefable Webb– y sus dos tantos le dieron la vuelta al marcador, inaugurado por el Pipita. El primero tras clamoroso fallo de Pepe ante Ibrahimovic, quien no solamente se le escapó sino que además en su intento de frenarle, con una falta, solo consiguió obstaculizar a Sergio Ramos. El sueco asistió al goleador milanista. Su segundo fue en claro fuera de juego. A lo que tenemos que añadir que debió ser expulsado nada más saltar al campo (por agresión a Xabi Alonso). También debieron ver el camino de los vestuarios Abate y Gattuso (también es cierto que las cosas habrían sido diferentes si alguno del Milan hubiese visto la segunda amarilla). León empató en el último suspiro, aprovechando una gran pase al hueco de Benzema.

Mourinho acertó en su pronóstico sobre el delantero piacentino de 37 años. Había comentado que era el jugador rival que más le preocupaba.

Mi amigo Antonio Méndez, librero, no es tan clarividente. Y además “su” Javier Marías le dejó en evidencia en el dominical de El País. En realidad le echó el muerto de tan inoportuno artículo. En esa línea que el Sr. Marías toma cuando defiende lo indefendible (el tabaco y los fumadores en general) y/o ataca avances incuestionables (Internet y las nuevas tecnologías). En este caso concreto iba a por Mou y arrancaba así: “El librero Antonio Méndez me lo venía reclamando desde hacía ya semanas, lo mismo que su joven hijo Borja. Les contesté: “Hombre, aún es pronto, acaba de iniciarse la temporada”. Mis compañeros de la Academia José Manuel Sánchez Ron y Luis Mateo Díez, caballeros ponderados, se dividieron: el segundo me recomendó paciencia; el primero, tras dudar, se decidió a animarme: “Sí, quizá ya es hora”. La verdad es que abrigaba la esperanza de llegar por lo menos hasta la mitad de la Liga sin tener que escribir este artículo. Incluso deseaba –contra todo pronóstico– no escribirlo en absoluto, pese a que anuncié aquí mismo hace unos meses, cuando todavía no se había materializado la amenaza, que, si se consumaba, me costaría seguir siendo del Real Madrid este curso, tras mi fidelidad desde los siete años. La razón de mis dudas tenía nombre: José Mourinho, el prototipo de entrenador que no soporto y el más antimadridista de todos los imaginables. En las últimas campañas he ido contra sus equipos, y para ello he debido violentarme un poco en un caso, nada en el otro. El Chelsea era, de toda la vida, mi club inglés favorito, por mis afinidades con el barrio de Londres al que representa.

El primer problema es que a pesar de su nombre, Chelsea, no está afincado en el barrio de su nombre sino en el de Hammersmith & Fulham. No soy quien para aconsejar como cada uno debe llevar sus afinidades, pero si convendría estar al menos ubicado geográficamente (su estadio Stamford Bridge está en Fulham).

Decía que era inoportuno porque carecía del don de la oportunidad. Entiendo que las colaboraciones para los dominicales se escriben con adelanto sobre la fecha de publicación, pero éste estaba fuera de tiempo. Porque desde entonces para acá el Real Madrid ha goleado en casa (dos 6-1), a domicilio (1-4 y 1-3), venía de lograr un convincente triunfo ante el Ajax,  y sus dos partidos contra el Milan han sido brillantes (2-0 y 2-2).

Conocida es mi postura en referencia a Valdano: habla mucho, hace poco. Por tanto la admiración que Marías parece profesarle lo descalifica ante mis ojos. Y esto que escribe: “Da pena ver a Valdano hablar tras cada tedioso partido, con cara de circunstancias y verbo dubitativo, como si tuviera plena conciencia del gravísimo error cometido” me parece de chiste, pero de los malos. Por dos motivos principales:

  1. A mí no me da ninguna pena alguien que cobra tres millones de euros, básicamente por hablar.
  2. No sé que comparecencias ha visto del hispano argentino. Antes he mencionado 7 partidos. Y en esos vi a un Jorge Valdano orgulloso, incluso me atrevería a decir que eufórico. ¿Se refiere por tanto el académico a las declaraciones tras los dos tristes empates en Mallorca y en Valencia, frente al Levante? ¿O después del pesado 3-0 contra el Espanyol? Si todavía no me falla la contabilidad, estos suman ¡tres partidos!

Claro que Don Antonio tampoco se queda manco: desde que dejó el abono en el Bernabéu hemos ganado 3 Champions (¡tres de nueve!). Estaba disgustado por la primera temporada de Capello (quien nos trajo a Roberto Carlos, Seedorf, Illgner, Panucci, sí y también a Secretario, además de los fichajes del Presidente: Suker y Mijatovic).  Y esa temporada le ganamos la Liga al Barça de Robson y “O Fenomeno” Ronaldo (quienes ganaron todo lo demás).

En el lado opuesto de la galaxia, en la esquina contraria está Francisco Celada Celada. Anima comidas y sobremesas con sus pronósticos.

 Uno de los problemas de “los pronosticadores” a tiempo completo es que a base de intentar acertar aumentan su porcentaje de error. Pero por intentarlo incesantemente también aciertan, y se vienen arriba. Y vuelta a empezar… Hace unas semanas Don Francisco aventuró uno muy arriesgado. El martes pasado le pedí filmarle. Y lo matizó. Espero que su utópico pronóstico se convierta en realidad.

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Jordi Socías

2 de mayo de 2010

Este señor de aquí abajo es un gran fotógrafo. Pero logró una de sus mejores obras esa mañana en que, recién levantado, descubrió en el espejo que seguía vivo y con ganas de hacer cosas.” (Juan José Millás, El País Semanal)

Jordi Socías tuvo en 1945 “la buena suerte de nacer en Barcelona“, como dice Manolo Vicent, en el barrio de la Sagrada Familia. Su familia era obrera, laica y republicana. Su padre fue encarcelado por el franquismo y tuvo que interrumpir sus incipientes estudios en la Universidad Laboral Francisco Franco de Tarragona: le expulsaron por denunciar a un profesor pederasta. Su amigo Ángel S. Harguindey escribió hace años un gran perfil biográfico con motivo de la publicación de su libro de fotografías “Maremagnum”.

He tenido la enorme fortuna de conocerle personalmente. Hace ya casi 10 años alquiló el piso de al lado del mío. Unos años después se mudó al de la planta de abajo.

Ha dedicado los últimos meses a un tour europeo por los Institutos Cervantes (Tirana, Viena, Roma, y próximamente Cracovia) para mostrar sus 100 mejores fotos de los últimos 35 años.

El domingo pasado Juan José Millás le dedicó su página del El País Semanal. Esa en la que comenta una foto con tanto tino y acierto. En este caso es el autorretrato de Jordi, que encabeza este post. Reconozco en la imagen esa cenefa del cuarto de baño (marca del edificio que hemos compartido durante tanto tiempo). El titulo en la revista era “Un epitafio inverso” pero en la edición digital lo han llamado “El capitalismo funeral”. Vaya usted a saber por qué…En cualquier caso es muy recomendable.

Lo pueden leer ahí o aquí, a continuación:

Imagino perfectamente a Jordi Socías, el señor de la foto, despertándose una mañana con la sorpresa de estar vivo. Estoy vivo, coño, estoy aquí. Podré seguir comiendo y bebiendo con la gente (o solo, que tampoco está mal), podré pasear por las ciudades y sentarme en la terraza de las cafeterías y disfrutar de los rostros y de los cuerpos de los transeúntes. Qué variedad de narices, de orejas, de posturas, de expresiones, de miradas. Estoy vivo. Viajaré, me asombraré de nuevo, dormiré en hoteles con bares secretos. Observaré cómo se mueven los políticos, los artistas, los inmigrantes, los fruteros, los adolescentes… Hablaré por teléfono, pondré correos electrónicos, enviaré mensajes de móvil, conversaré con otros o conmigo mismo (que tampoco está mal).

El señor de la foto había vuelto del hospital, donde le habían manipulado, suponemos, del corazón. Pero despertó de la anestesia, y fue dado de alta, y llegó a su casa y, todavía malito, se metió en la cama. Pero hete aquí que al día siguiente se descubrió, vivo y desgreñado, en el espejo del cuarto de baño, de modo que tomó una cámara pequeña, como el que coge un Bic naranja punta fina, y escribió la obra maestra que ustedes aprecian. Es ver esta foto y sentir la tentación de llamarle para hacerle saber que se trata del desnudo más potente que uno ha contemplado en su vida. Observen el conato de sonrisa del que apenas puede contener la alegría de continuar aquí. Pero no se pierdan, sobre todo, la elegancia de esos cuatro dedos que ha colocado sobre la máquina de fotografiar para escribir este epitafio inverso.

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