Archivo de la etiqueta: Economía

Tremendo patinazo de Enric González

Paro EEUU El País

Enric González escribe muy bien. Y sabe de fútbol. Pero el domingo demostró, entre cosas, no tener ni idea de asuntos económicos. Su columna del domingo “Una realidad incómoda” fue un tremendo patinazo. Respeto las opiniones ajenas (hasta cierto punto: si me dicen que 1 + 1 son 3 tendremos problemas). Pero no soporto las mentiras y las inexactitudes. Y más si vienen de periodistas (a quienes se les presupone el rigor de los datos). A continuación el texto que mandé ayer al Defensor del Lector de El País:

Estimado Sr. Carlos Yárnoz Garayoa:

Vuelvo a dirigirme a usted. Esta vez el motivo es la columna de Enric González “Una realidad incómoda”. Repleta de inexactitudes y medias verdades.

De entrada sorprende que su corresponsal en Buenos Aires opine de asuntos ajenos a su ámbito de competencia. Asumo que sigue al frente de la corresponsalía que ocupó el pasado mes de septiembre. Y también asumo que un columnista es libre de ejercer su derecho a escribir sobre lo que considere oportuno. Pero debe seguir unas normas éticas y profesionales (las mismas que se recogen en su Libro de Estilo y en cualquier código deontológico de la profesión periodística). Algo que no sucede en la referida columna.

En el subtitulo se destaca una frase del segundo párrafo “Estados Unidos ha recuperado una prosperidad propia de los felices sesenta”. ¿Los felices sesenta? ¿Se refiere a la guerra del Vietnam? ¿A las bajas cifras del paro como consecuencia del reclutamiento masivo de jóvenes? 

¿Es el Sr. González economista? ¿Sabe de lo que escribe? ¿Ha consultado los datos del paro? Se han publicado en su propio periódico. Le adjunto una imagen de un gráfico extraída de un artículo publicado en su diario el pasado día 15 de octubre. (En el subtitulo destacaban “tras encadenar nueve años seguidos de crecimiento”). En la misma observamos el pico del desempleo en EEUU: el 10% de octubre de 2009. A esta fecha hay que destacar otras dos básicas para el relato de la historia: el 15 de septiembre de 2008 cayó Lehman Brothers, provocando (o confirmando) una crisis mundial; y el 20 de enero de 2009 Barack Obama tomó posesión de la presidencia de EEUU. Es a partir de ese pico del 10% de octubre de 2009 cuando se empieza a recuperar el empleo en EEUU. Y se inicia la recuperación económica del país. En otras palabras: sucede bajo la presidencia de Obama y se extiende hasta nuestros días. Son casi 10 años de recuperación continuada de puestos de trabajo. Es decir, Trump no ha mejorado nada. Y de agradecerlo algo sería no haber estropeado las cifras heredadas. Qué también tiene su mérito. Pero nunca el que le otorga Enric González.

Cuando el Sr. González escribe sobre el deficit estadounidense demuestra no ser lector del Premio Nobel Paul Krugman (cuyos artículos publican ustedes cada domingo). Krugman sostiene que el deficit es un asunto importantísimo para el Partido Republicano cuando gobierna el Partido Demócrata. En cambio cuando lo hacen ellos el deficit desaparece del debate publico. No seré yo quien discuta a un Premio Nobel. Enric González sí lo hace. Y también se atreve con otro Nobel, Joseph Stiglitz (a quien también ustedes le publican los domingos). Ambos sostienen lo contrario a lo expresado por el columnista.

Enric González para rematar su articulo acaba lanzando un dardo a costa de “las primaveras árabes”, que no tienen nada que ver con los asuntos económicos tratados en su columna. Pero sirven para desacreditar a Obama y seguir blanqueando a Trump.

Sencillamente lamentable!!!

Salud & Saludos

Deja un comentario

Archivado bajo CDI, Medios, Política

Solución neoliberal para Grecia

Me sorprende que el neoliberalismo que nos invade no haya dado todavía con la solución a la crisis griega. Pero antes de proponer mi sugerencia quisiera establecer unas premisas históricas y geográficas.

La Grecia actual data tan solo de 1830, cuando la comunidad internacional finalmente reconoció su Declaración de Independencia de 1821 (pertenecían al Imperio Otomano). Su independencia se complicó además por las Guerras Turco-Rusas (1828-29). Y no se pueden olvidar las constantes modificaciones fronterizas hasta el final de la II Guerra Mundial.

En 1830 Francia, Gran Bretaña y Rusia firmaban el Protocolo de Londres por el que declaraban la Independencia griega bajo su protección. La extensión de Grecia era inferior a lo que aspiraban los griegos. Tras las dos Guerras Mundiales hubo cambios de fronteras, que afectaron especialmente a la Tracia, objeto de disputas a lo largo de los años. Esta región del sureste europeo está enclavada en Bulgaria, Grecia y Turquía. Las montañas Ródope separan la Tracia griega de la búlgara y el río Evros separa la Tracia turca de la griega. En 1878, el norte de Tracia fue anexado por la provincia de Rumelia del Este, entidad búlgara autónoma perteneciente al Imperio Otomano. Pero en 1885 Bulgaria, que se había independizado en 1878, se anexó la provincia de Rumelia, conociéndose desde entonces como Tracia solo a su parte sur, que aún seguía en manos turcas.

Después de la primera Guerra Balcánica (1912-13), Turquía traspasa el resto de Tracia Occidental y parte de Tracia Oriental a Bulgaria. Pero luego de la segunda Guerra Balcánica (1913) Bulgaria dejó en manos turcas toda Tracia al este del río Maritsa.

Tras la Primera Guerra Mundial, y la Conferencia de Paz celebrada en París, Grecia recibió de Bulgaria la Tracia Occidental, y de Turquía la Tracia Oriental y la mayoría de las islas del mar Egeo, excepto la zona de los Estrechos (Bósforo y Dardanelos) y Constantinopla/Estambul. Pero los griegos debieron librar duras luchas contra la población y el ejército turco para ocupar el lugar. En 1923 hubo un nuevo tratado por el que se repuso a Turquía toda la zona de Tracia al este del río Maritsa. Durante la Segunda Guerra Mundial, Bulgaria ocupó la parte griega de Tracia, pero al finalizar la contienda, se repusieron las fronteras greco-búlgaras de 1919 y greco-turcas de 1923.

El concepto histórico de nación griega proviene de la época de Alejandro Magno y su padre, cuando tras sucesivas campañas militares se apoderaron de las principales ciudades-estado. Los macedonios, bajo el mando de Alejandro, ampliaron su dominio hace Asia y el norte de África.

La Grecia de nuestros días está situada en el lado sur de la Península Balcánica y limita al norte con Albania, Bulgaria y la República de Macedonia (o Anterior República Yugoeslava de Macedonia), un territorio que nada tiene que ver con la Macedonia helénica (y cuya denominación es fuente de conflicto); al este con Turquía y el mar Egeo; y al oeste y sur con los mares Jónico, de Creta y el Mediterráneo. Posee además 6.000 islas, entre las que se encuentran las Jónicas, Sarónicas, Cicladas, Creta, las del Egeo y el archipiélago del Dodecaneso (situado delante de la costa sudoccidental de Turquía). Este archipiélago está formado por 163 islas, de las cuales solo 26 están habitadas (200.452 censados en 2005). La capital es la ciudad de Rodas, en la isla del mismo nombre.

Espero no haberles abrumado con tantos datos y hechos. Pero van a resultar fundamentales para entender la solución que voy a exponer.

Los mercados lo pueden todo. Continuamente se antepone la gestión privada sobre la pública. Se pretende adelgazar al Estado y a las instituciones gubernamentales en beneficio de las empresas, modelo de eficacia y productividad. Hay corrientes del pensamiento neoliberal que abogan por ocupar cargos públicos y políticos con ejecutivos, gestores profesionales y tecnócratas.

Pues bien, lo ideal siguiendo estas directrices sería tratar a los países como empresas. Y teniendo en cuenta la magnitud de la crisis griega -déficit y deuda pública- deberíamos adoptar medidas empresariales. Tratar al estado griego como a una sociedad anónima.

¿Qué hacer entonces con Grecia? Muy fácil: privatizar el país, reestructurarlo, para trocearlo y vender las divisiones resultantes.

Primero habría que empezar por las islas. Hay suficientes jeques, emires, sultanes, millonarios diversos, que podrían estar interesados. Además algunos de ellos podrían crear paraísos fiscales o puertos francos, además de centros de ocio y recreo (casinos, parques temáticos tipo Los 12 trabajos de Hércules o Vive la Odisea).

Hay unas salvedades a tener en cuenta. Creta es la más obvia: sus ciudadanos deberían tener la posibilidad de elegir entre ser vendidos o independizarse, recurriendo a un MBO (Management Buy-Out).

Otra excepción son las islas del Dodecaneso: por su proximidad a la costa turca pasarían a Turquía (al igual que parte de la Tracia). Estas cesiones al secular enemigo tienen unas contraprestaciones obvias: poner fin al conflicto en Chipre (los turcos se retirarían del tercio que ocupan en la República de Chipre), además de ir aumentando su superficie europea (y ganarían puntos en su ansiada integración en la UE).

La Tracia podría ser subastada al mejor postor. Hay tres candidatos claros: Bulgaria, la Antigua República Yugoeslava de Macedonia y Turquía. El posible conflicto sobre la denominación de origen Macedonia quedaría resuelto de golpe, al desaparecer Grecia. Los románticos podrán alegar -como hace Grecia hoy en día- que Alejandro Magno perdería su nacionalidad e identidad griega (¿por qué nadie se acuerda del gran Aristóteles, su preceptor, quien también era macedonio?). Sinceramente no creo que eso llegue a ocurrir. Un ejemplo: Arquímedes. Todo el mundo le considera parte de la cultura helena, aunque nació y vivió en Siracusa, puerto siciliano (otra isla que perdieron los griegos).

En el siguiente mapa se aprecian las posibles divisiones de la Tracia griega, marcada por ríos, montes, paralelos y meridianos.

El Peloponeso sería otra parte jugosa. Y se podría considerar crear Atenas D.F., como si fuese la antigua ciudad-estado (recuperando la memoria de su mejor era: el siglo de Pericles).

Lógicamente habrá victimas colaterales, como en cualquier decisión financiera. Siempre son los trabajadores. En este caso los 11.260.401 habitantes (sin incluir a más de 750.000 inmigrantes). Pero seguro que los mercados aplaudirán esta decisión (así como los aparatos industriales-militares y servicios de inteligencia de las grandes potencias, que enseguida verán las oportunidades que esta medida les va a proporcionar).

Precio de salida: desde 1 euro asumiendo los costes del déficit y la deuda. De ahí para arriba, dependiendo de las características económicas de cada partición.

Visto en el muro de Facebook de Juan Muñoz

15 comentarios

Archivado bajo Humor, Política

Inside Job

27 de marzo de 2011

Inclúyanme entre quienes se alegraron de ver que el documental Inside Job ganaba un Oscar. La película nos recuerda que la crisis financiera de 2008, cuyas consecuencias siguen arruinando las vidas de millones de estadounidenses, no se produjo sin más: fue posible gracias al mal comportamiento de los banqueros, los reguladores y, sí, los economistas.

Lo que la película no señala, sin embargo, es que la crisis ha generado toda una nueva serie de abusos, muchos de ellos ilegales, así como inmorales. Y las principales figuras políticas están, después de mucho tiempo, dando algunas muestras de cierta indignación. Desgraciadamente, esta indignación no se dirige contra los abusos de los bancos, sino hacia quienes tratan de hacer que los bancos respondan de esos abusos.

El detonante inmediato ha sido el pacto propuesto entre los fiscales generales de los Estados y el sector de los servicios hipotecarios. Según el senador Richard Shelby, de Alabama, el pacto es una “estafa”. El dinero que se exigiría que los bancos asignasen a la modificación de hipotecas sería una “extorsión”, declara The Wall Street Journal. Y los propios banqueros advierten de que cualquier medida contra ellos pondrá en peligro la recuperación económica.

Todo lo cual confirma que los ricos no son como ustedes y como yo: cuando infringen la ley, son los fiscales quienes se ven sometidos a juicio.

(Paul Krugman: Un abuso de más de las instituciones)

El viernes se estrenó “Inside Job, el documental de Charles Ferguson que desvela las causas de la crisis financiera mundial provocada por las hipotecas subprime y señala a sus responsables. Ganador del Oscar al mejor documental, está narrado por Matt Damon y cuenta con el testimonio de inversores como George Soros y William Ackman, economistas como Nouriel Roubini, Raghuram Rajan y Simon Johnson, y del director gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn (el sustituto del huido Rodrigo Rato).

Ferguson señala en su cinta a economistas, ejecutivos de los grandes bancos y políticos, quienes impulsaron la toma de riesgos para obtener mayores rentabilidades en los activos financieros. Cuando el director de la cinta recogió el premio de la Academia de Hollywood comenzó su discurso diciendo “discúlpenme, pero debo arrancar señalando que tres años después de que estallara nuestra horrible crisis causada por el fraude financiero masivo, ni un solo ejecutivo ha sido encarcelado, y eso está mal”.

Como curiosidad, en el dossier de prensa con información sobre la película, la productora Sony insertó una tabla con las notas que otorgan las agencias de calificación de riesgos a la solvencia de deuda pública y corporativa. S&P, Fitch y Moody’s tampoco salen indemnes de las críticas en el documental de Ferguson, del que recogiendo las palabras usadas por el crítico de cine de El País, Carlos Boyero, “en su intento por ser realista y didáctico le ha salido una extraordinaria película de terror“.

Entradas relacionadas:

El timo de las pensiones

Estoy hasta los mismísimos de Moody’s

Clase de economía

No es oro todo lo que reluce (by John)

Krugman, Nobel de Economía 2008

7 comentarios

Archivado bajo CDI, Cine, Cultura, Política

Después de los tiburones de la City y de Wall Street ahora también nos atacan desde Alemania.

20 de junio de 2010

El ‘general’ de la banca alemana

Tiburones con piel de filántropos

Alemania, en el centro de los ataques a España

A los enlaces anteriores de Público añado uno de El País:

¿Por qué Berlín ataca a España?

¿Todos contra Z? ¿Huelen sangre?

6 comentarios

Archivado bajo Medios, Política, Recomendaciones