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El mal perder de Sanders

AP:Jeff Roberson CNN

El mal perder de Bernie Sanders, y su mal humor, es conocido. Pero por aquí entre ciertos sectores de Podemos (y sus escisiones) parecen no querer enterarse.

En estas primarias Sanders ha vuelto a demostrarlo. No me refiero a su tono de regañarnos cuando habla en público (sean mítines o debates). Hago referencia a dos hechos puntuales de las ultimas semanas.

El primero de ellos es la diferencia entre sus reacciones según gane o pierda. En la jornada de primarias en las que resultó vencedor (New Hampshire) salió raudo y presto a celebrar con sus seguidores y a dar el discurso correspondiente. Lógico. En los tres martes en los que ha salido perdedor (el último fue este pasado martes donde perdió los tres estados –Ohio aplazó la votación por el coronavirus) dio la espantada. En los dos primeros martes tardó 48 horas en comparecer. Ayer, tras perder Florida (Biden le arrasó), Illinois (derrota clara) y Arizona (el estado más reñido y el más pequeño de los tres), se encaró con un periodista de CNN que le preguntó. Habían pasado dos días y seguía sin decir nada respecto a su fracaso del pasado martes. Aparte de gruñirle al periodista se erigió en salvador de la crisis del coronavirus. ¿Es el típico discurso mesiánico de la izquierda extrema o simplemente un caradura que aprovecha una crisis para salir del paso? En cualquier caso no sale bien parado.

La pregunta que se hace todo el mundo es si continuará en la carrera electoral o no, dadas sus escasas posibilidades (Biden contabiliza 1.181 delgados frente a los 885 de Sanders). Según algunas fuentes de su entorno está pensando a jugárselo todo a una carta. La de las primarias de Nueva York. Surgen dudas:

  1. La primera: ¿se celebrarán las primarias en Nueva York? Es uno de los estados más afectados de EEUU por el coronavirus. Ya hay cuatro estados que las han aplazado (Ohio, Georgia, Louisiana y Connecticut, que tiene frontera con NY).
  2. La segunda duda: ¿es necesario este empecinamiento en una misión que ya resulta quijotesca?
  3. La tercera: ¿es su ego tan grande para imponer su agenda personal?

Ya puestos a desmontar a Bernie Sanders conviene tirar de memoria y datos. Empecemos por eso tan manido del establishment. Cada vez que lo veo u oigo dejo de leer o escuchar. Es un topicazo, como el del voto latino (el hispano). ¿Qué es eso del voto latino? No se puede unificar. Son varias comunidades de distintas procedencias. No es lo mismo el voto de los cubanos anticastristas de Florida que el mexicano de Chicago o el puertorriqueño de Nueva York. No son lo mismo los colombianos que los venezolanos. Tampoco son los mismos los ya asentados en EEUU desde hace tiempo que los de primera generación. Pero volvamos al establishment.

¿Entendemos por estabishment a las elites económicas y políticas? Si es así Sanders es puro establishment.

Ha sido el candidato de estas primarias que ha dispuesto de más fondos. Solo en febrero recaudó 46,5 millones de dólares. Biden en cambio solo 18 millones. El total dispuesto por Sanders ha sido de 167 millones frente a los poco más de 80 millones de Biden. Se ha demostrado, como en el caso de Bloomberg, que tener más dinero no implica ganar votaciones. Lo cual nos lleva al siguiente punto, el de las teorías conspirativas. Los partidarios de Sanders han vuelto a sacar de paseo estas ideas. ¿Hay una gran conspiración entre los votantes (militantes y simpatizantes) del Partido Demócrata? De ser cierto algo tan absurdo (repetido en medios podemitas) tendrían que plantearse porque los Demócratas se unen contra alguien que no es de su partido. De momento, a Biden le están votando masivamente. Y seguro que su vicepresidencia con Obama, y su experiencia en la crisis del ébola, son pluses en esta contienda electoral.

A raíz del párrafo anterior la eficacia del senador Sanders queda en entredicho. De entrada se puede cuestionar su gestión económica y su ratio de efectividad (inversión vs. resultados, en forma de votos). Esta misma duda se puede plantear sobre su carrera política en Washington. Desde 1991. Estamos en 2020. ¡Son 29 años! De 1991 a 2007 de diputado y desde 2007 como senador. ¿Es o no es parte del establishment político? Y sus iniciativas legislativas no demuestran que haya sido muy productivo ni trabajador: solo siete leyes en 29 años llevan su firma. Matarse no parece haberse matado. La primera, de 1991, fue para establecer el día 4 de marzo como Vermont Bicentennial Date. Otras dos (2006 y 2013) fueron para establecer oficinas de correos en dos localidades de su estado de Vermont. Cuando los periolistos españoles elogian a Sanders nunca mencionan estos datos. ¿Por ignorancia, inutilidad o una agenda oculta?

Suele pasar que cada vez que ciertos sectores (los ya mentados) nos lanzan nuevos héroes se equivocan de cabo a rabo. Sea el francés Mélenchon, el británico Corbyn o el mismo Sanders. Y me refiero solo a los del mundo occidental, para no aburrir con la lista…

Otro asunto que nuestros periolistos tampoco mencionan nunca es que la probabilidad de Sanders de ganar las elecciones es nula. Por una razón: es judío. Esto en Estados Unidos no se atreven a mencionarlo por aquello de lo políticamente correcto. Pero el tema está presente. Y en conversaciones privadas surge. Y, por ejemplo, mis amigos judíos de NY lo tienen claro. Aquí, en cambio, es un concepto inexistente. Porque su labor se limita a traducir (y como ahí no lo mencionan…). Todos los presidentes estadounidenses, menos uno, han sido protestantes (en sus diferentes ramas). La excepción, Kennedy, era católico.

A mi me sigue asombrando la capacidad de muchos al hablar de otros países cuando ni siquiera dominan en el que viven. Y EEUU es grande (en territorio y población), diverso y cambiante. En mi caso, a pesar de haber vivido ahí durante cinco años (hace ya mucho) y mantener contacto frecuente, no me atrevo a llegar a ciertas conclusiones, salvo las obvias. Como las expuestas aquí.

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La Justicia de EEUU contra Live Nation

LN Tm

El Wall Street Journal informaba que el Ministerio de Justicia de Estados Unidos prepara una demanda contra Live Nation. Por sus practicas en la venta de entradas. El denominado ticketing. En las alegaciones a las que ha tenido acceso el medio se nombra a Ticketmaster, la filial de Live Nation. El gigante de los eventos en directo fuerza/obliga a los locales a contratar los servicios de Ticketmaster. El departamento de Justicia (DOJ), de EEUU, piensa que se están violando las restricciones impuestas para autorizar la fusión entre ambas compañías.

La exclusiva del WSJ saltó a otros medios y agencias de noticias. El Los Angeles Times también hacía referencia al controvertido tema de las comisiones que se cargan al consumidor por la compra de entradas. (Originalmente este sobreprecio apareció cuando Ticketmaster, antes de la fusión con Live Nation, bonificaba económicamente a los recintos que contrataban sus servicios; este desembolso revertía a los compradores de entradas). El diario de LA señala a los senadores del Partido Demócrata Richard Blumenthal de Connecticut y Amy Klobuchar de Minnesota (candidata en las primarias presidenciales de su partido) como los instigadores de la prevista intervención federal. Su carta conjunta al responsable de la agencia antitrust del Ministerio de Justicia abrió la investigación.

Mientras tanto, por aquí nuestras autoridades subvencionan con dinero público los festivales de Live Nation, permiten dudosas políticas de reventa,… y no discuten las comisiones (que parecen escapar al control del fisco).

CNBC

P.D.: la noticia del WSJ provocó una caida del 7,3% del valor de las acciones de Live Nation en bolsa

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