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El año de Sara Mesa

2020 ha sido un año excelente para la novela “Un amor” de Sara Mesa. Publicada en septiembre ha sido nombrada Novela del año por Babelia, El Cultural y La Vanguardia. Es decir, ha recibido el favor unánime de la critica literaria.

Con su anterior novela, “Cara de pan“, dejó el listón muy alto. No soy quien para decir si lo ha superado o igualado. Son dos excelentes obras, que configuran el universo de Sara Mesa.

Su universo son mundos de pocos personajes donde se transmite tensión en cada frase. En la escrita, que leemos, y en la implicita, que nos figuramos o intentamos desvelar. El estilo de Sara Mesa, aparentemente sencillo, esconde cargas de profundidad en cada situación o pensamiento que describe. Esta tensión latente en la atmósfera que crea Mesa es la que te atrapa. Y acabas devorando sus libros.

Creo que con este “Un amor” me va a pasar lo mismo que con “Cara de pan“. Tras una primera lectura frenética volveré a releerlo más pausadamente, dentro de unas semanas.

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Leer del tirón

Libros 2

Leer del tirón siempre se ha asociado a algo positivo. Es un elogio para cualquier libro decir que “me lo he leído de un tirón”. Pero desde hace unos años me freno. Concretamente desde “Patria” de Fernando Aramburu (en mi opinión la mejor novela española de este siglo). No quiero terminar. Y mira que “Patria” tenía más de seiscientas páginas y me enganchó desde el principio. Pero iba ralentizando su lectura. El que los capítulos fuesen cortos ayudó mucho para imponer este ritmo lento. Desde entonces me ha pasado con todos los que leído que me han entusiasmado: “La uruguaya” de Pedro Mairal o “Cara de pan” de Sara Mesa, que leí dos veces, por citar dos novelas cortas, en las que era más complicado bajar el ritmo compulsivo de lectura; entre las largas destaco la última de Mario Vargas LlosaTiempos recios“.

Respecto a la de Vargas Llosa me pasó algo curioso. Suelo aprovechar los viajes en avión para ponerme al día en lecturas (sean libros, revistas o suplementos de los diarios). Si por alguna razón coincido en la lectura de dos libros, suelen ser de géneros distintos (una novela y un ensayo, pero nunca dos novelas o dos ensayos). Este dejar de ser un eyaculador precoz, referido a la lectura, me condujo a una situación imprevista. No deseaba terminar “Tiempos recios” y lo empecé a simultanear con el magnifico “Conversaciones con Gonzalo García Pelayo” de Luis Lapuente. Dos grandes, mano a mano. Así que me vi estableciendo estrategias para retrasar el orgasmo literario. Pero tuve un error de cálculo. Y de repente me vi simultaneando lo que aparentemente eran dos libros de música. Digo aparentemente porque el de “Conversaciones con Gonzalo García Pelayo“, dada la polifacética personalidad profesional de Gonzalo, es algo más que de música. Mas es el eje de las charlas y, en mi criterio, la música es su mayor aportación cultural (y tan importante en su cine). Tanto en su faceta de productor musical como de comunicador en medios (contribuyendo decisivamente al gran cambio en radio y TV).

Me he ido por las ramas así que toca volver al tronco. Decía que me vi simultaneando dos libros de música. Los de la foto del encabezado. Dado mi vinculo con GGP (mi mentor) y mi admiración por Luis Lapuente (gran trabajo el suyo en ordenar, editar y dar forma a horas de conversación), resultaba complicado echar el freno. Lo fui retrasando y retrasando. Iniciar “Música en 1853” de Hugh Macdonald curiosamente me ayudó.

Música en 1853” es la biografia musical de ese año. Macdonald nos encuadra la importancia de 1853. Y nos enseña perfectamente lo decisivo que fue. Algo que desconocía y que nunca me había parado a pensar. Siempre se agradece aprender algo (y más a mi edad).

Recomiendo (mucho) ambos libros. Uno, porque es historia viva de gran parte de nuestra música popular del último tercio del siglo XX. Y el otro, porque es parte de nuestro subconsciente cultural y de nuestra formación musical. Y cierro con otra opinión contundente, como le gusta a Gonzalo: aprovechan el confinamiento para leer ambos.

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“Silencio administrativo” de Sara Mesa

xthumb_21401_portadas_big.jpeg.pagespeed.ic.nzu27xu5zsMe descubro ante Sara Mesa. La escritora, en pleno éxito de “Cara de pan” se lanza al mundo del ensayo (o el de la denuncia) con “Silencio administrativo“. Publicado en la colección Nuevos cuadernos Anagrama fue presentado ayer en La Central de Madrid. César Rendueles fue el maestro de ceremonias, tan certero y atinado como es habitual en él.

Ante una concurrida audiencia, en la que destacaban las escritoras Edurne Portela y Marta Sanz (además de Víctor Lenore, con quien habíamos quedado), Sara Mesa nos desgranó las peripecias sufridas intentando ayudar a Carmen, una mujer sin hogar, discapacitada y enferma que trata de solicitar la renta mínima a la que tiene derecho, según los optimistas mensajes de la administración y los medios. El libro lleva como subtitulo La pobreza en el laberinto burocrático. Al que te ves abocado por los innumerables escollos y trabas con los que inevitablemente tropiezas. Mesa también menciona la crueldad del sistema que exige más a quienes menos tienen.

Aprendí un palabra: aporofobia. El odio al pobre. La fobia a los desfavorecidos. Y me quedé con una idea que lanzó la autora: la creación de un código deontológico para tratar los temas de la pobreza y sus consecuencias.

Empezaba diciendo que me descubro ante Sara Mesa. Este libro, pequeño en formato, contenido (112 paginas) y precio (no llega a los nueve euros), es una apuesta de alto riesgo para una escritora que se compromete. Sería muy fácil para ella mirar para otro lado ante la situación, como hacemos tantos, y disfrutar de la comodidad que la ofrece el éxito de sus obras literarias. Se arremanga y se tira al barro (como hizo en la vida real y que ahora nos relata). Arriesga con un tema difícil,  incomodo y poco comercial.

También me descubro ante su editorial, concretamente ante su editora Silvia Sesé, por haber alentado este proyecto. Según contó ayer Sara, en una conversación con Silvia, narrando las desventuras que estaba sufriendo junto a su amiga Nuria a la hora de ayudar a Carmen, fue la propia editora quien la animó a escribir el texto. Silvia vino a decirla que sería la mejor forma de empezar a concienciarnos del problema. Un 10.

En la dedicatoria del libro Sara Mesa nos anima a La Mundana y a mi a ayudar en la difusión del libro y por tanto del problema. Recogemos el guante con pasión.

 

 

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“Cara de pan” una obra maestra de Sara Mesa

68AC81A3-B477-4F89-8E40-51665F345958El nuevo libro de Sara MesaCara de pan” es una obra maestra. Y la autora es una crack de nuestras letras. Además es un encanto de persona.

Tuve la fortuna y el honor de conocerla en septiembre cuando bajé a Sevilla para el Bookstock. En octubre Los Mundano y Ana Davies nos acercamos a su charla en el Festival Eñe.

Fue en Sevilla cuando me compré el libro que no he podido leer hasta ahora. Porque La Mundana y sus amigas se lo fueron pasando. Y todas se entusiasmaron con su lectura!!!

En el vuelo a Nueva York del día 23, tras despachar la prensa del día, me puse con “Cara de pan“. Devoré el libro. A las dos horas lo había terminado. Y vino una segunda lectura, comentando pasajes con La Mundana. Esta fue más pausada. Deleitándome. Retrasando al máximo llegar al final.

El relato es magistral. La historia que Sara Mesa nos cuenta es conmovedora. La narración es ligera a la vez que profunda y llena de matices. Las referencias a Nina Simone y los guiños a Nick Cave son totales y añaden carácter a uno de los dos protagonistas. Y su posterior influencia sobre el otro.

La construcción de los dos personajes, Viejo y Casi (por tener casi 14 años), es espectacular. Particularmente me inpresionó cómo se mete en la cabeza de una adolescente y la disecciona a la perfección (como hombre me descubre y/o confirma matices y rasgos de personalidad propios de la edad de la chica).

Solo puedo añadir un sonoro ¡gracias Sara!

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