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Foco de opinión (por Javier García-Pelayo)

19 de diciembre de 2008

Si usted lo vio, no es privado

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Dom Gonzalo pasó de centro de reunión a “foco de opinión”. Allí tenían reuniones los de “la foto de la tortilla”. Trabajaban y se reunían gente del PC, mods, rockers, los americanos dándole color y los  músicos. En este ambiente y a ritmo de R&B, con Otis Redding, Aretha Franklin, Carla Thomas, James Brown y demás, empecé nuevas amistades.

 

Alberto, hermano de Porfi, era amigo de “el grande”, Jesús de la Rosa, (que con los Marinellis, Manolo Rosa y “el niño” Mure formaban Nuevos Tiempos), y hacíamos largas salidas donde disfrutaba del buen humor y búsqueda de la risa que, siempre, tuvo Jesús y del entusiasmo por la música que tenia Alberto. Los músicos y demás “melenas” del parque eran el punto hippie. Pive Amador junto con Dany, eran el toque mod. En algunas salidas éramos más los de fuera, que los que se quedaban dentro y a la vuelta todos marcando ritmo o bailando ensimismados.

 

Mane, Miguel Ángel Iglesias, Pepito Saavedra, Silvio, Gualberto, Julio Matito, quizás Jesús y otros, según el día, nos reuníamos en “el campito de Mane”, que era un descampado,  donde hoy está el parque del Príncipe; a la sombra de las tres palmeritas, que allí había, tocaban y cantaban durante horas…….. Hubo muchos momentos de una fuerza, pureza y emoción, que pocas veces más he disfrutado y que contaron mucho para decidir, más tarde, mi futuro profesional.

 

Cuando, estando por el centro, íbamos a casa de J. Maria (lujosa casa sevillana de patio y tres pisos). Nos metíamos en su habitación del patio a oír música y fumar, hasta que la madre nos echaba, denostándonos por la música, las pintas, los olores y las actitudes. Con Mane, Pepito, Silvio y Miguel Ángel, siempre se hablaba en sentido figurado, dobles sentidos o metáforas. 

 

Los “melenas”, Manolito Díaz, Carlos, José, Paco Pepe, Pepe Cubero, etc. se reunían en los escalones del Archivo de Indias, los jardines de Murillo y en la Glorieta de los Lotos del Parque de Mª Luisa y eran más duros y frikis.  Con sus pintas iban de manifestación diaria y continua. Yo quería dejarme el pelo largo  pero, de momento, seguía pasando por la peluquería y cumpliendo horarios. 

 

Julio Matito con Antoñito, Carlos como cantante (tipo Jagger) y creo que se llamaba Miguel a la guitarra, formaban Foren Daft. De alguna manera, Gonzalo habló con Julio, con Gualberto y Antoñito, y empezaron  Smash, nombre que se le ocurrió a Tessy, la compañera de Gonzalo. Carlos  se quedó sin grupo y descolocado, me pareció duro y creo que fue la primera vez que vi la ¿injusticia? que implica elegir, a costa de los demás.

 

Con todo el dinero del club, Gonzalo con los Smash y Miguel Ángel se  fueron a Madrid, compraron una furgoneta DKW nueva y en el Real Musical ó Garijo, la llenaron con una batería Ludwig, amplificadores Marshall dobles, para bajo y guitarra, equipo de voces  Binson, micrófonos Shure, ¡¡un xilofón!!, unas congas, 1 guitarra Guild y un bajo Fender. Lo mejor del mercado. 

 

Volvieron a Sevilla contentos pero tiesos, esperando la recaudación del día en la disco. Pero… Orden gubernativa de cierre inmediato y ruina. Acusaciones de consumo de estupefacientes, que encubrían el miedo gubernamental al centro de reunión convertido en foco de opinión. Defendieron el caso desde un conocido despacho de abogados laboralistas, de la calle Capitán Vigueras y se quedó en un tiempo de cierre (3 meses, creo) 

 

Mientras tanto en una nave, a las afueras ensayaba Smash; en realidad eran larguisimas improvisaciones, sin un trabajo de repetición ni ensayo. Pero cuando Gonzalo apareció, preguntando por la canción nueva, Julio le dice a Gualberto: Toca “el Blues en La” y  tocaron “Scouting”, del tirón. La primera actuación del grupo, fue en el desaparecido Teatro San Fernando en la calle Tetuán de Sevilla, creo que junto a Los Iberos. Fue mágica. Cuando reabrieron el club también fue muy buena y en corto y luego en el Teatro Álvarez Quintero, y en discotecas de las afueras y en el templo popular que era el club Ye-Ye ( la Jaula de Oro ).Eran diferentes. Había grupos con mejor sonido (Soñadores), mas profesionales (Nuevos Tiempos), pero Smash era eso, un golpe rompedor, transmitían libertad, en sus formas, en su música improvisada y en su actitud. 

 

Ninguno teníamos carné de conducir así que el chofer de la furgo era cualquier voluntario, que lo tuviese. Fransua, que decía ser francés, aunque se le decía a gosh y se iba a drua, la conducía y se suponía que cuando no había movimiento, se quedaba aparcada en la nave. 

 

La guardia civil llamó un día a Gonzalo y le informó, que si era el dueño de dicha furgoneta, la recogiera de la playa de Chiclana donde el mar se la estaba tragando.

 

Fransua  y otros se habían ido a Algeciras. Aparcaron, cruzaron a Marruecos, donde él se quedó, y los demás cargados, volvieron, la cogieron y camino de  Sevilla, pararon a ver la puesta de sol en la playa de Chiclana. La marea estaba baja, el sol poniéndose en el mar, llevan la furgo hasta la orilla, se ponen morados viendo el atardecer….. Y cuando se dan cuenta, la marea ha subido y no pueden  sacarla. La abandonan y …..Menos mal que los instrumentos no estaban dentro. La furgo, llena de agua salada y arena. Chatarra.  

Filmación en Súper 8 de Gonzalo García Pelayo de la actuación de Smash en 1968 en Dom Gonzalo. Hemos añadido el sonido de “Scouting”, cara A de uno de sus primeros singles. El montaje es de Jorge Muñoz. El peque que aparece es Iván, hijo de Gonzalo y Tessy.

 

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Cambiando las escalas de valores (por Javier García-Pelayo)

12 de diciembre de 2008

Si usted lo vio, no es privado

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Que  la “grifa” cambiara la escala de valores, fue lo que más me llamó la atención. Ya que la escala imperante, había llevado al encorsetamiento é hipocresía social que, explotando periódicamente, permitió y llevó a  las guerras: coloniales, mundiales, civiles, Corea, Vietnam y a la peor de todas, ” la guerra fría”. Por Sevilla pasaba, diariamente, el “avión de las  siete”, que un dia se cayó en Palomares. Portaba bombas atómicas, con orden de ser tiradas en Moscú. Y los  rusos hacían lo mismo, por otra ruta. 

    

Así, que consideré que cambiar dicha escala era primordial, revolucionario y muy vacilón. 

 

Respecto a lo de la moral situacional, me gustaba y tenía que ver con el moderno concepto de relatividad, y me recordaba, los anatemas que, en los ejercicios espirituales, los jesuitas lanzaban contra la flexibilidad moral (diferenciándola de la casuística). Se predicaba una moral recia, de hierro, basada en una escala de valores inmutable. 

    

Así, consideré que adquirir una moral flexible, situacional, casuística, pero sin mancha de pecado (ya que el pecado está en la intención) era un compromiso, pero liberador, revolucionario, adecuado y muy vacilón. Javier Rodríguez Piñero, fue un gran medico que en ésta y otras ocasiones posteriores,  iluminó mi camino con su conocimiento. 

    

Los Beatles, Rolling, Kinks, Animals, Traffic, Who, y otros del “mersey beat” (Honeycombs…) de Inglaterra; Adriano Celentano, Domenico Modugno, Mina, Peppino di Capri y otros por Italia; Jimi Hendrix (mixto anglo americano), Doors, Janis, Spoonfool, Greatful Dead, Mamas and Papas, Beach Boys, y algo de blues y jazz de Estados Unidos. Era la música que oía y me interesaba. 
 

La colección de los “Cuentos de Calleja”, el “Capitán Trueno”, la “Biblia”, los “Evangelios”, “El Mono Desnudo” de Desmond Morris, el Calígula de Camus, “Un Mundo Feliz” y “Las Puertas de la Percepción” de Huxley, “Siddhartha” y  “El Lobo Estepario” de Hesse, cosas sueltas de Kerouak y Burroughs, “La Pipa de Kiff”, las “Sonatas”, “Luces de Bohemia” y otras de Valle, toda la buena biblioteca burguesa de mi madre,  la revista Triunfo, junto con las muchas películas discutidas en los cineclubs Vida y el universitario, con el padre Manuel Alcalá, Alfonso Guerra, Gonzalo, Camilo, Pipo Clavero y su chica, Fernando, Amparo, Manolo y Javier Rubiales, Monchi y Alfonso Cruz; mis amigos Miguel y Antonio Jiménez Esquivias, Porfirio, Chele, Ignacio Pérez Blanquer y mis 15/14 horas días de, verdadero, estudio, junto con mi paga de 50 pts. semanales eran mi bagaje, cultural, social y económico. Se imponía conseguir una subida de la paga. Para moverme más, aunque leyera menos. 

     

Conceptos  como Revolución, Revolucionario, Transformación Social, Traición al Proletariado (eso era lo peor), Coyuntura Social y demás, eran de uso frecuente y casi obligatorio. Así que, transformé mi coyuntura y me dediqué a buscar grifa para fumarla decidida y militantemente.

    

Imposible, ninguno de mis amigos fumaba. Dom Gonzalo empezó a coger fama (por el olor de la ropa, resto imborrable del almacén químico que fue) de que allí se fumaba y se drogaban a las tías y que alguna (contorsionista, supongo) se había preñado allí. Mi madre empezó a recibir anónimos recriminatorios y un dia, yendo en un autobús oigo como una madre le dice a su hija que no se le ocurra ir a esa discoteca, que te drogan y pulsando un botón se mueve la barra y te bajan a un sótano. No pude más y le dije, que ya me gustaría a mí que soy uno de los dueños, pero “señora ni una rosca, ni una rosca”.

  

En Dom Gonzalo no se fumaba, pero las salidas eran más o menos discretas y continuas. Creo que Gonzalo había dado órdenes de no facilitar  mi  búsqueda. Conecté con un vacilón de la competencia, Turín, que libre de influjos me ayudó, yendo él a comprar y me trajo 4 porros liados. Uno para él, guardé dos en el faro de mi motillo, y nos fumamos el otro. 

  

No me cambió, de momento, ni la escala ni la moral pero me aflojó el músculo de la risa, bailé de puta madre y cuando llegué a casa tenía mucha hambre, todo dentro de los efectos normales, vacilones y deseados. 
 

El Tineo“, en la calle San Luis, los vendía liados a 15pts, 4 por 50 pts. y 8 por 100. Se ponía solo unas horas por la mañana y otras por la tarde (horas de cañas) y cuando llegaba le estábamos esperando, a veces diez o doce que nos arremolinábamos a su alrededor y él sacando, de su sempiterna gabardina, un mazo redondo enlazado con una goma, iba despachando diciendo, “no deis la bronca, abriros no deis la bronca” compraba y me iba corriendo en la moto a fumármela con los amiguetes. 
 

En otra vida, en la que también me reunía con amigos que pensaban diferente, me metí a Cátaro. Nos persiguieron y nos refugiamos en Montsegur, que esa vez no hizo honor a su nombre y nos degollaron y quemaron a la mayoría. 

Formación original de Gong –con Silvio y Mane– actuando en Dom Gonzalo, 1968. Rodado en Súper 8 por Gonzalo García Pelayo. Se le ha añadido “Love Me Baby”. Montaje de Jorge Muñoz.

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