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El Real Madrid sigue vivo (2-0 al Osasuna)

EFE Marca

Cuando a las 19:45 conocí el once de Zidane mi comentario fue “no me gusta”. No me convencía ver a Marcelo de titular y a Marco Asensio en la media. Descansaban Nacho, Kroos y Modric (Sergio Ramos no formó parte de la convocatoria). Y Hazard volvía a la titularidad. Daba la impresión que la tripleta Vinicius, Benzema y Hazard era un ensayo de cara a la Champions. Aunque los medios apuntaban al 4-2-3-1 como dibujo, de marcado carácter ofensivo.

El Real Madrid tenía que ganar sí o sí. El Atlético de Madrid venía de vencer 0-1 en Elche. Los ilicitanos fallaron un penalti en el descuento. Falló el mismo jugador que acertó contra nosotros para empatarnos. Por tanto, el Atletí seguiría de líder una semana más. Y llegaría al Camp Nou con una ventaja sobre el Barça de al menos dos puntos.

Antonio Blanco también salió de inicio. Tenía ganas de volver a verle junto a Casemiro. Sonaba como un doble pivote fuerte para hacer frente a la habitual aspereza del Osasuna.

Sacó el Osasuna y enseguida se confirmó el 4-2-3-1. La línea de tres la formaban Asensio y VIni por las bandas. Hazard se colocaba en el centro, detrás de Benzema.

El primer remate fue de Hazard al filo del minuto 3. Perdió un balón en el círculo central, lo recuperó y se lanzó al área rival. Disparó alto desde la frontal.

A los cinco minutos una incursión por la izquierda de Hazard y Vinicius creó un par de ocasiones consecutivas que no encontraron remates adecuados (el de Vinicius fue lateral y el de Casemiro lo rechazó un defensor).

En el 8 dos malas salidas de balón desde nuestra defensa originaron el primer remate rojillo (Chimy Ávila).

En el 13 Casemiro intentó marcar desde campo propio, Vio al meta adelantado y casi le sale bien. Dos minutos después Asensio lo intentó desde fuera del área, escorado a la derecha. Se fue alta.

En el 18 y medio Militao nos dio un susto. El sofoco fue por una cesión atrás a Courtois, quien no estaba donde el central envió la pelota. El meta belga reaccionó y corrió para evitar el gol, con los pies. No podía con la manos.

Courtois se esforzó en el 23 en un balón envenenado de Manu Sánchez.

Sergio Herrera palmeó un remate de Hazard en el 25 que se colaba tras botar en el suelo. Al minuto el portero visitante se volvía a lucir. El cabezazo de Militao también se colaba. Militao volvió a cabecear, esta vez entre dos defensas, a pase de Blanco. Esta vez, min. 28, la pelota fue centrada y Herrera atajó abajo sin dificultades. El mérito de esta acción es la irrupción del central: el salto de Militao es espectacular.

A la media hora ya se jugaba en su mitad de campo. Blanco era un muro y la jugaba con criterio. El beneficiado de su presencia era Casemiro. El escaso peligro del Osasuna ya no venía de las contras. Tan solo a balón parado (si acaso podemos llamar peligro a unos pocos intentos).

El Madrid aflojó el ritmo en los últimos 10 minutos. El Osasuna respiró. Intentó varias aproximaciones a nuestra área. Fue bueno ver a Asensio bajar a ayudar en defensa. Lo que fallaba era el marcador de 0-0. Cuando estábamos a punto de llegar al 45 Chimy Ávila anotaba de cabeza en fuera de juego. Se anuló y se alcanzó el descanso con el empate sin goles.

Una buena primera parte del Madrid, sin tirar cohetes, no obtenía el fruto del gol.

Nacho salió por Varane tras el descanso.

El Madrid no se reincorporó al juego con la misma intensidad de la primera mitad. Marcelo totalmente desubicado quedó en evidencia en una contra que nos hicieron. Eran cuatro contra dos. La banda de Marcelo estaba destendida y uno de los cuatro estaba solo y desmarcado. Menos mal que no le buscaron.

En el 55 Militao tuvo una ocasión de volea. La cosa empezaba a ser preocupante: no puede ser que uno de tus centrales sea quien más peligro ocasione.

Zidane mandaba calentar a varios jugadores.

A la hora de juego éramos incapaces de salir con el balón y pasar del centro del campo. Ellos cada vez presionaban más arriba.

Miguel Gutiérrez y Rodrygo entraban en el 63 por Marcelo y un desdibujado Vinicius. Osasuna también efectuaba un doble cambio.

EN el 67 Rodrygo se fabricó una oportunidad. Su disparo raso desde fuera del área se fue rozando el palo.

La energía de Osasuna no era correspondida por el Madrid. Estábamos sin chispa. Solo Rodrygo buscaba algo.

Isco entró por Hazard en el 71. Hablando de falta de energía y de chispa Isco no parecería ser la solución.

La salvación llegó en el 75. Isco botó un saque de esquina y Militao cabeceó a la red. La alegría era doble. Por el gol y por el autor del mismo. Lo había buscado y lo encontró. 1-0.

Casemiro hizo el 2-0 en el 80 sin querer. Quiso parar la pelota con el interior y no la controló. Se fue derecha a la red. La jugada, y el pase, de Benzema fueron de enmarcar. Su única aportación de relieve en el encuentro. Atrajo a varios defensas y se la puso a Case.

Arribas sustituyó a Asensio en el 82. Al minuto un balón largo de Nacho a Gutiérrez lo corrió el lateral. Cedió atrás a Benzema. El remate del francés lo paró en dos tiempos Herrera.

Una buena maniobra de Arribas con Rodrygo acaba con el balón en los pies de Isco, a pase del brasileño. Tuvo el 3-0.  Se le fue fuera.

El fútbol es caprichoso: en una buena primera parte no marcamos, habiendo tenido varias oportunidades. Flojeamos en la segunda y marcamos dos, el segundo de chiripa y es el que hundió al rival.

Las buenas noticias del partido son los tres puntos, no encajar ningún gol y Antonio Blanco.

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El horario restó público al Bernabéu

El horario restó público al Bernabéu. La mala temporada del Real Madrid no ayudó. El rival, el Huesca, colista de la Liga, tampoco presentaba alicientes. Ni siquiera la alineación que presentó Zidane llamaba la curiosidad de abonados, socios y simpatizantes. Se sabía de antemano que iba a haber novedades. Los 49.269 que acudieron eran poco más que la mitad del aforo.

No me gustó la presencia de Luca Zidane en la portería. Entiendo que el tercer portero tiene que tener alguna oportunidad. Y esta parecía la mejor ocasión. Pero el mensaje del entrenador a los jugadores es que el partido va a estar chupado. Nada más alejado de la realidad. Los encuentros hay que jugarlos, pelearlos y ganarlos. Y por otra parte está el tema de las rotaciones. Entiendo que roten los jugadores de campo (Benzema nunca lo hace), pero ¿Keylor Navas? ¿Qué rotación precisa Keylor? Si apenas ha jugado esta temporada.

Los delanteros del Huesca Chimy Ávila y Cucho Hernández (19 años) supusieron una pesadilla, mientras estuvieron en el campo, para la floja defensa blanca. De hecho fueron los artífices del 0-1. Una cantada de Nacho –ya comenté que no está siendo el Nacho que conocemos- provocó una perdida de balón, que creyó ganado ante Ávila. El argentino le robó la cartera y encuentró a Hernández desmarcado en el área, en las inmediaciones del punto de penalti. Era el minuto 2. La primera en la frente.

Benzema salvó los muebles. Intervino en el gol del empate (Isco) en el 24 y en el 2-1 (Ceballos) en el 61. Cuando Etxeita puso el 2-2, en el 73, su equipo, el Huesca, y Zidane se empeñaron en que los colistas se llevaran los tres puntos. Y en el 89 surgió de nuevo Benzema, anotando un golazo que se coló por la escuadra. El 3-2.

Isco y Ceballos maquillaron un mal partido con sus goles. No apoyaron a Marcos Llorente, su compañero de media. Al contrario, desordenaron todo, confundiendo a sus propios compañeros. Las posiciones de los tres mejoraron en la segunda mitad. En el primer gol hay que destacar la llegada de Isco: empujó la pelota prácticamente sobre la raya de gol. La jugada la inició Benzema, robando el balón, con un pase a Brahim que se convirtió en una pared. El remate de Benzema es rechazado por el meta visitante y la pelota le llega a Brahim. El hoy titular hoy da su segunda pase gol en la misma jugada y esta vez sí es gol, de Isco, el del empate. En el 2-1 un buen centro con el exterior del ayer inoperante Bale (una vez más) es cabeceado por Benzema hacia Ceballos. El andaluz, como antes Isco, llega bien y a media altura, también casi sobre la linea de gol, empuja el esférico a la red. Luego ya vino el cabezazo picado de Etxeita, 2-2, en otro despiste defensivo, y finalmente el 3-2.

Decía en el párrafo anterior que Zidane se empeñó en perder el encuentro. No digo que lo hizo apostó. solo que sus errores ayudaron al rival. El Madrid estaba partido por el centro del campo. Los rivales llevaban el peso del juego. Nosotros estábamos mal coordinados y por tanto mal colocados. La presencia de Fede Valverde (salió por Isco en el 74) ayudó a equilibrar (pero no mucho, por lo que vino después). Meter a Mariano por Marcos Llorente, en el 78, además de una medida desesperada es infantil. Un 4-2-4 es dar ventaja al contrario, al debilitar el centro del campo. Y más teniendo en cuenta que ellos estaban dominando. Y creando peligro. Pero, por algo son los últimos. Y eso que nos metieron dos goles.

Tres puntos en otro mal partido, en la segunda entrada más floja de la temporada, que solo tuvo la incertidumbre del resultado.

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