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Real Madrid 2 Barcelona 1

Marca

El Clásico llegaba en un momento apasionante de esta Liga 2020/21. Eran más que tres puntos. No distanciarse del líder, el Atlético de Madrid, era vital para ambos equipos. Y no olvidemos el factor del goal average. El Madrid ganó 1-3 en el Camp Nou y lo tiene a favor frente al Atleti.

Las alineaciones de Real Madrid y Barça presentaban pocas incógnitas. Koeman despejó las dudas mediáticas respecto a Piqué: no sería titular. Y presentaba una defensa de tres centrales y dos carrileros, que relegaba a Griezmann al banquillo. Zidane respondía con Fede Valverde por Marco Asensio (cambio que hizo el martes pasado en la segunda mitad frente al Liverpool). Reforzar nuestra media y taponar las subidas de Jordi Alba, además de ganarle la la espalda, parecían los objetivos de este movimiento en el once blanco.

Ha sido el primer Clásico en Valdebebas, en el Alfredo di Stéfano. El anterior (2-0), la temporada pasada, fue el último en el Bernabéu (y con público). Tras ese partido me autoconfiné (1 de marzo). También llovió ese día, aunque no tanto como ayer.

La presión alta de ambos dificultaba las maniobras pasado el círculo central. Los centrales azulgranas también se adelantaban, dejando espacios a sus espaldas. Daba la impresión que el Barça controlaba más porque se notaba la presencia de Busquets y De Jong, mientras Modric y Kroos no acababan de aparecer.

El primer peligro madridista llegó al minuto y medio: una salida de balón de Ter Stegen fue interceptada por Casemiro. Benzema no llegó por poco. Se hubiese quedado solo frente al meta. Y la primera de los culés fue en el nueve, en el primer remate del encuentro. Más que el remate lo peligroso fue la jugada que terminó con el chut alto de Mingueza. Un par de minutos después, una fracción de segundo de indecisión de Vinicius desbarató una situación que podría haber sido de oro. Dudó entre pasar o chutar. La defensa se recompuso y taponó ambas vías.

En el 13 una arrancada de Valverde pilla a Jordi Alba fuera de sitio. Al uruguayo le acompaña Lucas Vázquez. La pelota le llega al gallego, avanza y lanza un pase certero a Benzema que irrumpía en el área chica. Un taconazo magistral del galo suponía el 1-0. ¡Un golazo!

El gol no modificó los planteamientos. Quizás el Barça apretó un poco más y el Madrid con la tranquilidad que da un marcador favorable, se asentó mejor.

En el 22 Pedri vio la amarilla por una doble entrada sobre Casemiro. En el 25 la tarjeta fue para Araújo que tuvo que frenar un carrerón de Vinicius. Un centímetro más y era penalti. Kroos lanzó la falta. ¡Gol! 2-0 en el 27. Dest se equivocó en la barrera, saltó mal (a destiempo y de lado) y desvió la pelota. Jordi Alba bajo los palos no pudo evitar que se colase (incluso ayudó a que entrase).

En el 29 otra galopada de Vinicius a un pase largo de Kroos. Hay un empujón de Busquets sobre el brasileño. ¿Suficiente para pitar penalti? El árbitro no lo señaló.

En el 33 Vinicius de nuevo. Esta vez el pase fue de Modric. La carrera la culmina con un excelente pase a Fede Valverde desmarcado, quien acompañaba la jugada de interior. Su remate cruzado se estrella en el poste contrario. El rechace llega a Lucas Vázquez y no puede anotar el tercero. Su disparo centrado se encuentra con Ter Stegen.

Al filo del 37 ellos reclaman penalti sobre Dembélé. La revisión del VAR mandó al limbo una amarilla de Busquets por una fea entrada sobre Lucas Vázquez. Cinco minutos después tuvieron que cambiarle por Odriozola y Busquets se había ido de rositas de la jugada. ¡Muy mala noticia para el Madrid la baja de Lucas Vázquez!

A falta de cinco minutos para los 45 reglamentarios volvimos a ver un despeje contundente de Militao. Su tercero de la primera mitad. Como conocen los fieles de estas crónicas siempre reclamo este tipo de soluciones en situaciones comprometidas. Así que pueden imaginarse mi ovación para Militao.

En el primer minuto del descuento le regalaron un córner al Barça (era saque de puerta a nuestro favor). Lo sacó Messi y se fue al poste. En la última jugada otro saque de esquina a favor del Barça: Messi tuvo el gol pero la salida de Courtois fue decisiva. Se agrandó y tapó todos los huecos.

La impresión de la primera mitad la resumo en dos jugadores: Vinicius y Dembélé. Nosotros entendimos el partido, la búsqueda de espacios en velocidad. Ellos no. Los dos jugadores mencionados son claves para estas circunstancias. Al nuestro le vimos, vaya sí le vimos. El culé, salvo un par de acciones puntuales, pasó desapercibido. Fue anulado y también le perjudicó la falta de presencia de Jordi Alba, taponado por Valverde. Gran acierto táctico de Zidane.

Koeman rectificó en el descanso y volvió a defensa de cuatro: Griezmann entró por Dest. Dembélé sería uno de los favorecidos por este cambio.

Volvió a llover a cantaros. Incluso más que en la primera parte. Mientras el Barça dominaba. En los primeros cinco minutos sacaron dos saques de esquina consecutivos. Nos defendimos con dos balones largos (a Vinicius y Benzema).

En el 52 un mal disparo de Kroos desperdició una buena contra. Tres minutos más tarde le perdonaban otra amarilla al Barça (por entrada sobre Case).

En el 59 Mingueza libre de marca metía al Barça en el partido. 2-1. Mendy fue atento observador del remate forzado del azulgrana.

Marco Asensio entró por Valverde antes de sacar de centro. Un minuto después otro palo del Madrid. Una internada de Vini la despejó mal Araújo y se fue al poste.

En el 63 reaparecía Sergi Roberto (se iba Busquets). Antes vimos otra gran intervención de Courtois.

Otro carrerón de Vinicius en el 65. Le regaló el gol a Benzema mas el agua frenó el pase y Araújo la mandó a córner. Dos minutos después fue Kroos de cabeza quien la tuvo. En la siguiente jugada, amarilla a Nacho (la quinta). La falta la lanzaba Messi en una situación favorable. Contra la barrera. Acto seguido una internada de Mingueza sembró el pánico. Su centro chut no encontró puerta ni compañero.

Zidane preparaba un triple cambio: Isco, Marcelo y Mariano por Kroos, Vinicius y Benzema en el 71. Y Koeman retiraba a Araújo dando entrada al joven Ilaix Moriba.

El juego anárquico de Marcelo provocó un par de sustos en la zaga culé.

EL juego se paró en el 78 por problemas técnicos del árbitro con su aparato de comunicación. Messi aprovechó para cambiarse sus camisetas. El parón fueron unos dos minutos y medio.

Koeman hizo un doble cambio; Trincao y Braithwaite por Pedri y Dembélé.

En una pifia de Odriozola se generó un problema. Braithwaite se tiró. Reclamaron penalti los azulgranas y el delantero no vio la amarilla por tirarse. Mariano en este mismo espacio de tiempo no había hecho nada. Perdón, había liquidado dos contras nuestras.

El Barça seguía apretando en busca del empate. Nosotros ya no teníamos la misma velocidad (ni a Vinicius). Estábamos sin chispa. Los cambios para refrescar daban para capear el temporal, pero no para sentenciar.

Una entrada de Casemiro sobre Messi fue castigada con amarilla. En la siguiente jugada veía la segunda amarilla. Nos quedábamos en diez en el 89. Y con falta a favor para Messi. Courtois paró en dos tiempos.

El descuento fue de cuatro minutos.

Messi olió sangre. De poco le sirvió: fue su séptimo partido consecutivo contra el Madrid sin meter gol.

Marcelo tuvo el gol en el 92. No supo aprovechar el fallo defensivo. En los 30 últimos segundos, con Ter Stegen arriba en ataque, un remate de Ilaix se estrelló en el larguero. El rechace lo intentó cazar Ter Stegen. Y el partido murió con disparo alto.

Este 2-1 nos acuesta líderes por el goal average (el Atleti tiene un partido menos, frente al Betis sin Luis Suárez ni Marcos Llorente). Los dos equipos de Madrid tenemos 66 puntos y el Barça 65. A ellos les queda un enfrentamiento directo, del que seguro que algo pescamos.

El 1-3 de la primera vuelta y este 2-1 arroja un saldo espectacular. Dos Clásicos, dos triunfos. Seis puntos. Cinco goles a favor y dos en contra. Y ahora a Liverpool a asegurar el pase a semifinales de Champions, que no será fácil. El parte de bajas (Vázquez, Valverde, Militao más los ya conocidos) puede ser notable y desconocemos el de altas.

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El Barça remonta al Sevilla

Sport

El Barça remonta el 2-0 de la ida del Sevilla y se planta en la final de Copa. Todo lo que le ha pasado al Sevilla de Lopetegui lo tiene bien merecido. No se puede ser tan ridículo y cometer tantas tonterías.

  • Ocampos falló un penalti (lo tiró fatal y Ter Stegen atajó).
  • A Fernando le sacaron la segunda amarilla por idiota. ¿Qué necesidad tenía de hacer esa falta? Dejó a su equipo en 10 a dos minutos del final, en el primer minuto del descuento.
  • Con todo, lo peor fue que renunciaron durante todo el partido a despejar. Como si estuviese prohibido. Pocas jugadas ligaron intentando salir con el balón jugado. La perdían pronto con lo que el asedio del Barça era continuo. Un despeje, mejor en largo, sirve para alejar el peligro y tomar aire. Darse un respiro para reordenarse. El colmo fue la jugada del 93. Un descerebrado se esfuerza en evitar un córner y se la pasa a Griezmann. El francés la cuelga al área y Piqué anota de cabeza el 2-0. ¡A la prórroga! Y el Sevilla con 10. Si ese defensa hubiese dejado que la pelota saliese el partido hubiese muerto tras el saque de esquina. ¿Hubiese marcado el Barça en ese córner? No lo sabemos. Sí sabemos lo que sucedió por ese empeño sin sentido en evitar el saque de esquina.

El desquicie del Sevilla se hizo más patente en la prórroga. A los cuatro minutos Braithwaite hacía el 3-0. Resultado con el que terminó el partido. Durante esta media hora extra de juego al Sevilla le expulsaron al preparador físico y a De Jong, quien estaba en la grada. Habían perdido los papeles por completo. 

Otra sobrada, en este caso de Lopetegui, fue poner al segundo portero. El Barça alineó al titular.

El Sevilla se ha ganado la eliminación a pulso. El Barça fue a por el partido. Estuvo serio y atento. Y contaron con un gol tempranero: en el 11 Dembélé la partió marcando el 1-9. Buscaron voltear la eliminatoria y lo consiguieron. Por méritos propios y deméritos del rival.

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Las crisis del Barça y del Madrid: a 10 puntos del Atleti

Clas Liga 2021

Las crisis del Barça y del Real Madrid tienen un punto en común: ambos están a 10 puntos del Atlético de Madrid en esta Liga 2020/21. Y han perdido cuatro encuentros en el campeonato (el Madrid lleva ocho en lo que va de temporada).

A partir de estos datos hay varias diferencias. La primera, y quizás la más importante, es que el Barça parece que va para arriba. Mientras el Madrid un día parece que levanta cabeza y al siguiente vuelve a hundirse. A favor del Barça está la recuperación de Messi, Griezmann y Dembélé. Aumentan notablemente su capacidad goleadora. Observen la diferencia entre los 41 goles marcados por los azulgranas por los 35 de los blancos. 

El Barça sigue vivo en la Copa del Rey y la Champions. El Madrid solo en Champions. Sus cruces de octavos en la máxima competición europea no invitan al optimismo. (Me queda la duda de las fechas en las que se ven a jugar, por la pandemia).

La crisis institucional culé se compensa con los ataques a Zidane. Son dos situaciones que desestabilizan. Solo hay un factor adicional en contra del Barça: haber reforzado al presumible campeón de Liga con Luis Suárez. Regalaron al goleador al Atleti. Y esto es algo que cada vez escocerá más, a medida que avance la segunda vuelta y Suárez se afiance en el Pichichi y el Atleti en el liderato.

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Pintan bastos en el Barça

Pintan bastos en el Barça: la derrota anoche ante el Atlético de Madrid, en el Wanda Metropolitano, les coloca más cerca de los puestos de desenso que de los de Champions. Si bien es cierto que cuentan con dos partidos menos, al igual que Atleti y Sevilla (el Real Madrid tiene uno menos). De los ocho partidos que han disputado en esta Liga 2020/21 han perdido ya tres, los mismos que han ganado, y empatado dos. Para un equipo del nivel del Barça esto supone cinco pinchazos sobre ocho encuentros jugados. Con el agravante que dos de esas tres derrotas se han producido ante rivales directos: el Atleti ayer y anteriormente frente al Madrid en el Camp Nou (1-3).

Al crac institucional y a la ruptura provocada por la de momento frustrada marcha de Messi se unen la plaga de lesiones (ayer Piqué y Sergio Roberto, que dejan mermada a la plantilla de defensas, sobre todo de centrales) y la crisis de juego. También la del banquillo, porque Koeman está demostrando no conocer la Liga española. Al menos como debería un técnico culé. En la Champions es otra cosa, y las alegrías del Barça pueden venir por ahí. De momento. De hecho, su panorama en la fase de grupos es más esperanzador que el del Madrid. Aunque en los últimos años las grandes decepciones azulgranas hayan venido desde la competición europea.

La crisis de juego y la presencia de Koeman en el banquillo no se pueden disociar. Lo mismo puede decirse del bajón de Messi. Su apatía es notable. Las muestras de desgana son notorias. Ya no llega como antes. No da el do de pecho. Parece vivir en una permanente nube de conflictos. Anoche en el Wanda Metropolitano no apareció. Ni siquiera para ejecutar con tino una falta. No pido que fuese gol. Sí esperaba que tuviese la puntería a la que nos tiene acostumbrados. Ayer no se fue de nadie. Al Barça lo sostuvo Dembélé en la primera mitad. Cuando el extremo se apagó en la segunda parte, más la lesión de Piqué, el Barça sucumbió y se vio impotente. Entonces debió ser el momento de Messi. Mas no se echó al equipo a la espalda.

El mazazo del golazo de Carrasco, finalizando los primeros 45 minutos, no debe ser excusa. Los grandes equipos, bien preparados, deben sobreponerse a estas cosas. Por muy fuerte que haya sido el golpe, como fue. Fruto de dos errores garrafales: el primero de Piqué y luego la estrafalaria salida de Ter Stegen, casi al centro del campo. Y sin quitarle un ápice de mérito a Carrasco.

Insisto, la Champions, hoy por hoy, puede ser el clavo ardiendo al que pueden agarrarse los azulgranas.

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Zidane se reivindica en el Camp Nou

La terapia de la Champions resultó balsamica para el Barça y un descenso dantesco a los infiernos para el Real Madrid. Los antecedentes del Madrid de cara al Clásico no podían ser peores. El equipo se habia caido tras el parón, con dos derrotas consecutivas en casa, una en Liga y otra en Champions. No quedaba rastro del mejor partido de la temporada, el 4 de octubre ante el Levante (0-2). Hoy Zidane alineaba en la delantera a los mismos tres que ganaron 0-2: Marco Asensio, Benzema y Vinicius. Y repetía con Nacho en el lateral derecho. El cambio respecto a ese once era el de Kroos por Modric. La alineación respondía al veteranos y noveles de nuestro himno.

Koeman también apostó por mezclar gente joven con jugadores experimentados, dando entrada al recuperado Jordi Alba.

A mi me preocupaba nuestra banda derecha (Nacho y Asensio) frente a la izquierda culé (Alba y Ansu Fati). Sospechaba de una excesiva carga de trabajo para Fede Valverde. Con Asensio probablemente en la media punta, por detrás de Benzema. Y auguraba la vuelta a las buenas costumbres: la presión alta. Como frente al Levante. Ya sé, aunque ambos sean azulgranas, hay diferencia de nivel entre ellos y el Barça. Resultaba difícil de creer que perdiésemos tres partidos seguidos.

Respecto a la presión alta Koeman dispuso a Ansu Fati para frenar la salida de balón de Sergio Ramos, con Messi de falso nueve. Aunque para falso nueve estuvo Benzema. A los cinco minutos habilitó a Valverde, con un pase filtrado, quien entrando en el área por la derecha anotó de tiro cruzado a media altura. 0-1. Nos la prometíamos felices. Y Vinicius pudo sentenciar poco después… pero una internada de Jordi Alba, superando a Nacho en carrera, permitió a Ansu Fati empatar. Era el minuto ocho. Y me  preocupaba mi sensación previa respecto a nuestra banda derecha y la izquierda suya.

Los siguiente minutos al 1-1 fueron con el Barça insistiendo por el costado de Nacho. Buscando su espalda o encarando. Jordi Alba cobraba un protagonismo exagerado y no reaccionábamos. De Jong también buscaba a Nacho. Mientras, nosotros no aprovechábamos su flanco débil, el de Dest y Pedri.

En el 23 apareció Courtois: salvó un gol cantado a remate de Messi, tras superar a Ramos y encarar al meta belga. En la jugada siguiente fallaba Benzema frente a Neto. La internada y pase de Kroos mereció mejor suerte. Los dos falsos nueves tuvieron sus ocasiones.

En el 35 tuvimos el primer atisbo de la falta de actividad de Jordi Alba. Asensio le robó un balón en defensa y salió disparado a la contra. Alba tuvo problemas en recuperar su posición. La oportunidad se esfumó por un exceso de pases. Al minuto Nacho vio la amarilla. Zidane mandó a calentar a Lucas Vázquez. ¿Por Nacho o por Asensio? Fue por Nacho, en el 42. Abandonó el campo más o menos renqueante.

Al descanso se llegó con el 1-1. Unos primeros 45 minutos que empezaron cautelosos, pero con los goles cambió el ritmo. La circulación de balón fue mucho más rápida. Los seguidores de ambos clubes podíamos estar satisfechos de nuestros equipos.

El Madrid salió dominador, mas la primera ocasión fue para el Barça. La de Ansu Fati en el 51. Dos minutos después Coutinho solo cabeceaba fuera. El pase de Ansu Fati fue excelente. Fati desbordaba por su banda y Vinicius aún no había aparecido en estos primeros minutos de la segunda mitad.

Rodrygo comenzaba a calentar, Kroos sacaba una falta y agarraban a Ramos en el área. El VAR revisó la acción. El árbitro se acercó a ver la jugada. Penalti y amarilla a Alba. ¡Toda una novedad! Años y años sin que le pitasen al Madrid una pena máxima a favor en el Camp Nou en Liga. Desde la 2006/07. El gran capitán transformó. Neto acertó en la dirección del cuero. 1-2 en el 62. Segunda ventaja blanca.

Un mal pase de Vinicius a Benzema en el 65 imposibilitó el 1-3. Modric saltaba a calentar. Dos minutos después Valverde caía rendido. Parecía mareado. Entraba el croata. Mientras, el Barça sacaba sus dos primeros saques de esquina del partido. Consecutivos. En el segundo reclamaron una inexistente mano merengue.

En el 70 el Madrid se sacudía el dominio culé con una contra. Vinicius volvia a fallar el último pase. Nuevamente no se atrevió a encarar, estando en el interior del vértice del área. Estaba pidiendo el cambio a gritos. Pero los percances de Nacho y Valverde solo nos dejaba una ventana para efectuar cambios. Y Asensio no podía más. En los siguiente minutos el brasileño erró dos pases más en contras claras. Tanto Benzema como Modric se echaron las manos a la cabeza.

En el 80 ambos técnicos modificaron. Por el Barça entraban Griezmann, Dembélé y Trincao. Koeman iba con todo. Salieron Busquets, De Jong y Ansu Fati. Por el Madrid entró Rodrygo por Asensio.

Kroos pudo sentenciar en el 85. Una doble oportunidad, ambas desbaratadas por Neto. Especialmente meritoria la segunda, despejando el rechace que recogió el alemán de su primer remate. En el saque de esquina Neto se volvió a lucir ante un cabezazo de Ramos. Varane falló el gol cantado cuando se hizo con la pelota.

Koeman tiró inmediatamente la casa por la ventana. Retiró a Alba y metió a un delantero, Braithwaite. Si el planteamiento de Zidane había sido valiente, Koeman no le fue a la zaga con sus cambios. Iba abajo en el marcador y se la jugó.

Rozando el 90 Koeman pagó el precio de su atrevimiento. Un balón largo a Vinicius es desbaratado por Neto que se adelantó. El rebote le llega a Rodrygo que rápidamente se la da a Modric. Con una sangre fria descomunal, evita el pase lateral a Benzema (solo a menos de dos metros), regatea amagando a Neto y busca la mejor posición para marcar. El 1-3 fue un golazo.

Añadieron cinco minutos de descuento. Que pasaron en un suspiro. Estuvo más cerca el 1-4 que el 2-3.

Zidane, con Sergio Ramos en el equipo, se reivindica en el Camp Nou. Y con este 1-3 le traspasa la crisis a Koeman.

P.D.: Lucas Vázquez también se ha reivindicado. Y Benzema demostró que hoy por hoy está mejor que Messi.

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Crisis en el Barça

El texto de la imagen de cabecera es parte del post “Dilemas“, publicado el pasado viernes. No pude estar más acertado: ayer el Barça destituyó a Valverde, creando una crisis en medio de la temporada. ¿Por qué le renovaron finalizada la pasada? Tras la debacle en Liverpool y perder la final de Copa ante el Valencia. El hundimiento de la Champions oscureció el título liguero. Pero decidieron seguir con el entrenador, a pesar de las reticencias de parte de la afición.

Visto desde fuera, y sin maldad, me pareció una buena decisión. No soy de los que quitan méritos a las Ligas logradas. Sí tenía claro que el equipo necesitaba reforzarse con un delantero, dos medios y otros tantos defensas. Llegaron Griezmann, De Jong y Junior. Este último ni siquiera es titular. Salieron varios de los fichajes frustrados (Malcolm, Coutinho, André Gomes, Douglas, Boateng, etc.). Dembélé no ha acabado de romper y la plantilla se ha visto reducida a tan solo cinco centrocampistas (o seis si contamos a Sergi Roberto, que esta siendo utilizado más como lateral). El cese de Valverde se produce con el equipo colíder en Liga y clasificado para octavos de Champions como primero de su grupo. También es cierto que llevan perdidos demasiados partidos esta temporada. Tres en Liga, los mismos que en toda la Liga pasada. Y el equipo se cae ante rivales de entidad (aunque empaten, como frente al Real Madrid en el Camp Nou) o en los instantes finales (ante el Espanyol).

Es cierto que Ernesto Valverde no ha sabido montar un esquema defensivo solvente. Y eso que le acusan de conservador y “amarrategui”. Su mejor baza ha sido Ter Stegen. A Piqué le pesan los años y sus otras ocupaciones. Su compañero no acaba de dar la talla. A Jordi Alba le ha perjudicado su lesión. El lateral derecho no tiene un jugador fijo. Y estos problemas defensivos no los va resolver el sustituto de Valverde: Quique Setién.

Setién se ha distinguido por un juego alegre y vistoso. Dependiendo de la plantilla le ha ido mejor o peor. Pero nunca se ha caracterizado por su solidez defensiva. Y este es el principal problema que tiene el Barça ahora mismo, sin Ter Stegen. Por otra parte el salto del Betis (de donde fue despedido) al Barça parece muy grande. Es más que probable que tenga la suficiente personalidad para afrontar este reto. Otra cosa será si se hace con el vestuario. No es lo mismo lidiar con plantillas como las del Racing, U.D. Las Palmas o Betis que con cracks mundiales como los azulgranas. Recuperar a Busquets deberá ser su máxima prioridad. Por ahí empezará la reconstrucción del sistema defensivo. Y podrán llegar los éxitos que no le deseo.

Detrás de este relevo en el banquillo azulgrana hay un trasfondo electoral. Y toto parecería indicar que Bartomeu piensa presentarse a la reelección. Valverde no parece un buen reclamo electoral. Su presumible rival, Font, cuenta con Xavi y Puyol. Dos pesos pesados de la historia del mejor Barça. Para el actual presidente culé fichar a Xavi era una doble jugada: satisfacía los deseos de Messi y asestaba un golpe mortal a su rival, descabezando su cartel electoral.

Habemus crisis, frotemos las manos para que les dure…

 

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Aduriz fulmina al Barça

EFE Marca

Aduriz, en el primer balón que tocó, fulminó al Barça. Acababa de saltar al campo, en el 87, sustituyendo a Iñaki Williams. Se produjo un saque de banda a favor del Athletic. Capa, gran partido el suyo, centró al área desde su costado. Y Aduriz, en el 88, de una chilena prodigiosa, a unos 12 metros de la línea de gol, la clavó en la portería de Ter Stegen. ¡Un golazo! 1-0 y tres puntos. Pensaba que a sus 38 años (cumple 39 en febrero) ya se había retirado. Afortunadamente (menos para los culés) no lo ha hecho.

La primera mitad fue local. Pero el Barça estrelló dos balones en los palos. El primero, con Luis Suárez renqueante, fue consecuencia de un mal pase atrás que le llegó al uruguayo. Su remate fue al poste. Inmediatamente después fue sustituido por Rafinha, el mejor jugador azulgrana del partido. Precisamente fue Rafinha quien se topó después con el palo tras desviar Simón, en una gran intervención, su excelente disparo. Rafinha buscó el gol,  se ofreció, dio consistencia a su equipo (plano y mediocre en la primera parte).

La entrada de Rafinha a la media hora de la primera mitad y la de Rakitic, al inicio de la segunda mitad, cambió el transcurrir del partido. Si el Athletic dominó el centro del campo, presionando arriba y ahogando la salida de De Jong, estos dos cambios de Valverde equilibraron la situación. Y De Jong encontró un gran aliado en Rakitic. El holandés se hizo con el control (ya no sacaban el balón los centrales como en los primeros 45 minutos).

Si antes destacaba a Rafinha, Aduriz y Capa (anuló a Dembélé y creó peligro en sus subidas por banda; al extremo le reprochan no haber seguido a Capa en la jugada del gol), Griezmann es la nota negativa. Sus primeros remates, dos, llegaron a partir del minuto 80. Poco bagaje.

A priori, cuando repasas el calendario, Bilbao es una plaza en la que puedes dejarte puntos. Y más desde que está Garitano de entrenador (está imbatido en casa). A pesar de esto, empezar la Liga 2019/20 perdiendo es muy mala noticia para el vigente campeón. Y muy buena para el Atleti y el Madrid. Y lo será más si saben solventar sus compromisos frente a Getafe y Celta.

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Barça 3 Liverpool 0

ERIC ALONSO:MB MEDIA GETTY IMAGES El País

En un partidazo el Barça le ganó 3-0 al Liverpool y prácticamente deja sentenciada la semifinal de Champions.

Se habla de la suerte del campeón. Se podría aplicar a este encuentro porque los únicos remates a puerta de los culés fueron gol. Porque el Liverpool dominó pero no supo marcar. Creo que sería mas justo hablar de la suerte de contar con Messi. Y con Ter Stegen. El portero alemán salvó tres claras ocasiones y cuando fue superado dos veces, en la misma jugada, primero fue Rakitic quien evitó el tanto en la línea de gol y el rechace lo recogió Salah y la mandó al poste a puerta vacía. Messi marcó el 2-0 recogiendo un rechace del larguero a tiro de Suárez (quien hizo el 1-0). ¡Gran diferencia entre Salah y Messi! La misma que entre Ter Stegen y el Karius de este año… el fichaje más caro de un portero (60 millones pagó el Liverpool a la Roma por Alisson).

El egipcio aparentemente arrancó muy fuerte el encuentro. Pero fallaba siempre en el último toque. Sus pases iban al contrario o sus intentos de rematar se encontraban obstaculizados por los defensas. Empezó a dar la impresión que era un defensa más.

El primer cuarto de hora fue frenético. Se jugaba a un ritmo muy alto. El Liverpool presionaba muy arriba. Tenía al Barça aparentemente contra las cuerdas. Digo aparentemente porque, aunque los defensas y los centrocampistas sufrían, Ter Stegen apenas intervino. Sus paradas decisivas llegaron en la segunda mitad.

El punto de inflexión llegó en el 23: Henderson sustituyó a Keita, quien se rompió (probablemente por el esfuerzo). La entrada supuso que Klopp cambiase de banda a Milner (se fue donde Keita y Henderson se pasó a la banda de Milner). Estos ajustes desajustaron al Liverpool y provocaron la aparición de Jordi Alba en dos jugadas. En una de ellas, a los dos minutos del cambio, la subida del lateral y su pase a Suárez fue el 1-0. Salah no persiguió a su lateral (Alba) en ninguna de las dos jugadas.

El Salah de los segundos 45 minutos fue otro. Se preocupó de Alba y estuvo más afinado en ataque. Ligó jugadas con sus compañeros, creó peligro y un remate suyo supuso la mejor parada de Ter Stegen.

Daba la impresión que el Liverpool se iba a cenar al Barça. Que Klopp se había impuesto a Valverde. Pues no, ahí estaban Messi y Ter Stegen. Sus aciertos decidieron la ida de esta semifinal. Sobre todo el impresionante tercer gol de Messi. ¡Menuda falta! La distancia desde la que lanzó, la potencia del golpeo, la colocación (por la escuadra). Todo. Una obra de arte.

El cambio de Valverde a la hora de juego dando entrada a Semedo por Coutinho fue importante. Equilibró el centro del campo con cuatro centrocampistas: Sergi Roberto dejó el puesto de lateral a Semedo y se incorporó a la linea de medios. Sergi Roberto ayudaba a capear el temporal del Liverpool y en las contras se incorporaba (como en el 2-0 que inició) y recuperaba bien su posición. Jugar con Coutinho era como jugar con uno menos.

Y Dembélé aún pudo hacer el 4-0 tras el fallo de Salah que hubiese sido el 3-1. El Barça malogró otra oportunidad para el 4-0 en un contragolpe (eran tres contra uno que luego fueron dos).

La vuelta el próximo martes.

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Messi paseó por su jardín y el Barça volvió a ganar

Juan Carlos Hidalgo EFE:El País

Messi se dio un paseo por su jardín y el Barça volvió a ganar. Por segunda vez esta semana. En esta ocasión en partido de Liga y por 0-1. Si el 0-3 del miércoles en Copa fue quizás excesivo el de ayer, probablemente, se quedó corto. El partido lo dominó el Barça, salvo algunas fases puntuales (como los primeros minutos del encuentro o los arreones finales, fruto de los cambios visitantes). ¿Qué cambió de un partido a otro?

De entrada, el estado de animo (un factor importante en este juego). Los culés se sentian superiores. En los tres enfrentamientos de esta temporada habían ganado dos por goleada y empatado el otro.

Otro cambio importante fue el de Valverde dando entrada a Arthur, desplazando a Sergi Roberto al lateral derecho (Semedo se quedó en el banquillo). El centrocampista brasileño fue decisivo en el dominio del medio campo y el canterano fue uno de los hombres del partido.

El peso del centro del campo culé inclinó el juego y las oportunidades a favor de los visitantes. Hubo momentos en la segunda mitad que nos bailaron. Eran rondos en los que los jugadores blancos perseguían el balón sin opción alguna de alcanzarlo. Los centrocampistas azulgranas cortocircuitaron a Modric (el único que dio la talla), provocaron errores constantes en la entrega de balón de Casemiro y Kroos nos ofreció su peor versión.

Sobre el alemán tenia mis dudas: en el partido de Copa no le pasó un balón a Vinicius. Al menos viendo el partido por la tele me dio esa impresión. En la primera mitad de ayer lo comprobé in situ. En la segunda mitad le dio los dos primeros pases al brasileño. Fue al inicio de esta segunda parte, justo antes de que fuese sustituido en el 54.

Que Solari, para dar relevo a Kroos, prefiera a Fede Valverde sobre Isco o Ceballos dice muy poco en favor del mister. ¿De verdad piensa Solari que Valverde es el jugador indicado para remontar el 0-1? Seis minutos después Marco Asensio entró por un Bale nulo (ayer titular). Tanto los dos que salieron del campo como Asensio dieron la impresión de ser exfutbolistas. Y ese es un problema grave a estas alturas de la temporada.

En el 70 Valverde, el técnico culé, equilibró las cosas: entró Arturo Vidal por Arthur. El Madrid intentó aprovechar la situación y a los cinco minutos Isco saltó al césped (por Casemiro). Un inoperante Coutinho sustituyó en el 77 a Dembélé, tan activo como en Copa pero no tan decisivo. Como el miércoles pasado Messi, cada vez que jugaba la pelota, le buscaba.

Benzema lejos del área ayudaba a sus centrocampistas, desbordados, pero no aportaba nada en ataque. ¿Para qué bombeaba el Madrid balones al área si no había nadie para rematarlos? Y si por alguna casualidad andaba por ahí Benzema, el 9, o no llegaba o se enredaba con el control.

Si Messi en la primera mitad se plantó delante de Courtois, quien achicó la portería con su salida forzando el remate del argentino (se fue fuera), en la siguiente jugada fue Rakitic quien encaró al meta belga. Superó a Sergio Ramos (nefasto ayer) y batió con una picadita a Courtois (0-1, min. 25).

El primer remate peligroso del Madrid fue de Reguilón en el 31. ¡Un lateral izquierdo! Su disparo, desde fuera del área, se fue fuera por poco. Vinicius remató fuera, ¡fuera de banda! Otros disparos merengues eran rechazados por los defensas o por Ter Stegen, sin mucho esfuerzo porque iban dirigidos hacia donde se encontraba. El Barça llevaba más peligro. Y su defensa se impuso, mientras la nuestra hacia aguas (por Ramos principalmente).

Los datos de los cuatro partidos contra el Barça son el espejo de nuestra realidad: 10 goles en contra y solo dos a favor. Ningún gol a favor en los dos encuentros del Bernabéu. Tres derrotas y un empate. Esto es el Florentinato en su versión 2018/19!!!

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Florentino va a dejar niquelado el jardín mientras el equipo se ahoga en su piscina

Vinicius MarcaFlorentino Pérez va a dejar niquelado el jardín mientras el equipo se ahoga en su piscina. Es el precio a pagar por no fichar goleadores. Más aún cuando le has enseñado la puerta al máximo anotador de la historia del club. Y de paso nos sube descaradamente los abonos para la reforma del jardín y sus instalaciones, pero no para invertir en cracks.

Las especulaciones sobre la presencia de Bale en el once titular fueron eso: especulaciones. Sin ninguna fundamento ni base. Globos mediáticos para atraer clics, vender prensa e incrementar audiencias. Nada nuevo bajo el sol. Lanzamos el bulo y el público igual pica. Solari presentó el equipo que debía, sin Marcelo ni Bale. Parece que aprende de los errores (me refiero concretamente al último día del Girona).

Valverde por su parte reforzó la banda por donde opera Vinicius con Sergi Roberto (en el medio campo) y Semedo (en el lateral). Habíamos leído en la prensa barcelonesa sobre esto y se confirmó (al contrario que las adivinaciones madrileñas). Y revelan la importancia del extremo brasileño en este Real Madrid (de hecho fue el mejor en la ida) y pone de relieve, más aún, el garrafal error de dejarle en el banquillo frente al Girona. Por otra parte la presencia de Sergi Roberto también reforzaba la linea centrocampista culé y asumo que buscaba aprovechar la aparente debilidad defensiva de Vinicius y atacar en superioridad numérica por el flanco de Reguilón.

Con 0-0 el Madrid estaba clasificado. Así que era el Barcelona quien debía exponer. Precisaban anotar un gol.

Los blancos salieron como en la ida en el Camp Nou: presionando arriba, provocando el robo del balón. Una arrancada de Messi en el minuto siete, con pase en profundidad a Dembélé acabó en córner. A partir de ahí hubo unos minutos en los que el Barça se sacudió la presión blanca. Coincidió con los minutos en los que Modric se oscureció. Cuando el croata volvió a brillar el Madrid retomó el mando del encuentro.

Casemiro cortaba los avances blaugranas, donde tan solo las intermitentes apariciones de Messi aportaban sentido al juego culé. Siempre buscaba a Dembélé. Fue lo mejor del argentino: vio claro que el encuentro estaba a la medida de Dembélé (o de Vinicius). Por tanto leyó el partido a la perfección (aunque no brillase en su juego).

El primer disparo de ambos equipos fue en el minuto 18, de Vinicius (se fue alta).

Dos cortes de Casemiro, seguidos de dos pases en profundidad, generaron las dos ocasiones más claras: en ambas el protagonista fue Vinicius. En la primera Ter Stegen rechaza su remate; el rebote le llega a Lucas Vázquez quien con su pierna mala, la zurda, no puede ajustar el disparo. Y en la segunda, el brasileño se escora hacia la izquierda, pierde posición de remate y le pasa a Benzema, solo, quien controla regular porque el chut le queda para la pierna izquierda y le sale flojo, sin dificultades para el portero.

El 0-0 al descanso me dejó la impresión, al igual que en la ida, que le habíamos perdonado la vida al rival. No habíamos visto al mejor Barça en Barcelona ni en la primera mitad. Seguían vivos (a pesar del 0-0 que en principio les eliminaba). Y luego está la jugada polémica del penalti de Semedo sobre Vinicius. Tan discutible pitarlo como no hacerlo.

El Barça no remató en toda la primera parte. El primero fue un cabezazo de Piqué en el 4 de la segunda parte. Un minuto después llegaba el 0-1. Obra de Luis Suárez tras un jugadón de Dembélé, superando a Carvajal. El uruguayo se adelantó a un blando Sergio Ramos y anotó. El 0-2 también nació de las piernas de Dembélé, pero por la otra banda. Keylor Navas falló lamentablemente: se quedó a media salida, la pelota atravesó el área chica y entre Suárez y Varane la empujaron. En las repeticiones vimos que era autogol. El 0-3 fue de penalti: marcó Suárez a quien Casemiro había pisado y frenado al verse superado.

Este 0-3 es la confirmación de la debacle del Florentinato. La pita del sabado, otra vez contra el Barça, debería ser monumental.

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