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Las Costumbres Españolas 1: El Estacionamiento

Rescato del archivo (14-2-08) este post sobre El Estacionamiento. ¡Viva Espe! La entrada original terminaba con fotos del estacionamiento en los carriles-bus, en ese caso de los vehículos de medio ambiente de la entonces concejala Ana Botella.

El Mundano

14 de febrero de 2008

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Con lo que se consigue acaparar la atencion de todo el mundo –dicen que es bueno para la autoestima.

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ACTUALIZACIÓN: PRIMICIA DE EL MUNDANO 

ENTRADAS RELACIONADAS:

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El toro humano de Bilbao

21 de agosto de 2010

Los antitaurinos, coincidiendo con el inicio de la Semana Grande de Bilbao, han montado este “toro humano” donde la Guggenheim. Lo han formado 125 activistas, pintados de negro o rojo.

Visto en El País.

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El toro de Tafalla

19 de agosto de 2010

Nunca entendí por qué llevan a los niños a estos ¿espectáculos?

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Las costumbres españolas

22 de julio de 2009

Toro

No tengo olvidada esta serie. De hecho cada 7 de julio tengo la tentación de actualizarla con la ancestral costumbre de soltar toros por las calles. Para luego llenar los medios con noticias contabilizando heridos y muertos. El problema que tiene “Las costumbres españolas” es el de la inspiración, sobre todo si se quiere huir de los tópicos. De momento tenemos cinco entradas:

Las Costumbres Españolas 1: El Estacionamiento 

Las Costumbres Españolas 2: El Desayuno

Las Costumbres Españolas 3: Las procesiones 

Las Costumbres Españolas 4: Orinar en la calle

Costumbres españolas 5: El Chaqueteo (por Antonio Gómez)

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Costumbres españolas 5: El Chaqueteo (por Antonio Gómez)

22 de enero de 2009

sastre

Chaqueta. (De jaqueta). // 1. f. Prenda exterior de vestir, con mangas y abierta por delante, que cubre el tronco. // 2. f. Méx. masturbación. //3. f. Ven. cazadora (chaqueta corta y ajustada a la cadera)

 

Chaquetear. (De chaqueta). // 1. intr. Huir ante el enemigo. // 2. intr. Acobardarse ante una dificultad. // 3. intr. Cambiar de bando o partido por conveniencia personal. // 4. intr. Chile. Impedir por malas artes, normalmente el desprestigio, que alguien se destaque o sobresalga. // 5. intr. Guat. Actuar servilmente. // 6. intr. Méx. masturbar. U. t. c. prnl.

 

Chaquetero, ra. // 1. adj. coloq. Que chaquetea, que cambia de opinión o de partido por conveniencia personal. // 2. adj. coloq. adulador. // 3. adj. Guat. Dicho de una persona servil (rastrera). U. t. c. s.

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Los chaqueteros que tan ajustadamente definen los señores académicos, en su diccionario en dos tomos, constituyen una especia homínida de numerosos integrantes. ¿Quién no conoce a alguno, o muchos, de ellos? Como los lagartos extraterrestres de cara humana de “V” están en todos los estamentos, sexos, razas, profesiones y ámbitos de vida, y como sus modelos de la vieja serie televisiva sólo son descubiertos cuando su voraz apetito les hacer comerse un ratón vivo o cuando un conflicto de intereses les resquebraja la máscara de persona y quedan al aire las escamas que les caracterizan.

 

Hay chaqueteros en la política, que como en aquella vieja canción del “Forgessound” van “del sillón al salón y del salón al sillón” sin que se les mueva ni un pelo del peluquín, quizás por la tranquilidad que da estar siempre al abrigo del poder, sea quien sea el que lo detente. Tienen chaquetas para todas las ocasiones, que se ponen y quitan de acuerdo a los vientos imperantes: de pana, cuero, cachemir o paño, de Armani o Zara, cruzadas, cazadoras de sport, de sastrería inglesa, e incluso, para visitar los suburbios, chaquetas transparentes que dejar ver la camisa arremangada (sin corbata, of course). Al levantarse cada día ven la televisión para comprobar si ha cambiado el Gobierno y elegir la indumentaria a juego.

 

No falta el chaqueteo en el arte, y más particularmente en la música, donde suelen empezar de rebeldes asaltacunas para terminar enyugados al sistema de pompas mutuas. Se les distingue por su afición a los saraos, presentaciones, cócteles, inauguraciones, tomas de posesión, fiestas de la banderita y conciertos contra la droga o a favor de los niños pobres, pero limpios, del tercer mundo. Sus canciones ostentan la rara cualidad de apuntar siempre a la diana del éxito, y cuando a veces yerran el blanco, siempre tienen a mano un herrero experto en marketing que les ayuda a variar el diseño de la flecha, o a darle un baño de curare, para que lleve al fin la trayectoria deseada.

 

Los hay en el periodismo, quien lo puede dudar: viejos franquistas liberales demócratas de toda la vida en la postdictadura, radicales o filosocialistas según el momento, que acaban como empresarios implacables, arruinando los medios más importantes del País. Desfacedores de entuertos que entuertan al entuertado para desfacer luego lo que ellos enmierdaron. Insobornables investigadores de la verdad convertidos en simples correveidiles de intrigas palaciegas al servicio de tal o cual patrón. Son multitud, no insistiré en el tema, que me toca de cerca y me levanta llagas en el cerebro.

 

En escala más pequeña puedes encontrarlos en todas las circunstancias y de todas condiciones. Lo es ese vecino que cambia su voto a la alcaldía porque piensa que el nuevo munícipe le va a tapar el bache de enfrente de su chalet. Lo es el compañero de trabajo que, otrora sindicalista, defiende ahora los intereses empresariales con el mismo fogoso ardor con que antaño predicara la revolución, erguido sobre la prensa hidráulica del taller metalúrgico. Lo es, en fin, el probo ciudadano que siempre que tiene ocasión dice aquello de “el que a los 20 o es revolucionario es que no tiene corazón y el que sigue siéndolo a los cuarenta es que no tiene cerebro”.

 

Pero, seamos sinceros ¿qué haríamos sin los chaqueteros? ¿cómo crecería la economía? ¿cómo se formarían los gobiernos? ¿cómo avanzaría el mundo? Las personas corrientes y molientes, las que sólo esperan un justo pago por un buen trabajo realizado y dosis sensatas de felicidad en su existencia, las que se mantienen fieles a algunos pocos principios básicos de justicia y convivencia, no suelen tener más chaquetas que las de quita y pon y lo único que pretenden es equilibrar debidamente su sentido de la autoestima. Odian los volubles intentos el chaquetero por justificarse, desprecian las genuflexiones ante los poderosos, y sobre todo, temen como al diablo el implante en mitad del estómago, justo a la altura del ombligo, de la bisagra mecánica necesaria para poder realizar con la donosura precisa las continuas inclinaciones de torso a que les obliga su condición. Y en esas que anda el mundo, pobrecillos, ¿dónde van a ir sin chaquetero que les ladre?

 

Podría decir nombres, pero para qué. Esto acabaría pareciéndose a la guía de teléfonos y todos perderíamos el tiempo comprobando si está nuestro chaquetero preferido. Entiendo que las personas no somos inmutables en nuestro pensamiento ni en nuestras ideas, y que el derecho al cambio y a la evolución deberían estar reconocido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Faltaría más. Pero hay una prueba del algodón para comprobar a qué categoría pertenecen esos cambios y evoluciones. El que pasa sinceramente de una forma de pensar a otra suele tener menos futuro que una merluza en una cazuela. El chaquetero asciende peldaños incesantemente hacia el sillón del trono dejando el suelo regado de las sucesivas pieles perdidas en el recorrido.

Sillón de mis entretelasdel “Forgessound” (1977) Letra: Jesús Munarriz. Música: Luis Eduardo Aute. Cantan ambos.

Entradas relacionadas:

 

Las Costumbres Españolas 4: Orinar en la calle

 

Las Costumbres Españolas 3: Las Procesiones

 

Las Costumbres Españolas 2: El Desayuno

 

Las Costumbres Españolas 1: El Estacionamiento

 

 

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Las Costumbres Españolas 4: Orinar en la calle

26 de agosto de 2008

No es que tuviese abandonada esta sección de Las Costumbres Españolas, es que quería huir de los tópicos de los toros, los encierros y el maltrato a los animales. Y en el caso que ahora me ocupa debería llamarlo más bien Las Costumbre de los Españoles, porque lo de mear en la calle es más nuestro que de ellas.

 

El detonante ha sido la reciente fiesta del 15 de agosto, que me pilla en el barrio. Y eso que el Ayuntamiento ha dispuesto urinarios, en forma de cabinas individuales. Y quiero dejar constancia que la higiene de estas casetas depende del usuario, no de los gestores ciudadanos.

 

Acudí a los conciertos en Las Vistillas de Raimundo Amador y Jaime Urrutia. En ambos casos las personas que formaban la cola, ante los urinarios, era ostensiblemente menor a los que lo hacían contra la pared, portales o coches. Y lo peor no es que esta costumbre sea también propia de otras localidades (como Valencia o Coruña, por citar dos ejemplos) sino que hay blogs que se enorgullecen y dan consejos para mear en la calle. Este orgullo ante una guarrada manifiesta, de ningún valor higiénico y fuente de malos olores, me resulta incomprensible.

 

Hay leyes que especifican multas de hasta 200 euros. ¿Quién le pone al cascabel al gato? ¿Quién multa? ¿Quién hace cumplir la ley?

 

Si me dedico a hacer fotos y a denunciar a los infractores, asumo un papel que no me gusta, el de delator, además de exponerme a un altercado de orden publico. Si les llamas la atención –manteniendo una prudente distancia para evitar el riego- te miran con cara de asombro y estupefacción. Como le pasó a La Mundana cuando aconsejó a unos que lo hiciesen a la puerta de su casa. Estaban orinando sobre una puerta de madera de un edificio –en el que viven personas- que forma parte del patrimonio histórico artístico cultural del país.

 

Es el mismo asombro con el que bastantes se sorprenden con la polémica desatada sobre la fotos de los ojos rasgados del equipo de baloncesto español. Que son los mismos que se rasgan las vestiduras ante los tópicos de la España de pandereta, la de todos somos toreros y todas lleváis peineta. Es la doble moral y el mirar para otro lado, según convenga.

 

Me comentaban dos amigas –del bar de debajo de casa- que ya habíamos conseguido erradicar la costumbre de escupir en las vías publicas. Pero mostraban su preocupación ante los meones -y algunas, muy pocas, meonas- a pesar de las medidas (multas, urinarios). No entendían que las ciudades se convirtiesen en meodromos y mostraban su preocupación ante la posibilidad de la vuelta del lapo…

 

Y escribo sobre sapiens sapiens. Porque las defecaciones de las mascotas de los  humanos –que han llevado a la creación de las botas pisamierdas– o las meadas de esas mismas mascotas, da para otro post. Y para un negocio basado en evitar los malos olores de las deposiciones animales, sean o no humanas… ¿Harán falta nuevas señalizaciones? De momento sólo pido que evitemos riadas de orín, sean del animal que sea.

 

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Las Costumbres Españolas 1: El Estacionamiento

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Las Costumbres Españolas 3: Las Procesiones

22 de marzo de 2008

Las Procesiones existen en casi todas las religiones, pero las nuestras -las católicas- no tienen parangón. Son la más internacional de nuestras costumbres. Y su expansión fue paralela a la del Imperio. Desde América hasta Filipinas. No se pretende un estudio en profundidad de tan sagrada costumbre. Pero si conviene ponerse en situación.  

Las manifestaciones públicas de devoción religiosa vienen de lejos. Los primeros cristianos recogieron tradiciones de religiones anteriores, como la resurrección al tercer día, que tiene sus orígenes en prácticas de las diosas Isis y Cibeles 

Un problema es que esos primeros cristianos no sabían sumar. Porque si a Jesús de Nazareth lo crucificaron un viernes, el tercer día (72 horas) sería el lunes. Pero se celebra el domingo de resurrección en vez del lunes. Esos primeros cristianos dejaron bien plantada la semilla de la ignorancia (se ha podido comprobar a lo largo de los siglos con ejemplos como los de Galileo, Fleming, el SIDA y los preservativos, la virginidad de Maria o los cuidados paliativos).  

Un antecedente cristiano a nuestras procesiones podría ser la celebración en el Jerusalén del siglo V, recordando la entrada del Hijo en la ciudad. En la Edad Media continuó la práctica de celebrar procesiones públicas. Los protestantes atacaron fuertemente esta tradición. Fue en el Concilio de Trento donde se aprobó tan laudable costumbre. Para dar una idea del ritmo de la época tan sólo un dato: el Concilio comenzó en 1545 y terminó en 1563. 

Las Procesiones son universales. No sólo por su capacidad de exportación sino porque además unen a gente de todo tipo y condición. Desde il capo Rouco hasta Antonio Banderas –que se desplaza desde Hollywood ex profeso.

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La sociedad civil juega un papel fundamental. Donde también hay clases y hermandades. Las mejores galas para ellas son la mantilla y el luto riguroso (recordar que la Semana Santa conmemora la muerte y resurrección de Jesucristo). En las fotos vemos a una sevillana, varias zamoranas y dos madrileñas (que es la única foto que es mía; las otras dos son de El País).

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Los trajes de los que desfilan son de película. Y las flagelaciones y la representación real de la crucifixión, que se realiza en Filipinas, son gore total.

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Y que decir de los sufridos Costaleros. Que arrancan de rodillas, por no mencionar esa procesión del miércoles cuyo recorrido entero se hace de rodillas.

Recuerdo una noche en Sevilla, hace ya décadas, con los Triana (Eduardo, Jesús y Tele), Mané, Silvio y Miguel Ángel Iglesias. Estos dos últimos insistían en ir a ver los entrenamientos de una cofradía en particular. Nos convencieron y al llegar se montó una pequeña trifulca. Eran rivales. Los Costaleros aceptaron con resignación cristiana su destino: las patadas que recibían. Estaban acostumbrados: todos los años es lo mismo repetían. Esto es pasión y no lo del Betis y el Sevilla.

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Las Hermandades más antiguas y numerosas son de Sevilla. Por lo que tengo entendido las 3  primeras fueron: 

Hermandad de “Los Negritos”: Fundada a finales del siglo XIV aproximadamente el año 1393, por el Cardenal Mena en la capilla del Hospital de los Ángeles para acoger a los negros. 

Hermandad de “La Esperanza (Triana)”: A principios del siglo XV, en 1418, el gremio de ceramistas funda la Hermandad de Nuestra Señora de la Esperanza, con sede en la iglesia parroquial de Santa Ana. La Trianera tiene una enorme popularidad, pero es en su barrio donde alcanza una mayor devoción. 

Hermandad de “Vera-Cruz”: Fundada en el año 1442 en el Convento Casa Grande de San Francisco de Asís de Sevilla. El paso del Señor representa a Jesús muerto en la cruz. Fue la primera Hermandad en incorporar hermanas nazarenas en sus filas y en tener una mujer en su Junta de Oficiales. 

Ramón Reig escribía ayer en Público ¿Devoción o folclore? donde, entre otros asuntos de interés, especificaba las diferencias entre las imágenes andaluzas y castellanas. Pero no hacía ninguna mención al espectáculo de Lorca  (el video que encabeza este post)

Tampoco mencionaba la devoción vasca. En Bermeo presumen de su tradicional procesión que se remonta al siglo XVIII. Y en otros parajes entrenan a los críos. En la foto niños costaleros de Segura (Guipúzcoa):

 

 

 

Dios Padre ha debido dejar de ser católico o se ha tomado unas vacaciones esta Semana Santa. Porque el temporal del miércoles y jueves -en plena sequía- no tiene otra explicación. Se suspendieron varias procesiones en Córdoba, Málaga, Sevilla y Huelva. Lo cual llevó al amigo Pirosan a unas Reflexiones cristianas en su blog Verano Azul. 

A la decepción cristiana que supone la suspensión, se añaden las horas de preparación de los meses previos. Incluyendo los ensayos de los músicos todos los fines de semana a la hora de la siesta. Siempre tocan lo mismo –incluyendo el himno español, que no ha cambiado una sola nota de un año para otro- pero insisten e insisten en desfilar.

 

 

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Pero esto no es todo. Cortan las calles en varios kilómetros a la redonda. Superan ampliamente a los de los rodajes, que son 24 horas. En este caso concreto son 4 días.

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Aparte de las señales de tráfico –las guerreras– se requieren refuerzos de vallas y hay que construir rampas de acceso para la salida y entrada de los pasos.

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Desaparecen los contenedores de reciclaje. Para que aparque una furgoneta que sirve de apoyo a Telemadrid. Lo cual nos lleva al punto del 3er párrafo, el de la preocupación científica de la Iglesia Católica y sus beatos seguidores –tan interesados por la unidad de España, la familia, Navarra y no se cuantas monsergas más.telemadrid.jpg

Y como si de un concierto se tratase, hay público que, 7 horas antes, coge sitio. ¿Habrá reventa? ¿A cuanto se paga la primera fila?

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Hay otro tipo de negocios, aprovechando la afluencia de personal. Las tradicionales (y españolas) pipas, chuches, refrescos, etc. Siempre admiré de Nueva York que cuando llovía, aparecían vendedores de paraguas en todas las esquinas. Lo mismo se puede aplicar a este estupendo puesto, estratégicamente colocado entre dos Procesiones.

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Y todo esto para descubrir que estas Procesiones del casco histórico de Madrid son recientes. No tienen la solera y tradición de otras. De hecho apenas tienen 62 años. Pero dar la lata, la dan como si fuesen de varios siglos atrás. Gracias a Telemadrid descubrimos además de la fecha, su origen sevillano.1946.jpg

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El Roto

 

 

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